Los segovianos Lujuria cumplían 30 años de trayectoria en el 2020. La pandemia trastocaba todos sus planes para celebrarlo pero no evitaba el nacimiento del proyecto «10 cuadros, 10 vídeos, 10 canciones, XXX años«. Llevado a cabo junto a los alumnos dela Escuela de Arte y Superior de Diseño de Segovia, manteniendo en todo momento el protocolo de protección establecido para el alumnado, serealizaban los cuadros y una grabación que dada su duración y originalidad, se podría calificar como película. Una obra única en la que a través de los artistas que significan el futuro de la cultura segoviana, se cuentan los XXX años de Lujuria reflejados en técnicas artísticas y audiovisuales. Hasta el día 23 de diciembre, uno a uno, los vídeos que forman la película verán la luz a través del canal de Youtube de la banda.
En el 2022 si las circunstancias lo permiten arrancarán de nuevo su actividad en directo que les traerá a los escenarios asturianos en el mes de marzo. La cita será el sábado 26 de marzo en la sala Gong de Oviedo de la mano de la promotora FNR Asturias.
Nunca es tarde si la dicha es buena, y es que no ha sido hasta ahora que nos ha llegado este “Suckcess”, editado en mayo de 2021. Son Grapeshot y vienen de Madrid a presentarnos el que es su tercer disco de estudio, que sucede al Ep debut “Sons Of Betrayal” (autoedición, 2013) y los largos “The Scene” (Rock-CDRecords, 2014) y “All About To End” (autoedición, 2017). La banda integra a la base rítmica Miguel García-Monge (bajo) y Marcos de la Calle (batería), la dupla guitarrera Jose A.Poveda y Borja Cabello y finalmente la voz de Esteban Muñoz. El disco se grabó y mezcló en La Casa del Ruido bajo la atenta mirada de Dani Blanco para posteriormente ser masterizado en Sonimal. Veamos qué nos ofrece.
“Morning Rally” es un arranque demoledor, con toda la guisa de haber sido confeccionado cara a desnudar la cara más vigorosa y animal de los madrileños. Directo, de trazo simple y evidente pero bien construido, con algún que otro contrapunto resultón y que, presumo, les puede funcionar como un tiro sobre las tablas. Adolece, eso sí, de una base rítmica un tanto difuminada en la mezcla, algo que acabará por restarle algo de eficacia.
“Cold Hustler” acelerará aún más los biorritmos del disco, firmemente sustentado, ahora sí, en una batería que ha ganado en presencia con respecto a su predecesora, ampliando así el impacto de la que es una entrega ágil en cuanto a estructura, edificada sobre un riff un tanto genérico pero que, en sus alternancias, acostumbra a carburar. Más tensa, groovie y pesada en su tronco central, con Muñoz sacando partido a su registro menos abrasivo y al que sucederá un lucido solo de guitarra como paso previo al desatado epílogo. Estupenda.
“Out Of My Hands” levanta el pie del acelerador para moverse inicialmente en ritmos medios, con Muñoz dibujando la que es una de las líneas de voz más diversas de todo el trabajo. Destacará este tercer corte además por lo diverso de su construcción, rica de nuevo en alternancias y dueña de una gran labor a nivel técnico. Acertadísimo el tono melancólico que deja el solo que habita el puente y epílogo, cabe decirlo, algo más conformista, que en cualquier caso no empaña la que sin duda es una de las mejores ofertas de este “Suckcess”.
“Right On” representa una apuesta por el metal más rocoso y arrastrado, trufada de riffs monolíticos pero certeros, ricas alternancias vocales y una construcción lo suficientemente íntegra como para mantener el interés del oyente. Encuentro particularmente acertado el camino que introduce al puente central, gracias en parte al rico trabajo armónico que entrega. Groove sureño alto octanaje y fácil digestión.
Estupendo el riff que entrega una “Walk In Sand” desde luego mucho más sencilla en cuanto a escritura, que vendrá a oxigenar el disco tras un par de entregas más ambiciosas y retorcidas, y aún así se las arreglará para resultar atractiva por de tanto en cuanto resulta más que notable desde el plano ejecutivo. La estupenda línea de voz que entregará Muñoz vendrá a dar la razón a quienes en su día apostaron por ella como uno de los anticipos del álbum.
Como anticipo fue también esta “We’ll Return”, en lo tonal una de las entregas más exógenas de este “Suckcess”. Viene de la mano de un riff con poca rima dentro de un disco al que oxigena de forma notable. Y lo hace gracias a esos aires marciales que desprende, siempre bien secundados por otro notable desempeño técnico, apoyado en un trazo ágil y sugerente. Un acierto más que sumar a la lista.
Así las cosas, “Beholder” retornará a figuras más identificables. En concreto, a la rabia transformada en velocidad que exhibían los cortes iniciales. Y hay que decir que lo hará sin olvidarse de los debidos contrapuntos en su escritura. Unos blanquinegros en cuanto a construcción que funcionan como un tiro y la convierten en otra entrega tan ágil como convulsa. Mucho ojo al inteligentísimo epílogo.
“Parricide” sigue en esa terna de metal acelerado y a la par alternante, pero es verdad que no me engancha igual que alguna de sus compañeras. Su desarrollo es correcto, Muñoz pergeña una línea de voz diversa y atractiva pero, en general, siento que su base rítmica acusa una notable falta de pegada, en especial durante las partes más aceleradas. Sea como fuere, una fugaz “A Hostias” será la encargada de cerrar esta fiesta apostando, no cabía otra con ese título, por la cara más visceral y descarnada de los madrileños, apenas contrarrestada en su tronco central por un metal más pesado y groovie. Correcta sin más.
Desde luego se puede acusar a Grapeshot de cierta falta de originalidad pero nunca de no creer firmemente en lo que hacen. Y aunque hay aciertos y errores en el disco, lo cierto es que no puedo decir que me haya aburrido con las escuchas de este notable tercer largo de los madrileños. En la buena dirección.
Los locales Mercurio son un espacio cultural polifacético en Mieres (Asturias). Abrían sus puertas allá por el 2016 y en la actualidad ya son casi una veintena de bandas las que disfrutan de sus instalaciones. Compuestas por una sala polivalente y dos locales destinados a asociaciones artísticas y culturales, el próximo sábado 18 de diciembre se inaugurará una nueva sala con el concierto ofrecido por las formaciones locales Green Desert Water, Joel Jefferson Stalin y Matöse.
El precio de la entrada, de venta únicamente en taquilla, será de 5 euros.
El combo melodeath Arch Enemy estrena «House Of Mirrors» su nuevo sencillo. Mezclado y masterizado por Jacob Hansen, la canción se estrena en forma de videoclip obra de Grupa13.
Tras el estreno el pasado 21 de octubre de «Deceiver, Deceiver» llega este nuevo tema, el segundo en 4 años para el combo internacional. Tras estos dos anticipos el que será el tercer trabajo de la banda con Alissa White-Gluz a la voz y que comenzaba a gestarse en otoño de 2018 aún no tiene fecha definida para su publicación.
Alissa define «House Of Mirrors» como una canción que se adentra en la psique humana. Autora de la letra durante una época oscura de bloqueo distópico y estricto, se identifica con la sensación soledad, aunque nunca se está realmente solo cuando estás rodeado por versiones pasadas y futuras de uno mismo. Por su parte Michael Amott, autor de la música, afirma que todo comenzó con la guitarra que arranca la pista, auténtico metal de los 80. Como siempre se barajaron bastantes arreglos y demos diferentes hasta la versión final que define como «jodidamente» perfecta.
Monasthyr estrena vídeo lírico para «Cómplice de Traición» como primer adelanto de su próximo disco «Eterno Linaje«. El esperado nuevo trabajo de la banda verá la luz el próximo 18 de enero a través de Maldito Records. Reserva disponible a través del siguiente enlace a El Tridente: https://www.eltridente.es/607_monasthyr
Acompaña al video la confirmación de sus primeras fechas promocionales en directo:
22 enero – Desván Fest III (Oviedo) 12 febrero – Gasteiz in Metal (Vitoria-Gasteiz) 19 febrero – Sala Potemkim (Salamanca) 4 junio – Sala Black Bourbon (León)
Green Desert Water estrena videoclip oficial para «Too Many Wizards«, tema incluido en su nuevo disco «Black Harvest» publicado el pasado 5 de noviembre a través del sello norteamericano Small Stone Records.
El joven power trio Brea retoma los escenarios mañana en la omnipresente Sala Gong de Oviedo. Presentarán su nueva formación y los temas que formarán parte de su esperado álbum debut en una velada en la que compartirán escenario con el cuarteto garajero Los Gatos de Chernobyl que darán repaso a su primer LP «Enfermo» publicado en el mes de abril.
“Kivshan” es el cuarto disco ya para los death melódicos israelíes de Haifa, Prey For Nothing. O lo que es lo mismo: Iftach Levi (bajo, batería y voces adicionales), Michiel Rutten y Dima Kogan (guitarras) y YotamDefiler Avni (voz). Las baterías y las voces de este “Kivshan” se grabaron en los Bardo Studios de Ramat Gan por Yonatan Kossov (Amorphis, Orphaned Land, Therion…), mientras que fue el propio Iftach Levi quien hizo lo propio con bajo y guitarras en su propio estudio de Hadera. Finalmente, el Triptykon, Noneuclid y Dark Fortress Victor Santura se encargaría de mezclar y masterizar las pistas resultantes en su Woodshed Studio de Landshut. Con una portada corriendo a cargo del cada vez más solicitado artista también israelí Eliran Kantor (Atheist, Testament, Despised Icon, Ex Deo…), veía la luz el 7 de mayo vía autoedición.
“Angels Of Atheism” en realidad lleva intrínsecas en su ADN unas cadencias más propias del thrash más melódico, donde eso sí, Avni ya da buena cuenta de la versatilidad que ofrece su garganta, con ese registro siempre rasgado pero más grave o agudo según convenga, lo que termina por dotar a la línea vocal de este primer corte de un más que atractivo gancho en este sentido. En gramáticas es simple, típico tema apertura que, además, fuera adelanto del mismo. Queda la cara más virguera de los israelíes para un largo epílogo, sabiamente alejado de exhibicionismos recalcitrantes y/o ególatras, cocinando en definitiva un más que correcto arranque.
Y como si del negativo de una foto se tratase, Prey For Nothing colocan justo a continuación uno de los cortes más ambiciosos de todo el disco. Este “The Sword Devours” con el cuarteto ampliando los horizontes de su particular visión del death melódico. Desde una producción más rica y detallada hasta un mayor despliegue de riffs, llegando hasta bordear parajes progresivos, pasando por una variedad tanto rítmica como tonal que terminara por propiciar, como digo, una de las ofertas más complejas, entretenidas y llamativas de todo el trabajo. “Ocean Of Tar” profundiza en el tono más apagado de su predecesora, caminando a tientas entre la pesadez y la elegancia mientras la dupla guitarrera no ahorra en detalles de sobrada calidad técnicos. Más enfurecida conforme camina por su tronco central, donde Levi dejará incluso algún blast beat ocasional, y más atmosférica a la par que virguera mientras transita por su epílogo. Buenos duelos de guitarra en esta parte, de nuevo bien pensados y medidos, nada autocomplacientes y siempre al servicio de la canción que los contiene. Y no al revés.
“Each Other’s Throats” recupera aquellos aires thrash de comienzos del álbum, si bien aquí los reviste de una mayor agilidad en el trazo, a la par que los acompaña de una amalgama mayor de detalles. Pesada primero, algo groovie incluso, más retorcida después y en general tan diversa que por momentos puede parecer poco cohesiva. Papel fundamental para las diferentes afinaciones de guitarra que se muestran, y los contrapuntos que surgen de esa disparidad. Con mucho una de las entregas más curiosas, por atrevida, de todo el trabajo. El tema título“Kivshan”, por su parte, engaña con un prólogo de lo más académico que torna después en medio tiempo de gran elegancia y termina convertida finalmente en un melodeath de mejor encaje con el tono imperante dentro del álbum, donde hay lugar tanto a una calma de voces cristalinas como al retorcimiento más técnico y exuberante.
A continuación tenemos una “The Pinnacle” que se dividirá en cuatro partes. A saber:
“Peshat” no sorprende en sus vaivenes tonales, si bien está ejecutada con el mimo suficiente como para captar la atención hasta del oyente más distraído. Hay buenos riffs, un más que interesante uso de los contrapuntos y, como guinda, una de las líneas de voz más interesantes, por su elasticidad, de todo el disco.
“Remez” entregará en su prólogo un pequeño acercamiento a riffs más propios de bandas como Gojira o incluso Meshuggah, para después mutar en un thrash moderno, acelerado, repleto de alternancias vocales, rayano en el prog durante su puente central y más que eficaz a la hora de insuflarle aire fresco al disco. Atención al elegantísimo solo de guitarra que antecede al epílogo.
“Derash” es con mucho lo más marcial que contiene esta última obra de la banda israelí, lo que no quita para que adornen su trazo partes más veloces, así como otras de un groove más evidente, aunque siempre lejano de la caricatura. Mucho más académica, blast beats mediante, mientras traza su llamativo puente central. Algo exhibicionista, cierto es, pero nunca aburrido.
“Sod” ahonda de primeras en la cara más técnica de P.F.N. para después derivar en un melodic death metal de ambientes nórdicos y tono acechante, a lo que contribuye en gran medida la sequedad casi monocromática del riff en que se sustenta buena parte de su primer tercio. Sorprende, por tanto, un tronco central remansado, que no tranquilo, y que anticipa el trazo más Åkerfeldtiano del epílogo. Magnífico cierre.
En la calle desde hace meses no obstante creo que bien merecía esta reseña aunque sea un tanto a contrapié. Al final, casi una hora de música donde, partiendo de los cimientos del death melódico más tocón, Prey For Nothing construyen una amalgama de canciones más que interesantes en cuanto a ejecución y diversas en lo estilístico, yendo del thrash al progresivo sin excesos ni tampoco alardes, las más de las veces con sobrada elegancia y logrando que una obra tan extensa en el tiempo no alcance a resultar pesada. Por contra, es verdad que en esa diversidad se pierde algo de cohesión, hecho ejemplificado sobremanera en un corte como “Each Other’s Throats”, pero ya sabéis aquello de que para hacer una tortilla hay que romper algunos huevos. Toda una sorpresa.
Tony Martin, muy recordado por su paso por Black Sabbath, estrena «As The World Burns» como primer sencillo de presentación de «Thorns«, su próximo disco en solitario que verá la luz el próximo 14 de enero.
El nuevo trabajo será distribuido para el mercado americano por Dark Star Records y por Battlegod Productions internacionalmente marca el regreso del vocalista británico tras 15 años de silencio discográfico. Reconocido por su etapa al frente de Black Sabbath, inicialmente de 1987 a 1991 y de 1993 a 1996, Martin es el segundo vocalista con más permanencia en la banda tras Ozzy Osbourne. Este nuevo disco cuenta con las colaboraciones de Danny Needham (Venom), Magnus Rosen (Hammerfall), ScottMcClellan (coautor de varios temas del álbum) y Greg Smith entre otros.
El trío alicantino Badana arrancará el 2022 en Madrid con un concierto conmemorativo al 40ª aniversario de su fundación.
Tras la magia vivida en casa durante la fiesta celebrada en el Teatro de Ibi (Alicante), la Asociación Rock Machine junto con el Ayuntamiento de Getafe ofrecerán el domingo 16 de enero en el Teatro Federico García Lorca de Getafe un concierto único en la capital. Una cita exclusiva en la que repasarán sus grandes éxitos acompañados por invitados ilustres del rock patrio como Carlos Pina (Panzer) entre otros.
Como declarase el propio Armando de Castro a un medio local hace escasas fechas, la despedida de Barón Rojo es “un último vuelo con muchas escalas”. Una de esas escalas aconteció el pasado domingo en la sala ovetense Tribeca Live. La banda, esto es, el mencionado Armando de Castro (guitarra y voz), su hermano Carlos (guitarra y voz) y la base rítmica que conforman Rafa Díaz (batería) y José Luis Morán (bajo).
La larga cola que se formó a la puerta de la sala ovetense auguraba una buena entrada. Y si bien no diría que el recinto estuviese abarrotado, sí que esta última escala del Barón en Asturias pareció encontrar respuesta, esta vez sí, en el tantas veces esquivo público asturiano.
Una vez dentro, lo primero que observamos es lo austero de la puesta en escena. Un escenario pertrechado con lo básico, donde eso sí llama la atención la mampara que nos separa de la batería de Rafa Díaz. A eso de las 20:30 da inicio el show con una intro de corte épico que coge con el pie cambiado a más de uno. Tras ella, en bandeja, el primer clásico de la noche, que no es otro que “El Baile de los Malditos”, celebrada con algarabía por la audiencia y entregando un sonido claro y nítido pero también potente.
Si bien es cierto que tanto Armando como Carlos nunca llegan a estar cómodos a la hora de defender el aspecto vocal de estas canciones, huelga decir que el cariño y empuje de la audiencia hace mucho por saldar el envite. Un público que apenas perdonó estribillo durante toda la noche y que puso sus cuerdas vocales a tono durante una de las primeras joyas ineludibles de la noche como es “Los Desertores delRock”.
El desfile de clásicos es inevitable. Y el nivel al que son desarrollados, nivel vocal al margen, es intachable. Hay bandas que envejecen y con ellos sus habilidades a la hora de representar dignamente sus canciones en directo. No pareció el caso de Barón Rojo el domingo, quienes ejecutaron su setlist de manera impecable.
Las no tan habituales ”Al Final Perderán” o “Herencia Letal” ponen el punto de color, así como “El Presidente” enfervoriza a los más acérrimos y pone la directa hacia el tronco central del show. Ese en el que nos dejarían con “Hijos del Blues”, “Con Botas Sucias”, atravesada por una fugaz versión del “Born to be Wild” de Steppenwolf, y en especial una “Breakthoven” que pareció ser la más celebrada por sus fans en esta parte troncal de la velada.
Y claro, de aquí al cierre, toda la artillería pesada. Empezando por “Concierto Para Ellos”, siguiendo con “Incomunicación” y “Canon Cañón”, es difícil errar el tiro. Para cuando aparecen “Las Flores del Mal” y “Los Rockeros Van al Infierno” antes del obligado parón previo a los bises, la comunión es total. Y aunque noté ya muy justo de voz a Carlos a estas alturas de la noche, el empuje y el calor del público le arroparon como nunca. Presentación de la banda primero y la pequeña versión del “Asturias Patria Querida” por parte de Armando arrancarían dos de las grandes ovaciones de la noche.
En los bises se desata la locura. “Cuerdas de Acero”, “Hijos de Caín” y en especial, claro, “Resistiré”, junto a las inevitables “Siempre Estarás Allí” y “Barón Rojo” (donde la guitarra de Armando se puso en huelga) vuelan altísimo, finiquitando un show que dejó con una gran cara de satisfacción a sus fans, afónicos de corear unas canciones que son historia viva de nuestra música y dichosos de poder despedir como se merece a una banda legendaria.