Crónica: The Darkness + Dea Matrona (Bilbao 26/10/2025)

El pasado 26 de octubre, The Darkness finalizó en Bilbao la gira nacional de presentación de su octavo disco de estudio “Dreams On Toast”, tras su paso por Barcelona y Madrid. No quise desaprovechar la ocasión y me dirigí hacia tierras vascas para ver en vivo a esta gran banda, de la que soy admiradora desde sus inicios en 2003, con su disco debut “Permission To Land”, liderada por los hermanos Justin (guitarra solista y voz) y Dan Hawkins (guitarra melódica), junto con Frankie Poullain (bajo) y Rufus Tiger Taylor (batería).

Pocos minutos después de la hora de apertura accedemos a la sala Santana 27, en la que empezamos a encontrar numerosos rostros conocidos de la escena asturiana y me sorprendió gratamente comprobar que estaba bastante concurrida, para tratarse de un domingo. Como banda invitada pudimos disfrutar de Dea Matrona, formación integrada por Orláith Forsythe (voz y guitarra) y Mollie McGinn (voz y bajo), acompañadas por un guitarrista y un batería.

Con “puntualidad británica” la banda irlandesa arranca a las ocho en punto con sus temas: “Hate That I Care” y “Stuck On You”, siguen con “Magic Spell”, su versión de la canción de Fleetwood MacOh Well”, la más conocida y coreada por el público presente, “Black Rain” y “So Damn Dangerous”, cerrando su corta actuación de apenas media hora con “Glory, Glory (I Am Free)”, interpretada en acústico por Orláith Forsythe y Mollie McGinn solas en el escenario. El broche final lo pondrían con “Red Button”. Las de Belfast nos sorprendieron con su elegante rock melódico con tintes folk. Aunque personalmente opino que eran una propuesta demasiado diferente al sonido de The Darkness.

Tras una breve pero ansiosa espera sobre las nueve hace su aparición en el escenario la banda británica The Darkness. Arrancan con “Rock&Roll Party Cowboy”, y con su frontman Justin Hawkins ataviado con un sombrero de cowboy muy apropiado para la ocasión. Siguen con “Growing On Me”, y a pesar de un inicio de pequeñas incidencias técnicas, rápidamente solventadas, pudimos disfrutar de su habitual fuerza en el escenario, de un sonido impecable y un show muy divertido, lleno de anécdotas y acrobacias.

En el tercer tema “Get Your Hands Off My Woman”, Justin Hawkins empezó a mostrarnos su faceta más atlética y humorística al hacer el pino a los pies de la batería. Algo que si bien vienen haciendo en muchos de sus conciertos, no dejó de sorprender a gran parte del público presente. Siguen con “Motor Dread”, tema de su último álbum “Dreams On Toast” y con “Motorheart”, canción de su álbum homónimo “Motorheart” de 2021. A partir de ésta última, Justin Hawkins empieza con una serie de improvisaciones y monólogos muy divertidos, rompiendo así el ritmo y guion habitual del show y sorprendiendo a todos los asistentes con versiones y cortes de temas como “I Should Have Known Better”, original de Jim Diamond, o “Summer Of 69” de Bryan Adams.

Con “Walking Through Fire» nos muestran el sonido contundente de sus nuevas canciones, para finalmente dejar paso a otros dos clásicos de su álbum debut “Permission To Land”, como son la emotiva balada “Love Is Only A Feeling” y la enérgica “Barbarian”. A continuación ocurriría uno de los momentos más inesperados de la noche, cuando el batería, Rufus Tiger Taylor (hijo de Roger Taylor de Queen), abandona su puesto y se planta delante del micrófono para interpretar con gran solvencia “My Only”; su lugar en la batería lo ocuparía Dan Hawkins, dejando así constancia de su maestría y dominio musical. Luego interpretarían “Heart Explodes” del álbum “Easter Is Cancelled” de 2019 y seguidamente Justin Hawkins volvería a sorprendernos con su teatral versión de “The Power Of Love” de Jennifer Rush.

Continúan el show con “The Longest Kiss”, otra más de su último álbum, en la que queda patente la influencia ejercida por Queen en The Darkness y en la que Justin se marcaría un solo a lo Brian May. Con “Friday Night” retoman otro corte de los más alegres y fiesteros de su primer álbum y con “Japanese Prisoner Of Love” nos muestran su sonido más contundente.

Finalmente, llega la hora de la canción que les catapultó al estrellato “I Believe In A Thing Called Love”, con la que la sala vibra y todo el público empieza a saltar, aplaudir y corear. En este momento, somos testigos de una curiosa anécdota, ya que Justin coge el móvil de uno de sus fans de las primeras filas, lo pega con cinta americana a su guitarra, y graba al público saltando y emocionado durante la interpretación de este tema, para posteriormente devolvérselo a su dueño.

Al término la banda se despide y retira del escenario dejándonos unos minutos a la espera, para finalmente regresar y terminar el espectáculo con “One Way Ticket” y “I Hate Myself”, en la que incorporan el riff de “Heartbreaker” de Led Zeppelin.

Al encenderse las luces, a nuestro alrededor contemplamos las caras de euforia y satisfacción de los asistentes, aunque también es cierto que la sala se despejó muy rápido, porque el show duró una hora y casi cincuenta minutos y el último metro, medio de transporte escogido por la mayoría, estaba a punto de partir.

En resumen, la impresión que me ha dejado The Darkness es de que son una banda con mucha fuerza, un directo sorprendente y con la que es imposible aburrirse.

Por último, agradecer a Heavy Metal Brigade por todo el apoyo que brindan a la música y músicos, tanto regionales como de fuera, y por supuesto por confiar en mí para esta crónica. También a todas las personas que apoyan a la escena en sus múltiples vertientes y a los compañeros de viaje a Bilbao. Nos vemos próximamente, hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto y Fotos: Aurora Menéndez

Crónica: Vandenberg «My Whitesnake Years» (Gijón 31/10/2025)

La serpiente blanca dio un mordisco de nostalgia con la venida del neerlandés Adrian Vandenberg. Enfrascado en la gira “My Whitesnake Years”, el espigado guitarra neerlandés se rodeó de Joey Marin De Boer (batería), Sem Christoffel (bajo), Len Van De Laak (teclas) y, por supuesto, Mats Levén para sumergir a un buen número de parroquianos en un baño repleto de añoranza.

Una puesta en escena de lo más diáfana recibió a la banda pasadas las nueve y media de la noche. Y, con todo dispuesto, arremeten con “Bad Boys” en la que ya vemos a un pletórico Mats Levén. El ex Yngwie Malmsteen, sesenta y un años le contemplan, no dejó de saltar y moverse en todo momento. ¿Lo mejor? Que fuera capaz de hacerlo sin apenas desfallecer en cuanto a voz se refiere. Entre el propio Vandenberg y el teclista Len Van De Laak traman un estupendo primer duelo solista y todo parece ir sobre ruedas. Ese arranque tan directo vino a contrastar con el toque mucho más vacilón de “Slide It In”, con el rubio guitarrista dejando buenos coros, Levén buscando los límites del escenario y Joey Marin De Boer vaciándose a placer tras el kit de batería. Estupenda dupla inicial para un arranque, cuanto menos, prometedor.

Pero es que luego siguen con “Fool For Your Loving” y la sala poco menos que se viene abajo. Como Levén, que recibe el corte acuclillado sobre las tablas de la Acapulco. Su registro puede resultar algo más rocoso que aquél al que replicaba, el inequívocamente sensual David Coverdale. Pero su esfuerzo y su gran estado de forma, ejemplificados en el grito final que dio aquí, despejaron cualquier duda aparente. Comentaron luego que venían directos de Amsterdan y que, en el trajín, alguien extravió parte de su equipaje. Poco importó. Porque la gente se subió al carro aún cuando lo que sucedió fue un corte del propio Vandenberg, una muy aplaudida “Your Love Is In Vain”.

Claro que una cosa es cosechar aplausos y otra muy distinta que la sala al unísono coree aquello de “Love Ain’t No Stranger”. Me pareció que el sonido, aún en primeras filas, era más que óptimo, si bien en algún momento costaba oír con claridad según qué riffs del guitarrista de La Haya. Fue aquí que llegó el momento de poner algo de calma. La banda dedicó la siguiente a un fan de entre el público, tocayo de servidor si mis notas no me engañan, y que resultó no otra que “Is This Love”. Levén atemperó su registro, Vandenberg trazó uno de sus solos con más feeling y, por ahí, la banda cogió algo de resuello. Hubo vítores primero, y mucho movimiento después mientras la banda despejaba toda incógnita con “Give Me All Your Love”, del superventas (y me quedo corto) “1987”. Tremenda la fuerza con la que, una vez más, Joey Marin De Boer azotó su kit de batería aquí. Len Van De Laak volvió a dar la talla tras las teclas y Vandenberg, tras arrojar la púa al público, enfrentó el solo sin más ayuda que sus dedos. Clase para dar y regalar.

Joey Marin De Boer se quedaría entonces en solitario sobre el escenario, procurándose algo de protagonismo con un más que correcto solo de batería y ofreciendo una bien merecida pausa a los ya veteranos (visto lo visto, solo en el carnet de identidad) Vandenberg y Levén. El vocalista de Mölndal pareció aprovechar bien el pequeño resuello, pues en “Judgement Day”, con la banda desarrollando esa vena tan Zeppelin, tan “Kashmir”, ofreció uno de sus desempeños más brillantes de toda la noche. Teclista y guitarra se quedarían entonces a solas. Y tras el juego entre ambos, dieron paso a una inolvidable rendición del “Crying In The Rain”. Colosal solo de Vandenberg, calzándose los zapatos del tristemente desaparecido John Sykes. Se cumplía la hora de concierto cuando llegó el turno de otra que no podía faltar: “Here I Go Again”. Ni que decir tiene que el público de la Acapulco no quiso defraudar a la banda que tenía enfrente y se dejó la garganta en consecuencia. Un gran final…

… salvo porque, claro, restaban los inevitables bises. Estos dan inicio con Vandenberg y Levén, éste último sentado en la tarima de la batería, para entre los dos enfrentar “Sailing Ships” de aquél “Slip Of The Tongue” de 1989. Alianza sueco – neerlandesa para mantener vivo el legado de una de las mayores leyendas del hard británico. O para volver sobre la carrera del propio guitarrista y traer al presente “Burning Heart”. Cuestionable la doble ración de baladas a estas alturas del set, pensarán algunos. Y puede que tuvieran razón. Pero cuando cierran con “Still Of The Night”, con una sala entregada como pocas veces habrá visto y oído éste que escribe, hasta los menos duchos en Whitesnake como servidor no pueden hacer otra cosa que aplaudir a los chicos por el bocado de nostalgia que nos ofrecieron.

“Las miticadas siempre triunfan” era una coletilla que se repetía insistentemente el pasado viernes. Y es que el legado de Whitesnake sigue (y seguirá) teniendo mucho tirón en la vieja Asturias. Después de todo, si fueron capaces de convencer a un profano como servidor, qué tan bien lo pasarían los verdaderos amantes del ya inmortal legado de David Coverdale. Una noche para el recuerdo. Y van…

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Vandenberg en Gijón: Horarios y Setlist

El paso por nuestros escenarios del guitarrista neerlandés Adrian Vandenberg (WhitesnakeManic Eden, VandenbergVandenberg’s Moonkings) arrancará el próximo viernes 31 de octubre en Asturias.

Apertura de puertas: 20:30 horas
Concierto: 21:30 horas

Inmerso en la gira «My Whitesnake Years» ofrecerá una serie de conciertos basados en los grandes éxitos de su etapa en la formación liderada por David Coverdale acompañado por Mats Levén (Candlemass, At Vance, Malmsteen…) a la voz, Joey de Boer como batería, Sem Christoffel al bajo y Len Van De Laak a los teclados. Ofrecerá un show en el que además tendrá cabida la presentación de su última obra de estudio «Sin» publicada en agosto del 2023 y temas de su extenso ciclo como solista. Atentiéndonos a sus últimas representaciones en vivo el repertorio no diferirá de la selección siguiente:

Hit The Ground Running (Vandenberg 2024)
Slide It In (Whitesnake 1984)
Fool For Your Loving (Whitesnake 1980)
Your Love Is In Vain (Vandenberg 1982)
Love Ain’t No Stranger (Whitesnake 1984)
Give Me All Your Love (Whitesnake 1987)
Sailing Ships (Whitesnake 1989)
Judgement Day (Whitesnake 1989)
Bad Boys (Whitesnake 1987)
Wait (Vandenberg 1982)
Crying In The Rain (Whitesnake 1982)
Here I Go Again (Whitesnake 1980)
Burning Heart (Vandenberg 1982)
Still Of The Night (Whitesnake 1987)

Entrada anticipada online 30€ a través del siguiente enlace:
https://mutick.com/e/entradas-adrian-vandenberg-gijon

Agenda: Automatic Kafka en Pola de Lena

Octubre cargado para Automatic Kafka, tras el paso por Siero y los Kuivi Almacenes ovetenses nueva parada en su gira 15º aniversario. El próximo sábado 25 de octubre regresan al Teatro Vital Aza de Pola de Lena para presentar su nuevo lanzamiento discográfico «Immortal«.

A partir de las 20:30 horas con acceso libre hasta completar aforo la formación nacida en la cuenca del caudal allá por 2010 ofrecerá su característica propuesta sonora, intensa, oscura y emocional dentro del ciclo «Cultura En Rede«, que cuenta con el apoyo del Principado de Asturias y el Ayuntamiento de Lena.

Reseña: Vulvarine «Fast Line» (Napalm Records 2025)

El llamado universo de las Riot Grrrl se ha visto recientemente sacudido por el segundo largo de las vienesas Vulvarine. Ellas son Bea Heartbeat en baterías, Robin Redbreast al bajo, Sandy Dee en guitarras y Suzy Q en voces. Engel Mayr en el Studio Mäusepalast, Thomas Zwanzger en Stressstudio y Dietmar Baumgartner en Sonar Music Productions fueron los encargados de traer al mundo los once cortes de este “Fast Lane”. Las pistas resultantes serían mezcladas posteriormente por el propio Engel Mayr en el Studio Mäusepalast y finalmente masterizadas por Lukas Wiltschko de LW Sonics. Con la misma Sandy Dee aportando su arte para la portada del álbum, esta segunda entrega de las austríacas vio la luz vía Napalm Records a finales del pasado mes de marzo. Un trabajo que llevará a la Factoría avilesina el próximo 31 de octubre al ahora renovado cuarteto tras la incorporación de Lauree Blaze como nueva voz.

Un pildorazo de puro rock and roll inaugura el álbum. “The Drugs, The Love And The Pain” pronto da muestras del fino registro de Suzy Q. Hay una apañada colección de riffs, más eficaces que vistosos. También una producción en el punto justo entre pegada y discernimiento. Equilibrada y muy cuidada. Si bien siento que al estribillo no le habría venido mal una pizca más de mal café, pocas pegas caben al respecto del solo que sucede después, así como a la hábil construcción de ese tramo final. En resumidas cuentas un arranque agradable y funcional.

Ancient Soul” añade algo más de empaque por parte de las vienesas. No solo por una construcción algo más estirada sino por unas buenas estrofas y unos aún mejores estribillos. Tienen estos un deje algo más melancólico, que por alguna razón me llevan a pensar en Thin Lizzy. Sobresalen igualmente los buenos engarces entre estrofas. Las baterías que deja ahí Bea Heartbeat merecen toda la atención. También las que dan apoyo al buen solo del tramo final. Uno de esos cortes con toda la pinta de funcionar como un tiro sobre las tablas.

Heads Held High” magnifica aún más ese rock más melancólico y casi apesadumbrado. Sin que salten las alarmas, sin que esto deje de ser un disco de rock and roll con todas las letras, pero donde Sandy Dee está dando una auténtica lección de clase y feeling. Orgullosamente auto reivindicativa en lo lírico, pluscuamperfecta y clásica en cuanto a trazo y estructuras, quizá eche en falta un solo de guitarra más pronunciado durante ese buen tramo final. Con eso y con todo una de las que más ha arraigado en mi subconsciente tras el correr de las escuchas.

Uno de los cortes más extensos de este segundo trabajo es “Demons”, con Bea Heartbeat cabalgando a medio gas y la banda trazando ahora un cuidado medio tiempo. Suzy Q aúpa su registro en estrofas y se acompaña de cuidados coros en estribillos. Y aunque los distintos enganches entre estrofas no brillen como lo hacen en otros cortes dentro del disco, qué finas están las austríacas a lo largo de este rock menos brillante, más sucio, algo decadente incluso. Sandy Dee se reserva otro buen solo como anticipo del epílogo y, al cierre, todo me termina por funcionar. Un corte con una vibración muy especial dentro de este “Fast Lane” y quizá uno de los más redondos.

La base rítmica inaugura esta “Alright Tonight”, un corte que anuncia un rock más oscuro, deudor aunque sea de modo lejano, de unos The Cult de comienzos de los 80, con Suzy Q dibujando otro estribillo lleno de carisma y feeling. A ratos uno puede echar en falta el nervio que entregan otros cortes dentro del álbum. Pero la buena producción así como la muy cuidada construcción de las estrofas, precioso el tono que entrega la guitarra de Sandy Dee, sacan la cara por otra de esas composiciones distintas, marca de la casa. Diferente, que no peor.

Equal, Not The Same” recupera en parte el nervio, mostrando ahora a unas Vulverine más próximas al punk. El nombre de las infatigables The Lizards ha estado yendo y viniendo tras las sucesivas escuchas. El caso es que Dee vuelve a brillar en lo que a melodías se refiere. También en cuanto a riffs. Fue elegida como anticipo en modo de videoclip y toda vez estalla el solo de la propia Dee, cuesta nada y menos entender los motivos. De los once puede no ser el corte que mejor las represente. Pero es una entrega redonda, con gancho y buenos detalles desde el plano técnico. Win win.

Fool” sorprende con ese avanzar algo más marcial de sus estrofas, que contrasta con el más casual y rockero de los estribillos para conformar un corte sencillo, directo y sin mayores florituras. Con las baterías desnudas de Bea Heartbeat uno bien podría pensar de un modo más o menos casual en White Stripes. Con eso y con todo nadie puede negar que esto sigue siendo rock and roll sin concesiones. Con una línea de voz, perfectamente armada, que cabalga amarrada a unos riffs llenos de gancho y brillo. Estupenda.

Vulvarine insertan entonces “Polly The Trucker”, entrega más extensa de “Fast Lane” y la que viene a entregar uno de los riffs más frontales y áridos del disco. Ello sin descabalgar de su habitual rock directo y formal, pero desde luego ofreciendo ahora una mayor enjundia. Ese nervio, quizá esa mala leche, que se puede echar en falta en otras entregas. El típico que te vuela la cabeza en su traslación al directo. Hay buenos coros en estribillos aquí. Sigue brillando la buena producción que tiene el álbum. Pero si algo me agrada es tanto el solo como ese rock más pesado y contundente en que se apoya de inicio. El cambio de ritmo, tan clásico como efectivo, que acometen después. Y su cuidada resolución. Hasta el fugaz guiño a nuestro idioma. Si esto no es rock de altura, no sé qué lo será.

Explota entonces “Dark Red” y el disco, lejos de perder impulso, ofrece aquí unas de sus entregas más redondas. También más potentes. Con una selección riffera que las aproxima (a destellos) hacia los terrenos del heavy metal más casual. Sandy Dee brilla sobremanera aquí. También una base rítmica empastada como en pocos momentos a lo largo del álbum. El corte entrega nervio en estrofas, equilibra con estribillos contundentes y desemboca en un solo disfrutón por desmelenado y atrevido. La cabra tira al monte, claro, pero siento muy cómodas a las austríacas en esta encarnación más nerviosa y potente. Prueba al fin y al cabo de la cintura con la que han enfrentado la escritura de este segundo largo.

Cheri Cheri Lady”, con la colaboración de Filippa Nässil (Thundermother) en guitarras, fusila a placer el original de Modern Talking arrimándose a la cara más punk de Vulvarine. Ruge el bajo de Robin Redbreast en estrofas y vuela el doble bombo de Bea Heartbeat en estribillos para una versión libérrima y disfrutona. El cierre es para la pequeña “She’ll Come Around”, pequeño escorzo acústico, bailando entre las fronteras del grunge y el alternativo para un curiosísimo broche final.

Entre la versión de Modern Talking y el pequeño detalle acústico de “She’ll Come Around” puede que “Fast Lane” desfallezca en su tramo final. Da igual. Antes el disco ha dado razones más que suficientes para confiar. Sea con las buenas hechuras de “Polly The Trucker”, el nervio bien entendido de “Equal, Not The Same” o esa pulsión más metálica de “Dark Red”, amén de los muchos y buenos riffs que Sandy Dee dibuja a lo largo del álbum, Vulvarine han entregado un segundo disco destinado a hacer mucho, mucho ruido en años venideros. Si nada lo impide esperamos ser testigos.

Texto: David Naves

Entrevista: Manu Roz (Baja California)

Edu Meier continúa con el asalto a desprevenidos componentes de nuestra escena musical. En esta ocasión la inocente víctima es Manu Roz, vocalista de Baja California, quien gentilmente ha respondido a las particulares cuestiones de nuestro infatigable colaborador. Vamos a por ello.

Edu: Bueno, hoy me he venido arriba y voy a hacer una entrevista, o esas cosas que me decís que hago, a un señor, que el pobre tiene varios problemas, como hacerse fotos con el Vieyu Repunante, ¡incluso sacarlo en un vídeo!, y que el mejor cantante de España, Víctor García me debes una entrevista😉😉 le tenga en buena estima. Don Manuel Roz, encantado de poder intercambiar impresiones.

Manu: En serio… ¿El vieyu repunante? 😂😂😂

El Vieyu nos ha visto crecer! Fue de los primeros en escuchar las maquetas, acudió a los primeros bolos (y a todos los que vendrían después). Como padre putativo de esta banda e ilustre miembro de la escena astur no podíamos dejar de contar con él para nuestro elenco de estrellas de videoclips. Que nos siga acompañando muchos años más y a poder ser una vez cumplido su sueño de infancia: jubilarse.

Edu: ¿Cómo empezó la andadura de Baja California y por qué llamasteis así a la banda?

Manu: Pues todo viene de el momento en el que Javi Monge y yo nos conocemos en la facultad. Él estaba buscando miembros para una banda y yo me encontraba haciendo unas prácticas en México. Cuando tiempo después decidimos montar Baja California, aquel lugar vino a la memoria y nos encajaba bien. Sabemos que mucha gente cree que tiene que ver con Uzzhuaïa, lo cual siempre nos gusta porque aunque no sea así, cualquier mención a los valencianos es más que bien recibida!

Edu: A parte de voceras 😉, ¿tienes más responsabilidades dentro de la banda?

Manu: Si, todos tenemos roles y funciones importantes en la banda. Al final hay mucho trabajo más allá del que se ve en el escenario e incluso a pesar de tener un apoyo discográfico detrás tan bueno (El Dromedario Records) y de trabajar con gente del sector que son verdaderos cracks (Dani Sevillano, Titi Muñoz, Alejandro Viña, Álvaro Amieva…) siempre hay muchas cosas por hacer y que llevan muchas horas. En la parte puramente musical sí que me enfoco más en la composición y las letras, aunque he de decir que Javi Monge siempre viene con las palabras perfectas en la línea exacta.

Edu: Si la respuesta anterior es la que imagino… ¿De qué te gusta hablar en las letras?

Manu: La verdad es que hace tiempo entendí que no soy un letrista en tercera persona o de experiencias que no sean mías (admiro mucho a quienes pueden hacerlo). Desde la letra más desenfadada a las más profundas como “Mil Mañanas”, todas parten de una emoción real. Luego la historia puede ser más personal o menos, más fiel a los hechos o con más licencias, pero esa emoción es lo que me posiciona frente al papel y lo que me permite después sentirlo auténtico a la hora de cantarlo.

Edu: ¿Qué crees importante contar y te ayudas de la música para expresar?

Manu: Cualquier cosa que te provoque un sentimiento. Creo que no hay temas mejores ni peores. A todos nos ha pasado que de repente conectas con el mensaje de una canción porque te pilla justo en ese momento en el que necesitabas escuchar eso mismo. Puede que incluso quien la haya escrito esté hablando de otro tema totalmente diferente, pero si la emoción es auténtica se logra esa conexión.

Edu: Normalmente hacéis algo en vuestros conciertos que dejan a la gente con un caray que detalle… ¿Qué os gusta transmitir en vuestras actuaciones?

Manu: Sobre todo queremos que el público se sienta parte importante y esencial del concierto. Desde el primer momento en el que trabajamos las canciones ya lo hacemos con vistas al directo. No hay mejor sensación que la de ver al público enganchado, cantando y viviendo el ahora. Esto se trata de que durante ese rato te olvides de todo lo que traes encima, todo lo que te agobia y formes parte de algo genial desde el primer acorde al último. Para eso trabajamos y damos el 100%.

Edu: Estáis llevando el azul de Asturias a toda España, gracias por no ser el del Real Oviedo solamente 🤣 Siempre que salimos volvemos con la historia de alguien que tenía un primo en Navia… ¿Cuál de esas historias es la que más recuerdas?

Manu: Uff, que se puedan declarar abiertamente pocas…jajajaja. Siempre es un gustazo salir fuera y ver el cariño de la gente hacia nosotros y hacia Asturies. Llevamos a orgullo ser de donde somos. Cuando tocamos “A-66”  siempre hacemos alusión al (infame y antidemocrático) peaje del Huerna, lo cual une bastante porque “en toes partes cuecen fabes” y si hay cualquier parentesco en la sala con Asturies sale a la palestra de inmediato. Destacaré que también llevo el azul del Oviedín de mi alma con orgullo, valor y garra igual que Gus lleva la rojiblanca.

Edu: ¿Cuáles son los planes de Baja California para el futuro próximo?

Manu: Seguimos inmersos en la gira, anunciaremos muchas más fechas próximamente y también continuamos con el trabajo de edición de cosas que veréis muy pronto y que sabemos que os van a volar la cabeza! Vais a tener mucho de Baja California!

Edu: ¿Hay alguna novedad que tengas ganas de compartir?

Manu: Siguiendo con lo anterior, me hace gracia que en la música se ha convertido en meme eso de “se vienen cositas” jajaja. Lo malo es que ahora cuando de verdad tienes muchas cosas en el tintero esperando anunciarse pues ya no sabes como decirlo! Pero de verdad os recomiendo que no perdáis ojo a nuestras redes (@bajacaliforniarock) y a nuestra web (www.bajacaliforniarock.com) para estar al tanto de todo porque va a ser un no parar en los próximos meses.

Edu: Muchas gracias Manu (abrevio con toda la jeta jajajaja), espero sigáis divirtiéndonos y divirtiéndoos en cada concierto que deis. Un abrazu…

Manu: Muchas gracias por hacernos un hueco. ¡Un abrazo! ¡Nos vemos en la próxima!

Volbeat En Bilbao: Horarios Oficiales

Apenas 15 días para el inicio de la gira estatal de los daneses Volbeat. Únicamente tres fechas, Bilbao, Barcelona y Madrid para presentar su nueva obra de estudio «God Of Angels Trust«, en las que compartirán escenario con los alternativos británicos Bush y Witch Fever. A continuación repasamos el reparto de tiempos y el repertorio habitual del presente tour.

Martes 28 de octubre – Sala Cubec (Bilbao)
ENTRADAS
Jueves 30 de octubre – Sant Jordi Club (Barcelona)
ENTRADAS
Viernes 31 de octubre – Palacio Vistalegre (Madrid)
ENTRADAS

HORARIOS:
Apertura de Puertas: 18 horas
Witch Fever: 19 horas
Bush: 19:50 horas
Volbeat: 21:10 horas

Con apenas cambios durante lo que va de tour promocional, la selección de temas del combo afincado en Copenhague será prácticamente la siguiente:

– The Devil’s Bleeding Crown
– Lola Montez
– Sad Man’s Tongue
– Demonic Depression
– Fallen
– Shotgun Blues
– In The Barn Of The Goat Giving Birth To Satan’s Spawn In A Dying World Of Doom
– By A Monster’s Hand
– Heaven Nor Hell
– Evelyn
– The Devil Rages On
– Die To Live
– Time Will Heal
– Black Rose
– Seal The Deal
– For Evigt
– Still Counting
– A Warrior’s Call / Pool Of Booze, Booze, Booza

Crónica: Gus G & Ronnie Romero (Santander 10/10/2025)

Dos verdaderos ilustres. El griego Gus G. en torno a Ozzy Osbourne y sin menospreciar en ningún caso su trabajo con Firewind y el chileno Ronnie Romero en torno a Rainbow, sin olvidar tampoco sus álbumes junto a Elegant Weapons, The Ferrymen o Lords Of Black. Con ellos, el bajista de origen italiano Andrea Arcangeli (DGM, Sunstorm, Noveria) y el batería belga Jo Nunez (Firewind, Lords Of Black, ex Kamelot). Y el lugar, la sala con capacidad para unas mil personas Escenario Santander. La decisión de escaparnos hasta la comunidad vecina y desbloquear un nuevo escenario, valga la redundancia, era un no brainer que diría un guiri. Heavy Metal Brigade se echó una vez más a la carretera y estas son nuestras impresiones acerca de la jornada.

Sonaba el debut de November antes incluso de acceder a la sala. No por nada, Dani G. iba a ser el encargado de llevar la manija sonora de la velada. Ésta iba a estar adornada apenas por un electrónico de fondo con los respectivos logos de Gus y Romero. Y el set, que arranca cuando los relojes rondan las 21:30, se iba a iniciar, en formato trío, con un par de instrumentales: la primera, esa “Force Majeure” para la que el guitarrista griego contó, en su versión de estudio, con nada menos que Vinnie Moore. Con esta rendición en vivo fuimos siendo conscientes de la que se nos venía encima, con unos bombos de la batería de Nunez de los taladraban el pecho. Suena muy redonda y entera la banda ya desde el comienzo. Aún en las tantas veces problemáticas primeras filas. Quien más, quien menos, esperaba ya la salida del santiaguino, pero ellos aún iban a tener tiempo de entregar otro corte instrumental, ese “Quantum Leap” que daba nombre al álbum que Gus G. editara en 2021. Elegante, sabiendo solear sin florituras innecesarias, exprimiendo con virtuosismo pero sin excesos su preciosa Jackson con detalles dorados.

Sería el de Salónica el encargado de presentar a Romero. Y ya con la formación al completo, entregaron una “Castaway On The Moon” en la que el chileno se muestra pletórico, pareciera que dispuesto a no dejarse nada en el tintero, aún con el largo set que le quedaba por delante. Un set que, amén de un carro de versiones, acertó a repasar la trayectoria de ambos músicos. O por mejor decir, una parte importante de ella. Sabiendo ceder el protagonismo a su compañero durante el solo, el hard heavy parece haber encontrado un Dio para las nuevas generaciones. Palabras mayores, soy consciente, pero de voz, carisma y clase el suramericano va más que sobrado. El frontman, muy parlanchín en todo momento, recordó anteriores visitas a la ciudad. Incluso se atrevió a destripar parte del set, si bien a pequeños rasgos, al tiempo que bromeaba con el público y nos recordaba que este era el primer show del tour junto a Gus. Introdujo finalmente la más pesada y sin embargo tremendamente elegante “Chased By Shadows”, con la sombra del pequeño elfo persiguiendo al chileno, en algún que otro gesto incluso, casi mimético, con la leyenda de Portsmouth. Poderoso Romero aquí, que amén de a Dio, me recordaba también a otro grande de esto como es Johnny Gioeli. La reacción que se produce entre la gente, toda vez la composición alcanza ese eficaz cambio de ritmo, ya dio muestras de que había muchas ganas de disfrutar con el cuarteto.

Tiempo entonces para la que Ronnie reconocería como una de sus “favoritas de Black Sabbath… con Dio”, y que no era otra que “The Mob Rules”. El vocalista aparta aquí el pie de micro, inalámbricos para qué os quiero, y muestra gran sintonía con el guitarra griego. Viéndoles, parece como si llevasen toda la vida tocando juntos. Realmente una de esas conjunciones en las que la química arriba del escenario termina por desbordar hasta el foso. El propio Gus G. se atrevería con algún que otro pinito en nuestro idioma. Y la banda introduciría el primero de los guiños a Rainbow con una “Kill The King” que sonó a gloria. Aquí se vio a un Ronnie Romero algo más exigido, lo que en su caso aún significa cantar a unos niveles con los que algunos solo sueñan. El vocalista anunció después que se iban a salir del repertorio. Y lo hicieron para recuperar “Cold Sweat” de ni más ni menos que Thin Lizzy. Versión que, doy fe, pilló en fuera de juego a más de uno y de dos el pasado viernes en el Escenario Santander. Gus G. brilló con luz propia aquí, desatado y sin frenos, mostrando su lado solista más salvaje y efervescente.

De los propios Gus G. y Ronnie Romero es una “My Premonition” en la que el primero echa una mano en coros y el segundo ofrece toneladas de feeling en un fantástico epílogo. El guitarra recordaría entonces las muchas veces que ha pisado la península, pero cómo ninguna de ellas había sido para presentar su material en solitario. El set iba a entregar entonces “Redemption”, de su álbum de 2014, con el santiaguino en, quizá, sus tonos más altos de la noche. Aunque si hubo un momento que me sorprendió del set, ese fue sin duda “I Am The Fire”. Por la reacción de la gente, por los solos descosidos de Gus G., guitarra sobre la nuca inclusive, y Romero mostrándonos cómo cantar el estribillo con propiedad. Con un profesor así, como para hacerlo mal. Con casi medio Firewind sobre las tablas, recuperar aunque fuera un corte de la banda griega era casi inevitable. La elegida no fue otra que “Destiny is Calling”, con un Jo Nunez realmente desatado tras el sufrido kit de batería.

Gus G. se iba a meter en los zapatos de Ritchie Blackmore por partida doble. Primero con la inmortal “Highway Star” de Deep Purple, con Ronnie dejando un gran agudo inicial y el griego haciendo las veces también del inconmensurable Jon Lord. El público, claro, agradeció sobremanera esta rendición del clásico Purple. Pero en lo personal aún disfruté en mayor medida de una “Stargazer” (Rainbow) que puede ser, fácilmente, una de mis cinco, cuatro tres canciones favoritas de la historia de esto. Romero, muy en el papel de Dio ahora, salió más que airoso y mira que era una papeleta (auto impuesta) más que exigente y difícil. Él había reconocido que se trataba de su canción favorita de la banda. Y la de tantos. Nos ha jodido. Momento de forma envidiable el que atraviesa el chileno.

El set se había cerrado con hora y cuarto de reloj, que no estaba nada mal, pero ellos aún iban a tener tiempo para unos buenos bises. Tal y como había arrancado el set, la banda volvería de backstage en formato trío para que Gus G. le volviera a sacar las telarañas a su Jackson. Ronnie presentaría después a la banda y su compañero tendría tiempo de recordar su paso por la banda del recientemente desaparecido Ozzy Osbourne. Los vítores de la gente aquí, claro, fueron inevitables. Y “Bark At The Moon”, co escrita junto al príncipe de las tinieblas por el nunca del todo reivindicado guitarrista Jake E. Lee, puso a la gente a los pies de la banda. No obstante, que era el primer concierto de la gira es algo que se dejó notar en la pequeña pifia de Nunez durante “Shot In The Dark”. Peccata minuta, fue apenas un detalle y la banda lo resolvió con clase y tablas. Van sobrados. “Esta la cantamos juntos, Santander” dijo Ronnie, y procedieron a dejarnos la última perla de la noche, una “War Pigs” de Black Sabbath más necesaria que nunca. Y sí, cantamos y gritamos estrofas y estribillos, por segunda semana consecutiva (crónica), siendo como eramos conscientes de que el bolazo que estábamos presenciando tocaba a su fin. Y que el legado de Bill, Geezer, Tony, Ozzy, Dio y tantísimos otros no morirá mientras haya músicos de este nivel reivindicando su colosal legado. Gran show.

Lo creemos así. Cuando colisionan dos músicos de este nivel, en semejante estado de forma, y aciertan a transmitir lo mucho que disfrutan sobre un escenario, no queda otra que congratularse porque bien el negocio, bien el destino, bien quizás ambas cosas, haya juntado sus caminos. Sumando ida y vuelta fueron casi cuatro horas de carretera pero, a fe nuestra, merecieron la pena. Nada más queda que agradecer tanto a la banda como al Escenario Santander por las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, al propio Ronnie por el detalle y la amabilidad y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz