Crónica: Linaje + Rienda Suelta + Carlos Balacera (Gijón 7/3/2026)

Los agoreros que vaticinan que el rock está muerto y que falta relevo generacional deberían haber acudido el pasado 7 de marzo a la Sala Acapulco de Gijón. En un fin de semana de intensa actividad —la noche anterior habían actuado Koma en Oviedo y Montana Stomp en Avilés, ambos con muy buena entrada—, la llamada de Linaje, acompañados de Rienda Suelta y de Carlos Balacera y los Cañones Recortados no se quedó atrás y rozó el aforo completo.

Desde media hora antes de la apertura de puertas, prevista para las 21 horas, el acceso y, sobre todo, el “piscolabis”, presentaban un ambiente muy animado. Algunos conocidos y muchas caras jóvenes esperaban ansiosos poder acceder a la sala. La apertura se produjo pasados unos minutos de la hora programada y la larga cola fue accediendo de forma más que ordenada al recinto, pues se habían dispuesto dos filas: una para quienes ya tenían entrada y otra para adquirirla o pasar por el guardarropa, lo que ayudó a un acceso fluido y sin los atascos que hemos visto en otras ocasiones. Nada más entrar, como es costumbre, nos encontramos con el puesto de merchandising, donde las distintas bandas ofrecían CD’s y vinilos de sus lanzamientos y una amplia variedad de camisetas.

Carlos Balacera y los Cañones Recortados: Rock añejo con nueva piel

A las 21:30 horas comienza a sonar la música de la inmortal película de Sergio Leone «El bueno, el feo y el malo«, que sirve de sintonía de inicio para la primera banda en ocupar el escenario: los leoneses Carlos Balacera y los Cañones Recortados, formación integrada por Manuel Muñiz a la batería, David Riesco al bajo, Abraham Hernández y Emilio Álvarez a las guitarras y el propio Carlos Balacera a la voz, en la que era su primera visita a Asturias, al menos con esta formación.

Pese a la larga trayectoria de sus miembros, el propio Carlos Balacera lleva casi 40 años en esto del rock and roll, esta encarnación nace en 2024 y se encuentra presentando su primer EP «Cuando nos toque perder«. La sala, ya casi llena, respondió con entusiasmo desde los primeros compases. Después de la intro mencionada abrieron fuego con “Donde Nunca”, un medio tiempo de corte sureño que funciona como carta de presentación. El ambiente subió de inmediato con “Me Sobra Rock ’n’ Roll”, con un solo de guitarra demoledor tirando de wah. Su propuesta transita entre el rock sureño y el rock and roll clásico, barnizado con un sonido más duro que roza el hard rock y deja entrever pinceladas metaleras.

Tras el tema que da título a su último EP, llega el obligado saludo, mostrando sorpresa el frontman por la cantidad de gente congregada ya desde el inicio. El público, sorprendentemente entregado para ser su primera visita, coreó temas como “Los Días” y “La Madriguera”. Balacera, visiblemente emocionado, agradeció el calor recibido: “Estamos acostumbrados a pedir a la gente que se acerque; hoy no hace falta”. “¿Quién ha venido a escuchar rock and roll?”, pregunta Carlos. La respuesta, como era de esperar, fue atronadora, momento que el cantante aprovechó para ir introduciendo los temas con las lecciones que se aprenden en la universidad del rock and roll, a la que habían acudido —según sus palabras— todos los músicos que le acompañaban, quienes se habían encargado de transmitírselas. No cabe duda de que fueron lecciones bien aprendidas.

Para “El Barco Más Pirata” el ambiente era espectacular, toda la sala coreando y apoyando las evoluciones de la banda. Magnífico desempeño, por cierto, de todos ellos. Siguen con “Mis Demonios” y retoman su último EP con “Soga y Ciprés”, con la colaboración de Rucho y Aarón, a quienes presenta como dos de los grandes amigos que ha hecho por el camino (sustituyen a Kutxi y al propio Aarón Romero, que colaboran en la versión grabada). Muy bien compenetrados en este pegadizo temazo, con una sólida base rítmica y un solo que pone los pelos de punta.

Primer amago de despedida antes de presentar “Animal”, diciendo que ese sería su último tema para, sin embargo, continuar tras él con los speeches que Carlos regaló a lo largo de toda la actuación. En esta ocasión fue para pedirnos una vez más que les acompañáramos en la mítica “Mis Amigos”, de los Flying Rebollos, en la que también piden la colaboración de Sergio, su road manager y un gran tipo, consiguiendo que se les uniera sobre el escenario para colaborar en los coros y disfrutar como uno más de la banda.

Nos dejan “Con Ganas de Más”, con la que ponen un broche de oro a su ya de por sí magnífica actuación, presentándola, eso sí, como la última lección que se aprende en la facultad del rock’n’roll: no otra que nunca quedarse con ganas de más. Por suerte, la noche acababa de comenzar.

Gran descubrimiento de un grupo que lo da todo sobre las tablas, derrochan simpatía y buen hacer y que, pese a transitar por los lindes de mis preferencias personales, no dejaré de seguirles la pista, esperando que nuestros caminos se vuelvan a cruzar en el futuro. Si tenéis ocasión, dadles una oportunidad porque es seguro que lo disfrutaréis.

Rienda Suelta: Un directo que arrasa y confirma el relevo

En apenas cinco minutos, y mientras suena el himno de Asturias, irrumpió en escena el power trio sevillano Rienda Suelta: Rucho Linares (voz y bajo), Charlie «Txarpa» Palacios (guitarra) y «La Bestia» Villagrán (batería). Su sonido, crudo y sin artificios, bebe de Rosendo, Marea, Extremoduro, AC/DC o Motörhead, pero pasado por su particular filtro, creando un estilo propio que ya empieza a ser reconocible.

En plena gira de presentación de su primer disco «¿Dónde está el Hombre Malo?» regresaban a la Sala Acapulco un año después de su primera visita. Abrieron con la divertida “Turulo” y, ya desde esos primeros compases, gran parte del público los acompañaba coreando su pegadizo estribillo. Se ponen más serios denunciando el racismo clasista “Con dinero no hay racismo” en “Extranjero”, que introducen con una potente declaración de intenciones: “El rock and roll no ha muerto, solo está durmiendo por falta de ruido, y hemos venido a despertarlo”. ¡Vaya si lo consiguieron! Terminan el tema con un “Que se entere Trump”. Sus composiciones combinan poesía comprometida con una energía imparable que en directo se ve potenciada.

Continúan con “La Madre Que Te Parió”, con un magnífico y afilado solo de Charlie que consigue que desde ya se convierta en una de mis favoritas de su repertorio. “Tras La Zanahoria” es una muestra más de su buen hacer compositivo, unos versos que invitan a sacar toda la energía y romper moldes: “Quiero más actitud. Si está mal, hazlo tú”, proclama. Después llegó uno de los momentos más especiales: un soneto dedicado a Gijón, recitado por Rucho con cariño y humor, un detalle que la banda repite en cada ciudad que visita, y que considero imprescindible reproducir como muestra de respeto y admiración:

Bones nueches, mareantes
de la Santa Catalina.
Me autoproclamo un amante
de la brisilla marina
que, de manera ambulante,
se acollerá en las esquinas
con cualquier acompañante
que la faiga pelegrina.
Munches gracies, asturianos;
vástagos de Don Pelayo,
de Riego y de Jovellanos.
Aquí muere mi caballo.
Va por ustedes, hermanos
por gijoneses y playos.

Enlazan el final del soneto con “Potra de Rabia y Miel”, tema de esos que crecen en directo, de riffs afilados y con una base rítmica contundente, otra de las señas de identidad de los de Dos Hermanas, donde “La Bestia” se gana su apodo tras cada golpe, mientras Rucho y Charlie —que no paran de moverse en cada tema— nos ofrecen una puesta en escena frenética.

Al finalizar, Rucho continúa con un fandango dedicado a la amistad para invitar a Aarón Romero, que le acompañaría en “Columbario (No Caerán)”, con Rucho mostrando su voz más “rosendera” y macarra, haciendo en conjunto una interpretación que consigue sonoros aplausos y ovaciones del respetable. Pasan a “Hortelano”, que nuevamente introduce con un poema al más puro estilo Chinato. Un tema que recuerda a Extremoduro, convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de su directo. El público, sorprendentemente, conocedor del repertorio pese a ser solo su segunda visita, acompañó entregado cada estribillo.

En la recta final llegó “La Garraspera (Contigo a Medias)”, uno de sus temas más conocidos (en el disco colabora Kutxi) y de los más coreados y, tras hacer un amago de despedirse, terminan con “Ave María”, que enlazan con “Turulo”, dando un fin de fiesta apoteósico con un público completamente rendido a su actuación.

Los Rienda Suelta tienen un directo demoledor que gana adeptos —entre los que me incluyo— en cada actuación, y en Gijón demostraron que son una máquina perfectamente engrasada y con ganas de directo. Este verano pasarán por el Maizu Rock: una cita imprescindible para quienes quieran comprobar que el relevo del rock urbano patrio está más vivo que nunca.

Los Linaje llenan Gijón y consolidan su lugar en la nueva escena del rock

Y llegó el turno de Linaje. Pasadas las 23:45 horas toman el escenario los jóvenes músicos de Berriozar: Aarón Romero a la voz, Asier Cuiral y Aimar Goikoa a las guitarras, Alain García al bajo y Asier González a la batería, en la que sería su segunda visita a Asturias tras acompañar a Reincidentes hace poco más de año y medio.

Tuve ocasión de verlos en su anterior actuación en el mismo recinto y, en esta ocasión, con el disco ya publicado y recibiendo una maravillosa acogida, el aspecto de la sala era bien distinto. Infinidad de asistentes con camisetas del grupo, incluso discos en vinilo puestos frente al escenario y, a buen seguro, otros tantos que venderían en el puesto de merch. No cabe duda de que el ascenso de los navarros está siendo imparable y el techo solo el tiempo lo sabe, pero los cimientos parecen sólidos.

Arrancan con “Ay Morena Mía”, tema rockero aderezado con elementos de rumba y otras influencias marca de la casa, y desde estos primeros acordes la acogida que recibieron fue atronadora. El público se sabe sus canciones, que se van convirtiendo en clásicos tras cada actuación. Todo sonaba, como con el resto de bandas, a la perfección, y los chavales salían con las ganas de comerse el mundo. Sin duda, “los perros” estaban completamente desatados. Esto quedó claro en la homónima “Desataron A Los Perros”, que tocarían a continuación, uno de los temas que más me recuerdan a Marea, lógico por otra parte teniendo en cuenta su linaje. Tras la primera estrofa, Aarón nos desea un “Buenas noches, Xixón”, provocando una clamorosa ovación. Antes de la siguiente, recuerda con cierta sorna los pocos que éramos en la pasada ocasión y lo “bravos” que estábamos esta vez, agradeciendo que la sala estuviera tan llena. Dedica la noche a Jorge Ilegal, lo que provoca un estruendoso aplauso y multitud de voces coreando el nombre de la banda, para después desearnos a todos una bonita y “Querida Libertad”.

Un pequeño contratiempo técnico con los in-ear dio paso a una de las intervenciones más celebradas de la noche: Aarón prometió empadronarse en Gijón si la concurrencia de la sala le acompañaba en la siguiente canción. Y así, entre risas y complicidad, llegó “Askatu Ezazu Ilea”, recibida con entusiasmo. Pide un aplauso para la gente que ha venido a verlos desde Berriozar y dedica a todas las madres “El Vendaval”, uno de mis temas favoritos y, al parecer, también el de gran parte de la audiencia, pues fue cantado de principio a fin por prácticamente todos los asistentes. Continúan rindiendo homenaje a Boni con la mítica “Todos Mirando”. Los músicos no paran de moverse, mostrando una entrega que, junto a su calidad interpretativa y la repercusión que están teniendo, deja patente que el relevo generacional está asegurado en el rock´n roll.

Hubo también espacio para las sorpresas. Una asistente pidió una dedicatoria para un asistente llamado Samuel, y Aarón respondió cantando “Cumpleaños Feliz” a capela, acompañado por toda la sala. A continuación, pide un fuerte aplauso para Rucho — motor que hizo posible su presencia allí—, que los acompañó en “A Remojo”, uno de los temas más coreados ya desde las primeras estrofas. Sin duda uno de sus himnos por derecho propio, pues si, como decía Yosi, una canción no es canción hasta que no la canta el pueblo, esa versión de “A Remojo” se convirtió en canción. Rucho termina recitando unos versos de agradecimiento a la banda soporte que concluye con un “Larga vida a Los Linaje”, enriqueciendo aún más su actuación.

Quedándose su frontman en el escenario acompañado únicamente por una guitarra acústica, decide hacer un homenaje a Robe Iniesta, definiéndolo como “el mayor poeta de este país”. Realiza un alegato en contra de las bandas tributo, en especial las que se lucran del reconocimiento de otros grupos, como por ejemplo de los propios Extremoduro, invitando incluso a abandonar la sala a quien tocara en una banda de ese tipo. Sorprende que esas palabras sirvan de introducción a “Me Quedo Aquí Contigo” de Robe y, tras pedir la salida de Asier y Aimar, realizar una sentida versión de “Golfa”. Sin dejar la guitarra acústica, pasa a presentar al sexto mejor batería de España, Asier, y al corazón de la banda, su bajista “El Sonrisas”, y ya con todos sobre el escenario interpretan, también acompañados por el público, “Aún Me Duele”.

Los paseos por el escenario de Aarón, el cigarro en la mano, sus gestos y su timbre recuerdan irremediablemente a su padre. Nada negativo por esta parte, pues con la cantidad de grupos que de una forma u otra son comparables a Marea, creo que en su caso está justificado por derecho propio. Para el siguiente tema nos tenían preparada una sorpresa en forma de canción, pues aprovecharon el momento para presentar “La Serenata”, tema que irá en su próximo disco y que saldrá en plataformas el próximo día 23. Un pequeño problema técnico con el micro impidió que la escuchásemos en su totalidad; aun así, me pareció una gran canción que seguro les ayuda a seguir creciendo.

Una vez solventado el problemilla tras un cambio de micro, brindan por la música y los conciertos en directo y continúan con “A La Luna Le Sobran Canciones”, introducida al más puro estilo Marea incluyendo un poema previo. Encaran la parte final del concierto con “Chatarra y Laurel”, diciendo que sería la última para, después de los agradecimientos, arrancar con “Nunca Quise Tu Esqueleto”, otro clásico ya, que fue coreado y disfrutado por toda la audiencia.

Al finalizar, me quedó la sensación de haber presenciado algo más que un simple concierto: fue la confirmación de que Linaje no solo están creciendo, sino que están construyendo un camino propio, sólido y emocionante. La conexión con el público, la entrega sobre el escenario y la honestidad de cada una de sus canciones dejaron claro que lo suyo no es una moda pasajera, sino el inicio de una trayectoria que promete dar muchas alegrías. Si continúan así, no tardarán en convertirse en una referencia imprescindible dentro del rock estatal.

Quiero aprovechar estas últimas líneas para agradecer a la organización la acogida, y a los grupos la cercanía y facilidades para cubrir este evento. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente, hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio

Z! Live On Tour: Novedades En La Gira De Godsmack

Nothing More, banda invitada en las dos paradas en nuestros escenarios de Godsmack cancelan unilateralmente su tour europeo por la necesidad de finalizar su próximo trabajo discográfico. La gira de de la mítica banda de Massachusetts sigue adelante con en lo que serán sus únicas actuaciones en formato club en España.

Domingo 9 de agosto – La Riviera (Madrid) + Thundermother
Martes 11 de agosto – Razzmatazz (Barcelona)

Entradas disponibles a través del siguiente enlace:
https://zliverock.com/godsmack/

Ilegales y Warcry Protagonistas Del In-Edit Gijón

La tercera entrega de la edición gijonesa del In Edit, el festival de cine documental musical más importante del mundo, nos presenta su programación. Del 7 al 12 de abril el festival crece y amplía su oferta, incorporando una nueva sede, el histórico Teatro Jovellanos, además de regresar al Centro Cultural Antiguo Instituto y sumar dos muestras especiales en el Paraninfo de Laboral Ciudad de la Cultura

Nacido en Barcelona en el año 2003 el In-Edit se ha convertido con el paso del tiempo en referencia mundial del cine documental musical con ediciones en Países Bajos, EE.UU., Perú, Colombia, ChileArgentina, Uruguay, Brasil, Portugal, Alemania, Holanda, Francia, Alemania o Grecia, exportando una fórmula que combina música, cine y cultura. Las proyecciones tendrán carácter gratuito previa reserva en la web oficial del festival:
https://es.in-edit.org/gijon/

La programación arrancará el martes 7 de abril a las 19:30 horas en el Teatro Jovellanos con “El Canto De Las Manos” (2025), el emocionante documental dirigido por la actriz y cineasta María Valverde. El festival celebrará su tradicional encuentro con público y profesionales en el Cóctel In-Edit a las 22:30 horas en Varsovia Gijón, con entrada libre.

El jueves 9 de abril tendrá lugar la segunda jornada a las 19 horas en el Salón de Actos del Centro Cultural Antiguo Instituto con “Monk In Pieces” (2025), dirigido por David C. Roberts y Billy Shebar. El documental explora la figura de la compositora y artista multidisciplinar Meredith Monk. A las 21:30 horas, el patio del Antiguo Instituto acogerá “We Are Fugazi From Washington, DC.” (2023), dirigido por Joe Gross, Joseph Pattisall y Jeff Krulik. Construido íntegramente a partir de grabaciones de fans, el film captura la energía y la filosofía DIY de la mítica banda punk Fugazi. La jornada se cerrará con una DJ Session en Zephyr Bar a partir de las 23 horas a cargo de Titi Muñoz con una selección de temas hardcore, punk y metal.

La programación del viernes 10 de abril comenzará a las 18:30 horas en el patio del Antiguo Instituto con “Gira Daimon” (2025), dirigido por Titi Muñoz. El documental sigue a la banda asturiana WarCry durante su gira por América, ofreciendo una mirada cercana al funcionamiento interno de una gran producción de heavy metal. La sesión contará con presentación del propio Titi Muñoz y el vocalista de la banda Víctor García.

A las 21 horas tendrá lugar la proyección de “Mi Vida Entre Las Hormigas” (2017), dirigido por Chema Veiga y Juan Moya. El documental repasa la vida y trayectoria del recientemente desaparecido Jorge Martínez, líder de Ilegales y figura fundamental del rock español. La sesión será presentada por Igor Paskual junto al propio Juan Moya.

La jornada de sábado comenzará a las 12:30 horas en el Paraninfo de Laboral Ciudad de la Cultura con “We Want The Funk!” (2025), dirigido por Stanley Nelson y Nicole London, un vibrante recorrido por la historia y la influencia cultural del funk. A las 17 horas, el patio del Antiguo Instituto acogerá “Hasta Que Me Quede Sin Voz” (2025), dirigido por Lucas Nolla y Mario Forniés, un retrato íntimo del músico madrileño Leiva.  A las 19:30 horas se proyectará “Los Negativos: Graduados En Underground” (2024), dirigido por Víctor Carrey. El documental recupera la historia de Los Negativos, banda clave del underground español de los años ochenta.

La última jornada comenzará a las 12:30 horas en el Paraninfo de Laboral Ciudad de la Cultura con “Hombre Bala” (2025), dirigido por Anuska Aristimuño. El documental explora la trayectoria personal y musical de Mikel Erentxun y será presentado por su propia directora. Como cierre del festival, a las 14:15 horas, el público podrá disfrutar de la sesión vermú en Laboral Café, con concierto en directo de The Goodmen, poniendo el broche final a cinco días de cine, música y cultura.

Toda la información y entradas en https://es.in-edit.org/gijon/

Crónica: Jodie Cash (León 13/3/2026)

El pasado viernes 13 de marzo, en una noche fría y lluviosa, me fui de nuevo a la sala Babylon de León, una de mis casas rockeras, bastante a ciegas. No estaba planeado, pero esa misma mañana la propia Jodie Cash me sugería acercarme a ver su concierto de blues rock americano, de country rock sureño, en estado a ratos puro y a ratos duro. Acepté la sugerencia y no me arrepentí, todo lo contrario. Había oído hablar de Jodie Cash, pero en realidad era todo totalmente nuevo para mi. Por eso fue agradable poder charlar un poco con ellos antes de que empezara a sonar la música, y lo que vino después fue simplemente genial.

En un escenario perfectamente iluminado y con un sonido impecable de principio a fin, la banda (aún sin su frontwoman al frente) arrancó con un tremendo estallido conjunto de todos los instrumentos, perfectamente coordinado, que hasta pegó un buen susto a alguien del público. Enseguida apareció la menuda (solo en estatura) Jodie Cash, con su cazadora de largos flecos y atando un pañuelo rosa a su pie de micro, tal vez a modo de ritual supersticioso. Si lo hizo para que le diera energía y buena vibración, funcionó, desde luego.

Tras un largo parón en la trayectoria de la banda, Jodie traía a nuestra ciudad su último disco, «My Senses» (2025), con la formación definitiva que presentó el año pasado: el siempre presente Toni Espelta, junto a Víctor Fisas en las guitarras (y el primero también en la segunda voz), Fran Esquiaga en el teclado y coros, Xarly Cáneva en el bajo y Jordi Riera a la batería, mostrándose muy unidos y compenetrados. El disco es un homenaje a Estrella, su madre (corista del grupo catalán de rock americano Bombarderos, junto a su marido Ricardo Papaceit “Chele”, el cantante de la banda), precisamente poco después de haber sido madre ella misma, y así nos lo fue contando y detallando durante su actuación.

Comenzó la cita leonesa de la gira «Rising Wild Tour» con mucha potencia y energía, con «Rock Machine», cambiando el tono en la melódica «Shinin’ Summer Nights», y ya nos íbamos dando cuenta: Jodie no nació en Nashville, pero suena como si nunca hubiera salido de allí. Y se muestra como una artista muy comprometida y sentimental, dedicando «Astral Trip» a Luis Val «Lucky», bajista del grupo de su padre. El tema finalizó con sonidos atmosféricos en todos los instrumentos, sobre todo en el teclado y en la batería tocada con baquetas con cabezas de fieltro. Y la enlazaron con «Janis», corte escrito (en inglés) pero nunca publicado por sus padres, que habla de la noche en que la propia Janis murió. Jodie la había cantado en castellano en su disco anterior, pero ahora vuelve a cantarla en su versión original.

Otra canción que Jodie reinventa en esta gira es «Sunday Mornin'», pasando de la versión acústica original a una nueva versión eléctrica, comenzando en un tono casi íntimo, como un rezo que eriza el vello con esa suave y expresiva voz, para pasar a un tono más rítmico y bailón, muy estilo bluegrass, poco después. Y de nuevo dedicado a su madre, que de hecho ha compuesto 4 temas de este último LP. Pasamos a un tono más divertido cuando Jodie nos contó que dedicó la siguiente canción, «Farru», a su perro Farruquito, «loco y asalvajado». Y hala, otra vez a romper el tacón de las botas camperas contra el duro suelo, con el ritmo bailón y divertido.

El tono bajó ligeramente en «Eternity», canción de amor dedicada a su amor, Toni (otro que parece nacido en Nashville), que cambió la guitarra eléctrica por la acústica, y la mantuvo en unas cuantas canciones más. Y empezaron a caer algunas versiones, la primera fue «Coats Of Many Colors», de la gran maestra del género Dolly Parton, que habla del abrigo que le compró su madre para ir al colegio. «Mary (Said Goodbye)» y «That Light On Me» nos trajeron de vuelta a Estrella: la primera suave y delicada, con la perfecta voz modulada de la gran cantante catalana; la segunda, algo más rítimica, escrita tras la extraña noche en que su madre decía ver una luz que solo veía ella.

Jodie nos contó que «Way’s Hard» habla de pasar un mal momento y querer volverse invisible o meterse en una cueva, y con cierto estremecimiento confesó que ella misma está un poco así. Pero, igual que el tema fue de menos a más, con Víctor marcando las notas en su mástil con su botella, y remató en un potente duelo entre su guitarra, el teclado de Fran y la brutal pegada de Jordi en los parches, nos quedamos con el mensaje positivo de que «todo irá bien» de la cantante, que acabó mirándoles desde abajo, como una fan más.

Se acercaba el final y la descarga se volvió mucho más intensa y hasta algo agresiva con «Roadrunner», con Toni de nuevo con su guitarra eléctrica, y con Jodie rasgando ligeramente su voz. Nos pusieron a bailar con ganas con «Down No More», de sonido muy country, y mucho más con la divertida «Comeback Home». No perdieron tiempo desapareciendo del escenario para volver a salir, y, a modo de despedida, nos regalaron «Ain’t Livin’ Long Like This», la versión del tema de Rodney Crowell, ella con unas llamativas gafas, bailando y cantando entre los animados asistentes, y no dudamos en apoyar con coros y palmas. Y para acabar, «Fortunate Son», la canción de 1969 de Creedence Clearwater Revival, que, lamentablemente, sigue siendo muy apropiada en estos tiempos de guerra.

Fue un gran concierto de algo de más de hora y media que se hizo corto. Las canciones se fueron desgranando bien enlazadas, temas largos con buenísimos solos en las dos guitarras, bien coordinadas, con el bajo y sobre todo la potente batería dando un respaldo perfecto, y con unos teclados muy protagonistas, rellenando cada corte con melodías muy sonoras. Escuchando a Jodie me venían a la cabeza otras voces que siempre he admirado, como las de la mencionada Dolly Parton, o como las de mi adorada Stacey Collins, Emmylou Harris, Linda Ronstadt, Bonnie Raitt, o incluso Patsy Cline. He leído que a Jodie, como a mi, no le gustan las etiquetas, «simplemente me dejo llevar y tal vez por eso suena muy tradicional y purista». Pues este concierto de country rock, tradicional y purista, y a la vez fresco y moderno, me encantó. Por eso, espero verles pronto en acción otra vez. Muchas gracias a la banda de Jodie Cash por su gran entrega y, como siempre, a la sala Babylon por su cálida acogida y por todas las facilidades.

Texto y fotos: Mar Fuertes

Reseña: Teksuo «The Glow Before I Go» (Autoproducción 2026)

Años siendo punta de lanza de nuestro metalcore, llega por fin el turno de hincar el diente al nuevo trabajo de los asturianos Teksuo. “The Glow Before I Go”, que así se llama esta quinta obra, fue producido, grabado, mezclado y finalmente masterizado por el vocalista Diego. Junto a él se encuentran Luis (batería), Constan (bajo), Rafa (guitarra rítmica) y David (guitarra solista). Todo se completa con el arte de Patricia López Amorós y Noelia Amieva, amén de las fotos de esta última. Desde el pasado trece de marzo en la calle.

El arranque propuesto por “Thirst For Tears” no podría resultar más elegante. Ni tampoco más fiel a la ya larga tradición de la banda. Diego dispone su registro más leve para los Teksuo más atmosféricos. Un primer corte en gran medida tranquilo, rodeado por pequeñas islas de rabia tan iracunda como fugaz. Me agrada ese puente central. También el solo igualmente tranquilo que lo ocupa. El buen sonido que atraviesa la composición, tanto en los momentos más cinemáticos como en los más crudos, termina por redondear la que, pienso, es una estupenda carta de presentación.

Casi continuando donde lo dejara la anterior, “All You Wanted” recoge el testigo de los Teksuo más vibrantes e intensos. Hay estrofas realmente crudas aquí y unos estribillos trazados con engañosa ambivalencia. Bajo ellos Rafa y David han colocado buenos riffs y melodías. La producción echa mano, sin abusar, de elementos externos. Apenas pequeños escorzos que apuntalan los cambios de ritmo que desarrollan. Un metalcore con un gancho de mil demonios en coros, de esos que anidan en tu cabeza durante días y animan a cantar voz en grito en sus directos.

Sailing To The Unknown” sorprende con los tonos casi alternativos del prólogo. David entrega buenos solos superado ese arranque tan clásico. Luego la composición toma una de esas rutas ambivalentes, intrincadas, tan habituales del quinteto. Un corte en gran medida tranquilo, atravesado eso sí por alguno de los breakdowns más afilados, crudos y cortantes que les recuerdo. Todo sin llegar a lo casi sísmico de unos Lorna Shore, pero funcionando como perfecto contrapunto a la mayor calma que domina, en gran parte, la composición. Todo un cruce de caminos del que salen más que airosos.

Sanctify My Ache” apostará en primer término por la contundencia, entendida al modo Teksuo, y contrapondrá después estribillos limpios, casi cristalinos, con Diego dejando voces realmente altas con su habitual buen tino para las melodías. Hay algo en sus partes más aseadas que me recuerda a Vessel de Sleep Token. Algunos de los riffs en que se apoyan esa voces incluso. Es un corte que va virando hacia la versión más cruda de la banda. Siempre sin abusar del recurso, comedidos aún en su brutalidad, alcanzando puede que el cliché pero nunca la caricatura. Servidor tal vez le habría metido tijera a todo cuanto acontece tras el (estupendo) solo de David, pero con eso y con todo un corte que disfruto de muy buena gana.

Monochrome” es en gran medida un medio tiempo cuidado, delicado tanto desde el aspecto puramente instrumental como el lírico, con unas letras teñidas de melancolía y una cierta rabia nada impostadas. Diego baila a placer entre registros y la base rítmica de Constan y Luis soporta cada giro de guión con precisión y clase. “De Piedra” al margen, el corte más cuidado en lo emocional de los doce que componen este “The Glow Before I Go”.

Luego estalla “Where The Noise Can’t Reach” y de repente Diego nos regala unos primeros versos de los que entran a la primera y perduran en tu subconsciente durante días. Arrimándose (tímidamente) al rock alternativo de unos Coheed & Cambria, hay voces aquí que me recuerdan, y no poco, al bueno de Claudio Sánchez, estos son los Teksuo más amables y cercanos. Me agrada el marcado deje atmosférico y también esos tonos casi rayanos con el pop más casual que le siguen. Un cuidado paseo por la cara más blanda de los asturianos, rematado por un solo de David que, aunque sea por pura justicia, creo que bien merecía algo más de espacio.

De Piedra”, primer corte en nuestro idioma del combo asturiano, es a su vez la entrega más extensa del álbum. Tiene gracia que Diego declame aquello de “Perdí mi voz…” mientras canta con ese buen gusto, esa clase y esa sensibilidad. Pero más allá de lo anecdótico, esta es una balada de las grandes. Trazada con sumo cuidad, que camina por la absoluta calma y termina sin embargo en tonos cercanos a bandas como Vola o Textures. Piel de gallina, alguna lagrimilla incluso cuando David remata con ese solo de la parte final. Realmente estupenda.

Y como rebelándose contra esa calma, “Shadows Die Twice” despliega un metalcore crudo, descosido, rotundo y de una pesadez nada condescendiente. Siempre dejando que su cara más melódica impregne estribillos pero disponiendo al mismo tiempo guitarras y voces realmente agrias. Hay mucho riff rompecuellos aquí. De esos que invitan a bajar hasta el mismo suelo, y donde Diego canta ahora con todo el mal café imaginable. Si no son los Teksuo más despiadados, poco faltará. De superar la criba y terminar en sus setlists, preveo hostias como panes.

Cómo engaña ese prólogo de “Erased By Mistake”, que puede ser lo más cerca que Teksuo han estado del tan denostado nü-metal. Luego Luis reconduce con brío tras baterías y la banda transita hacia otra de esas escrituras ambivalentes, entregando aquí alguno de los momentos más desquiciados de todo el álbum. Estribillos agudísimos y un muy cuidado solo de David. Otro de los cortes que ha ido ganando un gran peso específico con el paso de las escuchas.

Mi problema con “Dogma”, si es que lo hay, es tan solo que no conecto con él del mismo modo en que lo hago con el otro tema en español del disco. Otro corte tranquilo, apoyado en baterías y ambientes electrónicos, con David disponiendo buenas líneas de guitarra aquí y allá. Pero al final, sea por lo escaso de su desarrollo, por mi propio estado de ánimo o cualquier otro motivo, lo cierto es que transito por ella nunca con desidia pero sí que a veces con una pequeña indiferencia.

Let (Me) Go” es otro medio tiempo cuidado, conciso, con la propia producción del álbum brillando igualmente en los entornos más cálidos como en los más quebradizos. Me agrada por esos matices atmosféricos, por lo sencillo pero funcional de su trazo, la clase de Diego tras el micro y el arrullo (también el tono) de las guitarras. Un corte que, de nuevo, sabe aludir a las fibras más sensibles y emocionales del oyente. Giro final al margen.

El cierre no podría resultar más satisfactorio. “Nothing Stays”, sin abandonar sus habituales colisiones tonales, deja cuidadas líneas vocales, de nuevo pequeños escarceos con el nü-metal más leve y algún que otro breakdown muy bien tirado. Me gusta cómo el solo de David rompe la tónica de ese agrio puente central. También la sensibilidad acústica con que afrontan la parte final de la composición. Un último corte que ni mucho menos es solo un corte más. Gran broche.

Si tuviera que definir este nuevo álbum de Teksuo con una sola palabra, esa sería “equilibrio”. Son muchas las influencias e ideas que manejan, pero todo resulta natural, orgánico incluso, de un modo en que los riffs que ayudan a construir esos trazos tan (a veces) discontinuos nunca opacan el protagonismo de las voces o la base rítmica. O viceversa. Metalcore, escarceos con el alternativo más mainstream o el (eternamente vilipendiado) nü-metal de los noventa, todo centrifuga en favor de unas canciones a veces con gancho, otras con pegada y alguna incluso con un profundo vértigo emocional. Entre todas construyen un trabajo, valga el tópico, donde la banda asturiana parece haber alcanzado la tan ansiada madurez musical. Gran disco.

Texto: David Naves

Crónica: Secta + Doble Esfera + Soundcrush (Gijón 14/3/2026)

Habían pasado apenas veinticuatro horas de la gala de entrega de los premios AMAS, donde se hicieron no pocos llamados a defender la música en directo, de manera explícita incluso en la figura de Lady Ani (Last Days Of Eden) mientras leía el (certero) texto de agradecimiento, firmado por Dani G., por el premio a November como mejor disco rock de 2025. Buenas intenciones y mejores palabras que fueron a caer en saco roto en la jornada, desoladora como pocas, del pasado sábado. En una sala que había registrado un lleno de reventón apenas veinticuatro horas antes con la enésima venida de El Drogas, “las miticadas siempre triunfan”, y que al día siguiente acogió con la mayor de las frialdades al triunvirato Soundcrush, Doble Esfera y Secta.

Una frialdad del todo hiriente en el caso de los asturianos Soundcrush. Y es que poca, muy poca gente recibe al cuarteto cuando, a eso de las 21:17, irrumpe con su habitual groove metal por la Sala Acapulco. Ellos, ni cortos ni perezosos, juegan ya desde el comienzo a mostrar músculo en lo que a técnica se refiere. Venían presentando “The Hunt”, álbum del que ya os hablamos aquí, amén de su más reciente fichaje: el Reveal Dani Cabal en baterías.

Del todo empastada la pareja de guitarras Víctor Diedena & Ales Sánchez. Muy fino el primero en melodías y contundente el segundo en riffs y solos. Sería el propio Sánchez quien no quisiera olvidarse de mandar los habituales agradecimientos. A uno casi le daban más ganas de mandar para dentro a la gente que aún aguardaba en la puerta, pero la cobertura allí dentro era tirando a inexistente. En cualquier caso y como digo, nada amilanó a la formación astur, que de hecho muestra una cohesión para con el nuevo de la clase que, supongo, habla muy bien de lo en serio que se habían tomado la cita.

Su propuesta, a ratos, resulta una encrucijada entre breakdowns concisos, nunca de cara a la galería, y una técnica que echa mano de todo tipo de recursos. Solos vistosos, melodías a puro tapping y la firmeza una base rítmica ya bien empastada. Se les puede acusar de una cierta quietud sobre las tablas. Tampoco el ambiente animaba a mucho aspaviento. Con eso y con todo me agradaban.

Que quedaba mucho calor que dar, apostillaba la voz de Soundcrush. Y tanto que sí. A ratos más atmosféricos, en otros más contundentes, tuvieron tiempo de volver al primer disco, rescatar un corte con un cierto aroma a Gojira y ver cómo emergía el Ales Sánchez más ambivalente en voces. En líneas generales, y tras el cierre con “Beyond Olympus”, me pareció ver a una versión bastante entera de la remozada formación astur. Se me hizo algo corto, pero qué duda cabe que este es el camino a seguir.

Surgidos de las cenizas de La Brigada en tierras murcianas, Doble Esfera llevan desde 2010 dando guerra con su particular hard & heavy. A la Acapulco llegaban presentando su más reciente Ep, “La Nueva Era Del Rock”, y la intención de agradar a un público, de entrada, un tanto escéptico. De mano me llama la atención el prólogo mismo del show: esa entrada en solitario de Patricio Jiménez (batería) y Cristobal Rodríguez (bajo), la vocación de himno, a medio gas, que posee el arranque del show. En “Futuro”, sobre alguna que otra pista pregrabada, dieron un paso más hacia el heavy más vigoroso, mostrándose firmes, aplicados incluso. Buenos coros además de Cristóbal Rodríguez y el guitarra Antonio Elzaurdia.

Rock Duro Del Siglo XXI” suena a pura auto reivindicación, Eladio dejándose la piel por agradar tras el micro, y una banda que fue pergeñando un set muy old school. Entre medios tiempos elegantes, ingobernables, supieron ir sumando adeptos a la causa. Elzaurdia se mostraba siempre risueño. Correteaba por encima de las tablas o soleaba concentrado sobre los podios que coronaban el escenario. Parecía estar pasándoselo en grande. Para cuando suena “2030”, de aquél Ep de 2015 “El Baile De Los Necios”, lo cierto es que parecen más que cómodos enfrascados en ese metal de cierto regusto Maiden. Y aunque a mí me agradaron más cuando jugaron a extraer su lado más técnico, lo cierto es que la gente se terminó de enganchar gracias a “La Momia”. Aquí la base rítmica de los murcianos tomaría un cierto protagonismo. Todo para que Eladio y Antonio se fueran a camerinos y regresaran con esas (imposibles) camisas y máscaras del videoclip.

Fue aquí que se produjo una pequeña pausa para anunciar el ganador (en este caso ganadora) del concurso que montaron con la venta anticipada. “La Nueva Era Del Rock”, con la que volvieron a la carga, fue pura idiosincrasia Doble Esfera. Para la más vibrante “Ricky RockEladio vuelve de backstage con las gafas de sol y una llamativa boa de plumas colgándole de los hombros. Todo fuera por agradar divirtiéndose. A término habría sorpresa en forma de Tino Hevia, compañero precisamente de Dani Cabal en Reveal, subiéndose guitarra en mano para proceder con nada menos que “Esta Es Una Noche De Rock And Roll” de unos tales Barricada. Ni que decir tiene que hasta los más retraídos se (nos) vinieron arriba aquí. Me remitiré al primer entrecomillado de esta humilde crónica.

Presentaciones, la fuerza de “Fuera De Control” (y la sempiterna rima “camino, destino”…) y el cierre, con quizá su riff más grueso de toda la noche, con “El Baile De Los Necios”. Divertidos, honestos y agradables. Murcia queda lejos pero que, con suerte, no sea esta su última visita por estas tierras del norte.

Quince faltaban para la medianoche cuando los renovados Secta se aupaban al escenario. Los cuatro de siempre, Ger Gilsanz y Juan Pablo en guitarras, Pablo Pravia en baterías y Pelayo Vázquez al bajo, más la cara nueva: Fernando en voces. Arranque “Caliente” para una noche en que la que el vocalista de origen argentino iba a ser el centro de todas las miradas. Las comparaciones tras recoger el testigo de un tal Michael Arthur Long serían a buen seguro odiosas. En algunos casos hirientes. Servidor, como mero cronista, lo que observa ya desde el arranque es una voz que encaja como un guante en la (indisimulada) propuesta acedecera del quinteto. Con ligeros matices más heavies, quizá. También una cierta timidez en lo gestual. Nada que factores como el tiempo o el obligado rodaje no vayan a curar. Ya sabéis que en esta casa nos gusta siempre ser proactivos.

Casi en la misma medida en que a la banda le gusta dar cera, pulir cera, en píldoras de puro rock and roll, “El Herrero” resulta ser una de esas que siempre parece caer de pie. Aquí ya uno ve cómo Fernando procura llevar los temas a su terreno. Y hace bien. Ger, siempre las gafas de sol y la gorra, soleaba a placer desde su SG roja. “Todo o Nada” y la Secta está sonando realmente redonda. Fernando, de hecho, remató con un poderoso grito final aquí. “Se habrán dado cuenta que no soy de aquí”, apostillaba. Un vocalista entre dos tierras que cantaba aquél. “C’ mon”, con el paso del tiempo desde la edición de aquél segundo álbum en 2024, parece haberse convertido en una de las entregas más sensuales de los chicos. Una banda que, huelga decirlo, sonaba todo lo real y orgánica que cabía esperar.

A su vez, “Dulce Dinamita” trae uno de sus estribillos más redondos. “Esta banda es muy sexual, me lleva al infierno” había apuntado Fernando para después deshacerse de su camisa rojinegra. Aquí la banda al completo se volvería hacia la batería de Pravia mientras, al frente, Ger soleaba que daba gusto. Posteriormente, fuimos invitados a “La Casa Del Blues”, pienso que una de las que más redondas sonaron, justo donde mayor importancia cobraron los coros de Pablo, Pelayo y Juan Pablo. Al final, “No Quiero Llorar” le cambia el paso al set. Fernando la había introducido en solitario, estirando su registro con gesto risueño. Los juegos de Ger con la gente en “Plan B”, las explicaciones de éste sobre todo cuanto aconteció hasta que Fernando, o en este caso simplemente “Fer”, acabase siendo miembro de pleno derecho de la Secta.

Al final, lo importante es que el “Panzer” está listo para disparar, solo le falta una pequeña puesta a punto. Y es que, en resumidas cuentas, ya sabéis que nada les va a parar. Se iban ya. En los setlists que había por el suelo no constaban más canciones… pero ellos, ante la infatigable insistencia de, entre otros, cierto colaborador de esta casa, nos regalarían un corte de nueva creación, “Ave Fénix”, muy apropiado dadas las circunstancias. Fuera porque tenía ya la cabeza puesta en esta crónica o por cualquier otro motivo aleatorio, lo cierto es que, así de primeras, no me sonó tan AC/DC como lo hacen muchos de sus temas. Veremos por donde van los futuros tiros sectarios

Jornada desoladora en lo que a venta de tickets se refiere, pero tres bandas de backgrounds bien diferentes que repartieron cera como mejor saben. Quienes acudimos a la llamada nos marchamos contentos y, como viene siendo habitual, no podríamos despedir sin agradecer el trato y las facilidades a la buena gente de la Sala Acapulco, a la compañía de antes, durante y después y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

León Primavera Rock Fest: Horarios Oficiales

La primera edición del León Primavera Rock Fest que tendrá lugar el próximo sábado 21 de marzo en la plaza de toros de León desvela el reparto de tiempos para SÔBER, SAUROMMALAPUTAROCK CON ÑDRY RIVER, CORVUS V y LIONSWAY.

LIONSWAY 18:30 – 19 horas
MALAPUTA 19:20 – 20:05 horas
SÔBER 20:25 – 21:30 horas
DRY RIVER 21:50 – 22:35 horas
ROCK CON Ñ 22:50 – 23:35 horas
SAUROM 23:55 – 01:00 horas
CORVUS V 01:20 – 01:50 horas

Entradas para el público general y pase VIP disponibles a través del siguiente enlace a Woutick:
https://woutick.com/es/entradas/primavera-rock-fest

Crónica: El Drogas (Gijón 13/3/2026)

Nueva cita en la villa de Jovellanos de El Drogas y su banda, en una sala Acapulco a reventar, que otra vez más con mucha antelación se había marcado un «PETAU» en toda regla. En esta nueva gira, Don Enrique Villarreal da varios giros de tuerca a su extenso repertorio, volviendo a dar protagonismo a su etapa en solitario sin dejar de lado su magnánima obra con Barricada.

Comienzo frenético, con parte de la audiencia un pelín despistada adquiriendo sus víveres y un sonido inicial que tampoco acompañó, algo ya habitual en la sala. Por suerte duró poco, hasta que sonó «Lentejuelas«, y tanto el sonido como esa parte de presentes se pusieron todos en su sitio para disfrutar de otra más que sobresaliente actuación de los navarros.

Pudimos disfrutar de una primera parte de concierto sin tregua entre tema y tema, destacando «Peineta y Mantilla» o la coreada «Victima«, hasta recibir los respectivos saludos con su ya clásica coletilla “A Gusto”, y es que muy a gusto se les ve encima del escenario para nuestro disfrute. Momento que Don Enrique, guitarra acústica entre manos, nos presenta en forma de canciones una de las mayores desgracias que se podemos sufrir en la vida, el Alzheimer. «Collar Abandonado» y «Cordones de Mimbre» nos trasladan a tan triste realidad y nos deja una frase final lapidaria, “nunca se olvidan de cantar”. Momento tranquilo a la par de emotivo, que quisiera dedicar desde estas líneas a mi compañero José Ángel, va por ti amigo.

El show continua con partes ya clásicas como los bastones agitándose, casi acariciando el techo como nos comentaba el bueno de El Drogas en «Tentando A La Suerte«, para después colgarse otra vez una guitarra, esta vez eléctrica, para deleite de los que amamos «La Tierra Está Sorda«, su último disco con Barricada . Dedicatoria a todos los maestros/as y bibliotecarios/as, representados en dos temazos, «Los Maestros» y «La Estancia«. Poco se habla de la grandeza de un disco, que viendo el panorama actual, debería ser de escucha y lectura obligatoria en nuestras escuelas.

Y de aquí hasta el final, éxtasis, «Sean Bienvenidos«, «Animal Caliente«, su particular y genial recuerdo de Alarma con ese «Frio«, cantado por todos, «Esto Es Una Noche De Rock N’ Roll» tan mítica como imprescindible, «Azulejo Frio» que también ya es otro clásico, al igual que «Todos Mirando» ya en modo karaoke y otra mítica y tan de actualidad, una de las mayores preocupaciones de las presentadoras más casposas de los matinales televisivos «Okupación«, la cual puso a prueba los cimientos de la sala.

Como clásica ya es también la presentación de la banda, Flako al bajo, incansable y poderoso en todo momento. Txus Maraví a la guitarra, siempre espectacular, a los que El Drogas está a cada momento dándoles protagonismo, llevándolos a las primeras filas y actuando de manera cómplice con ellos. Y como no, el último en llegar, no es menos por ser el último, Nahía Ojeta, del mismo pueblo que Brigi Duque comentó el grande de Enrique, empujando de manera magistral desde la batería.

Pequeño receso y las imprescindibles «Oveja Negra«, imposible no dejar de corear. La que tanto les molesta a algunos en el estadio del Osasuna pero que sigue sonando como el himno que es «No Hay Tregua«. Y como colofón final «En Blanco y Negro» para poner la guinda al pastel a otra soberbia actuación de un personaje imprescindible en la historia de nuestra música estatal, custodiado por unos tipos que marcan cátedra en cada concierto, de como se ejecuta a la perfección un concierto de rock n’ roll. Esperando a la siguiente.

Agradecer a la Sala Acapulco por las facilidades, a Miguel y Yolanda, a Carlos, Rubén (Quini) y su amigo (os avisé que se me olvidan los nombres, mil disculpas). A Iván Desván (ánimo Yoda) y Dani de Los Agustinos (un placer conocerte). Nos vemos en los conciertos.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: Miguel Rubio