La Sala Sir Laurens de Oviedo será la protagonista este viernes 25 de febrero de la siguiente parada de la gira «Revolu-Insomnio» protagonizada por Hamlet.
La formación llega embarcada en la gira de homenaje a «Revolución 12.111» e «Insomnio«,dos de sus discos más apreciados por la legión de seguidores que arrastra en cada cita la banda madrileña. Entradas aún disponibles a través del siguiente enlace a Mutick y en los siguientes puntos físicos, La Bomba Records en Oviedo y Librería Paradiso en Gijón.
Porco Bravoretoman los escenarios tras el aplazamiento de las primeras fechas en vivo para este 2022. La parada en Asturias confirmada para el 25 de marzo en el ovetense Gong Galaxy Club contará con los avilesinosCrudo como banda invitada. Los de Barakaldo llegarán con nuevo trabajo «Somos» tras su exitosa presentación el pasado 18 de diciembre en la Sala Santana 27 de Bilbao en la que también compartían escenarios con Crudo.
Por su parte Drunken Buddha ofrecerá este viernes 25 de febrero en el RockBeer The New de Santander el segundo concierto de la gira estatal «Tour Of Madness», presentación de su segundo disco «Drunken BuddhaII». Entradas disponibles en taquilla al precio único de 5 euros.
Y aunque llegamos directos desde el Mieres Centru Cultural de cubrir la descarga de Crudo, perdiéndonos a Alto Volto en el proceso, pues qué bien lo pasamos repitiendo con Mad Rovers, a quienes ya vimos en la presentación por todo lo alto de su estupendo “Times of Revelation” en tierras avilesinas.
Un concierto diferente a aquél, claro. Un escenario y otro no se parecen ni remotamente. Tampoco la banda contaba con la gran alineación que pudimos ver en el Auditorio de la Casa de Cultura, aunque sí con la presencia de su más reciente fichaje, el teclista y saxofonista Chema Menéndez. Una incorporación de calidad como pudimos comprobar el viernes.
De lo que alcanzamos a ver destacan detalles: que la banda parece estar en muy buena forma mientras despliega temas de su último disco como “Full-Time Slave” o del debut como “Out Of My Way”. También que hubo constantes problemas de sonido, dicho sea de paso, sentidos de manera más pronunciada sobre el escenario y no tanto frente a él, donde el sonido fue razonablemente bueno salvo contadas excepciones.
A destacar también la labor de Miguel Vallinas. La voz de Mad Rovers puede no ser el frontman más carismático de nuestra escena. A cambio, ofrece una ejecución realmente intachable, clavando de nuevo los a veces difíciles registros del disco con una seriedad y talento indiscutibles.
De nuevo habría tiempo para que Pablo García les acompañase en la inevitable “Falling Down” pero también a lo largo de la extensa jam final junto a Borja García de Alto Volto y Gary Parfitt de Mota Blues donde rendirían merecido tributo a The Who.
En general la labor de toda la banda es digna de elogio. Muchas tablas sobre el escenario, que salen a relucir cuando vienen mal dadas, como fue el caso, para bien o para mal. Con un gran disco bajo el brazo que no nos cansamos de reivindicar y cintura suficiente para entregar buenos directos a las duras y a las maduras, no queda desde aquí sino desearles lo mejor.
Texto: David Naves Clip De Vídeo: José Ángel Muñiz
Thörment es el flamante proyecto creado por el MonasthyrJavy González (bajo, guitarra) y que aglutina a su compañero de filas en la citada banda Jorge Sanz (voz) junto a los ex-DawnlightMiguel Lucas (batería) y Joni Jester (escenografía, letras). Desde luego que la banda no está sola en este primer paso, pues cuenta con las colaboraciones de Clara Beack (Embersland) y Diego Teksuo (voz). “Awakening Thunder” fue grabado, mezclado y masterizado en los Estudios Dynamita con el compañero de Javy en Last Days of EdenDani G. a los mandos y viene adornado por el artwork de Angelica Donarini, las fotos de Felipe SM y Juan Bixto y el logo de Andrés DamienArt.
La primera piedra de este nuevo proyecto es una “Sons of Thunder” donde pronto se manifiesta un clásico power a la europea, bien adornado, donde echo en falta una línea de voz mejor rematada, o en todo caso, de mayor viveza, para lo que en cualquier caso es una escritura atractiva en su diversidad, que se aleja de las estructuras más evidentes en pos de un power menos vulgar. En el aspecto técnico surgen una serie de solos vistosos, agradables, si bien un tanto redundantes. Una buena carta de presentación en cualquier caso:
Tampoco con excesos pero cierto es que “The Trigger” ennegrecerá el tono del Ep. Algo a lo que contribuye el roto registro de Diego aquí, gran contrapunto a las voces limpias de Jorge y Clara Beack. Sea como fuere, esto sigue siendo auténtico power metal de un nivel más que aceptable. Con especial hincapié en una escritura que, nuevamente, vuelve a obviar el camino fácil para marcar distancias con propuestas más bisoñas. Y aunque su epílogo épico y recargado sí me resulte más recurrente, en ningún caso tanto como para llegar a empañar el resultado global. Fácilmente mi favorita de las cuatro.
Hay power veloz en una “The Fall” que lo mismo apuesta por riffs de marcado carácter clásico, ese ineludible cabalgar de riffs, vuelve a hacer buen uso de los contrapuntos vocales, a la par que se alimenta de un uso de arreglos que la desmarcan de sus tres compañeras de Ep. Aunque sea de forma tímida. Javy, ahora sí, está menos evidente y más personal en los no pocos solos que ilustran esta interesante tercera entrega. Incluso Jorge parece más cómodo en unas estrofas que vuelven a contar con la inestimable presencia de Diego Teksuo al micro. Diferencial tronco central y epílogo en cierta rima con alguna que otra entrega del reciente último trabajo de los propios Monasthyr.
“The Deal” cierra esta primera obra de los asturianos imbuida de toda la pompa y el boato del que es capaz el cuartel general del Last Days of EdenDani G. Sin ni de lejos obviar la querencia por el power a la europea, tan veloz como recargado, bien es cierto que este cierre se moverá por recovecos y terrenos que terminan por distanciarla de sus predecesoras. Hay una marcada luminosidad cuando las revoluciones descienden para ver emerger la cara más elegante de Thörment. Estupendos solos doblados de JavyGonzález, Diego dejándose la garganta aquí y allá, una base rítmica tan nítida como potente y, en definitiva, la sensación de que la banda podría estar por hacer cosas más que interesantes en un futuro cercano. Confiamos en ser testigos de ello.
En líneas generales noto mucho más cómodo a Jorge en Monasthyr que aquí. Y es normal, de tanto en cuanto aquella es una banda ya con cierto recorrido, podría decirse que consolidada, mientras Thörment están aún dando sus primeros pasos. Unos pasos sólidos en lo referente a escritura, con esa notable agilidad gramática que ofrecen, adornados por otra gran producción de Dani G. y donde solo echo en falta una mayor originalidad en cuanto a riffs y ambientaciones. El aspecto puramente lírico cumple con su función de anticipar una historia que se verá ampliada en obras sucesivas. ¿La encuentro poco original a estas alturas? Sí, pero esto no es tanto un déficit suyo a estas alturas tanto como un mal endémico del propio género. Tiempo habrá para hablar y debatir sobre ello. Por cierto, andan a la caza de bajista y segundo guitarra cara a representar el proyecto en vivo. Yo lo dejo caer.
Nuevo desplazamiento de Heavy Metal Brigade a tierras mierenses, en este caso con motivo de la presentación en vivo del nuevo disco de los rockeros Crudo, el estupendo “Negociando el Equilibrio” (del que tenéis amplia reseña aquí).
Una presentación del nuevo álbum que no obstante acude a temas del pasado para arrancar la velada, como tal fue el caso de una “Bocazas” de su trabajo de 2015 “Héroes, Esclavos y Traidores”. Desde un primer momento con gran sonido, una noche más en el Mieres Centru Cultural, “Animal” fue la primera entrega de su último disco que nos dejarían.
“Héroes” sería otra de las grandes picas de esta parte inicial del show, aunque si hay un tema que parece conectar con la audiencia ese es “Otro Ladrillo en la Pared”. La rabia más callejera de “En una Vía Muerta” suena ya a tema importante para ellos, como ya lo es la clásica “Gamonal”.
Cabe destacar lo diverso y equilibrado de su set-list, alternando su rock urbano y reivindicativo con aportes más sentidos, ejemplificado en un corte tan especial como “Bendita Inocencia”, una de las interpretaciones más emocionales de la noche. Por ahí vendría el gran contraste: la banda reactiva de inmediato a los suyos con la canción más vitamínica de su último disco, la macarra “A la Cara” y el resultado es ganador por puro contraste.
Con “El Huesped” o la igualmente directa “Mantente Fiel” llega el turno de otra canción especial para cualquiera que haya tenido un familiar, amigo o conocido inmerso en el infierno de la heroína con una estupenda “Superviviente” que además anticipa el tramo final del show.
Un final que comprende “Ya No Creo en Nada”, “Quiso Escapar”, “Esclavos”, “Recuerdos” y “El Avestruz”, que terminan por conformar el show más extenso que hayan dado los avilesinos en su trayectoria y que disfrutamos como buenamente pudimos desde las butacas.
Nos pareció un gran concierto, con Víctor Vivar aprovechando para recordar a todas y cada una de las personas implicadas en la creación de su nuevo disco, además de mandar un saludo a medios como este y a compañeros de Diario de un Metalhead, Keep The Flame, Box FM o Noche de Lobos. También para dar el adiós a Emmanuel González y Beatriz Viña, quienes ahora emprenden nuevo rumbo lejos de Crudo. Desde aquí deseamos lo mejor tanto a ellos como a la banda que abandonan. Nos volveremos a encontrar en el camino.
Chris Slade, reconocido batería en cuyo currículum figuran nombres de la talla de AC/DC, Uriah Heep, Gary Moore, Asia, The Firm o Michael Schenker, regresará a nuestros escenarios en el mes de mayo con Oviedo como punto de inicio de gira.
Acompañado por su propia formación Timeline compuesta por Paul ‘Bun’ Davis y Steve Glasscock a las voces, James Cornford y Michael J Clark a las guitarras y Andy Crosby al bajo, ofrecerá un show compuesto por un extenso repaso a los himnos que han marcado su trayectoria. Cuatro fechas que contarán con los mallorquines Eveth como banda invitada.
Entradas disponibles a través del siguiente enlace a Woutick.
A través del comunicado protagonizado por Charly Domínguez conocíamos el reciente fallecimiento de Ángel Barrio «Gelo«, batería de Los Suaves desde 1988 a mayo del 2002.
El carismático músico iniciaba su andadura en la banda durante la gira promocional de «Ese Día Piensa EnMí«, el tercer disco de los orensanos y que daría forma a su primer trabajo acreditado para la banda, el doble álbum en vivo «Suave Es La Noche«. Hasta su salida definitiva de la formación participaría en «Maldita Sea Mi Suerte» (1991), «Malas Noticias» (1993), «Santa Compaña» (1994), «¿Hay Alguien Ahí?» (1995), «San Francisco Express» (1997) compaginando labor con Tino Mojón, al igual que en «Víspera De Todos Los Santos» (2000) y por último en el recopilatorio «Un Paso Atrás En El Tiempo» editado en el año 2002. Muchas gracias por tu labor y legado maestro, que la tierra te sea leve. Siempre Suaves.
Nuevo disco en solitario para el que fuera tercer vocalista en discordia de los seminales Black Sabbath. Él es, cómo no, el birminghense Tony Martin y “Thorns” su más reciente obra de estudio, para la cual se ha rodeado de músicos como los bajistas Magnus Rosen (Jorn, Avalanch, Hammerfall) y Greg Smith (Alice Cooper, Blue Öyster Cult, Rainbow), el guitarra Scott McClellan (Army of Souls, Devil Land), quien además colabora en la composición del álbum, y finalmente el batería Danny Needham (Venom, Powerplay). El disco vio la luz el 14 de enero vía Dark Star Records (norte y suramérica) y Battlegod Productions para el resto del globo.
Ni introducciones ni sortilegios. “As The World Burns” es puro metal de la vieja escuela desde el primer acorde al último. A qué tanto adorno y tanta pompa. De eso nada. Buenas melodías por parte de McClellan y unas líneas vocales de un Tony Martin rejuvenecido, ágil, voluntarioso en los tonos altos y poderoso en los medios. Todo construye un primer corte que obedece a cánones, claro está, muy clásicos, pero que entrega un sonido potente, con un toque de suciedad que le viene como anillo al dedo a todo el conjunto. Interesante la construcción que entrega su tronco central con su deriva rayana con el groove primero y la calma después. Un gran arranque.
“Black Widow Angel” se imbuye de un tono más oscuro y angosto. Más sabatthino, sin alcanzar la caricatura, en su claro acercamiento a terrenos más doomies, adoleciendo en parte de una línea vocal no todo lo brillante que cabría esperar. Y es una pena porque su trazo resulta cuidado y las interpretaciones brillan cuando se les exige, pero hay algo en el peculiar ADN de este segundo corte con lo que no alcanzo a conectar del todo. Esa sección solista de corte más funky primero y más industrial después y la forma en que resultan totalmente exógenas al corte que las alberga, tampoco ayudan.
Curiosa a la par que épica esta “Book Of Shadows” donde Martin parece más cómodo que nunca. Hay desnudez en buena parte de las estrofas, amplificada por el cuidado uso de arreglos y rematada con unos omnipresentes coros para el que es uno de los temas más curiosos de esta vuelta del vocalista de Birmingham. Un gran contraste con el resto de este “Thorns” que irá ganando peso con el correr de los minutos mientras Martin desarrolla una línea vocal con claros ecos del tristemente desaparecido Ronnie James Dio. El protagonismo en su parte final será no obstante para un tímido y formal solo de teclado. Al final engancha por su cariz extraño, disociado en gran medida del resto de temas del disco. Por ahí puede que tenga tantos detractores como defensores. A mí podéis contarme en éstos últimos.
Arranque en clave baladero para una “Crying Wolf” que evolucionará en un curioso medio tiempo acústico y sencillo, de nuevo con Martin moviéndose como pez en el agua, y que si bien entrega un hábil giro de tuerca en su tronco central para alojar un sencillo solo de guitarra, no puedo evitar pensar que el resultado global dista de ser espectacular.
“Damned By You” regresa a las claves más endurecidas de comienzos del álbum, arreglos de cuerda al margen, y todo parece gritar Black Sabbath casi de forma desesperada. No nos engañemos. De todas formas, aún con esa influencia marcada tan a fuego, pasa por ser otro de los puntales de este “Thorns”. Needham está especialmente inspirado tras la batería pero si alguien brilla sobre manera aquí es McClellan con una serie de riffs y melodías que, en palabras del propio Martin, grabó en un solo día. Leal y a la par interesante reinterpretación del legado Sabbath.
Hay algo del Zakk Wylde más sucio, valga la redundancia, en los riffs de esta sencilla, rockera y eficaz “NoShame At All” donde Martin, no obstante, sitúa una línea vocal que, especialmente en estrofas, anda más cerca de Queen que de Ozzy Osbourne. De ese contraste nace un corte algo redundante en su trazo final pero dotado de un curioso atractivo. “No Where To Fly” es una balada de trazas post-grunge que uno, a priori, no esperaría de un músico como Tony Martin y por ahí no cabe más que aplaudir el atrevimiento. Pero es que además es un corte bien acometido, abrazado a un clasicismo ciertamente barroco por momentos, bien sustentado por una de las mejores líneas de voz de todo “Thorns”. Martin, de sesenta y cuatro años, estira su registro con todas las consecuencias antes de un tronco central pesado, pétreo, habitual antesala de un solo de guitarra que no llegará, lo que termina por dejar una sensación algo extraña.
La primera parte de esta “Passion Killer” hace todo por reactivar los biorritmos del álbum. Desarrollará un metal brioso, bien armado, sólido en su entrega de ritmos pesados, casi noventeros, donde brilla sobremanera la batería de Danny Needham. Es un corte, eso sí, que echa en falta unos estribillos mejor construidos o que conecten mejor con el espíritu de la canción que los aloja. No podía ser de otra forma que con un título por delante como “Run Like The Devil” que este noveno corte resultase en uno de los más celéricos de todo el álbum. Sencilla y rápida andanada con más que evidentes guiños a unos Judas Priest pre “Turbo” donde Martin llevará de nuevo su registro a una serie de tonos altos que no termino de ver en qué le benefician pero que a su vez acompaña a uno de los solos de guitarra más diversos y atrevidos de todo el disco. Clásica y efectiva.
La pequeña “This Is Your Damnation” recupera aquellos aires acústicos de la anterior “Crying Wolf” sobre los que Martin situará unas más que curiosas, llamativas y extrañas estrofas que terminará coronando con un estribillo que, nuevamente, vuelve a sonar un tanto fuera de lugar. La simpleza de su desarrollo me hace pensar finalmente en que parece una idea más acertada por planteamiento que por ejecución. El cierre con el tema título “Thorns” arranca en balada, muta en medio tiempo y muestra a un Martin enfrascado en lo que por momentos parece una pobre imitación de David Draiman (Disturbed). Y es una pena porque es un corte construido con mimo y buen ojo, desarrollado con gusto desde el plano técnico y hasta bien arreglado, que se ve torpemente empañado por ciertas decisiones que no terminan de encajar. Una lástima.
Son más de quince años desde la anterior entrega de Tony Martin en solitario y de ahí quizá el gran rango influencial que abarca este “Thorns”. Mucho tiempo recolectando influencias de aquí y de allá, supongo. Sin embargo, lo que siento con el correr de las escuchas es que no todas estas ideas están plasmadas con tino en el disco. Algunas ni siquiera parecen estar bien desarrolladas, cuando no planteadas, empañando el resultado final de varios cortes del que, por otro lado, es un álbum voluntarioso y atractivo en su diversidad, que bebe de sus fuentes sin llegar casi nunca a la caricatura y que muestra a un músico, qué duda cabe, aun inquieto. Lo que no sé es hasta qué punto esa inquietud ha podido jugar en su contra esta vez, así como tampoco sé, porque el sello no nos facilita la data correspondiente, quién ha sido el encargado de producir esto y cuánta cuota de culpa es suya. En cualquier caso, un disco con muchos más peros de los que uno se imaginaba.
La formación internacional de death metal melódico afincada en Donosti Ancient Settlers presenta la portada del que será su álbum debut «Our Last Eclipse: The Settlers Saga Pt.1«. Un trabajo que verá la luz el 1 de abril a través de Crusader Records.
La portada es obra del cada vez más imprescindible diseñador Gus ‘Perkele’ Sazes (Gus G, Firewind, Arch Enemy, Morbid Angel…) y la producción ha corrido a cargo de Fredrik Nordström (At The Gates, Dark Tranquillity, Obscura, Architects, Bring Me The Horizon, Opeth…).
El sexteto, que cuenta entre sus filas con el cantante finés Antony Hämäläinen (Nightrage, Armageddon) y exmiembros de Haboryn, también ha cerrado su The Eclipse Tour 2022 con los siguientes conciertos en octubre:
14/10 Bilbao (Sala Shake!) 15/10 A Coruña (Sala Filomatic) 16/10 Oporto, Metal Point (Portugal) 19/10 Santander (Rock Beer The New) 20/10 Madrid (Sala Barracudas) 21/10 Barcelona (Sala Ceferino) 22/10 Pamplona (Sala Krawill) 23/10 Tarnos, O’Carré De Bières (Francia) 25/10 Lille, Le Midland (Francia) 26/10 Bree, Ragnarok Live Club (Bélgica) 27/10 Ámsterdam, The Cave Club (Países Bajos) 28/10 Dielsdorf, Silvercube (Suiza)
Acompañando a la noticia el combo presenta video teaser de «Cerements«, cuarto adelanto del álbum y que estará disponible para su escucha el 28 de marzo.