Reseña: Unbounded Terror» Something Is Rotten In Humanity» (Xtreenm Music 2025)

Bajo el título de “Something Is Rotten In Humanity” se esconde el cuarto trabajo de los legendarios death metaleros baleares Unbounded Terror, la banda del guitarra y voz Vicente Payá (Bis•nte, Golgotha, Holycide…), el bajo y voz Andrew Spinosa (In War, ex Goreinhaled, ex Eveth), el guitarra solista Ancor Ramírez (ex Archantia, ex The Hole) y el batería Engelbert Rodas (Inbreeding Sick, ex Melting Flesh, ex Sickness…) como más reciente fichaje. Con el propio Payá ejerciendo de productor, con mezcla y master del Antropofagus Davide Billia (Avulsed, Putridity, Ural, Vomit the Soul…) y artwork de Juanjo Castellano (Æolian, VoidCeremony, Barbarian Swords, Revel in Flesh, Obscure Infinity…), el álbum vio la luz el pasado primero de abril vía Xtreem Music.

Fear Of Dying” arremete sin introducción ni distracciones de ningún tipo, colisionando la cara más melódica de estos Unbounded Terror con esa más rotunda que conforma las primeras estrofas. Hay cambios de ritmo aquí que me recuerdan a unos viejos Incantation. También un Payá en su acostumbrado registro hosco y mezquino. Puede no ser el corte de los diez que más llame mi atención en cuanto a riffs. Por contra, el trazo y los mencionados cambios de ritmo siento que funcionan.

La producción es deliberadamente sucia, lo que no implica que unos instrumentos alcancen más protagonismo que otros. “Destiny Of Evil”, corte más rácano en cuanto a duración del álbum, representa la cara más nerviosa y a la vez lacerante del cuarteto. Un death metal descosido, entrecortado por estrofas pesadas, a puro doble bombo, y de lo más efectivas. Remata Ramírez con un estupendo solo de guitarra en su tramo final. Lo bueno si breve, a veces, ya saben.

Un corte que brilla con luz propia dentro de este cuarto trabajo es “Demons In Your Mind”. Y lo hace sin abusar de un metraje excesivo. Ni siquiera cuatro minutos para una entrega de arranque marcial, estrofas machaconas y más que notable nivel técnico. Sí que brilla ahora la gama riffera. O al menos esa impresión tengo mientras Engelbert percute incansable desde el doble bombo. Teclados mediante, el tronco central torna de pronto en sinfónico, ofreciendo por ahí una cara más grandilocuente, también más ominosa, del cuarteto con base en Palma. Lo rotundo del solo que sigue, amén de ese final entre lo febril y lo marcial, la han convertido en una de mis favoritas.

Reviving”, que fuera otro de los adelantos, quiebra el ritmo del álbum con su pequeña introducción para después fiar todo a un death metal directo y sin concesiones. De nuevo plagado de ágiles y rotundos cambios de ritmo en los que el registro de Payá parece más oscuro que nunca. Me gustan los riffs que surgen como engarce entre estrofas y el tono más oscuro que la banda está desarrollando aquí. También ese puente más desnudo en que sobresale el bajo de Espinosa y el buen solo que entrega Ramírez. Algo encorsetada, apenas alcanza los tres minutos y medio, pero una entrega ágil y con personalidad dentro del largo.

Me gusta la manera en que “Inside Death” juega a alternar a los Unbounded Terror más violentos con los más marciales y machacones. El riff en que se apoyan esas partes a puro doble bombo puede pecar de cierta simpleza. No así los que irrumpen a continuación conforme la composición abraza entornos más retorcidos y laberínticos. De resultas de ello pudiera dar la impresión de que esta es una entrega algo descompensada. En cualquier caso me agrada la construcción del puente, también el solo que la banda ha introducido ahí. Y si bien de camino al final todo es más o menos predecible, tampoco puedo decir que me desagrade.

The Disappointment” echa mano de un riff de lo más rompecuellos al comienzo. Tan simple como efectivo, casi da la impresión de estar muy pensado de cara al directo. Luego la composición va alternando en ritmos e intensidades, construyendo una de las entregas más diversas de este “Something Is Rotten in Humanity” y, pienso, ofreciendo la mejor cara de la banda, que remata con un ágil juego entre voces previo al primer puente. En él vuelve a surgir un solo bastante pintón. Se podría decir que la banda no decepciona aquí. Tampoco la producción del propio Payá, que continúa en el punto justo de suciedad y crudeza.

Divine Virtue” regresa a esos ritmos casi marciales de cortes como “Demons In Your Mind” para terminar convertida en una de las entregas con más gancho de entre las diez. Cuestión esta que, intuyo, propició que fuera elegida como otro de los adelantos. La composición en cualquier caso no obvia los muchos tics de la banda: los violentos cambios de ritmo, la cuidadosa selección de riffs y esa voz tan oscura de Payá. Pero si hay alguien que siento brilla aquí ese es Engelbert tras los parches. Tanto a la hora de imprimir velocidad a la composición como cuando ha de amalgamar los distintos cambios de ritmo que se van sucediendo. ¡Brilla incluso bajo el solo de Ramírez! Ni que decir tiene que otra de mis favoritas.

Y no es que “Believing Again” me desagrade pero sí que puede que el disco acuse aquí cierta repetición de patrones. Con eso y con todo, los riffs que acompañan a las estrofas van sobrados de gancho, amén de estar apoyados por una más que correcta base rítmica. Pero entre alguna transición algo desangelada y unas partes más veloces que no alcanzan todo el punch que me gustaría, puede que este octavo corte amenace con descarrilar. Que si no lo hace es en parte por el toque más atmosférico que aporta Ramírez durante el solo y ese epílogo fibroso y contundente.

El riff que adorna al prólogo de “The Evil Cause” puede ser el más llamativo de todos cuantos se dan cita en este cuarto trabajo de los baleares. La banda lo irá alternando con dejes más clásicos y, por ahí, irá construyendo un corte que gana en personalidad aquello que pueda perder en gancho y empaque. Instrumental a mayor gloria de las muchas habilidades de Ancor Ramírez, crece de tanto en cuanto abraza un tecnicismo más acusado durante su tramo final.

El bonus track “I’m A Freak”, versión de los psicodélicos de Northampton Wicked Lady, actualiza y embrutece el original de 1972 para pasmo de los fans del trío británico. Ramírez, en consecuencia con aquella, se da un verdadero festín solista aquí. Y mientras que esta desoye el avance más tendido del original en pos de un trote muy a la Motörhead, finalmente procura un curioso divertimento a aquellos que tengan a bien obtener la edición en CD del álbum.

Puede que algo esté podrido en la humanidad pero los terroristas baleares siguen tan en forma como siempre. Es más lo que me agrada que aquello que me decepciona dentro de este cuarto trabajo. Cortes como “Demons In Your Mind”.o “Divine Virtue” tienen madera de clásicos para ellos. Y aunque aquí y allá encuentre riffs un tanto por debajo de la media, o alguna que otra transición me resulte más mecánica de lo que me gustaría, en líneas generales esto sigue siendo old school death metal con todas las de la ley. Que no es poco.

Texto: David Naves

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