Quince años no se cumplen todos los días y por ahí que los chicos de As Life Burns quisieran celebrarlo como mejor saben: dejándose caer por una de las salas de referencia dentro del ecosistema asturiano como es el Gong Galaxy Club y haciéndose acompañar para la ocasión de la buena gente de Chamako Wey. Se preveía buena entrada pese a lo desapacible de la jornada y no puede decirse esta vez que el público asturiano diera la espantada.
Pasan seis de las nueve cuando los nuevos Chamako Wey hacen acto de presencia sobre el escenario ovetense. “Letras Pendejas” promete la camiseta del ahora frontman Dani Larriet, flamante ganador del Premio Amas a mejor vocalista en la víspera y que atacó con renovados bríos un setlist de pildorazos breves pero intensos. Y como cabe hablar de todo, lo bueno y lo malo, no queríamos pasar la oportunidad de celebrar la nueva iluminación de la sala. El recinto sigue mejorando noche tras noche y quede aquí la mención.
Volviendo a lo que nos ocupa y desde que la banda arranca con “The Butcher”, somos testigos de ese conglomerado a medio camino entre el stoner más cabrón y los Brujeria más decididos. “Sigo Sintiendo Frío” exclama el vocalista. La tan traída y comentada frialdad del público astur, que el sábado pareció hacer suyo el incómodo frío del exterior, no quitó para que la banda diera su versión más nervuda en una “Fariseos” que pondría a prueba los sólidos cimientos del Gong.
Desde Sanlúcar de Barrameda, Mike Jiménez ataca descalzo el doble bombo. Buena gestión de la batería la que desplegó a lo largo de la noche en una formación en la que permanecen los miembros originales Adrián “Mostro” en guitarras y Jandro Fanjul al bajo junto a Adrián Amieva también a las seis cuerdas. Preciosa Les Paul, por cierto.
No faltaron agradecimientos a los protagonistas de la noche. Tampoco al personal del Gong, en especial a Isaac Prieto, infalible una noche más a los mandos de la nave. Así las cosas, “Zombie Canibal” entrega la versión más agria y rotunda de Larriet, mientras que “Edgecrusher” recuerda a los seminales Fear Factory en una versión desde luego mucho más terrenal que el original de 1998.
Hubo lugar incluso para las sorpresas. Y es que hacía tiempo que no nos topábamos con el Txeffy enmascarado. “Txeffy Misterio” como le definió el propio Larriet. La anécdota, eso sí, se produce cuando el Actvs Mortis arriba al escenario antes de lo marcado en los setlists. Cosas del directo. En cualquier caso dejan un “La Migra” de Brujeria que supo a gloria a más de uno. El cierre con “Pendejos Fronterizos”, ahora sí, puso fin a una descarga de una banda que, ahora mismo, puede presumir de poseer un sonido único y reconocible. Al menos dentro de la región. Como siempre atentos ya a sus próximas evoluciones.
As Life Burns, huelga decirlo, son un animal muy diferente de sus teloneros. Y, como dije antes, tampoco quince años se cumplen todos los días. De ahí la buena entrada que registra la sala cuando poco más allá de las diez, la agrupación metalcore toma por asalto las tablas del recinto ovetense.
“We Are Animals” ya da muestras del buen sonido del que van a disfrutar. Un arranque a revientacalderas en el cual el bombo de la batería parece decir basta. Atento a todo, Dolfo, antiguo integrante de la banda, parece el primero en percatarse. Afortunadamente, la cosa no pasó a mayores.
Vimos a un Mikel muy centrado. Frontman dado a grandes esfuerzos y aunque el escenario del Gong no sea el de los grandes festivales, desde luego vimos a un líder ejerciendo como tal. También a una banda que supo vaciarse y disfrutar, desgranando buenos temas como “The Prophecy” o en especial “Until The Clean Mind Breaks”, con su inconfundible mezcla de nervio y técnica. Cabe destacar aquí la labor de Guillermo Rodríguez “Willy”, voz en Were The Waves Are Born, bajista también en la jornada del sábado y cuyos coros desde luego ayudaron a corregir y aumentar la consabida propuesta de los de la cuenca.
Y mientras que “Again This Brightness” desencadenó los mayores circle pits de la velada, “Debris Hills”, dedicada por Mikel a Dolfo, convierte el Gong en un mar de linternas de móvil iluminando el escenario. No faltó, claro, “Bring The Torch”, con el correr de los meses una de las favoritas de quien escribe. Tampoco un doble estreno.
“Whispers”, que sorprende tanto por la mayor pesadez que exuda como el poso más atmosférico que la acompaña. Y “Where The End Is Never Seen”, que cual negativo de su predecesora, revuelve a los As Life Burns más brutos y cerriles. Un cierre poderoso pero un show que supo a poco. Apenas cuarenta minutos. Aún con eso, al menos nos quitamos la espina que nos quedó tras su infructuoso paso por la última edición del Karma Fest, donde todo lo que pudo salir mal, salió aún peor. Qué duda cabe que nos volveremos a encontrar, seguramente ya con nuevo material en la calle del que, por supuesto, daremos buena cuenta por estas líneas.
Por nuestra parte nada más. Agradecer como siempre a la buena gente de la sala Gong Galaxy Club por todas las atenciones, mandar un gran saludo a las dos bandas, también a la buena gente de Mortal Coil (¡nos vemos el viernes!), a Dolfo, Jorge López Novales, Diañu, Pelayo, Angie, Txeffy y todos los que mi atribulada cabeza ahora no recuerda. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz