Crónica: The Mercury Riots (León 13/11/2025)

o de cuando El Gran Café se convirtió por una noche en el Whiskey a Go Go

Día de perros en la capital del viejo reino. La noche estaba más para manta y peli que para tirarse a la calle. Pero llevamos el gusanillo del rock ahí dentro, que le vamos a hacer. Eh! Y que nunca nos falte…

Los angelinos The Mercury Riots recorren Europa de norte a sur en una gira de casi tres meses a la que ya solo le quedan unas pocas fechas por completar. Ya habían visitado nuestra ciudad hace unos años con su anterior formación dejando buen sabor de boca y no podíamos faltar a la cita.

Las circunstancias no presagiaban buena entrada. Llegamos a una sala prácticamente vacía a unos minutos de la hora anunciada de inicio. Se retrasaba el arranque y poco a poco se iba animando la cosa. Finalmente se rondó una media entrada, escasa para lo que se merecía este concierto, pero suficiente para que el ambiente fuera agradable. Aunque cierto es que después de lo visto, daba igual la entrada. El ambiente lo iba a poner la banda llevándolo a unos niveles espectaculares.

A eso de las 10:05 horas Jonny Udell se sienta en su batería y de inmediato se empieza a oír una guitarra sin saber de dónde viene. Aparecen entre el público los otros tres integrantes. La guitarra que suena es la de Felipe Rodrigo atacando el precioso y ambiental inicio de “Make It”. La batería arranca a continuación sonando atronadora. Aquello pintaba muy bien. Cuando revienta la canción empezamos a darnos cuenta de la locura que nos esperaba. Sonido perfecto, actitud, una presencia escénica imponente con Justin Paul Walker, su vocalista, como perfecto maestro de ceremonias, sin parar un momento y mostrando un nivel de voz brutal.

Y se empieza a suceder temazo tras temazo desgranando su hasta ahora único álbum. La base rítmica es demoledora, super compenetrada. No se echó en falta a su bajista titular, Fede Delfino, sustituido en esta gira por el propietario de un precioso Rickenbacker que nos perdonará por no quedarnos con su nombre. El único pero que se le puede achacar fue su presencia escénica. No lo hizo mal en absoluto, pero es que Fede es mucho Fede.

Llamaba la atención la ausencia de amplificadores en el escenario, algo llamativo en estos estilos más “clásicos”, pero que no afectó para nada en que todo sonara muy orgánico, muy auténtico (Lo siento señores “puristas” pero con lo digital también se pueden conseguir ya tonos espectaculares).

La Telecaster del guitarrista uruguayo, que sonaba a gloria, mostraba un desgaste que, o tenía un “relic” muy bien hecho o llevaba más horas de vuelo que el barón Von Richthofen. Preciosa.

Por nuestra cabeza, en modo flash, iban surgiendo los grandes nombres del estilo. Led Zeppelin, por supuesto. Slash y sus Snakepit por aquí, Bad Company por allá, incluso en algún momento rememoré a White Lion o Tesla. Y no pude evitar cantar el estribillo del “Rock Bottom” de UFO sobre el riff principal de “Take Me When You Go”. Explosiva mezcla. Todo ello bien machacado en el almirez de Las Orgías de Mercurio, por supuesto. El nivel de “gozadura” era estratosférico.

Cayeron también dos temas nuevos de lo que será su próximo trabajo que se publicará el próximo mes de marzo. Nos encantaron. Como el resto del disco vaya en esa línea van a dar otro buen salto hacia adelante. Un salto de esos que te alegran por una parte, pero te entristecen por otra porque posiblemente provocará que ya no les disfrutemos tan cerquita de casa.

A destacar también los buenos coros que toda la banda, en mayor o menor medida, aportaba en los pegadizos estribillos que se gastan. Coros de verdad, nada de lata, abundando en lo orgánico del sonido durante todo el concierto. Todo era de verdad, estaba ahí delante. E incluso nosotros mismos éramos parte de ello, sobre todo cuando llegamos al “Save Me A Drink” donde, a petición de Justin, lo dimos todo con nuestras gargantas mientras Felipe se paseaba por la sala con una sonrisa de oreja a oreja. Él y todo El Gran Café.

Ahondar aquí en la puesta en escena de Felipe Rodrigo. Estilazo del más puro rock star. Pero de los de verdad, de los humildes, auténtico, cercano. Hasta el punto de que lo primero que hizo al acabar el concierto fue bajarse del escenario a saludarnos y a charlar con las primeras filas agradeciéndonos estar allí. Insisto, auténtico. Lo lleva muy adentro. Como anécdota, por problemas de aduanas, no disponían de parte del merchan y el tío, ni corto ni perezoso, se puso a pintar camisetas a mano. Por supuesto nos llevamos una a casa, que será de las de no poner, de las de guardar de recuerdo, firmada por los cuatro integrantes. Aprendices de rock star, aquí tenéis alguien de quien tomar ejemplo. Aunque creo que estas cosas no se aprenden. Tienen que venir de serie.

Y ya en la recta final, entrábamos en lo que serían los bises que acometieron sin siquiera bajarse del escenario. Aquí cayeron un par de versiones. La sorprendente “I Saw Her Standing There” de los Beatles, hardroqueada a más no poder y cerrando la noche, un “La Grange” hipervitaminado incluyendo lucimiento individual de los cuatro componentes.

No llegó a hora y media. No hacía falta más. Revivimos lo que, al menos en mi caso, sólo hemos podido disfrutar a través de una pantalla. La calle Cervantes de León se convirtió por un momento en Sunset Strip y El Gran Café bien podría haber sido un Whiskey a Go Go o un Rainbow de hace casi medio siglo. Eso sí, en 2025. Los viejos tiempos ya quedaron atrás, para lo bueno y para lo malo. Lo importante es que la rueda siga girando. Con bandas como The Mercury Riots de momento está garantizado.

Texto: José Triskel
Fotos: Mar Fuertes Magdaleno

Crónica: Lion Rock Fest (León 8/11/2025)

Y la meca del hard rock melódico abrió de nuevo sus puertas. Tercera edición del Lion Rock Fest, cita ya obligada para nosotros, y que contó esta vez con un ramillete de actividades alternativas, amén del plato gordo del sábado con Chez Kane, Care Of Night, Steelheart, Be For You, Pretty Maids, Shiraz Lane y Remedy.

En la más pura tradición del evento, el Lion Rock Fest se reserva un nombre potente para abrir la tarde. Chez Kane, desde las mismas tripas de Gales, ofrece su mejor versión para un gran inicio de jornada. El escenario Mahou recibe a la única presencia femenina del cartel con los brazos abiertos. Antes, y como viene siendo habitual, Jason Cenador había ejercido de maestro de ceremonias. Y “Too Late For Love” marcó así el inicio del que, pienso, fue un buen set para la banda.

Kane mostró un buen estado de voz. Y acertó a la hora de añadir una pizca más de vacile en “All Of It”, yendo de lado a lado del escenario, interactuando con sus compañeros de tablas y buscando la inevitable conexión con la gente. El Palacio de Exposiciones y Congresos de la capital leonesa presentaba ya un buen aspecto desde primera hora, dándole así la razón a la organización. Tras la acusada melancolía de “I Just Want You” llegarían los debidos agradecimientos para que después, “Nationwide” mediante, irrumpiera la cara más vibrante. Por ahí fueron agradando con un set ágil y bien construido, lleno de buenas interpretaciones y mucha conexión con la audiencia.

Era el primer show del nuevo teclista Oscar Charlton con ellos. Y es precisamente él quien ofrece buenos coros en “Ball n’ Chain”, que dejó un cierto aroma a Bon Jovi en el ambiente. En “Better Than Us” es la propia Kane quien brilla con la que pudo ser, fácilmente, su interpretación más torrencial. Hubo tiempo para un estreno, “Reckless”, en la que la galesa se vino a calzar la (desgastada) guitarra. El público fue entrando en calor, dando palmas en una muy disfrutona “Get It On”. El final correspondió a “Powerzone”, con la banda en su encarnación más heavy. Se me hizo corto, los festivales y sus reglas, pero me parecieron un gran primer plato.

Con un seguimiento a rajatabla de los horarios, le llegaba el turno a Care Of Night. En lo que a mí respecta, la gran incógnita del día. Los suecos acudían a León prestos a encajar en una cita que les venía como anillo al dedo. Y es que su sonido se vino a desarrollar conforme a las sólidas pautas que marca el libro del género. “Love Is War” me agrada. Es un opener eficaz, colmado de riffs agradables y la conocida sabiduría nórdica en lo que a melodías se refiere.

No encuentra uno grandes sorpresas en su desempeño, lo que no quita para que Calle Schönberg, voz de la banda, se desviviera en todo momento por animar a propios y extraños. Era su primera vez en España y, desde luego, se notaron esas ganas por agradar. Incluso su bajista Niklas Svensson dejó algunos pinitos en nuestro idioma. En “Street Runner” quien brilla es su compañero Viktor Öström con uno de los solos más llamativos del set. Y, entre todos, aciertan a añadir algo más de picante a la mezcla en “Hit”.

Sea como fuere, en la segunda parte del set no logré deshacerme de la sensación de que se hacían algo planos y lineales. El repertorio, o por ser más precisos, sus canciones, tal vez carecen de ese algo que los distinga de tantas otras propuestas del género. Con eso y con todo, de justos es reconocer que la gente se enganchó en el tramo final del set, ahí donde “Cassandra” emergió como una de sus grandes bazas. Correctos, sin más.

Alrededor de las 20:30 llegaba el turno de uno de los grandes nombres de la jornada. Treinta y cinco años han tardado Steelheart en pisar este país, pero no estoy del todo seguro, ahora mismo, de si la espera mereció la pena. Y fíjate que Michael Matijevic, sesenta años en el carnet de identidad, mostró un buen estado de forma en León

… pero arranca “Blood Pollution”, de la banda sonora del film “Rockstar”, y la guitarra de Joe Pessia se niega a sonar. Y entre parar y solucionar el percance, o seguir contra viento y marea, la banda elige la segunda opción y, por ahí, el arranque no podría resultar más desangelado. Sin alcanzar tampoco un nivel óptimo, cierto es que la cosa mejora para cuando suena “Livin’ The Life”, también de Steel Dragon, aquella banda ficticia creada para el mencionado largometraje de Stephen Herek. Para “Stand Up”, tercer corte y aún no había sonado nada de Steelheart propiamente dicho, vemos ya a un gran Matijevic, explotando sus conocidos falsetes antes del emblemático cambio de ritmo. Sensacional Pessia en el solo.

Tuvo que ser con “My Dirty Girl” que, por fin, oyéramos algo de producción propia. Aunque, quien más quien menos, hubiera aceptado de mejor grado alguna composición más clásica. Sea como fuere, muy buenos coros de Joe Pessia y el bajista James Ward aquí. No fue hasta la quinta entrega que llegara material de sus primeros álbumes. Una “Gimme Gimme” que, tuve la impresión, ganaba en grosor y pesadez con respecto al original de 1990. Una pesadez que se magnifica en “Cabernet”, donde incluso caben pequeños solos de Ward y Pessia. Estaba algo frío el Lion Rock Fest y tuvo que ser curiosamente una balada quien lo re conectara al set de los americanos. “She’s Gone”, con un gran Matijevic, puso a coro.

El vocalista de origen zagrebí se calzó entonces la acústica para “Everybody Loves Eileen”, otra de las más celebradas del set. Me atrevería a decir que de todo el festival. Muy adherida al espíritu de un evento como este y en donde consiguen la mayor interacción banda – público de todo el set. Tanto es así que tras “I’ll Never Let You Go” no son pocos los vítores que reciben. Y si bien el final con “We All Die Young”, Matijevic con sombrero ahora, nos dejó satisfechos, la sensación en términos globales fue de una cierta frialdad.

Teníamos frescos aún a los chicos de Be For You, aquél show como teloneros de Europe en Oviedo, pero aún así, en la disyuntiva entre aprovechar para otros menesteres o dar cumplida cuenta de sus evoluciones, esta casa eligió la opción correcta. Porque al final, como reza el corte con el que abren el set, “Nothing Lasts Forever”. Y es que no hay como un gran estribillo para romper el hielo. Repetían los locales, ya formaron parte de aquella primera edición de 2023 (crónica) y volvían para hacerse fuertes ante los suyos.

El siempre elegante Ángel A. Díez optó esta vez por una camiseta de los siempre recomendables metaleros estadounidenses Nevermore, y mostró un buen estado de forma en cortes como “The Lesson” o “Those Sundays Are Gone”. Un riff con un gancho de mil demonios en la primera, un medio tiempo, idiosincrático de un certamen como este la segunda, fueron construyendo un buen set para ellos. Mucho juego con el que es, ante todo, su público, que se magnifica cuando Díez introduce “Heart Turns To Stone”, original de unos tales Foreigner. En “Light” tengo la impresión de estar viendo una muy buena versión de los leoneses, con David Aira y Alfredo Arold sacando no poco brillo a sus respectivas seis cuerdas. Hay que ver cómo sonaba aquella preciosa Ibanez blanca.

La banda iba a encadenar entonces tres cortes que habrán de integrar su próximo álbum de estudio. Tres cortes llenos de buenas melodías, construidos sobre buenos riffs y donde los chicos no parecen haber traicionado sus esencias. Una vez más “The Things I Never Told You” les funcionó como cierre y, en líneas generales, me atrevería a decir que cumplieron con su papel. Atentos desde ya a ese futuro álbum de estudio.

Si se me permite el apunte personal, más de veinte años llevaba sin cruzarme con Pretty Maids (Metalmania Session), que ya está bien. Cabeza de cartel del festival y una banda que vino a ratificar su condición de figura legendaria del hard heavy europeo. Los daneses, más de cuarenta años en la carretera, llegaron a León en perfecto estado de revista.

Y supieron hacer frente a los diversos problemas que les fueron surgiendo. Pero el gigante Ronnie Atkins, plenamente recuperado ya de sus problemas de salud, no parecía dispuesto a doblar la rodilla tan fácilmente. De hecho se le ve bastante bien ya desde la inicial “Mother Of All Lies”. Junto al frontman de Vejle, Ken Hammer, guitarra de toda la vida de la banda, está derrochando tanta clase como acostumbra. La gente se subió pronto al carro. Ya para el segundo corte, “Kingmaker”, parece haber una gran conexión entre público y banda. Y ellos, desde luego, se saben todos los trucos. O cómo salir airosos de diversos percances, como el de Chris Laney con la tarima del teclado.

Que da igual, porque “Hell On High Heels”, donde desborda su cara más melódica, ejerce de perfecto ancla con la particular idiosincrasia de un festival como este. Emanaba no poco feeling de la guitarra de Hammer, Uno de esos especímenes de guitarrista que parecen todo un seguro de vida. A ese hard más almibarado enfrentarían la clásica “Back To Back”, con Laney abandonando el teclado para aportar más mordiente desde la guitarra. Buen doble papel el que ejerce el de Helsingborg, verdadero pegamento del característico sonido de los daneses. Atkins, pese a la edad y los achaques, mostró una gran cara aquí. Al punto de que la banda enlaza un tema detrás de otro, nada menos que “Red, Hot And Heavy”, y León vibra como no lo ha hecho en todo el día.

Siete años llevaban sin tocar en España, como se encargó de recordarnos el propio Atkins. Demasiado tiempo para una banda como esta y, desde luego, todo un acierto de la organización el haberse decidido por ellos. Tras el doble recuerdo a su “Pandemonium” de 2010, encararon la segunda parte del set mientras el escenario Mahou ofrecía la mejor calidad de sonido de todo el día. En esas estaba cuando, de pronto, en “Serpentine” costaba oír al propio Atkins durante las estrofas. Percance que, por suerte, no iría a mayores. Durante “Please Don’t Leave Me”, el recuerdo de Pretty Maids al tristemente fallecido John Sykes, los técnicos se afanan en cambiar uno de los toms de la batería de Allan Tschicaja. Todo sin que su interpretación se resintiera. Tablas les sobran.

Encaraban así una recta final de órdago: “Rodeo”, con la gente siguiendo el juego que propuso Atkins, frontman carismático como pocos, y que a término provocó una ovación poco menos que ensordecedora, la más tierna “Little Drops Of Heaven” y, claro, “Future World”, con Tschicaja golpeando con saña su (restituido) kit de batería y Hammer afanado en repartir un buen puñado de púas desde el escenario. Cierre con “Love Games”, y una banda que mostró un gran estado de forma. Más de cuarenta años desde aquella primera demo de 1982. Y los que les quedan.

Vuelta al escenario León para contemplar la que, a la larga, sería una de las grandes revelaciones de esta edición: los fineses Shiraz Lane. Pasada ya la medianoche, los de Vantaa parecen tenerlo todo para constituirse como uno de los grandes nombres de hard melódico presente y futuro: imagen, actitud, carisma y un buen puñado de grandes melodías. Hannes Kett, vocalista de tonos agudísimos, sale a comerse con patatas el Lion Rock Fest en “Plastic Heart”. No fue poca la gente que se quedó a verles, algo que habla muy bien de la proyección que tienen estos chicos.

En “Stone Cold Lover”, pegadiza como pocas, me sobrevuela el nombre de otros que vinieron y triunfaron aquí, los suecos H.E.A.T, que ya saben lo que es poner este festival patas arriba (crónica). Y “Broken Into Pieces” demuestra al quinteto que, desde luego, la gente había hecho bien los deberes. Ellos, en un gesto que me resultó quizá un tanto sobreactuado, se vuelven hacia la batería de Ana Willman. Lo cierto es que resultó una banda de lo más disfrutona. Sin inventar nada, componen cortes de fácil digestión, con un Hannes Kett disfrutando mientras se metía al público en el bolsillo. Precisamente atendiendo a la reacción de la audiencia, uno intuye que “Come Alive” ha venido para quedarse durante largo tiempo en sus setlists. Tremendo solo final, por cierto.

Durante “Tidal Wave”, construida sobre un riff con un gancho de mil demonios, pensaba si no fueron ellos quienes mejor sonido tuvieron en el escenario “pequeño” a lo largo del sábado. Durante la más tendida “Live A Little More” y gracias a sus tonos medios, no podía evitar pensar en lo mucho que la voz de Kett me recuerda a la de Claudio Sánchez, vocalista de un animal tan diferente a Shiraz Lane como es Coheed And Cambria. Sería el propio vocalista, introduciendo “Do You” quien preguntara si queríamos bailar. Y vaya si lo hicimos. Uno adolece del hipnótico movimiento de caderas que mostró el bajista Joel Alex, pero se hizo lo que se pudo.

Kett, móvil en mano, grabó a la audiencia. Hubo vítores para ellos. Y es que al final, “This Is What Is All About”. Y tanto que sí. Ese hit auténtico e impepinable que es “Dangerous” recompensó a quienes se quedaron. Y los que ocuparon las primeras filas, incluso pudieron tener bien cerca a Kett cuando éste descendió a la valla en la final “To The Moon & Back”. Gran show. Muy por el libro del estilo, sin traicionar una sola de sus reglas, pero con la sensación de que, como había anunciado el bueno de Jason Cenador en la introducción, se van a comer el mundo. Si pueden, no se los pierdan.

Para el final quedaban los chicos de Remedy. Con el cansancio ya haciendo algo de mella pero con la curiosidad intacta. Con un par de buenos álbumes en el zurrón, “Something That Your Eyes Won’t See” de 2022, “Pleasure Beats The Pain” de 2024, llegaban a León para procurar el mejor de los cierres. Y en lo que el vocalista Robert Van Der Zwan tarda en colgarse la guitarra, el nombre de Eclipse acude de manera inmediata a mi subconsciente. No creo que nadie pueda discutir que “Living On The Edge” es un gran opener. La banda se muestra muy activa sobre las tablas. Ahí llama la atención el pie de micro del frontman. También su querencia por irse de rodillas al suelo durante no pocos momentos del show.

De pronto, en “Sin For Me”, la banda está sonando especialmente grave. Un grosor de guitarras solo comparable a ciertos momentos de Steelheart varias horas antes. Todo se atempera cuando le llega el turno a “Sundays At Nine”, con el espíritu de David Coverdale sobrevolando por el recinto. Palabras mayores, lo sé, pero Remedy desplegaron no poca clase aquí. “I Wanna Have It All” devolvió su cara más aguerrida, confirmando lo mucho que sus canciones ganan en su traslación al directo. Algo que habla bien a las claras de lo bien empastados que llegaron a tierras leonesas. “Scream In Silence” incluso porta un aire algo más oscuro, inédito a lo largo de la jornada. El suyo es un set construido a base de contrastes, como demuestra luego “Angelina”, donde reluce su lado más radio friendly. O no, a tenor de lo que suena en radiofórmulas a día de hoy. Buen solo de Roland “Rolli” Forsman aquí, quien termina llevándose la guitarra tras la cabeza.

En “Thunder In The Dark”, pura elegancia nórdica en lo sonoro, hay bailes muy a lo Judas Priest sobre las tablas. “Crying Heart” es, sin forzar, uno de los mejores estribillos del día. Es cierto que en “Moon As The Night”, con un cierto aire a otros viejos conocidos del festival como The Night Flight Orchestra, puede que viéramos ya un poco justo de voz al bueno de Van Der Zwan. En cualquier caso me agradaron. Un hard entre la elegancia y la contundencia, una buena puesta en escena y otra formación a seguir bien de cerca.

Otra gran edición del Lion Rock Fest, que convirtió un año más a León en la indiscutible meca del hard melódico (y algo más) dentro de nuestra geografía. Siete bandas, buenos directos (con sus más y sus menos como corresponde a toda cita de estas características) y un público que, no había dudas, supo responder a la llamada de la organización. Ahora llega el momento de hacer quinielas. Y es que sí, que nadie dude que el festival volverá en 2026. ¿Con presencia asturiana en el cartel? Quién sabe.

Un placer, un año más y van tres, gozar de las facilidades que la organización dispone a un medio modesto como el nuestro en favor de esta crónica. Vaya un sincero agradecimiento para ellos. También un abrazo fuerte a la numerosa compañía de la que disfrutamos a lo largo del día. Nuestro Lion Rock Fest no sería el mismo sin vosotros. Por nuestra parte nada más. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Agenda: The Mercury Riots en León

Inmersos en la gira promocional «In Solstice Tour» los angelinos The Mercury Riots regresan a nuestros escenarios con una extensa gira compuesta por 11 fechas que arrancaban el pasado 6 de noviembre en Jaén. Un tour que contará con parada en El Gran Café de la capital leonesa el jueves 13 de noviembre.

Domingo 9 Noviembre – Urban Rock Concept (Vitoria)
ENTRADA GRATUITA
Martes 11 Noviembre – Karibe Zaharra (Legazpi)
ENTRADA GRATUITA
Miércoles 12 Noviembre – La Nube (Bilbao)
ENTRADAS
Jueves 13 Noviembre – El Gran Café (León)
ENTRADAS
Viernes 14 Noviembre – O Barqueiro (Mañón)
ENTRADAS
Sábado 15 Noviembre – Lestrato Fest XIV (Ourense)
ENTRADAS
Domingo 16 Noviembre – Porta Caeli (Valladolid)

The Mercury Riots regresan a Europa con su personal apuesta por el hard rock, guitarras intensas, blues y mucho groove. Si en el 2024 los pudimos disfrutar en Asturias en esta ocasión León será cita obligada para la buena legión de seguidores que sembraron tras su paso por el Paseo Malecón avilesino (crónica).

Lion Rock Fest 2025: Actividades Complementarias

Apenas 10 días para la tercera edición del Lion Rock Fest es momento de repasar las actividades complementarias que tendrán lugar los días 7 y 8 de noviembre el León.

La programación arrancará el viernes 1 de noviembre tendrán lugar en el Espacio Vías a partir de las 21 horas con los conciertos de Jolly Joker y los salmantinos 1945. La velada tendrá como colofón con la sesión de Jason Cenador en Studio 54 a partir de la medianoche.

La jornada del sábado 9 de noviembre arrancará con el concierto de los madrileños Wildhärd a las 13:30 horas en la Sala Babylon. El punto final a la tercera entrega del festival la pondrá la habitual sesión de Rafa Basa a partir de las 2 de la madrugada en el Black Bourbon. Todas las actividades son de acceso libre hasta completar aforo.

Por su parte BE FOR YOUSTEELHEARTSHIRAZ LANECHEZ KANEREMEDYPRETTY MAIDS y CARE OF NIGHT serán los protagonistas en los dos escenarios principales ubicados en el Palacio de Congresos y Exposiciones de León con la misión de seguir aumentando el poder de convocatoria y el prestigio adquirido año a año. 

Entrada anticipada online disponible a través de www.lionrockfest.com

Crónica: Amia + Deshonra (León 17/10/2025)

El pasado sábado 17 de octubre teníamos cita doble en nuestra admirada sala Babylon de León. Fuimos para conocer a AMIA, llegados desde Cantabria, y para volver a ver a los leoneses DESHONRA, con su renovada formación. La sala, un poco fría al principio, se fue ocupando con una apreciable cantidad de público, y es que DESHONRA tiene tirón en su ciudad, y algunos fans muy fieles. Os contamos cómo fue.

La banda cántabra llegaba con ganas e ilusión para tocar por primera vez en León. Ignacio Galván a la voz principal y al bajo, Raúl Losada en la guitarra y haciendo algunos coros, y César Granado en la batería de sus anfitriones leoneses, saltaban al pequeño escenario de la elegante sala Babylon hacia las nueve y media de la noche, muy puntuales y dispuestos a ofrecernos su música no tan elegante, sino más bien oscura, con sonidos algo densos, pero bañados en cambios de ritmo ágiles que harían que sus temas de heavy metal moderno y áspero sonaran vibrantes y cargados de energía.

El problema fue que esta noche el sonido no fue el mejor que hemos gozado en esta acogedora sala. Se escuchó con mucha potencia cada uno de los tres instrumentos, especialmente la batería que parecía que no iba a llegar entera a la actuación de los locales, con la tremenda fuerza y entusiasmo que le aplicaba el sonriente y expresivo César, pero en cambio nos costó escuchar la voz, sobre todo en los primeros temas. Una pena, porque los que les veíamos por primera vez ya intuíamos la gran calidad del sonido de esta banda, cuya propuesta no consiste solo en lanzar mensajes o contar historias, sino que sobre todo se mostraron como muy buenos músicos, ofreciendo extensas partes instrumentales de alta calidad con tan solo eso, tres instrumentos.

Pero el mensaje de sus letras tendremos que dejarlo para otra ocasión, porque, como os digo, nos costó escuchar la voz aguda y expresiva de Ignacio. Aun así, pudimos ver a una banda muy compenetrada, extremadamente profesional, sin desanimarse pese a las dificultades técnicas que estaban sufriendo, y con ganas de hacer participar a un público algo frío al principio, pero que fue dándose cuenta de la calidad musical que tenían delante por primera vez, y acabaron más animados y agradecidos a esta gran entrega de los cántabros.

Durante unos tres cuartos de hora, gozamos de un concierto intenso, una propuesta rockera agresiva y cruda, con algunos estribillos pegadizos y ritmos oscuros y pesados, aligerados con los solos de guitarra de Raúl, de actitud discreta pero muy efectivo. El setlist se basó en las canciones de su, por ahora, único disco, “Invencible” (2023). Comenzaron enlazando “Para Ser Tú” y “Lengua De Serpiente”, rápidas y muy enérgicas. Y, tras un tímido saludo, sonó “Estigmas”, uno de sus temas más conocidos, veloz y con algunos cambios de intensidad, que animaba a corear el título del tema a pleno pulmón. Tras estos cortes iniciales, desgranaron su LP haciendo sonar “Redención”, con una fuerte entrada de la batería, e “Invencible”, la canción de su videoclip, algo más rítmica.

Nos sorprendieron con la versión de “South”, llevando a su terreno más duro y agresivo la popular canción de TEARS FOR FEARS, algo desapercibida porque no lográbamos escuchar bien la voz. Dedicaron “Siempre” a quienes siempre están apoyando a la música, y lo hicieron con un tono vocal casi recitado, aquí la música sonaba muy fuerte. Tras un buen arranque de guitarra y tonos muy rápidos, “Llegaré” sonó tremendamente ruidosa, así que “Despierta”, algo más rítmica, nos dio casi una especie de tregua. Y llegó la otra versión, esta tal vez menos sorprendente, nada menos que “El Tren”, de LEÑO, con su toque personal.

Libera El Corazón”, con una extensa parte instrumental muy dura y potente, y un tono más cadencioso, y “Arde”, con César dejándose el tobillo en el pedal de la batería a un ritmo frenético, pusieron el punto final a este concierto que se hizo corto, y que yo espero que los tres entregados músicos de Torrelavega pudieran disfrutar. Se les veía sufrir un poco con el sonido en el escenario, pero no se amilanaron por eso y nos dieron toda su experiencia y su gran calidad, y nosotros se lo agradecimos, sin duda, con un buen aplauso final.

Turno para los de casa. Los leoneses DESHONRA salieron al escenario con ganas desorbitadas. El espacio era reducido, sobre todo para que su frenético cantante Peel pudiera dar rienda suelta a todos sus incesables movimientos nerviosos, tics y poses (como fotógrafa que soy, ¡gracias!), y para cuatro músicos más (Vity y Triskel en las guitarras, Juankar al bajo y Toro en su imponente batería), y por un momento nos temimos que se iban a repetir los problemas de sonido de la actuación anterior. Y en los primeros temas fue así, Peel se dejaba la voz para hacerse oír ante una tremenda descarga musical a un volumen fortísimo. Pero afortunadamente esos problemas se fueron resolviendo, y gozamos de un buen concierto con una variada fusión de estilos, mezclando lo que ellos mismos denominan como “rock bastardo”, con muchas pinceladas de punk, rock muy duro y metal muy rápido y enérgico.

DESHONRA son una banda empeñada en conectar. Hace poco se quedaron sin su guitarrista Javi, y recibieron con los brazos muy abiertos al que, por ahora, es el único miembro que puede presumir de una gran melena, el guitarrista de bandas tan variadas como SUNSET BOULEVARD, DECIBEL RACE o DIABLO TRINIDAD, el incansable Jose Triskel. Pero no solo puede presumir de eso, también de su gran profesionalidad y tremendo empeño en hacerlo y pasarlo bien, y hacer que el público lo pase mejor, y en eso sí está totalmente igualado con sus compañeros actuales, con los que esta noche se le vio perfectamente integrado, con bromas, risas y guiños constantes entre ellos. En este momento, DESHONRA suena como un gran equipo con las ideas muy claras y las intenciones bien definidas, y así lo vimos y lo vivimos.

Las ideas claras se mostraron en muchas de las letras de sus canciones. Las intenciones nos parecieron que eran sobre todo contar historias, denunciar injusticias, defender causas que hay que ganar, y, sobre todo, pasar un buen rato con mucha juerga, mucho descaro, poca vergüenza y todo el punk rock. Y conectar. Con el público, con su gente, la que les sigue en sus conciertos y la que se apunta por primera vez. Todos, los de siempre y los nuevos, lo pasamos genial esta noche, nos reímos con las ocurrencias de Peel, disfrutamos de afilados solos de guitarra alternándose en los temas o sonando a dúo, resistimos a la potencia del bajo y sobre todo a la tremenda pegada de parches y platos en la batería, y coreamos y gozamos con los estribillos que nos ofrecían.

Sonaron temas de sus discos “Vomitando Fuego” (2020) y “Versos Malditos” (2023). Tras un arranque algo turbulento, con “En La Brecha” y “Tu Interior” sonando regular, empezamos a disfrutar de buena música con “Acción Animal” denunciando el maltrato a los animales, y con “Cotillas Deluxe” denunciando eso, el cotilleo indiscriminado. “Tanta Oración” nos hizo sonreír tras la dedicatoria a los curas, ninguno presente en la sala, y en “Más Letal” fuimos parte activa, coreando el “lo lo lo lo” del estribillo. No hubo pogo en “Canto Ingenuo”, pese a que Peel lo sugirió tras indicar que el tema cuenta cómo es el principio del amor, cuando todo comienza. “La Triste” fue uno de los temas más rápidos, al máximo de revoluciones.

Y contra todo pronóstico, ya que nunca lo hacen, Peel sorprendió presentado a sus compañeros de forma cálida y cariñosa. “Desde El Infierno”, una de sus canciones más populares, dio paso a la versión de la noche, “Frío”, el gran éxito de los ALARMA de Manolo Tena, obviamente muy coreada por el animadísimo público. “Love Kills”, una historia real de amor y muerte, dio inicio a la recta final, con el peculiar himno que los leoneses dedican siempre a su ciudad, “León Por Ti”. Y finalmente, tras regalar algunos discos a sus fans y agradecer a todos los presentes, y como toda una gran declaración de intenciones final, se despidieron con “Deshonra”, su canción, que curiosamente les define por ser defensores de todo lo contrario: la honra, el honor y el respeto a todo el mundo.

El público pedía más con insistencia, pero ya no podía ser, había que cumplir horarios. Pero ya estábamos más que satisfechos con todo, con la entrega total de AMIA y de DESHONRA, con la acogida calurosa de la Babylon, y con la genial música que acabábamos de escuchar, cantar y bailotear. Por todo eso, despedimos esta crónica muy agradecidos y esperamos volver a ver a ambas bandas muy pronto.

Texto y fotos: Mar Fuertes

Crónica: Corazones Eléctricos + Tinnitus (Black Bourbon León 4/10/2025)

Hay un refrán que dice: «nunca juzgues a un libro por la portada». Pues algo parecido nos ocurrió el pasado sábado 4 de octubre en la acogedora sala leonesa Black Bourbon, donde fuimos al concierto de dos grupos, según el cartel eran TINNITUS y CORAZONES ELÉCTRICOS, en ese orden, y nos llevamos algunas sorpresas.

Al llegar, nos chocó un poco ver en el escenario dos taburetes, y enseguida lo entendimos: la banda a la que por ahora llamaremos TINNITUS abría el concierto, y al empezar salió solo Daniel G. Lagunar con su guitarra acústica, saludando de forma simpática y agradable. Después fuimos entendiendo todo: TINNITUS es la versión acústica del grupo SIN CORAZÓN. Resulta que solo un par de días antes, SIN CORAZÓN, o TINNITUS, o llámalo X, se quedó sin su batería, lesionado en un accidente deportivo. ¿Y qué decidieron los dos vallisoletanos que quedaban sanos y enteros? ¿Cancelar? Ni soñarlo, decidieron presentarse la noche del viernes en Zamora y la del sábado en León como TINNITUS, acústicos, sí, pero cumpliendo compromisos.

Y su compromiso era abrir cada noche para los valencianos CORAZONES ELÉCTRICOS, y cumplieron lo mejor que pudieron. Sí eché de menos al batería ausente, eso es verdad, porque en la escasa media hora que nos pudieron ofrecer, me dio la impresión de que aquello sonaba bien, pero en eléctrico habría sido mucho mejor. Nos contaron que éste era en realidad su segundo concierto y el último como TINNITUS, que ellos son SIN CORAZÓN… mira, decidí que era mejor escuchar la música y pasar de nombres y logos. Así que pasamos media hora escuchando a los desconocidos pucelanos SIN CORAZÓN en acústico.

Primero salió solo Daniel, la única voz cantante y guitarra. Bajo la lluvia de los destellos de la bola de cristalillos de la sala, inició una corta serie de canciones que nos hablaban sobre todo de perder, empezando con una versión de «Mi Sucio Corazón», del grupo DIKERS de Iker Piedrafita. Ya con Rubén Gómez al bajo en el segundo taburete, siguieron con «Luciérnagas». En «Dime», un tema que seguro que en eléctrico será muy pegadizo, nos pidieron colaborar con coros, y la sala, ya con una aceptable afluencia de público, colaboró tímidamente. Ya casi llegábamos a la recta final, con «Lo Siento», canción algo más sensible y sentida, y, tras los agradecimientos a todos los presentes (sala, público y colegas valencianos), llegó el final algo más animado con «Nada».

No juzgues al libro por la portada. Este «libro» se llama TINNITUS o SIN CORAZÓN según las circunstancias, y esta noche les faltó la electricidad y el ritmo de la batería, pero nos ofrecieron un primer vistazo de algo que casi seguro que las próximas veces, ya al completo, sonará mucho mejor, tendremos que estar atentos.

Ya rozando las diez y media de la noche, saltaban al escenario el trío que compone el grupo CORAZONES ELÉCTRICOS. No juzgues al libro por la portada. El nombre de esta formación valenciana puede llevar a confusión. ¿Corazones? ¿Nos ponemos románticos? Sí, y no. ELÉCTRICOS, y ¡vaya descargas pegan en directo! Al menos esta noche, en una Black Bourbon con una muy aceptable entrada de público, conquistaron y electrificaron a muchos fans, anteriores y nuevos. Claro, que si te documentas un poco y descubres que CORAZONES ELÉCTRICOS es el ya casi veterano proyecto de Pau Monteagudo, cantante de la añorada banda UZZHUAÏA, ya no sorprende tanto y este libro con portada «nueva» ya te atrae un poco más, ¿verdad?

Tras una tenue intro atmosférica, arrancaron con «Por Ti», de su disco «Arte Y Oficio» (2019), ya con una energía y una fuerza que, si bien tendría momentos menos duros y más melódicos, ya no cesaría hasta el final. El propio Monteagudo derrochaba vibración y potencia en su voz, en su afilado guitarreo y en sus irrefrenables bailoteos. León es una ciudad de clima frío y a veces se nos contagia un poco a los leoneses ese frío, pero con «Cama De Faquir» y la reflexiva «Cimarrón» (una condena descarnada a los maltratadores de animales) ya fuimos entrando en calor. Y a partir de ahí, desgranaron casi todos los temas de su exitoso último trabajo, el LP «De Amor Y Rabia» (2023), pero bien mezclados con algunos cortes de sus dos álbumes anteriores.

Lo de CORAZONES queda claro en la sensibilidad de muchas de sus letras. Lo de ELÉCTRICOS queda claro en su sonido vibrante, electrificante, salvaje y hasta descarnado. Recordaron a los que ya no están en la sensible pero enérgica «En Las Estrellas». Bajaron ligeramente el tono en «Sueño De Una Noche De Verano», para volver a la carga en la sensual «Fuera De Sí», más rítimica, igual que «A Contra Luz» y la rocanrollera «Quién Salvará Al Rock N’ Roll» (valga la redundancia). Se solidarizaron con el difícil papel que les queda a las nuevas generaciones que vendrán, en la ya popular «Todo Por El Aire», tal vez la canción más coreada de la noche. Y no solo eso, como ya vienen haciendo últimamente, los menores de 25 años no pagaban entrada para ver este concierto, eso sí que es un acto de empatía. Hicieron otro acto de compañerismo parecido en «Contra Las Cuerdas», que en este caso habla de su propio gremio y de la difícil tarea que tiene en estos tiempos actuales cualquiera que se quiera dedicar a esto del rock. Y si esto era poco, encima tuvieron un cálido recuerdo para las tremendas pérdidas causadas por los terribles incendios que asolaron León, Zamora y Galicia este pasado verano. Si es que hay que quererles…

Otro momento destacado fue la aclamada «Aullar Contigo», recibida por sus fans con muchas ganas, y muy coreada. Siguieron con su ironía divertida en «El Monstruo», dedicada al personaje de Hannibal Lecter, que no necesita presentación ni la tuvo, no hizo falta, con un tono algo más melódico que acentuaba la sátira y el misterio. En una montaña rusa de sonidos modernos, recordando a veces a los rompedores sonidos grunge de los 90, la vibración volvió en «Érase Una Y Otra Vez» para volver a tonos más románticos en «Tú», toda una declaración de amor, muy bien recibida por una ya divertida audiencia.

Y vuelta a la energía, la vibración, la visceralidad, hasta la distorsión y una potencia frenética en los temas que iniciaban la recta final, como «Canción Urgente», también con buena participación y coros del público, y «Camino Al Sur», algo más «tranquila», por decirlo de alguna manera, pero sin bajar la intensidad. «Valentina», igual de picante que la salsa a la que homenajea, y sobre todo «La Destilería», cantada ya por todo el público presente, fueron un cierre frenético y desmadrado perfecto.

Se hizo muy corto, aunque fue una hora y media muy intensa. Pau Monteagudo lleva la voz cantante y acapara buena parte del protagonismo, con su afilada guitarra y sus movimientos irrefrenables. Pero, sin duda, se apoya en una potente base rítmica, en el efectivo bajo del aparentemente tranquilo Juan Fortea, y en la brutal potencia de la batería de Joan Chilet. Si bien el ex cantante de UZZHUAIA tuvo más conexión con los ya entregados presentes, los tres demostraron empatía con el público, y sobre todo mucha entrega y muchas ganas de hacer que todos lo pasáramos bien, y lo hicimos, de principio a final.

Por eso, no podemos finalizar esta modesta crónica sin agradecer esa gran entrega a los valencianos que viajaron tantos kilómetros para darnos una gran noche, y a los vallisoletanos que nos volvieron medio locos con sus cambios de nombre, jejejee…. Y por supuesto, a la cálida sala Black Bourbon, que siempre nos da una gran acogida. Repetiremos con unos y con otros, seguro.

Texto y Fotos: Mar Fuertes

Agenda: León Primavera Rock Fest

Nueva fecha a tener en cuenta dentro de la agenda de festivales estatales. En apenas 15 días, el próximo sábado 21 de marzo tendrá lugar en la plaza de toros de León la primera edición del León Primavera Rock Fest, evento de nuevo cuño que contará con SÔBER, SAUROMMALAPUTAROCK CON ÑDRY RIVER más las formaciones locales CORVUS V y LIONSWAY como protagonistas.

Entradas para el público general y pase VIP disponibles a través del siguiente enlace a Woutick:
https://woutick.com/es/entradas/primavera-rock-fest

Crónica: Geoff Tate + Josh Watts + Sunset Blvd. (León 6/3/2025)

No todos los días ocurre que una auténtica leyenda de este mundillo como Geoff Tate se presenta a apenas una hora de casa. La que fuera voz de nada menos que Queensrÿche, banda clave en el desarrollo y posterior implantación del metal progresivo, se presentaba en León con un repertorio integrado por los grandes clásicos de la banda de Seattle. Nuestra presencia allí, aún a pesar de que el siguiente era “día de escuela”, tornaba en poco menos que ineludible. Carretera y manta, que diría aquél y en comandita con Nacho Asturias (Keep The Flame), qué podría salir mal.

Como es costumbre en esta casa, llegamos pronto. Trámites para los que (en ocasiones) uno ha de emplear más tiempo del esperado. Gajes del oficio, diría un clásico, pero que sin mayor demora en este caso nos permitieron finalmente desbloquear un escenario más: el Espacio Vías de la ciudad leonesa. Un recinto que, si se dan una serie de circunstancias favorables y el público responde, lo tiene todo para convertirse en punto de referencia en el noroeste peninsular.

Como día laborable que era, uno puede excusar que el público llegara tan con cuentagotas al recinto. La formación local Sunset Blvd, con quienes teníamos una cuenta pendiente desde el Lion Rock Fest de 2023 (crónica), fueron los encargados de inaugurar la velada. Quinteto con voz femenina al frente que dispuso un heavy hard al gusto de los más clasicómanos. Firmes en la inicial “Revenge”, que enlazan con “Heartbreaker”, el clásico de Pat Benatar, donde José Triskel tiene un percance durante el solo. Resuelto eso sí con prontitud, el típico cable que se suelta sin que uno acierte a encontrar los motivos.

Me gustó la diversidad que le insuflaron al set. Porque mientras el medio tiempo “Sea Of Clouds” transita entornos más oscuros, “Jim Beam” desciende hasta los setenta con buen tino. “Una lenta”, anunció entonces su vocalista Luz García, y la banda procedió efectivamente con la tranquila “Summer Memories”, de la que me agradó su trazo en crescendo y que, pienso, descubrió a los mejores Sunset Blvd. Era una ocasión de oro para ellos, con buenos amigos abajo del escenario, y supieron aprovechar el rato del que dispusieron. Por ahí quedaron buenos duelos solistas, Luz mandando a la gente al suelo y las presentaciones de rigor. Supieron sudar (también sangrar, literalmente hablando, en la figura del batería Héctor G. Mayorga) y cumplir con un papel nunca fácil.

Le llegaba el turno entonces a Ivory Lake. O más bien, a su integrante principal Josh Watts, quien acústica en mano y en solitario irrumpía por el Espacio Vías para anunciarnos, en un más que decente castellano, que su banda no podía estar hoy (por el jueves) en León. “So fuck it”, comentó irónico, y procedió con un set que a buen seguro pilló con el pie cambiado a la mayoría.

Y es una pena porque al chico se le ven buenas hechuras. De carisma y buena voz parece ir sobrado. Un timbre de lo más agradable al oído. Y a tenor de lo visto redaños para enfrentar una situación como esta tampoco le faltan. El de Sheffield, de hecho ex batería de la propia banda de Geoff Tate, entregó una tranquila “Pillows” mientras uno se preguntaba cómo sonaría un corte como este en su versión eléctrica. La música en vivo ni es una biblioteca ni debería serlo nunca. Pero aún así, uno no termina de entender a la gente que va a los conciertos… a charlar. Sea como fuere y volviendo a Ivory Lake, desde luego no fue este el show más animado que hemos cubierto en esta casa, pero aún en su orgánica desnudez nos picó lo suficiente el gusanillo como para seguir bien de cerca al joven músico.

Son las 21:50 cuando suena la intro y llega el plato fuerte de la noche. De la puesta en escena, desnuda de toda clase de monitores, llaman la atención el gran telón de fondo y esa batería de platos eléctricos. También una formación que, a falta de teclista, cuenta con tres guitarras de manera simultánea sobre el escenario. Se va la intro y el sexteto enfrenta “Empire” para gozo absoluto de los presentes. Tate, camisa abierta, gorro y gafas, pareció bastante cómodo ya desde el comienzo, risueño incluso, sabiendo modular su voz sin excesos, que ya habría tiempo más adelante, pero sacando brillo de ese timbre tan particular y característico.

El sonido, aun en primeras filas, era estupendo. Equilibrado pese a lo nutrido de la formación y con pegada. Geoff Tate se desvivió animando a la gente en “Desert Dance” y sus chicos, sobrados de talento, dieron la impresión de estar pasándolo en grande ya desde estos primeros envites. El primer cambio de tercio llega con “I Am I”, que desata alguna de las guitarras más crujientes de la noche. En “Sacred Ground” quien ruge, o mejor dicho, desciende hasta tonos más oscuros es el propio Tate, dejando a las claras el gran momento de forma que atraviesa. Los coros de dos de sus guitarras, también del bajo, sumaron y de qué forma aquí.

Es entonces cuando el de Seattle echa mano del saxo y nos entrega “Thin Line”. La imagen con el saxo en las manos, el gorro, las gafas, las cadenas y el pañuelo poco o nada tenía que ver con la de aquél Tate que apabullara allá por los ochenta y noventa. Su voz, en cambio, parece no haber perdido un ápice de brillo y carisma de los años dorados de Queensrÿche. Huelga decir que el público de León respondió aquí y la banda supo devolver ese cariño con unas interpretaciones de gran nivel. Pequeño speech de Geoff porque había que coger algo de aire antes del gran clásico: “Operation: Mindcrime”. Oés del público aquí, que visto el nivel de eficacia técnica de la banda de Tate no era para menos. Se puede argüir que parece mentira que hagan falta hasta tres guitarristas para suplir a todo un Chris DeGarmo pero pocas dudas caben del desempeño de los chicos.

Sobre todo porque ya digo que dieron la impresión de disfrutar con lo que hacían. Pues llega “Breaking The Silence” y las sonrisas que uno observa arriba del escenario compiten con la fuerza con la que grita el Espacio Vías, entregado ya sin remisión al músico estadounidense y su banda. Buenos adornos aquí del batería y un duelo solista de gran nivel. Esto concierne más a la parte gráfica, pero qué juego dieron los tres guitarras de la banda. Ejecutando riffs y solos a gran nivel y buscando siempre la interacción con la gente. Desde luego buen ojo el de Tate a la hora de elegir compañeros de viaje. Claro que en esas llega “I Don’t Believe In Love” y el recinto poco menos que se viene abajo. “NM 156”, de aquél “The Warning” de 1984 sin duda pasa más inadvertida. Sirve en cualquier caso para destapar la cara más cruda de la banda, alimentando así la diversidad del set. Batería enmascarado ahora y otra sección solista para el recuerdo.

Esa vena un tanto más oscura prosigue a lo largo de “Screaming In Digital”, con la voz ahora filtrada de Geoff Tate al comienzo. Tanto él como su banda se movieron, con total suficiencia, en todos los registros planteados. Pero el de Seattle se reserva un pequeño speech sobre su amor por la tecnología. También sobre lo de crecer en los ya lejanos años ochenta. Y ya fuera por el pequeño parón, o por el propio ímpetu del frontman, lo cierto es que el mejor Tate emerge aquí para una deslumbrante rendición de “Walk In The Shadows”, con el vocalista dando ya muestras de esa voz torrencial que le convirtió en un verdadero icono del icono del género. El público coreó el riff inicial de “Another Rainy Night” y se entregó ya sin medida al sexteto. Cabe decir que el comportamiento de la gente y salvo algún exaltado, que casi siempre hay, fue estupendo. En “Jet City Woman”, de hecho, supo llevar en volandas a la propia banda, creando uno de los mayores momentos de comunión de toda la jornada.

Tate se permitió otra pequeña charla aquí. Esta vez sobre el hecho de que, el pasado año, apenas estuvo once días en casa. Sesenta y tres países visitados, se dice pronto, y bromeó con que mucha gente “se ha casado con esta canción, ha nacido con ella, ha sido enterrada o incluso concebida con ella” (acompañando de un elocuente gesto con ambos brazos). Era el turno, claro, de “Silent Lucidity”. Se hizo entonces una calma en la cual las pregrabaciones vinieron a adquirir un mayor peso y Tate optó por llevarla adelante sin mayores excesos ni otro derroche que no fuera el de la enorme clase que atesora.

Se fueron entonces para después volver y enfrentar unos bises que comienzan con una particular re interpretación del “Welcome To The Machine” de unos tales Pink Floyd. La tourné solista aquí, iniciada por James Brown y su llamativo sombrero, fue de las más vibrantes de todas cuantas ejecutaron. León (y una buena representación asturiana) bramó con “Take Hold Of The Flame” y Geoff hizo lo propio durante una “Queen Of The Rich” para la que el norteamericano dejó alguno de sus agudos más imposibles. Un cierre por todo lo alto para un show muy milimetrado y sin apenas sorpresas, pero en el que tanto banda como vocalista rayaron a un nivel altísimo. La gran ovación final así lo atestigua. Es cierto, puede que echara en falta un tema como “Eyes Of A Stranger”, pero siendo esa la mayor pega, os podéis hacer una idea del nivel que ofrecieron. Repetiría en cualquiera de las dos citas restantes del tour sin dudarlo un ápice. Sensacionales.

Nos recogimos en lo que tardamos en guardar nuestros bártulos, quedaba carretera por delante y de ahí que abandonáramos el recinto a la mayor brevedad. Por ello quería reservarme este párrafo para saludar a la marabunta de amigos, de León y también de Asturias, que se dio cita en el Espacio Vías. Sin duda fue una noche que tardaremos en olvidar. Ojalá que a InterTour Music Agency y etinproduccions les hayan salido los números porque de verdad que poco más se le puede pedir al recinto. Si las circunstancias nos son propicias, tened bien claro que volveremos por allí. Agradecidos como siempre por las facilidades que se dispusieron en favor de la confección de esta crónica, ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz