Repaso gráfico a la actuación de Drunken Buddha en El Patioh de La Laboral de Gijón.











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Programado originalmente como parte del ciclo musical de El Patioh de La Laboral, el concierto de los madrileños Sex Museum y los ovetenses Baja California se traslada a la Sala Acapulco manteniendo la fecha, es decir, el próximo domingo 28 de julio.

Cambios en la logística y la producción del evento llevan al cambio de sede. Con apertura de puertas a partir de las 19 horas, Sex Museum regresa a Asturias a punto de cumplir 40 años de trayectoria musical. Por su parte Baja California continúan inmersos en la presentación en vivo de su última obra de estudio «Electricidad«, reseña aquí, publicada a comienzos del 2024 a través de El Dromedario Records. Las entradas adquiridas son válidas para el nuevo recinto, para los que hayan adquirido el bono del festival Ye-Yé Gijón obtienen un precio especial para el concierto de 19€. Entrada anticipada online disponible vía Enterticket:
https://www.enterticket.es/eventos/sex-museumbaja-california-en-el-patioh-la-laboral-578847
Última jornada de festival y estaba claro que, aunque físicamente ya lleváramos la carga y el cansancio acumulado de tres días de música en directo, íbamos a exprimirnos hasta el último momento para seguir disfrutando de la experiencia Hellfest. Mientras que Simple Plan ofrecían un show de nostalgia pop punk “early 2000’s” en el main stage, nosotros preferimos comenzar el día con los griegos Yoth Iria. Nos esperaba un directo de black metal crudo, muy potente a nivel musical pero totalmente deslucido por el estado de embriaguez y sobreexcitación de su vocalista y frontman, que desde el primer momento estuvo mas pendiente de celebrar entre el público y ofrecer show que de sus labores musicales. Pasamos página.

En el main stage, los suecos Blues Pills demostraron que ningún escenario se les queda grande a estas alturas. Si bien en disco no tengo la sensación de que nos dejen material memorable, en directo es innegable que sus canciones funcionan muy bien, y su aparición en el cartel a última hora para reemplazar a Heart por problemas de salud fue sin duda muy positiva para ellos. Siguiendo con el main stage, el ex líder de Gallows, Frank Carter junto a sus “Rattlesnakes” también sabe a la perfección qué hacer para tener a la audiencia enganchada. Mucha interacción, buenos temas de rock alternativo con esencia punk hardcore, y un concierto muy visceral que le situó como uno de los vencedores morales de la jornada.

A su vez, los belgas Wiegedood, con su intensísimo black metal, demostraron que no hace falta tener bajista para sonar gruesos y agresivos. Son una de las bandas de referencia de la nueva hornada del género y con merecimientos propios. Toda la pasión que nos habían generados los belgas contrastaba con la sensación general de “desapego” que nos ha generado la marca Batushka tras tanta confusión, demandas, cruces de comunicados y líos relacionados a la propiedad de la banda y el nombre de la misma. El suyo fue un directo muy pulcro a nivel musical, estéticamente muy llamativo y sin nada realmente negativo que comentar, pero con la sensación de que “no es lo mismo” comparado con cuando los vimos hace unos años en el mismo escenario.

Mas interesante nos resultaba la posibilidad de ver a Josh Homme y a sus Queens Of The Stone Age en el escenario principal, en el que a la postre sería uno de los mejores conciertos de todo el festival. Desde el principio, contentando a los seguidores de su primera etapa con “Regular John” y “The Lost Art Of Keeping A Secret” de su primer y segundo trabajo respectivamente, y posteriormente a los que empezaron a disfrutar de la banda al dar el salto masivo con su “Songs For The Deaf”. Si bien a nivel de estudio los últimos álbumes, siendo bastante notables, habían perdido algo de la chispa y capacidad de sorpresa de sus primeros lanzamientos, esta claro que en directo la banda funciona a la perfección y suena de miedo. Una formación madura, en su plenitud musical, tal vez sin la intensidad juvenil de sus primeros años pero con el poso y el saber hacer de una banda que entiende el directo como una forma de arte. “Make It Wit Chu”, “Burn The Witch”, “No One Knows”, “Go With The Flow”… El repertorio fue difícilmente criticable. Un lujo tenerlos en el festival por primera vez.

Por el contrario, una de las decepciones por excelencia de esta edición del festival ocurría al mismo tiempo en el escenario Valley. Crosses †††, el proyecto electrónico / dark wave de Chino Moreno (Deftones) vio su set limitado a unos 15 o 20 minutos debido a problemas técnicos con la PA e instalación sonora del escenario. Había mucha anticipación por disfrutarlos y fue un chasco para miles de “festivaliers”. Un contratiempo que no tuvo solución a estas alturas de festival, ya en la recta final del mismo, y del cual la organización entonó posteriormente en cierto modo el “mea culpa”, comprometiéndose a traerlos de vuelta lo antes posible.

Para acabar nuestro recorrido musical por Hellfest 2024, uno de los shows mas esperados por la audiencia del festival. Foo Fighters no tienden a prodigarse tanto por Europa como su estatus de banda mainstream hiciera esperar, y realmente se notaba que había muchas de ver como Dave Grohl y su equipo se levantaban del golpe que supuso la pérdida de su batería Taylor Hawkins hace un par de años. Con la edición del catártico “But Here We Are”, la adición del infalible Josh Freese a los tambores para sustituir a Taylor, y la necesidad de seguir predicando su amor por la música sobre todos los escenarios del mundo, Foo Fighters cumplieron todas las expectativas generadas para este concierto. Si una palabra puede definir a Dave Grohl en escena, esa es “hambre”. Lo dejó claro desde el principio, comenzando su slot cinco minutos antes de lo planeado: “Somos una banda con muchos discos así que hoy tocaremos tantas canciones como nos sea posible”. Así, fueron cayendo todos los temas necesarios para convertir Hellfest en una celebración a la música y la vida. “All My Life”, “The Pretender”, “Walk”, una tremendamente emotiva versión del “Times Like These”, “My Hero”, “Learn To Fly”, “Best Of You”, “The Teacher”… El repertorio se mantiene solo a base de temazos. Dave Grohl se deja la voz y se vacía en cada acorde. El alma y pasión de alguien que no necesita hacer esto por negocio y que lo hace simple y llanamente porque le encanta hacerlo y lo necesita para sentirse vivo. Para algunos serán muy comerciales, los considerarán poco auténticos o lo que sea, pero no tengo dudas de que en sus dos horas de set no tocaron ni una canción “del montón”. Pocas bandas pueden presumir de lo mismo. Memorable.

Y así terminó un año más nuestro paso por Hellfest Open Air. Este año, para sorpresa de muchos no hubo fuegos artificiales al acabar el festival, y la organización se limitó a anunciar las fechas de la próxima edición por las pantallas gigantes. No habíamos venido explícitamente por los fuegos, pero era un detalle vistoso para poner el broche a cada edición del evento que este año echamos de menos. Sea como sea, llegaba el momento de despedirnos de Hellfest, físicamente derrotados tras cuatro jornadas de música en vivo, pero tremendamente satisfechos por haber disfrutado una vez más de la experiencia por excelencia de la música rock en Europa. Habrá que seguir viviéndola en primera persona el año que viene. See you in hell!!!
Texto: José Mora
Fotos: Jaime García / Archivo Hellfest
Con un sol de justicia sobrevolando Clisson, comenzamos la segunda jornada de festival viendo en el mainstage a los australianos Karnivool. Estaba claro que el slot, en torno a las 15 horas, no era el mejor para su sonido tan ambiental, pero supieron capear la situación y conectar con los que realmente sabían lo que venían a ver. Tras ellos, los franceses Klone jugaban en casa y entre su buena legión de seguidores y que la carpa del escenario Altar era una muy buena opción para escapar de los calores, se cascaron uno de los shows más memorables de la jornada. Progresivo, art rock, metal… llamémosle como queramos, saben lo que hacen y lo hacen genial, por lo que no les fue difícil meterse al respetable en el bolsillo. Tardarán en olvidar ese concierto.

De vuelta al mainstage, queríamos ver como los Fear Factory post Burton C. Bell se defendían sobre las tablas. Una banda en la que históricamente las relaciones personales entre sus miembros han sido altamente volátiles, y con Dino Cazares ejerciendo ya de amo y señor de la marca comercial, tardamos poco en confirmar que la formación que el guitarrista se ha montado está a la altura del nombre que portan. Con el batería Mike Heller (Raven, Malignancy), el bajista Tony Campos (Static X) y el hasta hace poco desconocido Milo Silvestro a las voces, la banda cumplió con nota en un set no muy largo, pero en el que no faltaron los clásicos necesarios (“Demanufacture”, “Edgecrusher”, “What Will Become”, “Replica”, “New Breed”…) sonando mejor de lo que habían sonado desde hace mucho tiempo gracias a las voces de Milo, el cual no falló ni una nota y al que si cerrábamos los ojos podíamos confundir momentáneamente con el mejor Burton C. Bell. Un acierto su adición a la banda.

El día seguía, y nos generaba mucha curiosidad ver el tipo de set que Einar Solberg de Leprous nos iba a ofrecer para su show en solitario. Si bien no cayeron temas de su banda madre como algunos esperaban, el vocalista mostró su cara más íntima con un concierto a base de temas exclusivamente de su álbum “16”. Pop alternativo, bases electrónicas, coqueteos con el soul y el r&b… estaba claro que Einar había venido a hacer lo suyo, y a hacerlo tan bien como siempre a pesar del descoloque generalizado del público metálico más purista. Ya sólo por escucharle dar rienda suelta a sus capacidades vocales mereció la pena. Estuvo muy, muy bien.

Cambio de tercio, y es que los alemanes Kanonenfieber y su black metal con temática de la primera guerra mundial están creciendo a pasos agigantados, por lo que no quisimos perdernos su debut en el festival francés por excelencia. Mucha escenografía, buen sonido y ejecución, y en general un gran concierto de una banda llamada a grandes cosas. Tras ellos, el stoner buen rollista de los griegos 1000mods funcionó a la perfección para destensar las articulaciones antes de que entrásemos en las “horas nobles” de la jornada.

Desde el primer momento teníamos claro que no queríamos perdernos el directo que Satyricon tenían preparado. Satyr y Frost, con una banda muy sólida (temporalmente con Frank Bello de Anthrax al bajo, de hecho), centraron su set en mucho material de sus últimos discos de estudio, los más “black ‘n roll”. Tal vez decepcionó a los que esperaban un set revisitando el black metal mas crudo y arquetípico de sus primeros álbumes, pero sin duda ofrecieron un concierto muy competente y entretenido. Tras ellos, tocaba disfrutar de Acid King, una de esas bandas que no se prodigan en demasía por los escenarios españoles, y que surgieron cuando el “stoner doom” no era un género como tal y en un momento en el que no era habitual ver grupos de rock liderados por una frontwoman como Lori S. Mucha actitud, sonido pantanoso y un concierto que merecerá la pena recordar en un futuro.

Mientras que Machine Head encabezaban el día en el mainstage y opositaban a tomar el relevo de los clásicos ante su inevitable jubilación (y por los comentarios de la gente lo hicieron con galones), nosotros decidimos sumergirnos en el Temple stage para ver el show de los noruegos Emperor. Ihsahn y sus chicos son apuesta segura, y aunque ya les hemos disfrutado varias veces en este mismo festival, siempre es un gustazo ver la profesionalidad y el respeto con los que la banda revisita el material que les convirtió en referencia de su género. Impecables, como siempre.

Tras ellos, Daniel Gildenlow y sus Pain Of Salvation cerraban el escenario Altar. No fue la mejor noche del quinteto, con muchos problemas técnicos con la guitarra de Daniel durante la primera mitad del set y que les llevaría a tener que recortar un poco el mismo. Las voces tampoco lucieron a su mejor nivel, pero siendo conscientes de que no estaban especialmente cómodos con todas las circunstancias, la banda tiró de galones y de repertorio (basado especialmente en sus dos últimos discos de estudio, “Panther” e “In The Passing Light Of Day”) para remontar el vuelo. Se habría agradecido algo más de material clásico, pero ese “Beyond The Pale” que usaron para cerrar nos dejó con un buen sabor de boca para los últimos compases del día, los cuales disfrutaríamos en el main stage, reconvertido ahora en bacanal electrónica por The Prodigy. Con un sonido realmente acogedor y un set visual muy potente a base de estrobos, luces y lásers variados, la banda quiso tributar al difunto Keith Flint en más de una ocasión, tocando justo en la vena nostálgica de muchos de los presentes. No fue mal fin de día, no.
Texto: José Mora
Fotos: Jaime García
Repaso gráfico a la actuación de Aneuma en el Maizu Rock.








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Quinta semifinal del ya ineludible Festiamas, celebrada en la localidad castrillonense de Piedras Blancas, y en la que competían las bandas Noland, Mesenktet, Chamako Wey! e Infección. Aunque lo de competir es un decir. A lo largo de la jornada y por boca de los propios protagonistas se respira un aire de hermandad que poco o nada tiene que ver con rivalidades de ningún tipo. Nosotros acudimos a la llamada, ya apenas sabe uno cómo es un viernes en casa, al tiempo que cruzábamos los dedos para que respetase la meteorología.

Que al final así fue. Aún es de día cuando el quinteto Noland inaugura el certamen. Su propuesta, a priori, puede parecer algo ajena a un medio como este. Lo cierto es que conforme fueron entrando en harina, y aunque no sea mucho el tiempo del que disponen, apenas veinte minutos por banda, no puedo negar que fueron adquiriendo un mayor grado de interés.
Se beneficiaron de un buen sonido. Y temas como “Expectations” dieron la debida medida de sus posibilidades. En sus momentos más tranquilos me recordaron a otra banda asturiana como pueda ser The Electric Buffalo. También a Mad Rovers cuando subían las revoluciones. Mucho feeling en “No Me Duermo” mientras ruego que los chicos sepan disculparme si apunté mal los nombres de los temas.

La banda, que ya fue finalista en la edición del año pasado, y que de hecho ganó el XXI Concurso de Bandas Abierto Hasta El Amanecer, intercala temas con letras en nuestro idioma como “A Cubierto” y realmente muestra cintura y versatilidad. Saludos y agradecimientos mediante se irían con “Unbroken” dejando un gran sabor de boca.
A fe mía que los metaleros de nuevo cuño Mesenktet no lo iban a tener tan fácil. Los duendes del directo, siempre tan traicioneros, quisieron cebarse con la banda de Alberto Guerra. Algo que pareció no arredrar a la formación, que cuenta ahora con Poyo (ex Beast Inside) a la batería.

Me gustó el arranque que propusieron. Mucho groove pero también cierta atmósfera en sus riffs. Guerra nos confesaría más tarde que tuvieron dificultades para oírse sobre el escenario. Sea como fuere, me agradó la dualidad del frontman en “Sueños Rotos”, así como ese mayor nervio que les acerca a las fronteras del melodeath moderno de gente como The Black Dahlia Murder, Heaven Shall Burn, As I Lay Dying…

Turno para presentaciones. También para saludar y aplaudir al resto de bandas del certamen. Ya digo que el festiAMAS puede ser una competición pero el ambiente que se respira, al menos de puertas para fuera, es de auténtica camaradería. Problemas de sonido vendrían a aguar sus evoluciones e incluso tendrían que repetir uno de los temas por un problema técnico. Con mucho la banda que hubo de lidiar con más inconvenientes a lo largo de su descarga.
No engañamos a nadie si decimos que Chamako Wey! son, a día de hoy, una banda totalmente asentada. Veníamos de verles cerrar una gran jornada en el Vidiago Rock (crónica) y realmente posaron todas sus credenciales sobre el escenario de Piedras Blancas. Beneficiados además de la llegada de la noche y el mayor juego que dan las luces a una banda como esta, supieron sacar lo mejor de sí para poner patas arriba el concurso.

La inicial “Sublevación” despliega quizá el mejor sonido de la tarde-noche. La banda suena realmente contundente abajo, si bien la caja de la batería de Mike Jiménez a ratos va y viene. Y da igual porque, al final, las tablas se notan. Gente con mucho bagaje y no poco rodaje sobre ellas.
El inevitable “es un placer para nosotros estar aquí” que deja Larriet antes de la intensa “Indomable” unido al estupendo solo que dibuja Adrián “Mostro” dan la verdadera medida del quinteto. Agradecimientos al resto de participantes y una “Zombie Caníbal” donde despiezan su conocido metal moderno con trazas de Brujeria y mucho mal café.

“Como decían The Doors, esto se va acabando”, precede a “Fariseos”. Las ganas de pasarlo bien son tales que Adrián Amieva corre por el escenario y el cable de su Explorer se desconecta. Percance solucionado en un auténtico abrir y cerrar de ojos. Puede parecer un detalle menor pero sirve para ejemplificar lo enchufados, perdonen el chiste fácil, que llegaron a Piedras. La final “Pendejos Fronterizos”, abrupta y descosida, les puso cara de favoritos. Al menos a juicio del abajo firmante.
El cierre de la quinta semifinal vino a corresponder a los punks del occidente asturiano Infección. Una gente que viene dando guerra en nuestros escenarios desde 2011 y a la que, al igual que sucediera con la gente de Chamako Wey!, se le notan las tablas.

Se mostraron de lo más enérgicos, solo faltaba en una banda de punk, al igual que combativos y ruidosos. Me agradó el triple juego de voces con el que afrontan los temas. Dotan a sus composiciones, siempre regidas por las reglas del género, de una versatilidad que opera en beneficio del mensaje que transmiten. Enlazando temas y arremetiendo contra todo bicho viviente. Por poner un ejemplo, contra “quienes disfrutan del sufrimiento ajeno” en una arremetida contra la llamada “fiesta nacional”, que desde luego será nacional pero desde este medio no conseguimos entender cómo demonios una muerte sádica y violente puede ser algo a celebrar. “¡No más toros en Begoña!”, apostillarían.
Deiviz agradeció a los responsables del evento el haberles elegido entre tantas bandas a concurso, mandó un saludo al resto de participantes de la jornada y presentó un canto a “acabar con la cultura de la competitividad” que el capitalismo nos inocula desde bien pequeños. Lo dicho, tienen tablas y se notó. Su punk puede estar en los márgenes del tipo de música que acostumbramos a tratar por aquí, alcanzar a todo es imposible, pero mentiríamos si dijéramos que no nos agradaron.

La cosa es que, como decía aquella mal-envejecida película de los ochenta, “solo puede quedar uno”, así que allí que se subió Julia María Martínez-Lombó, coordinadora del Anuario de la Música en Asturias, para destapar al ganador de esta quinta semifinal. Redoble de tambores, emoción, intriga, ya saben cómo son estas cosas, para una victoria que vino a recaer finalmente en la gente de Chamako Wey!. Darles por tanto la enhorabuena, esta vez por escrito, y desearles la mayor de las suertes de cara a la gran final.
Por nuestra parte nada más. Mandar un afectuoso saludo a Noland, Mesenktet, Chamako Wey! e Infección, también a los habituales que nunca fallan y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz
La veterana banda escocesa Heavy Pettin llegará el próximo sábado 13 de julio al ovetense Gong Glaxy Club inmersa en la gira “Lettin’ Loose In Spain Tour 2024” compuesta de 6 fechas por la geografía estatal.

Nacidos en 1981 de las cenizas de Weeper, los de Glasgow han compartido tablas con nombres tan emblemáticos como Kiss, Ozzy Osbourne, Nazareth, Venom, Metallica, Motley Crüe, Ratt, Saxon, Dio, Running Wild, Pretty Maids o Warlock. Poco antes de un largo parón en 1987 la banda llegaba a participar en Eurovisión con la canción «Romeo«. Hasta el año 2017 no regresarían la actividad, encabezando el Winterstorm Fest.
Como banda invitada contarán con la formación progresiva andaluza The Tragic Company en la que será su segunda visita a Asturias tras su paso por la Sala Ángeles y Demonios de Gijón allá por noviembre del 2022 como parte de la segunda edición del Spooky Fest (crónica). Los granadinos actualmente están presentando las canciones que formarán su próxima obra de estudio.
Entrada física anticipada 18€ disponible en la cervecería El Lúpulo Feroz (Oviedo). Online a través del siguiente enlace:
https://www.kivents.com/#entradas
La programación musical en «El Castru Gargantá» no cesa y alcanza su décimo evento en lo que llevamos de 2024. En esta ocasión los protagonistas son Caballo Moldavo, Acid Blizzard y Phoenix Cvlt.

A partir de las 19 horas los gijoneses Phoenix Cvlt presentarán su ópera prima «La Profecía» publicada este mismo año al igual que la formación stoner ovetense Acid Blizzard y su Ep debut «Sleepless», por su parte Caballo Moldavo que se encuentran en muy cerca de editar su segundo trabajo discográfico volverán a dejar retazos del nuevo material. Con acceso libre, que no gratuito, el precio será marcado en un ejercicio de responsabilidad del espectador que decidirá la cantidad a aportar.
El guitarrista neerlandés Adrian Vandenberg mundialmente reconocido tras su paso por Whitesnake o Manic Eden y proyectos propios como Vandenberg y Vandenberg’s Moonkings recalará en nuestros escenarios en el mes de septiembre para ofrecer 5 conciertos basados en los grandes éxitos de su etapa en la formación liderada por David Coverdale y su extenso ciclo como solista.

Acompañado por Mats Levén (Candlemass, At Vance, Malmsteen…) a la voz, Joey de Boer como batería y Sem Christoffel al bajo, tendrá cabida en el set la presentación de su última obra de estudio «Sin» publicada en agosto del pasado 2023.
Entradas anticipadas disponibles a través del siguiente enlace a la plataforma Mutick:
https://mutick.com/a/adrian-vandenberg