Resumen gráfico de la presentación de los renovados Automatic Kafka celebrada el pasado viernes 31 de enero en la ovetense Lata de Zinc.










Fotos: José Ángel Muñiz
Resumen gráfico de la presentación de los renovados Automatic Kafka celebrada el pasado viernes 31 de enero en la ovetense Lata de Zinc.










Fotos: José Ángel Muñiz
Bajo la denominación “Dry Soil” se esconde el cuarto trabajo de los madrileños Adrift. Un total de seis temas producidos al alimón entre la propia banda y Santi García, quien se encargó de grabar y mezclar estas pistas en el Ultramarinos Costa Brava entre enero y febrero del pasado 2024. La formación actual se compone de Jaime García en baterías, Daniel Chavero al bajo, David López en guitarras y Jorge García en guitarra y voces. Con masterización de Víctor García (Aathma, Toundra, Ikarie, Bloodhunter…) y diseño y fotos de Jorge García (Ból! Estudio), el disco vio la luz vía Monolito Records el pasado 31 de enero.

Irrumpe denso “Overload” para sentar así las bases (o algunas de ellas) sobre las que se desarrollará el álbum. Hay cierta tensión en esos primeros riffs, en el juego que proponen ambas guitarras durante el prólogo. También una cuidada línea de batería de Jaime García. Me agrada la construcción de las estrofas, que vienen a contrastar con el desgarrado, indómito y definitivamente árido registro de Jorge García. Etiquetados a veces como “death metal experimental”, es esta una formación que no se doblega al blast beat incesante, que surca caminos más próximos al sludge más atmosférico. La producción, o cómo la mezcla acierta a equilibrar todos los elementos presentes, pone a estos Adrift, perdonen el tópico, a la altura de cualquier banda foránea. Sirva el poso más espacial que precede al epílogo como muestra.
Todo resulta de lo más orgánico. Sin maniqueos trucos de salón capaces de pervertir su manera de entender el metal extremo. Y “Concrete” es la mejor prueba de ello. Adrift arremeten más vivarachos ahora, con un bajo que percute con insistencia en ambos canales. Jaime García vuelve a dejar otra inquieta línea de batería, que acompaña a unas guitarras que ganan peso y crudeza aquí. Es el corte más rácano, en cuanto a duración, de todo el álbum, lo que no quita para que la banda lo recubra de buenos cambios de ritmo, apostados siempre en ese post metal crudo y arenoso. Lo mejor es el modo en que la banda parece terriblemente cómoda en este registro algo más vivaracho, entregando por igual atmósfera, músculo y desgarro.
“Edge” toma el testigo a base de reincidir en esos biorritmos más altos. En un riff que, tras cada escucha, no deja de recordarme a los (tristemente) desaparecidos Moho, Adrift proponen un viaje inclemente en el que cruzan guitarras de un poso casi psicodélico con riffs heredados directamente del black metal. Contorsionando géneros, tejiendo cuidados cambios de ritmo sin olvidar su cara más descosida y visceral. Sorprende, aún en un álbum como este, la tensa calma de su extenso tronco central, con Adrift transitando por un páramo inhóspito y desolado. Desesperado festín riffero, que Jorge García recorre en su habitual registro ominoso y descosido. Toda esa amalgama sónica viene a contrastar con la más acusada calma que irrumpe más adelante, con el bajo de Chavero superpuesto ahora a ambas guitarras. Guitarras algo efectistas aquí, que toman en este tramo final sonoridades más próximas al stoner, sin que ello venga a traicionar el espíritu mismo del tema que las acoge. Que pese al amplio abanico de influencias que manejan sean capaces de mantener un nexo común entre todas ellas creo que habla muy bien tanto de la producción de la que gozan estos seis temas como de su buen hacer como compositores.
“Restart” puede ser la que inicia de forma más amable de todo el tracklist. Es metal algo trotón, que despliega un nivel técnico sin florituras ni excesos. Operante siempre en favor de la propia composición que las aloja. Lo que sorprende aquí sin embargo son esas voces limpias, de aire casi ritualista, y la forma en que conjugan con el siempre árido y roto registro de Jorge García. Un corte que viene a romper con muchas de las ideas preconcebidas del álbum a estas alturas, siendo lo suficientemente hábil para mantenerse dentro de las propias fronteras del género. Hay riffs que tranquilamente pueden recordar a King Crimson, engarzados por unas baterías de Jaime García ahora un tanto más lineales. El tramo final se empecina en devolvernos a esos Adrift más atrevidos y atmosféricos sobre unas baterías casi marciales, desembocando finalmente en un curioso epílogo. Estupenda.
Agradecida calma la que propone el prólogo de “Blood Kills The Soil” con esas guitarras ahora algo tímidas, que vendrán de nuevo a contrastar con el iracundo registro de Jorge. Un penúltimo corte que afianza la cara más atmosférica de los madrileños, apoyada en una producción que parece entender a la perfección el material que tiene entre manos. Hay un poso algo más psicodélico aquí, que imbuye unas estrofas por momentos atrevidas e incluso desafiantes. Hay una mayor linealidad aquí y sin embargo puede que se trate del corte más excéntrico y diferente de los seis.
La final “Bonfire” parte desde un prólogo de fuerte poso atmosférico, aupado por una serie de arreglos de un cariz casi cinemático. Adrift se toman su tiempo ahora, de hecho composición más ambiciosa del álbum, y pronto dibuja guitarras que, sin ir más lejos, podrían recordar a los Tool más recientes. La voz de Jorge aparece ahora algo más hundida en la mezcla, generando una cierta extrañeza conforme transcurren las primeras estrofas. Las baterías de Jaime García recuperan aquél brillo de comienzos del álbum, ayudando a que la banda teja pequeños pero hábiles crescendos. Todo confluye en un puente central cercano a la ensoñación onírica. No diré que me recuerda a Alcest pero sí que intuyo un lejano guiño al shoegaze en estas atmósferas ahora apaciguadas. El cuarteto trama un largo epílogo en el que brillan sobremanera los riffs de Jorge y David, que terminarán por confluir en el cierre más abrupto que recuerdo en mucho tiempo. Un final estupendo en cualquier caso.
Uno de esos discos que solo entrará a una primera escucha a los muy duchos en el metal más desesperado y sofocante. Un viaje atmosférico por contornos a veces nada amables, que desafía al oyente casi a cada paso pero que, aún ahí, sabe tejer pequeños remansos de calma y sosiego. Con una gama riffera capaz de tender puentes entre el progresivo más clásico, el death a veces aberrante y el black más avezado, (casi) siempre bajo la angustiosa voz de Jorge García, Adrift han trazado un álbum que les debería confirmar como punta de lanza del post metal dentro de nuestras fronteras. Si tanto “Dry Soil” como estas palabras os llaman la atención, el próximo jueves día 6 de febrero tenéis una cita con ellos en el chigre cultural ovetense La Lata de Zinc.
Texto: David Naves
Expectación máxima ante la nueva venida de los folkies Celtian a tierras asturianas. La cita, planteada originalmente para el pasado noviembre y que hubo de ser cancelada por un percance de ultimísima hora, encontró acomodo finalmente el pasado viernes. En compañía de los vallisoletanos Xeria, había ganas de tomar el pulso a una de las bandas más pujantes de nuestro territorio.

Pero antes Xeria iban a hacer suyo el escenario del Gong para poner a prueba su reconocible metal sinfónico. Venían presentando “Fuego”, un segundo trabajo que pasó con buena nota por la web (reseña) y con la firme intención de meterse al público asturiano en el bolsillo. Sonaba una intro en la que se podía oír el tristemente célebre speech de J. Robert Oppenheimer, aquello de “Now I Am Become Death, The Destroyer Of Worlds” que hemos escuchado en una infinidad de álbumes de todo signo y condición. El caso es que conduce hasta “Una Lágrima Más” donde, entre grandes humaredas, se deja sentir una versión no tan sinfónica del cuarteto, que deja traslucir así unos engranajes mucho más mucho más orgánicos.
Enlazando temas y sin un segundo que perder, Xeria regresan a su debut de 2019 para una “Mi Reina” donde Marina Sweet demuestra encontrarse en un gran estado de forma. Dirigió a la banda con mano firme y supo conectar con una Gong muy por la labor. Todo el set de la banda se movió bajo una marcada premura. Incluso los agradecimientos de la propia vocalista. Sonando sin embargo potentes durante “La Luna Siempre Brilla”, con la frontwoman sentada en uno de los podios durante el puente y Carlos Z dejando un gran solo de guitarra. Marina Sweet introdujo “Fuego” buscando ese engarce con el público, uno de los cortes más amables del set.

Un set que tendría su sorpresa en forma de Lady Ani, vocalista de Last Days Of Eden, que acompañó a los de Valladolid durante “Morir En Tu Boca”. Para no estar previsto, según dijeron, la conjunción no se les dio nada mal a ambas intérpretes. Carlos Z dejaría otro gran solo en “Contra Las Estrellas”, ya con la carga sinfónica más presente y, por ahí, encontrando una versión más cercana a su encarnación de estudio. Y finalmente “Tienes Miedo”, llevada por la misma presteza que el propio set en sí, termina poniendo una buena nota a su desempeño, quedando eso sí la espina de ver una descarga completa por su parte.
A nadie se le escapa que Celtian están ahora mismo en proyección de convertirse en uno de los grandes nombres del metal en castellano. Es algo que salta a la vista cuando uno ve una sala tan repleta en una fecha, coincidente en el tiempo con unos tales Tierra Santa, nada fácil. Pero la Gong se llenó de un público más heterogéneo de lo habitual que supo responder casi a cada imput que llegaba desde el escenario. La amplia formación radicada en Alcalá de Henares desarrolla un gran sonido ya desde los primeros momentos. Era esta la mayor de mis preocupaciones. Anteriores venidas del sexteto a tierras asturianas ya habían dejado claro que se encuentran en un gran estado de forma.

Así pues y para cuando superamos la intro y encaran “La Profecía”, las sensaciones no podrían ser mejores. Si además la voz de Xana Lavey se encuentra en buen estado de revista, como era el caso, no queda otra que dejarse llevar por su alegre folk metal. Brilló aquí ya Sergio Culebras en guitarras, con uno de mis solos favoritos de la noche. Celtian acertando a fundir buena técnica con aires folk portadores de un gancho terrible. “Sueños De Cristal” destapa, de hecho, a una Xana Lavey aún más torrencial. Y aunque la banda no escape a la dictadura de las pregrabaciones, desde luego sabe cómo poner a una sala a dar saltos durante una cuidada interpretación de “El Solsticio De Driade”. Fundamental en particular aquí y en general durante toda la noche los coros del propio Culebras y del flautista (y ocasional gaitero) Diego Palacio, alma mater del proyecto.
Lavey examinó las gargantas del frío público astur en “Hasta El Final”, que luego destapó esa cara más cercana al power de la efervescente banda madrileña. “Renacer” dibuja uno de los grandes riffs de la noche y acierta a ofrecer ahora esa cara más amable y optimista en la que tan bien se manejan. Pasó lista la frontwoman granadina de cara a recuperar “Nueva Era”, que fuera opener en la gira anterior, y que ofreció ahora una versión más nervuda y musculosa de estos Celtian. Brilló ahí David Lande en baterías, auténtico motor de la formación, y que supo destacar tanto en pegada como en agilidad. “Sendas De Leyenda”, de aquél álbum homónimo de 2021, sirve como ninguna otra como testimonio del buen rollo que se respira en el seno de la banda. Llama además la atención la versatilidad de los propios Txus Borao y Diego Palacio. Alternando entre violín y bouzouki el primero, las flautas y la gaita el segundo, en mitad de los propios temas incluso. Tienen su lección bien aprendida y se nota.

Y si bien es verdad que algún molesto acople vino a enturbiar “Tu Hechizo”, la Gong respondió llevando en volandas al sexteto, que termina formando un corro en torno a Lande y su (breve) solo de batería final. Lavey tendría aquí un merecido descanso mientras sus compañeros acometen la instrumental “Molly Bawn”. Descanso bien aprovechado pues la vocalista regresa para encarar una no poco exigente “Maleficio De Sangre” en la que conjugará su habitual registro limpio con voces más rotas y desgarradas. Al final una banda con una amplia gama de registros pero que nunca pierde un nexo común firme e identificable. Algo que se hace patente conforme vuelven a los entornos más amables de “Lágrimas De Cera”. Palacio tomaría entonces el micro de Lavey para comentar sobre el percance ocurrido el pasado noviembre y la consiguiente espera. “Mereció la pena” apuntó alguien desde el público. Y tanto que sí. Tiempo también para presentaciones o para que la banda volviera a contornos más próximos al power. O para la más pura calma de la delicada “Oh, Catarina”.

Aunque si hay un corte que de verdad engancha con el público en este tramo final, ese es sin duda “El Hijo Del Ayer”, que sería a la postre uno de los estribillos más celebrados del set mientras que “Serena”, del aún reciente “Secretos De Amor y Muerte” (reseña), ya apunta a que se va a quedar en sus bises durante largo tiempo. Una gran, gran versión de Celtian, con Xana Lavey aguantando las no pocas exigencias del setlist y la banda acertando a sonar como una única unidad sólida e indivisible.
Un gusto que diría aquél. La sensación que queda, y sin que ello vaya en menoscabo de nuestra muy querido Gong Galaxy Club, es la de que futuras venidas del combo alcalaíno requerirán muy probablemente de recintos mayores. Ya digo mueven a un público muy heterogéneo y su encarnación en vivo poco o nada tiene que envidiar a la que muestran sus álbumes de estudio. Si mantienen esa chispa y esa solidez, quién sabe dónde está el límite para una formación como esta.

Vaya por tanto el agradecimiento a North Coast Management quienes han hecho posible esta nueva parada de Celtian en nuestro territorio, un saludo afectuoso a ambas formaciones y un abrazo grande a la agradable compañía. Ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: David Naves / José Ángel Muñiz
La presentación en vivo de «Dry Soil» el nuevo disco de los madrileños Adrift arrancará el próximo jueves 6 de febrero en la ovetense Lata De Zinc. La parada asturiana contará con el cuarteto hardcore local Jacques Mornard como invitados.

El combo post rock capitalino que editaba el pasado mes de enero su cuarto trabajo de estudio llega a la capital del principado capitaneada por el cantante y guitarrista Jorge García, reciente fichaje de Toundra. Un tirada de 300 copias publicada a través de su propio sello Monolito Records que nos atrapa en su atmósfera característica, llena de riffs pesados, repetitivos y retorcidos, llevando un paso más allá la evolución natural de la banda tras 25 años de trayectoria. Un tratado sobre los límites a los que se llevan los aspectos más básicos de la humanidad, sobre cómo lidiamos con los conflictos y contradicciones que enfrentamos a diario y sobre cómo secamos absolutamente todo, exprimiéndolo hasta la última gota.
Jacques Mornard por su parte llegan con el EP «Dientes» en el zurrón. Su última obra de estudio veía la luz en agosto del pasado 2024. Los de Turón son una banda nacida de las experiencias colectivas y amistades de sus miembros, ex componentes de bandas como The Constant, Dumange, Amplify o Redset, canalizando la transformación y la resistencia que se siente en el antiguo enclave minero en un visceral e intenso compendio de canciones.
Horarios:
Jacques Mornard: 21:15 horas
Adrift: 22:15 horas
Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/adrift-avern

Acompañando a la buena gente de Celtian en el Gong Galaxy Club de Oviedo este próximo 31 de enero estarán los chicos de Xeria, lo que nos parecía una razón tan buena como cualquier otra para detenernos un momento en su segundo largo “Fuego”, editado en marzo del año pasado a través de CD Music. Participaron en la grabación de este trabajo el teclista Víctor Herrera, el guitarra Carlos Z, el bajista Félix Gacho, el batería César Manjarrés y la voz Marina Sweet. Nueve temas grabados en Estudios Dynamita con el Last Days Of Eden Dani G. (Arenia, Rage, Monica Naranjo…) encargado igualmente de las distintas labores de mezcla y masterización.
Esta “Fuego” que dará nombre al disco abre con toda la pompa y boato propios del mejor metal sinfónico actual. Marca de la casa en la factoría Dani G., el combo vallisoletano se adentra en una composición atractiva por diversa. Resulta llamativa ya la construcción de las propias estrofas. Esos crescendos delicados y bien cuidados. Arrimados al metal melódico más cadencioso con medido equilibrio en la mezcla. Es cierto que en estribillos las guitarras pierden algo de presencia bajo esos coros tan predominantes. Por contra, me agrada cómo Marina parece en todo momento ser consciente tanto de sus virtudes como de sus flaquezas, trazando líneas interesantes durante estribillos. Como interesante es ese solo previo al epílogo. Un comienzo elegante y con gancho.
“Siempre Amanecer”, que pasa por ser el corte más rácano en cuanto a duración se refiere, inicia de nuevo tenue, adoptando no obstante un cariz casi cinemático, que la producción quiebra de cara a la irrupción de la faceta más puramente metálica de la banda. Por ahí emerge un riff no muy lejano de los que el propio Dani G. implementa en sus Last Days Of Eden. Pero quien brilla en ese inicio es Manjarrés tramando una atractiva línea de batería. Un protagonismo que desvanece en estribillos para que sea Marina Sweet quien brille con luz propia. Estos tienen gancho y aunque haya quien eche en falta algo más de picante, lo cierto es que la banda equilibra con algunas guitarras realmente rotundas aquí. Y aunque el solo que Carlos Z puede pecar de escueto, bien está un corte que parece mostrar a unos Xeria cómodos y en plena forma.
“Una Lágrima Más” prosigue en mostrar sin asomo ninguno de disimulo el fuerte poso sinfónico de la banda. Originales estrofas las que dibujan los vallisoletanos aquí para un corte donde el combo realmente da la sensación de disfrutar con lo que hace. Bajo la voz de Marina durante estrofas surgen del mismo modo llamativos arreglos y cuidados detalles de Carlos Z a las seis cuerdas. Entregando uno de esos estribillos que entran ya desde la primera escucha, no sorprende que éste fuera finalmente uno de los elegidos para su traslación al terreno del videoclip. El disfrutón solo que irrumpe en ese tramo final redondea una de las ofertas más equilibradas, certeras y eficaces de todo el largo.
“Sangre Fría”, corte más ambicioso en cuanto a duración de los nueve, parte desde la más absoluta bruma para después deslizarse hacia la cara más melódica de los pucelanos. Medio tiempo de cadencia amable, con una Marina Sweet muy cómoda en esas primeras estrofas. La producción multiplica su voz más adelante y el corte, en líneas generales, parece discurrir por la vertiente más elegante de la banda. Sin excesos, con el bajo de Gacho dibujando buenos detalles bajo todo el andamiaje puramente sinfónico que le rodea. Pero si algo eleva a esta cuarta entrega es un puente central que vendrá a abrazar tanto una buena gama riffera como un inteligente uso de los arreglos. El propio solo de guitarra, el uso de sintes retrofuturistas y la forma en que la composición retorna a estribillos. De los nueve, el que más hace valer el buen ojo compositivo que, a día de hoy, anida en el seno de Xeria. Estupenda.
Sintes asoman también en el prólogo de “Contra Las Estrellas”, que después cabalga a lomos de una sencilla pero eficaz línea de piano. Los primerísimos Within Temptation sobrevolando mi subconsciente tras cada escucha. El caso es que la banda adopta después un metal melódico que viene a recordar a trabajos más recientes de la propia banda neerlandesa. Sea como fuere, Marina Sweet vuelve a moverse como pez en el agua durante estas estrofas. Algo más exigida en estribillos, pueden no ser estos los más redondos de todo el largo. Y da igual porque Xeria derivan luego hacia una versión más iracunda y, pienso, salen más que airosos del envite. Hay un buen solo de guitarra de Carlos Z aquí. Quizá porque tiene detalles que me recuerdan al mejor Alberto Rionda. También un cierre cuyo trazo me resulta de lo más atractivo. Otra a contar entre mis favoritas.
“Al Pasar De Largo” rebaja las revoluciones, deriva sin excusas al terreno de la balada distinguida y elegante, implementa tímidos arreglos de cuerda y, claro, muestra a una Marina Sweet en su encarnación más amable. Mucha pompa en estribillos, tan cuidados como grandilocuentes. Carlos Z se descuelga con un solo torrencial, en una vena puramente clásica, que antecede a los Xeria más sinfónicos y recargados del final. Dani G. maneja con precisión de orfebre el encaje entre todas las líneas que se dan cita en el epílogo, constituyendo uno de los puntos álgidos del álbum en este sentido. A la altura de la mejor producción foránea, francamente.
Tras la calma, bien está el mayor brío de “La Luna Siempre Brilla”. Un corte donde la banda cuenta con la colaboración al micro de Kenzy (Megara) para, entre ambas voces, construir un metal sinfónico eficaz en estrofas, ganchero en estribillos, y finalmente hábil en el despliegue puramente técnico. Fantástico solo de Carlos Z aquí. Impecable en lo que a producción se refiere, no obstante un corte con ciertos altibajos.
Sin salirse un ápice de los férreos límites del género, me agrada la forma en que “Cerraste El Show” acierta a ofrecer un mayor nervio durante estrofas. No diré que la banda suena marcial aquí, pero sí que se dejan sentir esas gotas más de picante. Se agradecen incluso. Por contra, cierto es que su aspecto lírico no me entusiasma, particularmente en estribillos, pero la banda vuelve a mostrarse cómoda y concentrada en lo puramente musical. Hay buenos riffs de Carlos Z bajo estrofas, llamativos arreglos y voces rotas bajo el registro más amable de Marina. A pesar de todo, el corte con el que más me ha costado conectar de los nueve.
“Edén”, con Rafa Blas (Mägo De Oz) a bordo, entrega un consistente duelo vocal sobre un metal sinfónico enraizado en la versión más leal posible al género. Me poderosamente la atención los riffs con los que Carlos Z va engarzando las estrofas. También los distintos arreglos y adornos que acompañan a estas. La propia Marina está más que hábil a la hora de construir sus líneas vocales. Delicada a un tiempo, torrencial al otro, confronta (es un decir) al albaceteño con clase y saber hacer. Echo en falta un solo de guitarra más ambicioso en este tramo final y, de paso, asumo mi culpa por ser tan insistente al respecto a lo largo de las diferentes reseñas. En cualquier caso, un más que eficaz cierre a este “Fuego”.
Este es uno de esos álbumes que, reza el tópico, gana peso con cada nueva escucha. Cierto que en su tramo final, el correspondiente a los cortes “La Luna Siempre Brilla” y “Cerraste El Show” estoy cerca de desconectar del mismo. Pero es que antes, temas como “Una Lágrima Más” o “Sangre Fría” habían dejado las expectativas por las nubes. Una gran producción, que no sorprende viendo la figura que se encuentra detrás de la misma, y una Marina Sweet que (me da la impresión) ha crecido una barbaridad desde aquél “Tierra” de 2019. Carlos Z está muy fino a la hora de elaborar buenos riffs de guitarra. Y aunque ya digo que a ratos eche de menos un aporte solista algo más ambicioso y efervescente, poca duda más cabe al respecto de su desempeño. Así pues, solo queda ver qué tal luce en directo este segundo trabajo el próximo viernes junto a Celtian.
Texto: David Naves
Apenas 24 horas después del paso de S.OC.S. y Automatic Kafka por la Lata De Zinc retomamos las presentaciones con el paso del trio post rock Terrestre. Los madrileños visitan por primera vez Asturias para presentar su nueva obra de estudio «Maere«, editada en agosto del pasado año a través del sello americano A Thousand Arms Music.

Compartirán tablas con unos viejos conocidos de esta casa, los avilesinos Azure que continúan llevando «Oxîmoron» a todo escenario ávido de degustar una propuesta visual y sonora que susurra emociones sin necesidad de palabras.
A partir de las 21 horas.
Precio en taquilla 10€.
Velada de presentaciones la que se prepara para el próximo 31 de enero en la ovetense Lata de Zinc. Por una parte State Of Crime & Science (S.O.C.S.) los temas que darán forma a su tercer EP, mezclado y masterizado por Diego Teksuo. Por la otra, unos renovados Automatic Kafka en el estreno de su segundo álbum «Immortal«. Ambos trabajo verán la luz a través de Tunguska Media Factory.

La formación alternativa gijonesa recibía esta misma semana la noticia de la inclusión de la composición homónima en la terna de nominadas a mejor canción rock del 2024 por los Premios AMAS, los galardones de la música asturiana. Casualmente la cuarta nominación consecutiva en dicho apartado tras «Lost«, «The Rain» y «The Hole«.
Tras asistir en diciembre a la presentación de varios de los temas de darán forma a «Immortal«, nuestras primeras impresiones están reflejadas en el siguiente studio report, llega el turno del estreno en directo de la segunda obra de los nuevos Automatic Kafka. Una banda renovada tras la llegada de Adolfo Alonso (Half Black, Electric Alligators, Black Coffee) a la voz, Leo Duarte (Alquimia, Last Days Of Eden) a la batería y Jota (Oxidixe) a la guitarra.
Entrada anticipada 10€ a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/es/events/socs-automatic-kafka
Nueva parada de la iguana en la capital del Principado, en este caso dentro de una gira “El Clan De Los Lobos” que viene a recordar dos álbumes fundamentales en su trayectoria como banda, “El Clan De La Lucha” (2004) y “Tierra De Lobos” (2005) que analizamos hace escasas fechas a través de la siguiente retrospectiva. La formación actual la conocéis de sobra: los sempiternos Niko del Hierro (bajo, coros) y Jero Ramiro (guitarra, coros) junto con Tete Novoa en voces y un cada vez más asentado Arnau Martí en baterías llegaban a Tribeca tras cosechar una más que generosa venta anticipada.

El show, que tenía previsto su arranque para las ocho de la tarde, comenzó unas horas antes para nosotros. Y es que desde la banda tendrían el detalle de invitarnos al pequeño meet & greet que la banda ofrecía a un selecto y reducido número de fans. Con Tete, micro en mano, respondiendo a las distintas preguntas que le formulaban pudimos pudimos saber que entrarán a grabar el nuevo álbum en abril y que éste verá la luz ya en 2026.
“Tras Las Rejas” fue el primero de los dos cortes que nos brindaron. A término, alguien comentó al propio Tete que la voz no llegaba de forma nítida, a lo que éste no dudó en ofrecer una pequeña explicación sobre por qué el sonido siempre es mejor cuanto más cerca de la mesa de mezclas, amén de comentar las diferencias entre PA, monitores, in ears, etcétera. “A Morir” sería finalmente la segunda de las elegidas, otro de sus grandes clásicos y que no ha entrado en el set de una gira tan especial como esta.

Así las cosas, pasan seis de las ocho cuando una abarrotada Tribeca recibe al cuarteto en loor de multitudes que diría un clásico. Una pantalla a modo de videowall tras el kit de Arnau, el parche del bombo específico para esta gira, un par de podios a cada lado del escenario, cada uno con su propia luz, y el habitual pie de micro retroiluminado de Tete en forma de iguana. El propio vocalista regresa de camerinos con un tímido maquillaje alrededor de los ojos. Jero, esta vez con una Stratocaster blanquiroja y Niko con bajo rojo de cinco cuerdas. “San Telmo 1940” sería el primer aldabonazo de un set que se alargaría más allá de la hora y media. Y que continuaría con aquél álbum de 2004, del que dejaron una “Lejos Del Tiempo” donde ya Arnau dejaba bien claro que tiene poco que envidiar a los muchos y buenos baterías que han ocupado el mismo puesto en el pasado.
Quizá porque es un tema por el que tengo especial cariño, no esperaba “Tierra De Lobos” tan pronto en el set. Desde luego una de mis favoritas del álbum al que da nombre. Aquí brilló Jero soleando a placer desde uno de los podios. “Hay momentos en la vida en que hay que caer y levantarse, caer y levantarse…” explicaba Tete. Era la hora de “Ave Fénix”, con mucho una de las mejor recibidas de este (fulgurante) arranque de set.

Huelga decir que el sonido, ya con la sala completa, estuvo a la altura de una banda como esta. Tete se defendió como gato panza arriba ante la que, me parece, una de las líneas de voz más exigentes de todo el extenso catálogo de la banda. Aquí llegó el primer balón de oxígeno para el cuarteto en forma de una “Decepción” para la que Tete se deshizo ya del chaleco de cuero. Empezaba a apretar el calor en Tribeca. El pinteño ondearía aquí una bandera de Asturias, convenientemente adornada para la ocasión. A estas alturas del set la comunión entre público y banda, al menos en primeras filas donde nos encontrábamos y para sorpresa de nadie, era casi total.
Uno, que tiene predilección por los buenos bajistas, disfruta siempre que tiene a alguien como Niko del Hierro a escasos centímetros. El de Carabanchel se deja notar también con los coros en otro de sus grandes clásicos, “Ángel De Barro”, que Tribeca voz en grito eleva a otro nivel. Escribí en la retrospectiva de hace unos días que “Contigo, Sin Ti” tiraba de uno de los estribillos más curiosos de toda su trayectoria. No faltó el sábado, destapando a esos Saratoga más clásicos. Aquí llegaría un pequeño descanso para todos, que no para Arnau, que entregaría un pequeño solo. Viéndole pensaba en cómo esta banda parece no haber tenido un mal batería desde que me alcanza la memoria.

A la vuelta de backstage, Jero había dejado la Stratocaster rojiblanca, echando mano de la clásica “Blanco y Marfil” con la que enfrentaría ya todo el tramo final del show. “Para aquellos que a veces perdemos el rumbo”, explicaba Tete, “hay canciones que nos ayudan a mantener la esperanza… y la fe”. Tete, benditos inalámbricos la interpretó, subido en una de las barras de Tribeca e iluminado por las luces de decenas de teléfonos móviles. Fue un pequeño impasse, necesario si me preguntan, pues se venía “Buscando El perdón”. Arnau imparable aquí y Jero brillando una vez más en el solo.
Cambio de pie de micro mediante, el set volvería entonces a entornos más tranquilos con “Siento Que No Estás”, no sin que antes el de Pinto hubiese mandado un abrazo a toda su crew. La voz de Saratoga interpretó aquí cogido de la mano de una más que fiel seguidora (nos consta) del combo madrileño. Y es que cuando una pasión la llevas en la sangre, se nota. “El heavy metal no somos nosotros”, explicó luego el vocalista, “sois quienes pagáis una entrada” y no le faltaba razón. Era el turno, de hecho, de otro de los cortes más exigentes para el frontman, “Barcos De Cristal”, que dejó al Novoa más rasgado y esforzado de la noche. Es este un vocalista que provoca opiniones enfrentadas pero al que no recuerdo aún una mala noche. Y a día de hoy han sido unas cuantas.

Otro tanto se podría decir del incansable Niko del Hierro, que le buscaría las cosquillas aquí a su Tribe Headless 5 String Bass rojo con un pequeño solo. Quizá sea contrario a la opinión mayoritaria pero siempre me quedo con ganas de más. Para el rush final Saratoga optarían por salirse del guión establecido, viajando ahora hasta aquél “Secretos y Revelaciones” de 2009 para rescatar otra que se ha ido ganando su condición de favorita, “No Sufriré Jamás Por Ti” y luego al más reciente “Aeternus” para recuperar una “Acuérdate De Mí” donde Jero trazaría otro de sus mejores solos de la jornada. En la vibrante “Mi Venganza”, el inalámbrico de Niko dejaría tirado al de Carabanchel, percance solventado con tal celeridad por uno de sus técnicos que apenas se notó. “Perro Traidor” finiquitaría un set que superó la hora y media de duración y que, me atrevería a decir, fue el más sólido que recuerdo al cuarteto desde la pandemia para acá.

Quizá por lo diferente del set, sí, pero no es menos cierto que les noté más asentados que nunca. Arnau tras baterías parece haber caído de pie en el seno del cuarteto y aunque su desempeño se aleje de la afectada espectacularidad de otros, éste siempre cumple con las expectativas en él depositadas. Charlando al cierre con los habituales de siempre, las sensaciones en general eran más que buenas por lo que, desde aquí, no cabe más que agradecer tanto a banda como a FNR Promotora el buen trato, el detalle y las facilidades. En lo personal mandar también un agradecimiento a Aurora, Miguel y Yolanda por la afable compañía y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio
El power trio psicodélico salmantino Cabeza De Gallo compuesto por Alba Sanzo como voz y guitarra, Alicia Jiménez (Filter Fauna, Campo Grande) al bajo y coros y Javier Vielba (Arizona Baby, Corizonas) a la batería, se presenta en Asturias el próximo viernes 24 de enero. La cita tendrá lugar en la ovetense Lata De Zinc acompañados de los langreanos progresivos Phoenix Cvlt.

Presentarán su álbum debut homónimo editado en el 2022 a través de Terrible Producciones Records y nuevas composiciones como «The Fools«, dando rienda suelta a unas influencias que viajan del folk americano a la vertiente más psicodélica del rock y la crudeza del grunge.
Por su parte el también trio Phoenix Cvlt continúa con la presentación en vivo de una ópera prima «La Profecía» que veía la luz a principios del 2024. Una obra compuesta por 3 temas grabada por Alex Castro en La Münster de Gijón.
Con apertura de puertas a las 20:30 horas la entrada en taquilla tiene un precio de 10€.