A través de HFMN el combo sueco Satanic Surfers, pilares del skate punk sueco recalarán en la ovetense Sala Estilo el próximo viernes 23 de enero. La cita contará con la participación del combo punk catalán Global Discontent y la formación stoner local Ball Breakers como bandas invitadas.
Nacidos en Lund (Suecia) en 1989 la segunda etapa de Satanic Surfers arrancaba con su regreso a los escenarios en el año 2017 tras 7 años de parón indefinido para seguir ofeciendo su característico sonido rápido, melódico y cargado de crítica social. Su último lanzamiento discográfico hasta la fecha data de 2018, año en que publicaron “Back From Hell”, demostrando que siguen siendo una de las bandas más influyentes del género.
Desde Badalona con más de una década de trayectoria Global Discontent presentará una renovada alineación y su nuevo disco «Ten Years Since The End Of The World» autoeditado en septiembre del pasado año. Sus influencias beben del punk melódico y bandas como Rancid, The Briggs o Millencolin.
Por su parte Ball Breakers debutaban en el año 2023 con un EP homónimo que les ha llevado a compartir escenario con bandas del calibre de Anal Hard, Strawberry Hardcore o The Real Mckenzies.
Daeria y Headon regresarán a los escenarios asturianos el sábado 16 de mayo. La cita tendrá lugar en la ovetense Sala Gong como parte de su gira conjunta «Tour Sin Límites» que también incluye paradas en Valencia, Bilbao, Granada, Madrid y Murcia.
Cinco años después de su paso por sala Sir Laurens (crónica) ahora Estilo el combo catalán regresa a Asturias. Tras «Despierta» y «Furia«, como primeros adelantos promocionales llegarán a Oviedo para presentar su próximo trabajo discográfico vía Art Gates Records.
Por su parte los murcianos Headon también llegarán a la Gong con nuevo álbum que presentar. Bajo el título de «El Despertar» el disco de carácter episódico ya cuenta con un primer adelanto denominado «Memento«.
Muy pronto info completa sobre los puntos de venta de entradas y horarios.
«Requiem Aeternam» (descanso eterno) es el primer libro de poemas del sierense Miguel Granda Cué, y el próximo jueves 8 de enero será presentado a partir de las 19 horas en la casa de la cultura de La Felguera (Langreo).
La velada contará con la participación del también escritor Fernando García Magdalena. El libro, editado a través de Íbera Ediciones es el último de una trilogía, según el autor se decidió a empezar por el último libro, ya que es el más emotivo y el que más ganas tenía de escribir. Los otros dos libros hablarán del nacimiento, el segundo de la vida y el amor, ya que éste trata sobre la muerte y la despedida. Como curiosidad comentar que uno de los poemas se corresponde con la letra de la canción «Al final…» de los power metaleros asturianos Victoria.
Esta canción versa sobre una niña evacuada en septiembre de 1937 de la España franquista, desde El Musel hacia Rusia. Debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, no pudo volver a su tierra hasta pasados varios años, y lo hizo junto a su familia siendo ya una adulta. Una historia real basada en la vida de Emilia Fernández Cueli, una de las tantas niñas de la guerra.
El compañero José Miguel «Lago» de nuestros queridos Piratas de Libertalia nos ofrece una visión ácida y personal de lo que han sido los mejores lanzamientos discográficos el 2025.
Como viene siendo habitual el pasado 2025 ha sido otro año prolífico en cuanto ediciones de discos se refiere. En este caso voy a centrarme únicamente en grabaciones estatales, porque son muchas, muy buenas y merecedoras de darles una mención, evidentemente, a criterio del que escribe.
Quisiera comenzar en mi Villa del Adelantado con el resurgir de las cenizas de In-Sanity y la edición de «Searching» (reseña aquí), con una más que digna vuelta donde los avilesinos nos deleitan con su mezcla de thrash y heavy clásico.
Sin salir de las orillas de la ría de Avilés, concretamente, en Llaranes viejo, se ha gestado otro de los discos del año, «Metanoia» (reseña) de unos Crudo, en clara línea ascendente y con unas grandes colaboraciones, que hacen rozar el discazo.
Y como final en nuestra comarca, lo siento, no soy nada imparcial con esto, pero Ofensivos lo han vuelto hacer, brillantes ganadores del Perversiones 2024, se han sacado un señor disco con todos los ingredientes ofensivos, sumado a un buen puñado de temas que no dejan indiferente a nadie, siendo una escucha obligada, salvo que seas un ofendidito de esos que se esconden en perfiles anónimos en redes sociales.
Sigo con lanzamientos de nuestra querida y repudiada ( por algunos) escena astur, si, escena astur, conjunto de palabras que chirría a algún unineuronal, por lo que genera, evidentemente, las mofas de otros muchos (ye lo que hay). Deberíamos y debemos de estar muy orgullosos del nivelazo de bandas que tenemos en nuestra región, gustos y amiguismos aparte. Después de esta repunada, al lio. Personalmente destaco el «Flesh & Bone» de Aneuma, otros en clarísima progresión que se han sacado un trabajo sobresaliente.
A Soundcrush con «The Hunt«, permitiéndome destacar su tema «Unprocessed» para deleite de mis oídos pakoncios.
Como no, «Marcados» de Caballo Moldavo, con portadón incluido. Aquí tampoco soy imparcial, verlos crecer y compartir momentos con ellos, para un servidor es un autentico lujo, aparte, el disco mola la ostia, punto.
Y como colofón, el mejor lanzamiento de una banda de hard rock en lustros, si, también se me ven las costuras, pero «The Long Way Home» de November es un disco descomunal y ya en directo deslumbran, mucha calidad hay ahí. Me repito, pero debutaron con la complicidad de los corsarios libertalios en el barrio más glamuroso de Asturies, Las Vegas, y vaya debut (crónica).
Cruzando el sangrante peaje del Negrón quisiera destacar «Maniphesto» deEasy Rider, disco que lleva grabado un tiempo pero que por circunstancias no pudieron editarlo hasta este 2025 ya pasado. Los de Madrid se merecen más de lo que cosechan, un buen puñado de temas junto al más que acierto de tener a Dess Díaz al frente.
Legado De Una Tragedia con «Lovecraft«, quizás baja un poco de su anterior entrega, pero Joaquín Padilla hace magia en cada disco, siempre un acierto.
Dando un giro hacia el doom/death, imprescindible escuchar «A Throne Of Ashes» de los también madrileños Sun Of The Dying, nada que envidiar a ninguna banda europea del estilo, y encima lo que escuchas en el disco lo trasladan de verdad al directo, poca broma.
Un debut a destacar, desde Ceuta, Metalkrüsa con su «Black Dahlia«, un buen puñado de canciones en forma de obra conceptual sobre el asesinato de Elizabeth Short, o mejor conocida como “La Dalia Negra”, que junto a unos riffs poderosos y solos brillantes hacen que el debut sea más que prometedor.
De tierras levantinas destaco otro gran disco, y ya van unos cuantos de Jolly Joker, no inventan nada, pero lo que hacen, lo saben hacer a las mil maravillas, Hard rock de quilates.
Y como no, no puedo dejar pasar la oportunidad de meter power metal, desde Alicante, Cain’s Dinasty nos trajeron este 2025 un revisión de los mejores temas de su trayectoria pero en castellano, «Dinastía De Caín«, soberbio, no es power al uso, le dan unos tintes más modernos y voces guturales de añadido.
Ya nombré en el vídeo de piratas los discos de Patxa y Cano (ex-Centinela), dadle un play. Y ya para terminar solo que me queda nombrar un disco que ha sido grabado este año, pero que todavía no se ha editado, al que los piratas y por ende, esta casa HMB, hemos escuchado en autentica primicia en los Estudios Dynamita. Estad atentos a su salida, porque es un discazo el que se tienen entre manos los Crusade Of Bards, que quede como propósito de este 2026 que comienza.
Seguro que me falta alguno, no he nombrado Ep’s, ni singles editados, que también hay cosas chulas, pero queda como mi humilde resumen del 2025 de esta nuestra querida escena. Aprovechar estas líneas para desearos feliz 2026 a tod@s, en especial a mi socio Txenry, a toda la familia de HMB y en particular a José Ángel y David Naves. Larga vida al rock y metal.
El que a priori parece ser el primer evento para Heavy Metal Brigadeen el 2026 reunirá el viernes 9 de enero en la ovetense Lata De Zinc al combo doom gallegoCruzeiro, los stoner cántabros Wet Cactus y la formación psicodélica local Sombra.
Los de A Coruña encabezados por la vocalista Beatriz Onyx presentarán su nuevo disco «Hic Sunt Dracones» editado en el mes de mayo a través de la asociación de sellos formada por La Rubia Producciones, Interstellar Smoke Records, Vertebrae y Doomshire Tapes. Por su parte Wet Cactus regresan a la Lata y a compartir tablas con Sombra tras su paso en el mes de abril por la sala ovetense. Su último trabajo es el EP «Live At Ovni Estudio» grabado en el estudio asturiano y editado en formato digital en el mes de marzo. Sombra, proyecto paralelo de dos de los 3 componentes de Acid Mess, apuestan por la psicodelia con un punto más experimental y jazzero, rozando por momentos el post rock. Su único trabajo discográfico «Visiones» data ya del lejano 2017. Con apertura de puertas a las 21 horas, el precio de la entrada en taquilla es de 15€.
ACTUALIZACIÓN: A través de un escueto comunicado Rat-Zinger anuncia la suspensión de su concierto en Gijón programado para el sábado 18 de abril y desvela su intención de retomar muy pronto una nueva parada en Asturias.
Inmersos en su nueva gira estatal los bilbaínos Rat-Zinger recalarán en la Sala Buddha de Gijón el sábado 18 de abril para presentar su próximo trabajo discográfico «Jóvenes Promesas De La Delincuencia» que verá la luz en el mes de febrero a través de Kasba Music.
Tras su paso el pasado año por el langreano Festival Internacional de la Cerveza Artesano d’ Asturies presentando el EP «Alegoría Del Mal» regresan a los escenarios asturianos para descargar toda su personal amalgama de influencias. No es punk rock, no es hardcore, no es hard rock, no es metal, es todo ello en una declaración de intenciones ejecutada con potencia y contundencia.
El pasado 28 de noviembre, la lluvia nos dio una tregua, aunque no el frío, y nos acercamos hasta la ciudad de Oviedo. Al llegar no recordaba que era el día en que oficialmente se encendían las luces de Navidad y me encontré con una luminosa ciudad abarrotada de gente y con bastantes cortes de tráfico en la zona centro, así como con cambios en las paradas de transporte público, que me hicieron temer lo peor. Que no llegaría a tiempo a mi destino esa noche para ver en el Gong Galaxy Club a Ritual, banda tributo a Ghost. Afortunadamente erré en mis cálculos y llegué con tiempo suficiente para ver desde el comienzo la actuación que empezó puntualmente, a las 21 horas.
Nada más entrar en la sala, compruebo que está bastante concurrida, pese a la coincidencia con otros eventos musicales en la capital y el encendido de las luces navideñas. Me sorprende y a la vez me admira la juventud del público asistente y también el hecho de que gran parte de ellos van con la cara maquillada y vestimenta al estilo de la banda, con lentillas blancas, portando máscaras como las de The Nameless Ghouls… Y en ese momento me doy cuenta de que es cierto lo que alguna vez había escuchado, que Ghost ha sabido conectar perfectamente con el público más joven y que también es quien les ha iniciado en el metal.
En el interior del Gong nos amenizan la espera, por otra parte mínima, con música de rock y metal para hacerla más llevadera y a las nueve en punto salen al escenario los músicos de Ritual, con un cálido recibimiento. Ritual, es una banda de músicos españoles con identidades que permanecen en el anonimato, al igual que fue la intención de Ghost en sus inicios, aunque desde 2017 y debido a acciones legales emprendidas por varios músicos que habían trabajado en este proyecto se reveló públicamente la identidad de su líder, el sueco Tobias Forge.
Me sorprende muy gratamente el parecido físico y lo bien caracterizado que está el cantante, con idéntica vestimenta a la del conocido Papa Emeritus II, así como los cuatro músicos: dos guitarras, un bajo y un batería. Todos ellos con máscaras y ataviados con túnicas iguales a las de los originales The Nameless Ghouls, portando su símbolo alquímico correspondiente en el traje.
Este tributo se centra en la primera época de la banda y tanto los personajes como su caracterización son un fiel reflejo de ello, con una imitación muy lograda además incluso de los movimientos de los personajes en escena. Comienzan con una “intro” en la que los músicos van saliendo uno a uno al escenario y saludando al respetable para seguidamente dar paso a “Per Aspera Ad Inferi”, tema bastante cañero y con potentes ritmos de batería del segundo disco de Ghost, “Infestissumam”.
A continuación interpretarían “Prime Mover” de su primer álbum de 2010, “Opus Eponymous”, canción de las más metaleras y con un estribillo muy oscuro. En “Secular Haze”, el cantante se presenta y se dirige al joven público hablándoles en una mezcla de italiano y español con la siguiente frase: “il mio fraterno me habló muy bien de ustedes”, lo cual provoca sonrisas y una respuesta positiva entre los espectadores de la sala. Esta canción fue primer single del álbum “Infestissumam” y sus melodías generan una atmósfera propia de una película de terror.
Continúan con el primer tema del primer álbum de Ghost, “Opus Eponymous”, se trata de “Con Clavi Con Dio”, de atmósfera inquietante y una de las más coreadas por el respetable. Después nos deleitarían con tres canciones seguidas de su tercer disco de estudio “Meliora” de 2015: “From The Pinnacle To The Pit”, que abre con un potente riff de bajo; “Cirice”, la que fuera el primer single, tema lento y potente, de ambientación gótica y “Absolution”, canción rítmica y con sonido oscuro y melódico.
Del cuarto álbum de estudio de Ghost, “Prequelle” de 2018, nos interpretarían seguidamente “Ashes”, introducción de ambiente siniestro que evoca un cuento de terror, cuya atmósfera se rompe con “Rats” de sonidos mucho más “festivos” y estribillo pegadizo, con tintes del hard-rock ochentero e incluso del disco-rock de los 70 y principios de los 80.
Posteriormente Ritual regresaría al álbum debut de Ghost, “Opus Eponymus” con: “Elizabeth”, la que fue el sencillo principal de este disco, con estribillo épico y sonido doom metal, en la que al inicio el cantante, con gesto teatral, bebe de un cáliz que lanza por los aires y “Death Knell”, uno de los temas más oscuros y con influencias de Black Sabbath.
A continuación Emeritus II se dirige a todos los asistentes para preguntar: “¿Qué tal Oviedo?” y “¿qué nos está pareciendo el Ritual?” y da paso a “Witch Image”, corte más reciente del álbum “Prequelle” de 2018, con sonido de guitarras más limpias e influencias del hard-rock ochentero. Después le tocaría el turno a “Zenith”, tema de la edición deluxe del álbum “Meliora” de 2015, lanzada inicialmente como un bonus track para ser incluida en reediciones y compilaciones posteriores, como “13 Commandments”.
Seguidamente Ritual nos interpretaría una de las canciones más coreadas en la sala, que no es otra que “Dance Macabre”, segundo sencillo promocional del tercer álbum de estudio de Ghost “Meliora”, con estribillo pegadizo e influencias del pop ochentero y de grupos de AOR. Posteriormente llegaría también otro de los temas que más hizo vibrar y cantar a todos los presentes, “Mary On A Cross”, de ritmos melódicos y marcado estribillo, que fue lanzado por Ghost como parte del EP “Seven Inches Of Satanic Panic” en 2019.
Acercándonos a la recta final del concierto, Emeritus II se dirige a toda la sala para decirnos que tenemos que cantar con él para invocar al “Zombie Queen” y a continuación comienzan a sonar las primeras notas de “Ghuleh / Zombie Queen”, este corte empieza como una balada minimalista para terminar con un cambio de enfoque menos dramático y más alegre y con unos marcados ritmos de batería. Esta canción, al igual que la siguiente que interpretaría Ritual, pertenece al álbum “Infestissumam”, se trata de “Year Zero”, su segundo sencillo.
En la recta final Ritual nos deleitaría con uno de mis temas favoritos de Ghost, “Square Hammer” , y a juzgar por la cálida acogida de esta canción diría que también una de las preferidas del respetable. Con una magnífica interpretación de la banda, combina a la perfección lo siniestro con lo accesible, de riffs pegadizos. Con este tema a las 22:27 horas Ritual apagarían las luces del escenario para dejarlo vacío. Pero tras los gritos de “otres tres” del público regresarían interpretando en primer lugar “Lachryma”, segundo sencillo del último álbum de Ghost “Skeletá”, lanzado el 25 de abril de 2025. A continuación, “If You Have Ghosts”, de su primer EP homónimo de 2013, producido por Dave Grohl. Seguirían con “Ritual” de su primer disco “Opus Eponymous”, canción con contraste de solos siniestros y estribillos melódicos. Para finalizar en torno a las 22:48 horas con “Monstrance Clock”, corte con marcadas influencias de King Diamond que nos evoca pasajes góticos y tenebrosos, perteneciente al segundo álbum de Ghost, “Infestissimum”.
Al apagarse los focos y echar un vistazo alrededor, contemplo las caras de satisfacción generalizada de todos los espectadores y pese a las reticencias que a veces generan los tributos, se nota que el público disfrutó plenamente del show, más cuando a los pocos minutos los músicos se mezclan entre la gente repartiendo setlists y haciéndose fotos con todos aquellos que quisieran, entre los que me incluyo. Es de agradecer la cercanía y amabilidad en el trato de los artistas y os animo a que si tenéis oportunidad os acerquéis a experimentar el “Ritual” de devoción al sonido de Ghost.
Por último, sólo me queda agradecer al equipo de Heavy Metal Brigade por el apoyo, al Gong Galaxy Club por las facilidades y a los amigos y todos los que os acercáis a las salas a disfrutar de la música en vivo. Nos vemos próximamente… hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
Dos citas se iban a disputar el favor del público ovetense en la noche del sábado: por un lado, Crudo presentando su flamante nuevo álbum “mEtAnOIA” y por otro, la enésima vuelta a su tierra de los heavy metaleros Avalanch, en plenos fastos de su XXX aniversario. La Sala Tribeca sería el epicentro de una nueva descarga de los asturianos, quienes iban a sufrir la baja del hijo pródigo Ramón Lage en los días previos, quedando reducidos así a la formación ya de sobra conocida: Alberto Rionda en guitarras, Bjørn Mendizábal en baterías, José Pardial en voces, Manuel Ramil a las teclas y Nando Campos al bajo.
Lo cierto es que hacía un día de perros. De aquellos tan invernales que solo invitan a tomarse un té caliente como la piel del sol, arrebujarse bajo la mantita y poner alguna de tus películas favoritas. Pero Avalanch venían a la ciudad y era una cita que no nos podíamos perder. Tercer encuentro del abajo firmante con la actual iteración de una banda a la que mis ojos han visto en salas, festivales o campos de fútbol, en eléctrico y en acústico, en Vigo, Madrid… tantas veces que, atribulada cabeza mediante, hace tiempo que perdí la cuenta.
Nada más ocupar posiciones en primeras filas, nos llama la atención la silla que ocupa el lugar de Alberto Rionda sobre el escenario. Se inicia la cuenta atrás, los miembros de la banda toman las tablas y, en efecto, vemos al alma mater del quinteto iniciar el show sentado. Hecho que, más adelante, tendría su debida explicación. La cuenta llega a cero y el electrónico de fondo dispara el videoclip de “Horizonte Eterno”. Y Avalanch dan cumplido inicio con un José Pardial fino en voces primero, y unos Campos y Ramil prestando una buena ayuda en coros después. Y sin ser ni mucho menos uno de sus cortes más potentes, que de todo habría a lo largo de la noche, me llamó la atención la pegada de Mendizábal en “El Dilema De Los Dioses”.
A término, Riondahimself explicaría los motivos por los cuales estaba dando el concierto sentado. Y que no eran otros que, al parecer, una serie de vértigos y mareos que venía sufriendo desde la víspera. Al igual que con Lage, vayan nuestros deseos de pronta recuperación para ambos. “Lilith”, de aquél “Malefic Time: Apocalypse” de 2011, vira en su nueva versión al idioma de Cervantes. Y demuestra que, al menos en primeras filas, la gente había hecho sus deberes. Alberto Rionda, rictus de máxima concentración, da lo mejor de sí, dadas las circunstancias, para introducir la ya legendaria “Delirios De Grandeza”. Quizá el corte que viene a contener uno de los solos con más feeling de su ya dilatada trayectoria. La disfruté como niño con juguetes nuevos una noche más, no voy a mentir.
También de aquél álbum de 2001 (¡cómo pasa el tiempo!), “El Ángel Caído”, es una “Xana” que Pardial introduce jugando con la gente. Ésta, huelga decirlo, respondió en consecuencia a uno de los grandes clásicos de la banda. Diría, porque así fue como lo sentí, que este fue uno de los momentos de mayor conexión entre audiencia y músicos de toda la jornada. Irónico Pardial, comentaría entonces que se le había olvidado la letra porque tenía a su muy querida madre haciéndole “ojitos” desde la platea. Y es que como diría alguien que yo me sé: “a quién no le ha pasao”. Anécdotas al margen, el coruñés Manuel Ramil se revela fundamental en “La Flor En El Hielo”. Rionda se destapó con otro gran solo aquí que, dadas las circunstancias, pienso tuvo doble mérito.
Aquí José Pardial quiso tener un detalle para con el otro convaleciente, Ramón Lage, a quien quiso dedicar “Lucero”. “Por él va todo esto”. Uno, que ya peina más canas de las que acierta a contar, aún recuerda los agrios, encarnizados debates que surgieron con aquél dramático cambio de formación y el subsiguiente estreno de un corte que, más de veinte años después, rinde Tribeca a sus pies. Lo que son las cosas. La actual voz de Avalanch, quien aún genera debate entre los fans, se la lleva a su terreno y desde luego hace bien. También de aquél “Los Poetas Han Muerto” es “Niño”, auténtica favorita de quien escribe y por la que siento algo más que abierta y pura devoción. Público realmente entregado aquí. Solo faltaba.
Los chicos no le iban a dar la satisfacción al fan que requería de forma más que insistente “Cambaral”, pero sí en cambio, y de boca del propio Pardial: “uno, dos, tres y mil motivos para estar allí” con todos nosotros. Con el videoclip proyectado en el electrónico de fondo, Avalanch están dando una buena versión de sí mismos aquí. Muchos han ido y venido al seno de la formación asturiana. Pero no creo que nadie pueda dudar de la calidad técnica que atesora su actual alineación. Una formación que, “aún respira”, y su público con ella. Otra de las que siempre recibo de muy buena gana.
Llegaría entonces un pequeño respiro para los chicos con el solo de Bjørn Mendizábal. Conciso, vibrante y de esos que acaban por conectar con el público. Me agradó. Maese Rionda volvió a tomar el micrófono. Y lo hizo para mandar un recuerdo a Lage primero, y para instar a que cantáramos la siguiente con él. “Santa Bárbara”, que con una mina que sigue sesgando vidas de honrados mineros, resultó más perentoria que nunca. Nuestras gargantas acompañaron pues a la guitarra del líder de Avalanch, por si cabía alguna duda. Este pequeño impás en el set se cerraría con “Vientos Del Sur”, que arranca con Ramil y Pardial solos sobre el escenario y que culmina con un tremendo agudo del pixueto. Buen acompañamiento de la gente aquí y gran ovación final.
Encarábamos ya la recta final. Y lo haríamos con uno de mis riffs predilectos del vasto catálogo avalanchero, ese sobre el que se construye “Otra Vida”, donde creo estar viendo al mejor Pardial de toda la noche. Videoclip de fondo mediante, echaríamos de menos al bueno de Ramón Lage, citándole para la futura venida de Adventus a su tierra. De vuelta al “Malefic Time: Apocalypse”, la traslación al viejo castellano de “Baal” me sorprende a estas alturas de set. Pero, en cualquier caso, me gusta la forma en que Pardial alterna sus tonos más leves con los más agrios aquí. También el soporte que ofrece Ramil tras las teclas. El mejor Rionda resurgiría entonces para otra de las ya infalibles, “Pies De Barro”, que junto con “Alas De Cristal” parece una buena traca final. Al menos, si uno atiende a la reacción que provocan dentro de Tribeca. Quedaba una, que sucede tras la marcha de la banda a camerinos, y que como viene sucediendo en esta última etapa de la banda, resulta ser “Torquemada”, con Bjørn Mendizábal desatado tras los parches pero donde, a buen seguro, más echo en falta una segunda guitarra que dé un mayor poso a este mítico y descosido power metal.
Ovación final e incluso vítores al cerebro de estos Avalanch. Una sala que registró una muy buena entrada (a pesar de la ausencia de Lage y el auténtico día de perros que vivimos el sábado) y unas sensaciones, por lo que pude constatar, que fueron más que buenas. Es un repaso amplio a toda su discografía. Obvio, que con una trayectoria tan larga a sus espaldas, siempre habrá quien eche en falta tal o cual canción. Es inevitable. Ellos, principalmente su guitarra y líder Alberto Rionda, pelearon contra las circunstancias y se superpusieron a ellas. Mientras escribo este texto, lo siento así. Y de hecho algunas de las reacciones en caliente que recogí al término del show así lo atestiguaban.
Por mi parte nada más. Mandar un abrazo grande a la agradable compañía de antes, durante y después del concierto, así como también un agradecimiento a Duque Producciones y FNR Promotora por las muchas facilidades dispuestas en favor de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Y que da inicio, tras las presentaciones por parte de Alain Johannes, con “Shaking For The Snakes”, y un aire casi medio oriental imbuyendo cada verso. Finalmente no gozamos de las proyecciones del cineasta Tad Fettig, pero la amplísima gama sonora que desarrollaron, acabó por cautivarnos igualmente. Duke Garwood, figura tranquila donde las haya, toma el micro en estos primeros compases. El de Kent nos ofreció, desde su afectada parsimonia, su característico y profundo registro. Aquí Barrett Martin se reservó un momento para comentar varios entresijos del debut. Luego ellos enfrentaron “Saturn Calling”, con el igualmente tranquilo Peter Buck inundándonos de aires floydianos desde su preciosa Rickenbacker.
Había sido un buen inicio de set. Buen sonido con el que se desarrolla la descarga, con Johannes echando mano del slide en “Outside Again”. Entre el marcado registro de Garwood y los ecos más country que dibujaban, a ratos, si se me permite el sacrilegio, me venían a la mente los Swans de Michael Gira. En cualquier caso, su sonido es un gran concentrado de influencias y matices. La amplia formación ayuda. En especial con los detalles leves, y a la vez ineludibles, que dejaba la mexicana Lisette Garcia tras el vibráfono. Garwood abandonaría entonces la guitarra para, clarinete mediante, ofrecer otro prisma más a la velada. Toda una panoplia sonora, un universo vasto y a la vez tranquilo, sin mayores sobresaltos, fluyendo de una manera muy especial, muy personal.
Y es que de pronto, en “Bembe For Two” parecen estar conversando con los mismísimos King Crimson, imbuyéndose también de una cierta psicodelia, trazando contornos alucinados en el interior del Kuivi. En “Embers”, Buck abandona la eléctrica por la acústica, Abbey Blackwell el bajo eléctrico por el contrabajo y Drink The Sea se conducen a uno de los momentos más calmos de la jornada. La tensión, cuenta el tópico, se podía cortar con un cuchillo. Hubo momentos en que pensé en Eddie Vedder, pero no tanto en Pearl Jam sino en algunos de sus trabajos en solitario. En especial aquél para el film de Sean Penn “Into The Wild”. Alain Johannes chileno estadounidense él, ejercía de maestro de ceremonias. También de nexo entre un público hispanohablante y una banda mayoritariamente anglófona. Y Buck, siempre tan hierático, tuvo a bien regalarle una púa a una niña de las primeras filas, que es desde luego el rango de público al que más hemos de cuidar y proteger.
De aquí en adelante cabe un rock algo más vivaracho, “Spirit Away”, con el bueno de Johannes en voces. Y con el batería Barrett Martin ahora tras el vibráfono, o una “Mouth Of The Whale” con Drink The Sea en su encarnación más misteriosa y a la vez lisérgica. Desde luego, a ratos, impresiona el gran abanico de influencias que manejan. Y cómo se las arreglan para que, aún así, la descarga resulte extrañamente homogénea, en todo momento coherente. Incluso cuando los aires más desérticos de “Paredes” (en memoria del compositor portugués Carlos Paredes) desbordan en la Sala. Peter Buck echaría mano de nuevo de su eléctrica. Y la banda encararía entonces la recta final. Un largo epílogo donde cupo casi de todo. Desde el cariz ciertamente alucinatorio de “Butterfly” al bajo que rezuma distorsión en la más grave “Sweet As A Nut”.
Johannes nos anuncia entonces que restan tres cortes para el final. El primero resulta “Making A Cross”, que el chileno estadounidense compuso para Mark Lanegan, y que el viernes ofreció un deje casi grunge. La segunda sería no otra que “The One I Love”, única concesión del set (salvo despiste del abajo firmante) a los R.E.M. de Peter Buck, muy celebrada, no cabía esperar otra cosa, y el cierre con “Hanging Tree”, original de unos tales Queens Of The Stone Age en su mayor pico de popularidad hasta la fecha. Más dos horas de set. Un universo en gran medida tranquilo, pero de una vastedad sónica tal que no quedó otra que rendirse.
Fue primero una sorpresa, cuando saltó la noticia el pasado día 17, y después un privilegio el haber sido testigos de un show tan especial. Viene bien, además, salir de la zona de confort (musical) de vez en cuando, máxime si es para enfrentar (es un decir) a músicos de calibre semejante. El futuro que depara a la formación multinacional, no lo acierto a vislumbrar, pero quizá haya sido la primera y también última vez que podemos disfrutar de sus evoluciones, como quien dice, al lado de casa. Agradecer por tanto a la buena gente del Kuivi el trato y las facilidades, mandar un saludo a los habituales de siempre y ya saben: nos vemos en el siguiente.