Crónica: Caballo Moldavo + Strangis Guajes (Gijón 27/6/2026)

Estamos en época de festivales y haciendo un juego de palabras con la obra de Fernando Fernán
Gómez
, parece que «Las salas (no) son para el verano»… Pero a pesar de esto, no nos queríamos perder la presentación del “Marcados” de Caballo Moldavo para el público gijonés. Que sí; que desde su presentación en noviembre hasta ahora han tocado tres veces en Oviedo… ¿Y qué? Si algo me gusta, no voy a perder la oportunidad de volverlo a disfrutar. Además, en mi caso, la presencia en el cartel de Strangis Guajes era un aliciente más. El hardcore no es un palo que yo toque mucho, pero los gijoneses son unos históricos del panorama musical asturiano y merecen el más profundo de mis respetos.

Siempre que puedo, tengo la costumbre de acudir puntual a los conciertos. El ambiente a la puerta de las salas suele ser un buen termómetro de lo que te vas a encontrar en el interior, y he de decir que el panorama el pasado sábado era poco halagüeño. Apenas cinco o seis de los habituales en la puerta del Lucy Club y aún sonando las últimas pruebas de sonido. Un garbeo para tomar un refrigerio y vuelta a la sala a la hora de comienzo del bolo. ¿Y a quien te encuentras a la puerta?; a los músicos de ambas bandas dándonos la bienvenida. Como repetirían en el interior, nos disponíamos a concelebrar un concierto en petit comité (alrededor de quince personas, en el mejor de los casos).

Con el personal ya disfrutando del frescor del sótano, comienzan Strangis Guajes al grito de «¡Vamos Allá!» por parte de Villa. Abren su repertorio con ‘Mi Libre Decisión’. Sin dar un momento de respiro a los asistentes cae ‘Boicot’, y es que parecen decididos a darle un buen repaso a su “S/T” del ya lejano 1994.

En ese momento es Carlos, bajista y coros, el que se acerca a su micro para presentar a la banda y contarnos que es su segundo concierto en Gijón desde 2024, tras su vuelta a las andadas después de 26 años parados. Seguimos con el ritmo endiablado y se arrancan con ‘Quién Si No Tú’. Todos temas de dos/tres minutos… ¡y a fuego! A esas alturas el ambiente está más que caldeado y no sólo en sentido musical, también en el puramente físico, algo que también se nota en el escenario: «¿Qué tal llevamos el calor?»; inquiere el cantante. Y vaya si se nota… A bocajarro nos descerrajan ‘¿Qué Hemos Conseguido?’ y ‘Nada Está Perdido’.

El ritmo sigue frenético. «Nos quedan dos nuestras y dos versiones»: y esos dos temas van a ser ‘Sentido Común’ y ‘Coherencia’. Sus letras, por desgracia, no han perdido vigencia y están de más actualidad que nunca. En lo musical, maquinaria bien engrasada, con base rítmica speedica y la Epiphone SG de Dani rugiendo de forma desgarradora. Decir que la sorpresa para mí fue no encontrar a Gus tras los tambores, aunque el sustituto (desconozco si interino o permanente) cumplió con creces con su cometido. Y quedaban los anunciados covers. He de decir que con el primero, que no fue otro que el ‘Hard Times’ de los neuyorquinos Cro-Mags incluido en aquel “The Age Of Quarrel” de 1986, me llevé una grata sorpresa. Consiguió trasladarme por menos de dos minutos a la adolescencia y a mis primeros flirteos con el thrash y el hardcore punk. Terminaron con el ‘Can’t Tell No One’ de Negative Approach, dejando claro de donde mamaron en sus inicios, aunque a tenor del soporte utilizado para albergar su setlist, se podría decir que también son hijos de Julio Iglesias (careta mediante, ja, ja, ja…).

En resumen, un repertorio rápido e intenso que dejaba al respetable calentito para lo que quedaba por llegar. La descarga de Caballo Moldavo empieza con ‘Bienvenidos Al Valle Del Cielo’, tema perfecto para estos menesteres introductorios y que no tardará en ser una seña de identidad para los de la cuadra. Algunos problemas con el sonido: que si el micro no se oye, que si el bajo no suena… Pero no tardan demasiado en solucionarse. Con las cosas normalizadas, continúan con ‘Alimentándose En Secreto’ y ‘El Cuervo’. El señor Leónidas Hooves se marca dos grandes solos, dejando bien a las claras que el grupo va a poner todo de su parte.

Tras este buen inicio, es el momento para que el Reverendo Troath agradezca a los asistentes su presencia y a Strangis Guajes su acompañamiento: «Estamos en familia». Llega el momento de volver a sus orígenes con ‘Réprobos’. Otro buen solo de Leónidas e incursión del Reverendo entre el público, continuando con ‘El Blues Del Innombrable’. Hasta el momento, el repertorio se presenta calcado al de la Lata de Zinc de hace algo más de dos meses. Va a ser el ’Dirty Black Summer’ de Danzig el que rompa la dinámica de temas propios: primera versión, que no la única.

Retoman la presentación del LP con el tema que le da título: ‘Marcados’. Invitación a pasarse por la mesa del merchand y otro de sus temas bandera: ‘El Pantano’. Aprovechando el interludio instrumental de la dupla Leónidas/Hermano Lynnot, el Reverendo vuelve a bajar del establo; esta vez para llegar hasta la barra y hacerse con cervezas para los cuatro. Y es que, a estas alturas, el ambiente está más que caldeado. Y aún nos queda lo mejor.

Los versos de Octavio Paz declamados por el vocalista dan entrada a ‘Mi Muerte Centinela’. Esta es una de esas canciones que no te puedes quitar de la cabeza; ni la musicalidad, ni la letra. ‘Misa Negra’ no hace más que aumentar la sintonía entre banda y público. La base rítmica brilla de forma especial, siendo el momento estelar de Johnny Liver, que aporrea su instrumento hasta prácticamente quedarse sin baquetas.

Con ‘Revolve’ retornan uno de sus covers de cabecera. Y es que Melvins son sin duda una referencia para ellos. Y para terminar la presentación de su disco no podía faltar ‘Al Otro Lado Del Viento’, desde mi humilde punto de vista, el tema que más gancho tiene de su repertorio. Podían haberse quedado ahí, y habría sido más que suficiente, pero aún les quedaba «desgastar el serrucho». El broche final lo pondría ‘Green Machine’ de Kyuss y es que se nota que los moldavos llevan impregnadas esquirlas de ese stoner de los 90’s.

En definitiva, disco completo presentado, alguna mirada al pasado y un repertorio que ya es familiar para los asiduos. El crecimiento de Caballo Moldavo está siendo exponencial en los últimos años: una propuesta original, diferente, que empieza a necesitar algo más que tocar por Asturias. Aquí ya sabemos cómo se las gastan. ¡Suerte… y a por ello!

Texto: Tômi Röckdríguez
Fotos: Miguel Rubio

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