Y Así Fue Nuestro 2023

Muy marcado este 2023 por haber tenido la suerte de ver a una banda tan pequeña en número pero tan grande en escena como los británicos Muse en el Sardinero santanderino. Presumiblemente uno de los shows más grandes que el mundo del rock tiene para ofrecer a día de hoy. Contrasta, por ejemplo, con aquél de los Kinkis Gruñones y Sons Of Decay en el Centro Social Autogestionado La Kuadra, en Barros. Entre un escenario y otro os podéis imaginar cómo de grande es el espectro que ha desfilando ante mis ojos en el presente año.

Que no lo dice uno por presumir. La intención no va mucho más allá del mero balance. Lo cierto es que sin salir de la región hemos podido disfrutar de un abanico amplísimo. Pienso en el metal pegajoso de Battle Beast en Gijón, en la eterna juventud de Glenn Hughes en el Palacio Valdés, el finísimo death metal de Baest o la oscuridad enmascarada de Grima, ambos en Oviedo. Sin olvidar el peculiar y blanco embrujo de El Altar Del Holocausto en nuestra querida Acapulco.

Claro que si hay un show que en lo personal ha marcado con fuerza el presente año, ese es el de Dream Theater en Avilés. Aún hoy tengo que echar mano de la revista para creerme que sí, que de verdad una revista de tirada nacional salió a los quioscos con una crónica de mi puño y letra del show de una de las bandas de mi tardo adolescencia primero, madurez y casi vejez ya. Y no, no estuvieron a la altura de las expectativas como ya sabréis pero no deja de ser un directo con un significante casi inabarcable para mí persona. Volved ahora con Portnoy, va.

Aunque si hablamos de significados, no quiero olvidarme tampoco del Midlife Crisis Fest. Desde luego una de las citas más curiosas por llamativas de estos doce meses. Al final uno parece cogerle el gusto a la carretera. Que en lo que a mí respecta y particularmente en este final de año, que se resiste a terminar, no ha sido poca. El fantástico Lion Rock Fest coronado por unos H.E.A.T. que se comen el mundo a bocados, por no hablar del desplazamiento hasta tierras vitorianas para ver a dos leyendas del melódico como son FM y Dare.

Y ya que estoy con las visitas foráneas, cómo olvidar el Atalaya de este año, que vendría a propiciar el reencuentro con un tal Ramón Lage tras más de diez años de aquél último bolo en el Albéniz gijonés, aún enrolado en las filas de Avalanch. A veces tocaba repartir tareas. Así, mientras la otra parte contratante de la web disfrutaba del barro alemán, servidor tuvo la suerte de reencontrarse con Blast Open en nuestro querido Kuivi PopUp, que volvió a ser un año más motor y epicentro de la música en directo en el corazón de una Asturias que se niega a entregar la bandera blanca.

Porque, claro, en este tiempo caben infinidad de crónicas de nuestras bandas de aquí. Desde Bestia Negra a Mad Rovers pasando por S.O.C.S., Green Desert Water, Caballo Moldavo, Azure, Dr. Nekro… tantas y tantas noches de buen rock and roll y mejores compañías. Y aunque la idea no sea echarnos flores, Mala Reputación cumplieron veinticinco años en su casa y con Heavy Metal Brigade al pie del escenario. Angelus Apatrida reventaron por dos veces los escenarios asturianos, el Raposu Rock volvió a ofrecer la cara más solidaria de la escena y Siena Root volvieron a la región para confirmarse como una de las grandes figuras del underground rockero sueco del momento.

Es diez de diciembre cuando escribo esto y aún quedan varias balas en la recámara. Tened por seguro que mientras quede sangre en las venas y gasolina en el tanque ahí estaremos un año más. Nos vemos frente a los escenarios.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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