Agenda: El Castru Gargantá Vol. 30

Pues ya 30 los eventos orgamizados por el Castru Gargantá desde su nacimiento en enero del 2024. Y para celebrarlo el próximo sábado 23 de mayo pasarán por sus instalaciones el combo doom /sludge portugués Soul Of Anubis que estarán acompañados por la banda blackened crust avilesina Niebla Funeraria.

La formación lusa presentará su nuevo disco «Ritual» editado en el mes de febrero a través del sello Time To Kill Records.

Por su parte Niebla Funeraria formados en el 2009 abrazan en su propuesta sonora atmósferas oscuras y densas inspiradas en la naturaleza y los frondosos bosques asturianos, combinando la agresividad del crust punk con la frialdad del black metal clásico.

A partir de las 18:30 horas con acceso libre que no gratuito, para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar.

Crónica: Moon Cresta (León 14/5/2026)

Si tuviera que definir a Moon Cresta en dos palabras serían actitud y originalidad. De la primera, actitud, pueden presumir muchas bandas de nuestro país, y en la mayoría de los casos son bandas que, como le ocurre a Moon Cresta, despliegan esa actitud tanto en recintos llenos como en las salas menos concurridas. El «miedo a lo desconocido» (o algo así) se lo sigue poniendo difícil a algunas bandas menos populares, pero siempre entregadas al máximo. En la segunda palabra que les define, originalidad, pocas formaciones les igualan, y en esta crónica se verá por qué.

El pasado jueves 14 de mayo pude ir, gracias a un repentino cambio de planes personal, a disfrutar de su concierto en la sala El Gran Café de León, invitada por la propia banda. Este concierto se inscribía dentro del ciclo de conciertos organizado por Famoleon, el Festival Abierto de Música de Órgano de Léon. Y los vigueses aprovecharon bien la ocasión. Por razones de horario no pude llegar a la primera parte del evento, la presentación de «Zadym«. Comienzo a detallar la originalidad de esta banda. «Zadym» no es un disco, es lo que han bautizado como un «discómic«. El artista Raúl MayaEl Flako” se ha encargado de ilustrar las ocho canciones de su último lanzamiento en forma de historietas gráficas con el guion del contenido de sus letras, en un relato lineal cuya lectura y visionado acompaña a la escucha del álbum. Por eso, Moon Cresta presentaba un pack que incluye un CD, el cómic, el “making of” y otros contenidos extra. Toda una experiencia inmersiva gráfica, literaria y musical.

A lo que sí llegué con tiempo y con ganas fue al propio concierto, que comenzó poco antes de las 10 y media de la noche. Y sigo con detalles de originalidad: tras tener la oportunidad de saludar a Antón F. Piru (bajista también en el grupo Stoned At Pompeii) y al cantante y teclista David «Mr.D.» Vázquez, nos sorprendieron entrando al escenario con la intro y melodía pregrabada de la añorada serie de televisión «El Equipo A«, que ellos mismos siguieron tocando en sus instrumentos, una presentación muy original.

Todo seguido, la originalidad se centraba en ellos mismos y en su sonido peculiar, imposible de etiquetar. Pues sí, es posible fusionar los sonidos más funkies, incluso con toques de hip-hop o rap, con el rock clásico, rebelde y agresivo, y además hacerlo bien. Yo no conozco a muchos grupos que hagan algo así. Desde el minuto uno, salieron al escenario con muchas ganas y mucha energía, inundando el reducido espacio con toda la actitud y entrega imaginables. Dejaron ver enseguida las influencias de las que han bebido, con acordes en los dos teclados combinados de David a lo Cream o a lo Deep Purple, y riffs de guitarra de Manu “Doble L” que recordaban a Santana, por citar a alguien. Todo ello acompañado de la potente base rítmica de Antón en el bajo, que me recordaba a ratos a Flea de Red Hot Chilli Peppers, y del maestro Manuel Ares en la batería, con claras influencias de jazz y blues, sin perder nada de potencia. Tengo que felicitar a la sala El Gran Café por el perfecto sonido de la noche, los cuatro instrumentos (incluso la pandereta de David) sonaron de lujo.

Repasaron sus más de 20 años de trayectoria mezclando bien los temas de sus primeros cuatro álbumes con este último publicado el año pasado vía The Fish Factory. Al sonido funk y rockero se le fue añadiendo por momentos una colorida psicodelia sonora y lumínica, desde el arranque con las veteranas “T.N.T. Buzzer” y “Poisoned Whisper Blues”. De esos primeros discos de la banda sonaron también “Funkatronik” y “Betrayer”, y a continuación, el motivo de la noche, presentar su último álbum con temas como “Never Surrender” (con mucho protagonismo de los cuatro instrumentos, algo constante en toda la actuación) y “Slaughtering All Around” (todo un manifiesto contra los poderosos depredadores, enmarcada en una oportuna luz roja), siempre con sonidos muy funkies, y con David ya sin chaqueta y desenfrenado, alternando sus dos teclados con constantes saltos, bailoteos y gestos al público. Y también del último disco sonó “Un Día Mais”, según ellos “cantada en asturleonés”, algo más rítmica. Volvieron a repasar sus himnos anteriores, como “Watch Out”, que sonó más rockera y agresiva.

Presentaron “Be Real” como “el temazo”, muy extendido con mucha parte instrumental, en la que tuvo algo más de protagonismo la guitarra de Manu “Doble L”, y que invitaba a bailar como ellos mismos lo hacían. Tras dar gracias a la organización del ciclo de conciertos Famoleon, al técnico que esta noche les hacía sonar de forma brillante y al público (con alguna mención especial), nos pusieron a corear “be yourself” con ganas. Y todo seguido volvieron a mostrar sus influencias, remezclando de forma muy divertida “Come Together” de The Beatles con “Give It Away” de Red Hot Chilli Peppers. ¿Son o no son originales?

Comenzó la despedida con “The Rocket”, muy funky, con un David imparable saltando y sudando, a ratos acompañado de los saltos y sudores de sus compañeros, y “Epilogue”, elevando el tono psicodélico. Presentaron “Here We Are” como “funky poderoso macarroide” y sí, sonó de nuevo agresivo, sobre todo cuando Manu “Doble L” soltó su guitarra y se puso a rapear como hacía ya David. No tuvimos que insistir mucho para que nos dieran los bises de la animada noche: “Sailor, Sea, Sail & Wind”, con coros muy sonoros de Antón (de hecho, los coros de Antón y de los dos Manu habían sonado fuertes y efectivos durante todo el concierto), tras lo cual los “músicos de a pie” dejaron solo en el escenario a un desatado Manuel Ares, que nos regaló un larguísimo y variado solo en su batería.

Tras casi una hora y media de descarga frenética, el inevitable final llegó con “Reef Place Your Hands”, otra vez muy funky, recordando a estribillos de RHCP o de Rage Against The Machine, haciéndonos participar incluso más que antes, alargando de nuevo el tema en una gran fiesta final. Cómo se agradece cuando desde abajo se nota que los músicos, siempre sonrientes y bailones, y todo el tiempo mostrando una actitud y una entrega total, se lo están pasando bien y no tienen ganas de acabar. El sonido algo más distorsionado de la guitarra de Manu, que acabó mezclado entre el público, nos llevó al final, de nuevo con la banda sonora de “El Equipo A” como divertida despedida.

Por todo eso, debo dar muchas gracias al cambio de planes de última hora que me permitió asistir, a la organización del ciclo Famoleon por ofrecernos eventos tan interesantes, a la sala El Gran Café por su cálida acogida (como siempre) y por supuesto, a Moon Cresta, por la tremenda entrega de principio a fin y la alta calidad de sus creaciones y de sus sonidos, tan originales. Espero veros pronto otra vez.

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Agenda: Los Deltonos en Oviedo

La celebración de los 40 años de trayectoria para Los Deltonos llega a Oviedo. El viernes 22 de mayo con la Sala Tribeca como epicentro el trio cántabro repartirá su habitual «grasa saludable» rememorando los cásicos de su extensa discografía y lo más representativo de su nuevo trabajo de estudio «El Futuro«.

El «power trio» liderado por Hendrik Röver despachará su habitual ración de rhythm and blues, rock clásico y de raíces acompañado del asturiano Sergio «Tutu» Rodríguez al bajo y Javi Arias a la batería.

Entrada anticipada online 18€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://epticket.com/es/events/los-deltonos-en-oviedo-oviedo

Figasound: Extreme Edition 2026

La localidad mierense de Figaredo retoma su habitual cita con la música en vivo. De nuevo con el Parque Tartiere como epicentro el viernes 5 de junio Figasound ofrecerá en esta ocasión una edición centrada en el metal extremo que estará protagonizada por Sound Of Silence, After Salem y los pioneros del estilo en la región Repugnance.

Organizado por la Asociación Juvenil Foguera de San Xuán de Figaredo y Tunguska Media Factory el inicio de los conciertos arrancará a las 21 horas. Tanto Sound Of Silence como los renovados After Salem presentarán su nuevo material recién editado mientras que los mierenses Repugnance retoman los escenarios tras su paso el pasado año por el Stonefest (crónica) celebrado en Oviedo.

Horarios:
After Salem 21:00 – 22:00 horas
Sound Of Silence 22:20 – 23:20 horas
Repugnance 23:40 – 01:10 horas

Entrada online anticipada 5€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/figasound-extreme-edition/

Crónica: Cobardes (Gijón 9/5/2026)

Los navarros Cobardes, tras el arranque de su gira “Razones y Contradicciones” el 17 de abril en Madrid, desembarcaron el pasado 9 de mayo en Gijón para presentarnos su tercer disco de estudio “Balance de Daños”, bajo el sello de El Dromedario Records y con producción y grabación a cargo de Kolibrí Díaz (guitarrista de Marea) y Jesús Martín “Txutxín”. Diez años han pasado desde que se formara esta banda de rock urbano, como proyecto personal de Javier JánicesCordobés” (voz y guitarra), e integrada por: Íñigo ÁlvarezIndi” (guitarra), Iban Sánchez (bajo) e Íñigo Idoate (batería). Por este motivo nos dirigimos hasta la Sala Acapulco y comprobamos de primera mano el buen aspecto que presentaba, con un aforo prácticamente al completo y un público heterogéneo y generacionalmente variado.

Llegamos temprano, con la previsión de quien sabe que se enfrenta a una sala concurrida, y no nos equivocamos. La espera se hizo notar, pero sirvió para presenciar cómo el recinto alcanzaba un aspecto inmejorable, rozando el lleno absoluto. A las 21 horas se abrieron las puertas y comenzó el goteo incesante de fans. Tras una tensa calma, cargada de ganas, a las 22:08 horas, los navarros asaltaron finalmente el escenario y transformaron la espera en una explosión de adrenalina, demostrando que su rock urbano ha dejado de ser una promesa para convertirse en una realidad que llena salas y conecta corazones de todas las edades.

La banda inició su actuación presentándonos dos temas de su repertorio más reciente: “Ni Conmigo Ni Sin Mí” y “Vino y Besos”, ambas pertenecientes a su último trabajo de estudio. Acto seguido, Cobardes recuperó “Quinientas Mil Mañanas”, de su álbum «Que Empiece El Baile« (2023). No fue hasta finalizado este tercer tema cuando el líder de la banda, Javier Jánices, se dirigió por primera vez a los asistentes para saludar con un “buenas noches Gijón”, recordarnos que han estado 16 meses fuera de la carretera y animar al público a grito de: “que se note que somos norteños y cantamos hasta la afonía”. Dando paso así al bloque central del concierto, con “Allá Donde Nunca Hay Flores”, otro de los temas de su último trabajo, que nos presentarían al completo a lo largo de la velada, intercalándolo con composiciones de sus anteriores discos, como las siguientes: “Caminos De Algodón” o “Vuela”, ambas pertenecientes a su segundo álbum «Que Empiece El Baile«.

La apuesta por presentarnos su nuevo trabajo se reafirmó poco después con la interpretación de “Mi Sueño Dorado” y “Vuelve”. Este último corte nos regaló uno de los momentos más emotivos de la noche cuando Javier JánicesCordobés” tomó la palabra para dedicarlo a todas las “heroínas sin capa” y madres presentes en la sala. Sin embargo, el punto álgido de revoluciones llegaría con “Rodeada De Idiotas”. El tema, perteneciente a su álbum debut «Ceniza y Viento« (2020), logró que toda la Sala Acapulco vibrara al unísono, provocando los saltos y coreos más enérgicos de la velada. Con “Bala Perdida”, otro de los nuevos cortes, Javier Jánices volvió a dirigirse al público. “Unos confiaron en mí y otros dijeron que siempre sería un bala perdida”, confesó antes de animar a los asistentes a que canten con él, a grito de: “si no cantáis los asturianos, al final los afónicos vais a ser vosotros”.

La presentación del nuevo material continuó con “Cielo y mar”, que dio paso a un viaje de regreso a su segundo disco «Que Empiece El Baile» (2023) con “Solo tu”, con la que el vocalista nos comparte una confesión íntima: “Hace cinco años, casi seis, conocí a la personita que me hizo papá… y le hice esta canción”. La sala, completamente entregada se recogió en un silencio respetuoso mientras él pedía que levantáramos los mecheros. “No he recorrido 600 kms para que no los saquéis” bromeó, aunque la mayoría encendimos la linterna del móvil. Añadió que cada kilómetro ha merecido la pena. El público cantó con él de principio a fin, mientras Jánices interpretaba el tema completamente solo, sin su banda, en uno de los momentos más íntimos de la noche. Tras ese paréntesis emocional, los músicos regresaron al escenario para retomar la energía con “Mis Tacones”, rescatada de su primer álbum «Ceniza y Viento» (2020), uno de los clásicos de su repertorio.

Continúan con la presentación de su nuevo trabajo, manteniendo esa línea reconocible de letras directas y guitarras rasgadas que son ya marca de la casa. Entre las novedades interpretaron “En Estado De Coma” y el líder de Cobardes, siempre cercano, comentó “Cuando volvamos a casa y nos pregunten cómo nos trató Gijón, diremos que nos dejó en estado de coma”. Sentenció, subrayando la entrega absoluta del público asturiano. A continuación llegó “Ojalá”, también perteneciente a su último trabajo, que mantuvo la intensidad emocional del tramo central del concierto. Y antes de presentar “En Llamas”, corte de su segundo álbum, Jánices (o “Cordobés”, como también se le conoce), volvió a dirigirse a la sala para preguntar si “¿ponemos el garito en llamas?” La respuesta fue un rugido unánime que desembocó en un estallido de energía. El público, completamente entregado, coreó su nombre al unísono, convirtiendo el momento en uno de los más vibrantes de la noche.

El tramo final del concierto se adentró de lleno en su segundo álbum, enlazando: “En Otros Labios” y “Un Beso y Hasta Siempre”, dos temas que reforzaron la conexión emocional entre la banda y el público. Después llegó “Tu Mejor Carnaval”, uno de los cortes del nuevo disco que mantuvo el pulso del directo en lo más alto. La comunión con la sala era tal que, al terminar, el público pidió “otres tres”. Jánices, entre risas, preguntó si abajo hacía calor, porque ellos ahí arriba estaban “fresquitos”, antes de presentar “Maldito Abril”, también de su segundo trabajo. La recta final continuó con “Princesa En Paro”, rescatada de su debut y un potente solo de guitarra que sirvió de antesala a “Romeo y Julieta”, otro de los temas emblemáticos de aquel primer álbum.

“Última y nos vamos”, anunciaron entre bromas, aunque la intensidad no decayó hasta el último acorde. El reloj marcaba la medianoche cuando Cobardes puso punto final a un concierto que dejó a la Sala Acapulco exhausta, satisfecha y con la sensación de haber vivido una noche de rock urbano en estado puro. Por mi parte, solo queda añadir un agradecimiento especial a los colaboradores y amigos de la gran familia de Heavy Metal Brigade y por supuesto a todos los que nos seguís. A la Sala Acapulco por las facilidades y a todas las personas para las que la música es el motor de su vida. Nos vemos próximamente…hasta entonces que el rock & roll no deje de sonar!!!

Texto: Aurora Menéndez
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Voul + Al Final Solo Habrá Cenizas (Oviedo 9/5/2026)


Noche de Sludge” fue una de las propuestas en la extensa programación de la ovetense Lata de Zinc, que tuvo lugar el pasado sábado 9 de mayo. Un cartel sugerente con dos bandas del género: Al Final Solo Habrá Cenizas y Voul, que harían suyo el lema que figuraba en el mismo: “always sludge, always antifascist”.

Tal pareciera que todo estaba preparado para generar a la perfección un ambiente lúgubre y plomizo. Ya desde la calle, con un clima desapacible y que no invitaba mucho a salir de casa (como así lo atestiguó la escasa afluencia de público) y entrando en la sala, perfectamente preparada para la ocasión, con su habitual oscuridad e invasión de humo, intuíamos lo que iba a acontecer. El escenario, sobrio, una batería y un micrófono, dos banderas de Acción Antifascista cubriendo tímidamente los amplis dispuestos a derecha e izquierda y, como novedad, una luz láser verde que proyectaba finos rayos hacia la sala. Suficiente. Y sensación de soledad, nada más abrir la puerta. El ambiente parecía desalentador y un tanto depresivo. Pero nada más lejos de la realidad. Pasados unos minutos de las nueve de la noche, el escenario se llena con la presencia del dúo coruñés Al Final Sólo Habrá Cenizas, ante unas cuarenta personas, que se mantienen a lo largo de toda la velada. Edu (guitarra y voz) y Zalo (batería) realmente llenan, arrastran, llegan. Qué bien engrasada ha de estar la maquinaria en las bandas de solo dos componentes, para poder, ellos solos, transmitir su mensaje sonoro del mismo modo (o incluso mejor) que una banda con más músicos sobre las tablas. Y esta banda, ¡vaya que si lo estaba!

Como decía, humo, luces rojas, humedad, el underground en su máxima expresión y primera bofetada en la cara con “10000 Años”, de su última obra “Lodo”, a la cual le pegarían un buen repaso a lo largo de los intensos cuarenta minutos de su actuación. Una propuesta, la de los gallegos, que se mueve entre el slugde, el doom, sonidos más garajeros y mucha actitud. “Tumbas” y “XIII” llegaron a nuestro estómago como un martillazo y es que, si la voz rasgada de Edu y la suciedad de sus riffs se muestran brutales, no se queda atrás la contundencia de la pegada de Zalo, con su camiseta de Neurosis, clara influencia en el dúo gallego. Estaban sonando tronadores. Tras este inicio que nos dejó clavados en el suelo, degustando esos rasgueos y esa percusión endiablada, se presentan y nos dicen que van a tocar dos temas nuevos. Buena recepción del material inédito por parte del público que se van acercando más al escenario. De nuevo, el vertiginoso ritmo de la batería nos estaba dejando embobados.

Partes cadenciosas, que empiezan pesadas, arrastrándose para ser rotas por una batería que irrumpe sin piedad y diálogos entre ambos instrumentos para rematar con una pequeña parte cantada. Hubo un momento en que las luces de la sala se bajan, quedando casi a oscuras, mientras el humo no dejaba de estar presente. Y llega el final con un “Palestina Libre”, no sin los debidos agradecimientos a los responsables de la Lata de Zinc y a Voul. Rematan con una espléndida “Tierra Sangra Fuego” dejando dibujada una expresión de satisfacción en los presentes.

Pocos cambios y poco tiempo de espera para el regreso a los escenarios asturianos de la banda madrileña Voul, que allá por el mes de agosto del pasado año ya dejaban patente su gran desempeño sobre las tablas en el Stonefest (crónica). El ambiente seguía sumido en la neblina física y emocional que había dejado Al Final Sólo Habrá Cenizas. Edu Rodríguez, el hombre tras los parches, y que es la parte central de la banda, ya que también cumple la función de vocalista, hizo buen acopio de baquetas (las podría necesitar) y comparte con la parroquia su botella de whisky, tras el primer tema. “Fear” y “Pain Brigade” marcan el comienzo de otra actuación memorable y otra lección de percusión orgánica, sin artificios ni añadidos, solo pura rabia descargada sobre los parches. Como comentaba al principio, a pesar de que la atmósfera sonora podría parecer un tanto depresiva, no se reflejaba así en el rostro entusiasmado de los presentes.

Disfrutamos de las líneas del bajo en “The Ripper”, el ex Adrift, Dani, sabe lo que se trae entre manos y junto a la guitarra de Alberto completan el trío que va a sonar tan compacto como contundente. Turno para los agradecimientos y aplauso para el responsable de la sala, para continuar con una versión de los Bad Brains, dejando una impronta más hardcore punk. La Telecaster de Alberto se muestra más salvaje para ralentizarse en el siguiente tema, como su nombre indica, “Ralentiez”.

Directos y oscuros, con inspiración en las miserias cotidianas, creando una sensación de desesperanza, con pasajes siniestros y agónicos, concretados en la rabia con que aporrea Edu su batería, la música de Voul nos estaba dejando a los presentes absortos y profundamente impresionados, al borde de un abismo que nos esperaba, “The Abyss Awaits”. En este tema destaca, de nuevo, la conjunción de partes más lentas e hipnóticas, rotas por el protagonismo de la batería, en una suerte de desenfreno y descontrol. Agradece aquí Edu nuestra presencia y “que les den a los sionistas”, “Genocide” continúa con esa descarga que violenta a los parches en cada golpe, ante la mirada de admiración de aquellos que saben cómo se toca un instrumento de estas características.

Tras “Mi Ruina”, así presentada en castellano, dan por finalizada su intensa hora de actuación con el rápido “Fucked Up The System” que también es el cierre de su último trabajo “Fear”. Si a la crudeza, densidad y emocionalidad de Al Final Sólo Habrá Cenizas le unimos la rotundidad y pesada sonoridad de Voul, podríamos decir que ambas bandas cumplieron con creces aquello de dedicarle una noche al slugde. Solo podemos decir que valió la pena desperezarse para acudir a un evento de estas características. Agradeciendo a las bandas por su buen hacer y por su contribución a esta crónica, no queda más que despedirnos hasta la próxima.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Crónica: The Hangmen (Avilés 8/5/2026)

¿Por qué The Hangmen llevan 40 años en activo? Que mejor forma que ir en persona y comprobarlo. Si ya al poco de poner las entradas en venta, arrasaron, con un fulminante «sold out» en nuestra querida segunda casa, la Factoria Cultural. Sólo quedaba disfrutarlo.

Pistoletazo de salida de la banda angelina con retraso pero con recámara cargada. A las 21:13 horas hacen sus honores Jimmy James (guitarra), Angelique Congleton (bajo) y Jorge Disguster (batería) sin olvidarnos del único superviviente y miembro fundador, Bryan Small al frente. Primer disparo con su octavo y más reciente álbum, “Stories To Tell” con el tema “Broken Heartland” donde el sonido de garage comienza y hace presencia en toda la sala. Para dar paso a un tema del albúm «Metallic I.O.U.«, “Loner, Junkies & Liquor Stores”, historia evocando temáticas de desolación y vida marginal. Nos deleitan y regalan un nuevo tema “Real Blues”, que esperemos que se convierta en su próximo álbum. El calor comienza ser palpable tanto del público como sobre el escenario.

Defienden un repertorio de su extensa carrera, que realmente es lo que nos vienen a demostrar y celebrar, un cuarenta aniversario, que a pesar de cambios de discográficas y sobrevivir a sus adicciones, les queda mucho rock underground que dar. Magistral combinación de clásicos del álbum «Cactusville» (2019), “Looking For Blood” y “Man In Black´s Hand”, y del «East Of Western» (2012) como “Homesick Blues” y el mítico “Railroad Man” donde el propio, Bryan comenzaba a despojarse de sus atuendos, chaqueta vaquera y más tarde de su camisa. Para quedarse con su camiseta de tiras para sacar al mismísimo verdugo interior, con una apuesta en escena impecable tanto su voz como con el juego de su guitarra. Un Bryan carismático y seductor.

Hacen participe en el escenario a Lucas Miralpeix, compañero en su gira española por su paso de las 11 ciudades afortunadas. Tocando un instrumento inusual, llamado cowbell (cencerro) en un tema de su último álbum “Bayou Moon”. Un magistral Jimmy James, que si ya me impactó su forma de tocar la guitarra con riffs limpios con el uso del “slide”, acabó enamorándome con su armónica. Cierre de tema con brindis de cerveza incluido y super merecido.

Dan paso a temas del albúm «The Hagmen» (1989) como “Coal Mine”, con cortes más recientes y la versión que han hecho suya del “Russian Roulette” de The Lords Of The New Church y broche final con “Blood Red” de «Loteria» (2004) Si Bryan demostró ser seductor y carismático sobre tablas, Jimmy la explosión de un buen cocktail “on the rocks”, con un show magistral de baile de dedos. Sin olvidarnos de una discreta Angelique, que le robé dos sonrisas 🙂 con una base rítmica de diez al bajo. Todo ello acompañado por la intensidad y energía arrolladora de Jorge, el batería.

Está clara la respuesta de que porque siguen en activo. Bolo demoledor con una energía arrolladora que no dejó indiferente a nadie. ¡¡Un bolazo!! Esperemos volver pronto a disfrutarlos al más puro rock and roll. Porque The Hangmen tienen muchas más “stories to tell”.

Gracias a The Hangmen por conversar conmigo un ratito, os espera otro cachopo!! Gracias a la Factoría Cultural de Avilés dentro de su apuesta de ciclos musicales y a Factoria Sound por hacerlo posible.

Texto y Fotos: Carmen González

Crónica: Vargas Blues Band (Oviedo 8/5/2026)

Apenas año y medio después de su paso por el Teatro El Llar de Corvera (crónica) regresaba a los escenarios asturianos la Vargas Blues Band, o lo que es lo mismo, Javier Vargas a la guitarra, Peter Kunst a la batería y Luis Mayol al bajo. A falta de nuevo disco que presentar,  «Barrio Blues» verá la luz en el mes de junio, el repertorio contaría con una nutrida representación de temas de su último trabajo discográfico «Down Under Blues«. Disco editado en julio del pasado año profundamente influenciado por la extensa estancia de la banda en Australia e incluido en su libro autobiográfico «Historias De La Carretera» que un servidor y un buen puñado de asistentes nos llevamos gustosamente a casa.

Más comunicativo que en Corvera, el guitarrista departió en varias ocasiones con el público pasajes incluidos en el libro. La charla con Eric Clapton tras un concierto en el Royal Albert Hall londinense gracias a su buena relación con el malogrado Tim Bogert sirvió como antesala a la interpretación de «Sunshine Of Your Love«, el clasicazo de los Cream.

Viajes de ida y vuelta a través de su trayectoria con la dupla Kunst/Mayol alternando la voz solista nos hicieron degustar temas tan dispares en el tiempo como «Hard Time Blues» de su segundo álbum «Madrid – Memphis«, «Black Cat Boogie«, «Texas Tango» a composiciones más recientes como «Magic Train«, «Long Way From Home» o «Conductores Suicidas«, escrita originalmente para Joaquin Sabina allá por 1992 y que formará parte su mencionada anteriormente próxima obra de estudio. La que parece fija en el repertorio es «Blues Local«, canción que reivindica la maltratada escena musical casera.

Comentó la espiritualidad que abraza el actual Carlos Santana, que seguro copará un episodio del libro. Recordemos que Santana grababa allá por 1994 una versión de «Blues Latino«, clásico tema instrumental del maestro madrileño. Fruto de esa buena sintonía el próximo disco contará con la colaboración de Andy Vargas, voz de la formación liderada por el guitarrista mexicano. Hubo tiempo para recordar al tristemente desaparecido Gary Moore a través de una interpretación sobria y comedida de «Parisienne Walkways» del genio irlandés.

Casi 2 horas de show, buen sonido y complicada iluminación para quien intentara tomar pruebas gráficas de la velada, que dejaron satisfechos a la mayoria del medio centenar de incondicionales que se acercaron la noche del pasado viernes al Gong Galaxy Club y la sensación de «un día más en la oficina» para los de paladar más exigente.

Turno para fotos y firma de unos libros que practicamente volaron del puesto de merch. Siempre es un placer charlar un rato con unos protagonistas tan amables en las distancias cortas como profesionales encima de un escenario. Como nos recordó en uno de sus «speech» el maestro del blues latino, gracias al blues por poner voz a un planeta sin voz.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: State Of Crime & Science (Oviedo 9/5/2026)

El que quiere buscar pretextos para no ir a un concierto, esta vez lo tenía fácil: noche desapacible, una única banda en el cartel… Pero son eso; excusas. Pocas salas dan las facilidades que los Kuivi Almacenes de Oviedo ofrecen al público, y especialmente el parking propio a pocos pasos es todo un puntazo. Si además le sumamos que S.O.C.S. llevaban sin pisar los escenarios desde que en octubre el Seronda Rock avilesino sirviese de despedida al batería Iván Fernández, y que este concierto suponía la presentación de Mathias Monzón a los parches, pues no se me ocurría mejor plan. El uruguayo no es ya un desconocido en los ambientes rockeros de Asturias (tal vez algunos lo descubrieseis en las jam del Savoy) y desde febrero contribuye a que la banda se haya convertido, literalmente, en la más internacional de estos lares.

No pudieron empezar mejor: si aún no los conoces, “S.O.C.S.”, su tema homónimo, es un buen punto de partida para ver de que va esto. Un riff inicial que te puede llevar a pensar en AC/DC, pero que inmediatamente te traslada a sonidos próximos al post-rock-metal, con la voz de Osana llevándote hacía un delicioso universo melódico. Y es que la etiqueta de inclasificables les viene que ni pintada. Continúan con “Lost”, tema que se remonta a los inicios de la formación y que supuso su primera nominación a mejor canción rock en los Premios AMAS 2022, algo que ha terminado convirtiéndose en una tradición. Hasta cinco atesoran y todas pasaron por el setlist.

Last Days” sirve para presentar en sociedad al nuevo miembro. Se trata de uno de esos temas pegadizos que se quedan fácilmente en la mente del que lo escucha. Ligera bajada de intensidad para “Cursed Gift”, con pasajes que incluso pueden llevarte a atmósferas folk. “Through The Mirror” es otra de esas canciones potentes y pegadizas. El tándem MarcVíctor suena demoledor. “Self-Delusion” comienza con un ramalazo funky que deriva en una energía contagiosa en la que brilla especialmente la base rítmica. José y Mathias son sobrios en la puesta en escena, pero soberbios en su sonoridad.

Llega el momento de la habitual versión del “Losing My Religion” de R.E.M. algo que habla de la amplitud de influencias que converge en la banda. En este punto, la frontwoman bromea a cerca de que esta ya se la sabía el nuevo a las baquetas. Continúan con “The Rain”, otro de esos temas con regusto del pasado, y no solamente en lo musical, según cuenta Osana. Esta es otra de las canciones que les valió nominación a los AMAS, lo mismo que la siguiente, “The Hole” y no es para menos. En lo personal es otra de mis preferidas, con pasajes que incluso tienen sabor a los Metallica del álbum negro.

Entramos en la recta final y para ello cambio incluso de idioma. Todo apunta a que compositivamente se sienten más cómodos en el de Shakespeare, pero está muy bien que nos dejen estas pinceladas en el de Cervantes. El tempo de “Tanto Por Hacer” nos pone ante una balada que ablanda hasta al metalero más aguerrido. En cuanto a “Vortex”, es ya por derecho propio otro de sus temas bandera. Lo tiene todo (menos el esquivo premio).

Y llega la hora de cerrar el bolo. Una vez más es “Should I?” el reservado para ello, otro de aquellos temas con que se estrenaban en 2021. Un broche que no por esperado es menos festejado, dejando el clímax en todo lo alto. A la treintena larga de asistentes nos supo a poco la hora y cuarto de concierto, pero es un buen motivo para reencontrarnos con esta fantástica banda en el futuro. De momento habrá que conformarse con escucharlos enlatados.

Texto y Fotos: Tômi Röckdríguez