Reseña: World Of Decay «Four Paths Trough Hell» (Autoproducción 2023)

Primer Ep para los asturianos World Of Decay. O lo que es lo mismo: D.J. al bajo, Leo Duarte en baterías, Rafa Howler en guitarras y Flo García a la voz. “Four Paths Through Hell”, que viene precedido por una serie de singles, amén de múltiples cambios en el seno de la banda, se grabó en los Breakdown Studios de la mano de Neftalí Vázquez (Aneuma, Absalem, Actvs Mortis, Beast Inside, Sound of Silence…) y vio la luz a finales de mayo.

The Crow” abre el Ep de forma nada compasiva. Firme, bien plantada y casi siempre alta de revoluciones. Y es que más adelante transigirá cara a acomodar ritmos menos vibrantes, al tiempo que incorpora riffs cuyo aire sureño me lleva a pensar en propuestas a priori ajenas como Crowbar o, por extensión, Down. Funciona en su ir y venir rítmico y tonal. Apoyada en una mayor vistosidad técnica en su tronco central, deja para el cierre su riff más redondo y las voces más cavernosas y crudas de Flo. Breve en el tiempo pero finalmente atractiva en su diversidad.

The Cycle” en cambio se apoyará en un prólogo que profundiza en aquellos pequeños vestigios melódicos que el tema inicial incorporaba en lejanía. Se reproduce ahora, por contra, una encarnación más liviana. De forma muy marcada en estribillos y más escondida en los distintos engarces entre estrofas, con World Of Decay transitando así por otro tazo diverso, alterno y poco lineal. Será en su tronco central donde se manifieste ese metalcore de fuerte raíz groove e irrumpan una serie de riffs capaces de recordar a Meshuggah, o por la derivada más próxima al metalcore, Veil Of Maya. Pero si algo llama especialmente mi atención aquí son las capacidades atmosféricas que muestra el combo en su epílogo. Estupenda tanto por construcción como por ejecución.

The Fucking Road” regresa a aquellos tonos más sureños que la banda desplegaba en el corte inicial, con Flo en tonos más limpios, bien asentados en ese inicio más leve que la banda despliega aquí. Un corte que pronto transige hacia posiciones más recurrentes, ganando en solidez aquello que pueda perder en frescura. En cualquier caso abrasan esas voces de su tronco central, y de alguna forma, ese solo un tanto perdido en la mezcla que adorna el epílogo.

43rDn4” habrá de irse por encima de los seis minutos tras partir del prólogo más calmo y sosegado del Ep. Sorprenden esos tonos, por momentos, casi lindantes con el post-rock más casual. Un poco también la forma tan repentina en que irrumpe el habitual metalcore enfebrecido de los asturianos. Composición llamativa en cuanto a riffs y gran uso de los dos canales el que vendrá a hacer la mezcla de Nefta aquí. Dignos de mención también los pequeños acentos sinfónicos que embellecen la composición. Pero sobre todo, la casi ausencia de voces, corte en gran medida instrumental, y el buen solo de Tony Liz Garden que anticipa un epílogo de inequívoco sabor francés (Gojira). Lo breve de su aspecto vocal le confiere cierta extrañeza. También su trazo, el más progresivo (con muchas comillas) del Ep y que va desde lo más espacial a lo más crudo con naturalidad y fluidez. Buena por construcción, adornos y ejecución.

Así las cosas, no sorprende cómo “Psychosomatic” reconduce hacia posiciones más habituales. Canónicas incluso. Puede que me desagrade, sin disgustarme, la forma en que la batería predomina en la mezcla, arramplando en cierta medida con el poso más melódico que buscan las guitarras aquí. También me resultará menos llamativa que sus compañeras en lo que a escritura se refiere. Sin embargo no deja de ser un corte hábil en cuanto a la combinación de sus diversas capas y tonos. Llamativa pero menos que otros cortes dentro del Ep.

Llevaban tiempo peleándolo y por fin pueden decir que tienen su primer Ep en la calle. Y hay que decir que parten con buenos indicios. La banda, a la que hemos visto en infinidad de formaciones de un tiempo a esta parte, acomete un quinteto de cortes entre el metalcore y el metal de corte más sureño, salpimentado por hábiles guiños que van del progresivo más leve al post-rock más casual. Sin llegar perder nunca el foco y construyendo temas de manera hábil y dinámica. Enhorabuena.

Texto: David Naves

Deja un comentario