Crónica: Unexpectance + After Salem (Oviedo 18/4/2026)

Dos de dos. El pasado viernes acudíamos a la presentación del nuevo álbum de Beast Inside y, antes casi de darnos cuenta, nos volvíamos ver las caras con nuestra querida Gong para ver cómo Unexpectance hacían lo propio con el estupendo “Solus Ipse” (reseña). Por suerte para ellos, no estaban solos ante el envite. La buena gente de After Salem, banda que continúa donde lo dejaran Absalem, acudían prestos en apoyo de los ovetenses.

No solo el nombre ha cambiado en el seno de After Salem. La banda estrena nombre, sí, pero también logo (obra de Belén Lobeto) y batería, siendo ahora Marco Valera (Dumange, The Black Panthys Party, Nicotine Bubblegum…) el encargado de marcar el ritmo del cuarteto. El resto sigue inalterado en las figuras de Mike Gómez (guitarra), Carolina García (bajo) y Gina Barberia (voz). Pero tras el casi lleno de la jornada anterior, el sábado tocó enfrentarse a la cruda realidad. Muchos los bolos coincidentes en diferentes puntos de la geografía y poca gente con que llenarlos. Ello no es óbice para que estos renovados After Salem salgan a cuchillo, como por otro lado viene siendo costumbre en la banda. El mencionado nuevo logo ocupa el fondo del escenario. Y “Charcoal Heart” supone un arranque donde Mike Gómez pone de su parte en el fuerte pulso melódico de la composición. Buen sonido, además, del que disfrutan ya desde el comienzo. No terminaba de tenerlas todas conmigo, dado lo vivido en la jornada anterior, pero al final salió cara.

Gina, como siempre, hizo gala de su habitual dualidad vocal. Delicada en el limpio, desgarrada en el roto, su baile entre registros es santo y seña de la banda. Y “Lord of the Flies” deja tanto un buen puente, con ese breakdown tan bien cortado, como un buen solo por parte de Mike. Todo funciona porque la remozada base rítmica aportó toda la contundencia que se esperaba. “Sad Since 1995” es fácilmente uno de los cortes más idiosincráticos de esta banda. Gin se la dedicó a quienes hubieron de lidiar con “una madre tóxica, un padre ausente…” y todo entregó un poso más atmosférico, también más melancólico, que no hizo sino aumentar la paleta sonora del cuarteto.

Para o más bien sobre la familia que sí elegimos, “Loyal to the Bone” le sirve a Gina para brillar desde su registro más limpio, en fuerte contraste con ese epílogo descarnado y contundente. Siempre con un ya muy seguro Marco Valera en baterías. Y al final, si bien la entrada ni se acercó a lo visto la jornada anterior, si que, menos mal, dejó de ser el solar que nos encontramos al llegar. Fue la propia vocalista la que no quiso olvidarse de Belén Lobeto, a quien agradeció la creación del nuevo logo. Del rabioso presente saltaron curiosamente a los lejanos inicios, esa “The Forest” que siempre recuerdan, el primer corte que compusieron y que, en contraste con la dirección actual de la banda, permite contemplar de un plumazo cómo de grande ha sido su evolución. Una de las que más y mejor acertó a conectar con la gente.

Y vuelta de nuevo al presente para el debut en vivo de su última creación, una “Cherry Blossom” que debutara en vídeo hace escasa fechas y portadora de un riff que, pienso, gana una barbaridad en su traslación al directo. Y casi como resorte a ese poso algo más delicado, colocan “Heads Will Roll”, de seguro uno de sus cortes más juguetones. Imprescindibles esos coros de Carolina aquí y una banda que acertó a sonar más grave y rotunda. Para el cierre quedó “Haunted”, que Gina introdujo asegurando que versa sobre “una tía que se enamora de un fantasma”, algo que “le pasa a muchas”, apostilló Carolina, con ironía y también con razón. Para qué engañarnos. Lo mejor es que quedó claro el buen nivel que poseen. También que si había nervios derivados del cambio de formación, estos no traslucieron al resultado final. A afianzar esta nueva etapa. Esperamos ser testigos.

El fenomenal “Solus Ipse” bien merecía una entrada de relumbrón. No fue el caso y es un fastidio siempre que coincide tanta oferta en una única fecha. Sea como fuere, Unexpectance no iban a perder la oportunidad de darle a su tercer largo el tratamiento que se merece. Con un sonido tan contundente y redondo como nos tienen acostumbrados, todo se dispuso en pos de un bolo de los buenos.

Sobre todo porque Vaan resultó mucho más asentado que en mi anterior encuentro con la banda, aquél show en compañía de Hiranya en 2024 (crónica). Es algo que salta a la vista y sobre todo al oído nada más arrancan con “Noesis”, una de las propuestas más firmes de ese tercer largo, con el frontman alternando entre graves y rasgados sin dejar de moverse por todo el escenario. Buenos detalles de Aitor G. Stamper en el puente y en líneas generales una banda sonando tan comprometida como compacta. Muy segura de sí misma.

Y es que dio toda la impresión de que alcanzaban la Gong con los deberes más que bien hechos. Que quería movimiento, exclamaba la voz de Unexpectance. Y para ello dispusieron el vigor y la fuerza de “Sophrosyne”, donde vivieron a fuerza de colisionar furibundos blast beats de Luis Barrientos con su cara más atmosférica. Miki Méndez, puede que algo discreto en lo gestual, dibujó no obstante un estupendo solo aquí. Para “Momiji” son abundantes los detalles melódicos que dibuja ahora Nacho Peña. La diversidad con que se desempeñan, el modo en que Barrientos hilvana todos y cada uno de ellos. Y, al frente, un Vaan dejándose la piel por implicar a la gente. Un público, cabe decir, que si bien menos numeroso que la cita previa, sí que mucho más animoso.

Fue el propio vocalista quien introdujo el que fuera segundo single del nuevo álbum apostillando que “nos iba a dar con él en toda la cara”. Y es que “Ataraxia” destapó, aún si cabe, la cara más violenta del quinteto. También los tonos más desgarrados del frontman. Una celebración del metal más contemporáneo que Miki López cierra con otro gran solo de guitarra. De verdad, y sin querer leer cartillas de ningún tipo, que empecé a sentir lástima por quienes no pudieron (o no quisieron) acercarse a verles. Luis Barrientos marcó la brutal entrada de “Ethos”, propulsando al quinteto hacia su cara más furibunda y devastadora. El movimiento entre el público se magnificó. Unexpectance no aflojaban y el público, al que se sumó Vaan en el tramo final, tampoco. Gustos individuales al margen, a estas alturas del set empezaba a pensar que, hoy por hoy, son la formación más solida y contundente de nuestra (tan denostada) escena. Lo escribo como lo siento.

Pero como no solo de “Solus Ipse” vive uno, llegó el turno de volver la mirada hacia el anterior “Vortex” y rescatar aquél tema apertura “Guerra Interior”, donde brillaron los buenos detalles de Nacho Peña justo en las partes más violentas del corte. Y tras otro buen solo de Miki Méndez, la llamada de Vaan al wall of death. Que si bien no fue el más numeroso que hayamos visto allí dentro, dejó claro que el público del sábado sí que estaba por la labor. La voz del quinteto agradeció de hecho ese movimiento por parte de la gente. Y arremetió con una “Nematomorpha” que nos devolvía la cara más salvaje del quinteto, con un doble bombo verdaderamente lacerante por parte de de Luis Barrientos.

Antes de “EmpíreoVaan anuncia que se van tomar un descanso, momento que aprovecha Barrientos para un pequeño e improvisado solo de batería. Fue, en efecto, una de las pocas pausas que se permitió una banda muy segura y convencida en todo momento de sus posibilidades. Y ya fuera por el pequeño break que se tomaron o por otra serie de motivos, lo cierto es que sentí que su gama riffera se recrudecía de manera notable en su paso al directo. Al cierre quedó un breakdown de los que invitan a romper suelo y cercenar cervicales. Lástima que uno no esté ya para según qué trotes. No faltó el debido agradecimiento a la buena gente de After Salem. También a nosotros por ser “un público de puta madre”. “Hybris” se alimentó entonces de una mayor brutalidad (si cabe) pero también de una cierta carga atmosférica. Nacho Peña ayudó haciendo tapping aquí y, entre todos, acertaron a enfrentar su cara más elegante con la más violenta.

Para “Gnosis” ya me fue quedando la impresión de que Vaan había aguantado mejor el tipo que en mi anterior cita con ellos. El rodaje, los ensayos etcétera desde luego han ido dando sus frutos. El vocalista hace muy suya “Hipersomnia”, una de las ofertas más redondas del anterior álbum. Para el cierre quedó “Samsara”, con la banda vaciándose hasta su último aliento y Vaan perdido entre la gente. Benditos inalámbricos.

Soy más partidario de contar lo que sucede y no tanto de hacer quinielas, pero desde luego Unexpectance tienen ante sí un futuro que debería brindarles no pocas alegrías. Ellos han hecho sus deberes, está por ver si la gente hará los suyos. También lucen los renovados After Salem, quienes se mostraron tan elegantes y a la vez metálicos como acostumbraban bajo su anterior apelativo. Un placer siempre ver a unos y otros y contarlo por aquí. Vaya pues un abrazo así como un agradecimiento por todas las facilidades y mis sinceras disculpas por lo raudo de mi huida. Tened por seguro que nos volveremos a encontrar. De momento ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Erundina Artidiello

Arcanxo Festival 2026: Cartel Cerrado

La tercera edición del gallego Arcanxo Festival tendrá lugar el 17 y 18 de julio en A Freixa (Ponteareascierra su cartel y presenta el reparto de bandas por día. Centrado en los sonidos extremos, el evento continúa con su carácter autogestionado y una más que interesante oferta de acampada gratuita en un entorno natural cercano a la playa fluvial de A Freixa.

VIERNES 17 DE JULIO

Dark Tranquility
Hellripper
Sarcator
Induction
De l’Abîme Naît l’Aube
(DANA)
Endernity
Titano

SÁBADO 18 DE JULIO

Destruction
Venom Inc.
Wolfheart
Picture
ANZV
Savaged
Raze
Chaosaddiction

Entradas y abonos disponibles a través del siguiente enlace:
https://arcanxofestival.com/entradas/

Crónica: Beast Inside + Aneuma (Oviedo 17/4/2026)

La vida consiste en quemar etapas y la de Beast Inside, tras publicar su segundo álbum “Throne of Blood” (reseña), consistía en brindarle la debida presentación. Volvíamos pues a nuestra querida Gong, ya casi no recuerdo cuando había sido la última vez, no solo para ver al renovado quinteto thrash sino también para tomar la temperatura a otra formación astur: la buena gente de Aneuma. Buen combo para una noche de viernes.

Y buena acogida la que tienen los melodeath de Puerto de Vega Aneuma al arranque del set. Sin más apoyo que un telón de fondo con el logo de la banda, retumba la intro para después acometer “Your Doom”, inicio ya habitual (clásico incluso me atrevería a decir) para ellos. “Fall Apart” sigue mientras mantienen su habitual pulso entre la rabia de una (siempre indómita) Laura Alfonso y esos característicos solos de Borja Suárez. Sin solución de continuidad, tan bien engrasados como de costumbre, y con una Jane al bajo ya perfectamente integrada en la disciplina del combo. Sempiterna la luz roja que les bañó durante (prácticamente) toda la descarga y muy funcional ese groove tan marcado al final de “Flesh & Bone”.

Un groove y una pesadez que “Never Again” recoge primero para pervertir después en ritmos más vivos y vibrantes, siempre con un Jorge Rodríguez marcando el paso acompañado de su inacabable gama gestual. Otro buen solo de Borja Suárez aquí y, a tientas, fue quedando la sensación de que estábamos ante una buena versión de los asturianos. “Tear Down The Walls” se apoya en otro buen estribillo, imparable Laura aquí, y es que siempre parece inasequible al desaliento. La banda se mueve siempre en esa fina línea entre metal extremo, esas voces lacerantes, y el heavy más clásico, los riffs que traman entre los hermanos Suárez, Borja y Abel.

Break Out From Hell” viene con sorpresa incluida en forma de regreso a las raíces. Pau, el que fuera bajista de Aneuma, tomaba el relevo de Jane sobre las tablas. “Volvemos a donde empezamos”, había apostillado Laura. Enlazando un corte tras otro, con total naturalidad, “Ashes Of Your Fears” volvió a ser uno de esos cortes que siempre caen de pie. La banda conjugó su cara más ¿accesible? en este tramo del set. Porque “Chain Reaction”, ya con Jane de vuelta, es otro corte donde gana enteros la conexión con la gente. Gran estribillo y mejor solo, no me canso, amén de un Borja Suárez que sumó esfuerzos junto a su hermano en coros. Nos estábamos divirtiendo. Este tramo más ¿liviano? se cerró con un riff con un gancho que ríete tú de Julio César Chávez: “Circles Of Fire”. Me importa un cuerno qué digan los demás: esto es heavy metal, papá.

Sirvió la siempre combativa “Violet” para abandonar esa fase más “amable” y conducir hacia la cara más rabiosa y contundente de la banda. Abel se desgañitó en esos coros (“Fight the enemy!”) pero eché en falta algo más de calor por parte de la gente. ¿Qué pasó el viernes?. Sea como fuere, la poderosa “Light The Torch Of Strength”, tema apertura de su tercer largo, sirvió como acicate a los más adormecidos. Un trallazo bien llevado por Jorge tras parches y unos Aneuma que se vaciaron del todo aquí. A pesar de que el sonido no fuera del todo claro en momentos puntuales, la guitarra de Borja iba y venía durante ciertos solos, pienso que una versión más que notable de la pujante formación astur.

Beast Inside y su flamante nuevo disco bien merecían la buena entrada que registraron el pasado viernes. Era el momento, además, de comprobar de primera mano qué tal funciona esa nueva base rítmica que forman Adrián Granda en baterías y Alex Kai al bajo. Al igual que sus compañeros de cartel, sin más más apoyo que un telón de fondo con su logo y toda vez termina la intro, acometen una “Saint Pederast” en la que aciertan a hilvanar melodía y fuerza, con Alejandro muy activo tras el micro y Chema dejando su primer buen solo de la noche.

Ravenous Appetite” da de lo suyo a quienes les pedían una mayor contundencia. Son los Beast Inside más vibrantes, con unos Kai & Granda bien empastados, dando el obligado soporte a las guitarras de Chema y Pedro. “Cómo está Oviedo… aparte de muy parao” exclamó a término Jandro. Razón no le faltaba. A modo de antídoto, disponen la siempre vibrante “No Escape”, de aquél debut de 2022, pero ni por esas. Y mira que se desvivía Granda en baterías… Hubo agradecimiento a la buena gente de Aneuma. Y tiempo para descubrir la cara más lúdica de su habitual thrash metal. “Deadpool Into The Pit”, con cameo del susodicho inclusive, proporciona renovados bríos al discurso del quinteto. Sin abandonar su habitual thrash metal pero revistiéndose ahora de un tono algo más despreocupado. Ahí, pienso, aciertan al enlazar con la ciertamente irónica “Once Again”, con Chema pasando al bajo y Kai a la guitarra, dibujando un buen solo, además. Quienes recuerden aquella noche con Mortal Coil (crónica), sabrán bien de las habilidades del muchacho.

De vuelta a posiciones iniciales pero con Lorena Sküld arriba del escenario, llegaba el turno de “una lenta”. “Hydrangea II” es, desde luego, lo más diferente que hayan grabado nunca. Y la voz de Sküld desde luego otorga una nueva dimensión a la propuesta. Fue Pedro quien soleó aquí y tengo la impresión de que la banda al completo salió más que airosa del envite. “Momento Scorpions pasado” ironizó a término un siempre animoso Jandro, “una de las viejas, habla de la manipulación de los medios de comunicación”. Era el turno, claro, de volver al “Under Control” y rescatar “Brainwash”. Un corte muy muy rodado ya para ellos y, pienso, de los que mejor les funcionan.

Yoke and Arrows”, el yugo y las flechas, extrae luego su cara más técnica, Kai sumó en coros junto a Pedro y entre todos dejaron uno el puente más llamativo del set. Quedaban tres, anunciaba el frontman. Y que iban a ir una tras otra. A degüello, “God of Flesh” y su lacónico pero efectivo estribillo parecen sacar (por fin) a la gente de su letargo. Acompañamos con nuestras voces a Jandro durante los coros, y fuera animado por ese aliento o por la quietud imperante dentro de la sala, bajó a mezclarse con el público, buscando caldear el ambiente en este tramo final. Así las cosas, hubo (tímidos) pogos en “Watching Bleed” y un wall of death, roto por el grito “Netanyahu hijo de puta” en la final “War”. Que tendría que haber sido así desde el comienzo, exclamó Jandro. Razón no le faltaba.

Pero nos lo pasamos bien en cualquier caso. Dos formaciones muy queridas en esta casa, no vamos a mentir, y con las que siempre es un gusto encontrarse. Si además nos reparten buena cera, como fue el caso, pues ni tan mal. Unos encaminan rumbos, presupongo, hacia su cuarto disco mientras que otros presentaron su segundo disco con una sala repleta de buena gente. ¿Qué más pedir? Un poco más de movimiento por parte de la gente, supongo.

En cualquier caso, agradecer tanto a ambas bandas como a la buena gente de la Gong el trato y las facilidades dispuestas en favor de esta crónica, mandar un saludo a la compañía del antes, el durante y el después y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

Reseña: Crimsom Glory «Chasing The Hydra» (Bravewords Records 2026)

Surgidos a comienzos de la década de los ochenta, “Chasing The Hydra” es apenas el quinto largo de los prog / power de Florida (Estados Unidos) Crimson Glory, primero tras la resurrección del proyecto allá por 2023. Con los debuts de Travis Wills al micro y Mark Borgmeyer como guitarra solista más la presencia de los históricos Jeff Lords al bajo, Ben Jackson a la segunda guitarra y Dana Burnell en baterías. El disco ve la luz en CD y digital vía BraveWords Records mientras que No Remorse Records será la encargada de editar el vinilo.

Ni intros ni historias raras. Directa y al pie, “Redden The Sun” es un arranque a la vez clásico y vigoroso. Travis Willis echa mano ya aquí de ese registro tan teatral en sus tonos más altos. Percibo un cierto regusto a los Riot V más vibrantes en esos engarces entre estrofas. Y mientras que la producción juega a otorgar a cada elemento el peso debido a cada paso, los pequeños guiños progresivos son apenas una anécdota Que ya habrá tiempo de eso más adelante. Sea como fuere, buen solo de guitarra el que dibuja Borgmeyer, por mucho que repose sobre un riff un tanto recurrente. Un buen arranque de álbum.

Chasing The Hydra”, que fuera uno de los anticipos del álbum, recorta en tiempo aquello que gana en adrenalina. Unos Crimson Glory desobedientes de la edad que muestran sus carnets de identidad, procurando un power a la americana: conciso y directo. Willis parece ahora un émulo del mejor Geoff Tate, especialmente en estrofas, mostrando colmillo incluso en las partes más crudas, componiendo por ahí una más que interesante línea de voz. Las comparaciones con el tristemente desaparecido Midnight, siendo como serán inevitables, no empañan la buena labor del vocalista texano. Otra ración solista, ahora en formato duelo, ocupa el interesante puente. El disco sigue en vibras altas, mostrando una escritura bien equilibrada entre lo clásico y lo hábil.

Broken Together” hace por mostrar esas hechuras más progresivas. Lo primero en brillar es el notable trabajo de la dupla Borgmeyer & Jackson. Un corte, sí, que me recuerda a los mejores Queensrÿche (y no solo por el timbre de Willis, que también) y donde la producción, así como la mezcla, aciertan a la hora de amalgamar este metal a medio tiempo, a veces teatral, casi escénico, a otras más grandilocuente, cuando no directamente sinfónico. Natural en la forma en que introduce los distintos cambios tonales y que culmina en un puente de puro músculo técnico. Sin llegar al desbarre (amado y odiado) de unos Dream Theater pero confirmando que Crimson Glory han vuelto a lo grande.

Angel In My Nightmare”, a la sazón corte más extenso del álbum, arranca en balada acústica, elegante, distinguida; para después recorrer y mostrar lo mejor de una banda como esta. Esas teclas que acompañan al prólogo bien me podrían recordar a las que encuentro en un álbum como “Brave New World” de Iron Maiden. De nuevo la banda muestra una escritura clásica, preñada de giros inteligentes así como riffs precisos y con gancho. Todo es a ratos algo teatral. Más que a Geoff Tate, Willis casi recuerda a King Diamond aquí. Bien está en cualquier caso la labor de Borgmeyer y Jackson en guitarras. De esas que, reza el tópico, ganan una barbaridad con el paso de las escuchas.

Indelible Ashes” engaña con ese prólogo tranquilo, al que sigue uno de mis riffs favoritos de este quinto trabajo. En una onda que bien podría recordar a Symphony X, acompañada de ciertos dejes medio orientales, esta resulta en una entrega de gran personalidad dentro de “Chasing The Hydra”. De ahí que apunte, lo pienso así, a crear cierta división entre los fans de la banda. Con eso y con todo, otro corte bien trabajado desde el aspecto técnico, que si bien no ofrece grandes novedades en lo que a escritura se refiere, me resulta en esto un corte algo más plano y sencillo de lo normal, sirve al menos para aumentar la paleta sonora de este nuevo trabajo.

Así las cosas, “Beyond The Unknown” se moverá por terrenos mucho más heavies. Con el bajo de Jeff Lords altísimo ahora en la mezcla, Crimson Glory van componiendo un corte sobrado de gancho tanto en voces como en riffs. Bien trazado entre hábiles cambios de ritmo y eficaces adornos técnicos aquí y allá, tengo siempre la impresión de que la banda está mucho más que cómoda aquí. Idea esta que el solo doblado previo al epílogo no hace sino reforzar.

Encaramos entonces la recta final con una “Armor Against Fate” que de nuevo vuelve a circular en ritmos vivos mientras Willis reincide en esos tonos tan teatrales. Un vocalista que, pienso ahora mismo, no podría encajar mejor en la (actual) propuesta de la banda de Sarasota. Buenos riffs de la dupla Borgmeyer & Jackson, un trazo ágil pero congruente y otro puente a la Queensrÿche resuelto con el que puede ser el solo más ambicioso de todo el largo. Huérfana tal vez del gancho que sí tienen otros cortes de este “Chasing The Hydra”, resulta finalmente uno de esos cortes que disfruto más con la cabeza y no tanto con el corazón.

Pearls Of Dust” compone un curioso juego entre la pesadez del prólogo y el metal vivaracho, tan a la americana, que ofrecen las primeras estrofas. Hay un cierto protagonismo de un Dana Burnell quien compone ahora una más que llamativa línea de batería. Riffs que animan a mover el cuello, vistosas melodías en los engarces entre estrofa y estrofa y un Willis, aparentemente, más que cómodo tras el micrófono. No la más aventurada en lo que a escritura se refiere, pero un corte que ni mucho menos consideraría fallido. Siempre con ese buen gusto a la hora de desplegar un arsenal técnico sin abusos de cara a la galería. Operando siempre en favor de la canción y no al revés.

El final es para esta “Triskaideka”, que la banda estrenara como single allá por 2023, y que de nuevo camina por la senda más prog del quinteto. Un avanzar a medio gas, cuidado en lo que a producción se refiere, con Travis Willis ofreciendo una más que amplia gama de registros, componiendo otra poderosa, colorista incluso, línea vocal. En una onda que, a ratos, me recuerda a los Fates Warning de (buenos) álbumes como “Darkness In A Different Light” o “Theories Of Flight”, el disco se cierra con un buen gusto innegable.

Sin ínfulas, sin pretender ser algo que no son, sonando a muchas cosas pero, sobre todo, componiendo cortes atractivos, bien acabados y mejor ejecutados. Travis Willis es un vocalista capaz, que se mueve entre lo agudo y lo teatral, componiendo líneas de voz más que interesantes, si bien no sé hasta qué punto muchos aceptarán esos tonos tan teatrales (tan King Diamond en algún momento puntual) que dibuja.

El otro fichaje, Mark Borgmeyer, ha entregado solos más que interesantes. Y aunque habrá quien eche en falta algo más de vértigo gramático o de mordiente rítmico, lo cierto es que servidor disfruta de lo lindo con cortes como “Broken Together”, “Angel In My Nightmare” o el cierre “Triskaideka”. Hay algún riff que puede pecar de recurrente, pero son los menos. Un álbum que, en definitiva, trae de vuelta a unos más que dignos Crimson Glory veintisiete años después (¡!) del irregular “Astronomica”.

Texto: David Naves

Agenda: Diamond Dogs en Gijón

Retorno a los escenarios asturianos para los rockeros suecos Diamond Dogs. Con la presentación de su próxima obra de estudio «Similar Shakes, Different Distortion» y la celebración de su 35º aniversario, la formación recalará en el gijonés Teatro Albéniz el sábado 19 de septiembre.

Fuertemente inspirados en el rock británico de principios de los 70 y bandas como The Faces , Mott the Hoople o The Rolling Stones, el combo liderado por el carismático vocalista Sulo Karlsson y el ex Hellacopters Anders «Boba Fett» Lindström a la guitarra recalarán en Asturias previo paso por Valencia, Zaragoza, Madrid y Santiago de Compostela.

Entrada anticipada 23€ a través del siguiente enlace:
https://feverup.com/m/589879

Crónica: Perversiones (Puerto Vega 11/4/2026)

A quién no le va a gustar una buena dosis de perversión sonora. Quién no querría destrozar hasta sus mismas entrañas aquella canción con la que te taladraron los tímpanos tiempo ha. Devolver y con intereses el daño causado. El caso es que volvieron las Perversiones del Unirock a Puerto de Vega y había que repetir. Toda una pléyade de músicos, los mas variados instrumentos, atrezos varios y muchas ganas de divertir y pasarlo bien. Al tiempo, un vehículo para que los más jóvenes le pierdan el miedo a las tablas. Todo ello en un certamen que es una fiesta al cuadrado, que llena el pueblo hasta la bandera un día más y que siempre recibe al foráneo con el mejor de los talantes. Será el Espíritu Unirock ese de que tanto se habla.

Lo primero es recordar a Carmen Omar, emblemática conductora de las últimas ediciones del certamen, quien por diversos motivos no pudo estar presente en la de este 2026, y a quien mandamos un gran abrazo desde aquí. Su testigo lo recogió, aunque sin cantar, un infatigable Alberto Cabal (¿cuántos escalones subiste y bajaste a lo largo del día, criatura?). Antes de que todo arrancase, eso sí, y en un detalle que honra a la organización, la organización tuvo el detalle de acordarse de dos grandes amigos: Jaime Gayol y Mario Herrero, dos pérdidas irreemplazables y que siguen desangrando el corazón de muchos.

Antes de entrar en el concurso propiamente dicho, el escenario lo tomaron varios ganadores de ediciones anteriores, algo que, a mi modo de ver, sirvió para poner en situación a los advenedizos. Beast Inside, DonNadie o Los Repuntos nos fueron metiendo el gusanillo en el cuerpo…

Coyotes serían los encargados, esta vez, de iniciar las hostilidades. Es un decir. Banda creada para la ocasión, como muchas de las que desfilarían sobre las tablas, se emplearon a fondo con (o contra) “Can’t Fight The Moonlight”, el hitazo con el que LeAnn Rimes daba su particular bienvenida al presente siglo. Muy aclimatada para la ocasión. Farrapos de Ghaita, oriundos de esa comunidad que “por siglos fue el final de la tierra”, pondrían la nota folk – punk mientras rendían tributo a Andrés do Barro y su “O Tren”. Outlaws, otra de las formaciones paridas con motivo del evento, hicieron suyo el “Running Up That Hill” de Kate Bush, desligándose tanto de la original como de aquella icónica revisión que convirtió en inmortales a los alternativos británicos Placebo.

Para cuando Yes We Can rememoran a “Rosa de España”, la carpa que nos cobija parece quedarse pequeña. Toda una “Celebration”, desde luego. Entendiendo al dedillo el espíritu de una cita como esta, Los del Thrashtor Amarillo, con gente de Beast Inside en sus filas, irrumpen debidamente ataviados y prestos a insuflarle (evidentemente) thrash rabioso a “El Tractor Amarillo” de Zapato Veloz. A la larga y quizá por aquello de que la cabra tira al monte, una de mis favoritas de toda la jornada. Otros que, pienso, entendieron bien la jugada, fueron la buena gente de Mamones, quienes al modo Ramones (claro), le dieron su merecido al “Super Disco Chino” de (los imposibles, incalificables, inconcebibles…) Enrique y Ana.

Comfortin Lie, banda ya consolidada, se atrevieron con el “Espresso Macchiato” del estonio Tommy Cash y por ahí quedó, me atrevería a decir, una de las mejores voces de la tarde / noche. Y mientras que unos clásicos perversos, Los Repuntos, volvían a las tablas para retorcer al gusto “Moliendo Café” de Lucho Gatica, Los Goonies del Metal, jovencísimos ellos y ellas, destriparon a placer “Gasolina” de Daddy Yankee. Para delirio y gozo de no pocos en las primeras filas, he de añadir. Minipunto por la juventud (todos por debajo de los veinte había apuntado Cabal) así como por las pintas con las que se subieron a escena.

DonNadie rockerizan “Ella, La Muerte” de Vicente Fernández y Antón Aguilar, que sin desagradar, cierto es que me pasó algo desapercibida. Otro tanto podría decir del “Lela” de Dulce Pontes que sacaron adelante Cöver Crush. No así ese popurrí de Mecano que se marcaron Belladona, con saxo y todo. Hay algo que me descubren eventos como este y es lo desconectado que estoy, salvo cosillas puntuales, de la música que arrasa en los tiempos que corren. Uno, en su burbujita, alcanza a lo que alcanza, de ahí que cuando Los Goonies del Metal vuelven para decapitar (y me quedo corto) “Wannabe” de Spice Girls, qué turra disteis aquél 1996, hijas mías, servidor paladee todas y cada una de las agresiones cometidas sobre el original.

Maloserá, no haciendo honor a su nombre, dejaron otra de las que, para mí, serían una de las más interesantes de la noche al atreverse con, nada menos, que con “Libiano”, perteneciente a la celebérrima ópera de Giuseppe VerdiLa Traviata”. La vestimenta, así como las pelucas, por cierto, impagables. El Río Plakaje, por su parte, insufló nervio punk al “Hurt” de Nine Inch Nails (y que un tal Johnny Cash hiciese suyo allá por comienzos de siglo). Host, otros que ya parecen fijos en la cita en cuestión, derrumbaron hasta los cimientos “Torero” de Chayanne con la ayuda (del todo improvisada según nos contó él mismo de primera mano) de Pelayo López. Lo de Incidencia para con “Juan Castillo” (Los Chichos) pienso ahora que captó bastante bien el espíritu de la cita. Al menos la gente de las primeras filas así lo atestiguó. Y diría lo mismo de Plata o Punk, formación esta de las nacidas para la ocasión y que destapó una colisión casi imposible entre “Tuyo” de Rodrigo Amarante y “Otra Noche” de Kaotiko.

Claro que nada nos habría preparado para la irrupción, en el más amplio sentido de la palabra, de los numerosos Cabezudos Perversos, quienes en auténtica manada, realizaron un masificado popurrí de canciones populares. Incluso el técnico de sonido, un incansable Pablo Viña, apareció guitarra en ristre sobre las tablas. También el no menos infatigable José Carlos (Sküld) con su inseparable cuatro cuerdas. No poca la fiesta que montaron ni silenciosa la ovación que recibieron. De vuelta a formaciones más formales en cuanto a número, regresaron Plakaje para un “No Es Serio Este Cementerio” de, otra vez, Mecano. Otro trío, Señoras, y previa proclama “Asturias Antifascista Siempre”, se atrevió con “Azzurro” de Adriano Calentano. Tras ellos me gustó el modo en que Dominus Tempus revisitaron “Bandido” de Azúcar Moreno, fundiendo ésta con “The Kids Aren’t Alright” de The Offspring en su tramo final. Guiño perfectamente integrado.

Mueve Tu Grela nacieron para la ocasión entendiendo a la perfección, pienso yo, el espíritu perverso del certamen. Echaron mano de abanicos para dejarnos una (muy festiva) “Asi Foi” (Isabel Pantoja). En una vena más cercana a Plakaje o DonNadie, Valvulina dibujaron a su manera el “Tu Nombre Me Sabe A Yerba” de Serrat. La nota agria y contundente iba a llegar de la mano de Mestranzu D’esperteyu, banda que juntaba a Txeffy (Actvs Mortis) con Rafa Howler (World Of Decay) para descolocar no a propios pero sí a extraños con su vivisección a la deathcore del “Ma Baker” de Boney M. Incidencia volvieron entonces para recordar a los Payasos De La Tele a través de “Cómo Me Pica La Nariz” mientras caía en la cuenta de que fue precisamente recordando al clan Aragón que la buena gente de Ofensivos se alzó con el triunfo en la edición de 2024.

Al hilo de ediciones pasadas, Sküld ganaron en 2025 apostando el “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena sobre los cimientos del “Smells Like Teen Spirit” de Nirvana. Algo así fue lo que vinieron a hacer los chicos de Cöver Crush al colocar el “Ya No Quiero Ná” de Lola Índigo a lomos del “Du Hast” de los germanos Rammstein. El cierre fue finalmente para Broken Lights, quienes recordando la sintonía de la mítica comedia serial “Aquí No Hay Quien Viva” entendieron todo. Desde las pintas hasta el modo de encarar la propia interpretación, así como el recuerdo a las desaparecidas Mariví Bilbao, Emma Penella y Gemma Cuervo. Al cierre y tras injertar “Cuando Zarpa El Amor” de Camela, qué inevitable se me hizo pensar en Me Fritos And The Gimme Cheetos

Llegaba el turno de deliberar y votar en consecuencia… y de conocer el cartel de la próxima edición del Unirock. Una cita que, como ya bien sabréis para cuando esta crónica vea la luz, integran Blister en la sesión vermú, el habitual tributo al rock, y el plato fuerte con las descargas de Skontra, Mala Reputación, Iron Savior y Uli Jon Roth.

Pero, claro, aún quedaba recibir a la buena gente de Sküld, ganadores de la edición del año pasado y que nos iban a dejar alrededor de cincuenta minutos de su acostumbrado heavy metal de corte clásico.

Muy activo ya desde el inicio José Carlos al bajo, y fíjate que no había parado ni un momento durante la jornada. En Puerto de Vega la energía extra viene de serie, parece ser. No le iba a la zaga Lorena tras el micro. “My Mother Told Me”, además, dejaba un sonido nítido y a la vez potente. El tipo de música que hacen podrá gustar más o menos pero esta es una de esas bandas que siempre cumplen. Que, además, realmente dan la sensación de disfrutar con lo que hacen.

Huye”, viraje al idioma de Cervantes mediante, conecta en mejor medida con la gente. Jugaban en casa de todas formas. Buena ración de solos doblados a modo de remate. Y mientras que la inevitable “Odín” parece que se quedará en sus setlists para siempre, pensaba yo en el juego que dan una tarima o, en este caso, unos buenos cajones de graves. “Long Distance Reader” resulta en una oda al power metal más orgánico. Lorena, infatigable, se desvivía por meterse a la gente en el bolsillo. “Dear Son”, y dentro de lo que es una banda de heavy metal como esta, es cierto que deja un poso más oscuro.

Lorena brilla sobremanera al recordar la perversión con la que en su día no ganaron. Pero también cuando “The Rumor” ofrece un heavy menos vibrante, más chulesco. Siempre con ese inconfundible aroma old school que les caracteriza. Se atrevieron incluso a pervertirse a sí mismos, dándole renovados bríos a “Hear Me”, aquella balada / medio tiempo del debut homónimo de 2023. Una que estará en su próximo álbum, “cuando lo grabemos”, será esta “Blood Eagle” que se ha convertido ya en un clásico de pleno derecho. El cierre, como no podría ser de otra forma, correspondió a la perversión con la que ganaron en 2025, no otra que esa deconstrucción / reconstrucción del “Yo Quiero Bailar” de Sonia y Selena que comentaba por ahí atrás, con ese inefable escorzo de “El Xiringüelu” en su parte final. Como todos, pueden tener días mejores y días peores pero soy de la opinión de que siempre se lo pasa uno bien con ellos. ¡Venga a nosotros ese nuevo álbum ya de una vez!

Recontados los votos, echado mano de las matemáticas y desenredado el triple empate, según supimos de mano de Alberto Cabal, llegó el turno de conocer a los ganadores. Al igual que como apunté por ahí atrás, a la hora en que se publique esta humilde crónica ya los sabréis. Para aquellos cuyas vidas se rigen por el despiste, toda mi solidaridad (cada día somos más), os refresco la memoria:

Premio del público:

Mueve tu Grela – “Así Foi”

Premio a banda creada para la ocasión:

Los Repuntos – “Moliendo Café”

Premio a banda consolidada:

Malo Será – “Libiano”

Turno pues para que los ganadores re interpretaran las perversiones ganadoras y también para que nosotros, hora y pico de coche aún por delante, emprendiéramos el camino de regreso. O no del todo, aunque esa es otra historia y a su debido tiempo será contada…

Por nuestra parte nada más. Agradecer a la buena gente del Unirock el currazo que se pegan cada año con el evento. A la buena gente de Puerto de Vega el cariño con el que siempre reciben a estos pendencieros melenudos y por último, que no menos importante, a la afable compañía del antes, el durante y el después. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Pd: prometo hacer los deberes con el “Me And Bobby McGee” de Janis Joplin para el año que viene.

Texto: David Naves
Fotos: Carmen González / José Ángel Muñiz

Zurbarán Rock 2026: Uli Jon Roth y Secret Sphere Se Unen A La Fiesta

Con motivo de la celebración del 135 aniversario del periódico local El Diario De Burgos el festival  Zurbarán Rock amplia su oferta musical un día más con la participación a modo de bienvenida del guitarrista alemán Uli Jon Roth, el combo italiano Secret Sphere y la formación local Rockerizos.

El festival del que recordamos su carácter gratuito arrancará finalmente el jueves 9 de julio estrenando nueva ubicación, el Espacio El Plantío de la capital burgalesa.