El ciclo de conciertos La Terraza Del Botánico, que tendrá lugar del sábado 11 al domingo 19 de julio, contará con Blues & Decker en su programación.
La formación gijonesa presentará los temas de «II: RETURN«, nuevo EP (reseña) que muestra su lado más rockero, antesala de su próximo LP que verá la luz en formato vinilo próximamente.
De la mano de Northern Blaze Prods la formación progresiva Humo retoma los escenarios el próximo viernes 10 de julio. Acompañados por los atmosféricos Foscor la cita tendrá lugar en las instalaciones de la asociación cultural Los Bancos de Atrás en Unquera.
A partir de las 19 horas la formación catalana repasará sus primeros trabajos para celebrar sus 25 años de trayectoria por su parte el combo asturiano será el encargado de inaugurar esta velada especial.
Estamos en época de festivales y haciendo un juego de palabras con la obra de Fernando Fernán Gómez, parece que «Las salas (no) son para el verano»… Pero a pesar de esto, no nos queríamos perder la presentación del “Marcados” de Caballo Moldavo para el público gijonés. Que sí; que desde su presentación en noviembre hasta ahora han tocado tres veces en Oviedo… ¿Y qué? Si algo me gusta, no voy a perder la oportunidad de volverlo a disfrutar. Además, en mi caso, la presencia en el cartel de Strangis Guajes era un aliciente más. El hardcore no es un palo que yo toque mucho, pero los gijoneses son unos históricos del panorama musical asturiano y merecen el más profundo de mis respetos.
Siempre que puedo, tengo la costumbre de acudir puntual a los conciertos. El ambiente a la puerta de las salas suele ser un buen termómetro de lo que te vas a encontrar en el interior, y he de decir que el panorama el pasado sábado era poco halagüeño. Apenas cinco o seis de los habituales en la puerta del Lucy Club y aún sonando las últimas pruebas de sonido. Un garbeo para tomar un refrigerio y vuelta a la sala a la hora de comienzo del bolo. ¿Y a quien te encuentras a la puerta?; a los músicos de ambas bandas dándonos la bienvenida. Como repetirían en el interior, nos disponíamos a concelebrar un concierto en petit comité (alrededor de quince personas, en el mejor de los casos).
Con el personal ya disfrutando del frescor del sótano, comienzan Strangis Guajes al grito de «¡Vamos Allá!» por parte de Villa. Abren su repertorio con ‘Mi Libre Decisión’. Sin dar un momento de respiro a los asistentes cae ‘Boicot’, y es que parecen decididos a darle un buen repaso a su “S/T” del ya lejano 1994.
En ese momento es Carlos, bajista y coros, el que se acerca a su micro para presentar a la banda y contarnos que es su segundo concierto en Gijón desde 2024, tras su vuelta a las andadas después de 26 años parados. Seguimos con el ritmo endiablado y se arrancan con ‘Quién Si No Tú’. Todos temas de dos/tres minutos… ¡y a fuego! A esas alturas el ambiente está más que caldeado y no sólo en sentido musical, también en el puramente físico, algo que también se nota en el escenario: «¿Qué tal llevamos el calor?»; inquiere el cantante. Y vaya si se nota… A bocajarro nos descerrajan ‘¿Qué Hemos Conseguido?’ y ‘Nada Está Perdido’.
El ritmo sigue frenético. «Nos quedan dos nuestras y dos versiones»: y esos dos temas van a ser ‘Sentido Común’ y ‘Coherencia’. Sus letras, por desgracia, no han perdido vigencia y están de más actualidad que nunca. En lo musical, maquinaria bien engrasada, con base rítmica speedica y la Epiphone SG de Dani rugiendo de forma desgarradora. Decir que la sorpresa para mí fue no encontrar a Gus tras los tambores, aunque el sustituto (desconozco si interino o permanente) cumplió con creces con su cometido. Y quedaban los anunciados covers. He de decir que con el primero, que no fue otro que el ‘Hard Times’ de los neuyorquinos Cro-Mags incluido en aquel “The Age Of Quarrel” de 1986, me llevé una grata sorpresa. Consiguió trasladarme por menos de dos minutos a la adolescencia y a mis primeros flirteos con el thrash y el hardcore punk. Terminaron con el ‘Can’t Tell No One’ de Negative Approach, dejando claro de donde mamaron en sus inicios, aunque a tenor del soporte utilizado para albergar su setlist, se podría decir que también son hijos de Julio Iglesias (careta mediante, ja, ja, ja…).
En resumen, un repertorio rápido e intenso que dejaba al respetable calentito para lo que quedaba por llegar. La descarga de Caballo Moldavo empieza con ‘Bienvenidos Al Valle Del Cielo’, tema perfecto para estos menesteres introductorios y que no tardará en ser una seña de identidad para los de la cuadra. Algunos problemas con el sonido: que si el micro no se oye, que si el bajo no suena… Pero no tardan demasiado en solucionarse. Con las cosas normalizadas, continúan con ‘Alimentándose En Secreto’ y ‘El Cuervo’. El señor Leónidas Hooves se marca dos grandes solos, dejando bien a las claras que el grupo va a poner todo de su parte.
Tras este buen inicio, es el momento para que el Reverendo Troath agradezca a los asistentes su presencia y a Strangis Guajes su acompañamiento: «Estamos en familia». Llega el momento de volver a sus orígenes con ‘Réprobos’. Otro buen solo de Leónidas e incursión del Reverendo entre el público, continuando con ‘El Blues Del Innombrable’. Hasta el momento, el repertorio se presenta calcado al de la Lata de Zinc de hace algo más de dos meses. Va a ser el ’Dirty Black Summer’ de Danzig el que rompa la dinámica de temas propios: primera versión, que no la única.
Retoman la presentación del LP con el tema que le da título: ‘Marcados’. Invitación a pasarse por la mesa del merchand y otro de sus temas bandera: ‘El Pantano’. Aprovechando el interludio instrumental de la dupla Leónidas/Hermano Lynnot, el Reverendo vuelve a bajar del establo; esta vez para llegar hasta la barra y hacerse con cervezas para los cuatro. Y es que, a estas alturas, el ambiente está más que caldeado. Y aún nos queda lo mejor.
Los versos de Octavio Paz declamados por el vocalista dan entrada a ‘Mi Muerte Centinela’. Esta es una de esas canciones que no te puedes quitar de la cabeza; ni la musicalidad, ni la letra. ‘Misa Negra’ no hace más que aumentar la sintonía entre banda y público. La base rítmica brilla de forma especial, siendo el momento estelar de Johnny Liver, que aporrea su instrumento hasta prácticamente quedarse sin baquetas.
Con ‘Revolve’ retornan uno de sus covers de cabecera. Y es que Melvins son sin duda una referencia para ellos. Y para terminar la presentación de su disco no podía faltar ‘Al Otro Lado Del Viento’, desde mi humilde punto de vista, el tema que más gancho tiene de su repertorio. Podían haberse quedado ahí, y habría sido más que suficiente, pero aún les quedaba «desgastar el serrucho». El broche final lo pondría ‘Green Machine’ de Kyuss y es que se nota que los moldavos llevan impregnadas esquirlas de ese stoner de los 90’s.
En definitiva, disco completo presentado, alguna mirada al pasado y un repertorio que ya es familiar para los asiduos. El crecimiento de Caballo Moldavo está siendo exponencial en los últimos años: una propuesta original, diferente, que empieza a necesitar algo más que tocar por Asturias. Aquí ya sabemos cómo se las gastan. ¡Suerte… y a por ello!
La cuarta edición del lucense Vendaval Fest que tendrá lugar en Ribadeo los días 24 y 25 de julio presenta su programación completa y el reparto de bandas por día.
Enmarcada dentro de su gira mundial «Rise Of The Roach«, la formación californiana llegará acompañada por los franceses Landmvrks y sus compatriotas Sleep Theory. Celebrando los 25 años transcurridos desde la su legendario álbum «Infest«, interpretarán himnos de ese disco, sus éxitos de siempre y prometen alguna sorpresa.
Las actuaciones en sala escasean en estas fechas dominadas por festivales al aire libre, pero quienes disfrutamos del formato íntimo —ese en el que la cercanía con los músicos multiplica la experiencia— tuvimos la suerte de vivir, el pasado 20 de junio, una noche memorable en la gijonesa sala Bola 8. Allí recibimos la segunda visita a Asturias de los leoneses Black Bomber, que presentaban su tercer álbum de estudio, «Heading To Hell» (reseña), del que ya dimos buena cuenta en esta página. Una velada cargada de sorpresas que comenzaron ya en los aledaños de la sala al ver la cantidad de gente congregada, venida de distintas partes de Asturias (Pravia, Puerto de Vega, Oviedo…) e incluso de León. Un preludio perfecto para una noche de reencuentros y camaradería.
La segunda sorpresa, esta vez menos amable, llegó cuando Pedro, guitarrista de la banda, me confesó que su bajista había abandonado el grupo esa misma mañana, justo antes de cargar la furgoneta. Un golpe duro para una formación que bebe directamente de la escuela de Motörhead, y que me hizo temer que el concierto pudiera resentirse. Con esa inquietud crucé las puertas de la sala.
A las 21:45 horas, Pedro Megatherion (guitarra y voces), Isi Gallego (batería), Javi LesPaul (guitarra) y Migui Albatross (voz) tomaron el pequeño escenario. Lo primero que hicieron fue explicar la ausencia del bajista y prometer que la suplirían con una dosis extra de actitud. Y vaya si cumplieron.
Abrieron con “Without Control”, tema que inauguró su discografía en el EP Baptized In Beer (2015), enlazándolo con “Unlucky Man” y “Raise Your Finger Up”, ambos de su primer LP Vol. 1. Desde el primer minuto quedó claro que el sonido era sorprendentemente sólido pese a la falta de bajo, un desafío que resolvieron con solvencia.
Migui anunció que era momento de visitar su último trabajo, comenzando por la homónima “Heading to Hell”, durante la cual Javi se lanzó por primera vez al foso para ejecutar un solo entre el público, que lo recibió con fervor. La sala, a estas alturas, era un auténtico horno, y solo estábamos empezando.
Sin descanso, atacaron “Rot In Jail”, un tema donde la sombra de Lemmy es especialmente evidente, para después regresar a su anterior álbum con “Blacklisted”. La voz rasgada de Migui encajaba a la perfección con el sonido crudo de las guitarras y la batería demoledora de Isi. Con “Rock ’N’ Today, Hangover Tomorrow” volvieron a su último disco, provocando los coros más multitudinarios de la noche. Un tema diseñado para el directo, con un estribillo pegajoso que invita a cantar.
Siguen recorriendo su discografía con “The Arsonist” y “My Fuckin’ Motorbike”, dos piezas de su primer LP que permitieron a quienes no conocíamos en profundidad su trayectoria apreciar su evolución musical: del rock más directo de sus inicios a un sonido más pulido y contundente. “You’re Wrong” dejó uno de los solos más potentes de la noche, con Javi nuevamente entre el público y Pedro y Migui recorriendo el escenario sin descanso. La complicidad entre ellos era evidente, y su disfrute contagioso.
El fantasma de la falta de bajista volvió a aparecer varias veces a lo largo de la actuación, más como desahogo emocional —sin duda les supuso un palo doloroso— que como queja técnica pues el sonido era demoledor. En un momento dado, incluso hicieron un “casting improvisado” preguntando si había algún bajista entre el público. Juanjo (Edén) subió al escenario para brindar con ellos, aunque sin llegar a tocar.
Tras este pequeño respiro tocaba incendiar de nuevo la sala con la muy apropiada “Burn Your Church”, que enlazaron sin respiro con “Outlaw”. El público intuía que el final se acercaba y comenzaron los tímidos gritos de “¡Otres tres!”, a lo que Migui respondió afirmando que todavía les quedaban algunas balas más en el cargador.
Sonaron “Beware Of Me” y “Whisky Priest”, uno de los temas más adictivos de su último trabajo gracias a su riff pegajoso, quizá el único momento donde la ausencia del bajo fue más notable. Siguen con la rápida “Lords Of War”, con la dupla de guitarras echando el resto y supliendo con nota la carencia mencionada.
La traca final comenzó con “Rock’n’Roll Overdose”, coreada y bailada pese al calor sofocante, y culminó con su himno “Black Bomber”, con Migui entre el público compartiendo el micrófono con los asistentes.
Pero no podía ser el final. Todos, músicos y público, estábamos con ganas de más y, tras la insistencia del famoso cántico “¡Otres tres!” y pese a afirmar que no sabían ningún tema más, se arrancaron con una improvisada versión de “Ace Of Spades” un homenaje inevitable a su mayor influencia que puso el broche de oro a una magnífica actuación.
En definitiva, una gran noche de rock’n’roll sin concesiones de esas que cualquier amante del género —y especialmente de Motörhead— sabría apreciar. En mi caso, superó con creces mis expectativas. Si tienes ocasión de ver a Black Bomber, no lo dudes: su directo es pura energía.
Agradecer a la sala Bola 8 las facilidades brindadas, a la banda su cercanía tanto antes como después del concierto, y enviar un saludo especial a los muchos amigos y conocidos que allí nos congregamos. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente; hasta entonces, salud y rock and roll.
El punk no es una cuestión de juventud, sino de pura supervivencia. Ver a Sonny Vincentsubirse a un escenario a sus casi 74 años es la prueba viviente de que la energía arrolladora de los pioneros de la escena punk rock neoyorkina de los 70 sigue corriendo por sus venas de forma salvaje y se mantiene intacta al paso del tiempo. Después de varios conciertos en Alemania en febrero, el legendario artista decretó que mayo de 2026 sería el momento del regreso definitivo: dieciocho fechas por toda España bajo un nombre que no dejaba lugar a dudas, The Return of Sonny Vincent – Iberian Tour 2026.
Para comprender el peso emocional de este regreso, es obligatorio mirar hacia atrás, al abismo de una década de silencio absoluto que lo precedió. En 2016, un trágico incendio en su hogar de Carolina del Norte devastó su vida. Su hijo, su nuera y su nieto sufrieron quemaduras de extrema gravedad. Sonny abandonó la música y los escenarios para convertirse en el pilar de su familia. Su nuera no logró sobrevivir a las heridas, pero tras años de una durísima batalla, su hijo y su nieto han conseguido ir recuperándose paulatinamente. En esa lenta y dolorosa reconstrucción familiar, Sonny volvió a encontrar la chispa necesaria para colgarse la guitarra y retomar los escenarios.
El pasado sábado 30 de mayo, esta desgarradora historia de resistencia hizo una parada en Valles, una diminuta aldea de menos de 80 habitantes, escondida entre las imponentes montañas del concejo de Piloña. El milagro de llevar a un mito de la «Gran Manzana» a un paraje de cuento fue obra de la Asociación Bocanegra, un colectivo que celebra ya 18 años de trabajo y aportaciones culturales en esta zona rural asturiana.
Y para acompañar al legendario vocalista, compositor y guitarrista estadounidense, con una carrera musical que abarca más de 3 décadas y 28 discos, se rodeó de los músicos barceloneses Alex “Carmonkey”, batería de Cachemira, Martí “Cleve” Carter a la guitarra y Oscar “Jawa” al bajo, éstos dos últimos miembros de la banda The Capaces, quienes ya habían acompañado al artista neoyorquino en su último tour por la costa este de los EE.UU.
Pasados apenas cinco minutos de las once y cuarto, la hora prevista para el inicio del concierto, Sonny Vincent se subió al escenario vestido completamente de negro y con muy buen aspecto, escoltado por los músicos catalanes. No acusaron ningún signo de cansancio, a pesar de hacer doblete, ya que Sonny y sus músicos venían en furgoneta desde Reinosa, donde por la mañana habían ofrecido un concierto en sesión vermut. Sin discursos ni ceremonias, abrieron fuego con “My Guitar”, un misil de menos de dos minutos extraído de su álbum «The Good, The Bad & The Ugly« (2003) que caldeó el ambiente de forma instantánea.
Durante 45 minutos no hubo tregua. Canciones cortas, frenéticas, muchas por debajo de los dos minutos, como si cada una fuera un puñetazo bien dirigido. Entre las más “largas”, si es que tres minutos pueden considerarse largos en el universo punk de Sonny Vincent, sonaron «Hey You», «Juicy Lucy» y «Jockers And Clowns». La más extensa de la noche fue «Always A Catch«, con sus 4 minutos y 31 segundos que parecieron un pequeño maratón dentro del set.
El bloque más salvaje llegó con una ráfaga de temas velocísimos, cuya energía invadió toda la sala: “Bad Attitude”, “Part 2 Screw You”, “Madras Prison”… apenas tiempo para respirar entre uno y otro. Acto seguido, la banda asaltó “The End Of Light”, corte de su disco en solitario «Snake Pit Therapy« (2021), y que comparte título con su libro autobiográfico, disponible esa noche en el puesto de merchandising.
Uno de los puntos álgidos de la velada llegó con la electrizante “Aw Maw”, clásico editado originalmente como sencillo por su banda Liquid Diamonds, que hizo vibrar los cimientos de la sala. Sin levantar el pie del acelerador, continuaron con la más reciente “Silver”, incluida en la edición estadounidense de «Spiteful«, donde colaboraron figuras como Glen Matlock (Sex Pistols) y Rat Scabies (The Damned), seguido de cerca por la cortísima «Come For You«, de ritmo frenético y el ambiente terminó de incendiarse con “Let’s Get Zooed Out” y “Mk Ultra”, dos misiles de su época en Testors.
El cierre oficial llegó con “Shameless Face”, también de «Spiteful«, tras la cual la banda abandonó el escenario. Pero el público, entregado, no estaba dispuesto a dejar marchar a Sonny Vincent y sus músicos tan fácilmente. Entre gritos de “¡otres tres!”, a los pocos minutos regresaron para un bis improvisado con temas fuera del setlist, pertenecientes a la época de su mítica formación de los setenta, Testors. Sonaron entonces los demoledores «Motor Drive» y «I See». Sobre el escenario, el batería Carmonkey y los músicos de The Capaces demostraron una compenetración salvaje, imprimiendo toda la fuerza, rabia y contundencia de la música original de Testors. Un broche de oro de puro punk neoyorquino que dejó la sala vibrando.
Al encenderse las luces, el puesto de merch se convirtió en el punto de encuentro idóneo para asimilar la descarga. Allí tuvimos la oportunidad de adquirir algún recuerdo, hacernos unas fotos y charlar con Alex, Martí y Oscar. Los músicos catalanes, clave indispensable para confeccionar esta crónica, compartieron con nosotros un puñado de impagables anécdotas de carretera y recuerdos vividos junto al propio Sonny Vincent. Algunas de esas historias —las confesables— sirven también para dar color a esta crónica. Porque lo que ocurrió en Valles no fue solo un concierto: fue un acto de resistencia, un recordatorio de que el punk no es una estética ni una pose, sino una forma de seguir adelante cuando todo lo demás se derrumba. Y Sonny Vincent, a sus casi 74 años, lo encarna mejor que nadie.
Por mi parte, solo queda agradecer como siempre a los compañeros y amigos de Heavy Metal Brigade por el apoyo, a las pequeñas asociaciones como la Bocanegra por sus 18 años de supervivencia y enriquecimiento cultural en el entorno de Valles (Piloña), a Carmonkey y a los músicos de The Capaces por su ayuda a la hora de dar forma a esta crónica y a todos los que nos seguís y apoyáis la música en vivo. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!
Northern Blaze Prods nos propone una nueva velada orientada a los amantes del metal más extremo. Con los gallegos Ruinas, la formación cántabra Bisturí y los vascos Unstructuredcomo protagonistas la cita con la brutalidad sonora tendrá lugar el próximo sábado 27 de junio en la ovetense Lata De Zinc.
Ruinas, es el proyecto deathgrind liderado por Rober, ex-guitarra de los legendarios Machetazo. Bisturí por su parte son una formación grindcore «old school», simples y crudos. Cierran el cartel Unstructured, cuarteto de brutal death a caballo entre Cantabria y Bilbao nacido en el fatídico 2020 dueños de un estilo salvaje y letras afiladas.
Los menores acompañados por un tutor tienen acceso libre mostrando el DNI. Con apertura de puertas a las 20:30 horas, la entrada anticipada tiene un coste de 12€ a través del siguiente enlace: https://entradium.com/es/events/ruinas-bisturi-unstructured