November, superbanda nacida en Asturias

Auténtica sorpresa la presentación en sociedad de November, una formación que abraza el hard rock como estilo musical y que está compuesta por rostros super reconocibles de la escena asturiana. Con la calidad por bandera, solo hay que repasar su alineación, en sus filas tenemos a Dani Dynamita ( Nörthwind, Eden, Darksun, Last Days Of Eden) a la voz, Fer Espina (The Riders, Fran Juesas, Blister) al bajo, Diego Riesgo (Drunken Buddha, Nymerians) y Alex Tilles (Soundwave, El Hombre Más Tonto Del Mundo) a las guitarras además de Adri Cheriff (Versión Original, Belo y Los Susodichos) a la batería.

Posiblemente tras el efímero proyecto Lazarus, aquel que allá por el 2019 aglutinaba a Pablo García (Warcry), Luis Melero (Crudo), Dani Sevillano (Darna), Rafa Suárez (Atlas, Kuarentena), Alejandro Blanco (The Riders, Real Straits) y Luis Fer Chacón (Real Straits), la de November sea una de las alineaciones que más expectación puede generar en la actualidad. Estaremos muy atentos a sus evoluciones, mientras tanto les damos la bienvenida, deseando que muy pronto nuestros caminos se crucen con algún escenario por medio.

Agenda: Strawberry Hardcore + Ballbreakers en Oviedo

El retorno a los escenarios de Strawberry Hardcore, la formación liderada por César Strawberry, tendrá parada en Asturias. El fundador y voz de Def Con Dos recalará en el ovetense Gong Galaxy Club el sábado 1 de febrero acompañado por el trio stoner local Ballbreakers.

Nacidos en el año 2001 tras la disolución temporal de Def Con Dos regresan a las tablas con una alineación compuesta por César Strawberry y Manuel Tejeringo, como miembros originales, Dario Guibert al bajo, Blai Drummer a la batería y Mara Gilbert como segunda voz y coros. Ballbreakers que editaban su EP debut en el 2023 presentarán su nueva alineación tras la llegada de Alejandro «Rochu» García a la batería.

Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://entradas.purgatorioproducciones.com/

Crónica: Lion Rock Fest II (León 9/11/2024)

Segunda, exitosa y multitudinaria edición del Lion Rock Fest. El llamado paraíso del hard rock melódico en nuestro país volvió a congregar a una nutrida representación de fans llegados desde los más diversos puntos de nuestra geografía, certificando por segundo año su buena salud. Las buenas sensaciones que había dejado la edición de 2023 sumadas a un cartel de lo más atractivo, Hardline, Jaded Heart, Treat, Hackers, Tyketto, Perfect Plan y The Night Flight Orchestra nos convencieron también a nosotros de echarnos a la carretera. Repetía además el recinto del año pasado, el inmenso Palacio de Exposiciones de León, con sus dos escenarios, León y Mahou, y a todo buen seguidor del género se le agotaban las excusas para faltar a la cita.

Aunque para nosotros, y al igual que sucediera en la edición de 2023, el festival empezaba mucho antes. Y lo hacía con unos viejos conocidos de esta casa como son Leather Boys, que volvían a su enésima sesión vermú, uno pierde la cuenta ya, para regocijo de los más madrugadores. Una cita que daría inicio aún con la batería a medio montar, añadiendo una anécdota más al inagotable caudal de entresijos y percances que rodean al quinteto. Fue poco el rato que les vimos, apenas tres temas, siendo “Rebirth” una vez más el encargado de abrir fuego. Un fugaz calentamiento para una jornada que se preveía tan larga como intensa.

Es algo que salta a la vista nada más Hardline hacen suyo el Escenario Mahou justo cuando faltan quince para las siete. Tras la presentación de rigor por parte de la organización, eso sí. “Fuel To The Fire” ya da muestras de que la emblemática banda americana ha venido a poner León patas arriba. Comandados por un efervescente Johnny Gioeli, los angelinos aparecieron por tierras leonesas en perfecto estado de revista.

A destacar también la gran labor de Alessandro Del Vecchio tras las teclas. También tras el micro. Sus alardes rara vez exceden lo necesario. Pone su saber hacer a favor de la banda y no al revés. El conjunto eleva así sus prestaciones y buenos cortes como “Everything” difícilmente podrían sonar mejor. “Takin’ Me Down” extrajo la vena más macarra de los estadounidenses. También un gran solo de un seguro Luca Princiotta. Mucha gente ya desde primera hora. Acertó la organización al colocar como primera banda a uno de los platos fuertes, si bien nos consta que hubo más de uno que, desplazamientos mediante, llegó con el tiempo muy pelado al recinto.

Pero volviendo a lo que nos ocupa, muy risueña una Anna Portalupi al bajo. En general la química y el buen rollo que parece haber en el actual line up de la banda norteamericana termina por contagiar al la audiencia. Algo que salta a la vista en “Dr. Love”, con todo el Lion Rock a coro con ellos. Gioeli incluso no perdería la ocasión de darse su particular baño de masas bajando a las vallas y afrontando desde ahí un pequeño guiño a “Who Wants To Live Forever” (Queen) que arranca una pequeña isla de calma en mitad del set. Con el único apoyo de Del Vecchio, “my italian brother”, el dúo puso de relieve su cara más amable.

In The Hands of Time” sería el último apunte de ese tercio más reposado. Pronto “Life’s A Bitch” nos devuelve a Hardline en su máxima expresión. Puede que el frontman de Brooklyn sea el último remanente de la formación original de la banda, pero el americano se desvivió en todo momento por agradar. En un estado de voz formidable, no cejó en darse sus buenas carreras sobre el escenario. Así las cosas, “I’ll Be There” de nuevo nos pone a coro con la banda. No obstante me sorprendió que, en esta recta final de su descarga, Gioeli reservara un pequeño espacio para dejarnos unas pocas estrofas del clásico “In The Air Tonight” de Phil Collins.

Qué duda cabe que era otra versión la que esperábamos de ellos. Esto es, claro, “Hot Cherie”, que la banda interpreta con grandes dosis de energía pero también de finura. Para cuando cierran con “Rhythm From A Red Car”, estupendo Princiotta aquí, y el infatigable Johnny Gioeli hace las debidas presentaciones, la sensación que queda es la de haber visto una gran versión de la banda. Pura nostalgia en forma de hard rock.

La elección de unos clásicos como Jaded Heart parecía a priori de lo más acertada dentro de un cartel como este. Eran, qué duda cabe, la opción más rayana en el heavy metal de toda la noche. Salta a la vista desde ese arranque encorajinado que proponen en “Stand Your Ground”. Johan Fahlberg, que celebra este 2024 veinte años al frente de la banda germana, apareció por León en óptimo estado de forma. Tras baterías se encontraba Johnny Dee, batería de Doro y que repetiría después con Tyketto, pero la banda dio síntomas de estar no del todo engrasada.

A conectar con la audiencia pueden ayudar los pinitos de Fahlberg en nuestro idioma. También los cortes más próximos al hard que deslizaron. Pero la sensación que iba quedando, alguna entrada en falso incluida, es la de que estábamos ante unos Jaded Heart algo desdibujados. “Tomorrow Comes” mejoró algo sus prestaciones, se afanaba Peter Östros en dibujar buenos solos e incluso contaron con voz invitada sobre las tablas para su reconocida revisión del “Paid My Dues” de Anastacia, pero en líneas generales quedó una sensación de lo más fría.

Y dio igual porque si algo tiene el Lion Rock Fest es que apenas da descanso. Tocaba recibir a los suecos Treat en el escenario Mahou y dejarse llevar por la que sería, a la postre, una de las grandes bazas de esta edición. Salta a la vista desde la inicial “Skies Of Mongolia”, con un Robert Ernlund por cuya voz parece no pasar el tiempo. Vimos muy animoso al frontman nórdico. Para cuando suena “Ready For The Taking”, a buen seguro tenemos ante nosotros la mejor versión del combo. El propio Ernlund comentaba que llevaban sin dejarse caer por nuestro país desde 2018. Presentó entonces “Papertiger” y con ella uno de mis riffs favoritos de todo el set. Casi me atrevería a decir que de toda la jornada.

Home Of The Brave” pondría la calma y la clase (a raudales) primero, y el brío y la conexión con la gente después. De hecho uno de los cortes mejor recibidos de esta parte del set. Con un Anders “Gary” Wikström opositando a mejor seis cuerdas del día, todo parecía de cara cuando la banda afronta uno de sus grandes clásicos, “Sole Survivor” y el león ruge en consecuencia. Se puede argüir en contra de la banda nórdica el uso (y abuso) de coros pregrabados. Pero más allá de ese detalle, lo cierto es que la banda vino a sonar más orgánica que en anteriores visitas. Y de hecho la más reciente “Freudian Slip” extrae su cara más contundente.

Que contrasta con la más clásica y algo acomodada “We Own The Night”, con un fantástico Ernlund. No negaré que en lo personal agradecí la mayor pegada de “Roar”. Al fin y al cabo, qué mejor lugar para rugir que un festival como el Lion Rock Fest. No faltó algo de peloteo por parte de un algo tribunero Ernlund previo a despachar un “Get You On The Run” donde público y banda fuimos casi un ente indivisible. En especial cuando dejan un espacio en blanco para sumarnos a su cuidado y bien moldeado estribillo. Tras las casi obligadas presentaciones llegaría el turno de “World Of Promises”, con el Lion Rock superponiéndose a las dichosas pregrabaciones. Aún con sus pequeñas aristas, una encarnación muy gozosa y disfrutable de la leyenda sueca.

Hackers, únicos representantes estatales de esta edición, no lo iban a tener tan fácil. Y fíjate que el arranque con “El Poder De Una Canción” no podría ser más elegante. Su estilo, que profundiza en el hard melódico más cuidado y elegante, parecía confeccionado a la medida de un festival como este. En este punto cabe defender la decisión de la organización de no relegar a la gente de casa a un mero papel de comparsas. Su situación en el epicentro mismo del cartel les granjeó una audiencia más que respetable a aquellas horas de la noche.

Y ellos respondieron sin alardes innecesarios ni florituras cara a la galería. Con clase y buenas melodías. Por ahí es una lástima los problemas de sonido que sufrieron. En un momento dado del set, dejaron de sonar por PA. El público del Lion Rock Fest, lejos de tomarla con ellos, supo estar a la altura animando y vitoreando a la banda. Gran gesto por parte del público. Ya podían aprender otros. El caso es que para cuando todo vuelve a unos cauces más normales, es el micro de Víctor Guardia quien no deja oír al frontman.

En el momento en que todo vuelve a su lugar y atacan “Respirar Rock & Roll”, vislumbramos a una banda que disfruta con lo que hace. Hay química arriba del escenario y también buenas ejecuciones. Algo que salta a la vista cuando recuperan “Historias Que Contar” de su debut de 2019. Sin embargo y ya en la recta final el escenario León vuelve a dejar colgados a los canarios. Difícil gozar de mayor infortunio. Una despedida al set que, desde luego, no merecían. Queda por ahí la deuda de verles en unas condiciones más favorables. Quién sabe si en la edición de 2025.

No cabe duda de que la devoción que generan Tyketto en un festival como este roza lo inmensurable. La banda de Danny Vaughn, con el batería Johnny Dee haciendo doblete, apareció por el Lion Rock en un grandísimo estado de forma. Da fe de ello lo magnético del arranque con una fenomenal “Nothing But Love”, con el propio Vaughn tirando de armónica. Puños y cuernos al aire ya desde los primeros cortes, con ese infalible “Reach” que pinta gestos risueños en cada uno de los músicos.

Gracias en buena medida al calor del público,“Wings” se agiganta con respecto a su versión de estudio. Pero el calor que recibe el combo norteamericano aún es mayor cuando el vocalista dedica “Tearing Down The Sky”, en un más que aceptable castellano, a las víctimas de la terrible Dana. Gesto que le honra, en especial además porque la banda sonó de lo más rotunda aquí. Para cuando el vocalista se calza la acústica en “Letting Go” por momentos me recuerdan a los Queen más primigenios. Los molinillos de Chris Green anticiparon un gran solo como colofón a uno de los momentos más distinguidos del set.

Tras pedir el aplauso de rigor a la organización, deslizaron una “Rescue Me” donde brillan los coros del teclista Ged Rylands. A gran nivel en cuanto a sonido se refiere, fácilmente el mejor de todas las bandas que pasaron por el escenario principal, la rendición que entregan de “Burning Down Inside” sería a la postre uno de los puntos álgidos de la presente edición del Lion Rock Fest. Con un Vaughn excelso a la voz, su presencia resultó todo lo magnética que de él se esperaba. No sorprende la interacción con la gente en “Lay Your Body Down” pero quizá sí el pequeño solo de bajo que insertó aquí Chris Childs.

Visto lo visto, la final “Forever Young” tiene algo de profecía autocumplida. Tyketto se irían del segundo Lion Rock Fest con la satisfacción del deber cumplido. A buen seguro uno de los grandes triunfadores de la jornada y una banda que parece tener cuerda para rato. Nos alegramos de que así sea.

Turno entonces para disfrutar de los suecos Perfect Plan, a quienes solo cabía desear mejor suerte que a los anteriores huéspedes del escenario Mahou. Los de Örnsköldsvik llegaban a León con los deberes hechos y la confianza de saberse en un entorno más que propicio para su hard melódico.

Pero como quiera que no es una banda a la que tenga muy controlada, que el cansancio de toda la jornada ya hacía mella para entonces y que el inicio del set fue tan tendido, calmado incluso, opté por tomar un pequeño descanso y disfrutar de su desempeño con una cierta distancia. Su propuesta casó en gran medida con la línea editorial del festival. A ratos quizá demasiado. Son una banda muy segura en lo que hacen. Aparentan además disfrutar de su labor arriba de las tablas….

… pero no caben sorpresas. Finos y elegantes, como buena banda sueca que son, pero a ratos algo fríos. En cualquier caso, sería la banda que mejor sonido desplegaría en el escenario “pequeño” y aunque fuera a paso tímido, fui conectando con su propuesta. Ayudaron temas como “Living On The Run”, muy fino y hábil Rolf Nordström aquí, o “Better Walk Alone”.

Entre el público había gente que, al contrario del abajo firmante, parecía haber hecho bien los deberes. Algo que salta a la vista en “Nobody’s Fool”, uno de los puntos cumbres de un set que despiden con mucho buen hacer en “Heaven In Your Eyes”. Finalmente el set resultó más ágil y diverso de lo que intuí en un primer momento, si bien por otro lado me dio la sensación de que muchos se quedaron guardando sitio para no perder ripio de la última banda del cartel.

El show, la tremenda fiesta que se preveía como colofón a esta gran jornada, vino precedida además de la confirmación de que el festival vivirá una tercera edición. Quien más, quien menos ya hacía sus quinielas al respecto de los elegidos. Pero antes cabía disfrutar de la “otra” banda del Soilwork Björn Strid, The Night Flight Orchestra, con las expectativas por las nubes.

Y fíjate que, al menos en mi caso, seis meses atrás ni siquiera les conocía. No alcanza uno a todas las cosas. Pero en lo que al show concierne y nada más ver aparecer al propio Strid envuelto en su habitual capa brilli brilli, la algarabía no puede ser mayor. Y con cierto aire a pura auto reivindicación entregan “Midnight Flyer”, uno de sus cortes más generosos en lo que a desempeño solista se refiere. La sensación que pretenden imbuirnos ya desde el principio es la de que, más que un proyecto paralelo, son una banda de pleno derecho…

… que puede no se tome muy en serio a sí misma, algo a lo que contribuyen esas melodías tan ochenteras que dibujan cortes como “Sometimes The World Ain’t Enough”, con la pareja de coristas (o de azafatas) llevando sus registros allí donde aún no alcanzaba el bueno de Strid. A buen seguro muchos no se esperaban “Divinyls” tan pronto en el set. Uno de sus cortes más efectivos y pegadizos, que pondría a bailar a una inmensa mayoría. Y no, no estaba Sharlee D’Angelo al bajo, pero su relevo, el Avatarium Mats Rydström, se mimetizó con la peculiar propuesta de sus paisanos y desde luego pocas dudas caben de su desempeño.

Al igual que el del propio Strid, que de su comienzo algo tímido desembocó en un derroche de fuerza y carisma que le confirman como el gran frontman que es. “Living for The Nighttime”, “Burn For Me”… pero es finalmente la estupenda “Gemini” la que pone a todo el recinto a dar palmas primero, a bailar después. Como diría cierta criatura amarilla: todo estaba saliendo a pedir de Milhouse. Y mientras que en “Something Mysterious” sobrevuela el nombre de Survivor, Strid abandona su capa para “Paralyzed” pero desde luego no las ganas de agradar y divertir. Que si estábamos vivos, preguntó, como anticipo a los T.N.F.O. más funkies de la noche. Y es que me atrevería a decir que “White Jeans” fue uno de los puntos álgidos no ya de la banda sino del evento en general. Desencadenó una conga entre el público. Detalle este que, pensamos, puede por sí mismo resumir el buen rollo que se respiraba en el recinto. Lo bien que lo estábamos pasando.

Era su último show del año y a buen seguro que la banda lo dio todo para cerrar este Lion Rock Fest por todo lo alto. Alegres y divertidos, habrá a quien se le indigeste tanto azúcar. Ello no quita para que, como demuestran en muchos momentos del set, esta sea una banda con todas las de la ley.

Como nota al pie, nada más despedirse los suecos comenzó a sonar el “Mary On A Cross” de sus paisanos Ghost. ¿Guiño de cara a la edición del año que viene o simple forma de hacer más llevadero el desalojo? Queda algo menos de un año para salir de dudas.

Problemas de sonido del escenario Mahou al margen, fue otra gran edición del Lion Rock Fest. Horarios cumplidos a rajatabla, muy buenos shows, gran ambiente, una organización prácticamente intachable y, ya lo dijimos el año pasado, un recinto de ensueño. Desde luego todos los mimbres necesarios para erigirse en una de esas citas obligadas dentro de nuestra geografía.

Muy mal se nos tiene que dar en Heavy Metal Brigade para que de aquí en doce meses no estemos dando cuenta de la futura tercera edición. Mientras llega no cabe más que agradecer a la organización el trato y todas las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica, así como mandar también un saludo a los habituales de siempre, ni siquiera fuera del Principado faltáis a la cita, y ya sabéis: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: The Hawkins + Testaferros en Avilés

El cuarteto sueco The Hawkins celebra su primera década de trayectoria musical con una gira estatal que tendrá parada en el avilesino Paseo Malecón. La cita con la formación afincada en Västmanland County tendrá lugar el viernes 22 de noviembre y contará con el dúo Testaferros como banda invitada.

En los límites del hard rock y el garage punk, con influencias de bandas como Backyard Babies, Hellacopters o The Hives presentarán su última obra de estudio «Aftermath», EP editado en el 2021. A la espera de la publicación de un nuevo larga duración el pasado mes de junio estrenaban la canción «Klister«.

Por su parte Testaferros, dúo instrumental formado por Kiki Dee a la batería y Pablo Jonte a la guitarra, tras su paso en el mes de mayo por Langreo retoman los escenarios para continuar con la presentación en directo su EP debut (reseña).

Entrada online anticipada 15€ a través de la plataforma Entradium y los puntos físicos Café Lord Byron y Bar Route 66 en Avilés. Precio en taquilla 20€.

Lion Rock Fest 2024: Horarios Oficiales

Apenas 5 días para la celebración de la segunda edición de un Lion Rock Fest que desvela el reparto de tiempos para TREAT, HARDLINE, THE NIGHT FLIGHT ORCHESTRA, PERFECT PLAN, JADED HEART, HACKERS y TYKETTO.

Una jornada que comenzará con el concierto de los asturianos LEATHER BOYS a las 13:00 horas en la Sala Babylon y finalizará un fin de fiesta especial tras el festival en el Black Bourbon con sesión de Rafa Basa. Entrada anticipada online disponible a través de www.lionrockfest.com

Crónica: Madera Rock (Candamo 1/11/2024)

El pasado viernes día 1 de noviembre tocaba reencontrarse con Madera Rock. Los avilesinos regresaban a los escenarios en enero del 2023 tras más de 20 años fuera de circulación y nuestros caminos no habían confluido en las dos citas en directo ofrecidas hasta el momento. La presentación en el Palacio De Santa Cecilia en Avilés de su cuarta obra de estudio “En El Cuarto” ni su paso por el festival La Mar de Ruido también el pasado año.

Prácticamente perdida la esperanza, la sorpresa de su paso por la 40º edición del festival de la castaña en Aces (Candamo) me brindaba una oportunidad, quien sabe si única, para rememorar aquella lejana y única ocasión en que los pude disfrutar en vivo. Una noche de agosto en Lugones recién arrancado el milenio en que compartían escenario con Avalanch en una de las últimas fechas de la gira promocional de “Llanto De Un Héroe” y los ovetenses Babylon Chat en la cresta de la ola de su popularidad.

El evento tenía lugar bajo una amplia carpa que cobijaba los distintos stands, la barra y un escenario coqueto, bastante más alto de lo que estamos acostumbrados por estos lares, adornado con una buena iluminación teniendo en cuenta nuestra ultima parada en gijonés Tizón Sound. Así que un cuarto de hora por encima del horario previsto, concretamente de las 11 de la noche, nos pusimos manos a la obra. Comentar que el anterior inquilino de las tablas, Faruk, banda afincada en Grado, remataba su actuación prácticamente con nuestra llegada y apenas pudimos catar una curiosa revisión en español de “Little Wing”, el clásico de Jimi Hendrix. Espero volver a coincidir con ellos y darles la atención debida.

Por Chiri Peláez, voz y punto focal de la banda con su característica actitud macarra y chulesca, Charly Menéndez a la batería, Sevi al bajo y Víctor Vivar y Rubén Álvarez a las guitarras parece no pasar el tiempo, mostrándose perfectamente empastados 15 meses después de su última actuación. Inevitables las referencias a los madrileños Burning y los primeros Platero Y Tú al arrancar el show con clásicos de sus inicios del calibre de “Sin Poder Parar” y “116”.

Lo atípico de la cita descubre la frialdad del publico, mayormente alejado de su propuesta musical y que se fue acercando a las tablas con cuenta gotas a pesar del buen hacer de la banda. Veteranos de mil batallas los Madera se mostraron ajenos al frio ambiente, fuera y dentro del recinto, repasando también composiciones de nuevo cuño como “Mis Amigos” o la homónima “En El Cuarto”, temas que mantienen el espíritu jovial y desenfadado con el que nació la banda hace más de 25 años en Avilés.

Ofrecieron un buen sonido en líneas generales, y una entrega digna de mención. Encima de las tablas desde nuestra posición apenas vislumbramos algunas miradas cómplices que achacamos al «óxido» que acarrea el largo parón en la actividad cara al público.

Casi 90 minutos para repasar una trayectoria que hizo las delicias del puñado de fieles presentes, que también los hubo. Un más que agradable viaje en el tiempo que tendría un cierre por todo lo alto gracias a temas tan emblemáticos como “Adelante y Atrás” , “Solo Tiene 16” o “Vamos De Culo”. Pioneros en la región de una manera de entender el rock ‘n’ roll estaremos muy atentos a una nueva parada en los escenarios. Aunque improbable, viendo los antecedentes, cruzamos los dedos para que la espera sea corta.

Texto y Fotos: José Ángel Muñiz

Crónica: The Mercury Riots (Avilés 26/10/2024)

Desde la primera escucha del que, para mí, es uno de los mejores discos de hard rock que se han publicado en este ya casi extinto 2024, el maravilloso “In Solstice, tenía ganas de ver a los angelinos The Mercury Riots defenderlo en directo, así que, cuando tuve la oportunidad de acudir a la avilesina Sala Malecón no lo dudé ni un momento.

La fecha enmarcada dentro del “Insolstice Tour 2024”, que los ha llevado a recorrer gran parte de Europa, incluyendo el festival alemán Wacken Open Air, les traía a Avilés como penúltima cita con los escenarios españoles. Con la crudeza del rock and roll y sin ningún aditamento, a las 21:15 horas, salieron a escena Justin Walker en voces, Kyle Graham al bajo, Jonny Udell a la batería y Felipe Rodrigo a la guitarra. La sala presentaba muy buen ambiente, muchos fuimos los que nos acercamos a ver y escuchar a estos chicos, y no defraudaron con las expectativas generadas.

Comenzaron al igual que el LP que presentaban con la majestuosa “Make It”, seguida por “Be Yours”, uno de los adelantos de este tremendo “In Solstice“, con su potente línea de bajo y ese ritmo que te engancha desde el principio. Estaba claro que los chicos venían a dejarse la piel y a ganarse a los asistentes y con su siguiente tema “L.A. Girls” ya nos tenían a todos en el bolsillo. La gente exclamaba asombrada “¡que pasada!”, o “¿de dónde han salido estos tíos?”, comentarios que, entre otros, me confirman que los chicos vencieron y convencieron.

Ayudó el grandioso sonido, gracias a Neftalí Vázquez a los mandos, del que disfrutaron en toda la actuación y la actitud de los músicos sobre el escenario, en particular Felipe, que no paraba de regalarnos preciosos solos con su guitarra y melodías adornadas con una puesta en escena magistral, y Justin que con su voz y carisma nos hizo a todos partícipes de su descarga. Continuaron con la más tranquila “Light It Up”, en la que las poses y la voz de Justin te mantenían la mirada fija en el escenario, para seguir con la suavemente groovy, “Sweet Melody”, con ese riff pegadizo y su estribillo glorioso que invita a cantar y en la que Felipe ofrece otro solo sobresaliente.

Dejaron a un lado el “In Solstice” para ofrecer el tema no editado “GTO” y volver por todo la alto con “Scream It Out” y “99 Degrees”, pasando a continuación a la que, para mí, fue una de las mayores sorpresas de la noche, la más tranquila y coreable “You’re Beautiful” que, pese a no estar publicada todavía, contagiaba a acompañarlos prácticamente durante todo el tema. Tiempo para una de las pocas versiones que interpretaron el “Everyone´s A Winner” de los ingleses Hot Chocolate, dejando clara la variedad de sus influencias.

Pocas palabras más allá de los agradecimientos, que en gran medida hacían en español, para seguir con otras de las nuevas composiciones que previsiblemente formarán parte de su próximo lanzamiento, “One Dose” y la claramente influenciada por AC/DC, “Make Love”, para volver al trabajo que presentan con la más heavy, por el potente trabajo de bajo y batería, “Take Me When You Go”, precioso solo de Felipe también aquí.

Llegábamos al final del show con la rockera “Save Me A Drink” que por momentos recuerda a los primeros Quireboys, donde aprovechan para brindar con los presentes y pedir la colaboración del público en el estribillo. Gran tema, muy sólido, donde Felipe de nuevo realiza una labor magistral. Se retiraron del escenario, aunque el ambiente, con la audiencia totalmente entregada, les obligaría a volver para interpretar otros dos temas nuevos “Paranoid” y “Keep Walkin” para cerrar la velada con “I Saw Her Standing There”, original de The Beatles con Felipe recibiendo el calor del público durante la canción.

En definitiva, una gran noche de hard rock con mayúsculas, un show sólido, compacto y sin errores, presentando una maquinaria totalmente engrasada. Un sonido excelente y unas composiciones, tanto las nuevas como las plasmadas en el magnífico “In Solstice”, que se te meten en la cabeza y no puedes dejar de tararear… Y no solo eso, además, en las distancias cortas los músicos dieron muestras de una amabilidad y generosidad pocas veces vistas. Con total naturalidad firmaban merchan, charlaban con los asistentes o se hacían fotos con quien se las pidiera, siempre con una sonrisa.

Prometen volver el año que viene, posiblemente con su siguiente trabajo bajo el brazo, así que, si en esta ocasión no pudiste verlos, te recomiendo que no te los pierdas, es una experiencia que disfrutarás y recordarás por mucho tiempo. Es de justicia agradecer a la organización y especialmente a Toni y Luismi las facilidades para realizar esta crónica, y saludar a los amigos allí congregados. Nos vemos en el siguiente, hasta entonces salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio