Crónica: Leather Boys «Concierto XX Aniversario» (Avilés 23/8/2025)

Y es que veinte años no se cumplen todos los días. Teníamos una agenda de lo más apretada para la jornada del sábado pero el aniversario de Leather Boys estaba marcado a fuego en nuestra agenda. Rumbo pues a Avilés (Rock City) prestos a vivir una sesión vermú de lo más especial.

Bajo un sol de justicia y rodeados de buenos amigos, qué mejor que algo como “Decade Of Decadence” para dar el pistoletazo de salida. A lo largo de la jornada habría multitud de invitados arriba de las tablas. Pero mientras llegaba, y aunque ellos adujeran en más de una ocasión ciertos problemas con el sonido, lo cierto es que frente al coqueto escenario móvil veíamos una buena versión del combo asturiano. Enlazando temas (“Don’t Cheat On Me”) o pidiendo cuernos al cielo por Ozzy Osbourne antes de “Aphrodisiac Grape”, se podría decir que el show fue pura idiosincrasia Leather.

Y como muestra, un botón: “vamos a llevar a los nazis al bordillo”, exclama Leather Sex a modo de presentación de “The Curb”, con el Luismi más agrio de la mañana. En “Haircutt & Attitude”, Txema Bustillo y Mr. Salvation se aúpan a hacer coros. El corte, que estará en su próximo álbum de estudio, bien podría resumir la particular idiosincrasia Leather en forma de hard afilado pero disfrutón. Fue un set extenso. Cerca de dos horas si mis notas no me engañan. Y aunque hubo que hacer frente a un sol radiante, y a un viento no menos plomizo, temas como “Fairy Tales From The Underground” se superponían a cualquier inconveniente. El sonido, en manos de un siempre aplicado y eficaz Nefta Vázquez, ya digo que era todo lo bueno que cabría esperar.

Leather Bluesman se auparía entonces al escenario para sumar su bajo a “Lord Of The Whores”, que Leather Rose dedicaría a Eladio y que ofreció una cara aún más vacilona, si cabe, de los chicos. En “Fly Free (Blacksmith)” se sucederían las dedicatorias. Ozzy, Brent Hinds. Contarían aquí con Ricardo Herrero, hermano del propio Leather Sex, y el set transitó así hacia uno de los momentos más sentidos e intimistas de la jornada. Ellos harían entonces labor de prospección para recuperar el tema que estuvo a punto de llevarles a Eurovision, no otro que “We’re Livin’ In A Bar”, recuperando por ahí esa cara más golfa y hedonista que tanto y tan bien les define. Así las cosas, quién mejor que Leather Fucker para tomar el puesto de Leather Skelter en baterías y enfrentar “Valley Of Broken Dicks”. Leather Latin Lover, inalámbrico mediante, no perdió la ocasión de perderse entre el público aquí. Y es que hay costumbres que hay que mantener sí o sí.

No paraban ni el rock and roll ni los habituales speeches de Leather Sex. Pero cuando Leather Father (padre de Leather Rose) suma su garganta a “Sexagenary Sex” estamos viendo uno de los momentos más especiales del día. Medio Rock & Rockets se sumaría luego para “Pandemic Messiah”. De ahí al final, y si no lo era ya, aquello fue una fiesta. Leather Boys se guardaron varias de sus perlas mejor cultivadas y su XX aniversario estuvo a la altura, pensamos desde este humilde medio, de tan indicada onomástica. La celebración bullía a ritmo de “Saint Mary’s Dance” o “Leather Gunner”, con Flichy Hickock (Graveroad St.) sumando enteros junto a ellos. Hubo invasión de escenario aquí y los rigores de la calurosa jornada importaron poco en unos bises marca de la casa. Leather Rose incluso bajaría a mezclarse con propios y extraños durante “R’N’R’ Blowjob”, ofreciendo su micro a la gente para tan sencillo y directo estribillo. Fue una gran fiesta, rematada por el “Ace Of Spades” de unos tales Motörhead, cuando el sol más apretaba en Avilés.

Huelga decir que nos alegramos de haber sido partícipes, aunque sea a título informativo con esta crónica, de este XX aniversario. La comida barra pincheo que tuvo lugar a continuación y lo que ocurrió en ella tal vez ilustre algún episodio primerizo de una futura biografía, una hipotética continuación de “Fairy Tales From The Underground”. Y aunque me las vi y me las deseé con el teléfono a la hora de tomar notas, no siempre todo sale a pedir de Milhouse, ojalá y como dijera el propio Leather Rose, de hoy en diez años estemos celebrando sus treinta años como banda. Por nosotros que no quede. Un saludo a la agradable y fiel concurrencia, ánimo con la semana y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: La Mar De Ruido (Viernes 15/8/2025)

El sofocante calor de la jornada no invitaba precisamente a pisar el asfalto, pero La Mar De Ruido volvía a Avilés con Incidencia Acumulada, Baja California, Kiss Experience y Saratoga por lo que tocaba penar con temperaturas nunca vistas por estas latitudes. Así pues, animales de costumbres que somos, hubo que poner rumbo a Avilés en buena compañía prestos a ser testigos del evento primero, y a contároslo después.

La edición de este año contaba con la novedad de un pequeño escenario que vendría a hacer de pinza entre el resto de bandas. Llevó por nombre Menéndez Stage y en él Incidencia Acumulada nos amenizaron la espera hasta Baja California a base de versiones de todo pelaje. Desde “Muérdeme” de Los Romeos hasta “Cuenca Minera” de Siniestro Total para disfrute de impacientes y curiosos. Banda con miembros de Madera Rock en sus filas, no se olvidaron de dedicar “La Calle Del Olvido” de Los Secretos a Béznar Arias, impulsor y responsable del evento.

Si mis cuentas son correctas, más de un año que hemos estado sin cruzarnos con Baja California. Los asturianos, con el viento de cola del estupendo “Electricidad” (reseña) soplando aún en sus cogotes, irrumpían, intro mediante, en el Parque del Muelle cuando apenas pasaban unos minutos de las nueve de la noche. “Caída Libre” es un más que servicial opener para ellos. Manu Roz se mostró vital y conciso en sus líneas de voz. Por eso es una pena que, a ratos, costara escuchar con nitidez al espigado vocalista. Pero me gustó cómo “Tiempo Suicida” exacerbó, en cierto modo, la cara más golfa del quinteto. El propio Roz no perdió ocasión de bajar a la valla y animar a su gente. Tampoco de pedir luego un aplauso para la organización del evento.

En “A-66” tiene lugar un buen duelo solista entre Aarón Galindo y Javi Monge. El propio Galindo bajaría a solear frente al público en “El Mago”. Benditos inalámbricos. Si bien puede que el sonido que nos inundaba nunca llegó a ser del todo redondo, al menos en primeras filas, lo cierto es que arriba del escenario ellos parecían estar disfrutando de lo lindo. A pesar del acuciante calor y las complicadas circunstancias. El quinteto recuperó entonces “Reina De Hielo” donde el sonido pareció encarrilar hacia un mejor equilibrio. Como queriendo aprovechar ese impulso, enlazan con una “Indomable” que, a la postre, sería de las mejor recibidas por la audiencia. Roz obró en consecuencia, dejando por el camino un más que notable desempeño vocal. Sería el propio frontman quien pediría un aplauso para Gus Velasco, batería y miembro más reciente de la formación asturiana.

Roz quizá no estuvo tan parlanchín como en ocasiones precedentes. Pero Baja California en su conjunto, especialmente en este tramo final del set, bordaron su mejor hard rock. El propio vocalista no perdió ocasión de darse su particular (y habitual) baño de masas. La reciente y más melancólica “Mil Mañanas” dejó visos de convertirse en un corte capital para ellos. En comandita con la ya clásica (e ineludible) “Años Atrás” supuso el momento más nostálgico del set. El cierre correspondería no obstante a “Dueños De La Noche”, con una Avilés entregada al siempre elegante hard rock de los asturianos. Siguen creciendo.

No paraba el rock and roll en La Mar De Ruido. Terminado el set de Baja California y mientras los técnicos se afanaban en recoger y preparar las tablas para el show de Kiss Experience, Incidencia Acumulada hacían de nuevo suyo el Menéndez Stage para seguir con la ristra de versiones.

Versiones precisamente no iban a faltar de vuelta en el escenario principal. Kiss Experience, en riguroso y mimético homenaje a Gene Simmons y compañía, vendrían a hacer las delicias de un nutrido número de fans y curiosos. “Detroit Rock City” sería el pistoletazo de salida y Avilés se entregó al cuarteto. Que más allá de todas las reservas que nos puedan producir las bandas tributo, tiene al menos el detalle de reproducir, lo más fielmente posible, a la formación a la que homenajean. Desde las vestimentas hasta el maquillaje pasando por los distintos instrumentos e incluso los distintos manierismos de los Paul Stanley, Ace Frehley, Peter Criss y el mencionado Gene Simmons.

Vaya por delante que no soy el mayor fan de los originales. Aún así, disfruté en buena medida de una “God Of Thunder” que puso de relieve la cara más rocosa y rotunda de este agradable, divertido y fiel émulo de las leyendas estadounidenses. Con los escalones de por medio y aquellas plataformas imposibles, ya tiene mérito que el trasunto de Paul Stanley se atreviese a bajar frente al público. “I Was Made For Loving You”, piensa uno, bien merecía el riesgo de un inoportuno traspié. La gente, ya digo, disfrutaba de lo lindo. En especial cuando nuestro particular Simmons ejercía de maestro de ceremonias y realizaba un ensangrentado solo de bajo o se atrevía, literalmente, a jugar con fuego.

Y es que al final todo suma. Desde la pirotecnia que acompañó a algunos temas a clásicos imborrables, ya te guste la banda o no, como ese “Lick It Up”, de aquellos Kiss sin maquillaje de los años ochenta. Propios y ajenos gritaron “Shout It Out Loud” con ellos y todo cerró, no podía ser de otro modo, con “Rock And Roll All Nite”. Lo dicho, las bandas tributo siempre generan controversia pero, en honor a la verdad, cabe decir que la gente se lo pasó en grande.

Veinte faltan para la una cuando la iguana hace suyo el escenario del parque del Muelle de Avilés. Saratoga regresaban una vez más a Asturias y la expectación, como siempre, era máxima. Atruena la intro y luego todo deriva en una potente “A Morir”, con Tete pasando de agudos altísimos a voces rasgadas llenas de nervio. La más pretérita “Mi Ciudad” calmó el furibundo arranque. Y Tete aprovechó para insertar “Avilés” en los últimos estribillos. Niko, sonriente, ejercía de segunda voz como viene siendo habitual. Atrás y bajo la pantalla electrónica, Arnau brillaba en baterías durante “Ángel De Barro”, fácilmente una de mis favoritas de entre su ya larga trayectoria.

Me sorprendió no obstante la inclusión tan temprana de “Vientos De Guerra”. Saratoga emergieron entonces en su encarnación más cruda y heavy, valga la redundancia, y Jero aprovechó para confeccionar uno de los mejores solos de todo el set. El público, qué duda cabe, respondió en consecuencia. Es cierto que el escenario de La Mar De Ruido no da para mucho movimiento. De ahí que Tete Novoa no dudara en bajar y mezclarse con la gente en varios momentos del show. “Contigo, Sin Ti” no sería nada sin los buenos apoyos de Niko en coros. Y mientras que a término Tete enfrenta y juega con el público, en “Maldito Corazón” demuestran cómo de engrasados acudieron a la cita avilesina.

Sorprende de hecho la pesadez que desarrollan en “Morir En El Bien, Vivir En El Mal”, con Arnau muy firme en su desempeño. El corte puede palidecer en cuanto a relevancia con respecto a otros integrantes del tracklist. No obstante sirve para oxigenar y ampliar de paso su conocido rango de influencia. Buena la dupla que formaron frontman y bajista en sus últimas acometidas.

Llegaría entonces un marcado cambio de registro. Novoa pediría que encendiéramos las linternas de nuestros móviles y, bañados por su luz, engarzó “Lejos De Ti” con “Si Amaneciera” y procuró unos ciertos sosiego y calma a la descarga. El piano pregrabado de esta última fue uno de los pocos detalles no orgánicos de la banda a lo largo de la noche. Llegaría entonces el turno de Arnau en solitario, trazando un solo en el que parecía dejarse el aliento en cada golpe. Arrancó buenos aplausos de La Mar De Ruido y se confirmó como un músico a la altura de sus muchos antecedentes en el cargo.

De nuevo con la banda al completo, sería el momento de recordar uno de los cortes más exigentes de “Agotaras”, no otro que “Las Puertas Del Cielo”, para gozo absoluto de (al menos) unas primeras filas que llevaban a Saratoga en volandas. Ellos encararon una recta final, no exenta de los obligados agradecimientos, con otro corte no menos exigente de aquél mismo álbum de 2002: “Resurrección”. Muy bien Jero en el solo aquí y un Tete Novoa que no dudó en bajarse a la valla en el tercio final.

Del clasicismo de “Tras Las Rejas” al vigor de “Mi Venganza”, Arnau azotaba el kit como si le debiese dinero (y una suma importante, al parecer) y Saratoga seguían dando muestras de su versatilidad. Me agradó, además, que no renegaran de composiciones relativamente recientes a la hora de afrontar los bises. Porque ahí se yergue orgullosa “Como El Viento”, aguantando el tipo frente a sus clásicos de siempre. O la más juguetona “No Sufriré Jamás Por Ti”, con Tete y sus cuerdas vocales como si no llevasen a cuestas un set no poco exigente. Aguantó el tipo hasta el final y es de justos reconocérselo. Aunque a lo largo del show, y esto no cambia, alguno que otro todavía se acordase de quien fuera su antecesor en el puesto. Ajeno a estos dimes y diretes, Niko no perdió la ocasión de acercarse a la gente aquí. Ni de afrontar, ahora sí, la final “Perro Traidor”, final tan habitual para ellos como el “The Final Countdown” para Europe. Tantas veces discutidos y sin embargo siempre cumplidores. Saratoga, en definitiva.

Cuatro propuestas, no quisiera yo olvidarme de la buena gente de Incidencia Acumulada, como inmejorable acompañamiento a los sofocantes rigores que nos impuso la ola de calor. Mucha cara conocida, varias nuevas amistades y una crónica más en el zurrón. Poco más podemos pedir.

Agradecer a Béznar Arias en particular y La Mar De Ruido en general tanto el compromiso como las facilidades, a Mauro y Tumay (¡bienvenida a la brigada!) el apoyo logístico brindado y a la mucha y concurrida compañía los buenos ratos vividos. Vaya un abrazo grande y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Iron Maiden (Madrid 5/7/2025)

Otra fecha de esas que llevas apuntadas a fuego desde meses atrás, esta vez la Doncella de Hierro, con su gira ”Run For Your lives” con única parada estatal en el coliseo colchonero.

Esta vez el medio de transporte elegido fue el autobús, viaje organizado con salida desde la capital del Principado y con caras conocidas de nuestra escena, como Pirri, de Escuela de Odio, al que mandamos un saludo desde estas líneas al igual que a Nuria. Con paradas varias nos soltaron a eso de las 14.30 horas en el parking del estadio del Atleti y sálvese quien pueda de ese clima subpajariano. Dos fueron los refugios con aire acondicionado que nos buscamos hasta la hora del show, el primero, famosa cadena de hamburguesas cuyo nombre empieza por M y termina en Donald’s y de segundo nuestro oasis particular (había varios) llamado “El Gran Escenario”, pub/restaurante en la parte baja del Metropolitano con el añadido (amén del aire acondicionado) de supuestamente tocar una banda tributo a los propios Iron Maiden, que tocaron de todo excepto un par de temas de los británicos, pero que sirvió para amenizar la espera.

Ya dentro y posicionados en nuestros sitios tras previo intercambio de saludos con dos ilustres que visitarán en breves semanas el escenario corverano de El Llar, pudimos ver a los suecos Avatar. La elección de Harris con los teloneros daría para vídeo largo en Piratas de Libertalia, en fin, a Johannes Eckerström y los suyos no se les puede negar empeño y actitud junto con una propuesta que les lleva años funcionando gracias a temas como “The Eagle Has Landed” o “Hail The Apocalypse” con el que cumplen a la perfección su cometido de calentar el ambiente.

Tras una espera corta en tiempo y larga en impaciencia suena el “Doctor Doctor” de UFO, sinónimo de comienzo de show, y ya la locura se desata con “The Ides Of March”, instrumental que sirve de antesala para una tarde/noche llena de himnos. Homenaje o no, en esta gira Harris y cía rescatan varios temas de la época de Paul Di’Anno, destacando “Phantom Of The Opera” por encima del resto. El sonido de los primeros cortes no hicieron justicia a un evento de tal magnitud. Un debe, que por crónicas varias se le achaca al recinto rojiblanco y que al estar en la comunidad que están y en el país que estamos, pues no ponen mucho empeño en solucionarlo. Pero eso si, tu entrada a precio de oro y las consumiciones dentro del recinto y del estadio más elevadas que los intereses de un préstamo online, eso que no falte.

Con la cartera más vacía, pero ilusión intacta disfrutamos del icónico intro de “The Number Of The Beast” que hizo rugir a los 55.000 presentes, seguido de “The Clairvoyant” y “Powerslave”. La siempre resultona “2 Minutes To Midnight” dio paso a uno de los grandes momentos de la noche, “Rime Of The Ancient Mariner”, casi 14 minutazos que se vivieron con éxtasis total en las gradas. El sonido ahora si acompañaba, junto a un fondo de pantalla donde nos hacia navegar a la par de los británicos. Brillante Bruce, como brillante la parte instrumental de uno de los mejores temas de la historia de Maiden.

Run To The Hills”, todos a cantar como locos y el que no lo hiciera es que no le riega bien la sangre, para de seguido disfrutar de otra magnánima pieza, “Seventh Son Of A Seventh Son” con otra proyección impresionante, y la dupla Dave Murray/Adrian Smith colosales. Lo digo ya, el día que esta gente pare va a dejar un vacío enorme. “The Trooper” hace que vuelva a rugir el Metropolitano, momento para mencionar a Simon Dawson, novedad tras un kit de batería menos vistoso de lo acostumbrado con Nicko McBrain pero igual de efectivo. Nadie tenia dudas que Harris pondría ahí alguien a la altura, Simon lo está y lo demostró a lo largo del concierto. Durante esta canción exigente, pudimos ver la figura de Eddie vestido de soldado y un Bruce enérgico ondeando la bandera inglesa y un pequeño momento la española.

Otro gran momento de la noche, “Hallowed By Thy Name”, con un Bruce Dickinson encarcelado hasta que “consigue “ escapar y un estadio en pie ante glorioso momento que estábamos viviendo, por lo que no debo ser el único al que este tema le vuelve loco. Son estos momentos que aunque hayan pasado días, los recuerdo y ninguna palabra, ningún trozo de vídeo me ayudan a describir las sensaciones vividas en ese instante. Después de semejante ejecución, cualquier canción queda descafeinada, así fue, la homónima “Iron Maiden”, a pesar que el Eddie de la pantalla estuvo muy guapo, sirvió de tregua y hacer un pequeño parón para encarar el final.

Y vaya final, un pequeño silencio da paso al preludio “Churchill’s Speech” y locura general con “Aces High”, acompañado por Eddie pilotando su avión tras la pantalla, consiguiendo otro momentazo descomunal. Una vez alguien dijo que “Fear Of The Dark” era la peor canción de Maiden o la más sobrevalorada de su discografía. Sin entrar en debates estériles, y si el susodicho estuviera presente, pues 54.999 almas demostraron esta noche que no opinan lo mismo. Cantaron como si no hubiera fin un estribillo tan facilón como efectivo y emotivo y que cada vez que suena en un concierto es un momento mágico de unión entre público y banda. También lo podría conseguir la denostada “Bring Your Daughter To The Slaughter” pero ya son muchos debates por hoy.

Cierre a una velada gloriosa con “Wasted Years” y un pletórico Janick Gers, gloriosa pese al sonido inicial, indigno para un evento de semejante magnitud, que fue de menos a más gracias al buen hacer de los británicos y de un buen puñado de temas que hacen disfrutar al más sosaina, ya que son historia del heavy metal y forman ya parte de nuestras vidas. Esperando ansiosamente la siguiente fecha, porque vuelvo a insistir en otra crónica, poco nos queda ya….

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: Facebook Iron Maiden

Crónica: Judas Priest (Resurrection Fest / Bilbao 25-30/6/2025)

Doble cita con una de las bandas más longevas y legendarias de nuestra escena metalera y que por ley de vida, encara su recta final tras 56 años en activo. No se sabe nada de su futuro, viendo estos dos conciertos da la sensación que todavía quedan Judas Priest para algo más, pero la edad de algunos de ellos invita a pensar que poco nos queda por disfrutar de los sacerdotes de Birmingham. De ahí el desplazamiento el miércoles 25 de junio a Viveiro dentro del Resurrection Fest, y el lunes 30 al Miribilla Arena de Bilbao, donde actuaron junto a Phil Campbell & The Bastard Sons, que cumplieron con su papel manteniendo vivo el espíritu de Lemmy con “Born To Raise Hell” y “Ace Of Spades” entre otras.

Pero lo importante era lo importante, si. Había más alicientes aún para ver a las huestes de un grandísimo Rob Halford, 35 años del legendario disco “Painkiller”, casi nada. Y así empiezan, “All Guns Blazing” y “Hell Patrol” para disfrute de los que consideramos este disco como obra culmen en su carrera. El setlist en ambos shows fue exactamente el mismo y en mismo orden, y si mañana tuviera otra oportunidad de verlo exactamente igual, lo vería sin dudarlo. Porque Halford y compañía están en un gran estado de forma, con un Richie Faulkner protagonista y parte muy importante de que Judas estén todavía en activo. A eso le añades temas emblemáticos como “You’ve Got Another Thing Comin’” o una acelerada “Freewheel Burning”, apoyada por unas imágenes llamativas tras la pantalla de fondo, hacen vibrar a sus fieles. Fieles que en el Resu estaban en inferioridad numérica, se notó en la frialdad del ambiente en contraste con el concierto de Bilbao que pese a ser mucho menos numeroso en asistencia, si hubo ese calor y feeling entre público y banda.

Llamativo que el quinto corte del repertorio sea “Breaking The Law”, solía ser un tema casi siempre de final de show, pero ahí está, ahí te lo espetan y como no, ahí lo disfrutamos. Resaltando que en Viveiro quizás haya sido el momento más eufórico del concierto por parte de los asistentes, con pogo incluido. Que sea uno de los hits repetitivos dentro de la radio de nuestra conferencia de “priest” españoles quizás ayuda algo.

Vuelta al emblemático “Painkiller”, ahora turno de “A Touch Of Evil” y “Night Crawler” y vuelvo a destacar la figura de Faulkner, ejecutando unos solos precisos, fiel a las notas originales y acompañado de un cada vez más protagonista Andy Sneap. Uno de los mayores aciertos de Tipton y Halford, ya que ambos guitarristas mantienen viva la llama de los Judas tanto en directo como en estudio. Recordad, que Sneap es a su vez productor de la banda en los dos últimos discos. Concretamente de estos últimos trabajos, en esta gira rescatan de su más reciente “Invincible Shield”, “Gates Of Hell” con un Richie Faulkner brillante y “The Serpent And The King” donde Ian Hill parece sobresalir dentro de su papel secundario pero imprescindible en la historia de los británicos. Quizás sea también culpa del sonido, que fue casi perfecto en el Resu donde por momentos el bajo sonaba potente y no tanto en el Miribilla donde pasó más desapercibido. Y última bala de este disco, la emotiva “Giants In The Sky” que sirvió de homenaje a los caídos, de fondo se podían ver a Dio, Lemmy, Eddie Van Halen, Freddie Mercury, Chris Cornell o Jill Janus de The Huntress, entre otros y que terminó con gran ovación en ambos lugares.

Intercalado entre estos temas también sonaron “One Shot At Glory” y “Between The Hammer And The Anvil” para llegar al momento de la homónima de las homónimas, momento de otra pieza clave dentro de los Judas. Scott Travis y ese icónico intro de batería que da inicio a unos de los temazos de la historia del heavy metal, “Painkiller”. Y aquí, la respuesta del publico en la capital vizcaína fue de autentica locura, la gente se desgañitó junto a un Halford que estuvo a la altura, si, repito, estuvo a la altura, con casi 74 castañas encima, algunos con bastantes menos años no pueden decir lo mismo, así que un diez para el Metal God por excelencia.

Pequeño parón para el bis que arrancó ni más ni menos con “Electric Eye” y otra vez que temblaron los cimientos del Mirabilla ante tan majestuosa obra y ante un final de concierto, donde ya sabemos que Halford va a sacar la Harley a pasear esté en Viveiro o en Bilbao y deleitarnos con “Hell Bent For Leather”, y dejar como fin de fiesta otro hit facilón como “Living After Midnight” que todos nos sabemos y todos la cantamos.

Despedida rápida en el Resu, normal, es un festival y hay que cumplir horarios y despedida más larga, cercana y emotiva, como no, en su propio show, todo dentro de la lógica. Solo esperar que no sea la última vez, que sea mínimo la penúltima, que a Halford le respete la salud y siga con esas ganas, que como bien dijo en ambos conciertos el heavy metal es su vida, es nuestra vida y los Judas Priest una pieza fundamental.

Texto: José Miguel «Lago»
Fotos: Resurrection Fest / Jaime García

Crónica: Judas Priest + Phil Campbell & The Bastard Sons (Bilbao Arena 30/6/2025)

I. Antes Del Estallido — Los Bastard Sons Abren La Velada:

El pasado lunes 30 de junio, el Bilbao ArenaMiribilla, transpiraba expectación, mezclada con esa clásica incertidumbre de cómo responderá la audiencia a las leyendas del heavy en un día laborable. A pesar de eso, el pabellón presentaba una entrada más que decente, especialmente en pista y gradas bajas. La ingrata tarea de apertura corrió a cargo de Phil Campbell And The Bastard Sons, banda familiar con raíces en la historia más vibrante del rock. Phil Campbell, histórico guitarrista de Motörhead, acompañado por dos de sus hijos y el carismático vocalista Joel Peters.

Arrancaron con fuerza, combinando temas propios como “We’re The Bastards” o “High Rule” con herencia pura de Motörhead: “Going To Brazil”, “Born To Raise Hell” y dejar un contundente cierre con un “Ace Of Spades” que despertó el ambiente justo a tiempo, logrando una conexión potente a pesar de ser apenas el prólogo de la noche. Fue un show correcto y honesto, en el que demostraron que la chispa heredada sigue viva. El público respondió con entusiasmo, creciendo en ánimo y expectación conforme avanzaba su actuación.

II. El Estallido — Entrada Triunfal De Judas Priest:

Puntuales como un reloj suizo, poco antes de las 20:45 horas emergió el himno de Black Sabbath, “War Pigs” y un parpadeo lumínico desató al instante una atmósfera eléctrica. Con un escenario imponente y bajo luces potentes algo que, según comentarios de los asistentes, no se percibió en el concierto diurno ofrecido hace escasas fechas en el festival belga Graspop. Los Judas supieron sacar el máximo partido a la ocasión .

1. Descarga Sin Compasión:

All Guns Blazing” abrió fuego, un golpe directo a la mandíbula de cualquier fan. A continuación, el riff imbatible de “Hell Patrol”, reafirmó su esencia ochentera y con “You’ve Got Another Thing Comin’” y “Freewheel Burning”, el recinto finalmente estalló en júbilo.

2. Himnos Coreables:

Breaking The Law” fue coreada sin respiro, con Halford a la altura del desafío vocal. La garganta del «Metal God«, con 73 años, mostró algún matiz forzado, pero se mantuvo firme y emotiva, reforzada por una banda que suena compacta y llena de energía.

III. Un Viaje Por Dos Décadas De Gloria:

3. Heavy Metal Por Partida Doble:

El show evolucionó hacia cortes de una fuerza épica. “A Touch Of Evil”, esa joya escondida del «Painkiller«, estremeció el pabellón. “Night Crawler” a continuación, sació a los más intensos.

4. Lo Nuevo Encaja Con Lo Clásico:

Tras algunos himnos, llegó el guiño moderno con Solar Angels, Gates Of Hell y Giants In The Sky, cortes del reciente «Invincible Shield« que la banda interpretó con frescura e intensidad, integrándolos con toda naturalidad en el repertorio.

5. Vuelven Los Trallazos:

Con “One Shot At Glory”, “The Serpent And The King” y “Between The Hammer And The Anvil”, el show retomó el camino del metal clásico y potente. Y no faltó la impactante “Painkiller”, un corte imprescindible que no defraudó en directo, dejando la audiencia al borde del delirio.

IV. El Gran Cierre y Bises:

6. El Broche Perfecto:

La intensidad no remitió, mientras Halford agradecía desde el escenario, había sutiles signos de cansancio (vocales y físicos) que la banda supo gestionar con elegancia gracias a la aportación de la sangre nueva que personifican Andy Sneap y Richie Faulkner.

7. Vuelta Triunfal:

Los bises arrancaron con pista pregrabada, “The Hellion”, seguida de tres himnos de puro metal: “Electric Eye”, “Hell Bent For Leather” con Halford luciendo su característica gorra y látigo sobre la no menos representativa motocicleta y el ya indispensable Living After Midnight”, coreado intensamente hasta el final. Tras más de hora y media, la comunión se cerró con aplausos y ovaciones, envolviendo al público en una combinación de nostalgia y renovación.

V. Impresiones Desde Las Gradas:

Muchos hablaban de uno de los mejores shows del año. Un asistente lo describía como “gigantes en el cielo bilbaíno” por energía, puesta en escena, repertorio equilibrado y un Halford con altibajos pero emotivo. También se destacaba la potencia de los aires renovados, mejor sonido y proyección visual respecto a conciertos anteriores. Se describió como una gran noche que la que se va a hablar durante mucho tiempo. Una experiencia intensa y memorable. Aunque es cierto que hubo alguna voz disparada, Halford tiene la voz en el mejor estado de revista de los últimos años. Si vienen, mañana mismo vuelvo.

VI. Conclusión: Una Misa Heavy De Renovación y Nostalgia:

En Bilbao, Judas Priest no solo cumplió, sino que renovó su leyenda. A pesar de las décadas, se ofreció un espectáculo lleno de pasión, sin recurrir a atajos imposibles. Halford mostró humanidad, y la banda brilló con riffs honrados y emotivos. Phil Campbell And The Bastard Sons abrieron la noche con ganas, entregando momentos memorables junto a su legado Lemmy. Luego Judas Priest combinó clásicos y novedades del «Invincible Shield», logrando un equilibrio que reforzó su vigencia sin traicionar su identidad.

Hubo poco espacio para la sorpresa en el setlist, muchos hubieran deseado algún tema menos conocido, pero la apuesta por un trayecto seguro, acabó coronando una noche sólida, emotiva y enérgica. En resumen, una homilía de heavy metal, una renovación de votos para los fieles, y un legado que sigue iluminando.

Texto y Fotos: Jaime García

Crónica: Mägo De Oz (Exconxuraos Llanera 4/7/2025)

Y nos echamos a la carretera una jornada más. Mägo De Oz hacían acto de presencia en los Exconxuraos de Llanera, a la vuelta de la esquina como quien dice, y qué mejor antídoto contra la rutina. Lo cierto es que el público asturiano tenía aún reciente a la banda de Txus Di Fellatio (crónica), lo que ni mucho menos fue obstáculo para que reunieran a un gran número de fieles frente al escenario.

Lo primero que llama la atención (o no, según se mire) es precisamente lo ecléctico del público que, a eso de las doce y media, aguarda a la numerosa formación madrileña. El tipo de banda que son pero muy especialmente que fuese una cita que no requería pasar por caja, influye sobremanera. El caso es que sí, la banda fue puntual y es de agradecer. El electrónico de fondo hace las presentaciones. Vídeo introductorio a una “Alicia En El Metalverso” donde ya la banda suena de lo más redonda. En especial un Rafa Blas muy activo en lo gestual, bastante entero en lo vocal. El ex Nocturnia fue recibido con gran calor por los suyos. Xana Lavey (Celtian) haría las veces de Diva Satanica aquí, aportando su registro más grave a un buen arranque de show…

… que de pronto vira hacia uno de sus grandes clásicos, no otro que “Molinos De Viento”, fácilmente la más coreada de esta parte aún incipiente del set. El escenario se teñiría luego de rojo para recibir a la “Luna De Sangre”. Pero si hubo un corte que me agrado aquí fue “Diabulus In Música”, de aquella secuela del “Gaia” que la banda editara dos décadas atrás. El modo en que Rafa Blas la llevó a su propio terreno, el gran solo de un inspirado Salán o las voces, limpias ahora, que aportó Lavey. Mägo De Oz en su mejor versión. Blas nos habló entonces de la importancia de cuidar nuestro planeta. Era el turno de “La Venganza De Gaia”, uno de los cortes más extensos de la noche, y en el que la banda da lo mejor de sí en lo que a interpretación se refiere. El frontman de origen albaceteño pareció en su salsa aquí. Tanto a la hora de afrontar su línea de voz como en sus intentos de implicar a la gente. Y si bien las comparaciones con sus predecesores, en una y otra dirección, siempre serán algo odiosas, de justos es reconocer que parece haber caído de pie en el seno de la banda.

“Te traeré el horizonte”, que llegó precedida de una pequeña (e improvisada) felicitación cumpleañera, trajo al frente a los Mägo más radiofriendly. El público, en especial el más joven, disfrutó de lo lindo aquí. Para mí representó un cierto bajón. Ya sabéis aquello de que nunca llueve a gusto de todos. Ellos abrazan entonces el formato acústico para la más íntima “Por Si Un Día Te Pierdes”, escritura de Txus para su hija pequeña, y que vino a poner la nota más sentimental al set. Brilló Salán a la guitarra aquí. Nadie va a descubrir sus capacidades a estas alturas. Solo faltaba.

Vuelta entonces al formato eléctrico y a “Gaia II: La Voz Dormida” para recuperar “La Posada De Los Muertos” y, a la vez, reconducir al set hacia lo que uno espera de una banda como esta. Otro de sus temas más gancheros y que Llanera bailó y gritó hasta desgañitarse. Todo parecía ya a favor de obra. Pero la banda vuelve a tomarse un pequeño descanso aquí. El ex Zenobia Víctor De Andrés dejaría entonces un pequeño speech, un tanto tribunero si me preguntan, y que pienso aún hoy se alargó más de la cuenta. Pero me gustó que recuperaran “Hasta Que El Cuerpo Aguante”, probablemente una de las composiciones que mejor resume la particular idiosincrasia de la banda, si bien eché en falta que Lavey interpretara los versos que Pacho Brea dibujara en el original de 2000.

Llegó entonces el turno de que el ex Avalanch Jorge Salán demostrase sus muchas habilidades con la guitarra. Momento de pasmo y gozo para algunos, un cierto bajón para otros. Tras la demostración llegó el turno de las presentaciones, que como quiera que esta banda no es precisamente pequeña, llevaron un buen rato. Además Rafa optó por llevar a cabo un pequeño juego con la gente al final. Así pues, entre unas cosas y otras, el show se ralentizó de lo lindo en este tramo final. Quedaban dos, muy obligadas de hecho en el contexto de esta banda. La primera, “La Costa Del Silencio”, provocó que el público se dejase las gargantas hasta sus últimas consecuencias. Curiosamente, el turno de la llamada foto finish llegó aquí. Mohamed había felicitado antes a su técnico de monitores por su cumpleaños.

Pero quedaba el final, que como no hay dos sin tres, no podía ser otro que “Fiesta Pagana”, la canción que les catapultara al mainstream y a la que la banda estará atada hasta el final de sus días. Explosión de confeti y Víctor De Andrés haciéndose cargo del clásico solo de guitarra, coreado por la gente, para un final conforme manda el libro de estilo del género.

La gente que tenía alrededor se lo pasó en grande. En lo personal he de reconocer que disfruté más la primera mitad del set que la segunda. En líneas generales y aunque es un directo y siempre habrá ciertos desajustes, nos gustó cómo sonaron. Lejos quedan aquellos tiempos en que ver a esta banda en vivo era casi como jugar a la lotería. Si hasta fueron puntuales ¡quién te ha visto y quien te ve! Queridos y odiados a partes iguales, se fueron de los Exconxuraos con la satisfacción del deber cumplido. Volverán y llenarán. Siempre lo hacen.

Por nuestra parte nada más. Mandar un saludo a la buena compañía de la que disfrutamos tanto antes como durante y después del concierto y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Leather Boys (Gijón 31/5/2025)

Cita en la Albéniz con los Leather Boys, que vinieron a revolver la sala y darle vuelta como un calcetín con su “attitude”. Con motivo del 25º Aniversario del Xixón Rock Bar Las Cortes y coincidiendo con el 20º Aniversario de la banda, que finaliza aquí su mini tour asturiano “Escape From The Studio”. Las siempre inevitables coincidencias unieron en la jornada el paso de The Baboom Show por Oviedo y la noche de infarto para los avilesinos con el histórico ascenso del Real Avilés a Primera RFEF. Mi sincera enhorabuena.

La Albéniz es una sala cuyo angosto recibidor deja paso a una amplia estancia circular de varios niveles, diáfana y bien estructurada, con una semicircular barra a la entrada confrontada a un nivel inferior con la pista y escenario al fondo; un segundo piso lateral en forma de balcón corrido, suma espacio sin restar transparencia al conjunto. El escenario, visible desde cualquier punto de la sala, espera paciente el inicio del evento con todo el equipo preparado y unas ¿enigmáticas? letras colgadas de los micrófonos: B D S M.

La banda presentaba su habitual formación, a excepción del accidentado Leather Latin Lover, en su lugar, armado con el bajo: Iván Moncada (Ojo De Loca) aka Mr. Leather Thunder Cock, arrancando fuego de un elegante y salvaje Ibanez negro de cinco cuerdas. Sacando con nota el siempre difícil papel de las sustituciones de “last minute”.

Plan de ruta jugoso: La fiesta se iniciaría con la presentación del vídeoclip «Haircut & Attitude«, realizado por Titi Muñoz y grabado durante el concierto que la banda ofreció en mayo en el ovetense Gong Galaxy Club, actuación de los “fuckin” Leathers y cerrar la folixa con sesiones rock de varios Dj’s: Adolfo, Sputnik, Ivanejo, Astursito…

Humberto Llaneza daría paso al visionado del videoclip ejerciendo de maestro de ceremonias cuando el reloj se acerca a las 22 horas. La velada sirvió de estreno en vivo para cuatro de los temas de formarán su próxima obra de estudio, que verá la luz en octubre a través de The Fish Factory. Actualmente ultiman la grabación en los Tutu Estudios de Los Campos (Corvera).

A tenor del ya de por sí siempre festivo y libertario eclecticismo del combo, también en lo que a indumentaria se refiere; la nota más glam la aporta el frontman, combinación imposible que Rose sabe lucir: chupa de cuero blanca, camiseta sin mangas del combo sueco H.E.A.T., y los habituales pañuelo en la frente y gafas de sol, resaltando del outfit el absoluto protagonista, un sobrio y totalmente glam pantalón de lentejuelas gris-marengo, cuyos brillos atrapaban la mirada como hipnótico balanceo de relojito de cadena ante los ojos.

Pero volvamos a las enigmáticas letras «B D S M» (Bondage, Disciplina, Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo)…pues con ese grito de guerra iniciático y, a modo de declaración de principios, arranca toda la agrupación al unísono el tema inaugural «B D S M«, animando a corear a una asistencia más que entregada a gritar las celebradas letras, siguiendo al maestro de ceremonias Rose, cual salmodia oculista. Inicio más que activador de una noche que prometía.

«Don’t Cheat On Me», con el inicio del bajo y su presencia continua, generalmente oculta, aquí más manifiesta; “lo que nos hace movernos sin saberlo”. Personalmente, me gusta sentir su ronco bramido retumbando en mi pecho, ondas de baja frecuencia cuyos armónicos penetran capaces de despegar la carne del hueso.

«Fairy Tales From The Underground…» que igualmente arranca con las profundas vibraciones del bajo, es el título también de la biografía de la banda (reseña), por Fernando “Tanxencias” Sampedro, en su segunda edición ya, (que una servidora tiene en sus manos), con el añadido de un capítulo extra alusivo a la historia más reciente de la banda.

Pausa para preguntar si lo estamos pasando bien, pegar un par de tragos y presentar otro tema nuevo: «Midlife Crisis«, dedicado jocosamente por Sex a la cadera del vocalista. Otra novedad «Haircut & Attitude«, tema del videoclip presentación, que trata sobre cómo mantener la actitud intacta tras 20 años de trayectoria y que dedicaran a Secta señalando entre el público a Michael Arthur Long, frontman de los mentados y Drunken Buddha, «va por ti tío, porque siempre estás en todos los putos bolos, cagüendios gente como tú es la que hace falta aquí en la puta escena».

«Fly Free» despliega un arranque melódico para la más melancólica y emotiva del set, en su matiz más íntimo, dedicada por Leather Sex a su padre. Con «Saint Mary’s Dance» pone a la sala a bailar acompañada de las celebradas aportaciones de Sex. Dilatados speech donde aprovecha para compartir ocurrencias variopintas, no dejar cabeza con títere, pedir un aplausos por doquier, reírse de sí mismo y saludar a amigos del faranduleo de entre el público.

Diecisiete temas que pasaron como un suspiro dejando ganas de más cuero; afortunadamente seguiría la fiesta con la pinchada que venía a continuación. Tras las recogidas y pertinentes despedidas hasta la siguiente, Resta agradecer a la organización por su buen hacer, a Nefta Vázquez por el gran sonido de la velada, a Javi Fernández “Tail” encargado de la iluminación, al personal de la sala por facilitarnos la labor, a la banda por hacernos disfrutar con ellos y la grata compañía de los amigos allí reunidos. Un placer, como siempre.

Texto: Susana Alberich
Fotos: Miguel Rubio

Crónica: Xixón FeMusic (Gijón 27/6/2025)

El pasado viernes 27 de junio tenía lugar la clausura del primer proyecto Xixón FeMusic, nacido con el siempre necesario objetivo de visibilizar la brecha de género existente en el ámbito de la música. Un semillero de bandas enfocado en la formación de nuevos grupos constituidos en exclusiva por mujeres. La experiencia piloto llegaba a su fin con las actuaciones de las 3 bandas resultantes, Cubo De Kubrick que contaron durante el curso con la tutorización de Sil Fernández (Silvidos y Gemidos, Delagua), Incidencias con la de la teclista Cristina Montull (Pauline En La Playa, Girls To The Front) y Six On con la de Mar Álvarez (Petit Pop, Pauline En La Playa,  Undershakers…).

Abrieron los actos Cubo De Kubrick, con las que habíamos coincidido allá por el mes de abril en las Perversiones del Unirock. En el tiempo que dispusieron, poco más de media hora por formación, dejaron la sensación de tener más poso sobre el escenario que sus compañeras. El sexteto despachó un repertorio para nada cerrado a un solo estilo. De Christina Rosenvinge a Extremoduro, pasando por la versión rockerizada del «Aserejé» que tan buenos réditos les dio en Puerto de Vega o atreverse con el inglés para rendir homenaje a los Blondie de Debbie Harry. Incluso presentaron un par de temas de cosecha propia, uno de ellos compuesto, adaptado al castellano e interpretado por su guitarra Alanis García.

Turno para Six On, sexteto a dos veces, Conchi que no dudó en arrancarse a la armónica en uno de los temas y Andrea. Se manejaron con suficiencia en inglés y en español en la interpretación de himnos atemporales como «Chain Of Fools» de Aretha Franklin o «Loca » de la Luz Casal más rockera. Arrastraron algún problema técnico con la guitarra que felizmente no deslució su paso por el escenario. Presentaron también material propio, creo recordar que bajo el título de «Superstar«. Canción ambientada en el verano mallorquín que dio pie a presentaciones, agradecimientos y resaltar la camaradería entre las protagonistas del proyecto.

El tripartito se completaba con Incidencias, al igual que sus antecesoras, sexteto a dos voces. En el apartado lírico apuestan principalmente por el inglés, muy disfrutable su revisión del «Tainted Love» de Soft Cell y como la cabra tira la monte para un servidor la del «Cherry Bomb» de The Runaways. Formación de amplio espectro generacional en la que Rosa al bajo ejerció de nexo, pendiente en todo momento de la buena marcha de la actuación. Arrancaron un buen número de aplausos al recordar la gran cantidad de gente que lo está pasado mal en la actualidad.

El colofón de la velada estaba reservado para las tutoras. Bajo el nombre de Las Tichers, Sil Fernández al bajo, la teclista Cristina MontullMar Álvarez a la guitarra contaron con la inestimable ayuda de Eva D. Toca a la batería para interpretar un repertorio exclusivamente femenino. Temas de Carole King, Suzanne Vega, la malograda Sinead O’Connor, Adele o la siempre reivindicable Tracy Champman en los que las «tichers» se turnaban a la voz solista. Más clase que una universidad. Impagable colofón de fiesta el que nos ofrecieron a través de un «Walk Like An Egyptian» de The Bangles que puso a bailar a la audiencia. Si las sonrisas son moneda de pago, tod@s nos fuimos millonarios del  CMI Pumarín Gijón Sur.

Para el último trimestre del año está prevista la convocatoria de la segunda edición del semillero, una continuación del proyecto al que deseamos el mayor de los éxitos. El camino ahora continúa para las pioneras, que nos volvamos a cruzar pronto.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: Soziedad Alkoholika + Blast Open + Me Fritos And The Gimme Cheetos (Mieres 20/6/2025)

El sueño de una noche de verano que por poco no acaba en pesadilla. Buen chaparrón el que empapó a Mieres la tarde del pasado viernes. El equipo de Heavy Metal Brigade se encontraba allí y suerte que encontramos resguardo. También que aquello no fuera más que una pasajera tormenta de verano. Un entorno tan indicado como el pozo Barredo acogía las descargas de Me Fritos And the Gimme Cheetos, Blast Open y Soziedad Alkoholika y tocaba enfrentar a los elementos.

Pero como digo y, por suerte, la lluvia (o mejor dicho, la falta de ella) permitió que el evento se desarrollara con total normalidad. Los siempre divertidos Me Fritos And The Gimme Cheetos, qué raro se me hace ver a esta gente a plena luz del día, serían los encargados de romper el hielo. Su alegre punk de versiones imposibles cayó de pie en la localidad minera. Mucha gente joven que bailó y se divirtió con un ramillete de fugaces covers a puro skate punk.

Y es que desde que disparan el “Ecuador” de Sash! y se arrancan luego con el “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena, todo apunta al baile y el goce. Si además el sonido acompaña, qué mejor para ir entrando en calor. Los más estrictos, que los habrá, achacarán la falta absoluta de seriedad. Sea como fuere, ya digo que la gente lo pasó en grande ya desde los primeros compases. La ristra de temas es casi inabordable. “Johnny Techno Ska” de Paco Pil, “Se Me Enamora El Alma” de Isabel Pantoja, “Tenía Tanto Que Darte” de Nena Daconte, nadie escapa a la lupa escrutadora de los Cheetos.

Tiby, voz del cuarteto, no perdería ocasión de bajar a reunirse con los suyos. Ofreció su inalámbrico a la audiencia y siguió con el torrente de revisiones: “¡Chas! Y Aparezco A Tu Lado” de Álex & Christina, “Un Beso y Una Flor” de Nino Bravo o “Duro De Pelar”, de Rebeca. Tras esta tuvo tiempo de mandar los debidos agradecimientos y encauzar un tramo final que les confirmó como el combo alegre y dicharachero que son. Un apacible y divertido arranque de fiesta después de habernos temido lo peor.

Blast Open, a nadie se le escapa, son un animal bien diferente. Paladines del thrash metal más lacerante, tendrían en Mieres una buena reválida a la gira que les llevó a compartir tablas con las leyendas Vio-lence por media España. Los rescoldos de aquél tour les trajeron a la cuenca del Caudal para alegría de un buen puñado de fans.

El pozo Barredo recibía al cuarteto con formación inalterada desde nuestro anterior encuentro con ellos: Andrés Álvarez en guitarras, Nefta Vázquez en guitarra y voz, Marco Álvarez en baterías y Ton Jerez al bajo. Y desde que cercenan “Riding On A Dead Horse” queda claro que la banda se encuentra en un buen momento. Puede que el sonido no fuera del todo redondo. Iba y venía como sujeto a merced del viento. “Fallen Angel” extrae después a los B.O. más marciales. Y aunque el sonido se aclaró en parte, me quedó la sensación de que nunca llegó a ser redondo del todo (si bien cambiaba según cual fuera tu ubicación frente al escenario). Y da igual porque los rayos y truenos que nos asolaron a media tarde fueron un juego de niños al lado de la furia que entregan en “Invisible Lines”, corte que integrará su próximo álbum de estudio.

Vuela Marco tras los parches en “Pool Of Blood”, que se cuenta entre los cortes más violentos de aquél álbum de 2022. Nefta recordaría aquí la mencionada gira junto a Vio-lence, al tiempo que bromearía sobre el alivio que supone regresar a Asturias y poder volver a usar el “ye”. Las bromas de la también voz de Sound Of Silence, no obstante, no restan un ápice de gravedad a la descarga. Otro corte de nueva creación, “Resurrected” pienso gana en su traslación al vivo, mientras que “Cross Hate”, con los Blast Open más reivindicativos y violentos de la tarde / noche mierense.

Hay un buen solo de Andrés en “Pray Without Fear”. Ton Jerez, siempre discreto, se amoldó a las distintas intensidades manejadas por la banda. Y junto con Marco Álvarez dio lo mejor de sí para una “A Light Behind The Darkness” en la que se desataría un circle pit frente al escenario. Un riff que es puro fuego solidario a un breakdown directo a nuestros cuellos. “Venga, a matarse de hostias” nos arengó Nefta antes de la final “Trying To Escape”. Y eso hizo un importante número de asistentes. En lo personal habría preferido un cierre con “Immortals”, pero ante el vicio de pedir, ya se sabe. Fue bueno volver a verles y esperando su nuevo trabajo como agua de mayo.

La expectación era máxima para la venida de una leyenda como Soziedad Alkoholika. El tiempo que llevaban sin pisar esta tierra y el ajustado precio de las entradas (18 €) hacían presagiar lo mejor. La organización encantada con una convocatoria que corroboró ampliamente las expectativas. Al final, y por aquello del tirón de última hora, el recinto junto al pozo Barredo presentó un aspecto digno de noche para el recuerdo.

La banda correspondió a ese calor entregando un set a degüello. Su fama les precede. Atrás, en comando de la batería y tras la polémica salida de Alfred Berengena, encontrábamos a Mikel Gómez (Childrain, Lampr3a), quien demostró ir más que sobrado de facultades para el puesto. Con eso y con todo, lo primero que llama nuestra atención es la propia puesta en escena. Las paredes de amplis, luces que cegaban, fuego que quemaba. El propio kit de Gómez. Todo confluye en el “Ace Of Spades” de Motörhead disparado por PA y que ya puso a más de uno a gritar y agitar melena.

La inicial “Alienado” nos retrotrajo al “Sistema Antisocial” de 2017 para un curioso arranque. Después de todo, este era el tour de su último álbum “Confrontación”. De él extraen “Falsos Dioses” y Juan (voz), más de tres décadas en esto, parece como si aún tuviera veinte años. “Control De Masas”, que acentuó su cara más groove, destapó a un gran Mikel Gómez a las baquetas. Daba mucho juego el electrónico del fondo. Pero no tanto como encontrarse ya en esta ronda inicial del set un clásico como “Polvo En Los Ojos” y ese aire a los Sepultura post “Chaos A.D.”. El primero de los muchos pogos que desataron los vascos se dejó ver aquí. En las cercanías de la mesa de sonido, Soziedad Alkoholika sonaban como la banda grande que son. Pocas o ninguna pega que poner a este respecto.

La banda atacó “Infiltrado”, sobre cómo llevamos un espía en nuestros bolsillo, y que me pilló cogiendo apuntes en el móvil de cara a esta crónica. La vida y sus ironías. Pero anécdotas al margen, mucha la cera que reparten en cortes más vivarachos como este. Y buenos los solos que, aquí y allá, dispone Jimmy, guitarra de toda la vida de la banda. El que deja en “Política Del Miedo” puede ser fácilmente mi favorito de todos. Luego hay cortes como “Colapso Final” que en su versión de estudio no me dicen gran cosa, pero en su traslación al directo adquiere un peso y una presencia difícilmente rebatibles. Volaba Mikel Gómez aquí y Mieres con él. La paz era una paloma. Y, al lado… el público se dejó la voz en “Palomas y Buitres”. No era para menos. Y es que, mal que nos pese, hay letras que nunca perderán ni una pizca de relevancia.

La Aventura Del Saber” nos retrotrajo treinta años en el tiempo y, de paso, dejó cierta sensación de que, de aquí, ha mamado todo Dios. El juego con la gente, esa vena más abiertamente punk. S.A. disfrutando y haciendo disfrutar. A gran nivel. Y mientras que “Enemigo A Las Puertas” retorna al thrash más flamígero, Juan echa mano de una armónica (que acabaría regalando al público) para entonar el célebre “Alcohol, Alcohol, Alcohol…” Soziedad Alkoholika enfrentan (y no es un decir) entonces “Ciencia Asesina”, con mucho uno de los cortes más violentos y despiadados del set. Inmersos ya en el tramo final, cabrían pocas sorpresas. “Ratas”, “S.H.A.K.T.A.L.E.” (y tanto que sí), “Piedra Contra Tijera” (de las más celebradas), la más tranquila “Traición” o “Peces Mutantes” y su inequívoco sabor al metal de los noventa o una “No Kiero Participar” con la que quedaría cerrado el set…

… antes de unos bises, muy a favor de obra y en los que comenzó a caer un tímido orbayu sobre el pozo Barredo. “Mientras no granice, vamos bien” exclamó irónico al respecto Juan. “Cuando Nada Vale Nada” exaltó aún más los ánimos de la gente, que gritó y se desgañitó hasta las últimas consecuencias. Feliz visita al foniatra. También al fisio (que diría Alex Bace de Morphium). Sarna con gusto, ya saben. “Pauso Bat” supuso la única concesión al euskera de la jornada, “Motxalo” arremetió una vez más contra la tauromaquia y la final “Nos Vimos En Berlín” ejerció de recordatorio al terrorífico genocidio del pueblo palestino. El corte aparecía ya en su demo de 1990 “Intoxikazión Etílika” y la situación no solo no ha cambiado un ápice si no que parece haberse agravado en los últimos tiempos. Qué mundo este.

Fue una gran noche. No las teníamos todas con nosotros en lo que a climatología respecta pero, al final, todo se dio mejor que bien. S.A. cumplieron con su papel de verdaderas leyendas de esto. Blast Open dieron una lección de cómo enfrentar las circunstancias con thrash metal conciso e hiriente y Me Fritos And The Gimme Cheetos dejaron unas cuantas píldoras de su lúdico y festivo punk rock. Vaya un saludo para todos ellos. También un agradecimiento a la organización por haberlo hecho posible y por las muchas facilidades dispuestas en favor de esta crónica. Y, como siempre, un saludo a las muchas caras conocidas con las que departimos antes, durante y después. Así da gusto sentarse frente a un teclado y redactar crónicas como esta. Por lo demás, ya saben: Stop genocidio y nos vemos en el siguiente sarao.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz