Repaso gráfico al concierto ofrecido por Stone Senate en el avilesino Paseo Malecón el sábado 9 de diciembre de 2023.
















Si estás interesado en alguna de las fotos en alta resolución ponte en contacto con nosotros a través de hmetalbrigade@gmail.com
Repaso gráfico al concierto ofrecido por Stone Senate en el avilesino Paseo Malecón el sábado 9 de diciembre de 2023.
















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La parada asturiana de los estadounidenses Stone Senate, a quienes acompañarían los locales Colmena, era desde luego motivo suficiente para que Heavy Metal Brigade afrontase su tercera salida de una semana que había comenzado con Azaghal y Empty en Oviedo, seguía con Siena Root en la Factoría Cultural y cerraba en el Paseo Malecón de la también llamada villa del Adelantado.

El nombre de Colmena puede no sonarle a los más despistados, pero si decimos que su seno alberga miembros de bandas como Brecha, Manifiesto, Leather Boys, Drunken Buddha o Marvel, a buen seguro más de uno arquea una ceja. Son una de las bandas de más reciente creación en Asturias y de hecho se presentaban en el Paseo Malecón discurridas ya varias fechas en vivo. Prueba de que el proyecto, al menos en sus albores, parece tirar para adelante.
“Bienvenidos A La Colmena” exclama Luismi Rose y el primer corte que entregan, “Nunca Bajes La Guardia”, suena a verdadera declaración de intenciones. Buen sonido en líneas generales, con Nefta a los mandos de la nave, aunque los músicos se quejaron de algún que otro acople sobre el escenario. Después de todo, “qué es una colmena si no hay zumbido”.

Siguiendo con los fenómenos acústicos, a buen seguro “Qué Asco Das” ha provocado más de un pitar de oídos. Su letra, deslenguada en forma pero teledirigida en fondo, fue nuestra primera toma de contacto con un cuarteto que, recordemos, completan Toni Bustamante en guitarras, Serto Jabrabruhuy al bajo y Josín Martínez en baterías.
Para quien aún no se haya dejado picar por los miembros de esta colmena, decir que la banda se mueve dentro de un hard rock de tintes heavies a un tiempo muy años ochenta, con cierta idiosincrasia muy asturiana impregnando las líricas de Bustamante. Algo que se hará patente en cortes como “Situaciones Críticas”, o con el ex-Marvel dibujando solos de altura en cortes como “Ego”.

Hubo igualmente tiempo para versiones: una muy bien recibida “Born To Be Wild” a la que sigue “Born To Raise Hell”, donde uno echa en falta un bajo con algo más de distorsión, Lemmy nos malacostumbró a todos. Cierre para la desenfadada “Macarra Del Quinto” y despedida de una banda que parece disfrutar con lo que hace. Propuestas que nunca sobran.
Stone Senate son un animal completamente diferente. Tanto por formación, tres guitarras sobre el escenario del Malecón, como por sonido, con ese rock sureño de tintes abiertamente hard. “We Are Stone Senate From Nashville, Tennessee” exclama el espigadísimo Clint Woolsey. “And We Play Rock And Roll”, le faltó decir al norteamericano. Porque lo cierto es que su rock sureño desde luego gana unos cuantos enteros en lo que a potencia se refiere en su traslación al directo.

A Woosley, pegatina de Motörhead en su preciosa guitarra de color azul, le flanquean James Beau Edwards a un lado y el muy risueño Ted Hennington al otro, el casi siempre taciturno Kieran Cronley al bajo y David “DZ” Zettler tras los parches. La banda suena en perfecto estado de revista desde la inicial “Cemetery Song”. Ya desde los primeros compases del show, el sonido no puede ser más redondo. La batería de “DZ” te golpea en el pecho al tiempo que Cronley dibuja líneas de bajo tan discretas como redondas.
El casi infinito Woolsey se destapó como el frontman químicamente ideal para la música de la banda. Despliega un carisma inabordable tras el micro y su voz, a ratos poderosa, jamás pierde el tan buscado feeling. Por ahí deslizarían temas como “Dead And The Dying”, de su álbum “Dawn” de 2022, o una “Martha” que bordea sin traspasar la frontera del funk y resulta casi bailable por momentos. Tendrían tiempo incluso de revisitar a The Band con “The Shape I’m In” y The Allman Brothers Band con “Don’t Keep Me Wonderin‘”. También de armónica mediante sumar un miembro más en escena o de incluso poner a “DZ” en voces.

El tronco final del set sería todo lo que uno espera de una banda de estas características. Con el trío guitarrero brillando a gran altura en “Whiskey Helps” o enfrascándose en duelos por momentos incendiarios, cuando no doblando sus guitarras para regocijo de una audiencia que supo responder al buen hacer de los norteamericanos.
De hecho la banda se iría pero, insistencia de la gente mediante, terminaría por regresar para dejarnos una casi volcánica “Down”. Muchas fueron las muestras de agradecimiento que Woolsey dirigió al público a lo largo de la noche y lo cierto es que a la banda en su conjunto se la veía disfrutar sobre las tablas. Por ahí que el altísimo vocalista no quisiera olvidarse de dar las gracias a la organización del evento e incluso al técnico de sonido de la sala. Detalles que suman y le honran.

En lo personal y desde que escribo para esta página, era mi primer show allí y lo cierto es que no pudo darse mejor. Veníamos con el regusto de la gran actuación de Siena Root apenas veinticuatro horas antes y Stone Senate supieron poner su grano de arena para completar uno de los mejores fines de semana en lo que a rock and roll se refiere en la región. Disfrutemos mientras podamos y agradezcamos nosotros también la labor de organizadores, técnicos, dueños de salas y público en general. Después de todo, esto no sería posible sin todos vosotros. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Nueva venida a tierras asturianas de los rockeros suecos de culto Siena Root. La banda que forman Sam Riffer al bajo, Love Forsberg en baterías, Johan Borgström a la guitarra y Zubaida Solid en voz y teclas. Cartel de «sold out« en la puerta y la promesa de presenciar uno los grandes shows de final de año en la avilesina Factoría Cultural.

Una noche más, la Factoría despliega una gran calidad de sonido cuando Siena Root arremeten con una pequeña intro primero y “Time Will Tell” después. Pero sería el de los suecos uno de esos shows cuya intensidad iría de menos a más y de manera muy marcada. Zubaida Solid, pies descalzos sobre el coqueto escenario, se destapa como una voceras de carisma arrebatado y registro cálido y clásico a la vez. Y si bien es Borgström quien, desde su dorada Les Paul, acapara focos en este inicio, no es menos cierto que la banda en su conjunto evidenció un gran estado de forma en su vuelta a los escenarios asturianos.
No es hasta que la propia Zubaida ocupa posiciones tras el Korg que el siempre gélido público astur parece abandonar el letargo. Así por fin “Coincidence & Fate” logra conectar con la audiencia a base de cadencia y la pegajosa y muy efectiva línea de bajo de Riffer. Rickenabcker en mano y túnica oscura sobre el cuerpo, presencia llamativa cuanto menos la suya. Cabe decir otro tanto del batería Love Forsberg. También por lo llamativo de su indumentaria pero sobre todo por unas evoluciones sobre su pequeño kit de batería que lo sitúan como uno de los aporreadores más interesantes de todos cuantos he podido ver a lo largo de 2023. Que, os aseguro, no han sido precisamente pocos.

“Dusty Roads” resignifica el blues a la manera sueca y propicia a través de su epílogo recargado y enfebrecido uno de mis momentos favoritos de la velada, con Zubaida elevándose al olimpo desde su inconfundible registro. Sería entonces que el set cogería el vuelo y ya no cabría vuelta atrás. e “Tales Of Independence” arranca al público de su aparente sopor con Borgström bailando por el mástil de su áurea Les Paul con infinitas dosis de clase. Más aún si cabe al echar mano del slide para “Keeper Of The Flame”, donde ya queda a las claras que estamos ante uno de los grandes shows no ya del otoño sino del año entero.
Desatendiendo al guión, o no, uno nunca sabe, la banda se enfrasca en pequeños solos e improvisaciones. Sin abusar en ningún caso y lo justo para arrancar las mayores ovaciones al respetable. Love Forsberg marcaba el paso y la pareja Riffer & Borgström brillaba en consecuencia. No es poca la carretera que han recorrido tanto el rubio guitarrista como Zubaida Solid desde su entrada en la banda allá por febrero de 2020 y lo cierto es que se nota.

Setenta minutos de show cuando el cuarteto se va al backstage para regresar poco después y encarar unos bises que terminaron por confirmar la altísima nota general de la noche. Con Forsberg tras su batería agradeciéndonos todo el calor mostrado y su banda poniendo negro sobre blanco lo merecido que tienen su actual estatus de culto. Sin duda alguna de lo mejor que haya pisado tierras asturianas en lo que va de 2023.
Merecido el lleno a tenor de lo visto. Los suecos puede nunca lleguen más allá de su actual repercusión pero se tienen bien ganado el terreno. Sólidos a tenor de lo muy heterogéneo de su propuesta, que vibra entre la psicodelia, el blues, el hard rock o incluso el folk sin perder nunca el foco y entregando unas ejecuciones de auténtico nivel. Que vuelvan pronto.

Por nuestra parte nada más que agradecer a la organización del evento por todas las facilidades, así como mandar un saludo a Sergio Blanco, Fernando Casas, Pau Gallardo, Héctor Lynott y Luismi Rose. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Dos formas bien diferentes de entender el black metal y la cita, un jueves, congregó a un buen número de fieles en la ovetense sala Gong Galaxy Club, que no quisieron perderse el paso por la región de los fineses Azaghal, a quienes acompañaban en esta ocasión los zaragozanos Empty.

Pasaban apenas segundos de las nueve cuando los maños hicieron acto de presencia. Ocultos tras un casi obligado corpse paint, el cuarteto lanza una intro que parece reproducir en el interior el frío que atenazaba los alrededores de la sala. Con “Inclination Towards Decay” dieron inicio a su particular set, no sin algún que otro fallo de sonido en un arranque algo dubitativo.
Su black metal, que parte de los primeros Burzum para después beber de las fuentes del depresivo, véanse bandas como Austere, Sterbend, Nyktalgia, generó división de opiniones al tiempo que el humo convertía al Gong en tinieblas. Lo cierto es que solventados los problemas iniciales y con Isaac Prieto a los mandos de la nave, todo recondujo hacia terrenos más discernibles.

Ahí fue donde pudimos apreciar buenos cortes de su último trabajo como “The Bleakness Of Elderness” o recuerdos al “Etica Profana Negativa” de 2014 a través de “Terrifying Lucidity Of the Wakefulness”. Especial mención merecen las evoluciones de Khloros tras baterías. Sus líneas rara vez se condujeron por el camino obvio, dibujando detalles a lo largo de la noche que sorprenderían al más pintado. Y puede que Drizzt no sea el frontman de mayor engarce con el público, lo cierto es que dejó destellos de su variado repertorio vocal.
Pequeños percances con un pedal de la batería estuvieron a un tris de aguarles la fiesta. El público, que como digo no era poco para un bolo de estas características, supo ser paciente, negándose a perder ripio del show de una banda que guardó sus cortes más ardientes para la parte final del set. “We All Taste The Same For The Worms”, que conjuga su condición depresiva con decididos blast beats con Drizzt desgañitándose a placer.

El público, o una pequeña porción de él, supo responder con tímidos pogos a este final más candente y acelerado, donde los percances acaecidos a lo largo del set eran solo un mal recuerdo y la banda pareció encontrarse al fin en su elemento. “Arrival Of The Sickening One” mediante se fueron, suponemos que esperando mejor suerte en una próxima visita a la región.
Azaghal, claro, son un animal bien diferente. Su black metal orgullosamente finés y abiertamente primario, vendría a poner a prueba los aparentemente sólidos cimientos del Gong Galaxy Club. Venía el trío finés, mutado ahora en quinteto, presentando nuevo álbum, un “Alttarimme On Luista Tehty” del que diéramos cumplida cuenta por aquí hace escasas fechas.

Y fue precisamente el tema título de su último álbum el elegido para dar inicio a las hostilidades. Cabe decir que literalmente hablando. Y es que desde que su set da inicio, pasaban veinte minutos sobre las diez, apenas habrá descanso hasta el final.
Su orgánico black metal no necesitó más que de un telón de fondo con su logo, corpse paint en los distintos rostros y humo en cantidades malsanas. El enlace con “Myrkkyä” se produce sin solución de continuidad y la banda parece en un estado de forma envidiable. Desde el frontman Thirteen al infatigable batería Lima, el quinteto cuajó un show muy a la altura de lo que muchos esperábamos de una banda de su trayectoria.

“Good evening Oviedo, we are Azaghal and this is black terror metal” brama decidido Thirteen para dar de repente un salto de veintitantos años en el tiempo y recordar aquél viejo Ep de 2001. Sería una de las pocas veces que el inquieto vocalista nórdico se dirigiría a una audiencia que, cabe decirlo, tampoco necesitó de mucho ánimo para pasárselo en grande. El black frenético de los fineses cayó de pie en un público ávido de buen black metal.
El quinteto siguió a la suya, desgranando su último álbum de estudio a través de “Syöpäläinen” o “Kuolemanmarssi” mientras desarrollaban un sonido potente y nítido como pocas bandas del estilo han desarrollado en los últimos tiempos. Al menos en las primeras filas donde nos encontrábamos, las sensaciones no podían ser mejores, con Lima taladrándonos el pecho a cada golpe. Casi literalmente.

Thirteen pareció perder algo de fuelle camino del final del show. Lo cierto es que no abandona su registro rasgado ni siquiera en unas pausas entre temas que se irían espaciando con el correr de los minutos. En cualquier caso, los muchos pogos y algún que otro circle pit que vimos camino del final, vinieron a hablar y no precisamente mal del desempeño de los fineses. Muy celebrada, coreada incluso, “Agios O Baphomet”, seguida por una “Mustamaa” que traería al frente un black que recordó sobremanera a los primeros y admirados Darkthrone.
Un solitario bis, “Kun Aurinko Kuoli”, y se irían tras sesenta y dos minutos de un black tan ardiente y feroz como orgulloso y clásico, cumpliendo expectativas y confirmando la buena salud del género en la capital. Una buena entrada que viene a continuar donde lo dejaran Grima primero y Defacing God después. Que siga la racha.

Por nuestra parte nada más que agradecer todas las facilidades a la organización del evento, en Oviedo representada por Larry y Maitane currando de lo lindo coincidiendo además con el 13ª aniversario de Diario De Un Metalhead, así como mandar saludos a Sergio Blanco, Jorge López Novales, Joel, Alba, Diañu, Andrés y Azu, Pablo, Erundina, Marco, Gonzalo, Jaime, Vázquez y todos aquellos que mi cabeza ahora no acierta a recordar. Ruego sepan perdonarme. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
Abanderados del retro rock más puro la banda sueca Siena Root regresa a los escenarios españoles para presentar su nuevo álbum de estudio «Revelation» editado vía Atomic Fire Records en el mes de febrero. Un tour estatal con parada en Asturias el viernes 8 de diciembre y cuyo epicentro estará localizado en la avilesina Factoría Cultural de la mano de Factoría Sound.

El octavo álbum de estudio de la formación compuesta por Sam Riffer al bajo, contrabajo y voz, Zubalda Solid a la voz principal, órgano y Rhodes, Johan Borgström a las guitarras y voz, Love «Billy» Forsberg a la percusión cuenta las colaboraciones Erik «Errka» Petersson al clavinet, Stian Grimstad al sitar y Lisa Isaksson a la flauta. Un trabajo que vuelve a incluir el habitual viaje sonoro por la psicodelia, el folk, el blues y por supuesto hard rock.
Entrada anticipada 10€ / 12€ en taquilla disponible a través del siguiente enlace:
https://uniticket.janto.es/palaciovaldes/public/janto/main.php
La 3ª entrega del festival Rock Imperium que tendrá lugar en Cartagena los días 19, 20, 21 y 22 de junio de 2024 desvela su cartel final con 5 nuevas incorporaciones así como la distribución de bandas por día.

Con Night Demon, Cirith Ungol en su primera y única aparición en los escenarios españoles, Igorrr, Richie Kotzen y Napalm Death como últimos nombres del plantel se cierra definitivamente esta nueva edición del festival. La distribución de bandas será la siguiente:
Miércoles 19 de junio 2024
Judas Priest / Extreme / Uriah Heep / In Extremo / Ronnie Romero / Anthem / Turmion Kätilöt / Blackbriar
Jueves 20 de junio 2024
Avantasia / Glenn Hughes / Kamelot / TNT / Richie Kotzen / Plini / Marduk / Cirith Ungol / Kadavar / Praying Mantis / Xandria / Night Demon / Celtian / Shores Of Null / Arwen / Lonely Fire / Archetype Of Disorder
Viernes 21 de junio 2024
Saxon / Accept / Emperor / Beast In Black / Igorrr / Napalm Death / Einar Solberg / Nestor / Tete Novoa / The Raven Age / Phantom Excaliver / Diabulus In Música / Astray Valley / Hard Love / Invicti / Nÿhem
Sábado 22 de junio 2024
Yngwie Malmsteen / Doro / The Darkness / Carcass / Riverside / Textures / Spidergawd / Tankard / Green Lung / Lovebites / Riot City / The Last Internationale / Holycide / Darknoise / Vatican Spectrum
Entradas disponibles a través del siguiente enlace: https://www.rockimperiumfestival.es/es/entradas
De la mano de ITP Promotions desde Portland arribarán a nuestros escenarios en el mes de marzo los maestros indiscutibles de la brujería musical Bewitcher, para presentar en 6 fechas, incluida parada en Asturias, su nuevo trabajo de estudio «Deep Cuts & Shallow Graves«. Recopilatorio de 17 canciones conmemorando su 10º aniversario, incluye temas inéditos, demos originales y una versión de «Bastard» de Mötley Crüe.

Martes 26 Marzo – Urban Rock Concept (Vitoria-Gasteiz) + Absalem
Miércoles 27 Marzo – Rock Beer The New (Santander) + Absalem
Jueves 28 Marzo – Tizón Sound (Gijón) + Absalem
Viernes 29 Marzo – Pub Transylvania (Vigo) + Unathousänd
Sábado 30 Marzo – Sala Silikona (Madrid) + Absalem
Domingo 31 Marzo – Sala Upload (Barcelona) + Avern
Entrada anticipada 15€ / 18€ en taquilla.
Venta online disponible a través del siguiente enlace:
https://www.itp-promotions.com/entradas/
Calificados como el dúo de blues rock más ruidoso del mundo, los germanos The Picturebooks recalarán en la Sala Club del Centro Niemeyer de Avilés el jueves 15 de febrero como primera parada de su gira estatal.

15/02/2024 – Avilés (Centro Niemeyer)
16/02/2024 – Portugalete (Groove)
17/02/2024 – Vitoria-Gasteiz (HellDorado)
18/02/2024 – San Sebastian (Dabadaba)
20/02/2024 – Madrid (Wurlitzer Ballroom)
21/02/2024 – Valencia (Loco Club)
22/02/2024 – Barcelona (Razzmatazz 3)
Nacidos como trio en Gütersloh allá por el 2009, actualmente componen la formación el cantante y guitarrista Fynn Claus Grabke y el batería Philipp Mirtschink. Cuentan con 6 álbumes de estudio, “List Of People To Kill” (2009), “Artificial Tears” (2010), “Imaginary Horse” (2014), Home Is A Heartache” (2017), “The Hands Of Time” (2019) y “The Major Minor Collective” (2021) con los que se han labrado una sólida reputación y ser asiduos a los grandes festivales. Destacar su primera parada en los escenarios asturianos allá por el 2014 acompañando a Kadavar o su paso en el año 2022 por el Resurrection Fest de Viveiro donde deslumbraron. Inmersos en una extensa gira europea retoman los escenarios de pequeñas salas, lugar donde nacieron y donde se encuentran más cómodos. Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://www.centroniemeyer.es/events/event/the-picturebooks/

Décimo segundo trabajo ya para las huestes finesas Azaghal, el trío que a día de hoy forman Thirteen (voz) y los Wyrd Lima (baterías) y Narqath (guitarra, bajo, teclados y voz limpia). Tanto las voces como las baterías de este “Alttarimme On Luista Tehty” se grabaron en 82 Productions bajo las órdenes de J.Pitkänen, mientras que guitarras y bajos se materializaron en DT-Audio. Las pistas resultantes serían finalmente masterizadas en los Wolfthrone Studios. Con artwork del Ars Veneficium Ronarg (Antzaat, Ondfødt, Gurthang…), el disco vio la luz vía Immortal Frost Productions el pasado mes de febrero.
Puede que el sonido tan sucio del tema título “Alttarini On Luista Tehty” pille por sorpresa a más de uno, si bien no es menos verdad que el trío finés parece saber muy bien lo que hace a lo largo de los cuatro minutos que ocupan este black nervioso y cerril, comandado por una base rítmica tan presente como eficaz. Crepita como alma que lleva el diablo ese bajo de Narqath mientras se suceden hábiles cambios de ritmo y licks de batería a lo primeros Mayhem, orgullosamente clásicos. Thirteen se desgañita a placer y el corte termina por dar la razón a quienes lo eligieron como estandarte de este nuevo álbum.
No muy lejos del tema título se sitúa una “Kuolemanmarssi” que arranca con pie firme para después acoger una serie de estrofas de pulso casi d-beat donde, a ratos, emerge la cara más atmosférica de la banda nórdica. Breve, apenas un parpadeo de ni siquiera tres minutos, pero tan feroz y rabiosa cuando se lo propone como distinguida y personal. Lástima que las curiosas disonancias que dan pie al epílogo no gocen de una mayor cuota de espacio.
Aquella presencia más atmosférica que se revelaba en el corte inmediatamente anterior viene a dominar una “Kultti” que pronto emerge como otro de las ofertas más distinguibles de todo el largo. Hay ritmos a ratos casi marciales confrontados a un black que casi parece virar hacia terrenos melódicos. Alguna decisión curiosa en cuanto a arreglos durante estribillos y la sensación de que debería ser una fija en una gira de presentación que tendrá parada en el ovetense Gong Galaxy Club el jueves siete de diciembre junto a los maños Empty.
“Paholaisen Musta Kieli” casi parece rebelarse contra la cierta extrañeza de su predecesora a fuerza de percutir con la cara más abiertamente agria y cabrona del trío. Black cerril al que contraponen pulsos lindantes con un black thrash más al uso. Narqath está más que lúcido en la creación de unos riffs que encajan al dedillo con la no poco interesante línea de batería de Lima. Sorprenden, si acaso, la pesadez y la atmósfera que desprende, a chorro, su curioso puente central. Pequeña isla de calma tensa que precederá al breve pero arrebatado epílogo.
“Myrkkyä” vuelve a derivar hacia la vertiente más melódica de los fineses, valga la redundancia, al tiempo que hace acopio de alguno de los riffs con más gancho y empaque de todo el disco. Su pulsión más melódica vendrá asimismo a manifestarse durante el puente central en forma de eficaz solo de guitarra pero también a lo largo de un epílogo que, arreglos mediante, parece rimar con la mencionada banda hermana de Lima y Narqath.
Como propuesta más rácana de las nueve y bajo un título como “Kaaos” casi no cabe esperar otra cosa que no sea black ardiente y pocas complicaciones. Azaghal en general y Lima en particular muestran aquí su cara menos amable, si bien el corte resulta finalmente menos predecible de lo que se pudiera intuir. Fugaz aunque poderosa rabia nórdica.
“Syöpäläinen”, que inaugura la cara B de las distintas ediciones en vinilo, pasa fácilmente por ser la oferta más hábil de esta parte final del álbum. Acoge su habitual black irredento mientras Thirteen despliega todo el mal café habitual. Hay buenos engarces entre estrofas por parte de Narqath, que transige hacia un riff servicial toda vez regresa el no poco agrio registro del también frontman de los thrash punk Scarecrow. Sólida y muy eficaz.
Me engancha “Syvyydestä Liekkien Takaa” por ese marcado tono melancólico que arrastra casi en la misma medida en que me deja con ganas de más a causa de ese desarrollo tan poco ambicioso en lo que a tiempo se refiere. Bien trabajada a nivel melódico, del todo frontal en cuanto a su línea de batería y absolutamente única dentro del disco. Lástima como digo esos ni siquiera tres minutos que marca en el reloj.
No mucho más allá en términos cronológicos se sitúa “Verivirta”, si bien esta desarrolla una pulsión mucho más genérica. A base de hilvanar black old school y breves andanadas de sucio punk metal a la Motörhead, Azaghal construyen un corte poco sorprendente pero sin dobleces, con Lima atacando el kit con pulso casi marcial y la sucia producción del álbum otorgando el inequívoco aura de autenticidad del más descarnado black finés.
“Ei Valoa Tuonelassa” recupera esos dejes más atmosféricos que han ido yendo y viniendo dentro del disco para conformar un black quizá un tanto descompensado, hay riffs que por clásicos no dejan de sonar un tanto convencionales, pero que parece no ahorrar un solo esfuerzo. Ni siquiera desfallece Thirteen dejando para este corte postrero alguno de los gritos más agónicos y desesperados de todo “Alttarini On Luista Tehty”, pero no puedo evitar pensar que dentro del mismo conviven ofertas mucho mejor resueltas.
“Seitsemän Ihmisen Irvikuvaa” sin ir más lejos. Entrega más extensa de las nueve, desarrollada desde unos ritmos medios donde se sitúa otro de mis riffs favoritos de este décimo segundo trabajo del combo radicado en Hyvinkää. Me agrada en gran medida la forma en que conjugan blast beats con ese pulso más melódico. O la forma en que luego emerge de nuevo un black de cierto aroma thrash o redirige hacia ritmos más pesados y arenosos. Fluyendo en todo momento de forma natural y sin dar lugar a cualquier tipo de impostura. Azaghal parecen saber muy bien qué se traen entre manos.
Empecé tarde a escuchar a estos Azaghal y ya es raro de tanto en cuanto sí que conocía desde hace ya tiempo a la otra banda de Lima y Narqath, los más folkies Wyrd, culpables de discos tan reivindicables como “Heathen”, “Rota” o “Huldrafolk”. “Alttarini On Luista Tehty” transmite en gran medida un black sucio y enervante, en el buen sentido, donde lo feo de la producción abraza una serie de intenciones que poco tienen que ver con las propuestas más civilizadas y, quizá también, menos comprometidas, de muchas de las bandas que hoy por hoy son enseña del género. Pero y he aquí el gran triunfo del álbum, sin abandonar las exigencias del género, pocas veces estos cortes resultan unidimensionales o siquiera aburridos. Si acaso sí lastrados por desarrollos algo rácanos, pero en ningún caso desangelados o sin vida. Ni mucho menos. Siguen planteando batalla.
Texto: David Naves