Reseña: Quaoar “Five Friends Floating” (Autoproducción 2026)

Five Friends Floating”. Aitor, Bjorn, Hugo, Iñigo y Josu. Quaoar están de vuelta tras una década en barbecho. En sus propias palabras, este es su trabajo “más personal y elaborado”. Un álbum cuya grabación arrancó allá por 2020 en los estudios Tio Pete & Beardstudios Estudios por Borja Muro, Javier Peña y José Lastra. Unas labores que no finalizaron hasta el pasado 2025. Todo el diseño artístico es obra de Pasquale Mattia Gelorini.

Dreamers. Dreaming” no podría haberse llamado de otro modo. En efecto hay un destilado casi onírico de su habitual rock alternativo. Un brillo cercano a ciertos momentos de los Pain Of Salvation más recientes. Además, como si de una buena película se tratase, prefiere sugerir a mostrar y que sea el oyente quien interprete por sí mismo. Ya va dando pistas, además, de la buena producción de la que hace gala todo “Five Friends Floating”, dejando la impresión de que estas canciones han sido pensadas y repensadas una vez tras otra. Que nada ha sido dejado al azar.

Para cuando emerge “In My Head” apenas hemos hecho un raspón en la superficie del álbum. Iñigo, y en particular sus (privilegiadas) cuerdas vocales, parecen en tanto o mejor estado de forma que cuando registraran aquél “Dreamers. Dreaming” (precisamente) hace ahora más de una década. El filo, esto es, las guitarras, siguen brillando en la conocida colisión entre post grunge y alternativo que les había venido definiendo. Se va más allá de los ocho minutos y, sin embargo, cuando arranca da la impresión de no tener un segundo que perder. Las estrofas riman con el espíritu más leve del primer corte. Por contra, los estribillos nos propulsan hacia la versión más acerada y vibrante de la banda. ¿Lo que más me agrada? La forma en que han construido los diversos engarces entre unas y otros. Hay un vértigo casi progresivo a veces. La labor de Hugo y Josu en guitarras, es estupenda. Las voces de ese puente central. Los riffs tan rotundos de después, así como el modo en que crepita el bajo de Aitor. Un corte de esos que bien merecen una pasada, dos, tres o las que sean hasta poder desentrañar cada uno de sus entresijos. Quizá merecía otro final que no ese agonizante fade out. Temazo de todas formas.

Bjorn marca el paso para una “Irrelevance” donde parece surgir el lado más grunge de los bilbaínos. Menos intrincada, más directa, conecta con un rock muy orgánico, con Iñigo, de nuevo, haciendo lo que quiere, cuando quiere, como quiere y donde le da la gana con su línea de voz. A su lado convive otra buena gama riffera de la pareja Hugo y Josu. Un corte algo más terrenal en estrofas pero con un fluir muy particular en estribillos. Por ahí, casi un negativo de la anterior “In My Head”. Estupendo el solo que habrá de anteceder al epílogo. De esos que uno tanto echa de menos en estos tiempos que corren. Nunca se conducen por el camino recto. Pero es que incluso cuando lo hacen, queda cierta sensación de disconformidad con el estándar pre establecido. Y es esto lo que les hace especiales. Que esa ambición por transgredir no termine por construir cortes contra intuitivos o sin alma. Más bien al contrario.

La más pequeña “Oblivion” podría parecer, a priori, la más elemental de estas seis entregas. Y lo parece hasta que irrumpen las primeras estrofas. Ese tono de nuevo onírico, que arrulla sin adormecer, arrojando al oyente hacia los Quaoar más alternativos. Y de ahí, a la más enfocada hacia el puro derroche técnico. Toda la sección solista de ese tronco central, tanto en lo referente al trabajo de guitarra como a la base rítmica en que se apoya (ojo a la línea de batería de Bjorn) me parecen estupendas. También el epílogo, por escueto que este sea. Menos es más, que decía aquél.

El tema título “Five Friends Floating” puede ser lo más auto referencial que esta banda haya registrado jamás. Salta a la vista con solo echar un ojo al aspecto lírico. En lo musical, particularmente en su largo prólogo, se sitúa en un páramo indeterminado, a medio camino entre los Nirvana más tranquilos y los Porcupine Tree pre “In Absentia”. Desde ahí construyen un corte de una fortísima (e irresistible) personalidad. Dejando bien claro, y no sé cuántas veces van ya si hablamos de ellos, cuán libres se sienten al enfrentarse al temido papel en blanco. Inigo vuela altísimo en esta quinta entrega. Su desgarro en el epílogo pone la piel de gallina. Alrededor suyo, Hugo y Josu dan una lección en versatilidad. La producción y mezcla es de un equilibrio casi total. Nada falta ni sobra. El solo final, quebrado de forma casi dramática, se me antoja la guinda perfecta. Otra de mis favoritas y merecida carta de presentación del álbum al que da nombre.

Para el cierre queda “As Above, So Below (New House, pt. 1)”, construida desde el arranque más timorato, en cuanto a garra, de todo el álbum. Pero que el prólogo sea un pequeño oasis de calma no implica que este último corte le falte colmillo. Al contrario. Llegan en calma los primeros versos de Iñigo, de nuevo en ese tono cristalino y onírico que ha ido yendo y viniendo a lo largo del disco. Después esas primeras estrofas se acompañan de hábiles (y muy pintones) dibujos de guitarra. Ahí me agrada la construcción de esas estrofas primero, el modo en que las guitarras se doblan después. El nombre de Porcupine Tree vuelve a ratos a mi subconsciente. El bajo de Aitor ruge aquí como nunca. Es otra composición laberíntica donde, sin embargo, la banda da la sensación de estar del todo cómoda. Algo que, presumo, no debe de ser nada fácil. El epílogo, ahí donde aflora el feeling con ese deje más melancólico, y el modo en que Iñigo va interpretando esos últimos versos, es sencillamente magnífico. Me parece de lo mejor que hayan registrado los chicos jamás. Esperando ya esa pt. 2…

El disco no llega siquiera a los cuarenta minutos y, sin embargo, cuántas y cuan buenas ideas caben aquí dentro. Lo dejaron cuando pensaba que eran uno de los secretos mejor guardados de nuestro rock and roll y han vuelto dando razones a quienes creíamos en ellos. “Five Friends Floating” parece seguir allí mismo donde lo dejara su anterior obra, dando la impresión de que, para ellos, hay todo un mundo por explorar ahí fuera. El sentimiento bulle y late como nunca. De manera muy marcada, de hecho, en ese último epílogo. Obra desgarrada a la par que onírica, tan arrimada a la cotidianidad del ser humano como a sus sueños y anhelos. Equilibrada y concisa, cocinada a fuego lento y donde queda la sensación de que Quaoar se encuentran en mejor forma que nunca. Qué bueno que volvisteis.

Texto: David Naves

Reseña: Murmur «Red Hill» (Autoproducción 2025)

Red Hill” es el título del nuevo Ep de los getafenses Murmur, trabajo que viene a continuar donde lo dejara aquél “Pvtrefactio” (reseña) de 2022. Grabado, mezclado y masterizado por Víctor Saiz (Sun Of The Dying, Back To R’lyeh, Sechem…) en California Studios, el trabajo se compone de tres cortes que abarcan veintisiete minutos de música. Cuenta con arte de Azahara G. Martínez, quien toma inspiración de la obra fotográfica de Fred J. Segado. Ellos son Alexis González Lázaro (bajo), Kyle (batería), Fran e Igor Teterycz (guitarras) y Beatriz Benett (voz). El Ep vio la luz el pasado 6 de noviembre.

Desde la más pura calma emerge “Red Hill I – The Dead”. Y aún ahí, en ese tenue arranque, uno percibe el blackgaze que habrá de atravesar todo este primer corte, acentuado aún más si cabe por la irrupción de las primeras guitarras. Si algo tienen las composiciones que conforman este “Red Hill” es la calma, la naturalidad incluso, con la que la banda parece haber afrontado las distintas composiciones. Todo fluye de un modo muy natural. Sin requiebros de cara a la galería. Los cambios de ritmo, que los hay, se suceden de un modo muy formal. Ello no quita para que Benett esté especialmente agresiva a través de las primeras estrofas de este primer corte. Se suceden, como digo, buenos cambios de ritmo. Estos se apoyan en riffs que captan mi atención las más de las veces. Enérgicos algunos, desafiantes otros, adoptando aquí y allá pequeñas disonancias en pos, supone uno, de encontrar un sonido propio que les defina. Del puente que habrá de anteceder al epílogo emana una curiosa calma. Y finalmente uno piensa que parecen haber dado un paso de gigante desde aquél primer largo.

Red Hill II – The Execution”, que “indaga en la relación directa de poder que ejercieron conjuntamente las altas esferas de la Iglesia y la dictadura franquista”, trae consigo riffs pétreos, que bien me podrían recordar a los belgas Amenra, al tiempo que constituye en primer término un acercamiento por parte de Murmur a los terrenos del sludge más atmosférico. Ahí cobra gran protagonismo el buen sonido y la cuidada producción que tiene este “Red Hill”. Composición tensa, por momentos agobiante, sólidamente apoyada en la fina base rítmica de Kyle y Alexis. Ese avanzar arrastrado deja paso a un puente apaciguado, anticipo de un tramo final con los chicos en su encarnación más agónica y desesperada. Estupenda.

Red Hill III – The Calling”, en palabras de la propia banda, se trata del tema “más personal del álbum, una reflexión acerca del dolor y el odio”, y que representa el corte más extenso del Ep. Estupenda construcción del largo prólogo. Tejido, como es habitual, con sumo cuidado, sin prisas, y que a la larga supone el mayor acercamiento del Ep al post doom más contemporáneo. Después la banda recupera su cara más black, aquella que inundaba no pocos recodos de “Pvtrefactio”, y de forma elegante y precisa va construyendo un corte de esos que, reza el tópico, ganan una barbaridad con el paso de las escuchas. Atravesando los distintos cambios de ritmo, los distintos géneros me atrevería a decir, Kyle traza una inteligente línea de batería. Tan precisa y desprovista de alardes como la propia composición en sí. La mano sabia de Víctor Saiz en la mezcla constituye todo un ejercicio de equilibrio aquí. No resta pegada en las partes más angustiosas ni tampoco fuerza en las más descosidas. Y corona con un coro casi angelical, contrapunto a la rabia y desesperación que dominan gran parte de este “Red Hill”. Gran cierre.

Murmur emergieron como nombre a considerar dentro de la escena extrema, hace ahora tres años, y “Red Hill” no es más que la constatación, palpitante y vívida, de aquellas buenas sensaciones. Tres cortes con gran personalidad, tejidos con sumo cuidado, redondeados por unas buenas ejecuciones y una producción, de Víctor Saiz, que ya trabajara con ellos en el álbum debut, que obra muy a favor de estos tres cortes. Un Ep que, da la impresión, ha sido meditado y cuidado hasta el más mínimo detalle. Y, en consecuencia, resulta todo lo efectivo que pretende. Gran trabajo.

Texto: David Naves

Teksuo: Nuevo Disco y Presentación en Directo

Bajo el nombre de «The Glow Before I Go» verá la luz el viernes 13 de marzo el nuevo disco de la formación metalcore asturiana Teksuo. El que será su quinto larga duración constará de 12 nuevas canciones y portada obra de Patricia López Amorós.

01 Thirst For Tears (VIDEO)
02 All You Wanted
03 Sailing To The Unknown
04 Sanctify My Ache
05 Monochrome
06 Where The Noise Can’t Reach
07 De Piedra
08 Shadows Die Twice
09 Erased By Mistake (VIDEO)
10 Dogma
11 Let (Me) Go
12 Nothing Stays

La presentación del nuevo álbum en casa tendrá lugar el sábado 21 de marzo en las instalaciones del ovetense Kuivi Almacenes a partir de las 21 horas. Compartirán escenario con una banda amiga como son As Life Burns y el combo punk rock mierense Maverick.

Entrada online anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://kuivialmacenes.es/event/teksuo/

Reseña: Dais «Barlovento» (The Fish Factory 2025)

Barlovento” es el quinto largo ya para los hard / heavies barceloneses Dais, la banda que forman David García en guitarra y coros, Agus Milton en baterías, Álvaro Vicente en bajo e Isabel Mañós en voces. Producido, grabado y mezclado por Fernando Redondo en el Koryland Studio, las pistas salidas de aquellas grabaciones serían posteriormente masterizadas por el cinco veces ganador del Grammy Alex Psadourakis y adornadas por la foto de Alfredo Geisse. En la calle vía The Fish Factory.

Barlovento” propone a los Dais más cercanos al metal, profusos en el uso del doble bombo, con riffs formales y efectivos, acompañando a un registro, el de Isabel Mañós que no puedo decir que me conquiste. Pero es una composición extensa, ágil, de solos prolijos y abundantes. Dais parecen querer rendir tributo a las esencias mismas del género y el desempeño de mi tocayo colma en todo momento mis expectativas. Llama la atención ese puente más tranquilo por la forma en que David García lo rompe con otra grata exhibición solista. Extensa y, por lo general, llevada hacia la cara más potente de los barceloneses.

El Mar y Tú” arranca en una clave mucho más hard. Un medio tiempo donde me agradan los riffs que García dispone sobre prólogo y primeras estrofas. También esos pequeños escorzos con los que acompaña a la voz de Mañós. Por alguna razón, el cambio de ritmo que introducen camino del epílogo me termina resultando algo torpe y atropellado. Éste, que concita una cierta calma ahora, es elegante, suponiendo una cierta nota de color en un corte que siento algo desequilibrado. Falto de cierta cohesión.

Mar Interior” bien podría recordar a una banda tan querida entre nuestro acerbo popular como son Muro. Angus Milton, que también pondrá el piano aquí, comanda firme desde el doble bombo. Sin pausa, sin excusas, sobre una cuidada línea de bajo y unos riffs, como ya ocurriera en el corte que da nombre al disco, son más serviciales que brillantes. García se desquita con un buen duelo guitarrero en el puente. La composición apenas abandona ese pulso tan vibrante para un puente un tanto fugaz. Muy funcional a la hora de dejar latir a los Dais más enérgicos.

Arrecife De Cristal”, con las teclas de Joan Valverde aportando un cierto aire Rainbow al conjunto, confronta riffs con gancho con unas estrofas atractivas por diversas. Bien armada desde el plano gramático, juega a enfrentar a los Dais más potentes con los más hard. Fruto de ese doble juego, siento que la banda, ayudada por los pequeños detalles del mencionado Joan Valverde está dando lo mejor de sí en esta cuarta entrega.

Somos Eternos” arranca con Mañós apenas acompañada por la batería de Milton. A sus líneas se irán sumando el resto de elementos para un corte que de la balada muta en un heavy diverso desde el papel, atrevido incluso, hábil desde el plano puramente gramático. Son los Dais más libres en lo que a composición se refiere. Con pocas ataduras y, por ahí, sonando más atractivos. Curiosamente, el corte más rácano del trabajo, con poco más de cuatro minutos, y aquél donde encuentro más cómoda a Mañós.

De “Leviatán” vuelve a ser otro de esos cortes bipolares, que tanto parecen gustar al cuarteto. Juega a confrontar la chulería del prólogo con partes más desnudas, dejando entremedias otra composición ágil y dinámica. David García está ora ruidoso, ora elegante y finalmente casi jovial durante un epílogo que busca el optimismo en cierto modo. Curiosa. El cierre es para “Windward”, versión en el idioma de Shakespeare de “Barlovento”.

Y el disco, a grandes rasgos, tiene cosas que me agradan y otras con las que soy incapaz de conectar. Es un heavy clásico, en el que a ratos transpira su amor por el hard más clásico, coronado por una voz, la de Isabel Mañós, a la que me cuesta un mundo hacerme. Para muy fans de la escuela más clásica.

Texto: David Naves

Reseña: Unchosen Ones «Divine Power Flowing» (Autoproducción 2026)

Segundo largo para los heavies melódicos vigueses Unchosen Ones. “Divine Power Flowing” viene a suceder a aquél “Sorrow Turns To Dust” del que diéramos buena cuenta allá por 2023 (reseña). Ellos son Christian Marco (teclado), José Fernández (batería), Pablo Álvarez (bajo), Fran Romero (guitarra) y Javier Calderón (voz), a quienes hay que sumar la colaboración de Anxo Silva (Iron Hunter) en el corte que da título al disco. Un trabajo para el que de nuevo han contado con el arte de Abigail Fernández y que fue grabado por la propia banda, amén de algunas guitarras adicionales que vinieron al mundo en los estudios SMHQ. Con mezcla y master de José Fernando Tercero en los Estudios JFT Producciones, el disco ha de ver la luz el trece de febrero.

Idols & Kings” va a la carga con un prólogo épico y grandilocuente. Toda vez la composición transita hacia las primeras estrofas, adopta un power metal ligero, muy melódico, donde Fran Romero está creando melodías pegadizas y con gancho. El álbum, desde estos primeros compases, hace gala de un sonido más que digno. Me gusta la línea de voz que Javier Calderón ofrece aquí. También los coros que le acompañan en estribillos. Se puede acusar a este primer corte de recordar a un largo etcétera de discos previos dentro del género, pero no de que las distintas ejecuciones sean más que solventes. Romero recupera protagonismo con el estupendo (y extenso) solo de la parte final y todo se conduce con un marcado orden hasta el cierre. Pienso que un más que correcto arranque de disco.

En “The Void” surge un riff algo más sucio y a la vez clásico. A él se enfrenta toda cuanta parafernalia la producción ha sido capaz de introducir. Es un corte a ratos muy recargado, pero Calderón vuelve a estar más que fino al micro. Sin alardes exhibicionistas pero sin acomodarse tampoco. Siento que su registro resulta agradable en todo momento. Del mismo modo me agradan los cambios de ritmo y el modo en que José Fernández los apuntala tras baterías. Fran Romero vuelve a dejar otro gran solo en el tramo final y todo se conduce hacia un epílogo elegante. Ahí emerge y reina la cara más melódica de la banda. Y aunque a ratos sienta que se trata de un corte al que, desde el papel, se le podría haber sacado algo más de jugo, tampoco puedo decir que me desagrade. Al contrario.

Turno entonces para el corte más extenso de los nueve. “Cursed Without A Cause” apacigua los ánimos, recubre su prólogo de una épica muy acusada y transita después hacia las primeras estrofas con un deje casi progresivo. Un guiño, apenas, pues pronto la composición adopta un power metal asequible, bien construido y mejor ejecutado. El de los estadounidenses Kamelot es un nombre que va y viene con las sucesivas escuchas. Aquí surge uno de los estribillos con más gancho de todo “Divine Power Flowing”. Todo me funciona. Además tengo la sensación de que Christian Marco está de lo más acertado tras las teclas. A destacar su labor, al alimón con Fran Romero, durante el (nuevamente) épico puente del tramo final primero, y durante el duelo solista después. Es un corte que exhibe el músculo que eché en falta en el corte previo y que, huelga decir, deja la mejor cara de los gallegos.

El de “Whirligig Saw” es un riff que bien me podría recordar a muchos momentos de Judas Priest, pero filtrado a la manera Unchosen Ones. Y de todos modos, cualquier parecido con la banda de Birmingham salta por los aires toda vez acometen las primeras estrofas. Ahí los gallegos adoptan un metal colindante con el power, una vez más revestido de una cierta épica, y donde resulta vencedor otro estribillo redondo y con gancho. El solo de Fran Romero, esta vez, tiene algo que me recuerda al bueno de Michael Romeo, lo cual nunca es mala señal. Y si bien todo el andamiaje de la composición puede resultar un tanto recurrente, no niego que la canción funciona.

Caught By The Wind”, que busca inspiración en la legendaria saga de videojuegos “Castlevania” ahonda en esa vena más power. Y lo hace, claro, sobre una base rítmica trotona y directa. La banda pone todos sus argumentos a funcionar: la pegada de José Fernández tras los parches, los escorzos de Christian Marco desde el teclado, el bajo rugiente de Pablo Álvarez. Y por supuesto el buen hacer de Fran Romero en guitarras y Javier Calderón en voces. Me agrada cómo, aún en esas revoluciones altas, la banda nunca abandona los buenos riffs, las buenas melodías. Quizás el solo final merecía algo más de espacio. El dibujado aquí por Romero aquí, si bien no me desagrada, sí que me deja con ganas de más. En todo caso un corte que disfruto.

Inspirada en el manga “El Puño De La Estrella Del Norte”, “Divine Power Flowing” apacigua ese metal trotón y redirige hacia un hard emborrachado de buenas melodías. Cuentan aquí con la colaboración del Iron Hunter Anxo Silva, quien ejerce de bronco contrapunto, con su voz rasgada, al siempre impoluto registro de Javier Calderón. Corte de puro hard rock melódico (unos Be For You podrían firmar un corte como este sin problemas), supone a la larga todo un soplo de aire fresco dentro del tracklist.

Me agrada la manera en que “Synthetic Wave Horizon” juega con las estructuras en contraste con el resto del álbum. Parte de un tranquilo prólogo para que después irrumpa su cara más contundente y Fran Romero despliegue todas sus habilidades a las seis cuerdas. El riff que dispone para las primeras estrofas, de hecho no podría funcionar mejor. Tiene un gancho de mil demonios. Y si bien los que se suceden en estribillos puede que no tengan ese brillo, da igual porque el trabajo melódico tanto suyo como de Javier Calderón es poco menos que excelente. Hay mucha calidad aquí dentro y cortes como este son testimonio de ello. Otra de mis favoritas.

Midnight Mass” le vuelve a cambiar el paso al disco. Es un metal algo más sucio, oscuro incluso, de marcado contraste con el resto del álbum. Y si bien por sus estribillos sí que se cuela algo más de luz, ahí están esas estrofas de una crudeza apenas desconocida en todo el tracklist. Javier Calderón alterna susurros con voces elegantes y armoniosas. La producción se atreve a dejar un par o tres de detalles que otorguen una mayor personalidad y en definitiva todo me funciona. Desde esa escritura que parece querer guiñar al prog más leve hasta la cuidada labor de Christian Marco tras las teclas. Fran Romero remata con otro gran solo de guitarra y, al final, Unchosen Ones trazan otra de las composiciones verdaderamente ganadoras de este “Divine Power Flowing”.

El cierre es para “Death & Deliverance”, que no le anda lejos en cuanto a ambientaciones al corte previo, esos dejes tan Symphony X, recuperando a su vez aquél deje más melódico de temas como el que da título al álbum. Y si bien me cuesta conectar con el estribillo que Javier Calderón dibuja aquí, no puedo negar que los gallegos están, de nuevo, a gran nivel en lo que a despliegue técnico se refiere. En especial un Fran Romero que se desfogará con otro lúcido solo de guitarra en este rush final. Perfecto broche.

Y es que “Sorrow Turns To Dust” ya nos había dejado un buen sabor de boca en su día. Este nuevo trabajo no viene sino a apuntalar las buenas ideas que poseía aquél. Añadiendo algo más de mordiente a la mezcla, dejando que su nivel técnico fluya de forma natural, sin excesos contra natura, otorgando personalidad a cada uno de los temas y, en definitiva, dejando la sensación de que saben muy bien lo que se hacen. Metal melódico de altura, regado con solos de gran mérito, voces que derrochan elegancia, una base rítmica más que firme y todo para un disco que bien merece una escucha o dos. Avisados estáis.

Texto: David Naves

Beast Inside: Primer Adelanto Y Presentación En Directo

Bajo el título «Throne Of Blood» verá la luz en las próximas semanas el segundo disco de los thrashers Beast Inside. Grabado, mezclado y masterizado por Nefta Vázquez en Breakdown Studios ha sido producido por la propia banda.

Al igual que en su anterior álbum «Under Control» para la portada han contado con el diseño de Julio Romero Tattoo y digitalización por Sara Rus. El disco contará con varias colaboraciones que se irán anunciando según se acerque la fecha de lanzamiento. La presentación en directo tendrá lugar el viernes 17 de abril en el ovetense Gong Galaxy Club acompañados por Aneuma.

Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://salagong.com/agenda/conciertos/

El primer adelanto de la nueva obra lleva por título «God Of Flesh» y ya está disponible en Youtube y plataformas digitales.

Reseña: Adventus «De Mi Corazón Y Otras Miserias» (Maldito Records 2025)

Cuarto largo para la agrupación Adventus y primero con Ramón Lage en voces. Junto al ex Avalanch encontramos a Nacho Arriaga (Arwen) en baterías, Dani Arcos (Bloodhunter) en guitarras, Fernando Mainer (Mägo de Oz, ex Ankhara) al bajo y, por supuesto, el alma mater del proyecto, Manuel Ramil (Avalanch, ex WarCry) en producción, grabación, mezcla y masterización. “De Mi Corazón y Otras Miserias” cuenta además con la colaboración de Diego Valdez, quien llevara la voz cantante en el anterior “Lo Que Trajo El Viento” (reseña). Grabado en los Tercera Planta Estudios, de Ares (A Coruña) y puesto en circulación por la gente de Maldito Records.

Bienvenido Sea” envuelve la pequeña narración de Maribel Ribera para dar la bienvenida al álbum con la mayor de las tranquilidades. Un poso tranquilo y relajado que conduce hasta esta “Muerte En Espiral”, cuyo arranque, con ese bajo tan protagonista, me recuerda y no poco a los suecos Soen. Unas primeras estrofas, envueltas aún en esa calma, son (casi) declamadas por el inconfundible registro de Ramón Lage. Lo que me agrada es el buen sonido que emana del conjunto toda vez este adquiere un mayor peso. Siempre con ese tono melancólico tan reconocible en la banda. Lage estira y enfurece luego su registro, trazando una gran primera línea de voz. Y Dani Arcos está dejando, además, riffs con mucho gancho en esas partes más nervudas. Además el solo que dibuja después desprende clase y buen gusto. Nada que sorprenda a todo aquél atento a la trayectoria del coruñés. Un buen arranque.

En Lo Peor” apuesta de entrada por un metal más pesado, bien adornado en todo caso por las teclas de Manuel Ramil, y que parece buscar inspiración, de nuevo, en loas fronteras del metal progresivo más leve. Hay estrofas bien construidas, tanto en lo referente a voces como en el toque melódico que añade Dani Arcos. Un corte que bien podría recordar a ciertos momentos de Delalma, donde Adventus no temen a revestir su acostumbrado metal melódico de una producción profunda y grandilocuente. Siento que el juego entre esa pompa y el aire más melancólico de la composición está bien trazado. También el protagonismo de unos inspirado Fernando Mainer primero y Manuel Ramil después. Me agrada.

Inspiración” enfanga en parte el sonido de la banda. Parte de un prólogo realmente potente para después construir unas estrofas muy ágiles, con Ramón Lage bailando hábil mientras baila entre registros. Puede no ser el estribillo con más gancho del álbum. Por contra, es un corte que se crece en lo que a ejecución se refiere. Desde la precisa batería de Nacho Arriaga a esos buenos riffs de Dani Arcos y terminando con ese buen solo de Manuel Ramil. Con eso y con todo, un corte con el que me ha costado llegar a conectar.

De Mi Corazón y Otras Miserias”, cuyo videoclip se descubre como un sentido alegato en favor de una sanidad de calidad, pública y universal, consiste en un metal melódico a través del cual se cuela la mejor versión de estos Adventus. Desde la buena producción de la que hace gala, al modo en que Ramón Lage transita por la línea de voz, con esos dejes tan característicos, a los buenos riffs de Dani Arcos y los discretos, y a la vez fundamentales detalles de Ramil tras las teclas. Siento que pasa por ser uno de los cortes verdaderamente ganadores de este nuevo álbum, cerrado por otro gran solo de guitarra.

No muy lejos de ahí camina “Nada A Favor”. De su prólogo brioso transita hacia unas estrofas tranquilas, reposadas, con Diego Valdez y Ramón Lage turnándose al micro, y que son pura esencia Adventus. Me agrada por ese crescendo que va dibujando. Bien planteado y mejor interpretado, todo camina a lomos de un fino Nacho Arriaga tras los parches. Es otro corte triste en lo que cuenta, que sin embargo no se disculpa a la hora de buscar un mensaje más positivo en su tramo final. Dani Arcos, cuyos riffs aquí son más serviciales que brillantes, se destapa con un más que digno solo de guitarra. Un corte con el que conecto solo a veces.

Todo lo contrario que con “Esencia”, quizá por el mayor picante que la banda ha entregado aquí, y que se distribuye desde las voces de Ramón Lage a los ritmos vivos que le confiere Nacho Arriaga tras baterías. Son unos Adventus alternando entre ese mayor brío de los estribillos y caminando sobre un llamativo riff de guitarra durante estrofas. Por ahí una composición que, si bien ofrece un trazo de lo más clásico, posee una marcada personalidad dentro del tracklist, algo a lo que ayuda los detalles que la producción va dejando durante todo el corte. De las que entran a la primera y dan la impresión de que podrían funcionar como un tiro en directo.

¿Cuántas Lágrimas?” recupera una versión más reconocible de los chicos. Es el corte más extenso de los diez, con una gran presencia de teclas en el prólogo. Después llegan unas estrofas prácticamente desnudas, con un Ramón Lage casi en susurros. Derrocha clase ahí el asturiano, conduciendo con acierto este octavo corte. Dani Arcos está dejando buenos detalles melódicos bajo esas voces. Doblando melodías y ejecutando riffs más que funcionales. El puente central, ese que arranca con Manuel Ramil al piano, es estupendo. También el modo en que Ramón Lage despliega su voz aquí. Grandilocuente y muy afín al espíritu de un proyecto como este. Otra de mis favoritas.

Introducción al margen, “Ser Yo” pasa por ser el corte más rácano de todo el álbum. Pero es también el que ofrece otro de los riffs más llamativos de entre todos cuantos Dani Arcos ha introducido en este “De Mi Corazón y Otras Miserias”. Una composición que, sin abandonar el habitual tono melancólico que les caracteriza, hace por buscar una personalidad que le distinga del resto. Ruge el bajo de Fernando Mainer bajo un Ramón Lage que, da la impresión, se encuentra de lo más cómodo en este registro. Me agrada el solo de guitarra final. También el mayor mordiente que abrazan durante el epílogo. Puede ser la que más ha crecido con el paso de las escuchas.

En Paz” es una balada clásica, toda pompa y grandilocuencia, con un fantástico Ramón Lage. Bien construida, adornada por un inspirado Dani Arcos y que supone un cierre no exento de clase y buen gusto. No niego que la letra tiene momentos capaces de ponerme la piel de gallina. Si ese era el propósito de los chicos, desde luego han ganado esta “partida”.

No me termina de conquistar en su totalidad pero sí que encuentro mucho asidero donde agarrarme en esta cuarta entrega de la banda. Producción de lujo mediante, cortes como el que da título al álbum, siguiendo por el gancho de “Esencia” o la atractiva diversidad de “En Lo Peor”, la consistencia de “¿Cuántas Lágrimas?” o el cierto atrevimiento de “Ser Yo”. Luego cierto es que hay ideas, momentos aquí y allá, con los que ya me ha costado más conectar. Con eso y con todo, un álbum que, pienso, agradará a todo fan de la banda.

Texto: David Naves

Agenda: Crudo en León

La presentación en vivo de «mEtAnOIA» el nuevo disco de los combativos Crudo llega a León. El próximo sábado 31 de enero la Black Bourbon será el epicentro de una nueva descarga del cuarteto nacido en Avilés.

Tras su paso por el festival salmantino AbejaRock, el Festival El Último Bus en Madrid y la presentación en casa (crónica) el renovado cuarteto tras la incorporación de Abraham Díaz a la guitarra presentará este nuevo trabajo, grabado, mezclado y producido por Rubén Álvarez en tándem con la propia banda en La Fábrica de Músicos de Avilés y masterizado por Dani Sevillano en los OVNI Estudio.

Entradas anticipada 10€ / 12€ en taquilla.
Venta online a través del siguiente enlace:
https://woutick.com/es/entradas/crudo-en-leon-black-bourbon

Reseña: Sun Of The Dying «A Throne Of Ashes» (AOP Records 2025)

Tercer trabajo para los doom death metaleros con base en Madrid Sun Of The Dying, la banda que forman Daniel Fernández Casuso y Roberto Rayo en guitarras, David Muñoz en teclados, Diego Weser en baterías, Jose Yuste al bajo y Eduardo Guilló en voces. Únicos representantes estatales dentro del siempre interesante sello alemán AOP Records, “A Throne Of Ashes” fue grabado por el Aversio Humanitatis Simón Da Silva (At The Altar Of The Horned God, Voidescent, Mara, Defacement…) y posteriormente masterizado por el Teitanblood Javi Félez (Altarage, Vidres a la Sang, Totengott, Avulsed…). A ello hay que sumarle la colaboración de Antinoë, el artwork de Manuel Cantero (Santo Rostro, Ósserp, Zeenon…) y la foto de Sara Juanes. Todo para un disco que vio la luz el pasado 21 de noviembre en digital, CD y vinilo de 12″.

Martyrs” se eleva desde las profundidades para luego arremeter con el habitual doom death ordenado y rebosante de clase que les caracteriza. Un disco como este, en este momento de su trayectoria, no sería el que es sin la buena producción que se intuye ya desde las primeras estrofas. Un sonido bien calculado, equilibrado al milímetro, y que luce igual tanto en las partes más tranquilas y atmosféricas como en las más rotundas y desgarradas. Dice mucho de ellos, en mi opinión, optar por abrir el álbum con el corte más extenso de tracklist. Estas partes calmadas, en particular por las voces limpias que las domina, tienen algo que me recuerda a los Antimatter del gran Mick Moss. Las más graves, portan un sello que me lleva a pensar en gente como Evoken, Saturnus, Officium Triste… nombres todos ellos con los que, intuyo, les compararán a menudo. En definitiva es un opener conciso, diverso, bien construido y mejor arreglado, que confluye en un puente de una violencia no muy lejana a la de algunos de sus compañeros de sello. Este “trono de cenizas” no podría haber dispuesto mejor arranque.

Es tan acusada la majestuosidad de “Martyrs”, que Sun Of The Dying entregan ahora un corte que poco o nada tiene que ver con él. “Black Birds Beneath Your Sky” parte del que puede ser el riff más monocorde y rocoso que les recuerdo. A él confrontan estrofas donde la agónica voz de Guilló resulta casi el único asidero. Ahí me gusta el contraste que ejercen unos estribillos por los cuales, voces limpias mediante, se filtrará algo más de luz. Un corte menos ambicioso en lo que a reloj se refiere, pero que le confiere una gran personalidad a este tercer trabajo.

With Wings Aflame”, con Antinoë colaborando en voces, entrega a unos Sun Of The Dying más reconocibles. De inicio una balada / medio tiempo elegante, distinguido, cuyas partes más desgarradas me recuerdan, fácilmente, a unos Novembers Doom de álbumes como “Aphotic” o “Into Night’s Requiem Infernal”. Me agrada el modo en que empasta y progresa el doble juego vocal. También la carga atmosférica que entrega el Arwen David Muñoz tras las teclas. Hay buenos cambios de ritmo acompañados de cuidadas melodías de guitarra. Y si bien quizá eche en falta una pizca más de nervio en su arreón final, me resulta un corte nada desdeñable en cualquier caso.

The Greatest Of Winters”, que porta la que quizá sea mi letra favorita de todo el álbum, arranca con Weser enseñando un brío que habrá de difuminarse cuando acudan las primeras estrofas. Ahí emerge la banda en su registro más grandilocuente. Buena parte de razón la tienen de nuevo las teclas de Muñoz, pero también esos riffs que proponen Rayo y Casuso. La banda recupera aquí aquella escritura más diversa que alimentaba “Martyrs”, enfrentándola a ese doom death (un tanto) más pomposo para consolidar así otro corte de eficacia más que sobrada. Entre tanta pompa, puede que el bajo de Jose Yuste quede algo enterrado en la mezcla. Sea como fuere, aprecio esa cierta tensión que desprende su puente central. Pero sobre todo el crescendo que introducen después. Guilló se desgañita a fondo aquí y Sun Of The Dying abrazan un registro en el que parecen la mar de cómodos. Estupenda tanto desde el papel como en lo que a ejecución se refiere.

House Of Asterion” arranca desde posiciones muy académicas, muy cercanas a todo lo que dicta el libro de estilo, para después ofrecer una escritura que me agrada por la diversidad que atesora. Porque parece un corte trazado a base de contrastes. De la acusada grandilocuencia del prólogo a la candidez de esas primeras estrofas. Y de ahí a unos estribillos en una clave un tanto más épica, con los colchones de teclas de Muñoz acaparando buena parte del protagonismo. Hay grandes voces limpias, una mezcla dotada de gran equilibrio y un epílogo vibrante y redondo. Otro logro.

Son precisamente las teclas de Muñoz las que dan la bienvenida en la final “Of Absence”. Una cuidada línea de piano que cederá luego el protagonismo a un doom, de nuevo muy académico, en una onda que bien podría rimar con los mejores My Dying Bride. Eduardo Guilló traza aquí otra de mis líneas de voz favoritas de este tercer largo. Todo el corte dispone de una gran labor melódica del dúo Rayo & Casuso. Algo que termina otorgando una cierta distinción a este broche final. Triste, melancólica y desgarrada. Al fin y al cabo doom death metal quintaesencial, tal vez eche en falta ese riesgo que abrazan en cortes anteriores. Con eso y con todo, un cierre más que digno.

La banda, a la que tuvimos el placer de ver sobre los escenarios el pasado año (crónica), parece saber muy bien lo que se hace. Un doom death pensado desde su escritura como un juego entre contrastes, algo que le otorga una frescura muchas veces desconocida en álbumes de género como este. Buenos arreglos, el detalle de la fina colaboración de Antinoë, buenos riffs y melodías, tristeza, melancolía… todo sin perder el característico sello del grupo, pero creo, y esto es lo más importante, que componiendo el álbum más personal de todos cuantos han entregado hasta la fecha. Ese, y no otro, pienso que es el camino a seguir.

Texto: David Naves