Leather Boys: Más Detalles De Su Próximo Disco

Tras un par adelantos en forma de videoclip («Haircut & Attitude» y «Sonic Love«) los avilesinos Leather Boys nos presentan la portada y tracklist de su próximo álbum de estudio que llevará por título «Lysergic Motel«.

01 B.D.S.M.
02 Haircut & Attitude
03 Crush On You
04 Sonic Love
05 Red Flag (Loser In Love)
06 Midlife Crisis
07 Electrify
08 Aussie Girl
09 Fairground Queen
10 Fading Star
11 Back Door Lady
12 Acid Riders

Grabado en Tutu Estudios el disco verá la luz el 21 de febrero de nuevo a través del sello The Fish Factory. El boceto original de la portada es obra de Francisco Javier Gómez Bobes con retoques finales por la propia banda. La presentación oficial en vivo del nuevo trabajo tendrá lugar también el 21 de febrero en la Factoría Cultural de Avilés, fecha en la que estarán acompañados por los valencianos Pölvora.

Reseña: Incordian «De-Mente» (Autoproducción 2025)

Vuelta al redil para los thrash death metaleros de Pedro Muñoz (Castilla-La Mancha), Incordian: Sergio en baterías, Loren y Jota en guitarras, Paco a la voz y Adri al bajo. El álbum fue grabado entre banda y JFT, con posterior mezcla y master de JFT Producciones. Del arte se encargó Chapu y finalmente el diseño corrió a cargo de Rubén. «De-Mente» vio la luz a comienzos de octubre.

Es apenas inmediato el modo en que “Su ley y Su Dios” me recuerda a unos Soziedad Alkoholika, en especial por el modo en que Paco ataca sus primeras estrofas. Un riff con más miga de la que aprecié en las primeras escuchas. Me gusta la construcción de esas estrofas, también la firmeza de esa base rítmica. El aspecto lírico, como es previsible, borra todo aspecto metafórico y transmite, sin un solo pelo en la lengua, el combativo mensaje. El tronco central deriva hacia un trazo más intrincado. Técnico incluso, donde la letra se vuelve algo más desesperanzada y oscura e irrumpe el primer (y muy llamativo) primer solo del álbum. Un gran arranque.

Es precisamente la base rítmica quien marca da la salida a “Gasolina y Llamas”. Aquí Incordian adoptan un metal más cargado de groove. Sin perder un ápice de acidez ni gravedad en cuanto a líricas, la escritura acierta a la hora de amalgamar riffs de metal pesado con otros donde vuelan a bordo de la batería de Sergio. El Frakture Iván pone la segunda voz y no otro que Jimmy de Soziedad Alkoholika el solo en otro arranque de metal incendiario que no deja títere con cabeza. De hecho me atrevería a decir que el verso “y aunque hoy fracasemos, cada día manteniendo la lucha es una victoria” no les podría definir mejor.

De Una Jodida Vez” propone a unos Incordian más hirientes aún si cabe. Pero lo hace, de nuevo, buscándole las cosquillas al género en lo que a construcción de riffs se refiere. Por ahí, el trabajo de Loren y Jota no podría ser más redondo. Sin florituras, directo, frontal, me funciona. El aspecto lírico es inevitablemente visceral, sin complejos ni metáforas. Directo al grano y con un marcado espíritu punk supurando casi en cada verso. Por ahí habrá quien eche en falta un mensaje algo menos panfletario. Sea como fuere, estupendo duelo solista el que dibujan ambas guitarras aquí. Los Incordian en su versión más cruda y desacomplejada.

“La Bestia Ya Despierta”, con Diva Satanica colaborando en voces, parte de un prólogo que, en cierto modo, me recuerda a los dos, tres primeros álbumes de Machine Head. Luego en las estrofas, y toda vez ambas voces juegan a alternar versos, se produce un contraste de lo más resultón. Me gusta la producción aquí. Tanto en esas partes más violentas como en las más pesadas y groovies. Preludio de ese puente descosido y vibrante, acomodo a su vez de uno de los solos, pienso yo, más inteligentes de todo el largo. Un corte que, finalmente, hará honor a su título.

Entre “Pestes” y “Cerdo”, pareciera que este “De-Mente” se tomase un pequeño respiro. Ni tan siquiera un minuto entre las dos, resultando en un curioso híbrido entre baile y grind la primera, un fugaz trámite a lo Serrabulho la segunda.

Con el tema título “De-Mente”, parece que todo vuelve a su lugar. Un corte que me retrotrae a la inicial “Su ley y Su Dios” gracias a esas estrofas violentas, rapidísimas, con Sergio dando lo mejor de sí tras baterías. Puede que en cuanto a riffs no capte tanto mi atención como otros cortes del álbum. Por contra, esta ofrece un trazo atractivo, diverso, amén del habitual despliegue de mal café tras el micro. Un Paco tan hiriente como acostumbra. Y una sección solista algo más que resultona.

Siniestro Lugar” sí que llama mi atención en lo que a riffs se refiere. Quizá por ese pulso tan death que desarrollan en estrofas, ofreciendo un color casi inédito a lo largo de todo “De-Mente”. Me llama la atención la forma en que Paco ataca sus versos aquí. Una letra que, por algún motivo, me recuerda a los alcalaínos A Palo Seko y donde la banda muestra un trazo retorcido, atrevido incluso, resultando así otro de los cortes más atractivos de este segundo largo de los pedroteños.

Muerte x Churro” son los Incordian más violentos. También los más divertidos. Otra andanada grind con una letra a lo Def Con Dos, desarrollada eso sí, sin perder un ápice de nervio o gravedad. Apenas minuto y medio para que Sergio se desfogue a gusto tras los parches.

Casi como antídoto a esa brevedad, “Abono Infecto” pone en liza a los Incordian más avezados desde el plano puramente técnico. Pesadez y groove en prólogo bien trabajado, ritmos directos (por momentos casi pegadizos) durante estrofas y otra fina sección solista. Sin inventar nada pero acertando a sonar frescos y, a la vez, crudos y potentes. Un corte que parece invitar al agite de cuellos, que me deja la sensación de que funcionará como un tiro en directo.

El cierre es para esta “Destino” y su llamativo prólogo. Una calma que me cogió por sorpresa en la primera pasada al disco, y que viene a contrastar con la pura rabia que desarrollarán más adelante. Instrumental donde vienen a darse cita tanto pasajes retorcidos como violentos arranques de death metal furibundo y vibrante. Llamativo final…

… para un álbum que pasa en un suspiro. Por su corta duración pero también por cómo Incordian han sabido buscarle los resquicios al género a la hora de construir los temas. La sombra de Soziedad Alkoholika es alargada (máxime cuando tienes a Jimmy himself colaborando por ahí) pero no son pocos los momentos en que la banda busca encontrar su propio sonido. Por ahí le encuentro más asideros a este “De-Mente” de los que intuí antes de darle al play por primera vez. Un buen trabajo. Quizá no del todo redondo, esas pequeñas bromas que introducen mediado el álbum, pero que pienso satisfará a cualquier fan del thrash / death escuela S.A..

Texto: David Naves

Battering Ram: Primeros Detalles De «Time Masters»

Con fecha de salida el 10 de enero la formación de heavy/thrash Battering Ram nos presenta detalles muy interesantes de su primer larga duración «Time Masters» tras dos demos publicadas en 2010 y 2012 respectivamente. La portada es obra del artista gráfico alemán Andreas Marschall autor de diseños para bandas del calibre de Blind Guardian, StratovariusRunning WildGrave DiggerIn FlamesObituaryKing DiamondKreatorSodomDestruction o  Hammerfall.

«Time Masters» se compone de once más un bonus track en la versión CD que desarrollan una obra conceptual a través del tiempo, la decadencia, la guerra, la trascendencia y el destino, combinando pasajes técnicos, riffs contundentes y atmósferas épicas.

01 Moon E-Brak (Euphoria And Decay)
02 Unexpected Events (The Beginning Of The End)
03 The Persecuted (Back Again)
04 Holy Grail (Blood)
05 Second Son (The Loss Of Innocence)
06 Immortality Fed By Death (Unstoppable Train)
07 Time Masters (Gods Of Soul Deliverance)
08 The Prophecy (Revelations)
09 Armageddon Wars (Ragnarök)
10 The Quest (Final Frontier)
11 Wormhole (Dreaming Eutocia) Bonus Track CD

Grabado en distintas localizaciones (Madrid, Gijón, León y Santander), el proceso de mezcla y masterización han corrido a cargo de Carlos Arcay en Arcay Studios (Santiago De Compostela). La formación compuesta por Francisco Cabañas (Decibel Race) al bajo, David Ordás a la voz, Benjamín Mateo en baterías y Guillermo Marqués a la guitarra estrenaba el pasado 12 de diciembre «The Persecuted (Back Again)» como primer sencillo promocional a la espera que el próximo día 30 vea la luz el segundo «Immortality Fed By Death (Unstoppable Train)».

Reseña: Syberia “Quan Tot S’Apagui” (Silent Pendulum Records / Moment Of Collapse Records 2026)

Oscar (guitarra), JordiOnly (guitarra y sintes), Quim (bajo) y Manel Woodcvtter (batería) integran Syberia. Agrupación instrumental con origen en Barcelona y que nos presenta un “Quan Tot S’Apagui” pensado íntegramente en su catalán natal, y donde se acompañan de la colaboración del actor Lluís Soler , recitando unos versos en el epílogo del álbum. Trabajo que verá la luz el próximo 16 de enero vía Silent Pendulum Records (Estados Unidos) y Moment Of Collapse Records (Alemania).

En La Foscor Una Llum Que Brilla” guarda un cierto misterio en su prólogo. Un arranque roto por unas teclas igualmente tensas, casi minimalistas, que a ratos me recuerdan al bueno de Hans Zimmer. Pero cuando las guitarras toman el mando, estos parecen los Syberia que todos conocemos. Si acaso algo más densos, algo más oscuros, pero con el mismo buen nivel técnico de anteriores entregas. Esa construcción por capas, casi inherente al género, esas estructuras en crescendo, están soportadas por riffs hábiles. Con gancho incluso. Vibra aquí, toda vez la batería de Manel adquiere un mayor brío, un cierto acercamiento a territorios más extremos. Perfectamente integrado en el andamiaje de la composición. A principio y a término. Me agrada el grosor que emana de las partes más pesadas. Ahí la producción, tengo la impresión que algo más “sucia” que en trabajos anteriores, casa a la perfección con los nuevos horizontes que buscan. Estupendo primer corte.

Es precisamente la batería de Manel la que marca el inicio de “Llampecs D’Oblit D’Uns Records En Vida”. A él se suma el crepitante bajo de Quim y, solidarias las guitarras, Syberia traman un prólogo directo y ágil. Quizá el impacto global que me produce esta segunda entrega sea menor que aquella que inauguraba el álbum. Aún así, encuentro una buena creación de atmósferas. Campo este que la banda ha ido macerando con el paso del tiempo, llevando a Syberia a contornos mucho más metálicos, arrastrando consigo una cierta melancolía en las melodías y transmitiendo una mayor desesperación cuando irrumpen, casi cual elefante en cacharrería, las partes más angostas y pesadas. Camino del cierre, la composición adquiere un paso más vivo primero, un mayor nervio después, y los chicos le andan cerca al black metal más leve. Detalle este, de hecho, explicitado en la propia nota de prensa, y que uno intuye del todo premeditado.

Puede ser el de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” el prólogo que más me recuerda a los Syberia de álbumes como (el estupendo) “Resiliency”. De primeras es un corte del que, en comparación con predecesores, emana una mayor cantidad de luz. Hay buenos riffs y melodías de Oscar y JordiOnly. También ciertos arreglos que no vienen sino a acentuar esa mayor luminosidad de la composición. Incluso pequeños remansos de paz donde, de nuevo perfectamente integrados y que fluyen con total naturalidad. Toda vez el corte supera su ecuador y las guitarras se vuelven inevitablemente más graves y crudas, un disco como “Requiem From Hell” de los japoneses Mono acude inmediatamente a mi subconsciente. Lo que me agrada de este caminar hacia el tramo final es la cierta épica que brota de repente, ayudada por las guitarras pero también por los sintes, y que otorgan un marcado poso grandilocuente a su conocido post-metal.

Desde luego que si el prólogo de “Naixença D’Una Mort Tranquil·La” era luz, el de “Dins La Meva Ánima La Sang Em Bull…” destila un carácter mucho más tenue y oscuro. Y sin embargo, de entre esa oscuridad va surgiendo un post-rock entre tenue y sombrío, elevado crescendo mediante, con melodías atravesadas por una cierta tristeza. Una encrucijada rota de pronto por guitarras de una melancolía, también de una fuerza, que por pura colisión construyen alguno de mis momentos favoritos de todo el álbum. Ese momento puede que salte en mil pedazos antes de lo que me gustaría. Sea como fuere, todo va redirigiendo hacia un post-metal que, de nuevo, parece jugar a hibridar a los Syberia pasados con los actuales (quien sabe si futuros) con una buena amalgama de riffs hábiles y base rítmica de precisión casi milimétrica. La composición se arquea y contorsiona sin por ello perder un ápice de gancho. Más bien al contrario. Puede que sean los Syberia más orgánicos, más telúricos, pero el recuerdo a bandas como Isis o Amenra se resuelve como (casi) inevitable. En otras palabras: puede que mi favorita de las cinco.

El arranque de “Quan Me’n Vagi No Em Tanqueu Els Ulls” porta un cierto clasicismo. Un post-rock postrado en las raíces mismas del género. Elegante, tendido, bien dibujado y del que se desprenden una delicadeza y (casi diría) un refinamiento roto, de manera abrupta, por una estupenda línea de batería de Manel y una gama riffera de nuevo igualmente clásica. El trazo dibuja un cierto vértigo. Partes más acomodadas que colisionan con otras más violentas, no lejanas de un post-black que a ratos podría llegar a rimar con el shoegaze de gente como An Autumn. En lo que a mí respecta, ha sido el corte que más escuchas ha requerido de cara a la redacción de esta reseña. No quisiera decir que su escritura resulte laberíntica, pero sí que esta resulta estar llena de virajes y recodos ante los que no cabe pérdida de atención. Con todos los sentidos puestos en este último corte, la recompensa son unos Syberia, aparentemente, en un momento más que dulce. Acompañados de esa mayor oscuridad sin perder conexión con sus propios orígenes. Un ejercicio de funambulismo sonoro a la altura de los compositores más avezados. A tres minutos del final se aviene la calma. El cuarteto rebaja los biorritmos para introducir la comentada narración del actor Lluís Soler y tramar su poético final. Estupendo broche.

La nota de prensa que adjuntan avisa y “Quan Tot S’Apagui” lo confirma: estos son los Syberia de siempre pero el poso más oscuro que se deja sentir a lo largo y ancho de muchos cortes otorga una marcada personalidad a este nuevo trabajo. La jugada, pienso, funciona, aunque como siempre, en esto habrá opiniones para todos los gustos. En cuanto a composición le encuentro pocas pegas. Menos aún en lo relativo a ejecución. La producción, como digo algo más “sucia” ahora, casa con ese espíritu más sombrío y Syberia huyen de su pasado sin olvidarse de él. Habiendo comprobado en el pasado lo mucho que esta banda gana cuando traslada sus obras al directo, solo queda, pues, disfrutar de estas nuevas composiciones en vivo lo antes posible. Guiño, guiño.

Texto: David Naves

Reseña: Easy Rider «Maniphesto» (Autoedición 2025)

Maniphesto” es el séptimo trabajo para los heavies de la capital Easy Rider, que viene a significar el primer largo, propiamente dicho, para su vocalista Dess, quien debutara con ellos en el Ep de 2021 “Metamorphosis”. La banda se completa con José A. Villanueva al bajo, Javier Villanueva y Daniel Castellanos en guitarras y José María Roldán tras baterías. Sería el propio Castellanos el encargado de producir, mezclar y masterizar estos nueve cortes, adornados por el diseño de la propia Dess y estrenados finalmente el pasado mes de septiembre.

Paralysis” se abre desde los mismos pulsos de un corazón aún latente. Concita después un heavy metal de trazo ágil, con estrofas bien dibujadas y un rasgo en estribillos con el que conecto en buena medida. La propia alternancia rítmica que ofrecen aquí, los distintos tonos, alcanzan a la voz de la propia Dess, cuya diversidad en cuanto a registros se adapta como un guante a este primer corte. En lo personal habría otorgado algo más de peso a ese solo que ocupa el puente. En cualquier caso, un opener sencillo, directo y nada desdeñable.

Felurian (spanish version)”, sí, vira al idioma de Cervantes para que Easy Rider adopten ahora una mayor mordiente en riffs. Frente a ese metal algo más agreste surgen contornos más melódicos. Y, por ahí, la banda va construyendo unos contrapuntos ágiles y bien ejecutados. Destacable la buena base rítmica que traman entre Roldán y José A. Villanueva. Y aunque alguno de los versos que Dess dibuja tras el micro me resulten algo atropellados, un corte de esos que va ganando peso con las escuchas. Estupenda sección solista, ahora sí, anticipando un epílogo de mordiente más pronunciada. Me divierte, aún con sus más y sus menos.

Welcome To My Paradise” es heavy / power metal a la europea, bien arreglado y ejecutado, donde José A. Villanueva está dejando una más que interesante y notable línea de bajo. Dess añade ahora unos tintes algo más hard a su registro. Y, de nuevo, de ese contraste surge un corte ágil, quizá algo indolente en lo que a riffs se refiere, pero desde luego nada indigno en su conjunto. Hay buenas melodías soldadas a las estrofas, y de hecho un mayor pulso melódico conforme el corte transcurre hacia el despliegue solista y, ahí, una composición más diversa y atrevida. Un corte que esconde varias capas sobre una misma piel, elegante, puede que no del todo sofisticado pero sí que muy efectivo.

Echo en falta algo más de pegada en el prólogo de esta “Hear My Voice”, donde sin embargo, Javier Villanueva está dejando su mejor cara como solista. Me gusta el pulso más tendido y atmosférico con el que han trazado estas primeras estrofas. También lo amable, casi juguetón, de su cuidado estribillo. Es la Dess más amable, dibujando junto con la banda un corte de fortísima personalidad dentro del álbum, al que enriquece y afianza. Más adelante emerge un cierto pulso prog. Nada acusado ni impostado, equilibrado y sin que desbarre en solos o requiebros ególatras y/o fuera de lugar. Otra de mis favoritas tras el correr de las escuchas.

Prey”, a la larga entrega más extensa de este particular manifiesto, da inicio desde la calma más absoluta, con Dess en tonos amables sobre apenas un delicado colchón acústico. Más tarde se sumarán arreglos de cuerda. También una ¿batería electrónica? que puede haga torcer el rictus a más de uno. En cualquier caso, una power ballad de voces bien afinadas, crescendos síldamente armados y solos a rebosar de feeling. A buen seguro poco sorprendente en lo que a composición se refiere, pero resuelta con la pericia que desde luego da la experiencia.

A esas calma y elegancia contraponen “Breaking The Chains” y el que puede ser el riff más grave de todo “Maniphesto”. Un corte que trae al frente a los Easy Rider más pesados, más groovies, que me recuerda a aquellos Dreamaker que Elisa C. Martín montara tras su tumultuosa salida de Dark Moor. Dess tiene momentos realmente agudos aquí. En realidad está trazando una línea de voz llena de matices, tanto en esos tonos altos como en los más graves. Un corte que, al final, me agrada más por su propio contraste con el resto del álbum que por sí mismo.

El tema título “Maniphesto” recupera a unos Easy Rider más alegóricos. Heavy / power trotón directo, lleno de buenos riffs (estupendos en estrofas) y detalles técnicos llamativos, que no redundantes. Trota José María Roldán tras baterías en apoyo de esos ritmos más vivos. Y a falta de una producción de mayor pegada, bien están esos acerados solos del puente central o la Dess más gritona del epílogo. A la contra de otros cortes dentro del álbum, uno que entra a la primera y arraiga fuerte en el subconsciente entre buenas cabalgadas de la base rítmica y la acertadísima gana riffera de la que hace gala.

Al menos en lo que a intensidad se refiere, por ahí circula también “The Deal”, elevando su habitual heavy de tintes power metal hasta bordear el speed. Por ahí, claro, se suceden riffs hábiles sobre una base rítmica veloz y contundente. Me agrada la clase de riffs sobre los que construyen esta penúltima andanada, también la línea de voz que ha construido Dess, muy especialmente en estribillos, que termina por llevar a buen término la cara más flamígera de los madrileños. Heavy metal directo y sin concesiones.

El cierre, para el que considero un buen disco de metal, corresponde a la versión en el idioma de Dickens de “Felurian”. Easy Rider, un poco como Azrael (sobre cuyo “Aquelarre” escribía hace escasas fechas) nunca llegaron a romper en popularidad como lo hicieron muchos homólogos suyos. Con el agravante, además, de que ellos lo hacían cantando en inglés, con todo lo que ello implica. No obstante ese estatus de culto les ha permitido, baile de voces mediante, la libertad de labrarse un sonido al que poder llamar propio. “Maniphesto” vuelve a incidir en su receta: metal a la europea con tintes de power aquí, algún groove allá, incluso algún (pequeño) escarceo con el progresivo. Esa mezcolanza, gracias al buen equilibrio que muestran en cuanto a composición, se me hace de lo más amena y disfrutable. Un disco que puede no ser sobresaliente, puede que no les granjee una nueva legión de seguidores, pero sin embargo logra aquello que pretende: mostrar a una banda ya veterana y fiel tanto a su propio legado como a quienes lo han seguido desde finales del pasado siglo. Que no es poco.

Texto: David Naves

Reseña: Azrael «Aquelarre» (Demons Records 2025)

Décimo “Aquelarre” para los chicos de Azrael, o lo que es lo mismo: Tino Torres en baterías, Marc Riera a la voz, Oscar Espín y Enrique Rosales en guitarras y Juan Manuel Salas al bajo. Con colaboraciones de Mario G.M. (que fuera miembro de la propia banda, llegando a grabar tres álbumes con ellos) y Zoraida Vidal (Saedín) ofrecen un total de diez temas producidos y grabados en los granaínos Z Studios el propio Rosales junto a Pedro Sillero. El mismo Mario G.M. se hizo cargo posteriormente de las habituales tareas de mezcla y master, Unai Endemaño disparó las fotos y, finalmente, Fernando Nanderas (Ankhara, Centinela, Opera Magna, Ñu…) se encargó del artwork. En la calle vía Demons Records desde finales de octubre.

Mientras Mi Cuerpo Aguante”, que no podría sonar más a pura declaración de intenciones, coloca el estribillo en el mismo prólogo y construye un interesante juego entre ese riff cabalgado de ese inicio y los más rocosos de las primeras estrofas. Éstas vienen bien adornadas, desarrolladas con pericia incluso por Marc Riera al micro. Regresa el trote inicial para estribillos y acomoda buenos detalles desde las seis cuerdas. El corte, uno de los más extensos del trabajo, va conformando esa naturaleza híbrida y a la vez pegadiza. Alza la nota final el gran solo que anticipa el epílogo. Certero primer corte.

Humanidad” lleva una onda que, en ciertos momentos, me recuerda a mis paisanos de WarCry. Azrael vuelven a apoyar su heavy metal sobre un marcado colchón de teclados. Pero la propuesta, en comparación con el tema inicial, se ennegrece aquí. Hay un gran trabajo en lo que a voces se refiere. Clásico y muy funcional. Bien medido con respecto a las estrofas que ocupa. Buenos enganches entre las mencionadas estrofas. Y si bien hecho en falta un bajo con algo más de peso en la mezcla final, uno de esos cortes que va ganando no poco peso con el paso de las escuchas. Ayuda ahí el buen duelo solista de su tramo central. También un epílogo bien trabajado y de lo más resultón. Otra buena oferta.

Pobre Diablo”, con Mario G. M. aportando en guitarras, es un heavy metal trotón y optimista. Deudor de los Helloween más alegres, también de los primeros Edguy, apoyado con firmeza sobre el doble bombo de Tino Torres. Dünedain, líneas de voz mediante, podría ser otra de las rimas de este tercer corte, el segundo más rácano de todo “Aquelarre” en lo que a duración se refiere, acierta a la hora de recuperar a los Azrael más directos y vibrantes. Un buen contraste al par de cortes iniciales, con otro buen solo en su parte central y coronado sin apenas perder esos ritmos alegres y vivarachos. Me agrada.

Noche De Brujas”, si bien en cuanto a la viveza de su heavy metal, parece seguir allí donde lo dejara su predecesora, cierto es que entrega a unos Azrael sensiblemente más oscuros. Algo que se transfiere incluso a las voces que dibujan a través de las primeras estrofas. Aquí y allá encuentro pequeños desequilibrios en cuanto a mezcla. No obstante esa desigualdad no esconde su metal vibrante, potente, de nuevo apoyado por unas teclas casi omnipresentes. Aquí se produce uno de los solos más interesantes de todo el largo, al que darán inicio las hábiles manos de Zoraida Vidal sobre el teclado. Un corte, que anticipó al disco, quizá algo deslucido en lo que a producción se refiere pero que, en cualquier caso, me atrae tanto desde el punto de vista gramático como el técnico.

Tierra Prisionera” se construye sobre uno de mis riffs favoritos de todo el disco. Me agrada la mayor presencia de Juan Manuel Salas en la mezcla de esta quinta apuesta. Un heavy metal clásico, con ciertas trazas de power metal y muy funcional, que de manera acertada (pienso) reserva un mayor nervio para sus estribillos. Hay cuidados engarces entre estrofas, un solo muy de la escuela Weikath / Hansen y un epílogo que, me da la sensación, les funcionará sobre manera en directo. Es cierto que, en lo que a construcción y escritura no llama tanto la atención como otros cortes de este nuevo trabajo. Pero recupera la producción tan equilibrada de comienzos del álbum para un heavy metal pegadizo, enérgico y funcional.

Dolor y Agonía”, entrega más rácana en cuanto a duración de este “Aquelarre”, es un heavy metal de trazo y gusto muy clásicos. Hay un cierto olor a Judas Priest en las estrofas, que contrasta con el poso más tendido de sus estribillos. En estos hay voces realmente agudas. Bien construida sobre otro riff hábil y con gancho, a ratos siento que las ideas aquí dispuestas daban como para un corte algo más ambicioso. En todo caso, bien están ese solo tan virguero de su tronco central o las poderosas voces del epílogo. Me deja con ganas de más.

Duele” resulta en una balada de corte entre épico y elegante, con un gran despliegue vocal y unas teclas, de Zoraida Vidal, realmente hábiles. Se eleva, guitarras y base rítmica mediante, en un crescendo igualmente clásico y muy funcional, hacia territorios más ampulosos y grandilocuentes. Clásica power ballad en la más pura tradición del género. A favor el gran despliegue vocal y la gran producción de la que hace gala. En contra, que pueda resultar algo previsible.

Un Paso Más” recupera a esos Azrael más vibrantes, próximos (cuando no lindantes) con un power metal directo y sin contemplaciones, que de nuevo me recuerda a los chicos de Dünedain, y en donde Riera se maneja en tonos realmente altos. Con un Torres incansable tras baterías, uno no puede hacer otra cosa que disculpar esa construcción algo plana. Porque la producción y mezcla aciertan a la hora de magnificar la pegada, convirtiendo a este penúltimo corte en uno de los más poderosos de este nuevo trabajo. Nervio y garra intactos, que para más de treinta años transcurridos desde aquella iniciática demo de 1993 no está pero que nada mal.

El interesante prólogo de “Ángel Desterrado” tiene algo que me recuerda a unos Avalanch de álbumes como “Muerte y Vida” de 2007. Elegante, bien construida, con Riera volviendo a esos tonos altísimos, pero donde echo en falta un estribillo con algo más de gancho. Sea como fuere, hay en ciertas estrofas un deje que, a ratos, me recuerda a los mejores momentos de Queensrÿche. Una guerra de contrastes para un corte que me atrae solo a ratos, aún cuando le reconozco los buenos detalles de Zoraida Vidal tras las teclas o el hábil solo del epílogo. Desigual, me agrada sin engancharme…

… que podría ser un poco la sensación que me dejan los propios Azrael en sí. Una banda que jamás fue capaz de romper el particular techo de cristal y alcanzar al nivel de reconocimiento que sí lograron según qué contemporáneos suyos. Algunos, de hecho, citados en la propia reseña. Por ahí que encuentre de especial mérito que, a pesar de todo, sigan contra viento y marea, ofreciendo buenos pildorazos de heavy metal a su fiel legión de seguidores. Con cortes que brillan con luz propia, véase la dupla inicial, la cierta oscuridad de “Noche De Brujas”, la grandilocuencia de “Duele” o la pegada de “Un Paso Más”. Siguen en la pelea.

Texto: David Naves

Warcry: Nuevo Disco y Gira XXV Aniversario

Warcry presenta la portada y título de su próxima obra de estudio así como la primera fecha de la gira conmemorativa a su 25º aniversario. Bajo el título «Entre La Niebla» verá la luz el que será el undécimo álbum para los asturianos. La portada es obra del ilustrador gallego Breogán Álvarez.  

En el año 2027 WarCry celebrará su 25º aniversario con una gira muy especial que tendrá como punto de partida un concierto exclusivo en Madrid. La cita tendrá lugar el sábado 9 de enero en el Movistar Arena y será además la presentación del nuevo trabajo discográfico de la banda.

Entradas a la venta para el público general el próximo viernes 28 de noviembre a partir de las 12 horas a través de las plataformas digitales de Planetevents, Livenation, Ticketmaster y El Corte Inglés.

Reseña: Primal Fear «Domination» (Reigning Phoenix Music 2025)

Decimoquinto trabajo, si mis cuentas son correctas, para las huestes germanas Primal Fear. El primero tras las salidas de los guitarras Tom Naumann y Alex Beyrodt junto a la del batería Michael Ehré, y la consiguiente llegada de Thalìa Bellazecca a las seis cuerdas y André Hilgers a las baquetas. Junto a las caras nuevas, siguen los de siempre: Mat Sinner (bajo y voz), Ralf Scheepers (voz) y Magnus Karlsson (guitarra), ejerciendo también como coproductores del disco. Con el ex Pink Cream 69 Dennis Ward a cargo de las grabaciones y Jacob Hansen en mezcla y master, Reigning Phoenix Music, 2M Producciones, Chaos Reigns y Soyuz Music pusieron los distintos formatos de “Domination” en circulación el pasado cinco de septiembre.

Terrible decisión, por cierto, no sólo la de emplear inteligencia artificial para el artwork del disco, sino también la de rastrear de manera intensiva sus redes sociales en busca de todo comentario que aluda al respecto. Detalle feo por partida doble en una banda de semejante trayectoria, pero vayamos a lo que de verdad nos interesa.

The Hunter” es un arranque sin muchos miramientos. Directo pero bien estructurado, con el clásico alarido marca registrada de Ralf Scheepers. Un estribillo correcto, que me recuerda a unos Helloween de la era Deris y una mezcla equilibrada y con pegada. El solo, dividido en tres partes, podría recordar a aquellos duelos Downing vs Tipton que convirtieron a Judas Priest en mi banda de heavy metal favorita sobre la faz de la tierra. Un primer corte, en definitiva, amarrado con total orgullo al libro de estilo del género.

Y ahora que menciono a Judas Priest, el prólogo de “Destroyer” bien podría haber formado parte de álbumes recientes del sacerdote. Llegadas las estrofas, estos son unos Primal Fear algo más marciales. Más rocosos, en cierto modo. Que aunque dejen un estribillo que no me acabe de funcionar del todo, aciertan a ofrecer una contundencia que, pienso, le sienta de lujo a su vetusto heavy metal. El solo, que vuelve a optar por ese formato duelista, bien merecía algo más de desarrollo. A término un corte que me resulta algo desigual, de esos que me enganchan solo a ratos.

Far Away” opta por entregar una mayor épica ya desde el prólogo. Primal Fear contraponen la pesadez del corte previo con un power metal a la Gamma Ray que hará saltar los empastes al mismísimo Kai Hansen. La pronta, prontísima llegada del estribillo evidencia lo mucho que un corte como este ha sido pensado y meditado con el directo como fin último. Luce sobremanera Ralf aquí, pero también un André Hilgers inspiradísimo y esforzado tras el kit de batería. La sección solista, de arranque tranquilo y desarrollo (casi) desbocado puede ser fácilmente una de las más atractivas de todo el álbum. Auto consciente pero muy disfrutona.

I Am The Primal Fear”, donde no descarto que Wolf Hoffmann (Accept) pida derechos de autor por el riff de las estrofas, retorna a los Primal Fear más rocosos y pesados. Y aunque puede ser en cortes como este donde más brille la estupenda producción de la que goza este “Domination”, lo cierto es que es el adelanto que más desapercibido me pasó de los cuatro. Sea como fuere, Scheepers defiende, como gato panza arriba, esta línea de voz y el solo no desmerece a otros presentes en este largo tracklist. Pero ya digo que ni me apasiona ni me engancha.

Tears Of Fire” es un medio tiempo elegante, muy de la escuela de Magnus Karlsson, bien construido, que a ratos deja una cierta sensación de déjà vu, de que ya has escuchado un corte así no solo en álbumes previos de Primal Fear sino en varios de los muchos proyectos en que anda enrolado el de Höör. Sea como fuere, aprecio la buena construcción de las estrofas o la pasión con que Scheepers dispone los distintos versos. El estribillo, correcto y aseado, puede no ser tampoco el más lúcido de los muchos aquí presentes. Y no pasa nada porque, ahora sí, la sección solista me parece que captura con precisión el espíritu de la canción que lo alberga. No me habría importado una duración algo mayor para ese solo, después de todo es un corte que alcanza los cinco minutos, pero en definitiva puedo entender los motivos por los que acabó siendo otro de los adelantos de este “Domination”.

Honestamente, siento que si estos Primal Fear, ya veteranos, produjeran más cortes a lo “Heroes And Gods”, dado además el actual ecosistema del metal mundial, tan dado a encumbrar discos tanto y tan sobre producidos, podrían acceder a ese olimpo del que parecen vetados casi desde su propia concepción. Es un corte hábil a la hora de implementar una mayor épica, atractivo por esa pizca más de músculo y picante con que Scheepers afronta sus estrofas y finalmente memorable por lo ganchero del estribillo. Riesgo, algo más de mordiente, aunque sea con trucos de producción, que falta le hace a más de uno (y de tres) cortes a lo largo de todo “Domination”. Incluso el solo, de nuevo estructurado en dos partes, me funciona. Diferente y no por ello peor, más bien todo lo contrario.

Hallucinations” es una pequeña instrumental que viene a partir el disco en dos. Y que sirve de tranquilo acomodo a la canción de mayor recorrido del trabajo, una “Eden” tan melancólica como grandilocuente, y que me agrada siempre y cuando logre abstraerme de lo recurrente (no quisiera decir ñoño) de su apartado lírico. Puede que algo sobre producida a ratos, pero con un gran Scheepers, un solo de lo más elegante, la Ad Infinitum Melissa Bonny dejando buenos detalles vocales en el epílogo y que, después de todo y junto a la pequeña intro que la precede, supone un gran soplo de viento fresco dentro de “Domination”.

Scream” recupera entonces a los Primal Fear más orgánicos. Y quisiera decir que para bien, pero el corte se va diluyendo hasta convertirse en, quizá, el más indolente de todo el tracklist. Esa cualidad tan orgánica, que la producción rompe en estribillos, deriva en un trazo donde la banda deja en todo momento la sensación de ir con el piloto automático puesto. Puedo apreciar las buenas voces que está dejando Scheepers camino a estribillos y ese solo, cuanto menos, correcto, pero a la larga y de los trece, fácilmente con el que menos he conectado de todos.

The Dead Don’t Die”, desconozco si por la desigual comedia de Jim Jarmusch, recupera el influjo Accept que ya portaba “I Am The Primal Fear” para otro corte de heavy metal orgulloso y proverbial, que me funciona en estrofas y no tanto en estribillos. En las primeras hay riffs de los que arraigan a la primera. Pero en los segundos siento los versos algo atropellados. La sección solista, producción mediante, parece aludir de nuevo a la banda de Hoffmann. Supone uno que, tras tanto tiempo, las influencias de Sinner y compañía, no dejan de ser las que son.

Crossfire”, donde la mezcla otorga ahora un mayor protagonismo al bombo de Hilgers, supone un heavy metal sencillo, pulcro, que sin cargar las tintas en cuanto a garra y fuerza, deja buenos detalles por parte de Scheepers y una sección solista sorprendentemente lúcida. Con eso y con todo, otro de los cortes más flojos, por conformista, de todo “Domination”.

March Boy March” de nuevo busca una cierta épica mediante el prólogo. Luego esos coros desaparecen en pos de unos primeros riffs tranquilos que, a su vez, darán paso a los Primal Fear más feroces e incendiarios. Interesante por cómo rompen, para bien, el tono del álbum, ampliando el discurso del mismo. Es cierto que el estribillo es algo tontorrón, esa frase repetida una y otra vez de modo algo lacónico. Pero luego el trazo es ágil, la producción aporta detalles interesantes sin opacar nunca la faceta puramente metálica del quinteto y todo desemboca en otra interesante sección solista. Atrevida, aunque creo que más relevante por cómo amplifica el rango de acción del disco que por sí misma.

El cierre es para la balada “A Tune I Won’t Forget”, que arranca desde la timidez de sus primeros compases hasta la grandilocuencia del Ralf Scheepers más agudo y distinguido. Trazada en crescendo de un modo que no debería sorprender a nadie, y cerrada no diré que en falso pero sí de un modo, tal vez, demasiado abrupto. Lo mejor, esa sensación tan elegíaca que despliega, si bien dudo profundamente que este vaya a suponer el último álbum de la banda de Mat Sinner y aquél que una vez se soñó vocalista de Judas Priest.

No. Nunca han sido una banda que llegara a engancharme del todo. Y ya en pleno 2025, “Domination” entrega una vez más todo un ramillete de cortes que, sin llegar en ningún caso al desagrado (“Crossfire” al margen), tampoco puedo decir que me entusiasmen. Con la entrada de Bellazecca en guitarras albergué quizá ciertas esperanzas que después las escuchas del disco no alcanzaron a materializar. No obstante intuyo que será otro álbum a atesorar por sus fans más irredentos. Los más casuales seguiremos echando en falta algo más de mojo.

Texto: David Naves

Black Bomber: Primer Adelanto De Su Próximo Disco

Los bercianos Black Bomber estrenan «Heading To Hell» como primer adelanto de su próximo álbum.

Grabado, mezclado y masterizado entre los meses de mayo a septiembre en Infosound Studios cuenta con artwork obra de Gabriel Gallego. Verá la luz en CD y vinilo a través de la asociación de sellos formada por Vinilako, Discos Macarras, Quebranta Records, Demons Records, y Violence In The Veins.