Vuelta al ruedo para los hard rockeros de Quintana De La Serena (Badajoz) The Buzzos. No sabíamos nada de los extremeños desde aquél “XX” (reseña) con el daban cumplido repaso a su trayectoria anterior, por lo que este “Survival” viene ahora a poner de actualidad a la banda. Sean Swindle en voces, Diego Leone y Diego Iglesias en guitarras, Lander Pulido al bajo y Jesús Putule en baterías se encuentran detrás de estos once temas. Un trabajo grabado y mezclado en Sonak Studios & Live por Luismi García y posteriormente masterizado en Crossfade Mastering por Enrique Soriano, cuyo artwork fue creado por el propio Putule sobre una idea del frontman Sean Swindle y se encuentra ya en la calle vía Maldito Records.
Directa al grano, “Mad City” se mueve hábil tras esa melancolía del prólogo que luego, llegados los primeros versos de la estrofa, viene a adoptar un deje que me recuerda mucho al mejor Billy Idol. Un registro este que le viene como un guante al bueno de Sean Swindle y un primer corte, bien apuntalado en riffs y también en melodías, de los que entran a la primera y canturreas durante todo el día. Porque el estribillo tiene un gancho de mil demonios y la producción es firme, contundente en su punto justo, y la banda parece estar en mejor forma que nunca. El disco no podía empezar con mejor pie.
“Storm Inside My Brain” no pierde ni el brío ni la contundencia, pero es cierto que suena un tanto más ligera. Es vivaracha, Iglesias y Leone están muy finos a la hora de arrastrar sus riffs por otra composición sencilla, directa, con mucho feeling, ideada para propulsar ese característico registro de Swindle. Me funcionan estas estrofas, el modo en que la base rítmica opera sin excesos, sin alardes, ocupando su justa porción de protagonismo en la mezcla. Luego llega ese solo del epílogo, que aún en su sencillez, me resulta uno de los más lúcidos del álbum. Puede que no tenga el gancho del tema apertura, que requiera de alguna pasada más atenta que otros cortes dentro de este “Survival”, pero con eso y con todo me agrada.
La sorpresa, si se le puede llamar así, llega con una “Lost In Time” que, casi de inmediato y aún a falta de teclas, me lleva (casi) siempre a pensar en una banda como Sex Museum, especialmente en estribillos. Son estos unos The Buzzos bailables, claro, libidinosos incluso, con el bajo de Lander Pulido ganando peso en la mezcla, ayudando a sujetar ese deje más desenfadado de esta tercera entrega. Estupendo ese puente central por cómo funde melodías de guitarra y ese cuidado registro de Swindle y la llamativa línea de batería, si bien pienso que al solo de Leone se le podría haber sacado algo más de jugo. Te enganchará a la primera, palabra.
En contraste a esa cara más lúdica, “Make Things Right” regresa a la cara más punk de los extremeños. Desde la primera estrofa hasta el gritón estribillo, todo porta mi aire más despreocupado, ganando enteros en pegada y ampliando el rango sonoro del álbum. Es el corte más rácano de los once pero, pienso ahora, llega a buen término de todas formas.
“Tonight”, que en cierto modo me recuerda al tema apertura del álbum, sí creo que merecía una duración algo más ambiciosa. Alguna de mis melodías favoritas de todo “Survival” surgen en esta quinta entrega. Me funciona esa construcción alterna de las estrofas y el modo en que Swindle las encara tras el micro. Los coros que suman más adelante, y de nuevo el trabajo de Iglesias y Leone en guitarras es todo lo fino que cabría esperar. Pero siempre llego al epílogo con ganas de más.
Y es curioso porque siento que, después, “Pretty Face” le pesa algo el culo en cuanto a duración. Que no me desagrada, pero que siento que su parte final se alarga en exceso. Sea como fuere, The Buzzos vuelven aquí a esa vena más punk (o proto punk en realidad) sin perder la clase ni tampoco la chulería inherentes al género, con un Jesús Putule estupendo en baterías y, en gustos personales al margen, una banda que sabe interpretar muy bien su papel.
Luego arranca “Hard To Hide” y siempre me atrapa el modo en que propone esas guitarras más graves sin perder un ápice de nervio, al tiempo que irrumpe el Swindle más vacilón de todo el disco. Hay buenas estrofas aquí pero, sobre todo, otro de los estribillos más redondos de todo el largo. Puede ser esta, fácilmente, la entrega más contundente que les recuerdo, con una base rítmica que de nuevo gana peso y una estupenda (de verdad) labor de Iglesias y Leone en guitarras. Rematada, de hecho, por un estupendo solo en su tramo final y, por aquello de que la cabra siempre acaba tirando al monte, fácilmente mi favorita de esta nueva remesa.
“Falling Like A Comet” retoma aquella senda más bailable de aquella “Lost In Time” para mostrar al quinteto de nuevo en esa encarnación más juguetona. Es cierto que luego en estribillos todo resulta mucho más canónico, pero anda que no incitan a mover las caderas esas estrofas. Todo enfundado en otra estupenda línea de bajo de Putule, que por momentos (palabras mayores, soy consciente) me recuerda al bueno de John Deacon. Otro de los cortes más característicos y llamativos de todo el álbum, abrochado por un estupendo epílogo.
“Summer´s Almost Gone” es un baladón / medio tiempo con todas las de la ley. Cuidadosamente arreglado, preñado de buenas melodías de guitarra y con el Swindle, evidentemente, más sentido y nostálgico de todo el largo. De construcción clásica, ese trazo en crescendo, acompañada de buenos detalles desde el piano, y donde todo resulta tan profundamente clásico como terriblemente funcional. Estupendo el solo y el modo en que se funde con la voz del propio Swindle primero y con los detalles desde las teclas después. Realmente estupenda.
“Fool’s Luck” recupera la cara más vibrante de la banda con un hard rock vibrante, directo, pegadizo y descarado solidario al Swindle más agudo de todo el álbum. Uno de esos cortes que parece pensado, creado y ejecutado con el directo como fin último, que a ratos me recuerda al último trabajo de mis paisanos Leather Boys, y donde la banda, pienso, vuelve a dar lo mejor de sí. Llena de buenos guitarrazos, otro estribillo con gancho y un nervio, en definitiva, pocas veces oído a lo largo de todo “Survival”. Y es que como dijo aquél: “es solo rock ‘n’ roll pero me gusta”.
El cierre es para “Dirty Halo”, que regresa a la cara más vacilona de la banda para un cierre sensual, algo arrastrado, apoyado en buenos riffs y en ese Sean Swindle hedonista y lascivo. Puro hard aguardentoso, bien construido sobre otro estupendo riff de Iglesias y Leone. Como estupendo es ese solo que antecede al epílogo, así como el trazo de este, y que corona el que, pienso, es otro más que notable trabajo de los quintanenses.
Deformación profesional, cierto es que me engancho en mayor medida a la cara más hard de la banda y no tanto cuando se atreven a derivar hacia un punk más primario. Con eso y con todo una estupenda colección de nuevas canciones. Por lo general bien armadas, interpretadas con buen gusto (si bien hay momentos en que el cuerpo me pide solos algo más ambiciosos) y con un Sean Swindle que, sin abandonar su característico registro, sabe moverse con toda la diversidad que exigen estas nuevas once canciones. Todo centrifuga en favor de una banda que vuelve a la actualidad por todo lo alto. Francamente, no esperábamos menos.
Texto: David Naves







