Reseña: Endernity «Disrupted Innocence» (On Fire Records 2021)

Qué puntería la de los muchachos de Endernity alumbrando su proyecto justo en vísperas de una pandemia global que ha dado un giro de 180 grados a nuestra cotidianidad. Madrileños ellos, Eric Domínguez (batería), Isra Santas (bajo), el Skunk D.F. Rodrigo Arias (guitarra) y Manu Hernández (voz y guitarra). “Disrupted Innocence” se grabó a mediados de 2020 en The Metal Factory Studio (Madrid). El antiguo batería Edu Brenes participa de la producción del trabajo, además de ser actualmente mánager de la banda y haber colaborado en la composición de los temas.

Ashes And Dust” irrumpe arrastrada pero también melódica, con un deje noventero en estrofas y líneas vocales. Cierto aire grunge incluso. Una batidora tonal que ya da pistas de por dónde habrá de transitar este “Disrupted Innocence” en lo estilístico. Denoto un buen trabajo en la construcción de riffs, que encajan al dedillo de una composición diversa y atractiva. Quiebra en el puente, de hecho, para exhibir la faceta más exhibicionista de los madrileños y cierra en un estupendo tercio final. Un arranque de miras altas, buen sonido y mejor construcción.

You Won’t Bring Me Down” confronta la pesadez de sus estrofas con unos estribillos donde emerge, sin fisuras, un groove sencillo y muy funcional. El registro aguardentoso de Hernández empasta como un guante en esta gramática y el trabajo de ambas guitarras es notable previo paso al puente central. Un puente, dicho sea de paso, con el que empatizo en gran medida. En especial gracias al buen trabajo solista que le acompaña. Pero es en su epílogo donde se eleva y da lo mejor de sí. Su melancolía es contagiosa, tiene alma, te la crees. Estupendo segundo corte. “Infinite Hell” manda al diablo esa parsimonia y opta de primeras por un metal vigoroso, bien comandado por la batería de Domínguez. No obstante, la primera estrofa habrá de irrumpir tranquila, casi relajada, para luego elevarse hacia un crescendo perfectamente ejecutado. Buen desarrollo en líneas generales, que rima con lo más granado del metal melódico europeo que está haciendo ahora mismo gente como Magnus Karlsson o Tony Hernando con sus Lords of Black. Redonda.

El prólogo de “Genocide” me recuerda en cierta manera a Savatage y por ahí me engancha y me atrapa. Ese arranque resulta bastante diferente a lo escuchado previamente, si bien luego se conduce hacia, diríamos, una zona de mayor confort. Ni tan mal, porque es ahí donde reluce uno de mis solos favoritos de todo el trabajo. Voz y guitarras armonizan en un lustroso puente central y todo culmina en un correcto epílogo. Un elegante solo del Skunk D.F. Rodrigo Arias adorna el tranquilo prólogo de Endernity, adelanto del disco allá por diciembre de 2020, que huye de la habitual construcción simple de los temas adelanto pero no alcanza a ser tan diversa como otros cortes del disco. No me engancha pero tampoco me irrita.

La balada “I Dream That I Can Fly” es también el corte más rácano en cuanto a duración de todo “Disrupted Innocence”. La voz de Manu Hernández expele dejes grungeros sobre un tranquilo colchón acústico que irá ganando en peso con el transcurrir de los segundos y el irrumpir de la base rítmica. Clásica y funcional, te la sabes casi sin oírla, pero no me parece un tema fallido en ningún caso gracias al buen nivel interpretativo que destila. “The Dream Is Over” irrumpe con tal mala baba que casi parece el reverso del corte precedente. Baterías briosas, algo de los Pantera del “Cowboys From Hell” y un estribillo, en tonos limpios, magnífico, de gran contraste con el resto de la composición. El final, veloz y por momentos violento, bordea el thrash más harapiento. Dos cortes seguidos que refractan todo lo escuchado en el debut de los capitalinos.

Tras el par de sueños precedentes, “Stranger” emerge más conservadora en lo gramático. En lo tonal me recuerda, especialmente en estrofas, al metal de aires punkarras y callejeros que portaban los Iron Maiden de Paul Di’Anno, pero como digo me llama más la atención por ejecución que por escritura.  El medio tiempo “Victim Of Society” resulta aún más rutinario si cabe. En un disco que ha pisado tal cantidad de terrenos distintos, sorprende este cierre más conservador. Es elegante en cualquier caso, y tiene un buen crescendo durante el puente, pero no me engancha como muchas de sus compañeras de álbum y me deja con ganas de más ¿Quizá fuera esa la intención?

La dualidad que destila el nombre propio de la banda ya da pistas de por dónde van los tiros en lo estilístico antes incluso de escucharles. Hay metal, sí, pero hibridado con una panoplia de influencias y cánones varios que dotan al álbum de un atractivo innegable en lo estilístico. Una banda que nace ya con una personalidad marcadísima y a la que sólo se le puede achacar una construcción más cohesiva del repertorio. La eterna diatriba entre seguir al rebaño o forjarte tu propio camino. Gran debut en cualquier caso.

Texto: David Naves

Evile: Portada, tracklist y primer adelanto de «Hell Unleashed»

Viejos conocidos de los escenarios astures, los thrashers Evile desvelan los primeros detalles de «Hell Unleashes«, su quinto álbum de estudio. A través de Napalm Records verá la luz el próximo 30 de abril el disco de regreso de los británicos, primero desde la publicación de «Skull» en el año 2013.

01 Paralysed
02 Gore ft. Brian Posehn
03 Incarcerated
04 War Of Attrition
05 Disorder
06 The Thing (1982)
07 Zombie Apocalypse
08 Control From Above
09 Hell Unleashed

Con el nuevo trabajo toma la labor vocal el hasta ahora guitarra y fundador de la banda Ol Drake tras la salida el pasado año por razones de salud de su vocalista original Matt Drake. «Hell Unleashed» ha sido producido por Chris Clancy en Backstage Studios (Reino Unido) y cuenta con la colaboración del actor, músico y comediante estadounidense Brian Posehn (Big Bang Theory) a los coros en la canción «Gore«. Por primera vez la formación incluye una versión en uno de sus discos, el tema elegido es «Zombie Apocalypse» de los deathgrinders norteamericanos Mortician. A continuación podemos escuchar el primer adelanto del álbum:

Cannibal Corpse: Portada, tracklist y primer adelanto de «Violence Unimagined»

La legendaria formación Cannibal Corpse, pioneros del death metal, desvela los primeros detalles de su próximo disco «Violence Unimagined«, que verá la luz el 16 de abril a través de su sello habitual Metal Blade Records.

01 Murderous Rampage
02 Necrogenic Resurrection
03 Inhumane Harvest
04 Condemnation Contagion
05 Surround, Kill, Devour
06 Ritual Annihilation
07 Follow The Blood
08 Bound And Burned
09 Slowly Sawn
10 Overtorture
11 Cerements Of The Flayed

Cuatro años después de su último trabajo de estudio «Red Before Black«, retornan con una formación compuesta en la actualidad Alex Webster al bajo, Paul Mazurkiewicz batería , Rob Barrett a la guitarra, George «Corpsegrinder» Fisher a las voces y su nuevo guitarra Erik Rutan, productor además del nuevo álbum y compositor de 3 de los temas del disco. El primer adelanto «Inhumane Harvest«puede verse a continuación:

Preventa disponible a través del siguiente enlace: https://de.kingsroadmerch.com/metal-blade/artist/634

Reseña: Incursed «Baskavígin» (Helheim Records 2021)

Es el quinto disco largo ya para los chicos de Incursed desde su irrupción en la escena nacional con el Ep “Time to Unsheathe Our Rusty Swords” en 2009. La alineación actual de la banda, ahora radicada en tierras bilbaínas, es la compuesta por Haitz Etxebarria (bajo), Asier Amo (batería), Lander Lourido y Oier Calvo (guitarras) y el Vhäldemar Jon Koldo Tera (voz y teclados). Un disco que profundiza en la cultura y mitología vascas. “Baskavígin”, de hecho, es el islandés para “La Matanza De Los Vascos”. Se trata de un acontecimiento que ocurrió a principios del siglo XVII en Islandia, cuando un grupo de balleneros vascos fue asesinado por la población local tras varios conflictos de convivencia. Aquellos hechos se basaron en la interpretación del libro de legislación islandesa de 1281, llamado “Jónsbók”. Este quinto de Incursed fue grabado, mezclado y masterizado en los Cursed Onion Studios y Chromaticity Studios, viene adornado por el arte de Adolfo Warbanner y su salida estaba prevista para el aciago 2020 pero hubo de ser pospuesta por motivos que ya os imaginaréis. De tal forma que verá la luz el 5 de febrero vía Helheim Records. Bueno, entremos en materia de una vez.

1615” es apenas una pequeña introducción de dos minutos y medio. Pero es elegante y resulta bien construida, con un medido crescendo que da pistas de los sitios por los que transcurrirá el disco en lo compositivo y que, a su vez, nos embriaga del tono predominante del mismo. El tema título “Baskavígin” irrumpe afianzando esa escritura avanzada que se intuye en la introducción con un primer tercio jovial, atrevido, diverso y juguetón. Llegadas las primeras estrofas irrumpe el clásico baile tonal en cuanto a voces, emerge una solidísima base rítmica y brilla una producción capaz de empastar metal y arreglos sin mayores problemas. Más épica en su tercio final y junto con “1615” un estupendo arranque de álbum.

Who Stole My Beer?” viene para ofrecernos la cara más despreocupada y fiestera de la banda ahora radicada a orillas del Nervión. Teclas que ganan en presencia, guitarras que doblan arreglos de cuerda y patrones más sencillos en uno de esos cortes para disfrutar más con el corazón que con la cabeza y que habrá de encandilar a los fans más parranderos del género. Ya desde el prólogo, “The Black Hunter” avisa de que seguirá derroteros si bien no del todo opuestos, sí que bastante refractarios con el tema precedente. Medio tiempo pesado, valga la redundancia, con estribillos cargados de épica y un gran build-up antes de las elegantes melodías que coronan el puente central. Viene bien para rebajar la algarabía que porta el disco en su arranque. “Colossal” se va hacia terrenos lindantes con el black metal, a lo que ayuda en gran medida ese prólogo a calzón quitado y el aire a los suecos Thyrfing que desprende en cuanto llegan las estrofas. Disfruto de su gramática clásica pero diversa, así como de los buenos arreglos de los estribillos y de la notable labor de la dupla Lourido y Calvo. También del violín que adorna el puente y de un final de lo más resultón. Divertida.

Eusko Troll Label”, en cambio, camina por sendas más cercanas al power. Y lo hace sin ningún complejo, divergiendo incluso en cuanto al tipo de arreglos utilizados, y dejando claro que no estamos ante un disco que se limite a explotar una única senda sin más. Al menos en lo rítmico. Aprovecha bien sus apenas cuatro minutos y medio para mostrar una escritura nuevamente atractiva, una más que decente línea vocal y la sensación de que podría funcionar muy bien en directo. Con “Into The Curse” aparece la cara más melódica de Incursed. También la más folkie, con los arreglos ganando peso de manera notable en el arranque y con el susurrar de Koldo en las estrofas. Va virando hacia parámetros más reconocibles conforme se acerca a su (estupendo) tronco central, pero en cualquier caso resulta uno de los cortes más personales del quinto de los vascos.

Patxi Porroi”, que en palabras de la propia banda habla sobre “un ermitaño de los bosques vascos que ha dedicado su vida a la alquimia y la elaboración de cerveza… siendo él quien también consume todo lo que crea”, no resulta tan festiva como su leitmotiv hace intuir hasta alcanzar el puente central. Será ahí donde emerja sin remedio su faceta más fiestera primero y la más exhibicionista en lo instrumental después. Duelo guitarra – teclado inclusive. “Paganauts” me sorprende menos que sus compañeras. Aprecio esos buenos estribillos a voz limpia, ciertos riffs durante las estrofas, los buenos solos que conducen al puente central e incluso el aire a los viejos Enslaved del tercio final. Todo funciona, es verdad, pero nada alcanza a destacar por encima de sus compañeras de tracklist. “Souls On Fire” es abruptamente folkera, en ritmos pero sobre todo en arreglos. Siendo como es profunda y abiertamente genérica, resulta terriblemente adictiva y ganchera.

El cierre es para los diez minutos de “Saltus Eta Ager”, de prólogo tranquilo y reposado tras el que irrumpe un medio tiempo comandado por las buenas melodías de la dupla guitarrera. De arreglos más atemperados y prolija en cuanto a tonos y líneas vocales. Sorprende en el puente con esas voces limpias a lo Borknagar y se desliza hasta el final con más aciertos que errores resultando en un más que notable cierre.

Lo he recalcado varias veces durante la reseña y es verdad: pese a tratarse en gran medida de un disco de género, especialmente en lo tonal, “Baskavígin” es un álbum agradablemente diverso en ritmos así como rico en influencias, donde se adivina un trabajo más que notable en cuanto a composición y no menos en ejecución, tanto en lo metálico como en lo ornamental. Un disfrute que sus fans habrán de devorar con gusto y que muestra a una banda totalmente asentada, centrada y completamente segura de sí misma. Pienso, sinceramente, que “Baskavígin” debería de granjearles un buen puñado de nuevos seguidores, si bien es cierto que en este mundillo uno nunca sabe a ciencia cierta qué está por venir a la vuelta de la esquina. El tiempo, ese juez implacable que da y quita razones, será quien dicte sentencia. Y nadie más.

Texto: David Naves

Terrordome: Portada, tracklist y primer adelanto de «Straight Outta Smogtown»

Los thrashers polacos Terrordome desvelan la portada, tracklist y primer sencillo de su tercer álbum de estudio «Straight Outta Smogtown«, a la venta el 5 de febrero a través de Selfmadegod Records.

01 Terrorizing The Nation As The Best Way To Thwart Shameful Schemes
02 Possessed By Blyat
03 Worried Again
04 Steel On The Road
05 Plastic Death
06 Your Personal Comfort Versus The Global Disaster
07 Desordem e Regresso
08 Into The Void
09 Ego-Boost Downfall
10 Money Kills
11 Demolition
12 I Don’t Care
13 Conspiracy
14 The Day They Left Their Graves

Un total de 14 canciones que cuentan con las colaboraciones de Frank Blackfire (Sodom, ex-Assassin), Manu Joker (Uganga, ex-Sarcofago), Jairo Vaz (Chaos Synopsis), Friggi Mad Beats (Chaos Synopsis, ex-Attomica) y Konrad Ramotowski (Untervoid, ex-Hate). El primer adelanto «Possessed By Blyat» puede verse a continuación:

ReyLobo: Primeros detalles de «El Octavo Pecado»

Nacida en el año 2019 la formación de metal melódico ReyLobo se encuentra a punto de publicar «El Octavo Pecado» su álbum debut. Compuesta por Pedro Gallego a la guitarra, Nacho Fernández a la voz, Wenceslao Miralles al bajo, Miguel Torralba teclados y Alex Molina a la batería, unían fuerzas el pasado año con Alberto Rionda en los Estudios Sanctuarium para dar forma a su ópera prima.

01 Final
02 Los Olvidados
03 La Jauría Humana
04 Rebelión
05 El hombre Inquieto
06 Sidonie
07 La Configuración Del Caos
08 Las Águilas Blancas
09 Caos
10 Origen
11 Réquiem

Con influencias confesas desde Avalanch a Saratoga y bandas internacionales como Sonata Arctica o Avantasia, los murcianos nacidos de las cenizas de Black Ocean, estrenarán muy pronto el videoclip «Las Águilas Blancas» como primer adelanto de un álbum que verá la luz en el mes de marzo a través de Duque Producciones.

Reseña: Corvus V «Advenæ» (Maldito Records 2020)

Segundo disco para estos leoneses de Corvus V tras formarse en 2017 y editar ya en aquél año el debut “Inmortal”. La banda la forman a día de hoy Víctor López León (teclados), Adrián Álvarez Provecho “Pro” (bajo), Ben (baterías), Diego Sahe (guitarras), y Rub Serra (voz). Al igual que su primer álbum, “Advenæ” ha sido grabado y masterizado por Alfredo Arold en sus Arold Studios. En la calle desde mediados de noviembre vía Maldito Records.

Un disco marcado por la diversidad que alberga no podía arrancar de otra forma que no fuese con ese toque cinemático, cercano al terror, que despliega “Año V – El despertar” en el prólogo. Superado ese guiño avanza hacia una colisión, más o menos directa, entre groove y hard rock que redunda en un sonido muy propio de personalidad muy profunda. Claro, habrá quienes quieran más de lo uno, de lo otro, o de ninguna de las dos cosas. Si es que al final nunca llueve a gusto de todos. El sonido que les extrae Alfredo Arold, dicho sea de paso, acompaña a los leoneses. Puede que un tanto carente de brillo en estrofas, pero en ningún modo catastrófico. “Shangri-La” embrutece y maquina su ideario, colocándoles cerca de las lindes del industrial. Sobre esa estructura frontal transcurre una línea vocal más emparentada con bandas patrias como Somas Cure o Sôber. En estribillos dice adiós a esos aires marciales para virar hacia terrenos más alternativos y atmosféricos. La colaboración del asturiano Diego Teksuo y el buen crescendo del puente central redondean uno de los cortes más interesantes de todo el disco. Por alguna razón, “No” me recuerda a aquellos Skizoo del ex El Fantástico Hombre Bala “Morti”. Metal alternativo, de buenas voces y estructura sencilla, donde trasluce un gran trabajo de Sahe en guitarras. El groove adquirido conforme avanza el reloj le viene como anillo al dedo, así como esos inconfundibles colchones de Víctor López a las teclas.

Es curioso cómo “Adrenalina”, construida sobre uno de los riffs menos complicados del trabajo, repetido casi de forma incansable, ofrece en cambio una escritura riquísima y diversa. Voces que armonizan registros limpio y rasgado, teclas de aire atmosférico que recuerdan a los Dream Theater más postreros y un final más embrutecido y no obstante sinfónico. Más influencias y sonidos en apenas cuatro minutos que otras bandas en  discografías completas. Chapéu. “Mar De Arena y Sal” rebaja toda esa intensidad en un prólogo empleado por Rub Serra para ofrecer lo más atemperado de su registro. Un pequeño oasis de calma previo a la oscura, y sin embargo sensual, “Vudú”. Canción más extensa de “Advenæ”, embutida en un crescendo que la va llevando, paso a paso, a abandonar el tono oscuro del arranque y circular por terrenos mucho más viscerales. Con un puente creado a mayor gloria de la guitarra de Sahe, culmina en un curioso y no obstante juguetón epílogo.

Falsas Heridas” vuelve a recordarme a la banda de Escobedo y cía. Es un compendio de la cara más alternativa, también melódica, de los leoneses, que no me sorprende por escritura pero funciona a estas alturas del disco. “Súcubos”, con la colaboración de Lidia Bao en voces, emerge con un sonido no muy distante de los fineses Nightwish. Bien construida, con el omnipresente piano de Víctor López acompañando todo el andamiaje melódico, resulta en una de las entregas más exógenas del disco. Tranquilo prólogo para “Deriva”, con Serra declamando meloso sobre una tímida guitarra acústica en un corte al que le ha tocado ser la balada del álbum. Sencilla, minimalista en gran parte, máxime si se la compara con el resto del tracklist, y correcta en cualquier caso.

Soldados De Papel”, con la colaboración de Alberto Medrano, funde los riffs marciales a lo “Shangri-La” con estribillos ampulosos y veloces, arrastrados sobre un doble bombo imparable en otro de esos cortes de escritura diversa y (casi) constante variedad tonal. Un verdadero subibaja directo y despreocupado, de fácil digestión y bastate divertido. “Oblivion”, comandada en su arranque por las cuerdas de Adrián Pro, constituye un mayor acercamiento a territorios progresivos. Bulle en constante cambio, tonal y rítmico, apoyada sobre un riff debidamente retorcido y emerge, eso sí, mucho más convencional en estribillos. Un corte con el que empatizo en gran medida. “Desde Las Sombras” no anda muy lejos de su predecesora en el fondo, si bien en forma resulta bastante refractaria a esta. Más luminosa en cierta manera, pero igualmente todo un tobogán con el que resulta imposible aburrirse. El build-up hacia el solo que corona el puente central es magnífico. Es verdad, la letra me chirría en parte, pero el resto del embalaje me borra cualquier duda. El cierre “Andrómeda”, con el apoyo de Dago Rodríguez, se abraza primero al pop y más tarde al nu-metal. Y lo hace sin miramientos, sin reservas, sin complejos, refractando a cualquier idea planteada previamente y sonando radicalmente opuesta a cualquier idea desarrollada previamente. Desigual y, aún así, sorprendente.

El rock y/o el metal, como tantas otras en este planeta nuestro, ni se crean ni se destruyen. Tan solo se transforman. Y desde luego que no lo hacen componiendo las mismas canciones una y otra vez. Por descontado que no. Lo hacen a fuerza de correr riesgos. Riesgos como los que toman Corvus V a la hora de fundir toda una panoplia de influencias no ya a lo largo del disco, sino a lo largo de las propias canciones, entregando así, durante algo menos de una hora, un tracklist en el que cabe casi de todo. Claro, habrá quien eche en falta aquí algo más de consistencia, de coherencia tonal y compositiva. Un espíritu común que suelde a unas canciones a otras en lugar de desgajarlas. Como dije por ahí arriba, nunca lloverá a gusto de todos. En cualquier caso, a fe mía que quienes busquen un disco atrevido en su escritura y rico en su ideario, lo gozarán durante horas con este “Advenæ”.

Texto: David Naves

Ainur: Primer adelanto de «War Of The Jewels»

La orquesta progresiva italiana Ainur estrena «Spirit Of Fire» como primer adelanto de su próximo disco «War of The Jewels«. La obra basada en el universo creado por J.R.R.Tolkien y que verá la luz el 19 de marzo a través de Rockshots Records, cuenta con las colaboraciones de Roberto Tiranti (Labyrinth), Derek Sherinian (Sons Of Apollo) y el ilustrador y músico canadiense Ted Nasmith.

01 Fate Disclosed ft. Ted Nasmith
02 Wars Of Beleriand
03 Hell Of Iron
04 Wars Begin
05 Kinslaying (The First) ft. Ted Nasmith
06 Grinding Ice
07 Battle Under The Stars ft. Derek Sherinian
08 Spirit Of Fire ft. Roberto Tiranti & Ted Nasmith
09 The Broidress
10 The Great Battle (Or The War Of Wrath) ft. Ted Nasmith
11 Apocalypse
12 Apocalypse (Acústica) [Bonus track solo en version digital]

Cuando la formación supo que podía contar con la colaboración de Roberto Tiranti no tuvo ninguna duda de para qué canción era perfecto. «Spirit Of Fire» es el tema más icónico del álbum, porque trata sobre uno de los personajes más grandes que Tolkien haya inventado, Fëanor, el más poderoso de los Elfos. Grandes riffs de guitarra, acordes y progresiones, pero también coros y melodías que son uno de los estilos más característicos de Luca Catalano, el principal compositor de la formación además de guitarra y vocalista. Roberto puso la guinda al pastel e hizo que esta canción fuera épica e inolvidable. ¡Estamos seguros de que se convertirá en una obra maestra de Ainur en los próximos años!

Reseña: Möebius «Majin» (Autoproducción 2020)

Nos vamos hoy hasta la capital de Chile, Santiago, para encontrarnos con el debut en formato largo de los progresivos Möebius. La banda, que ya debutó en corto con el Ep “First Encounter” allá por 2016, ha venido anticipando este trabajo con trío de singles editados en digital a lo largo de 2020. A día de hoy ellos son Felipe Marin (batería), Felipe Herrera (bajo), Sebastián Herrera (guitarras) y Tomás de la Fuente (voces). Para este “Majin” han contado con la colaboración de Clemente Cociña (teclas y samples). El cuarteto compuso y produjo de forma independiente en su estudio Jester’s Abyss este debut para después ser grabado, mezclado y masterizado por el propio Felipe Marín. Cuenta con arte de Ignacio Brossard y fotos de Claudio Poblete.

Night Of The Hunt” inicia el disco contemplativa, creciendo en intensidad de forma paulatina y entregando un rock progresivo de ligeros tintes espaciales y bajo muy marcado. Retorcida sin resultar impostada, de construcción diversa y atractiva. El toque cósmico del prólogo pronto da paso a un rock progresivo que gana en prestancia apoyada en riffs tan sólidos como repetitivos. El puente central opta por un corto solo de guitarra, muy desnudo en cuanto a producción, y todo concluye a buen nivel con un decente epílogo. Las voces, eso sí, se hunden en la mezcla más de lo que me gustaría. 

Release” reduce el ritmo emergiendo más acompasada que el tema precedente. Bordea territorios alternativos durante esas estrofas a lo The Mars Volta y en líneas generales resulta más atemperada en lo técnico. Más plana. Menos exhibicionista. “Beast Of Man (Second Coming)” ahonda la senda alternativa recordando por momentos a unos Coheed and Cambria del “IV”. Un estribillo muy pop contrasta con estrofas de gran riqueza tanto en lo lírico como en lo rítmico. Finalmente destaca con un prólogo apoyado en las buenas teclas de Cociña. Redondo.

Shattered Glass” es puro nervio. Durante buena parte de su corto desarrollo se entrega a la cara más briosa de los chilenos, para después culminar en un final pesado y casi monolítico. Por el camino quedan unas estrofas que suenan a lo más urgente de Red Hot Chili Peppers en las que de la Fuente deja uno de los mejores desarrollos vocales de todo el trabajo. La instrumental “Lost In Infinity” baja el crono por debajo de los dos minutos mientras juega a entremezclar líneas de guitarra y trae de vuelta, aunque de forma tímida eso sí, la cara espacial que mostró el disco en su arranque. No estamos ante un disco corto (roza los 55 minutos) ni ante un tema fallido, ni mucho menos, pero no le habría hecho ascos a un desarrollo mayor.

Deep Space Saga” fue uno de los adelantos del disco allá por el mes de mayo y uno pronto encuentra los motivos. Es un corte de inicio tranquilo que contrasta con la prestancia con que acompaña una lucida base rítmica. Todo se recoloca en estribillos y conforma uno de los temas con más gancho de todo el trabajo. “Darkest Dream” irrumpe espacial, desértica y atiplada. Tiene incluso un punto oscuro en ese breve prólogo. Pronto reconduce con un estribillo más gritón y en suma es un corte bailón en tono y estructuras, con un punto de imprecibilidad y apoyado en una escritura libre y diversa. Empatizo en gran medida, no obstante, con los toques alternativos que aporta el epílogo, así como esa ganancia en intensidad que trae aparejada. Uno de los cortes con los que más he conectado de este “Majin”.

Shadow Of The Living Pt. 2” tiene razones de peso para ser otro de los temas fuertes del disco. Desde lo medido de su escritura hasta esa confrontación entre la cara más amarga y la más espacial de su espectro compositivo, donde suenan ecos que pueden ir desde Toundra a Baroness o The Ocean. Pesada en el puente y más funcional en el tercio final. Estupenda. “In Amygdala” es la cortísima introducción que precede al que fuera otro de los adelantos: “Arachnophobia”. El antepenúltimo tema del disco es otra entrega frontal y directa, apoyada en otro buen riff y construida con mimo, pero que en mi opinión no alcanza a sonar tan redonda como otras de sus compañeras de trabajo.

Ifrit” sube hasta los siete minutos desde un prólogo donde se desarrollan las guitarras más áridas, por afinación, de todo el disco. La repetición incesante del riff en que se apoya adquiere tintes quasimecánicos. Hay voces filtradas, otras, agudísimas, parecen querer emular a Geddy Lee (Rush) y todo conforma un buen primer tercio. El largo puente central se atempera de manera incipiente para ofrecernos la cara más ligera y amable de Möebius, que transita sobre una buena base rítmica y unos no menos buenos sintes. Aún regresarán estribillos en su epílogo. Un tanto predecible en cuanto a escritura, sí, pero un corte bien confeccionado en lo técnico. La final “Eternal Calm”, desde luego, hace honor a su nombre. Calma chicha de guitarras acústicas para cerrar un disco rico y poliédrico.

Esto tiene una personalidad aplastante para tratarse de un debut. Pero es que es un debut engañoso. Porque Möebius llevan casi diez años juntos y, por narices, es algo que se tiene que notar. Por eso el disco destila por momentos una seguridad en sí mismo que sorprende. Hay mucha riqueza en cuanto a influencias. El disco va del rock progresivo al alternativo mientras suma toques espaciales o se entrega a la aridez sin grandes complicaciones. En lo negativo un tanto la producción, que por momentos hunde las voces más de lo aconsejable. O empaña unos instrumentos con otros no permitiendo que algunos desarrollos instrumentales brillen como se merecerían. Tampoco es cuestión de exigirle a una banda que está sacando su trabajo adelante por su cuenta y riesgo sin la ayuda de nadie. Pero cierto es que en estos tiempos en que el oído del fan es a veces tan exigente, o por qué no decirlo, tan pijo, hay que tener cuidado con aspectos como este porque pueden ser un lastre.

Texto: David Naves