Organizado por laAsociación San Nicasio Distrito Rocktendrá lugar el próximo sábado 3 de julio en el Teatro Egaleo de Leganés (Madrid) el festival solidario San Nicasio Distrito Rock 2021 con un cartel formado por la banda melódica Sinestress, los veteranos valencianos Zarpa y los legendarios Bella Bestia.
Creado originalmente para realizar actividades infantiles con los niños del barrio, el evento asociado con «Acciones Benéficas» recaudará fondos con destino a un proyecto para los niños oncológicos y de difícil curación de la Fundacion Blas Mendez Ponce. Entradas a la venta a través de:
El pasado mes de mayo a través de Duque Producciones veía la luz «El Octavo Pecado«, la ópera prima de REYLOBO. Hemos podido charlar con su vocalista Nacho Fernández, al que estamos muy agradecidos por contestar nuestras preguntas, quien nos ha contado la actualidad de la banda murciana y muchas cosas interesantes sobre un notable disco debut.
(HMB)REYLOBO acaba de publicar su primer álbum bajo el título “El Octavo Pecado”. Tengo entendido que vuestro origen parte de la disolución de Black Ocean, cuéntanos un poco la trayectoria de la formación.
Lo primero, es un placer estar hoy aquí charlando con vosotros, y muchas gracias por la oportunidad. Aunque sí que es cierto que una parte de los miembros de REYLOBO tacaron juntos en Black Ocean, la banda como tal no parte de la disolución de la misma. Es después de muchos años de formación, donde aparcamos un poco las bandas, para estabilizarnos en el trabajo. Durante esos años continuamos estudiando música, y cuando nos encontramos preparados, Pedro Gallego, el guitarrista y yo nos juntamos para iniciar la composición de «El Octavo Pecado«, un álbum conceptual que llevábamos tiempo soñando sacar. A raíz de ponernos a componer el disco, viendo que el material iba tomando forma, decidimos unir a la banda, con músicos que conocíamos y que sabíamos que habían continuado formándose en su instrumento, y aquí nos encontramos, con nuestro primogénito en las calles y con muchas ganas de disfrutarlo en directo con el público.
El nombre REYLOBO nos cumple con varios factores, y es que queríamos un nombre que desde un principio reflejase que hacemos heavy metal en castellano, que además significase algo en relación a nuestras raíces murcianas. El rey lobo fue una figura histórica que reinó la zona del levante español, y tuvo bastante repercusión en nuestra tierra, Murcia. Además, su historia es bastante heavy, así que nos viene perfecto, jejejeje.
El arte de nuestro álbum ha corrido a cargo de Ricky Torre, uno de los mejores diseñadores según mi opinión de nuestro país. Ha sido el encargado del arte de Avalanch desde «La Llama Eterna«, si no me equivoco, así que su trabajo habla por si mismo. La verdad es que estamos muy contentos con el trabajo que ha hecho con «El Octavo Pecado«, ha sabido captar la esencia de lo que queríamos transmitir. La portada simboliza totalmente el camino que va a realizar nuestro protagonista, y del que queremos que el oyente vaya de la mano.
(HMB) La grabación se llevaba a cabo el pasado año en nuestra Asturias, concretamente en los estudios de Alberto Rionda. ¿Cómo fue la experiencia de trabajar con un auténtico referente dentro del metal estatal?
Para nosotros ha significado un sueño hecho realidad. Alberto Rionda es una de las figuras que más admiramos en el mundo de la música, ha creado parte de la banda sonora que nos ha seguido en nuestra vida desde que eramos adolescentes, así que no teníamos duda alguna de que era a él a quien queríamos presentar el trabajo que teníamos entre manos y que se uniese al proyecto.
Pedro Gallego, nuestro guitarrista y uno de los compositores, había estado dando clases de guitarra con el maestro, y participando en eventos de composición organizados por él, así que ya había forjado algo de relación. Cuando le presentamos el proyecto enseguida nos apoyó, y se interesó mucho por el trabajo, por el concepto y todo lo que queríamos transmitir. Nosotros ya teníamos claro el sonido del álbum y los temas, y Rionda respetando al máximo el proyecto profundizó, y perfeccionó con su conocimiento cada tema, además de sacar el mejor sonido que pudiéramos desear. El aprendizaje y la experiencia con él ha sido increíble.
En cuanto al sistema de grabación final de cada uno de los temas, éste ha sido muy distinto al que suele hacerse a causa del estallido de la pandemia. Justo en el momento en que le presentamos el trabajo a Rionda y se sumó al proyecto, nos confinaron, todo lo que teníamos organizado para las grabaciones finales se vino un poco abajo, no obstante debido a la ilusión y fuerza que teníamos en ese momento decidimos buscar la forma de hacerlo en plena pandemia. Desde su estudio Rionda al pie del cañón en todo momento, día a día a pesar de la distancia, nos guio para hacer la grabación lo más perfecta posible, pasando todo por sus manos. Hemos tenido mucho tiempo y relación con nuestro productor para diseccionar los temas, todo un verano puliéndolos; y hemos aprendido muchísimo más que en el caso de haber grabado de la forma tradicional.
(HMB) Sin duda la vuestra apuesta como la de Duque Producciones por “El Octavo Pecado” es muy fuerte. Muestra de ello son las colaboraciones de Isra Ramos, Manuel Ramil y Sonia Rubín.
El increíble Manuel Ramil se ha encargado de los teclados de casi todo el disco, aportando su toque y profundizando y elevando la esencia de lo que queríamos transmitir con «El Octavo Pecado». Rafael Lázaro, guitarrista de Red Balance también nos ha apoyado con un solo final en la balada «Sidonie«, que la convierte en una coral de guitarras. Y en cuanto a voces, tenemos la colaboración del maravilloso Israel Ramos, al que personalmente admiro muchísimo como cantante, y de la genial Sonia Rubín, que se unen a mí en la canción a tres voces «Dogma«, ya que desde el principio la compusimos para que en la misma cantasen tres personajes distintos.
(HMB) Obra conceptual sobre qué hay después de la muerte y qué nos define como personas. ¿Era ese el planteamiento inicial del disco o al final las canciones según iban surgiendo tenían ese hilo conductor?
Desde el primer momento la idea fue hacer el álbum conceptual, y que los temas hilasen el camino hasta el desenlace. No obstante, lo que también teníamos muy claro es que cada tema tenía que funcionar de forma independiente, es decir, que cada canción escuchándola sola te pudiese hacer reflexionar sobre algo en concreto. Por ejemplo, «La Jauría Humana» trata de los juicios populares que provocan los medios de comunicación y su avaricia; «Rebelión» trata de no dejar que el desánimo frene tus sueños; o «La Configuración Del Caos«, que trata cómo la soberbia del ser humano ha terminado creando un mundo al que ya ni se le puede llamar así.
(HMB) ¿Cómo ha sido la labor de composición, ha sido tarea grupal o vais repartiendo las tareas en esa faceta?
En general las letras las compongo yo, y la música la compone Pedro Gallego. Juntos componemos el disco partiendo del concepto que queremos contar, y sin desviarnos del mismo desarrollamos cada tema de manera personal para que cuente su historia independiente y a su vez sea parte del relato general del álbum.
(HMB) Entre vuestras influencias confesas nombráis a Saratoga, Avalanch, Sonata Arctica incluso Avantasia. Nosotros sumamos a Symphony X a la lista por esos más que interesantes pasajes progresivos. ¿Cómo define REYLOBO su sonido?
Con «El Octavo Pecado» presentamos nuestro álbum debut que lleva varios años de trabajo y esfuerzo, pero muchísima más ilusión y cariño. Reylobo ofrece una esencia propia que se inicia en el Power metal melodico, sin cerrarse a otros estilos. Nuestro trabajo se centra en la historia que queremos contar y en intentar llegar con ella al público. Intentamos dar lo mejor de nosotros y aprender todo lo posible para perfeccionar el producto que queremos presentar, sin miedo a experimentar o apoyarnos en las mayores figuras del género para pulir un álbum que es una oda al heavy metal en español con el que hemos crecido, como músicos y como personas. Nos han dicho en varias ocasiones lo de Symphony X, sobre todo en relación a la canción «El Hombre Inquieto«. Es una banda a admirar, así que muy contento si se captan influencias de ella.
(HMB) El pasado 30 de mayo debutáis en Madrid junto a los gallegos ECO con una exitosa presentación en la Sala Rockville. ¿Qué tal la experiencia en vuestra primera comparecencia ante el público?
Una sencación increíble, poder compartir con el público nuestro trabajo, sentir como se emocionaban junto a nosotros y coreaban. La sala llena cumpliendo todas las medidas de seguridad. Tocamos todo el disco y salimos muy contentos y con ganas de mucho más, ofrecer más espectáculo y presentar alguna cosa nueva que tenemos en el tintero.
(HMB) Una banda joven como REYLOBO y un disco debut recién publicado necesitan horas de escenario para pulir cosas y darse a conocer evidentemente. ¿Hay alguna nueva fecha en vivo que se pueda confirmar?
Por supuesto nosotros también lo vemos así. Tenemos muchas ganas e ilusión de compartir con todos «El Octavo Pecado» en directo. Ya se va viendo un poco de luz al final del túnel, y para después del verano tenemos varias fechas para empezar a girar el álbum, no obstante no las tenemos aún cerradas del todo, enseguida las comunicaremos.
(HMB) Para terminar, este es el momento en que nos gustaría que animaseis a la gente que nos lee a que escuchen el disco, cómo pueden conseguirlo y cuando sea posible acudan a vuestros conciertos.
Muchisimas gracias por todo el apoyo, seguiremos día a día trabajando con ilusión para dar lo mejor de nosotros. Esperamos que «El Octavo Pecado» os llegue dentro, al fin y al cabo, es un trabajo que merece la pena gracias a vosotros. Podéis seguir las novedades del grupo en nuestra página de Facebook, en Instagram, o nuestra página web reylobo.band, donde también se puede conseguir el álbum y distinto merchandising.
(HMB) Muchísimas gracias por contestar a nuestras preguntas, felicitaros de nuevo por el gran trabajo desplegado en “El Octavo Pecado” y esperamos veros pronto por Asturias.
Muchas gracias por vuestra labor, para nosotros es un apoyo muy importante. Quien quiera vernos caer verá que somos legión. Un fuerte abrazo.
Los madrileños Redención estrenan videoclip para «La Marca» el primer sencillo promocional de su próximo Ep.
Tras 2 prometedores álbumes, «Zero» en el 2017 y «Abruptum» en el 2019, el quinteto regresaba a Estudio Cube para dar forma a las 4 nuevas canciones de las que constará el nuevo trabajo. Con la producción de Carlos Escobedo, la grabación y mezcla han corrido a cargo de Alberto Seara, la masterización es obra de Dave Donnelly en los EEUU.
“La Marca” nos relata la lacra de las agresiones sexuales hacia las mujeres, haciendo hincapié en el modo que se culpa a la víctima por parte de la sociedad, exculpando muchas veces a los agresores. Para esta nueva etapa la banda cuenta con Duque Producciones, agencia de referencia dentro del metal patrio,para seguir dando pasos adelante en su status dentro del panorama estatal.
¿Realmente necesitan presentación? Si acaso, una puesta al día para las mentes más despistadas, o desconectadas, del panorama metálico europeo. En el ahora septeto (!!) sobreviven los de siempre, esto es, Markus Grosskopf (bajo) y Michael Weikath (guitarras), el voceras de casi siempre Andi Deris, junto con los fichajes más recientes Dani Löble (batería) y Sascha Gerstner (guitarra) más los dos hijos pródigos, Kai Hansen (guitarra) y Michael Kiske (voz). Y por si era poco semejante tribu, pues para esta obra homónima aún han tenido a bien contar con la ayuda de Jens Johansson y Matthias Ulmer en teclados así como con la de Xavier Russell como narrador del primer corte del álbum. Producen Charlie Bauerfeind y Dennis Ward, mezcla Ronald Prent y masteriza Sascha “Busy” Bühren. Mención aparte merece el esplendoroso arte de Eliran Kantor que adorna la portada. En mi modesta opinión, el mejor que haya vestido un disco de la banda en más de veinte años. Victor en Japón y Nuclear Blast en el resto del globo lo han puesto en circulación en una miríada de ediciones, a cada cual más lujosa, tal y como era presumible.
Antes de tonos, gramáticas, estructuras y demás valoraciones, lo primero que llama mi atención es la tibieza que muestran las guitarras. En especial durante su primera media hora. Un clásico ya de (casi) todo lo que edita ese inabarcable gigante que es a día de hoy Nuclear Blast. Poca sorpresa, sí, pero honda amargura de ver cómo esa falta de garra y peso empequeñece la que es, por otro lado, una gran obertura del homónimo de los germanos. “Out For The Glory” es digna de su pasado más relumbrante y agradable tanto en el apartado gramático, donde exhibe un brío y una diversidad la mar de gozosas, como en el técnico, a la altura de lo que uno espera de semejante alineación. “Fear Of The Fallen”, que fuera uno de los anticipos de la obra, me resulta menos interesante en lo compositivo, aún siendo igualmente digna del nombre que aparece en lo alto de la magnífica portada de Kantor. Despliega riffs juguetones, buenos contrapuntos vocales camino a un magnífico estribillo y un buen duelo guitarrero en su puente, pero sin sorprenderme ni engancharme como su predecesora.
“Best Time”, otro de los adelantos, es el clásico medio tiempo ganchero y animoso con toda la pinta de estar tejido hasta la última puntada con el directo como leitmotiv, como principio y final de un corte donde irrumpirá sin complejos, y bien está que lo haga, la cara más abierta y decididamente pop del remozado conjunto alemán. Prueba a sacarte este estribillo de la cabeza después de un par o tres de escuchas.
“Mass Pollution”, que arrancará desde el bajo de Grosskopf, mostrará al Deris más gruñón en un corte más de los Helloween que él ha defendido y comandado durante décadas que de aquellos con Kiske al micro. Su tono más arrapado, callejero incluso, contribuye a dotar de un mayor dinamismo al disco, si bien tampoco puedo decir que sea un corte diferencial o sorprendente en lo tocante a composición. Sí brilla en su aspecto técnico, en especial durante el buen puente que construye el trío guitarrero alemán. “Angels”, ahora con un Kiske al mando y por cuya garganta no parecen correr los años, reaparecen los Helloween más sinfónicos y sobreproducidos, en un corte que sí ubicará su tono más cercano al de sus años de mayor gloria. Y aunque no brille tan alto como algunas de sus compañeras en lo técnico (acudiendo a la cita algún que otro riff sorprendentemente plano) sí que habrá de hacerlo en composición y arreglos.
”Rise Without Chains” tiene todas las hechuras necesarias para terminar convertida en una de las favoritas de los fans… de Gamma Ray. Hay mucho del mejor Kai Hansen en riffs, melodías y hasta en arreglos. Es, como no podía ser de otra forma, power trotón, alegre, despreocupado y terriblemente funcional. En “Indestructible” todo vuelve un poco a la normalidad, gracias en parte a un estribillo marca de la casa, si bien todo el entramado gramático se apoya esta vez en un riff un tanto fuera de lugar en el que me parece estar escuchando a Wolf Hoffmann y no a ninguna de las calabazas. Uno de los temas con los que más me cuesta conectar de todo el trabajo. Y no pasa nada porque luego entra “Robot King” y todo vuelve a su lugar. Y aunque sea uno de los cortes donde más echo en falta unas guitarras más crujientes, Nuclear Blast del demonio, no pasa nada porque en el resto de aspectos cumple y con creces. Grandes contrapuntos vocales entre Kiske y Deris, riffs, ahora sí, marca de la casa, gramáticas muy académicas y todo el aroma de los grandes clásicos de la banda. Ojo no ya a los solos del puente sino también a la estupenda construcción en que se apoyan. Realmente fenomenal.
“Cyanide”, que a excepción de la pequeña instrumental “Orbit” es lo más rácano en duración de todo el álbum y que no negaré que cuenta con un Andi Deris de lo más voluntarioso, así como con un estribillo bien construido y algún que otro solo de mérito, al final es otro de los cortes del disco sin los que podría vivir perfectamente. “Down In The Dumps” carga con la letra más oscura del disco, tal vez en un guiño a obras como “The Dark Ride”, si bien no le encuentro mayor rima que esa. Serán seis minutos, ahora sí, de buenos riffs (el de su primer tercio me gusta especialmente) donde Kiske volverá a sentar cátedra al micro como si aún estuviésemos en 1987. Tiene gancho, funciona en la alternancia de voces, es lustrosa en lo técnico y, si bien tampoco entrega una composición revolucionaria, funciona en su puesta al día de los Helloween más primigenios.
“Orbit” será la pequeña instrumental encargada de introducirnos en la despedida del álbum, una “Skyfall”, en cuya savia se adivina, quizá más que en ninguna otra, el regusto al par de “Keepers…” originales, en especial durante un primer tercio donde Kiske desplegará a una melodía vocal que parece sacada directamente de las sesiones de grabación de aquél canónico par de discos. Y aunque las alternancias vocales de este arranque no me enganchen tanto como en cortes anteriores, si diviso un estribillo a la altura del legado de la banda. Y a un Grosskopf, muy presente en la mezcla, pasándoselo bomba con su Fender de cuatro cuerdas. Es gozosamente más retorcida, y muy Hansen, en su largo tronco central, donde será capaz de ir del sinfónico al power con todo lujo de detalles, cambios tonales, solos, arreglos… por alcanzar este bendito y largo puente bien merece la pena pasar por alto los puntos flacos del disco. El tercio final y cierre en clave más épica es la guinda perfecta a un disco de estas características. Especialmente importante es el guiño final: “We’re coming home. Someday we’re gonna find a home. Somewhere out is space”. Sobran las explicaciones.
¿El tan cacareado y/o proclamado “disco de la década” o el gran canto de cisne del género? Me temo que la respuesta a esa pregunta únicamente nos la dará el inevitable paso del tiempo Así que mientras tanto queda un disco que, en mi opinión, posee dos clases muy marcadas. En la alta conviven cortes como “Out For The Glory”, “Robot King” o en especial la tremenda “Skyfall”, mientras que en la media (no quiero decir baja, no sea que se me enfade alguien) se encuadrarán ofertas no tan atrevidas en lo gramático (“Indestructible”) ni brillantes en lo técnico (“Angels”) para tejer un disco que, de todas formas, parece muy medido para agradar al fan medio de la banda, que es de lo que va esto, y que de todas formas no trata del todo mal a seguidores más ocasionales de los germanos como pueda ser quien escribe. Un gran logro.
El 2021 continua con la imparable sucesión de tristes noticias para el mundo del rock y la música en general. En la madrugada de hoy nos llegaba la confirmación del fallecimiento de John Preston Solinger conocido musicalmente como Johnny Solinger.
Afincado en Dallas, arrancaba su andadura musical en 1990 con su propia banda Solinger, con la que grabaría 4 discos. Ya en 1999 era llamado por Skid Row para suplir la salida Sebastian Bach y realizar la gira «Farewell Tour» junto a Kiss. Permanecería en la banda hasta el año 2015, grabando los discos «Thickskin» en el año 2003, «Revolutions Per Minute» en el 2006 y los 2 Ep’s que componen «United World Rebellion«. Iniciaba su carrera en solitario en el 2008 enfocado en la música country en la que publicaría un primer disco que aunque obtenía escasa repercusión, contenía «You Lie» una de las canciones de su paso por SkidRow. Su último trabajo sería el Ep «Scrappy Smith» editado en el 2015. Aquejado hace tiempo de problemas de salud, nos dejaba esta madrugada debido a una insuficiencia hepática a los 55 años.
En febrero del próximo año los madrileños Agresiva lanzarán al mercado a través de Clifford Steel su quinto disco «Pánico Escénico«. Acompaña al anuncio la presentación de la portada obra del ilustrador guatemalteco Mario Estuardo (Them, Crystal Viper, Evil Invaders, Hitten, Toxik, etc) y el listado de temas que componen la obra.
01 El Loco 02 Perdiendo El Norte 03 Confusión 04 Triste Lacayo 05 Tóxico 06 Redención 07 Esclavo 08 El Fin En Directo 09 Defraudado 10 La Senda
Diez nuevas canciones que se darán forma en los estudios Cadillac Blood de Andy C. y que prometen dar una vuelta de tuerca al sonido de la banda.
Los madrileños Easy Rider estrenan vídeo lírico para «Tiempo» como tercer adelanto de su próximo EP «Metamorphosis» que llegará a la calle en septiembre. Grabado, mezclado y masterizado por su guitarrista Dani Castellanos, constará de 7 temas totalmente regrabados con la actual formación y publicados originalmente en los 3 primeros álbumes de la banda, Perfecta Creación (1997), Lord Of The Storm (1998) y Evilution (2000).
01 Evilution 02 The New Jerusalem 03 Seven 04 Savage Rage 05 Tiempo 06 Vampire Prelude 07 Stranger
Easy Rider lo componen en la actualidad Dess Díaz, como nueva voz, Javier Villanueva a la guitarra, José A. Villanueva al bajo, José Roldán como batería y el mencionado anteriormente Dani Castellanos.
Formados durante el infausto 2020 por el guitarrista Rex Chiesa, el batería Herman Riera (Haboryn), el teclista René González (ex-Aesthesis), el bajista Emmy Reyes (Gamalyel) y el vocalista Antony Hämäläinen (Meridian Dawn, Crystal Tears, Nervosia, ex-Armageddon, ex-Forever Burn…) con el ánimo de “explorar las fronteras del death metal moderno”, para este Ep de cuatro temas, grabado a caballo entre San Sebastián, Toulouse, Oporto y Ohio,y de nombre “Autumnus”, Ancient Settlers han contado con la inestimable ayuda del Anathema Daniel Cardoso (Angelus Apatrida, Vuur, Hybrid, Bloodhunter…) como ingeniero de sonido y el arte de Gustavo Sazes (Almah, Angra, The Crown, Ereb Altor, Firewind…). Veamos qué se cuece en su interior.
Hay una introducción antes de entrar realmente en harina. Breve y de apropiado nombre, supongo, “Prelude To The Fall” resulta tan moderada y elegante que no se me ocurre anticipo más apropiado para una “A Monument Restored” igualmente distinguida, con la voz de Hämäläinen resonando sobre patrones en ningún caso complicados, pero algo fuera de lo que nos tiene acostumbrados. Especialmente en la forma de encarar las estrofas. Es un corte directo, bien trazado, alternante y bien arreglado, de notables detalles técnicos y buen sonido en general. Entregará una lucida gama de solos de guitarra antes del epílogo y dejará buenas sensaciones por el camino.
“Die Around Me” porta cadencias más modernas, aún siendo igualmente un trazo directo y sencillo de metal contemporáneo, adornado y directo. Hämäläinen suena más a gusto aquí, más dentro de su terreno, en especial durante estribillos. No luce tanto a nivel gramático, hasta diría que posee momentos de cierta predecibilidad, pero no puedo negar su evidente gancho.
La final “Diamond Eyes” es también la entrega más extensa del Ep. Medio tiempo de buenos desarrollos técnicos, que no dudará en implementar cadencias más marciales y que resulta interesante por la retahíla de riffs que entrega antes de un epílogo donde habitará un cumplidor solo de guitarra. ¿Lo mejor? El contraste que ejerce con el par de temas previos y las pistas que ofrece de las capacidades tanto compositivas como técnicas del quinteto.
Con las miras de la banda puestas ya en lo que será su primer larga duración, este Ep deja buenas sensaciones en líneas generales. Y aunque Hämäläinen parezca un tanto desubicado en ciertas estrofas de “A Monument Restored”, no puedo decir que su labor desentone en ningún momento. Tablas le sobran y lo demuestra en el par de temas que siguen. Por lo demás, tres más una canciones que hacen albergar fundadas esperanzas en algo grande por parte de estos Ancient Settlers. Estaremos a la escucha.