El músico madrileño Robert Navajas, voz y guitarra en Mad-Era y anteriormente enDie II Reborn, estrena nuevo sencillo «Dear Mr. Young» como homenaje a Malcolm Young, desaparecido guitarra y fundador de AC/DC.
En palabras del propio Robert Navajas, la composición es un tributo tanto al malogrado músico como a la familia Young por tantos años de música. AC/DC, a los que considera la mejor banda de todos los tiempos, fue la razón por la cual decidió aprender a tocar la guitarra a los 11 años.
La formación sueca de metal sinfónico Therion revela los primeros detalles de «Leviathan«, su décimo séptimo álbum de estudio que verá la luz el 22 de enero del 2021 a través de Nuclear Blast.
01 The Leaf On The Oak Of Far 02 Tuonela 03 Leviathan 04 Die Wellen Der Zeit 05 Aži Dahāka 06 Eye Of Algol 07 Nocturnal Light 08 Great Marquis Of Hell 09 Psalm Of Retribution 10 El Primer Sol 11 Ten Courts Of Diyu
La veterana banda nacía allá por 1988, evolucionando desde sus orígenes death metaleros, los sonidos góticos hasta el metal sinfónico con el que ha conquistado a fans y crítica con el paso de los años. La formación capitaneada por Christofer Johnsson y el vocalista Thomas Vikström editan por primera vez una recopilación oficial de grandes éxitos, cuyo adelanto es «Leviathan» el tema que da nombre al álbum.
Actualizamos la información con la publicación de «Die Wellen Der Zeit» como segundo adelanto del disco.
Hoy nos vamos hasta el archipiélago canario con la intención de encontrarnos con el debut de los power metaleros de Ayra. Banda relativamente joven (se formaron en 2014) pero integrada por verdaderos clásicos de la escena insular. Aquí han unido sus fuerzas Yeray López (guitarrista y productor, ex Hybris), Kino Nietsa (voces y letras, ex Signs of Time, ex Perihellion, ex Apócrifa…), Alberto Fuentes (batería, ex Hybris), José L. Sánchez (bajista, ex Ira Regia, ex An Atomic Empire…) y Mario Díaz (teclista y productor, ex Orión, ex Casablanca, ex Prestige…). “Silent Veil” fue grabado a caballo entre 2019 y 2020 en las Islas Canarias. Baterías en Arena Digital (Tenerife) y el resto de elementos en Th1rt3en Studios (Tenerife), siempre bajo la supervisión de Yeray López y con la vista puesta a su edición vía Leyenda Records.
Así pues, toda vez superamos la pomposa y breve introducción del disco, nos sumergimos en el power metal de tintes progresivos de “Only Agony” adelanto del disco allá por el ya lejano mes de mayo. Coros muy directos, buenos arreglos y una gran eclosión instrumental en el corazón mismo de la canción pasan por ser sus principales puntos a favor. No tanto una línea vocal que me suena un tanto forzada en momentos concretos del tercio final.
“World From Dust” percute en una mixtura entre Gamma Ray (por el riff) y los Symphony X del “V” (por los arreglos). Notable en lo técnico y diversa en cuanto a escritura, con cierto aire a los británicos Threshold en su puente central. El tema que da nombre al disco, “Silent Veil”, escapa de ese inicio cinemático en pos de perderse en un metal melódico simple pero efectivo y muy pegadizo. Puede que el tono vire hacia terrenos más ligeros, pero el riff sobre el que se apoya sigue destilando cierta querencia por los ambientes prog que pueblan todo el álbum. Uno de mis estribillos favoritos de todo el trabajo se encuentra aquí, que junto con el buen crescendo final termina por conformar uno de los temas más atractivos de todo el disco.
“Sun Arise”, con colaboración del Saratoga Tete Novoa, engaña con ese inicio trotón que pronto se reconduce para armar unas estrofas en consonancia con el tono general del álbum. Novoa va de sus tonos más altos a su registro más rasposo antes de que todo derive hacia la demostración técnica que adorna el puente central. Buena ejecución en general si bien por estructura no deja de resultarme un tanto predecible. “Starry Sky” nos devuelve a los Ayra más melódicos en un corte que parece rimar con el tema título, si bien este trae al frente un tono más melancólico que aquél. Sea como fuere resulta en un medio tiempo de los de siempre, de los de toda la vida. Esto es, bien construido y con un buen solo al final redondeando la oferta. Fiel a la tradición, es decir, predecible, lo que no quita para que sea uno de los temas más notables del disco donde todo funciona y casa como debe. A excepción hecha de la intro, claro, “Vanity” es la entrega más escueta en cuanto a duración del disco. Y como suele ocurrir en estos casos, resulta en uno de los temas más directos de todo el trabajo. También en el aspecto lírico. En el instrumental aporta un bajo con mayor presencia y una buena serie de riffs en su tercio final. Interesante como opener de cara al directo.
En “Crystal Wall” están algunas de mis estrofas favoritas de todo “Silent Veil”. Además, los estribillos relucen. Todo desprende un aroma que la diferencia del resto del trabajo, en especial por esos sintes que anticipan la línea vocal, y que me reconcilian en buena medida con el género. Bien ejecutada y variopinta en cuanto a arreglos. Otra de mis favoritas. “Last Desire” vuelve a traer al frente sonoridades a lo viejos Symphony X y aunque no alcance a brillar de la misma forma que cortes previos, no viene desprovista de puntos de interés, en gran medida en un último tercio que gana en presencia y stamina. “Alone In Silence” confronta registros vocales para un corte que, por lo demás, encaja bien con el leitmotiv general del disco, pero que trae uno de los estribillos más diferenciales del álbum, con Nietsa dejando la mejor interpretación de todo el trabajo. En el puente central surgen coros femeninos y todo se envuelve en un tono que me recuerda mucho a la última etapa de Roy Khan en los americanos Kamelot. Diferencial aunque no del todo disruptor, y notable en cualquier caso.
De la a a priori sencilla “The Abyss” emana en principio un tono más hard rockero que se torna más apesadumbrado toda vez irrumpen las estrofas. Uno de los temas mejor adornados en cuanto a guitarra se refiere, con buenas líneas jugando bajo una voz que deja alguno de los pocos agudos del disco. Se ilumina primero al irrumpir el estribillo y regresa al tono general del álbum en unos puente central y final un tanto predecibles. “Breath Of Life” carga con la responsabilidad de ser la balada del disco. Crescendo clásico, buenos guitarrazos disueltos por ahí y poca sorpresa en general, sí, pero elegante y un broche genial al álbum. A menos que adquieras la edición física, en cuyo caso tal honor corresponde a la versión del clásico de Rainbow “Stargazer”, una de las mejores, sino la mejor, de todas cuantas canciones entregaran tanto Dio como Ritchie Blackmore en toda su carrera. Juntos o por separado. La banda cumple en lo instrumental y Kino hace lo que buenamente puede con una línea de voz exigente como pocas. Que replicar al pequeño elfo de Portsmouth nunca fue tarea sencilla.
La siempre dura prueba del primer disco es superada por Ayra con un aprobado alto. La repetición de estructuras denota cierta bisoñez, no obstante en el terreno meramente técnico la banda sale bien airosa. Son músicos curtidos en mil y un batallas y se nota, pero también observo momentos en que la producción no llega a acompañar del todo u otros donde la voz me suena quizá un poco forzada en exceso. En cualquier caso estamos ante un buen disco de power metal que agradará a aquellos que gusten del género en su versión menos acomodaticia.
La banda pionera del death metal en nuestro país Unbounded Terror desvelan los primeros detalles de su próxima obra «Infernal Judgment«. Tras la publicación a principios de este fatídico 2020 de su segundo álbum de estudio «Faith In Chaos» las huestes de Vicente Payá (Golghota, Bisönte) nos presentan 8 nuevas canciones que verán la luz el 19 de enero en formato CD a través del sello Xtreem Music.
01 Infernal Judgment 02 Dreamlord (Version 2020) 03 Fear (Version 2020) 04 Slaves Of Sufferage (Version 2020) 05 Sarcastic Souls (Version 2020) 06 They Will Come From The Pain (Live) 07 Silent Soul (Live) 08 Hated in Hell (Live)
El lanzamiento contará con un tema original, que da nombre al disco, cuatro regrabaciones de su álbum debut «I» publicado en 1992 y tres temas en directo del disco «Faith In Chaos» grabados el 20 de agosto durante el confinamiento. Este es el primer adelanto:
Tras el aplazamiento de la XXIII edición del Concurso de Rock Ciudad de Oviedo «Alejandro Blanco (Espina)» que incluía entre sus actos el regreso a los escenarios de Alquimia, su fundador Alberto Rionda y el vocalista Isra Ramos anuncian el retorno a la actividad de la banda para un más que probable nuevo trabajo de estudio.
Como regalo a su seguidores y para completar la noticia, el dúo estrena una versión en formato acústico de «Vulnerable«, tema incluido originalmente en el álbum «Espiritual» publicado en el año 2015.
Hoy nos hemos ido hasta nuestras antípodas para encontrarnos con los australianos de Melbourne Mazikeen, practicantes de un black metal sinfónico de corte clásico y debutantes en esto de los discos de larga duración. A este “The Solace Of Death”, editado por el sello rusoSatanath Records en colaboración con el label mexicano Iron, Blood and Death Corporation, le preceden una miríada de singles y el Ep homónimo que editaran en 2017. Marco Pitruzzella (batería), Aretstikapha (piano, sintetizadores), Andrew Shiells y Kris Marchant (guitarras) y James Cronovras (voz) conforman la banda a día de hoy.
“The Solace Of Death” arranca con el tema del mismo nombre para dar pie a un black sinfónico bien amalgamado pero donde predomina una voz que por momentos se aleja de registros más convencionales en este tipo de bandas y se arrimar a voces propias de bandas como Silencer, Nyktalgia o incluso sus paisanos Drowning the Light. Es un arranque bien construido, parapetado en un crescendo al que arrastra unas baterías de bombos incesantes y buenas líneas en general. A destacar también el solo tras el puente central y que corona un más que decente primer corte.
“Apostate”, que superará la decena de minutos en el reloj, parte desde un inicio lento, pausado, casi críptico en esa inclusión de samples vocales, para ir transitando con paso firme hacia pastos más convencionales. Es un arranque que parece escrito a mayor gloria de la dupla de guitarras, que expele cierto aire a los primeros Dissection (a quienes, por cierto, versionan en la parte final del disco). Destaca por lo variado de su escritura, ese baile entre sonidos más cercanos al post-black metal (hasta hace poco tan en boga) y rápidas andanadas donde orquestaciones y baterías se llevan un poco por delante a Shiells y Marchant. En su tercio final dará una vuelta más a la tuerca y aparecerán coros y orquestaciones grandilocuentes sin que por ello el tema pierda un ápice de agresividad. Mi favorito de los dos temas largos del disco.
El inicio de “Vexation Through the Golden Sun” se contrapone al anterior apostando casi desde los primeros acordes por black metal veloz y algo más desnudo en cuanto a arreglos. Lo que no cambia es la detallista labor que dejan por el camino Shiells y Marchant, que acompañan a una línea vocal algo más atemperadas que en entregas previas. Superado el primer tercio se vuelve más saltarina en cuanto a ritmos, también más épica y pomposa, y sobre todo más Dimmu Borgiana, si se me permite la expresión. Hay un brusco parón en el puente central, coronado por unas tímidas guitarras acústicas y mucho ruido precediendo a la acompasada oferta que precede al violentísimo final.
“Fractricide” reduce duración, congela estructuras y se entrega casi de pleno a un black metal no demasiado complicado del que emana cierto aire a la primera época de los noruegos Emperor. Buenos cambios de ritmo y mejor dominio aún de las pausas. Sin que me sorprenda ni me enganche igual que varias de sus compañeras, aprecio ese black metal más funcional y no tan sobrecargado. “Psychotic Reign” oferta otro inicio calmado en un corte que profundiza en aquella aproximación hacia los terrenos más depresivos que mostraran en la inicial “The Solace Of Death”. Sobresale un buen piano, encajonado entre una amalgama de sonidos que contribuyen al tono melancólico y triste de esta quinta canción del debut de los melburnianos. Habrá de acelerarse en su epílogo, lo que no quita para que, al menos en lo que a escritura se refiere, sea uno de los temas más planos de lo que podríamos llamar primera cara del álbum.
De pronto, el disco entrega dos cortes instrumentales. El primero, “Harrowing Cessation”, comandado por las cuerdas acústicas de Andrew Shiells y Kris Marchant y que gira dramáticamente hacia el sinfónico en su puente central para recuperar las cuerdas en el epílogo. Más minimalista que cualquier corte anterior pero menos que la siguiente “Mors Vincit Omnia”, donde es el piano de Aretstikapha quien toma el mando de las operaciones. Curiosamente, Aretstikapha es miembro también de unos blackers de nombre, sí, Mors Vincit Omnia, que en su disco “Opprobrium”, editado por Satanic Propaganda Records en 2008, ya incluían un corte de igual nombre a este pero sin mayor parecido con este más allá del nominal. Curioso cuanto menos. Con “Cerulean Last Night” vuelven voces, baterías, guitarras (debidamente distorsionadas) y todo el aparataje sinfónico para dar pie a un corte de black funcional y resultón. Vuelven a emerger guitarrazos a lo Dissection, conjuntados, cuando no apoyados, en buenos aportes sinfónicos.
Y ahora está el tema de las versiones. La banda venía editándolas en formato single desde 2018 y ha decido reunirlas ahora cara a dotar de mayor atractivo al disco. Supongo. La elección de los temas no podría resultar más tópica dentro del género. Para los no muy versados en estas lides y salvando las debidas distancias, vendría a ser el equivalente de una banda de heavy metal de nuevo cuño haciendo suyos el “Highway To Hell” de AC/DC, el “Ace Of Spades” de Motörhead, el “Breaking The Law” de Judas Priest y el “Run To The Hills” de Iron Maiden.
La primera de ellas es “Freezing Moon”, del seminal (y para mí ineludible) “De Mysteriis Dom. Sathanas” que los noruegos Mayhem tuvieran a bien editar allá por el año 1994 con Deathlike Silence Productions. Los inclasificables alaridos de Attila Csihar en el original son el mayor punto discordante con esta revisión de Mazikeen, resultando por lo demás bastante fiel al original. Cabe destacar cómo la banda australiana ha dejado a un lado todo sinfonismo en pos de entregarse a una rendición lo más respetuosa posible.
La segunda de esta tanda final de versiones es “Night’s Blood”, originaria de otro disco capital para el género como lo es “Storm of the Light’s Bane” de Dissection (Nuclear Blast, 1995). Una obra magna dentro del black melódico que reluce aquí representada punto por punto, con precisión y mimo absolutos, dejando cero lugar a la sorpresa. De las cuatro versiones en liza, la de Dimmu Borgir es, claro, la que más se aproxima a una banda como Mazikeen. “Mourning Palace”, de un disco aún importante para el black sinfónico como es “Enthrone Darkness Triumphant” (Nuclear Blast, 1997). En esta puesta al día por la banda de Melbourne suena algo más espacial en cuanto al sonido de los sintetizadores pero por lo general resulta bastante fidedigna. James Cronovras no tiene el registro de Shagrath ni falta que le hace.
“Transilvanian Hunger”, del disco homónimo de Darkthrone editado por Peaceville Records en 1994 es de las cuatro es la menos fiel al original. Obviando el mayor punto fuerte de esta, a mi modo de ver, que no es otro que la oscuridad que lograba desprender su riff principal, y la sustituye por una entrega sin remedio al blast beat incansable que llega a situarla más cerca de bandas como Dark Funeral, Setherial o Belphegor que del dúo noruego. Cabreará a puristas y encandilará a fans del black algo más trotón.
Y ya estaría. Entre unas cosas y otras estamos ante un disco gigantesco para el género en cuanto a duración (más de hora y cuarto) siempre y cuando metamos el cuarteto de versiones en la ecuación. Antes de esa rendición final hay un black metal sinfónico con bastantes puntos de interés, bien producido y con su mayor fuerte en las dos piezas por encima de los diez minutos. Diversidad en escritura, variedad en cuanto a tonos y buenas interpretaciones en general. Me chirría, no obstante, las dos instrumentales, una detrás de otra, que casi parece más un error del sello a la hora de confeccionar el tracklist del disco. Sea como fuere un disco que se escucha bien y en el que aprecio buenas maneras pese a tratarse de una banda aún muy joven. Bienvenido sea.
Mañana 13 de noviembre verá la luz «Power Up» el décimo séptimo disco de estudio de AC/DC. Para celebrarlo la leyenda australiana estrena «Realize» como nuevo adelanto del álbum.
Este nuevo trabajo trae consigo el regreso a la formación del batería Phil Rudd tras su condena en el año 2015 y la recuperación del vocalista Brian Johnson tras sus problemas auditivos detectados en el año 2016.
Jovencísima banda medellinense formada en 2017 y que viene a presentarnos su debut en larga duración “Chasing Diamonds” vía Fighter Records. Ellos son Jhon Denis Rojas (bajo), José Manuel Cárdenas (batería), Ramiro Álvarez y Juan Figueroa (guitarras) y Stiven Giraldo (voz y teclados). La banda debutó en 2018 con el single autoeditado “Stranger Things” y el posterior Ep “Chained In Tokyo”, este bajo el abrigo del sello también colombiano Repulsion Records. Ya en febrero de este año vería la luz el single “Diamond Chazer / Poltergeist” y, finalmente, el disco que nos ocupa hoy y que veía la luz el pasado 3 de noviembre.
Con la intención de dar carpetazo a la primera etapa de la banda, ésta se propone recopilar el Ep “Chained In Tokio” junto con el single “Diamond Chazer / Poltergeist” y dar comienzo a un nuevo ciclo dentro del quinteto, para lo cual registran tres canciones inéditas y es cuando este “Chasing Diamonds” ve la luz. Así pues, “Zero To Hero” inaugura el álbum sin introducciones ñoñas ni prolegómenos artificiosos para entregarse sin reservas a una rendición incondicional del metal clásico de la década de los ochenta del pasado siglo. La producción, con demasiado protagonismo para la voz de Giraldo, no es que me enamore precisamente. Buen trabajo en el puente central, que derrocha buen hacer de la dupla de guitarras y se envuelve en teclados antes de traer de vuelta las estrofas. Simple, clásico y efectivo, aunque no sorprendente. El bajo de Jhon Denis Rojas comanda el arranque de “The Whip”, que gana en pegada respecto al tema previo inundada en dobles bombos que le confieren un aire más cercano al power metal europeo más primigenio. La ganancia en potencia no esconde una escritura que repite, casi palmo a palmo, la estructura del tema previo. De nuevo sin sorpresas, de nuevo a un nivel más que aceptable.
“Swords And Chains” aparecía originalmente en “The Unknown”, disco debut de los suecos Gotham City, editado por el ya desaparecido sello Fingerprint Records allá por 1984. Diamond Chazer se entregan a una versión que reproduce palmo a palmo la original, si acaso con una línea vocal con algo más de color, pero desde luego respetando en gran medida el clásico nórdico.
“Tokyo Rendezvous”, y entramos en el Ep “Chained In Tokyo”, posee uno de los prólogos más periféricos de todo el disco, arropado únicamente por las teclas de Giraldo y que da paso a un primer ataque de la dupla guitarrera que pasa por ser uno de mis momentos favoritos de todo el disco. Es un corte que, por alguna razón, me transmite más que sus compañeras de track-list. El final, con ese regustillo a los Iron Maiden post-Di’Anno, termina por redondear el conjunto. “Breakin’ The Chains”, que no guarda relación alguna más allá del nombre con el tema de los angelinos Dokken, resulta en un corto y básico aunque funcional ataque de metal añejo, ideal para abrir los directos de la banda colombiana. A destacar su tercio final, más vigoroso en todas las facetas, desde la base rítmica hasta el registro de Stiven Giraldo pasando por el doble ataque de Álvarez y Figueroa. “I Need You” profundiza en la veta del tema anterior, pero no me termina de carburar igual de bien. Todos los elementos que conforman la música de estos Diamond Chazer están presentes, pero por algún motivo no logro empatizar de igual forma.
“Freedom” posa un pie en los Iron Maiden de “Seventh Son of a Seventh Son” para entregar un corte travestido en balada primero que emergerá después, cabalgando desbocado hacia un metal elemental, efectivo, bien cuadrado y mejor medido, con gran derroche de melodía y el estribillo más frontal de todo este ramillete de canciones. La calma inicial retorna tras el puente central como anticipo del buen solo que habrá de coronar el final. Otro de los temas grandes del disco. “Stranger Things”, corte más largo de todo el trabajo, aporta el arranque más oscuro y sintético del álbum, que precede a un riff juguetón en un corte diverso en cuanto a escritura lastrado por un estribillo un tanto plano y simple.
El bajo de Jhon Denis Rojas comanda “Diamond Chazer”, que procede del single editado allá por el mes de febrero y resulta en otro corte simple y directo, no exento del colchón que proporcionan las casi omnipresentes teclas de Giraldo. Estribillo al margen y aunque el parecido sea más bien escaso, me ha traído a la mente “He’s a Woman She’s a Man” de Scorpions. Final de fiesta con “Poltergeist” apoyándose en riffs a lo Toni Iommi y unas teclas más presentes que nunca para que la banda se arrime al doom en un prologo que rompe la tónica general del álbum. Por suerte o por desgracia, tras el prólogo se desliza hacia terrenos más convencionales y con mayor rima dentro del disco, para recuperar esa oscuridad al final. Lástima, sí, pero de todos modos tampoco me parece un corte desdeñable, de tanto en cuanto aporta otro color al disco.
No hay nada que te pueda engañar aquí dentro. Desde el artwork hasta las fotos promocionales todo casa con la idea que pretenden transmitir como banda y la música que realizan. Comentan desde Fighter Records que el quinteto colombiano tiene sus miras puestas ya en 2021 cara a grabar nuevo material y que este supondrá “un salto cualitativo en todos los aspectos para esta prometedora banda”. Quedamos emplazados pues. Mientras tanto queda entregarse a este irregular aunque entretenido recopilatorio / disco de larga duración de los medellinenses y suspirar por tiempos mejores por venir.
Tras anunciar el pasado mes de octubre el paso a fase 4 de su cáncer de pulmón, Ronnie Atkins, vocalista de Pretty Maids y Nordic Union, adelanta que Frontiers Music publicará su álbum en solitario en la primavera del próximo 2021.
Bajo el título de «One Shot» verá la luz un álbum actualmente en proceso de grabación. Un reto personal de Ronnie Atkins ante su delicada situación personal que afronta con el respaldo de su familia y amigos. Sabedor que la gira promocional de «Under The Madness» el último trabajo de Pretty Maids, no será posible debido a la situación sanitaria actual, el músico danés afronta este álbum en solitario como una gran oportunidad de dejar plasmadas un montón de ideas en forma de canciones junto a su compañero y productor Chris Laney. Las mezclas del futuro álbum correrán a cargo de Jacob Hansen que además contará con un extenso elenco de músicos invitados como Allan Sørensen, Morten Sandager, Pontus Egberg, Pontus Norgren, Kee Marcello, Oliver Hartmann, John Berg, Anders Ringman, Linnea Vikström Egg, y Björn Strid. El primer adelanto llegará en el mes de enero.