Crónica: Z! Live Rock Fest (Sábado 13/6/2026)

Tercera y última jornada del Z! Live 2026, que amenazaba calor sofocante y buenas descargas con nombres pesados como los de Epica, Krisiun, Soziedad Alkoholika o Tesseract.

El del sábado era un cartel de lo más heterogéneo. Todos lo son a su manera ¿no? Los metaleros de Oñati Latzen están repartiendo buena leña cuando irrumpimos por el recinto. Venía el cuarteto presentando su “Denboraren Orbainak”, que ha supuesto su vuelta tras más de 25 años, y lo hicieron con un buen número de fieles en primera fila que incluso llegó a corear alguno de los temas. La jornada empezaba con buen pie.

Los barceloneses Romanthica vendrían entonces a poner la nota gótica al cartel. Otra de las bandas que acudió a Zamora huérfana de bajista y que en su amalgama sónica dejaba rastros entre H.I.M. y Depeche Mode, todo bajo esa voz a la Carlos Escobedo de David Gohe. Puede que la suya sea una propuesta que reclamase una mayor oscuridad, y no el sol de la media tarde. En cualquier caso, y juegos con ropa íntima al margen, me resultaron agradables.

Con Dominum llegaba el turno de los no muertos. Los de Nuremberg, máscaras mortuorias mediante, supieron hacer las delicias del público más joven. Banda desenfadada donde las haya, disfrutona incluso, lo cierto es que contemplé su descarga con cierto agrado, pero siempre desde fuera. Muchas de sus melodías me dejaban un regusto al bueno de Danny Elfman, compositor de buena parte de las bandas sonoras de las pelis de Tim Burton.

Dr. Dead se mostró como un frontman de lo más voluntarioso, buscando conectar con la gente en todo momento. Venían con un disco recién editado debajo del brazo, ese “Night Is Calling” que Napalm Records ha puesto en la calle, siguiendo en lo musical la estela de los Battle Beast y compañía. Metal en su versión más lúdica. Tomándole la palabra a Lago, mi pirata compañero de andanzas, son “un grupo de festival”. Ni más ni menos. Y si no, que me expliquen esa versión del “Thriller” de Michael Jackson.

Algo que viene a contrastar con el rapidísimo death metal de los brasileños Krisiun. Los de Ijuí desatarían una tormenta de blast beats incesantes, descerrajando riffs flamígeros con toda naturalidad. Sorprende la intensidad que son capaces de desplegar y muy apreciable lo orgánico que resulta su modo de entender el metal extremo. No hay detalles de cara a la galería y tanto Alex Camargo (bajo) como Moyses Kolesne (guitarra) están todo lo graves que se esperaba. Hace tiempo ya de su último álbum de estudio, aquél “Mortem Solis” de 2022, pero a bordo del Copper Stage no cupieron excusas.

Desde que arramplan con “Kings Of Killing”, estamos ante lo mejor de cuanto el death metal brasileño tiene para ofrecer. En ese caos sin medida, Moyses Kolesne dejó solos de toda clase. A veces caóticos a lo Slayer, otras veloces a lo Angelcorpse, y junto con sus compañeros saciaron a todo aquél ávido de sensaciones fuertes. Que tras todo un set de aporrear parches sin descanso, Max Kolesne aún tuviese tiempo de entregarse a un igualmente intenso solo de batería, creo que habla muy bien de él. De la forma en que arribó en Zamora. Indómitos.

Después del death metal de los brasileños Krisiun le iba a llegar el turno a los djent progresivos (o viceversa) Tesseract. Los británicos resultaron una de las bandas más esperadas de la última jornada, a tenor de cuanta gente se reunió en torno al Silver Stage. Desde la cuidada escenografía hasta esa voz de mil registros de Daniel Tompkins, funcionaron con la precisión que se esperaba de ellos.

A ratos más atmosféricos, al otro hundidos de pleno en las procelosas aguas del metalcore, la suya estaba siendo una descarga de lo más precisa y contundente. Nosotros aprovechamos para hacer una visita rápida al merch, huérfano de nuestra curiosidad en el par de jornadas previas. Para cuando regresamos al recinto están casando clase y músculo con mano maestra, convenciendo a propios y extraños.

Soziedad Alkoholika no necesitan presentaciones. Los vitorianos llegaron a Zamora con todo su compromiso intacto, prestos a dar una lección de thrashcore intenso y flamígero, literalmente hablando. Ya avisaba Juan que “rezar no nos iba salvar”. Y tenía razón.

Él y su voz puede que hayan perdido algo de gravedad con el paso de los años. Pero lo que es su banda, sigue igual de encabronada que siempre. Y están tocando a un volumen verdaderamente alto a su paso por el Copper Stage. Llamaradas y riffs directos a nuestras yugulares. Una jornada más, no iban a hacer prisioneros. “Colapso Final”, y en especial el verso “El mundo es una bomba apunto de estallar…” llevan resonando en mi cabeza desde el sábado. Es de una violencia que viene a contrastar con el punch más groove de “Palomas y Buitres”, uno de sus temas insignia. Otro tanto “Cienzia Asesina” y la ya clásica introducción de Juan con la armónica.

El set es, por momentos, todo un desfile de clásicos. “Ratas”, “Piedra Contra Tijera”, “Peces mutantes”… y aunque siempre haya alguien que te amargue la existencia, qué bueno ver que siguen tan ingobernables como siempre. Dando toda su mala leche en “Motxalo” y sin dejarse nada dentro en “Nos Vimos En Berlín”. El tema vio la luz allá por 1990 y la situación no ha cambiado ni un ápice. Perra vida.

Epica llegaban a Zamora con la mosca detrás de la oreja de muchos zlivers. La suya en el festival era una presencia motivada por la caída de Twisted Sister y el cambio, a mil millas en lo musical, enfadó a más de un poseedor de ticket. Pero como cronistas de la verdad que somos, lo cierto es que me atrevería a decir que el suyo fue uno de los shows no solo del sábado sino del evento en su totalidad.

Ya de entrada cuentan con una potente puesta en escena, con la gran plataforma para teclista (Coen Jansen) y batería (Ariën Van Weesenbeek), amén de su electrónico correspondiente. Todo arranca desde esa intro que da pie a “Cross The Divide”, de su más reciente “Aspiral” de 2025, y que sería, a la postre, uno de los pocos cortes sencillos de todo el set. Porque quien piense que esta es una banda de singles sencillos a la Battle Beast, desde luego no conoce bien a Mark Jansen. Él está dejando buenas voces graves en la clásica “Sensorium”. Y me gustó que los pies de micro ocuparan el escenario cuando fueran únicamente necesarios. Todo revierte así en una escenografía cuidada al milímetro, que va desde la explosión de confeti inicial al uso de todo tipo de fuegos pirotécnicos.

Al frente está una Simone Simons tan segura como siempre, pero que maneja ahora muchos más registros que en aquél otro encuentro con la banda allá por 2008. Imprescindibles las teclas de Coen, si bien a veces los coros disparados restaban cierta organicidad al conjunto. Ellos acertaron a conmutar su cara más power con la más amable. Composiciones largas, en varios momentos, que ya digo hablan muy bien de Mark como compositor. Su hermano bajaba a veces al piso, teclado de mano mediante, y se mezclaba con los Isaac Delahaye (guitarra) y Rob Van Der Loo (bajo). Una banda que se muestra muy activa sobre las tablas. Y aunque todo resulte, a ratos, pensado hasta el último detalle, la sensación es la de estar ante una banda realmente grande.

Apparition” pueden ser los Epica más pesados y oscuros, mientras que en “Storm The SorrowZamora la emprende a palmas. La propia Simone se aupaba a veces a la parte central de la tarima, compartiendo espacio con Coen y Ariën. Gran voz la suya y doblete de guturales el que ofrecieron Mark e Isaac aquí. Es cierto que “Never Enough” puede pecar de facilona. Pero pienso que luego “Arcana” está dando la verdadera medida de una banda como esta. Por no hablar del modo en que la emoción desborda durante una sentida rendición de “Tides Of Time”. Sensacional Simone aquí.

Pero es a lomos del estribillo quasi perfecto de “The Grand Saga Of Existence – A New Age Dawns Part IX” que la banda está componiendo otro de mis momentos favoritos de esta edición. Por el gran sonido que fueron capaces de desarrollar pero también por el modo en que enganchó con la gente. Me atrevería a decir que uno de los momentos de mayor comunión banda / público de todo el fin de semana. Tanto o más cuando enlazan con la más clásica “Cry For The Moon”, que llegó tras un pequeño speech de la propia Simone, y que me retrotrajo a aquél show en Bergara. Como pasa el tiempo. Al igual que pensara durante el bolo de H.E.A.T, están llamados a coger el testigo de las grandes bandas del pasado y liderar festivales allá donde vayan. Si lo hacen sin traicionar sus esencias, no podré ser más feliz.

Así las cosas, la papeleta para la buena gente de Brothers Of Metal no se la deseo ni al peor de mis enemigos. Pero, un poco como Dominum unas horas antes, los de Malung (Suecia) supieron tirar de una propuesta divertida y eficaz imbricada en su power metal a dos voces, las de Ylva Eriksson y Joakim Lindbäck. Entre melodías épicas, ciertos riffs de aire muy pirata (cómo no pensar en Running Wild) y alguna melodía a la Blind Guardian colmaron a los más fiesteros.

Imaginería muy nórdica y que deriva incluso en su puesta en escena, resultaron otra de esas bandas que parecen haber nacido con el directo como principio y final. El público del Z! Live, que les acompañó en buen número, así pareció entenderlo. Y entre esas líricas de mitología nórdica y un power más vivaracho que contundente, supieron continuar la fiesta hasta la llegada de Lèpoka.

Los folk metaleros de Castellón de la Plana serían los encargados de cerrar la presente edición del Z! Live. Y lo iban a hacer como corresponde: por todo lo alto. Un par de grandes barriles de cerveza adornan la escena. Y ellos, enfundados en su siempre lúdica manera de entender esta música, pondrían a botar a quienes aún retenían fuerzas tras las tres jornadas de calor, arena y sudor.

Seguimos En Pie”, después de todo. Puede que, como dijo el propio Dani Nogués, muchos les consideren “la disco móvil del metal”. Pero cuando, a pesar de lo nutrido de su line up, están gozando de un sonido claro y contundente, a quién le importa tal o cual consideración. Es, como tantos otros nombres de esta crónica, una banda para el directo. Y en él, en el entusiasmo que despliegan ante la audiencia, está su gran baza. Una estupenda elección como cierre a la presente edición, si me preguntan.

Edición de la que, en líneas generales, hemos salido más que satisfechos. Son muchas horas y hay momentos en los que el cansancio pesa. Y lo hace por encima de otras muchas consideraciones. Pero en honor a la verdad hay que decir que el cumplimiento de los horarios fue exquisito durante los tres días. Que el calor acompañó en casi idéntica medida al buen sonido (salvo momentos puntuales) del que gozaron todas las bandas del cartel y que, una vez más, la convivencia entre nuestra parte (los medios) y la contratante (la organización) tuvo en la figura de Iuri Carlos al perfecto enlace.

Siempre habrá detalles por mejorar. Como la decisión de situar al merch (digamos) no oficial fuera del recinto y no en su interior, como sin ir más lejos, estaba situado en la edición de 2025. Habrá razones para tal movimiento. Pero mentiría si no dijera (o directamente omitiese) que el gesto generó no pocas quejas. Reel viral inclusive.

Por nuestra parte nada más. Mandar un abrazo grande a José Miguel “Lago” de Piratas de Libertalia por las muchas horas aguantando mi cuestionable sentido del humor, un saludo a las muchas y diversas caras conocidas que saludamos (o no) a lo largo de los tres días y un agradecimiento final a la organización por confiar en este humilde medio un año más. Que todo se dé bien y nos volvamos a ver las caras dentro de doce meses. De momento, ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Z! Live Rock Fest (Viernes 12/6/2026)

Segunda jornada del Z! Live, la más apegada a los sonidos más clásicos, y que contó con nombres tan importantes como Su Ta Gar, Blaze Bayley, Saxon o Coroner.

Nosotros llegamos para cuando los vallisoletanos Xeria están en los últimos compases del set. La banda, a la que habíamos visto hacía apenas una semana como teloneros de Argion (crónica), trajo su metal sinfónico a Zamora y, por lo que pudimos ver, supo conectar con los más madrugadores. Una muy voluntariosa Marina Sweet al micro acertó a despertar al público, allanando el camino a una jornada que se preveía larga e intensa.

Y que continuó con los londinenses Kardinal X. Heavy metal con trazas de Grave Digger, Accept o Iron Maiden y esa voz tan a lo Blaze Bayley del risueño Nick Majluf. Ellos venían presentando su último álbum “Redemption” y parecieron ser del agrado de los más clasicómanos. Divertidos, a ratos me recordaban a mis paisanos de Bestia Negra. El buen oído de Shaun Dunne para los solos atrajo mi atención, pero todo terminó de encajar cuando Majluf soltó unos versos del “Siempre Estás Allí” de nuestros Barón Rojo. Guiño que, huelga decir, encandiló al público. Agradaron.

Burning Witches toman entonces el Silver Stage cara a ofrecernos otra ración de heavy metal. El quinteto de origen suizo venía con el interesante “Inquisition” (2025) bajo el brazo y no perdió la oportunidad de agradar en el Z! Live. Una banda que parece haber encontrado una cierta estabilidad con su actual line-up y que, a tenor de lo visto, enardeció a buena parte del público.

Tuvo gran culpa una muy voluntariosa Laura Guldemond al micro. Y no porque se calzase aquellos cuernos en los primeros estertores del set, aunque también. Al final, todo suma. El registro de la neerlandesa casa y de qué forma con ese heavy metal tan orgánico. Y temas como “Evil Witch” o “Black Widow”, de aquél debut homónimo de 2017, les funcionaron. Reconozco que las disfruté en mayor medida durante sus momentos más trotones. En cualquier caso, creo que dieron buen nivel el pasado día 12.

Luego Su Ta Gar se iban a dar un atracón de nostalgia en el Copper Stage. Los de Éibar trajeron su thrash de tintes heavies (o viceversa) y su compromiso intactos. No son muchas las ocasiones en las que se puede uno cruzar con ellos (recuerdo aquél Derrame Rock de ¡2002!) pero, como diría El Drogas, siempre es “un gusto”. Porque el caso es que siempre atruenan. Una banda no tan reconocida como merecería, dueña de un directo potente, crudo a ratos, y que supo hacerse fuerte frente al calor reinante.

El escenario escupía fuego mientras ellos daban cumplido repaso a su extensa trayectoria, picoteando entre álbumes como “Jainko Hilen Uhartean” (2006) o “Itsasoz Beteriko Mugetan” (2003) o yéndose directamente hasta el debut, cuya portada adornaba el escenario, “Jaiotze Basatia” (1991). Es precisamente ahí, con “Begira”, que Aitor Gorosabel está dejando uno de los mejores solos del set. No faltaron agradecimientos a la organización, algo de fuego pirotécnico y la certeza de que siempre es un gusto encontrárselos. Después de todo, y como reconoció el propio Aitor, resulta de lo más “emocionante” alcanzar “cuarenta años de trayectoria cantando en euskera”. Que sean muchos más y nosotros los veamos.

Llegaba el turno de recibir al bueno de Blaze Bayley, quien para servidor ya casi es uno más de la familia. Después de todo, era esta la tercera vez que cruzábamos nuestros caminos en un lapso de apenas dos años. Con la entrada de Tom Atkinson en guitarras y Luke Appleton pasando ahora al bajo, el de Birmingham dio cumplido repaso a su etapa en Iron Maiden, siguiendo parecido guión al de su paso por Gijón en 2024 (crónica).

Casi parece un sueño que hayan pasado treinta años desde que el bueno de Bayley cantase para la doncella. Todo arranca, de modo sorprendente, guiñando el ojo al “Doctor, Doctor” de UFO, para después reconvenir hacia “Lord Of The Flies”. Armado con su característico micrófono, con el paso del tiempo Blaze Bayley se ha ido confirmando como un verdadero currante del heavy metal. Siempre cumple y en Zamora no iba a ser menos. Todo me funciona, en técnica incluso, pero no es hasta “Sign Of The Cross” que captan mi total atención. Fue de las mejor recibidas del set y desde luego la más coreada. Aunque con “Born As A Stranger” nos recordó que el material propio también le funciona.

The Clansman” resultó otra de mis favoritas. Y a tenor de cómo gritaba la gente a mi alrededor, también del público. Mucha camiseta de la Doncella se dejó ver el viernes por Zamora. Ellos y los demás gritamos hasta las últimas consecuencias en cortes más facilones como “Man On The Edge” o “Futureal”. Un atracón de nostalgia que cierra el bonachón vocalista tras su habitual mensaje motivacional y el siempre pegadizo “The Angel And The Gambler”. Siempre cumplidor.

H.E.A.T. y no se me enfade nadie, son unos auténticos personajes. Cuando “The Heat Is On” de Glenn Frey suena por PA, uno incluso se pregunta hasta qué punto se toman en serio a sí mismos. Pero a nada que “Disaster” procura esa salida en tromba de los chicos, nuestras retinas están fijas en la hiperactividad de un Kenny Leckremo avasallador.

Cuidada puesta en escena, con batería y teclados sobre una plataforma y ese trasunto de HAL 9000 vigilando cual ojo eléctrico desde el electrónico. “Rock Your Body” puede ser uno de sus temas más idiosincráticos, al tiempo que “Dangerous Ground” ofrece la cara más vibrante de la banda. Pero es “Hollywood” la que amalgama uno de sus mejores estribillos junto a un gran solo de Dave Dalone.

Era mi segundo encuentro con ellos y, mediado el set, ya pensaba en que esta banda lo tiene todo para cubrir el hueco de los grandes nombres del pasado. Presencia escénica, uno de los frontman más infatigables de toda la escena hard rock pero sobre todo composiciones funcionales y muy muy pegadizas. En esas estaba cuando aprovechan para guiñar al “War Pigs” de Black Sabbath y recordar al tristemente desaparecido Ozzy Osbourne. Luego “Back To The Rythm” puede ser otra de mis favoritas. El público disfrutó de lo lindo y a mí me quedó la sensación de que, ahora mismo, tienen el mundo a sus pies.

El tiempo parece haberse detenido cuando Byff Byford y sus Saxon toman el Silver Stage. Una banda que apareció por Zamora en plena forma, como demuestra esa salida en tromba de “Hell, Fire & Damnation”. La formación británica, desde 2023 con todo un Brian Tatler (Diamond Head) a bordo, enardeció a un público entusiasta, que supo llevar en volandas a los de Barnsley. “Power & Glory” deja un riff estupendo. Fue ya aquí que comenzó la lluvia de chalecos desde el público. El primero de todos sería exhibido por el propio Byford. A la vejez, riffazos de puro y añejo heavy metal. El propio Tatler está dejando un gran solo en “Dogs Of War”. Y mientras que los distintos discos de la banda iban pasando por el electrónico, Byford se calzaba el chaleco y luego Tatler sentaba cátedra desde su Flying V. Todo iba sobre ruedas (de acero).

Sacrifice” es la cara más heavy de los británicos, valga la redundancia y en “Solid Ball Of RockByford salta y agita el cuello como si no fueran 75 los años que cumplió el pasado mes de enero. Al final se calzarían los chalecos que les fueron tirando desde el público. La sintonía entre unos y otros parecía total. Máxime cuando Saxon la emprenden con la inmortal “Heavy Metal Thunder”, historia viva de la banda en particular y del género en su totalidad. Con “Dallas 1PM” recordamos el magnicidio de Dallas (mostrado de forma explícita en el electrónico) y “Strong Arm Of The Law” ofreció la cara más grave del quinteto.

Tras una pequeña deliberación con el público, éste terminó por elegir “Broken Heroes” en detrimento de “The Eagle Has Landed”. Puede que la banda no escape a las garras de la I.A.. Poco importa cuando arremete con “Motorcycle Man” y Tatlet dibuja otro fantástico solo de guitarra. “Never Surrender”, a la vista está, es pura idiosincrasia Saxon. Pero cuando un avión sobrevuela el recinto y atruena “Strangers In The Night”, todo casa para plantar un gesto de honda satisfacción en nuestros rostros. El rus final del set es, no cabía otra, de verdadera antología. Por lo que contiene pero también por el modo de transmitirlo. A saber: “Wheels Of Steel”, la nota épica que deja “Crusader” y una “Denim And Leather” que no podría describir mejor al género. Finalmente “Princess Of The Night” echa el cierre, con el curioso juego meta referencial que supone con respecto a los titanes Metallica, máxime ahora que Brian Tatler se ha sumado a la banda. No pasan los años por esta gente. El heavy metal es el verdadero secreto de la eterna juventud.

Después iba llegar el turno de recibir a las leyendas suizas del thrash metal técnico Coroner. Nombre de verdadero culto en la escena mundial, la banda no hizo prisioneros de ningún tipo a su paso por el Copper Stage. Ya desde esa “Consequence”, que refiere a su primer álbum en más de treinta años “Dissonance Theory”, sorprende la ruidera que son capaces de montar entre los cuatro. También el buen sonido, en líneas generales, pese al volumen altísimo al que se desarrolló su descarga.

Ni de lejos la banda más activa de cuantas pasaron por Zamora, pero a fe mía que una de las que mejor supo hilvanar la técnica que envuelve sus temas con una traslación al directo salvaje y rotunda. “Sacrificial Lamb”, también de aquél trabajo del pasado octubre, dio fe de ello. Pero cuando vuelven a aquél “Mental Vortex” de 1991 y rescatan “Divine Step (Conspectu Mortis)”, dibujan desarrollos de técnica exquisita y los combinan con un nervio más propio de tiernos mozalbetes, estamos ante otra de las grandes descargas del fin de semana. Me consta que lo contra intuitivo que, a ratos, resulta su thrash metal, echó para atrás a más de uno. Pero cuando miran hacia la década de los 80 y rescatan “Masked Jackal” (“nuestro primer videoclip”) sus fans más acérrimos se relamen frente al Copper Stage.

Mucha, muchísima la cera que repartieron. Con un gran despliegue de Diego Rapacchietti tras los parches, Coroner hicieron honor a su leyenda y supieron llenar ese hueco entre el thrash más avant-garde y la técnica más exquisita. Todo sin desperdiciar absolutamente nada en lo que a pegada se refiere. Fantásticos.

Para el cierre quedaba el folk metal de aires celtas que propusieron los madrileños Ekyrian. Propuesta la suya que casaba con la sacrosanta orden de divertir el cierre. A eso vinieron y eso fue lo que hicieron. Gozando además de buen sonido, no era fácil con una alineación tan numerosa. Pero los madrileños, un poco como Dragony en la víspera, fueron todo pundonor y fiesta.

Un cierre animoso y agradable a otra jornada verdaderamente maratoniana. Quedaba la del sábado.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Z! Live Rock Fest (Jueves 11/6/2026)

Y el templo del metal reabrió sus puertas. Un año más Zamora acogió una de las citas más interesantes de toda la temporada de festivales, reuniendo a un puñado de primeras espadas en un cartel de lo más heterogéneo y atractivo. Buen tiempo y mejor compañía para cruzar el Negrón y entregarnos a tres días de buen tiempo y mejor música. Cita ineludible ya para esta casa, todo arrancó, bajo un sol de justicia allá por el jueves 11 de junio, con la ya clásica división entre stages (Silver a un lado, Copper al otro) y nombres como Bury Tomorrow, Opeth o Emperor ejerciendo de principales reclamos.

Pero antes de que llegara el turno de los Mikael Åkerfeldt, Ihsahn y compañía, a Headon les cayó en gracia la siempre poco agradecida tarea de abrir el evento. Los de Andy Martínez, a lomos de un sonido cada vez más contemporáneo, lidiaron como mejor pudieron con ese papel siempre complicado. Un heavy metal imbricado de rasgos metalcore y mucho groove en cortes de nuevo cuño como la inicial “Memento” o la postrera “Un Nuevo Sol”, para después cerrar, eso sí, con una sorprendente versión / deconstrucción del “Fiesta Pagana” de Mägo de Oz. Un cierre que torció el gesto a más de uno.

Luego los valencianos de Noah Histeria vendrían a poner la nota técnica de la jornada. Era el día de Opeth, después de todo. Ellos engranaron su peculiar modo de entender el rock progresivo sin dejar indiferente a nadie. Un rock orgullosamente heterogéneo, que amalgama desde riffs cercanos al djent a dejes más atmosféricos sin olvidarse de algún pequeño ramalazo a la Tool o incluso un pequeño poso flamenco. Todo bajo la peculiar voz de Doc y su llamativa presencia escénica para uno de los sets más atrevidos de la primera jornada.

El contraste para con los chicos de Serious Black no iba a ser pequeño. Super banda nacida precisamente en España y fundada por Mario Lochert (ex Visions of Atlantis) y Roland Grapow (ex Helloween), arribaban a Zamora presentando aún su “Rise Of Akhenaton” de 2024. Con dos guitarras y sin bajista, el suyo resultó un heavy metal de lo más agradable para la media tarde. Bajo un sol que apretaba lo suyo, Nikola Mijić se desvivió por meterse a la gente en el bolsillo. La gente conectó enseguida con su power melódico. Sería el propio Mijić quien nos comunicara que el bueno de Lochert se había quedado en tierras alemanas debido a un ataque al corazón. Cortes como “Rock With Us Tonight” entraron cual cuchillo en mantequilla y disculpamos el aroma tan Edguy de otros como “Mr. Nightmist”. “Senso Della Vita” puso el guiño transalpino y, al final, todos coreamos el nombre de Mario, a quien desde aquí mandamos nuestros mejores deseos.

Los belgas Evil Invaders le añadirían entonces algo más de picante al cartel. Speed metal hiriente, a mil por hora, descerrajado sobre una audiencia ávida de sensaciones fuertes, que supo vibrar con los de Leopoldsburg como si les fuera todo en el empeño. Como si no quedasen dos días y medio aún por delante. Sin nuevo material desde aquél “Shattering Reflection” de 2022 pero con el ánimo intacto, Joe comandó a los suyos con pulso firme y sin dejarse absolutamente nada. Concisos, precisos, ellos defendían desde las tablas que lo suyo era puro thrash metal. Quién soy yo para llevarles la contraria. Baile de etiquetas al margen, me atrevería a decir que fueron la gran sorpresa de la primera jornada. Verdaderos underdogs, se atrevieron incluso con una versión del “Witching Hour” de Venom. A buen seguro se llevaron unos cuantos nuevos fans debajo del brazo.

Bury Tomorrow vendrían entonces desde Southampton para darle un bocado de metalcore al Z! Live. Lo bueno es que Daniel Winter-Bates apareció por Zamora con su voz, de mil registros, aparentemente intacta. Arrimados a ese metalcore a medio camino entre Parkway Drive o While She Sleeps, pondrían Zamora patas arriba. Muy intensos arriba de las tablas pero risueños, buscando en todo momento el calor del público mientras engrasaban su metalcore intenso y vibrante. Reconozco que no practican el tipo de metal que más acostumbro a escuchar. También que la gente, en especial la más joven, los disfrutó de lo lindo. Máxime cuando tuvo la oportunidad de llevar en volandas, literalmente, al bueno de Winter-Bates. Gran directo.

Llegaba el turno de los padres del black sinfónico. Aún apretaba el sol cuando Emperor tomaban el Copper Stage. Un enorme telón de fondo y dos kits de batería frente a él. “Into The Infinity Of Thoughts” atruena nuestros tímpanos ante la siempre curiosa presencia escénica de un confiado Ihsahn. Siempre al frente tras sus ya inconfundibles gafas de pasta y apoyado por un Trym Torson en plena forma tras los parches. Historia viva del género, prescinden del corpse paint de muchos de sus coetáneos apoyados en teclas por todo un Jørgen Munkeby de los Shining noruegos.

Ihsahn alterna voz rasgada y limpia en “In The Wordless Chamber” y el sonido gana en pegada para magnificar la pegada de “With Strength I Burn”. Hubo vítores aquí para la formación noruega, síntoma éste de lo bien que se estaba dando el set. Acompañaba un ocaso que iba, poco a poco, tiñendo de oscuridad el zurdo de los escenarios. El de “The Loss And Curse Of Reverence” resultó un black metal casi centrífugo, veloz y salvaje, aupado por las teclas de Munkeby y el poso más sinfónico. Y aunque desde luego no la banda más activa arriba de las tablas, Tony “Secthdamon” Ingebrigtsen al margen, sorprende la vitalidad de estos veteranos.

Luego llegó el turno de cambiar el telón, dejar sonar el “Ave Satani” que el grandísimo Jerry Goldsmith compusiera para el clásico de Richard DonnerLa Profecía” y recibir a Mortiis al bajo y un Faust que ocuparía el set colocado a la derecha del escenario. Así, con la formación clásica sobre las tablas, encaran la parte final del set. Esa ocupada en recordar el seminal Ep homónimo de 1993. Este tramo final, “I Am The Black Wizards” mediante, fue fácilmente uno de mis momentos favoritos de todo el festival. Y fíjate que no fueron pocos durante los tres días. En el negocio de la música a veces todo parece posible, pero jamás me imaginé, a estas alturas, viviendo algo así. Y puede que Ihsahn sufriera con su registro limpio en este tramo final. Pero a fe mía que supieron hacer honor a su leyenda. Se fueron, de nuevo con la formación actual, tras “Ye Entrancemperium”, dejando la difícil papeleta a la organización de encontrar una rima similar de cara a la edición de 2027.

La de Opeth era una espinita que llevaba toda una vida queriendo sacarme. La banda del ínclito Mikael Åkerfeldt, auténtico baluarte del metal extremo progresivo, concitó sumo interés a su paso por el Silver Stage. Y la formación pergeñó un setlist a la altura de su leyenda. Presentando una de las escenografías más cuidadas del primer día, con su nombre proyectado en el fondo electrónico, era su primer concierto en tres meses. Åkerfeldt irrumpe en escena sombrero mediante. Y todo lo demás, como suele decirse, es historia.

Una historia que comienza por el principio del final. O lo que es lo mismo, el primero de cuantos parágrafos contiene su último álbum de estudio “The Last Will And Testament”. Decir que Opeth clavan este primer corte es quedarse muy corto. Todo engrana tal y como deseábamos. Hasta el guitarra Fredrik Åkesson brilla en coros. Pero cuando la banda vuelve la vista veinte años atrás y rescata “The Grand Conjuration”, Zamora es un clamor con ellos. Puede que los tonos más graves de Åkerfeldt no tengan la contundencia de antaño. Pero la interpretación es todo lo cuidada y fina que uno espera. A un nivel que, en este mismo recinto, solo recuerdo a unos tales Dream Theater en la pasada edición.

Por supuesto, no sería un concierto de Opeth sin ellas, no faltaron las celebérrimas chanzas de Åkerfeldt. Ni tampoco el saludo a sus casi vecinos de Emperor, quienes contó el vocalista, ayudaron a la banda sueca en sus primeros pasos en la música. Vaya pues desde aquí mi agradecimiento también a Ihsahn y los suyos. Todo encauza hasta el nuevo disco con “§7”. Con su sorna habitual y por aquello del tiempo parados “en casa, jugando al Wolfenstein”, reconoció el vocalista que andaban nerviosos. Desde luego que, si era el caso, tampoco se apreció demasiado.

Con “The Devil’s Orchard”, del denostado “Heritage” de 2011, emergería su cara más setentera. Y yendo aún más atrás, la traslación al vivo de “To Rid The Disease” explora a los Opeth más etéreos y espaciales. El bajista Martín Méndez, de origen uruguayo él, tomó entonces el micro y lanzó unas palabras en nuestro idioma. Todo para introducir el parágrafo número 3 del último álbum, con un gran solo de Åkesson y, aumento de tensión mediante, allanar el camino de cara a una tremenda reinterpretación de “Godhead’s Lament”, con el público coreando el solo incluso.

El sonido que envolvía al set, huelga decirlo, era el de las grandes citas. Me atrevería a decir que de los más redondos del fin de semana. Aquella cara más atmosférica vuelve mientras encaran el prólogo de “The Drapery Falls”, con Åkerfeldt esta vez a cargo del solo. Que en esto no falla el sueco, así cambie veinte veces de guitarra a lo largo de la noche. Presentaciones, apodos mediante, y cierre con “Deliverance”, convertida ya en verdadero himno de la banda y cuyo epílogo, amén de magnificarse en su traslación al vivo, pienso forma parte ya del hipotético panteón del metal progresivo en particular y la buena música en general. Puede que aún no tengan el poso de unos Dream Theater o el arrastre de bandas más clásicas como Accept o Saxon. Pero vinieron a gran nivel, a pesar del tiempo en el dique seco, y dejaron a este humilde fan con una sonrisa para lo que restaba de festival.

Claro que a la jornada del jueves aún le quedaba guerra que dar. Rascaba algo de frío cuando los renovados Delalma hacían suyo el Copper Stage. La banda comandada por Manuel Seoane, y que ahora lideran en voces Ronnie Romero y José Andrëa, mostró otra de las escenografías más cuidadas del primer día. El arco de la parte central, sus habituales luceros, y esas canciones a caballo entre el hard y el heavy metal que les hacen tan peculiares.

Pero como no todo sale siempre tal y como uno espera, a la banda y en especial al propio Seoane le tocó lidiar con algún que otro problema de sonido en el inicio del set. Algo que deslució en gran parte a un buen opener como es “Compaña”. Ronnie Romero, aún no se acostumbra uno a oírle cantar en nuestro idioma, estuvo tan fino al micro como siempre. Él se iría del escenario y su lugar lo ocuparía entonces José Andrëa para que “Néboa” se hiciese carne en Zamora. El vocalista de origen boliviano pronto mostró ese deje tan particular al cantar y que le hace realmente único. Lo que contrasta es la voz del chileno Romero cuando encara la estupenda “Mañana Vuelve A Oscurecer” de aquél debut homónimo de 2023 con Ramón Lage al frente.

Con Andrëa de vuelta en las tablas, la banda y una bailarina en llamas encaran “La Ira Del Mirlo”, con el ex Mägo de Oz ofreciendo su mejor versión de la noche. El Headon Andy Martínez quiso unirse a la fiesta de los mirlos y sumó esfuerzos junto con Romero para “Delalma A Través”, donde Seaone está dibujando uno de sus mejores solos de la jornada. “Con mucho respeto para Ramón (Lage)” afrontaría José AndrëaEl Mirlo”. Para el cierre quedaron dos que dieron no poco rédito: “Cosas Por Decir” y, sobre todo, “Cárcel De Cristal”, verdadero himno de la banda a estas alturas. Un set de menos a más para una banda que, si encuentra un cierto grado de estabilidad, puede dar muchas alegrías a los fans del hard / heavy en nuestra lengua. Marquen mis palabras.

Para el cierre quedaba una de las ofertas más dicharacheras del día: los austríacos Dragony, ya con Maria Nesh como miembro de pleno derecho. Los vieneses venían presentando su “Hic Svnt Dracones” de 2024 y pusieron todo de su parte para cerrar la primera jornada con una buena ración de power metal alegre y juguetón. Casualidades de la vida, era la segunda de las bandas del día con algún ex miembro de Visions Of Atlantis a bordo. El mundo del power es un pañuelo.

Un broche donde sorprende el baile entre registros de la propia Maria Nesh. Había momentos en que, por su forma tan lúdica de entender el género, me recordaban a bandas como Battle Beast o, por extensión, Beast In Black. Con pareja en voces y un sonido que funciona muy bien a la hora de procurar sano y ligero divertimento en jornadas maratonianas como estas. A nosotros nos llegó el turno de recoger bártulos y buscar el obligado descanso. Quedaban aún dos días por delante.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Z! Live Fest 2026: Horarios Oficiales

La próxima edición del festival Z Live Rock desvela sus horarios. La cita zamorana tendrá lugar del 11 al 13 de junio continúa apostando por evitar solapes entre escenarios, permitiendo disfrutar íntegramente de todos los conciertos.

Jueves 11 de Junio
Headon 16:15 – 17:00
Noah Histeria 17_10 – 18:00
Serious Black 18:10 – 19:10
Evil Invaders 19:20 – 20:20
Bury Tomorrow 20:30 – 21:30
Emperor 21:40 – 22:50
Opeth 23:00 – 00:40
Delalma 00:50 – 01:50
Dragony
02:00 – 03:00

Viernes 12 de Junio
Xeria 16:15 – 17:00
Kardinal X 17_10 – 18:00
Burning Witches 18:10 – 19:10
Su Ta Gar 19:20 – 20:20
Blaze Bayley 20:30 – 21:30
H.E.A.T. 21:40 – 22:50
Saxon 23:00 – 00:40
Coroner 00:50 – 01:50
Ekyrian 02:00 – 03:00

Sábado 13 de Junio
Latzen 16:15 – 17:00
Romanthica 17_10 – 18:00
  Dominium 18:10 – 19:10
Krisiun 19:20 – 20:20
Tesseract 20:30 – 21:30
Soziedad Alkohólika 21:40 – 22:50
Epica 23:00 – 00:40
  Brothers Of Metal 00:50 – 01:50
Lépoka 02:00 – 03:00

Abonos disponibles en la web oficial del festival:
https://zliverock.com/entradas/

Rage: Spain Tour 2026

Apenas 20 días para que la leyenda teutona RAGE, el «Martillo de Herne», recale en nuestros escenarios. Inmersos en la gira «A New World Rising Tour 2026» la apuesta del Lion Rock Fest y Z! On Tour despacha sus himnos atemporales acompañados por la formación hard rock setentera ROOK ROAD y los postapocalípticos WASTELAND CLAN, liderados por la carismática Jessabell Blake.

  • 17 de marzo – Razzmatazz 2 (Barcelona)
    Apertura 18 horas | RAGE 21 horas
  • 18 de marzo – Sala López (Zaragoza)
    Apertura 18 horas | RAGE 20:30 horas
  • 19 de marzo – Andén 56 (Burgos)
    Apertura 19 horas | RAGE 21:30 horas
  • 20 de marzo – ReviLive (Madrid)
    Apertura 19 horas | RAGE 21:30 horas
  • 21 de marzoSantana (Bilbao)
    Apertura 19 horas | RAGE 21:30 horas

Entradas disponibles a través de www.ticketgate.es

Z!Live 2026: Showcases Como Antesala Del Festival

Consolidados como una cita habitual dentro de la programación del Z! Live, los showcases apuestan por las bandas emergentes de nuestra escena. Los denominados Z! Pro Showcases se celebrarán el miércoles 10 de junio en el Pub Numancia de la capital zamorana.

En esta edición 2026, los showcases estarán centrados exclusivamente en bandas emergentes, proyectos que se encuentran dando sus primeros pasos y que buscan crecer dentro de la escena del heavy metal. El objetivo es claro: seguir apostando por el relevo generacional de la escena y ofrecer a nuevos proyectos la oportunidad de actuar dentro del marco del Z! Live.

Si tienes una banda con actividad real y ganas de formar parte del entorno del Z! Live Rock Fest, la organización ha abierto una convocatoria para seleccionar a los cuatro grupos que formarán parte del cartel de esta jornada previa.

Las bandas interesadas en participar pueden encontrar toda la información y el formulario de inscripción en la web oficial del festival, en la sección Z! PRO, el plazo de inscripción finaliza del 28 de febrero.