Reseña: Immortal Guardian «Unite And Conquer» (Massacre Records 2023)

Es el tercer largo para los prog/power de Harlingen (Texas) Immortal Guardian. La banda, que concurriera a estas líneas con aquél “Psychosomatic” de 2021, contraataca ahora con un “Unite And Conquer” donde encontramos a Joshua Lopez al bajo, Justin Piedimonte en baterías, Gabriel Guardiola en teclados y guitarra y Carlos Zema al micro, amén de las colaboraciones del Primal Fear Ralf Scheepers y la ex The Agonist Vicky Psarakis. M-Theory Audio edita un álbum de diez cortes producidos por los propios Lopez y Guardiola en los Widowmaker Studios de McAllen, Texas. Precedido por una riada de adelantos, “Unite And Conquer”, contó finalmente con diseño de Jobert Mello y fotografía y arte de Masiha Fattahi (Myria, Stray Tempest, Threshold).

Ozona” ahorra en introducciones artificiosas y banales cara a ofrecer la cara más turbo progresiva de la banda americana ya desde los primeros acordes. Sorprende ahí el trazo ambivalente, a ratos discursivo y nunca lineal de un primer corte ciertamente retorcido y poliédrico. A ratos declaración de intenciones, lo mismo deja por el camino riffs cortados al milímetro que coros grandilocuentes a lo Haken. Guardiola la reviste además de un amplio rango de detalles en forma de vistosas melodías tanto de guitarra como de teclas. La diversidad de registros que muestran sus distintas líneas de voz terminan por redondear la oferta. Una primera entrega tan exuberante como detallista.

Echoes”, que arranca en pura clave europower, vive de enfrentar ese pulso más germano con unas estrofas más retorcidas e incluso pesadas que habrán de llevar hasta uno de los estribillos con más gancho de todo “Unite And Conquer”. Zema defiende con clase los tonos más altos antes de que Guardiola armonice teclas y guitarras con un acabado que, inesperadamente, solo puedo calificar de discreto. Se desquitará no obstante el de Harlingen en el, por otro lado, escueto solo que habrá de anticipar el epílogo. Un corte que pese a todo, presumo, será un fijo en sus directos.

Roots Run Deep” donde los texanos cuentan con la colaboración de todo un Ralf Scheepers, que arranca en calma durante el prólogo para después acoger un power de melodías alegres y algo facilonas. ¿alguien dijo Freedom Call? Firme en el doble bombo un Piedimonte que soporta sin mayores complicaciones un corte con alma de single y que, si bien traiciona los pulsos más progresivos del cuarteto, sale adelante gracias a su buen hacer como músicos. En especial un Guardiola en su encarnación más heroica. Scheepers cumple sin sorprender con su línea vocal y esta tercera entrega termina por llegar a buen puerto.

Perfect Person” parte peras con ese tono más alegre, si bien no del todo con un metal desde luego imbuido de ritmo e intensidad. También de una escritura que, sin llegar a lo laberíntico, hace por recuperar los pulsos más progresivos de los texanos. Aunque sea con cuentagotas. Zema vuelve a trazar una más que potable línea de voz. Y aunque me sorprendan ciertos desequilibrios en lo que a mezcla se refiere, unas guitarras a ratos demasiado preponderantes, como digo me agrada cómo la banda ha sabido encontrar un punto medio entre sus dos almas, pariendo uno de esos cortes que, sin traicionar la personalidad de Immortal Guardian, entra a la primera.

Divided We Fall”, por contra, rebaja esa mayor intensidad del cuarteto para perderse por una suerte de vericuetos a medio camino entre el hard más acomodado y el progresivo más casual. Noto algo incómodo a Zema aquí, particularmente en los puntos más álgidos de las estrofas, aunque no puedo negar que el brasileño ha hecho un trabajo más que notable en estribillos. Es el corte más extenso del álbum, que la banda aprovecha para trazar una segunda mitad donde colisionan un tono más épico, y sus inevitables coros, con otro más melancólico. Todo antes de que Guardiola dibuje un estupendo solo de guitarra. Con el alto número de adelantos que tiene el disco, sorprende aún más si cabe que este no fuera uno de los elegidos para tal fin.

Tampoco lo fue una “Lost In The Darkness”, pese a contar con la inestimable ayuda de Vicky Psarakis en voces. Su duelo con Zema resultará, de hecho, el mayor atractivo de un corte cuyo prólogo recupera un nervio más power para después acoger otro de los habituales medio tiempos de la banda. Hay melodías aquí que me recuerdan a los primeros Masterplan, contrapuestas a unas baterías altamente nerviosas, que le confieren a esta sexta entrega un aire más peculiar. Más personal, magnificado en el curioso puente que anticipa la habitual ristra de solos. Guardiola echa el resto aquí, dibujando uno de los duelos más pletóricos de todo “Unite And Conquer”. Y sé que me quejo mucho de esto pero qué desdibujado ese epílogo. Dichosos fade outs.

Southern Rain” vibra entre la balada y el medio tiempo cara a darle algo más de variedad al tracklist, convirtiéndose en uno de los cortes más reconocibles y consiguiendo todos sus propósitos. Se puede achacar no obstante lo clásico de su trazo, ese crescendo nada novedoso. También reconocerle lo acertado de sus ejecuciones y la acomodada pero sentida línea de voz que Zema ha trazado aquí. Clásica, ya casi la conoces antes de escucharla y de ahí lo bien que funciona. Por contra y dado el trazo más personal que tienen muchos cortes aquí presentes, habrá seguro quien eche en falta algo más de riesgo.

Y tampoco es que el tema título “Unite And Conquer” reinvente la rueda pero me agrada no obstante la forma en que conjuga un power amable, una vena parecida que no igual a la que se desprendía de la anterior “Roots Run Deep”, con esas partes más hard. Todo para alcanzar en estribillos un nombre que me persigue de manera constante en las últimas reseñas del género que he escrito y que no es otro que el de los alemanes Edguy. Y es que gustos individuales al margen, qué duda cabe que la sombra de Tobias Sammet es cada vez más alargada. Estupendos Guardiola y Piedimonte en el generoso y estirado despliegue solista previo al epílogo.

Un Día A La Vez” y quizá vaya a ser demasiado duro, bien merecía algo más que esos poco más de dos minutos y medio que ocupa en el reloj. Balada a piano y voz que crecerá, arreglos mediante, hasta lindar con el sinfónico más casual. Estupenda línea de voz de Zema aquí, pero se suceden las escuchas y, como digo, no puedo evitar pensar en que bien merecía ser algo más que un mero interludio. Sea como fuere y arreglos mediante, engarza con la final “Rise Of The Phoenix”, con Guardiola tomando la iniciativa durante el prólogo. Immortal Guardian recuperan aquí su vena más power, crepita el bajo de Joshua Lopez y la forma en que Zema armoniza sus diferentes registros durante estribillos bien puede recordar al Rob Halford de comienzos de los noventa. Me sorprende el mayor groove que atraviesa su tronco central, al tiempo que me agrada la ristra de solos dibujada por el texano aquí. Un buen final en cualquier caso.

Immortal Guardian parecen seguir donde lo dejaran con el más que interesante “Pyschosomatic” allá por 2021. La colisión internacional que se produce en su seno (Brasil, Estados Unidos, Canadá) vuelve a redundar en un álbum de power metal ágil, diverso y muy entretenido. Puede que algo más irregular que aquél, si bien no es menos verdad que el cuarteto asume algunos riesgos más en esta más reciente obra. Pero cuando brillan, desde luego lo hacen con intensidad. Puede que las colaboraciones tanto de Ralf Scheepers como de Masiha Fattahi pasen un tanto desapercibidas. Por contra, cortes como “Divided We Fall”, “Perfect Person” o la inicial “Ozona” bien merecen la atención de todo buen fan del género. Avisados quedáis.

Texto: David Naves

Agenda: Fin Del Mundo actuarán en Oviedo

El cuarteto post rock argentino Fin del Mundo tendrá parada en la ovetense sala La Salvaje dentro de su extensa gira estatal para presentar en vivo su próximo disco de estudio «Hicimos Crecer Un Bosque» que verá la luz el 18 de octubre a través del sello gaditano Spinda Records.

La cita con las de Buenos Aires tendrá lugar el domingo 25 de agosto, mientras tanto continúan desgranando adelantos de su esperada nueva obra de estudio. Si en el mes de julio adelantaban «Vivimos Lejos«, ahora presentan su nueva composición «Una Temporada En El Invierno» también producido por la propia banda. Grabado entre el estudio Unísono Cerati por Estanislao López y el estudio Albatros por Nicolás Aimo, también a cargo de la mezcla, el proceso de masterizado se llevó a cabo en el estudio Metamorfosis por Sr. Warrior

Entrada anticipada 12€ a través del siguiente enlace:
https://lasalvajeoviedo.com/evento/fin-del-mundo/

Reseña: Corazones Eléctricos «De Amor Y Rabia» (Etiam Records 2023)

Once nuevos latidos para los Corazones Eléctricos, el trío que forman Pau Monteagudo (guitarra y voces), Quique Cuquerella (batería) y Pete Sala (bajo) y que tiene parada el próximo viernes en el Tizón gijonés junto a los chicos de Maverick.

Fue el propio Monteagudo quien se encargó de producir este nuevo “De Amor y Rabia”, asistido en la parcela técnica por Manuel Tomás, Sergio Peiró, Genevieve Bennetts y Carlos Gómez. El álbum se grabó entre los estudios La Casa De Ninguna Parte, Valzhalla St., Milenia y Pentasonic. Las pistas resultantes de esas grabaciones serían posteriormente masterizadas por Enrique Soriano. En la calle desde octubre del pasado año.

Canción Urgente” da pronto la medida de la cara más hard del trío. Rock facilón, con pegada y que arrastra un deje casi grunge en sus estrofas. No descubre nada pero destapa, para despistados, el carisma casi torrencial de Monteagudo al micro. La línea “ahora toca ver en mi todo lo que nunca me atreví” suena realmente a pura declaración de intenciones. Qué hay si no más a “contracorriente” que un álbum de rock and roll a estas alturas del cuento.

Pero ahí está la más templada “Aullar Contigo” para ir ampliando las muchas miras que contiene este “De Amor y Rabia”. Un rock más templado, que no aburrido. Para nada. Hay una estupenda línea de bajo aquí, sensacional Pete Sala, mientras las guitarras adoptan afinaciones más amables. Todo desemboca en otro estribillo de esos que se pegan a la primera. Quizá eche en falta un solo que termine de apuntalar la propuesta, pero esto sigue siendo rock de muchos quilates. Que nadie lo dude.

Cimarrón” regresa a aquél pulso más hard del tema apertura, amén de soterrar un piano bajo el cascarón puramente rockero de la banda. Me llama la atención la forma en que Monteagudo afronta estas estrofas, un poco a la contra de la propia vibración de la base rítmica. Un corte sencillo en su trazo, directo, llamativo por esa extraña conjunción y que destapa la vertiente más flamígera de la banda.

El tenue arranque de “Sueño De Una Noche De Verano”, así como sus primeras estrofas, siempre traen a mi subconsciente a unos The Cult del “Love”. Afinaciones leves en estos primeros compases, solidarias al Monteagudo más susurrante. Cuando la intensidad sube y el corte alcanza estribillos, esta cuarta entrega termina por convertirse en una de mis favoritas de todo el redondo. Algo a lo que contribuye el reverberante solo que antecede al epílogo. Lo dicho, estupenda.

Renglones Torcidos De Dios” le pega otro giro de timón al tracklist. Una balada en formato clásico, muy cuidada en cuanto a producción y con una de las letras más intimistas que le hayamos oído al bueno de Pau Monteagudo. La sencilla pero fundamental línea de piano que acompaña a las estrofas, el propio Pau controlando con sumo cuidado su registro. Sin excesos ni alardes. Cuando todo se atempera en el tronco central, emergen los Corazones Eléctricos más alucinados de todo el redondo. Antesala del desgarro que eclosionará camino del epílogo. Fácilmente una de las baladas más cuidadas y elegantes que servidor haya escuchado en los últimos meses

La Destilería” vuelve por los fueros más rockeros del trío. Quizá de las once la que más me recuerda a aquellos Uzzhuaïa que tantas alegrías nos dieron hasta su deceso en 2014. Rock proverbial, apoyado en una letra menos tonta de lo que parece a simple vista, y que arrastra toda la pinta de funcionar como un tiro en directo.

” ejerce casi de conjunción entre la propia vena rockera del trío y ambientes no tan lejanos de un pop de radio fórmula de quince, veinte años atrás, previo a la eclosión de la música urbana que domina los diales en nuestros días. Monteagudo la interpreta con suficiente pasión para no desaprovechar el tiro. Y aunque haya unas cuantas ofertas dentro de este “De Amor y Rabia” que considero más redondas, qué hábil resulta ese pequeño parón antes de epílogo.

Para “Todo Por El Aire” regresa el Pau más sensual, apoyado de nuevo en otra inteligente línea de bajo de Sala. Llamativa por las afinaciones tan leves de sus estrofas en contraste con eso estribillos más ruidosos y noventeros. Por ambientaciones uno de los cortes más llamativos de todo el tracklist pero con el que, curiosamente, conecto sólo a ratos.

Los Dos Lados De La Misma Cara” amenaza con torcer hacia terrenos más endurecidos. Y sin embargo, ahí está el desvío que toman sus estrofas y que los acerca, de nuevo, al rock alternativo de los noventa. En especial cuando uno oye la forma en que Monteagudo encara sus estribillos. Hay buenos solos aquí. También una cuidada línea de batería por parte de Cuquerella. Al final una de las entregas que más ha ido ganando con el correr de las escuchas.

Es el propio Cuquerella quien lustra el arranque de la desgarrada “Érase Una y Otra Vez”, testimonio de la cara más rockera y vibrante del trío, que atruena ahora con una intensidad pocas veces oída a lo largo del álbum. Ojo a las melodías en que se apoyan los estribillos, con Monteagudo tirando de clase y también de galones. El ruidoso tramo final, y los riffs que la banda desarrolla aquí, no distan tanto de unos Muse del “Origin Of Symmetry”. Otra de mis favoritas.

El cierre es para la “Balada Del Difunto Vivo” y esos ambientes casi desérticos, con Pau en tesituras casi desgarradas. Cuidada y bien construida, rezuma clase y buen gusto. Una despedida distinguida, que abrocha, trompeta mediante, este nuevo trabajo con la cara más melancólica, triste incluso, del trío valenciano.

Un disco que rezuma buenas ideas. El tracklist abraza una amplia gama de influencias y las imbrica con la suficiente clase para que el resultado común nunca deje de mantener un nexo común. Es cierto que aquí y allá echo en falta algún solo que otro. Pero con eso y con todo un disco que resulta de lo más cuidado en cuanto a producción, que nos devuelve a Pau Monteagudo en plenas facultades y deja un ramillete de temas para el recuerdo. Desde la inmediatez de la inicial “Canción Urgente” a la no poca clase de “Renglones Torcidos De Dios” o el desgarro de la efectiva “Érase Una y Otra Vez”, un trabajo que merece la atención de todo buen fan del rock and roll que se precie.

Texto: David Naves

Reseña: Adventus «Lo Que Trajo El Viento» (Maldito Records 2024)

Aguas turbulentas las que ha tenido que navegar el músico, compositor y productor gallego Manuel Ramil. Adventus saltaban por los aires allá por 2022 y de la formación original ya solo persiste el también integrante de los pujantes Delalma. El ex WarCry se rodea ahora del Bloodhunter Dani Arcos en guitarras, el Dream Child Diego Valdez en voces, el Mägo de Oz Fernando Mainer al bajo y el Arwen Nacho Arriaga tras baterías. Todo ello para un “Lo Que Trajo El Viento” compuesto por diez cortes producidos, mezclados y masterizados por el teclista coruñés en sus Tercera Planta Studios y que ha puesto en circulación la gente de Maldito Records.

Tenue y elegante, la pequeña narración que atraviesa “Nordés”, ejerce como introducción al propio tono muchas veces apesadumbrado del disco. Apenas un parpadeo arreglado con mimo que conduce hasta una “Si Nada Es Cierto” donde pronto destacan esas guitarras dobladas de Arcos, los curiosos arreglos de Ramil y ese brusco giro de guión que conduce a las primeras estrofas. Hay un aliento aquí a medio camino entre el progresivo más tenue y el metal más sinfónico que, a ratos, me recuerda a ciertos momentos del debut de Delalma. Buena labor de Valdez en estrofas, elevando su peculiar registro por encima de la mezcla mientras se consolida como un vocalista de no pocos quilates. Quienes ya conocíamos al argentino, estupenda su labor con los muy clásicos Dream Child, no contamos con el beneficio del factor sorpresa. No me resulta para nada un mal arranque, si bien es cierto que al solo de Arcos le habría otorgado algo más de espacio.

Estalla la “Magia” y claro, la producción del disco no podría resultar más redonda. Equilibrio y pegada para la que fuera una de las distintas cartas de presentación de este “Lo Que Trajo El Viento”. Adventus amplifican la faceta más puramente sinfónica de su habitual heavy / power melódico y esta tercera entrega brilla con un pulso más contemporáneo. Lo que no cambian son esas estrofas primero desnudas y después recargadas. Trazadas ahora con unos crescendos más lineales, no tan bruscos. Una cierta melancolía atraviesa no solo la letra sino también la propia interpretación de Valdez, dándole de hecho un cariz muy llamativo en estribillos. Hábil el bonaerense al pasar de sus registros más livianos a los más rugientes. Las comparaciones con Víctor García, claro, serán inevitables. Pocos vocalistas han sido capaces de sobreponerse a su sombra pero qué duda cabe que el también voceras de Adamantia ha volcado aquí todo su empeño. El amplio y estupendo solo de Arcos remata un tercer corte con el que conecto solo a ratos.

Ramil y Valdez construyen en solitario el tenue prólogo del medio tiempo “Aire”. Adventus trazan tras ese prólogo un corte donde la base rítmica gana peso y da mayor fuste al propio avance a medio gas de la composición. A fuerza de buscar parecidos, me recuerda en gran medida a unos Avalanch de sus discos más recientes. Pausada, elegante y bien arreglada pero donde echo en falta algo más de gancho. El solo de Arcos tampoco me resulta de los más lúcidos del tracklist.

Volver a Empezar” nos devuelve a los Adventus de comienzos del álbum. Más heavies, más pesados. Más arriesgados incluso, esas voces filtradas de Valdez en las primeras estrofas. La banda, y el argentino también, parece más cómoda en esta encarnación más musculosa. La mezcla de Ramil vuelve a mostrar una buena labor en cuanto a equilibrio se refiere. La mayor gravedad de las guitarras contrapesa la fuerte presencia de las teclas del gallego. Todo encauza hacia un estribillo con Valdez entregando una línea vocal igualmente tensa y poderosa. Mucho color en su interpretación, músico veterano ya, que brilla con luz propia aquí. El solo, de teclas esta vez, porta un deje más progresivo con el que conecto en buena medida. Es una composición que se me atragantó de primeras pero que ha ido ganando peso con el correr de las escuchas.

Todo se atenúa de nuevo con el tranquilo prólogo de “Abrazando Mi Dolor”. De nuevo Valdez y Ramil en solitario nos conducen por el terreno de la balada más clásica para después reconducir hacia otro medio tiempo marca de la casa. El tema transcurre en un largo crescendo y por ahí surge de nuevo la cuidada labor en cuanto a arreglos que portan estas canciones. Puede que no me termine de conquistar su apartado lírico, lo que no quita para que aprecie la pasión con la que Valdez encara los respectivos versos, así como la correcta labor solista que irrumpe camino del epílogo.

Lo Que Trajo El Viento” recupera a esos Adventus más sinfónicos para dar la bienvenida a uno de los temas grandes del disco. Sin ofrecer grandes sorpresas en cuanto a escritura, goza de un arranque opulento, unas estrofas bien construidas y una línea de voz que transcurre de modo natural, sin grandes artificios ni mayores trucos de salón. En su casi infinita corrección resulta sin embargo sólida, efectiva al tiempo que extrae lo mejor de los distintos músicos implicados. Ramil remata con otro buen solo en su tramo final. Pese al papel tan secundario de Arcos aquí, a buen seguro una de mis favoritas del disco al que da nombre.

De algo llamado “Todavía Sigo En Pie” quizá espera uno un corte guerrero a lo WarCry de sus dos primeros álbumes. Metal aguerrido y combatiente. Lo que surge, sin embargo, son unos Adventus en una clave que linda sin problemas con el A.O.R. más acomodado. Ligera, particularmente en estrofas, con Valdez en esos tonos muy amables, viene a alimentar el rango de influencias del disco, acertando a la hora de encontrar el gancho que echo en falta en otras composiciones. Distinta a la par que efectiva.

Por alguna razón, “Caigo En Este Suelo” trae siempre a mi memoria a “Si Amaneciera”, aquella balada que Jero Ramiro trazara para los Saratoga del infravalorado “El Clan De La Lucha”. Un buen muestrario del registro más delicado de Valdez. También de las habilidades de Mainer al bajo, supone una buena toma de contacto con la cara más cristalina de la banda.

Para el cierre queda una de las entregas más heavies de todo el álbum, esta “Todo Da Igual” que de igual manera recupera esas voces filtradas de Valdez, que traza otra llamativa línea de voz para un corte tan directo como bien adornado. No sorprenden Adventus aquí pero bien es cierto que Arriaga entrega una tan interesante como potente línea de batería al tiempo que el disco echa el cerrojo inmerso en tonos que he echado en falta en ciertos momentos del mismo. Brilla del mismo modo en cuanto a ejecuciones, esos solos doblados del puente, y todo cuadra para devolvernos a los Adventus más encolerizados. Un buen final…

… para un disco con el que conecto solo a ratos. Centrándome en lo positivo, producción y mezcla resultan ágiles. Van de la versión más encorajinada de la banda a la más liviana sin mayores inconvenientes. Otro tanto se podría decir del ya veterano Diego Valdez, que carga con la nada desdeñable labor de suplir a un tal Víctor García concentrándose en unas líneas vocales llenas de pasión y fuerza. Por contra, a ratos echo en falta una mayor diversidad en lo compositivo. Unas escrituras que den aliento a unas estructuras más diversas. Sea como fuere, a buen seguro un álbum interesante para todo buen degustador de metal melódico en nuestro idioma que se precie.

Texto: David Naves

Reseña: Totengott «Beyond The Veil» (Hammerheart Records 2024)

Empecemos con los hechos. La reseña de “The Abyss”, a la sazón segundo disco de estudio del trío asturiano Totengott, fue el primer texto que servidor entregó para HMB. Por eso cualquier cosa que tenga que ver con el trío que forman José Mora (batería y coros), Nacho Bernaldo (bajo y coros) y Chou Saavedra (guitarra y voz) siempre tendrá un significante muy especial para quien escribe.

Los chicos, que como muchos ya sabréis comenzaran su andadura como banda de versiones de Celtic Frost, regresan ahora bajo el paraguas de la histórica Hammerheart Records. Y lo hace con un tercer largo al que han dado en llamar “Beyond The Veil” y que ha sido mezclado por el Balmog Javier Félez (Altarage, Teitanblood, Conjureth, Onirophagus…) en los Moontower Studios. Posteriormente masterizado por Jaime Gómez Arellano (Angel Witch, Ulver, Ghost, Moonspell, Fen…) y adornado por el estupendo artwork de Khaos Diktator Design (Gaerea, Wyrd, Heresiarch, Saor…), verá la luz el próximo 12 de julio.

Es gracias a ese prólogo brumoso y oscuro de “Inner Flame” que uno capta, por las buenas o las malas, el tono alrededor del cual se va a desarrollar esta tercera entrega de los asturianos. Es un corte en la más pura tradición de las entregas más vibrantes de la banda, que viene a resultar todo un canto al thrash metal más sucio y elemental. En comparación a anteriores trabajos, sorprende ese bajo tan alto en la mezcla. En ningún caso predominante pero qué duda cabe dando un mayor empaque a ese trotar tan habitual en ellos. El epílogo sí que destapará una mayor pesadez y la buena labor de Félez en las mezclas dará sus frutos a lo largo de ese tramo final más angosto y oscuro. Notable arranque.

Es “Sons Of The Serpent” la que de pronto destapa un aura más oscura y ominosa a través de un prólogo que rozará incluso lo funerario. Hay un juego de voces aquí capaz de disociar a esta tercera entrega de sus dos anteriores, al tiempo que acerca al trío a Triptykon, la continuación natural de los Celtic Frost más postreros. El registro de Saavedra resulta especialmente roto en estas estrofas y ejerce un poderoso contraste con esas tesituras más cristalinas, también enigmáticas, que emanan de los coros. Contrapuntos que asemejan a un juego de espejos mientras la banda transiciona hacia su cara más aletargada y oscura. La mayor presencia de teclas remata a un epílogo alimentado por su cara más sinfónica y, en cierto modo, grandilocuente.

Marrow Of The Soul” vuelve a territorios similares (que no iguales) a los de la inicial “Inner Flame” para de nuevo entregar encarnación más nerviosa y dibujar de paso alguno de mis riffs favoritos de todo el largo. La guitarra de Saavedra, con esa afinación tan característica, brilla en toda su gloria aquí. Un corte que puede pecar de lineal en un primer tercio que apenas cogerá aire durante esos estribillos más lángidos y pesados. Interesante solo de guitarra el que ocupa su tronco central y retorcido a más no poder un epílogo donde tienen cabida muchas de las caras que representan a una banda como esta. Totengott confrontan brío con pesadez, crudeza con nervio, resultando en un tramo final verdaderamente llamativo. Sobre el papel otra de mis favoritas.

The Architect”, que tuvo su correspondiente traslación a videoclip, me atrapó desde las primeras escuchas. La poderosa y también enigmática voz de Marija Krstevska y el tratamiento que de ella hace la producción durante el prólogo. Ese pulso arrastrado, que tanto y tan bien ha desarrollado la banda en el pasado, esas voces igualmente enigmáticas así como ese avanzar por momentos casi agónico. Un corte que propulsa a la banda hacia el futuro sin que ello implique negar el pasado. Tan atmosférica como enigmática. Composición que apunta a fija en sus setlists durante largo tiempo.

Esta primera “Beyond The Veil Part I: Mirrors Of Doom” entregará una cara casi cinemática de la banda. Un prólogo que parte de lo atmosférico para luego alcanzar una épica a ratos desgastada donde vuelven a brillar esas cuidadas voces de Krstevska. Ejerce como angosto preludio de una segunda parte, “Beyond The Veil Part II: Necromancer”, donde el trío cuenta con la colaboración del E-Force y ex-Voivod Eric Forrest. Un corte que en su primer tercio transita sobre un metal vibrante y descosido. Ese riff de las partes más nerviosas quizá no me resulte el más redondo de todo el álbum. Mora está incansable tras baterías y especialmente fino en los pequeños pero marcados cambios de ritmo. Es cuando las revoluciones bajan y el corte adquiere una mayor pesadez que la banda parece sonar mejor que nunca, con Forrest dejándose el alma en algunas voces realmente agrias. El mayor peso que adquiere el bajo de Bernaldo en este tercer trabajo ayuda a apuntalar esas partes tan nerviosas, también la pesadez del pequeño epílogo. Estupenda.

El final, en la más pura tradición Totengott, corresponde a la composición más extensa del álbum, en este caso “The Golden Crest”, si bien esta queda lejos de los altos minutajes que desarrollaban cortes como aquél “Doppelgänger” que daba nombre al debut. Es precisamente a aquél primer trabajo al que parece hacer referencia este broche final. En especial por la gama de arreglos de la que han echado mano. Diría incluso que por el riff que dibuja Saavedra a lo largo del prólogo. La banda adopta más adelante esos coros prístinos que han ido apareciendo a lo largo del tracklist, dejando finalmente su lugar a un bien acomodado solo de guitarra. Su tronco central, sin embargo, contrapone voces limpias a un trazo pesado, casi arrastrado, preñado de voces que parecen desafiar a cualquier tipo de cordura, dibujando así durante el epílogo un metal tan monolítico como grave y desesperanzado. Un cierre descomunal y arrebatador, en rima con trabajos anteriores, que abrocha a estos al tiempo que responde a los propios pulsos sobre los que se desarrolla buena parte de este “Beyond The Veil”…

… donde creo que la banda ha sabido conjugar su propio legado al tiempo que parece mostrar una mayor intención por encontrar un sonido mucho más propio e identificable. Por supuesto que hay riffs e ideas aquí dentro que en buena medida recuerdan al bueno de Thomas Fischer. Pero mentiría si dijera que cortes como la misma “The Architect” discurren por terrenos hasta ahora y, en cierto modo, desconocidos para ellos. Otro detalle a tener en cuenta es la disposición de los temas, o cómo la banda ha ido abandonando los eternos desarrollos de sus dos primeras obras en pos de creaciones más concretas y concisas. Por lo demás aquí están sus flirteos con el thrash sus descensos hacia el doom más descarnado y ciertos coqueteos con lo atmosférico e incluso lo cinemático. Todo ello dentro de una misma raíz y sin complejo alguno, trazando un tercer trabajo con todos los argumentos para suponer su confirmación definitiva.

Texto: David Naves

Reseña: Valkyria «Indómito» (Maldito Records 2024)

Tercera entrega de los bilbaínos Valkyria, esto es, Borja Aguirre en guitarras, Roberto Estrada Castañeda al bajo, Jon Romero en baterías y Yeray Hernández en guitarra y voces. Para este “Indómito” han contado con la colaboración del Dünedain Nano en “Cenizas De Sangre”. Grabado, mezclado y masterizado en Chromaticity Studios como viene siendo habitual por el Vhäldemar Pedro J. Monge (Evil Seeds, Rise to Fall, In Thousand Lakes…) y adornado por el arte del Hex Drake (Incursed, Oxido, Tomb…) ha visto la luz a través de Maldito Records en formatos CD y digital.

Curiosamente, “La Cuna Del Silencio” irrumpe del todo menos silenciosa. Un prólogo de fuerza evidente, de esos que casi puedes sentir y hasta palpar, que desoye cualquier introducción mojigata y artificial para entrar pronto en harina y entregarnos un primer riff tan sencillo como pegadizo. No quisiera decir pegajoso. Puede no destapar el tarro de las esencias en lo que a estructuras se refiere. Pero su estribillo, al igual que el riff en que se apoya, se sostiene gracias a su no poco gancho. Y es que Yeray parece muy cómodo en esta línea de voz. No hay esfuerzos fuera de lugar, ni florituras de cara a la galería. Solo metal sincero y directo. Sin abusar en lo que a producción se refiere y lo suficientemente ágil como para abrir el álbum con buen pie.

Ave Inmortal” vira de inmediato hacia un power más acomodado, que por momentos me recuerda a los propios Vhäldemar (ese cabalgar previo a la irrupción de la primera estrofa es 100 % Monge) y a través de la cual Borja y Yeray dibujan una más que interesante paleta riffera. Buenos cambios de ritmo para una composición que entreteje trazas clásicas, por ahí puede ser Saratoga otro nombre que acuda al subconsciente, y en todo caso la sensación de que el cuarteto está más cómodo y centrado que nunca. El obligado rodaje que trae consigo todo el tiempo transcurrido desde aquél “Principio y Fin” con el que iniciaran su andadura en 2016. Su letra, con la terrible lacra de la violencia de género como trasfondo, si bien puede no ser la más redonda de cuantas han alcanzado estas líneas referidas a dicha temática, no me resulta desdeñable de todos modos.

Siempre Fuertes” suena a pura auto-reivindicación ya desde la primera estrofa. Algo más adornada, esos omnipresentes colchones de teclado, parece como si Valkyria hubieran tirado la casa por la ventana de cara a la construcción de este tercer corte. Y es que sus cambios de ritmo funcionan, el trabajo en cuanto a guitarras vuelve a brillar y la base rítmica de Estrada y Romero empasta mejor que nunca. Tanto la banda como el propio Monge se conocen de sobra, no obstante es su tercer trabajo juntos, y de alguna manera todo parece fraguar para bien aquí. Aquí y allá oigo ecos de los primeros WarCry que, a buen seguro, serán bien recibidos por los fans del género. Ayuda en ello, claro, el registro áspero de Yeray, pleno de carisma y fuerza aquí.

Más sobria y revestida de un mayor peso sinfónico, “Contracorriente” descubre a unos Valkyria en una clave más europeizada en lo musical, así como un aspecto lírico más asimilabe al metal de factura peninsular. Uno de esos cortes a los que les puede pesar una cierta autoconsciencia, ejemplificado en la sencillez de sus riffs o lo motivador de sus letras pero que la banda defiende con la firmeza de siempre. Borja Aguirre despliega un buen solo antes del epílogo y la preciosa localización donde grabaron el videoclip termina por redondear la oferta:

Espíritu Indómito” profundizará en las pulsiones más abiertamente power del cuarteto, apoyando ahora la composición en una mayor amalgama de cambios de ritmo, de tono incluso, que dan pie a un estribillo que sorprenderá por su marcada dualidad. Muy firme Jon Romero aquí, desplegando un nervio, también una diversidad, que echo en falta en determinados momentos del disco. El solo, apoyado en esa misma bicefalia, puede ser fácilmente uno de mis favoritos del álbum. Yeray parece muy centrado aquí y, con el correr de las escuchas, acude a mi mente el nombre de Dragonslayer, particularmente el álbum “Sed De Mal” de 2005. Casi veinte años ya, chico, como pasa el tiempo.

Parte De Ti” arranca en una versión más friendly y alegre del género, esa en la que Freedom Call siempre resulta una rima recurrente, para después virar hacia una balada de entornos tiernos y sosegados. A caballo pues entre la balada clásica y el medio tiempo, se introducirá en un crescendo del mismo modo clásico, aportándole algo más de color al disco y cumpliendo el expediente sin grandes alardes ni tampoco mayores errores.

Vive Imaginación” rompe la calma previa para derivar hacia un power de ritmos vivos y baterías galopantes que desaparecerá toda vez irrumpan las primeras estrofas y regresará sólo como engarce de estas con los distintos estribillos. En la línea de voz de Yeray encuentro detalles que me recuerdan a Symphony X, no es mala señal esta, y en la composición en su conjunto la sensación de que la banda busca nuevos horizontes a los que llevar su bien conocido heavy de tintes europeos. Muy ágil Jon Romero a los parches, trazando una línea de batería no limitada de manera exclusiva a marcar el ritmo de la banda. Estupenda

Cenizas De Sangre” es puro power a la europea, de largo allí donde más destaca la producción de Pedro J. Monge. También la colaboración del Dünedain Nano, mostrando una vez más su ya bien conocida destreza vocal, irrumpiendo aquí tan torrencial como acostumbra. De largo uno de los mejores frontman del género dentro de eso que ya solo los más rancios llaman “la piel de toro”. Suele suceder en cortes con invitado que la banda opta por construir trazos sencillos y predecibles. No es el caso. Si bien Valkyria se mantienen fieles y orgullosos dentro de las (a veces) férreas fronteras y barreras del género, el corte resulta lo suficientemente efervescente en lo gramático, también en lo técnico, como para reducir todos sus méritos a la voz invitada. Baste como ejemplo la estupenda construcción del puente que alberga los distintos solos de guitarra. Más allá de que conecto solo a ratos con su aspecto lírico, me parece otra de las grandes ofertas dentro de este “Indómito”.

Zyklon B”, como ya sabréis si habéis gozado de una enseñanza escolar básica, fue entre otras cosas el gas utilizado por el régimen nacionalsocialista para asesinar por miles a prisioneros de sus infames campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial, que no última, al paso que van las cosas. En cualquier caso, cierra este “Indómito” dejando la sensación de que se trata de un corte más interesante por lo temático que por la forma en que Valkyria lo han llevado adelante, que a ratos se me antoja algo naif. Un cierre algo descafeinado…

… pero un disco que en la suma de todas sus partes muestra a una banda en gran forma. Pasaron por aquí a comienzos del pasado año junto a Monasthyr y Arenia dejando buenas sensaciones y han vuelto, “Indómito” mediante, a demostrar que se mueven como pez en el agua entre nuestro heavy de toda la vida y el power metal de poso más europeo. Ahí cobra vital importancia la buena labor de Monge a los controles. Realmente sientes que la conexión entre banda y su productor de toda la vida tiene mucho de simbiosis. Peo también hay una buena labor en lo que a composición se refiere y un Yeray Hernández cuyo registro desborda carisma casi en cada nota. Puede que no su confirmación definitiva como banda pero desde luego un paso más en su trayectoria ascendente.

Texto: David Naves

Reseña: Montaraz «Defendiendo Tu Voz» (Demons Records 2024)

Es el tercer trabajo discográfico para Montaraz, quinteto de Narón (Galicia), a la sazón ganadores del Perversiones 2023. Ellos son Simón Pereira en baterías, Juan Muiños y Ger García en guitarras, Diego Pena al bajo y José Santos en voces. “Defendiendo Tu Voz”, que así se llama este nuevo álbum, contó con producción, mezcla y master del Adventus o Delalma Manuel Ramil (Eco, Death & Legacy, Edén, Infamia…) y arte de José Antonio Vives (Ankhara, Saedín, Deimler, Herética…) para siete temas que han visto la luz bajo el paraguas de Demons Records.

Hay algo en la forma en que Santos se desempeña en “Al Final” que me recuerda al mejor Manuel Martínez (Medina Azahara) en lo que constituye un primer corte de lo más castizo. Puro hard / heavy en la mejor tradición del género en nuestro país, vaya. Por ahí se suceden buenos adornos melódicos en apoyo de las estrofas. Aun más pronunciados tras los estribillos. Pero, sobre todo, la sensación de que la banda no pretende otra cosa que divertir. Y divertirse en el proceso. Ha sido la carta de presentación del álbum y por ahí se entiende la cierta simpleza que muestra su trazo. Aún así me resulta de lo más disfrutona conforme alcanza su tramo final y gana en intensidad y pegada. Aunque sea de manera leve. Un buen arranque.

Quiero Vivir” acentúa a esos Montaraz más crudos y viscerales que se intuían en el epílogo del tema previo. Su riff principal suele recordarme a unos Judas Priest del presente siglo, si bien la forma en que la producción filtra la voz de Santos en determinadas estrofas no podría resultar más lejana a la banda de Birmingham. Se suceden aquí hábiles cambios de ritmo, muy firme siempre Pereira a los parches. Y una extensión en la forma de llevar adelanto sus desarrollos que me recuerda sobremanera a mis paisanos de Bestia Negra. Vuelven a irrumpir buenas melodías en apoyo de los cumplidores estribillos para una letra en la más pura (y de nuevo castiza) tradición del género.

Desgarrador grito de Santos para dar la bienvenida en “Vuelve”, que sale adelante sobre uno de los riffs con más gancho del álbum, pero sorprende con la desnudez que muestran sus primeras estrofas. Nombres como Ankhara o Lujuria acuden a mi mente mientras el corte va ganando en intensidad camino de estribillos. Irrumpen ahí los mejores Montaraz, esos que se instalan a medio camino entre el heavy metal más clásico y el hard rock más vibrante. Hay una mayor presencia de la base rítmica aquí, en particular del bajo de Peña, que termina por otorgar el debido empaque a un corte, por momentos, más arrastrado pero también pegadizo. Redondean el buen solo que nos conduce hasta el epílogo y el trazo tan clásico de este.

Pero lo que más me agrada es lo orgánicos que suenan. Habrá trucos de salón propios del estudio como los del prólogo de esta “Fuera Del Rebaño”, pero la banda en ningún caso alcanza a resultar artificial. Ni mucho menos. Hay una letra más punzante y mucho más crítica alimentando esta cuarta entrega. Conjugan, y pienso que de manera hábil, la cara más nervuda con la más tranquila, surgiendo por ahí uno de los cortes más diversos de todo el tracklist. Y aunque no me termina de agradar Santos en esas partes más tranquilas, podría decir justo lo contrario a través de las más nervudas. Es el corte más rácano por duración del álbum pero no siento que ninguna de las ideas propuestas se quede a medias por falta de desarrollo. Al contrario.

Aludía antes a Bestia Negra por aquello de la duración de los temas y es precisamente el nombre que acude de nuevo a mi subconsciente con “Montaraz”. En gran parte por lo extenso del prólogo, trazado sobre alguno de los riffs más curiosos (y cuidados) de todo este segundo trabajo. Y es que la banda, en especial la dupla Muiños & García parece haber puesto todo de su parte cara a construir otro de los cortes principales del álbum. Que para algo es una composición que lleva el propio nombre de la banda. Tiene un sabor muy clásico donde detecto dejes que me recuerdan a gente como Lujuria, Obús, Angeles Del Infierno y, como no, Iron Maiden, por ese puente central calmo y reposado que dará pie a unos Montaraz pesados, casi monocordes, anticipo de la habitual ensalada solista.

Mi Vieja Guitarra” y su calmo prólogo entregan a un Santos en una clave más limpia, que desaparece toda vez irrumpe la faceta más obligadamente metálica del quinteto. Manuel Ramil aporta teclas en este penúltimo corte de cara a acentuar ese lado más melancólico de Montaraz. Un trazo agradable y bien arreglado, por tanto, para lo que no deja de ser otro corte leal a una forma, ya digo muy castiza, de entender el heavy metal. De los siete cortes que componen este segundo trabajo, fácilmente el que más parece pensado con el directo en mente, rematado por un solo, eso sí, de duración algo rácana.

La banda parece exhibir un mayor dramatismo a través del largo prólogo de “A Donde Vas”, cierre de este “Defendiendo Tu Voz” con Montaraz fundiendo su habitual metal de posiciones eminentemente clásicas con el hard más acomodado de los estribillos. Un corte que despide el álbum con otra gran labor de García y Muiños, pero donde Santos construye unas estrofas algo atropelladas. Por ahí un corte que me agrada solo a ratos, desdibujando un final que me resultaba más prometedor sobre el papel. Y es que ahí están los buenos detalles (de nuevo muy Maiden) de Peña introduciendo el epílogo, y los buenos solos de guitarra que se dibujan sobre él. Un cierre algo descafeinado.

Un álbum muy cumplidor, que alude de manera directa y orgullosa a un determinado nicho de oyentes y propone siete cortes construidos con gusto clásico y ejecutados, las más de las veces con acierto y buen gusto. Con un Santos que da en todo momento la sensación de habérselo pasado en grande construyendo sus respectivas líneas de voz y su entonada pareja de guitarristas, el disco podrá hacer las delicias de los fans de los muchos nombres que han surgido a lo largo del texto. El detalle de la participación de Ramil en “Mi Vieja Guitarra” suma sin resultar protagonista y en general resultan siete cortes sin otra pretensión que mantener viva la llama. Bienvenidos sean.

Texto: David Naves

Entrevista: Pachi Barceló (Franelrock Producciones)

Nuevo episodio de las entrevistas de Edu Meier a rostros reconocibles de la escena musical asturiana. En esta ocasión el protagonista es Pachi Barceló, responsable de la promotora Franelrock.

Hola Pachi, vuelvo a aprovechar una efeméride de la web para hacerte una entrevista, al equipo nos ha parecido que “charlar” contigo es algo poco visto y eres una parte muy importante de la música. Así que comencemos.

Edu: ¿Qué aspecto del heavy metal, y todas las vertientes del rock diferentes atrajo tu interés como productor de conciertos?

Pachi: Pues soy más fan del rock urbano que del metal ahora mismo, pero crecí siendo muy fan de Guns N’ Roses, Aerosmith, Gun o Red Hot Chilli Peppers, aparte de Nirvana o Pearl Jam. La verdad que escuché hasta a los Hombres G o Modestia Aparte cuando era más joven jejeje

Edu: ¿Cuál ha sido el momento más destacado de tu carrera como productor de conciertos de heavy metal hasta ahora?

Pachi: Creo que lo máximo en el heavy que hice fue cuando trajimos a Stratovarius a Gijón un 30 de diciembre jeje, ahí nos juntamos con Marino de Metrópoli y Fran de Ace Tours.

Edu: ¿Cómo ha evolucionado tu enfoque a lo largo de los años?

Pachi: Pues que al principio era entre diversión y trabajo y ahora es un trabajo que me divierte mucho y que no cambio por nada, ni lo bueno, ni lo malo.

Edu: ¿Cuáles han sido los mayores desafíos al organizar conciertos de heavy metal y cómo los has superado?

Pachi: Tratar con grupos extranjeros y sus road managers es siempre una aventura, te llegan a pedir cosas surrealistas como, por ejemplo, una habitación de hotel en Madrid con vistas al mar…Y no es coña jajajajaja

Edu: ¿Tienes algún concierto o gira que consideres un logro significativo?

Pachi: Dentro del heavy es una pasada trabajar mano a mano (o codo con codo) con Sôber ahora mismo y prepararles la gira XXX aniversario con El Dromedario Records. Ves como van saliendo fechas, y cada día te entran propuestas y eso es que se están haciendo las cosas bien desde todos los ámbitos. Un día ves el cartel completo de la gira y siguen saliendo fechas, y así te pasas el día pidiendo que te cambien el cartel desde el departamento de diseño. Es una putada pero muy placentera a la vez.

Edu: ¿Cuáles son tus planes futuros, así destacados, como productor?

Pachi: No los puedo decir, pero tenemos varias cosillas* muy interesantes jejeje
* Unos días después de la realización de esta entrevista se hacía pública la programación de los Conciertos del Patioh (noticia).

Edu: ¿Hay algún cambio o innovación que esperas ver en la escena del heavy metal en los próximos años?

Pachi: Sólo se me ocurren los implantes de pelo gratuito para los heavys calvos jajajajajajaja

Edu: Para terminar. ¿Qué consejo le darías a alguien que está empezando en el mundo de la música y del metal?

Pachi: No me gusta dar consejos, creo que uno debe hacer lo que le guste y si se equivoca, solucionarlo. Nada más y esto sirve para el heavy, pop, rock o incluso al reguetón jeje

Muchísimas gracias a Pachi por todas las facilidades que siempre ofrece a este medio tanto tanto para la realización de esta entrevista como para cubrir gráficamente eventos como a Edu por su infatigable labor creando contenido de calidad para la web. Hasta la próxima.

Reseña: The Wizards «The Exit Garden» (High Roller Records 2024)

Tras debutar con un álbum homónimo hace ahora casi diez años, proseguir con “Full Moon In Scorpio” dos años más tarde y lanzar “Rise Of The Serpent” en 2018, ya tenemos aquí lo nuevo de los heavy / doom / stoner vascos The Wizards. La base rítmica de Baraka Boy al bajo y Dave O. Spare en baterías, las guitarras de George Dee y Phil The Pain y la voz de Ian Mason se encuentran detrás de los ocho temas de este “The Exit Garden” publicado por High Roller Records allá por el mes de marzo. Mezclado por Mario Gutiérrez y Alberto Macías en Slippery Studio para posteriormente pasar por las manos de Víctor García (Aathma, Toundra, Wormed…) en Ultramarinos Mastering y recibir el fino arte del Smoke Signals Studio para la portada.

The Exit Garden” cumple con el doble propósito de dar nombre e inaugurar el cuarto de los bilbaínos. Y lo hace sin dejar una sola gota de inspiración en el tintero. Apoyada en un gran riff al que da lustre la fina y equilibrada mezcla de Macías y Gutiérrez, nos traslada inmediatamente a un tiempo donde el rock era la música orgánica por excelencia. No exenta de alardes, las teclas que adornan su prólogo sin ir más lejos, me recuerda a ratos a los mejores Electric Wizard. También a mis queridos Blood Ceremony, aunque sin ese cierto poso tendente a la psicodelia de los canadienses. Un primer corte trufado de largos desarrollos instrumentales, ideales para quienes disfruten del rock and roll en su vertiente más setentera y vibrante. ¿Pero cumple el álbum con las promesas que hace este primer corte?

Porque desde luego parece que la banda ha echado el resto en ese primer corte. Lo que no quita para que “Full Moon In Scorpio” se destape como la versión más negruzca y aguerrida de los vascos. El pesado riff del prólogo impone su ley y la banda acomete ahora un rock más apesadumbrado, que vira hacia el doom sin mayores complejos. El alucinado solo que adorna ese prólogo tiene una pegada innegable. Y mientras que Ian Mason declama ahora en tonos que le asemejan a un Danzig de sus primeros álbumes en solitario, el corte adolece quizá de un estribillo más redondo. De mayor gancho. Pero esta vuelve a ser otra pieza bien calibrada entre composición y puro derroche instrumental. Estupendo el solo que acomodan camino del epílogo. Por tópico que pueda llegar a sonar, la banda demuestra aquí un nivel en cuanto a ejecución que poco o nada tiene que envidiar a cualquier foráneo.

Pero que me aspen si “Oniros” no recuerda a unos Ghost de sus dos primeros álbumes. Es verdad, Mason no canta tan “para dentro” como acostumbraba entonces el bueno de Tobias Forge, pero realmente siente uno cierto influjo, en particular durante el prólogo y las distintas estrofas. En parte porque las influencias son, desde luego, comunes entre uno y otros. The Wizards marcan distancias, y pienso que hacen bien, en unos estribillos más cercanos a su sonido y no tanto a la banda sueca. El corte emerge finalmente para bien con el paso fangoso y marcado de su cuidado epílogo. Ni tan mal para tratarse de un single adelanto.

Lo que son las cosas, ”Holy Mountain Mind” me sigue pareciendo una elección más lógica para tal fin. Atravesada por el estribillo que más ha arraigado en mi subconsciente tras las sucesivas escuchas, representa una vuelta hacia la vertiente más trotona y directa del quinteto radicado en Bilbao. Qué duda cabe, mucho más facilona y previsible que el trío de ases con el que da inicio el disco, lo que no quita para que sea un tema con el que disfruto en buena medida. Con sus buenos cambios de ritmo, su equilibrada producción y algún que otro solo de mérito.

Equinox Of Fire” no difiere en exceso de su inmediata predecesora, pero en cierto modo da la impresión de ser una oferta mucho más cerebral. Que da rienda suelta ya durante el cuidado prólogo a la cara solista más deslenguada del quinteto. De hecho la banda parece sintonizar ondas más chulescas ahora, plantando sus reales a medio camino entre el hard y el doom rock, con Mason en algunos de los tonos más altos de todo el redondo. Crepita el bajo de Baraka Boy durante las metódicas estrofas. Y aunque la banda da con un estribillo al que quizá eche en falta una pizca más de garra, bien está el solo de guitarra que ocupa el tronco central, así como el cambio de ritmo del epílogo.

Questions” dará un pequeño respiro con ese prólogo con anclaje en tonos baladeros que viene a calmar los altos biorritmos en que se había movido el disco hasta ahora. Huelga decir, cuidado hasta el más mínimo detalle, con esas guitarras casi prístinas y el registro más liviano de Mason. Superada la barrera de los dos minutos, el corte redirige hacia un rock en franca rima con los momentos más vibrantes de “The Exit Garden” para, por puro contraste, generar alguno de mis momentos favoritos del disco. Por lo disfrutón que está Dave O. Spare en esas partes más intensas. Por el buen nivel técnico que vuelven a mostrar George & Phil. Y, finalmente, porque la banda encuentra, ahora sí, un estribillo redondo y memorable, con un leve deje melancólico nada impostado, que entra a la primera. El duelo solista previo al descosido epílogo viene a redondean otro de los grandes hallazgos de este cuarto disco. Estupenda.

Crawling Knights” vuelve a poner calma en mitad de la tormenta. Inicio sosegado pero hábil, con esas guitarras en una clave que roza la psicodélica. Es el corte más extenso del álbum y se podría decir que la impresión es la de que la banda echa el resto. La progresión de sus estrofas camino de estribillos no podría estar más cuidada. La nostalgia que emana de su línea vocal, los buenos coros que acompañan a Mason, solidarios a los contrapuntos que emergen de las distintas líneas de guitarra. Y todo para confluir en un tronco central que lleva a The Wizards a ofrecer su cara más ardiente y disfrutona. Quienes se quejan, no sin motivos, de la falta de buenos solos de guitarra en el rock y metal actuales, gozarán del festín acometido aquí por George Dee y Phil The Pain, enfrascados en una serie de duelos de los que ya no se estilan. El epílogo, con vuelta a los sonidos tan tendidos del prólogo, finiquita el particular uróboro de los vascos. Magnífica.

Dawn Of Another Life” y sus contornos tranquilos, apenas la tenue voz de Mason sobre un marcado colchón de teclas, al que más adelante se sumarán, aunque sea de manera tímida, ambas guitarras, finiquita lo nuevo de The Wizards con una cierta sensación de distinción. Elegante calma después de la tormenta. Después de todo, “It´s time for the dawn of another life” (Es la hora del amanecer de otra vida).

Los chicos tienen razones de sobra para estar satisfechos. Y quienes gusten del hard / heavy con trazas doom de inconfundible aroma clásico, motivos para celebrar. En un tiempo donde el metal camina de la mano del puro artificio, “The Exit Garden” propone una vuelta a los orígenes trazada con sumo cuidado pero ejecutada con la mayor de las libertades. Pocas cortapisas parece haberse puesto la banda a la hora de ejecutar los ocho cortes. Líneas de voz sentidas y con gancho y unos cuantos solos para el recuerdo. Riffs de mérito y una base rítmica que crepita y galopa desde el buen gusto, sin excesos ni manierismos. Un disco que me tiene enganchado desde hace semanas y al que bien haríais en pegar un par de escuchas. No salgáis luego con que nadie os avisó.

Texto: David Naves