Reseña: Tort «Dimonis De La Sauva Negra» (Discos Macarras 2026)

Estamos ante el cuarto largo de la agrupación sludge barcelonesa Tort. La banda que integran Ricard García al bajo, Michel Serrano en baterías, Sergio Sancho y Jordi Boluda en guitarras y Xavier Álvarez en voces. “Dimonis De La Sauva Negra” fue grabado, mezclado y masterizado por Paco Delgado en los Sonic Riot Studios y cuenta con arte de Narcís Boter. Desde el 15 de junio en la calle en formatos digital, CD y vinilo gracias a la buena gente de Discos Macarras.

Todo da inicio con la pequeña narración al prólogo de “Necrophagus Paranoid”. Una vez ahí, Tort emergen en toda su crudeza y visceralidad. Voces que rugen, riffs que aplastan, sludge que recorre el fango de ese avanzar apesadumbrado, agónico, en una onda que podría remitir de inmediato a los madrileños Moho. Michel Serrano está muy fino a la hora de crear su línea de batería. Apoya y da lustre a ese sludge fangoso, arrastrado, acentuando la insalubridad del conjunto a cada golpe. Las voces de Xavier Álvarez sorprenden por la pura crudeza que alcanzan. La oscuridad que éste desata camino del epílogo, cercena cualquier intento por hallar algo de luz en este duro caminar por el cenagal. Ni siquiera tras esos escuálidos solos previos al cierre encuentra uno respiro. Esto es sludge en su encarnación más despiadada y cruel.

Desde ese arranque a la Eyehategod, uno ya presupone la que se viene encima con esta “Servants Of The Antichrist”. Otro corte de maceración lenta, y proceder angustioso, que añade algo más de brío tras su base rítmica, pero se apoya en la misma mala baba de siempre. Hábiles a la hora de alternar ritmos y tonalidades, todas entre negras o muy oscuras, para construir un corte hábil, con un (leve) toque melódico impreso en estrofas, y donde Michel Serrano vuelve a trazar otra estupenda línea de batería. Ese riff con el que se encaminan hacia el tramo central de la composición puede ser uno de mis favoritos de todo el largo, si bien la gama a elegir en este sentido es de todo menos pequeña. La faceta solista aquí, si bien más ambiciosa ahora, no deja de portar un aire malsano, enloquecido, muy acorde con todo cuanto la rodea.

El tema título “Dimonis De La Sauva Negra” prosigue en esa búsqueda del sludge doom más grueso y viscoso. Un ataque inmisericorde de una pesadez casi lacerante, con Xavier Álvarez dejando voces verdaderamente rotas y desesperadas. Entre lo agónico y lo irrespirable, la atmósfera que son capaces de crear paree querer borrar todo rastro de lucidez. Hay un riff muy clásico, y a la vez muy hábil, conforme la composición alcanza su tronco central. Ahí surgen voces más sucias (aún si cabe) y todo vira hacia el sludge más crudo. Una andanada pesada, que se verá continuada por otro solo de una extraña cualidad atmosférica y, a la vez, todo lo demente que exige un tema como este. Los Tort más alucinados surgen camino del cierre, con el interesante juego entre canales (mejor con auriculares) y ese epílogo pausado y acompasado. Deliciosamente atroz.

Escuchas el prólogo de “Sláine” y podrías pensar que la banda atacará aquí con un doom algo más clásico. Es una idea que se acentúa toda vez uno oye los primeros golpes de Michel Serrano a su kit de batería. Es un inicio tenso, que luego Jordi Boluda y Sergio Sancho quiebran con su gravedad habitual. Tort filtran su habitual sludge por ese deje más doom y, de resultas de ello, emerge otro de los cortes más significativos de este “Dimonis De La Sauva Negra”. Me funciona ese avanzar tan marcado, la simpleza (y a la vez la efectividad) de los riffs que conforman las estrofas. Todo mantiene ese ambiente malsano, angustioso y sin miramientos. La banda parece realmente cómoda en este ataque de pesadez angosta, pura, sin adornos, tan orgánica como desesperada, donde los pequeños cambios de ritmo no hacen sino acentuar el mal café del conjunto. En esas partes con mayor brío, el de Voul es un nombre que acude raudo a mi subconsciente. La pesadez del epílogo no busca hacer prisioneros, deslizando la cara más monolítica de los barceloneses. Tan salubre como calmar la sed con queroseno.

Ningú Fugirà Del Coneixedor”, con Gustavo López (Cuerno, Arropiero) colaborando en voces, sorprende emitiendo algún que otro destello de luz en su prólogo. Es apenas un guiño entre la oscuridad que domina a esta penúltima y extensa entrega. Me gusta el juego entre voz y guitarras que construyen en estrofas. La agonía y el desgarro de Xavier, el rugir de Sergio y Jordi. Uno de esos cortes que incitan a menear las melenas (quienes las tengan) sin por ello abandonar esa oscuridad y esa pesadez de la que hacen gala en (casi) todo momento. De hecho, a través de su puente central, diría que encuentro a los Tort más equilibrados. Un juego hábil entre su sludge más monolítico y un cierto brío en las baterías de Michel que le confieren un tono especial a esta porción de la composición. Algo a lo que contribuyen, y no poco, los gritos lacerantes de Gustavo López. Todo el epílogo es pura esquizofrenia en clave sludge doom. Qué fantasía.

Bonus Track”, que pasa por ser el corte más rácano del álbum, opta ahora por un avanzar más brioso, situándose a medio camino entre unos Motörhead muy encabronados y los momentos más speedicos de unos High On Fire. Todo confluye luego en un tronco central marca de la casa. Orgullosamente pesado. Fangoso y de nuevo sin grandes alardes. Un cierre un poco a la contra de todo el álbum, con Michel Serrano y Ricard García vibrando desde la base rítmica. Un soplo de aire fresco, en cierto modo, pero que no abandona los rasgos maestros que la banda traza a lo largo de todo el disco.,,

… y que resulta orgánica y concienzudamente abrasivo. Viscoso. Lacerante. Me atrevería a decir que Xavier Álvarez ha deslizado aquí uno de los desempeños vocales más descarnados de cuantos han pasado por las reseñas de esta web. La gama riffera acompaña a esas voces con un pulso monolítico, pesado, desgarrado incluso. Y los pocos solos que se dibujan, no dejan de tener un poso alucinado, cuando no casi demente, para un puñado de temas inmisericordes con el oyente más casual. Ni es sludge para todos los públicos ni mucho menos lo pretende. Soliviantará a los más profanos y enardecerá a los afines, quienes satisfechos se regodearán de cuanta oscuridad emana de este “Dimonis De La Sauva Negra” cenizo, despiadado y cruel.

Texto: David Naves

Agenda: Balmog + Jade + Nazgash en Oviedo

La tinieblas vuelven a tomar Oviedo el viernes 29 de mayo. De la mano de Northern Blaze Prods los gallegos Balmog, una de las bandas más importantes del black metal patrio, el combo death metal catalán Jade y los blackers locales Nazgash descargarán su artillería sónica en la ovetense Lata De Zinc.

Noche de presentaciones, Balmog regresan a nuestros escenarios para presentar su última obra de estudio «Laio» que veía la luz hace apenas un año a través del sello alemán War Anthem Records.

Para Jade, formación afincada en Barcelona, será su debut en Asturias. Compuesta por miembros de  Proyecto formado por miembros de bandas ya míticas como bandas tan reconocibles como Foscor, Vidres a la Sang y TodoMal presentarán su nuevo disco «Mysteries Of A Flowery Dream» editado el pasado 2025 vía Pulverised Records.

Los gijoneses Nazgash también llegan a la cita con nuevo material que defender, «Eternal Cycle Of Death» del que estrenaron un primer adelanto allá por el mes de marzo.

Apertura de puertas: 19:30 horas
Inicio de los conciertos: 20 horas
Entrada anticipada 12€ + gastos a través del siguiente enlace:
https://entradium.com/events/balmog-jade-nazgash
Precio en taquilla: 15 €
Menores de edad acompañados por tutor legal tendrán acceso gratuito

Agenda: El Castru Gargantá Vol. 30

Pues ya 30 los eventos orgamizados por el Castru Gargantá desde su nacimiento en enero del 2024. Y para celebrarlo el próximo sábado 23 de mayo pasarán por sus instalaciones el combo doom /sludge portugués Soul Of Anubis que estarán acompañados por la banda blackened crust avilesina Niebla Funeraria.

La formación lusa presentará su nuevo disco «Ritual» editado en el mes de febrero a través del sello Time To Kill Records.

Por su parte Niebla Funeraria formados en el 2009 abrazan en su propuesta sonora atmósferas oscuras y densas inspiradas en la naturaleza y los frondosos bosques asturianos, combinando la agresividad del crust punk con la frialdad del black metal clásico.

A partir de las 18:30 horas con acceso libre que no gratuito, para que en un ejercicio de responsabilidad el espectador decida cuanto pagar.

Crónica: Voul + Al Final Solo Habrá Cenizas (Oviedo 9/5/2026)


Noche de Sludge” fue una de las propuestas en la extensa programación de la ovetense Lata de Zinc, que tuvo lugar el pasado sábado 9 de mayo. Un cartel sugerente con dos bandas del género: Al Final Solo Habrá Cenizas y Voul, que harían suyo el lema que figuraba en el mismo: “always sludge, always antifascist”.

Tal pareciera que todo estaba preparado para generar a la perfección un ambiente lúgubre y plomizo. Ya desde la calle, con un clima desapacible y que no invitaba mucho a salir de casa (como así lo atestiguó la escasa afluencia de público) y entrando en la sala, perfectamente preparada para la ocasión, con su habitual oscuridad e invasión de humo, intuíamos lo que iba a acontecer. El escenario, sobrio, una batería y un micrófono, dos banderas de Acción Antifascista cubriendo tímidamente los amplis dispuestos a derecha e izquierda y, como novedad, una luz láser verde que proyectaba finos rayos hacia la sala. Suficiente. Y sensación de soledad, nada más abrir la puerta. El ambiente parecía desalentador y un tanto depresivo. Pero nada más lejos de la realidad. Pasados unos minutos de las nueve de la noche, el escenario se llena con la presencia del dúo coruñés Al Final Sólo Habrá Cenizas, ante unas cuarenta personas, que se mantienen a lo largo de toda la velada. Edu (guitarra y voz) y Zalo (batería) realmente llenan, arrastran, llegan. Qué bien engrasada ha de estar la maquinaria en las bandas de solo dos componentes, para poder, ellos solos, transmitir su mensaje sonoro del mismo modo (o incluso mejor) que una banda con más músicos sobre las tablas. Y esta banda, ¡vaya que si lo estaba!

Como decía, humo, luces rojas, humedad, el underground en su máxima expresión y primera bofetada en la cara con “10000 Años”, de su última obra “Lodo”, a la cual le pegarían un buen repaso a lo largo de los intensos cuarenta minutos de su actuación. Una propuesta, la de los gallegos, que se mueve entre el slugde, el doom, sonidos más garajeros y mucha actitud. “Tumbas” y “XIII” llegaron a nuestro estómago como un martillazo y es que, si la voz rasgada de Edu y la suciedad de sus riffs se muestran brutales, no se queda atrás la contundencia de la pegada de Zalo, con su camiseta de Neurosis, clara influencia en el dúo gallego. Estaban sonando tronadores. Tras este inicio que nos dejó clavados en el suelo, degustando esos rasgueos y esa percusión endiablada, se presentan y nos dicen que van a tocar dos temas nuevos. Buena recepción del material inédito por parte del público que se van acercando más al escenario. De nuevo, el vertiginoso ritmo de la batería nos estaba dejando embobados.

Partes cadenciosas, que empiezan pesadas, arrastrándose para ser rotas por una batería que irrumpe sin piedad y diálogos entre ambos instrumentos para rematar con una pequeña parte cantada. Hubo un momento en que las luces de la sala se bajan, quedando casi a oscuras, mientras el humo no dejaba de estar presente. Y llega el final con un “Palestina Libre”, no sin los debidos agradecimientos a los responsables de la Lata de Zinc y a Voul. Rematan con una espléndida “Tierra Sangra Fuego” dejando dibujada una expresión de satisfacción en los presentes.

Pocos cambios y poco tiempo de espera para el regreso a los escenarios asturianos de la banda madrileña Voul, que allá por el mes de agosto del pasado año ya dejaban patente su gran desempeño sobre las tablas en el Stonefest (crónica). El ambiente seguía sumido en la neblina física y emocional que había dejado Al Final Sólo Habrá Cenizas. Edu Rodríguez, el hombre tras los parches, y que es la parte central de la banda, ya que también cumple la función de vocalista, hizo buen acopio de baquetas (las podría necesitar) y comparte con la parroquia su botella de whisky, tras el primer tema. “Fear” y “Pain Brigade” marcan el comienzo de otra actuación memorable y otra lección de percusión orgánica, sin artificios ni añadidos, solo pura rabia descargada sobre los parches. Como comentaba al principio, a pesar de que la atmósfera sonora podría parecer un tanto depresiva, no se reflejaba así en el rostro entusiasmado de los presentes.

Disfrutamos de las líneas del bajo en “The Ripper”, el ex Adrift, Dani, sabe lo que se trae entre manos y junto a la guitarra de Alberto completan el trío que va a sonar tan compacto como contundente. Turno para los agradecimientos y aplauso para el responsable de la sala, para continuar con una versión de los Bad Brains, dejando una impronta más hardcore punk. La Telecaster de Alberto se muestra más salvaje para ralentizarse en el siguiente tema, como su nombre indica, “Ralentiez”.

Directos y oscuros, con inspiración en las miserias cotidianas, creando una sensación de desesperanza, con pasajes siniestros y agónicos, concretados en la rabia con que aporrea Edu su batería, la música de Voul nos estaba dejando a los presentes absortos y profundamente impresionados, al borde de un abismo que nos esperaba, “The Abyss Awaits”. En este tema destaca, de nuevo, la conjunción de partes más lentas e hipnóticas, rotas por el protagonismo de la batería, en una suerte de desenfreno y descontrol. Agradece aquí Edu nuestra presencia y “que les den a los sionistas”, “Genocide” continúa con esa descarga que violenta a los parches en cada golpe, ante la mirada de admiración de aquellos que saben cómo se toca un instrumento de estas características.

Tras “Mi Ruina”, así presentada en castellano, dan por finalizada su intensa hora de actuación con el rápido “Fucked Up The System” que también es el cierre de su último trabajo “Fear”. Si a la crudeza, densidad y emocionalidad de Al Final Sólo Habrá Cenizas le unimos la rotundidad y pesada sonoridad de Voul, podríamos decir que ambas bandas cumplieron con creces aquello de dedicarle una noche al slugde. Solo podemos decir que valió la pena desperezarse para acudir a un evento de estas características. Agradeciendo a las bandas por su buen hacer y por su contribución a esta crónica, no queda más que despedirnos hasta la próxima.

Texto y Fotos: Erundina Artidiello

Hellfest 2026: Análisis Del Cartel

Fundado en 2006, el Hellfest se ha convertido en un fenómeno en la escena metal mundial, y no es solo por tener de los mejores carteles, es por muchos otros factores que lo han convertido en la vara de medir.

Casi 20 años antes de la primera edición del Hellfest, asistí al primer festival de metal de mi vida, el Monster of Rock en Donington Park, de aquel año (¡qué año para ser fan del metal!), principalmente porque tocaba Pantera. Por aquel entonces, si tenías suerte, podías ver a un grupo como Pantera tocando en Madrid (1200 km de ida y vuelta desde Sevilla), así que pensé que tendría más sentido coger un avión y verlos junto a muchos otros grupos. Y así lo hice, y fue increíble, pero también porque el Monster of Rock no duraba tres días, sino que era un evento de un solo día. Un día de lluvia, cerveza de mala calidad y la comida más horrible que he probado nunca.

Ninguno de mis amigos de entonces sigue yendo a festivales. Se puede decir casi lo mismo de mí, pero me encanta ir al Hellfest de Clisson, porque, lo creas o no, ¡se bebe y se come fenomenalmente bien!

If God is in the details, Satan is very busy in Hellfest!, porque hay tantos detalles (metaleros) que hacen que el Hellfest sea bastante único.

Claro, verás muchos carteles, estatuas e instalaciones increíbles dentro y alrededor del festival. Pero ¿llegar al punto de instalar en el aeropuerto de Nantes una guitarra Gibson SG de tres metros de altura y un bar pop-up que funciona con generadores en la parte trasera de una camioneta y que suena a todo volumen con temas heavy? Eso es tan acogedor como increíble.

Eso es un gran recibimiento, pero ¿y tener la oportunidad de comer ostras maridadas con vino mientras Slipknot suena a todo volumen cerca? ¿Qué tal beber su muscadet de marca Hellfest?

Disfrutar de buena comida es muy importante para intentar ver al mayor número posible de bandas en lo que es, ¡uno de los mejores carteles de metal del mundo cada año! Y, vaya, ¡este año tampoco va a decepcionar!

Agarrad los cubiertos, ponerse la servilleta en el cuello que vamos a saborear algunos de los platos increíbles que el Hellfest ha preparado para el menú de este año!:

MAINSTAGE 1- Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Bring me the Horizon / Iron Maiden / Limp Bizkit / The Offspring

El peso de la historia recae aquí. Iron Maiden, desde Reino Unido, siguen siendo una institución del heavy metal, con un directo que mezcla épica, teatralidad y precisión tras décadas liderando el género.

Desde Alemania, Accept continúa defendiendo el heavy más clásico con riffs afilados, mientras los estadounidenses Queensrÿche aportan ese toque progresivo y conceptual que marcó los años 80.

Uno de los momentos más especiales será el 40 aniversario de Helloween, pioneros del power metal europeo, con un show que promete repasar toda su trayectoria, desde sus himnos más rápidos hasta sus composiciones más melódicas.

El contraste lo pone Limp Bizkit, iconos del nu metal estadounidense, con un directo que sigue siendo puro caos controlado, frente a la elegancia alternativa y atmosférica de A Perfect Circle.

Static-X mantiene viva la llama del industrial metal, mientras Tom Morello, desde su faceta en solitario, lleva su característico enfoque experimental de la guitarra a otro nivel.

El bloque más eléctrico lo completan los suecos The Hives, puro garage rock desbordante de energía, y Rise Against, referentes del punk rock melódico con mensaje político.

Mención especial merece Pennywise, históricos del hardcore melódico californiano, que esta vez pisan el escenario principal —algo poco habitual—, y los irreverentes The Dwarves, siempre imprevisibles.

MAINSTAGE 2- Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Deep Purple / Sabaton / Volbeat / Bad Omens

El segundo gran escenario reúne diferentes generaciones y estilos. Megadeth, liderados por Dave Mustaine, llegan con nuevo material, reforzando su legado dentro del thrash metal técnico estadounidense.

Junto a ellos, Anthrax mantiene intacta su energía crossover, mientras Sepultura sigue representando el metal brasileño con una contundencia que ha evolucionado con los años.

Desde Reino Unido, Deep Purple aporta historia viva del rock, y Alice Cooper convierte cada concierto en un espectáculo teatral lleno de la mano del padre del shock-rock.

Muy a tener en cuenta el ascenso de Bloodywood, banda india que mezcla metal con sonidos tradicionales de su país, atentos que este puede ser uno de los directos más sorprendentes de este año.

El apartado más técnico lo lidera Opeth, desde Suecia, maestros del metal progresivo, mientras Volbeat sigue combinando metal, rockabilly y hard rock como si no fueran géneros distintos.

WARZONE STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Social Distortion / The Dillinger Escape Plan / Hatebreed / The Addicts

El Warzone es pura intensidad. Social Distortion, desde California, presenta nuevo disco con su característico punk rock con raíces en el rockabilly.

El regreso de The Dillinger Escape Plan tras años de parón es otro de los momentos más esperados, con su mezcla de mathcore caótico y precisión quirúrgica. Cuidado con el moshpit aquí que va a ser bastante intenso!

Leyendas como Circle Jerks y Buzzcocks mantienen viva la historia del punk, mientras Cro-Mags y Shelter representan el hardcore neoyorquino.

La Dispute aporta un enfoque más emocional dentro del post-hardcore, y el cartel se completa con Cancer Bats, Die Spitz y Drain.

VALLEY STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Kadavar / Mastodon / Cult of Luna / Down

El Valley es, para mi, el corazón emocional del festival. Tienes el volumen y la distorsión como en el resto de escenarios, pero a mi al menos, me llegan más hondo las bandas que ponen aquí.

Mastodon, desde Atlanta, llega con cambios en su formación guitarrera, lo que añade interés a un directo siempre técnico y potente dentro del sludge y el progressive metal.

Uncle Acid & The Deadbeats (Reino Unido) y Elder (EE.UU.) lideran el lado más psicodélico y stoner del cartel. Uno de los grandes momentos será la vuelta de Acid Bath, banda de culto del sludge metal de Louisiana, cuya reunión supone un acontecimiento histórico para los fans del género.

También destaca el regreso de Soilent Green, otra formación clave del sludge/death que llevaba años sin subirse a un escenario.

El bloque se completa con nombres fundamentales como los belgas Amenra, maestros del post-metal emocional; los suecos Cult of Luna, referentes del género; o Primitive Man, sinónimo de oscuridad extrema.

También estarán Torche, Slift, Bruit y Down, junto a Corrosion of Conformity, que llegan presentando nuevo material dentro de su característico sludge/hardcore sureño.

ALTAR STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Igorrr / Blood Incantation / Deicide / Napalm Death

El Altar sigue siendo el refugio del death metal en todas sus vertientes. Y algunas son muy locas, porque lo de Igorrr es una pasada. Si no los conoces, ve directamente a Blastbeat Falafel, y luego vuelves y me cuentas como te has quedado. A lo mejor me gustaría que llevaran menos bases en vivo pero es que son una locura en cuanto a temas y composición.

Deicide, desde Florida, son una de las bandas más influyentes del death metal clásico, mientras Possessed —considerados pioneros del género— aportan historia pura.

Blood Incantation, desde Estados Unidos, ofrece una visión más progresiva y cósmica del death metal, mientras The Halo Effect reúne a ex-miembros de In Flames en una propuesta de death melódico sueco.

Especial atención a Impureza, banda con base en Francia que fusiona death metal técnico con flamenco, creando un sonido muy distintivo.

El nivel técnico lo elevan Defeated Sanity y Fulci, mientras DVRK aporta un enfoque más moderno.

TEMPLE STAGE – Cabezas de Cartel (J/V/S/D): Skald / The Gathering / Behemoth / Mayhem

El Temple es uno de los espacios más especiales del festival, centrado en propuestas más atmosféricas y espirituales dentro del metal.

The Gathering, desde Países Bajos, representan una de las trayectorias más interesantes del metal alternativo y atmosférico, con una evolución que los ha llevado a terrenos más etéreos.

Los portugueses Gaerea se han consolidado como una de las bandas más intensas del black metal moderno, con una propuesta emocional y visual muy cuidada.

Perchta, desde Austria, combina black metal con elementos folklóricos alpinos, mientras Hulder aporta un enfoque más crudo y tradicional dentro del género.

El dúo australiano Austere destaca por su black metal depresivo, cargado de atmósferas melancólicas, y Scour —con miembros de la escena extrema estadounidense— garantiza agresividad sin concesiones. Completan la experiencia ritual nombres como Non Est Deus y Vigljos.

Bueno pues hasta aquí, el repaso que hacemos de parte del festival, yo no sé como vais de hambre después de leer esto, pero a mi se me va a hacer eterna la espera! Qué lejos queda el 18 de Junio!!!!

Texto & Artwork: D4mDens

Agenda: ALTARAGE + INERTH + AKOUPHENOM en Oviedo

Northern Blaze Prods nos ofrece una nueva velada de metal extremo en la ovetense Lata De Zinc. En esta ocasión el próximo sábado 5 de abril los protagonistas serán los bilbaínos Altarage, el combo madrileño Inerth y los coruñeses Akouphenom.

Para Altarage será su primera vez en Oviedo, el trío vasco abraza el death metal experimental como banda sonora para presentar su quinto lanzamiento discográfico «Worst Case Scenario«, publicado por Doomentia Records en septiembre del 2023.

Nacidos de las cenizas de Looking For An Answer, Inerth practican un ecléctico sludge death doom industrial inspirado en los 90. Presentarán el mini LP «Hybris«, publicado a través de Abstract Emotions el pasado 2024.

Desde Galicia con su característico y disonante black / death los cuatro jinetes de Akouphenom presentarán sobre el escenario de la Lata su último disco «Death.Chaos.Void«, editado por Avantgarde Music en octubre del 2023.

A partir de las 20 horas. Precio único en taquilla 15€

Reseña: Adrift «Dry Soil» (Monolito Records 2025)

Bajo la denominación “Dry Soil” se esconde el cuarto trabajo de los madrileños Adrift. Un total de seis temas producidos al alimón entre la propia banda y Santi García, quien se encargó de grabar y mezclar estas pistas en el Ultramarinos Costa Brava entre enero y febrero del pasado 2024. La formación actual se compone de Jaime García en baterías, Daniel Chavero al bajo, David López en guitarras y Jorge García en guitarra y voces. Con masterización de Víctor García (Aathma, Toundra, Ikarie, Bloodhunter…) y diseño y fotos de Jorge García (Ból! Estudio), el disco vio la luz vía Monolito Records el pasado 31 de enero.

Irrumpe denso “Overload” para sentar así las bases (o algunas de ellas) sobre las que se desarrollará el álbum. Hay cierta tensión en esos primeros riffs, en el juego que proponen ambas guitarras durante el prólogo. También una cuidada línea de batería de Jaime García. Me agrada la construcción de las estrofas, que vienen a contrastar con el desgarrado, indómito y definitivamente árido registro de Jorge García. Etiquetados a veces como “death metal experimental”, es esta una formación que no se doblega al blast beat incesante, que surca caminos más próximos al sludge más atmosférico. La producción, o cómo la mezcla acierta a equilibrar todos los elementos presentes, pone a estos Adrift, perdonen el tópico, a la altura de cualquier banda foránea. Sirva el poso más espacial que precede al epílogo como muestra.

Todo resulta de lo más orgánico. Sin maniqueos trucos de salón capaces de pervertir su manera de entender el metal extremo. Y “Concrete” es la mejor prueba de ello. Adrift arremeten más vivarachos ahora, con un bajo que percute con insistencia en ambos canales. Jaime García vuelve a dejar otra inquieta línea de batería, que acompaña a unas guitarras que ganan peso y crudeza aquí. Es el corte más rácano, en cuanto a duración, de todo el álbum, lo que no quita para que la banda lo recubra de buenos cambios de ritmo, apostados siempre en ese post metal crudo y arenoso. Lo mejor es el modo en que la banda parece terriblemente cómoda en este registro algo más vivaracho, entregando por igual atmósfera, músculo y desgarro.

Edge” toma el testigo a base de reincidir en esos biorritmos más altos. En un riff que, tras cada escucha, no deja de recordarme a los (tristemente) desaparecidos Moho, Adrift proponen un viaje inclemente en el que cruzan guitarras de un poso casi psicodélico con riffs heredados directamente del black metal. Contorsionando géneros, tejiendo cuidados cambios de ritmo sin olvidar su cara más descosida y visceral. Sorprende, aún en un álbum como este, la tensa calma de su extenso tronco central, con Adrift transitando por un páramo inhóspito y desolado. Desesperado festín riffero, que Jorge García recorre en su habitual registro ominoso y descosido. Toda esa amalgama sónica viene a contrastar con la más acusada calma que irrumpe más adelante, con el bajo de Chavero superpuesto ahora a ambas guitarras. Guitarras algo efectistas aquí, que toman en este tramo final sonoridades más próximas al stoner, sin que ello venga a traicionar el espíritu mismo del tema que las acoge. Que pese al amplio abanico de influencias que manejan sean capaces de mantener un nexo común entre todas ellas creo que habla muy bien tanto de la producción de la que gozan estos seis temas como de su buen hacer como compositores.

Restart” puede ser la que inicia de forma más amable de todo el tracklist. Es metal algo trotón, que despliega un nivel técnico sin florituras ni excesos. Operante siempre en favor de la propia composición que las aloja. Lo que sorprende aquí sin embargo son esas voces limpias, de aire casi ritualista, y la forma en que conjugan con el siempre árido y roto registro de Jorge García. Un corte que viene a romper con muchas de las ideas preconcebidas del álbum a estas alturas, siendo lo suficientemente hábil para mantenerse dentro de las propias fronteras del género. Hay riffs que tranquilamente pueden recordar a King Crimson, engarzados por unas baterías de Jaime García ahora un tanto más lineales. El tramo final se empecina en devolvernos a esos Adrift más atrevidos y atmosféricos sobre unas baterías casi marciales, desembocando finalmente en un curioso epílogo. Estupenda.

Agradecida calma la que propone el prólogo de “Blood Kills The Soil” con esas guitarras ahora algo tímidas, que vendrán de nuevo a contrastar con el iracundo registro de Jorge. Un penúltimo corte que afianza la cara más atmosférica de los madrileños, apoyada en una producción que parece entender a la perfección el material que tiene entre manos. Hay un poso algo más psicodélico aquí, que imbuye unas estrofas por momentos atrevidas e incluso desafiantes. Hay una mayor linealidad aquí y sin embargo puede que se trate del corte más excéntrico y diferente de los seis.

La final “Bonfire” parte desde un prólogo de fuerte poso atmosférico, aupado por una serie de arreglos de un cariz casi cinemático. Adrift se toman su tiempo ahora, de hecho composición más ambiciosa del álbum, y pronto dibuja guitarras que, sin ir más lejos, podrían recordar a los Tool más recientes. La voz de Jorge aparece ahora algo más hundida en la mezcla, generando una cierta extrañeza conforme transcurren las primeras estrofas. Las baterías de Jaime García recuperan aquél brillo de comienzos del álbum, ayudando a que la banda teja pequeños pero hábiles crescendos. Todo confluye en un puente central cercano a la ensoñación onírica. No diré que me recuerda a Alcest pero sí que intuyo un lejano guiño al shoegaze en estas atmósferas ahora apaciguadas. El cuarteto trama un largo epílogo en el que brillan sobremanera los riffs de Jorge y David, que terminarán por confluir en el cierre más abrupto que recuerdo en mucho tiempo. Un final estupendo en cualquier caso.

Uno de esos discos que solo entrará a una primera escucha a los muy duchos en el metal más desesperado y sofocante. Un viaje atmosférico por contornos a veces nada amables, que desafía al oyente casi a cada paso pero que, aún ahí, sabe tejer pequeños remansos de calma y sosiego. Con una gama riffera capaz de tender puentes entre el progresivo más clásico, el death a veces aberrante y el black más avezado, (casi) siempre bajo la angustiosa voz de Jorge García, Adrift han trazado un álbum que les debería confirmar como punta de lanza del post metal dentro de nuestras fronteras. Si tanto “Dry Soil” como estas palabras os llaman la atención, el próximo jueves día 6 de febrero tenéis una cita con ellos en el chigre cultural ovetense La Lata de Zinc.

Texto: David Naves