Reseña: Latir «Vertiente» (Herrecords 2020)

Debut en formato corto para este dúo argentino de heavy doom. Ellos son Andrés Gualco (batería) y Gastón Praddaude (voz, guitarra, bajo y teclados así como mezcla y masterización). Para la grabación de este “Vertiente” contaron con la inestimable colaboración de Cristian Jiménez metiendo percusiones adicionales en “Sueños de antiguas madres” y de Juan Manuel Llanos al bajo en “La serpiente que danza en nuestras sombras”. El Ep se estrenó en formato digital el pasado ocho de junio y en físico, vía Herrecords en una limitadísima y en exclusiva tirada de cincuenta únicas copias, el cinco de agosto.

La mencionada “Sueños de antiguas madres” abre fuego sin letra y yéndose hasta los cinco minutos de un doom pesado, atmosférico y de pequeños toques psicodélicos. Suena bien para tratarse de su primera referencia. Obras, ya se sabe, a veces lastradas por los nervios y/o la inexperiencia. No es el caso. Gualco y Praddaude se conocen ya de otros proyectos como los prog death Devius y se nota. Notable y reseñable la labor adicional de Cristian Jiménez en un puente más atemperado que nos introduce en esa buena parte final coronada por un buen trabajo de guitarras que me recuerda, aunque vagamente, a los madrileños Monegros Acid Resort.

Sorprende el tema título “Vertiente” con ese aire melancólico que supura una melodía. Ejerce buen contraste con esas voces de Praddaude, quien más que cantar, declama sobre unas guitarras prístinas que desaparecerán después para llevarnos a un crescendo que termina por completar uno de mis momentos favoritos de todo el Ep. A destacar también la buena línea de bajo del multiinstrumentista argentino.

La serpiente que danza en nuestras sombras” abre con el riff más seco y abrupto del disco, para virar después hacia un black metal moderno donde no faltan reverberantes voces eclesiales y las baterías más rápidas del disco. Interesante por cuanto contrasta tanto en estructura como sobre todo en tono con el resto de cortes presentes en este “Vertiente”.

Para el final queda el tema más largo de todo el trabajo, “Donde se quiebra el tiempo”, que roza los seis minutos y recupera el tono general del Ep. Praddaude vuelve con esa voz apagada tan característica y todo este corte final desprende un aura que, por momentos, me recuerda a los tristemente desaparecidos Viaje a 800, sin que por ello deje de ser un corte cargadísimo de personalidad.

Uno duda siempre sobre si dar cabida o no a propuestas tan cortas (“Vertiente” apenas llega a 21 minutos) pero he considerado que había ideas aquí dentro lo suficientemente buenas como para hacerles un hueco. Este fugaz Ep del dúo Latir me resulta atractivo por la diversidad sónica que es capaz de desplegar en tan corto espacio de tiempo, yendo de la psicodelia al post black sin mayores problemas y jugueteando con la escritura para que los temas respiren y no se hagan pesados. Una grata sorpresa que espero no sea la última por parte de la banda.

Texto: David Naves

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