Crónica: Caballo Moldavo + Strangis Guajes (Gijón 27/6/2026)

Estamos en época de festivales y haciendo un juego de palabras con la obra de Fernando Fernán
Gómez
, parece que «Las salas (no) son para el verano»… Pero a pesar de esto, no nos queríamos perder la presentación del “Marcados” de Caballo Moldavo para el público gijonés. Que sí; que desde su presentación en noviembre hasta ahora han tocado tres veces en Oviedo… ¿Y qué? Si algo me gusta, no voy a perder la oportunidad de volverlo a disfrutar. Además, en mi caso, la presencia en el cartel de Strangis Guajes era un aliciente más. El hardcore no es un palo que yo toque mucho, pero los gijoneses son unos históricos del panorama musical asturiano y merecen el más profundo de mis respetos.

Siempre que puedo, tengo la costumbre de acudir puntual a los conciertos. El ambiente a la puerta de las salas suele ser un buen termómetro de lo que te vas a encontrar en el interior, y he de decir que el panorama el pasado sábado era poco halagüeño. Apenas cinco o seis de los habituales en la puerta del Lucy Club y aún sonando las últimas pruebas de sonido. Un garbeo para tomar un refrigerio y vuelta a la sala a la hora de comienzo del bolo. ¿Y a quien te encuentras a la puerta?; a los músicos de ambas bandas dándonos la bienvenida. Como repetirían en el interior, nos disponíamos a concelebrar un concierto en petit comité (alrededor de quince personas, en el mejor de los casos).

Con el personal ya disfrutando del frescor del sótano, comienzan Strangis Guajes al grito de «¡Vamos Allá!» por parte de Villa. Abren su repertorio con ‘Mi Libre Decisión’. Sin dar un momento de respiro a los asistentes cae ‘Boicot’, y es que parecen decididos a darle un buen repaso a su “S/T” del ya lejano 1994.

En ese momento es Carlos, bajista y coros, el que se acerca a su micro para presentar a la banda y contarnos que es su segundo concierto en Gijón desde 2024, tras su vuelta a las andadas después de 26 años parados. Seguimos con el ritmo endiablado y se arrancan con ‘Quién Si No Tú’. Todos temas de dos/tres minutos… ¡y a fuego! A esas alturas el ambiente está más que caldeado y no sólo en sentido musical, también en el puramente físico, algo que también se nota en el escenario: «¿Qué tal llevamos el calor?»; inquiere el cantante. Y vaya si se nota… A bocajarro nos descerrajan ‘¿Qué Hemos Conseguido?’ y ‘Nada Está Perdido’.

El ritmo sigue frenético. «Nos quedan dos nuestras y dos versiones»: y esos dos temas van a ser ‘Sentido Común’ y ‘Coherencia’. Sus letras, por desgracia, no han perdido vigencia y están de más actualidad que nunca. En lo musical, maquinaria bien engrasada, con base rítmica speedica y la Epiphone SG de Dani rugiendo de forma desgarradora. Decir que la sorpresa para mí fue no encontrar a Gus tras los tambores, aunque el sustituto (desconozco si interino o permanente) cumplió con creces con su cometido. Y quedaban los anunciados covers. He de decir que con el primero, que no fue otro que el ‘Hard Times’ de los neuyorquinos Cro-Mags incluido en aquel “The Age Of Quarrel” de 1986, me llevé una grata sorpresa. Consiguió trasladarme por menos de dos minutos a la adolescencia y a mis primeros flirteos con el thrash y el hardcore punk. Terminaron con el ‘Can’t Tell No One’ de Negative Approach, dejando claro de donde mamaron en sus inicios, aunque a tenor del soporte utilizado para albergar su setlist, se podría decir que también son hijos de Julio Iglesias (careta mediante, ja, ja, ja…).

En resumen, un repertorio rápido e intenso que dejaba al respetable calentito para lo que quedaba por llegar. La descarga de Caballo Moldavo empieza con ‘Bienvenidos Al Valle Del Cielo’, tema perfecto para estos menesteres introductorios y que no tardará en ser una seña de identidad para los de la cuadra. Algunos problemas con el sonido: que si el micro no se oye, que si el bajo no suena… Pero no tardan demasiado en solucionarse. Con las cosas normalizadas, continúan con ‘Alimentándose En Secreto’ y ‘El Cuervo’. El señor Leónidas Hooves se marca dos grandes solos, dejando bien a las claras que el grupo va a poner todo de su parte.

Tras este buen inicio, es el momento para que el Reverendo Troath agradezca a los asistentes su presencia y a Strangis Guajes su acompañamiento: «Estamos en familia». Llega el momento de volver a sus orígenes con ‘Réprobos’. Otro buen solo de Leónidas e incursión del Reverendo entre el público, continuando con ‘El Blues Del Innombrable’. Hasta el momento, el repertorio se presenta calcado al de la Lata de Zinc de hace algo más de dos meses. Va a ser el ’Dirty Black Summer’ de Danzig el que rompa la dinámica de temas propios: primera versión, que no la única.

Retoman la presentación del LP con el tema que le da título: ‘Marcados’. Invitación a pasarse por la mesa del merchand y otro de sus temas bandera: ‘El Pantano’. Aprovechando el interludio instrumental de la dupla Leónidas/Hermano Lynnot, el Reverendo vuelve a bajar del establo; esta vez para llegar hasta la barra y hacerse con cervezas para los cuatro. Y es que, a estas alturas, el ambiente está más que caldeado. Y aún nos queda lo mejor.

Los versos de Octavio Paz declamados por el vocalista dan entrada a ‘Mi Muerte Centinela’. Esta es una de esas canciones que no te puedes quitar de la cabeza; ni la musicalidad, ni la letra. ‘Misa Negra’ no hace más que aumentar la sintonía entre banda y público. La base rítmica brilla de forma especial, siendo el momento estelar de Johnny Liver, que aporrea su instrumento hasta prácticamente quedarse sin baquetas.

Con ‘Revolve’ retornan uno de sus covers de cabecera. Y es que Melvins son sin duda una referencia para ellos. Y para terminar la presentación de su disco no podía faltar ‘Al Otro Lado Del Viento’, desde mi humilde punto de vista, el tema que más gancho tiene de su repertorio. Podían haberse quedado ahí, y habría sido más que suficiente, pero aún les quedaba «desgastar el serrucho». El broche final lo pondría ‘Green Machine’ de Kyuss y es que se nota que los moldavos llevan impregnadas esquirlas de ese stoner de los 90’s.

En definitiva, disco completo presentado, alguna mirada al pasado y un repertorio que ya es familiar para los asiduos. El crecimiento de Caballo Moldavo está siendo exponencial en los últimos años: una propuesta original, diferente, que empieza a necesitar algo más que tocar por Asturias. Aquí ya sabemos cómo se las gastan. ¡Suerte… y a por ello!

Texto: Tômi Röckdríguez
Fotos: Miguel Rubio

Reseña: Medussa «Mueran Las Ideas» (Coedición 2026)

Mueran Las Ideas”. Potente título para el que es el nuevo trabajo de los instrumentales cántabros Medussa: Juan Gutiérrez y Fernando Navarro en guitarras, Javi Arias en baterías y Pablo Vázquez al bajo. Juntos producen seis cortes que vinieron al mundo en el Ovni Estudio (Bonielles, Asturias). De la grabación se hizo cargo Sergio Firu mientras que mezcla y master corrieron a cargo de Pablo Senator. Con diseño de Mutta y fotos de Carlos Navarro Solís. Colaboran en la edición, ahí es nada, los sellos Conspiración De Iguales, Discos Macarras Records, Four Skulls, Muerte Matar Records, Primitive Noise Producciones, Producciones Tudancas, Quebranta Records y Vinilako. En la calle desde el pasado 18 de abril.

Casi más que arrancar, “Palabras” se tiende sobre el oyente. Un inicio reposado, santo y seña del género, desprovisto de pompa y grandilocuencia alguna. Superado ese arranque, se dan cita unas guitarras que bien podrían recordar a Tool. Pero cuando todo transige hacia un post-rock / metal más académico, ahí donde sale a relucir el buen sonido del Ovni, la banda emerge segura, confiada, concisa. Funciona la construcción de capas, también por el modo en que logran construir riffs con gancho. Con cierta pegada incluso. Buenas melodías y mejores crescendos en contraste con pasajes más limpios y desnudos, con Pablo Vázquez dando lustre desde las cuatro cuerdas. El corte toma luego un giro casi dramático. Por ahí surge (me resulta casi inevitable) un deje que me recuerda a los japoneses Mono. También la cara más amable de este cuarteto cántabro, en clara colisión con la mayor gravedad final. El juego entre canales de la producción (recomiendo al menos una atenta escucha con auriculares) opera de lujo en este tramo final. Un gran inicio de disco.

Ideas” continúa y expande ese mayor nervio. Hablando de nombres ineludibles, Toundra puede ser uno de los que mejor encaje tenga en este segundo corte. Todo resulta atravesado por buenas melodías y riffs que crujen sin desentonar. De nuevo sobre esas buenas líneas de bajo de Pablo Vázquez, Medussa construyen sobre ideas ya conocidas pero sin perder el tiento. Hay, de nuevo, pequeñas islas de rock remansado, casi intimista, y un sonido tan cristalino que uno se pregunta por qué hay gente que se va a grabar sus discos a yoquesé dónde, cuando al lado de casa somos capaces de sacar adelante producciones de este nivel. En cualquier caso, ojo al gancho que destilan esos riffs del tramo final o la pegada de ese epílogo. Es un rock que puede carecer de aspecto lírico alguno pero no por ello pierde (ni mucho menos) su capacidad de generar sensaciones en el oyente a poco que éste muestre un mínimo de atención, de interés.

Reconozco que siempre me cuesta subirme al arranque de esta “Certeza”. Un sentimiento extraño al echar a andar ese prólogo (y continuación) mansos y tranquilos. Es cuando entran esas guitarras claras, limpias, casi prístinas, que mi piel se eriza e incluso siento (o veces) un ligero estremecimiento. Es un viaje, hasta aquí, por los Medussa más calmos, con sonoridades tranquilas, alternativas a destellos, que se ennegrecen rumbo al tronco central de la composición. Aquí me resulta interesante el modo en que el trazo juega con las expectativas. Cómo el corte busca una explosión que no encontrará hasta superado su ecuador. Ahí me agrada la manera en que Javi Arias marca el paso tras baterías, lo orgánica que resulta su manera de entender el rock instrumental (post-rock, post-metal, llamadlo como queráis) aún cuando la intensidad sube varios enteros y, finalmente, ese aire más alternativo del epílogo. Un corte que siempre recibo con el gesto torcido pero que, de algún modo, se las arregla para atraparme.

Cadenas”, fue carta de presentación y pasa por ser además el corte más rácano (por duración) de los seis. Arrima más que nunca a la banda a las lindes del metal, insufla un cierto deje a los Pelican de Chicago y sirve, entre otras muchas cosas, para que Javi Arias despliegue una de sus líneas de batería más llamativas. Los poco más de cuatro minutos que marca en el reloj no quitan para que los cántabros hayan trazado un corte lleno de recovecos, buenos cambios de ritmo así como riffs firmes y concisos. Menos melódica (aunque tiene sus momentos) y más rocosa. Menos introspectiva, más pasional (si se quiere) y con una cierta sensación a que ha sido trazada con el directo como fin último. En ningún caso la desprecio pero sí que aquí dentro anidan cortes con los que conecto (incluso empatizo) en mayor medida.

Véase una “Insidia” que, de primeras, parece recoger y aumentar esa mayor gravedad que anidaba en el corte previo. Aquí de primeras me llama la atención esa cualidad tan rocosa del prólogo y los buenos detalles que Pablo Vázquez va dejando desde el bajo. Cómo sirve (casi) de contrapunto a las guitarras de Juan Gutiérrez y Fernando Navarro. Por momentos casi rozando el doom, uno podría pensar en unos primerizos El Altar del Holocausto, todo parece apostado sobre la cara más metálica del cuarteto cántabro. Lo que me agrada aquí es esa cualidad más atmosférica que desarrollan camino del puente. Ahí surgen voces graves, oscuras, que vendrán a ahondar aún más si cabe este dramático giro hacia el post más oscuro. El largo epilogo, no obstante, se consagra a unos Medussa que, sin perder una cierta gravedad, desde luego abrazan una mayor luminosidad en su música. Estupenda.

El corte final “Verdad”, amén de pasar por el más extenso de los seis, nos devuelve a parajes más tranquilos, a aguas más remansadas, para en un post-rock que bien podría recordar a mis paisanos de Azure, enseñar alguna de las melodías más orgullosamente memorables de este hábil “Mueran Las Ideas”. Reconozco lo sumamente placentero que me resulta transitar por todo este tramo inicial. Volver sobre esos tranquilos pasajes fijando atención en cada detalle. En cada línea presente en la mezcla. En la forma en que se conjugan las guitarras de Juan y Fernando. Lo bien que engranan esa redonda base rítmica. Luego la mayor gravedad que los encamina al tronco central me saca de ese ensimismamiento (si lo hubiere) con riffs directos, crujientes, de los que entran a la primera y anidan en tu subconsciente durante horas. Luego el corte emprende un diálogo consigo mismo, transitando por partes más juguetonas (esa que arranca sobre el 4:18 ¡me recuerda a The Edge!) otras casi bailables (pues anda que no tienen groove esas baterías de Arias) y finalmente abrazar una marcada melancolía camino del epílogo. Todo un viaje.

Qué bien han sabido conjugar todas sus influencias y plasmarlas en un álbum que, en ningún momento, corre el riesgo de resultar aburrido. Cabe mucho discurso en estas seis entregas y, mis sensaciones tras las distintas escuchas del largo, son las de estar ante un trabajo dotado de un dinamismo que debería hacerlo muy apetecible para todo fan del género. En la frontera entre el rock y el metal, construyendo cortes hábiles y orgánicos, donde todo opera en favor de las canciones y no de egos individuales. Nuestra escena instrumental sigue, pienso yo, en muy buena forma.

Texto: David Naves

Vendaval Fest 2026: Reparto De Bandas

La cuarta edición del lucense Vendaval Fest que tendrá lugar en Ribadeo los días 24 y 25 de julio presenta su programación completa y el reparto de bandas por día.

El viernes 24 el punk y la fusión serán los grandes protagonistas representados por la formación canadiense The Real McKenzies, Dakidarría, Ruxe Ruxe, Demenzia Social, Hamlet y DJ Tralla.

El sábado 25 arrancará al medio día con una sesión vermú denominada Vendaval Na Rúa ecabezada por Lija y Terciopelo, banda tributo a los navarros Marea, y la Green River Band, grupo tributo a Creedence Clearwater Revival. Ya en la jornada de tarde los protagonistas en el aparcadoiro das palmeras serán El Drogas, Benito Kamelas, Hermana Furia, Ochobre, The Lizzards, Las Moskas Retrompeteras y DJ Tralla.

Entrada por días, abono y zona de acampada disponible a través del siguiente enlace:
https://entradas.vendavalfest.com/

Z! Live Rock Fest 2027: Preventa Especial

Arranca la preventa para la edición más ambiciosa del festival Z! Live Rock que tendrá lugar en Zamora del 17 al 19 de junio de 2027. A partir de las 10 horas del lunes 29 de junio y solamante durante 24 horas se podrán adquirir los primeros 1.000 abonos para el festival.

Esta preventa exclusiva estará dirigida a quien haya formado parte del festival en ediciones anteriores, es decir, todos aquellos que hayan adquirido alguna vez una entrada para el festival recibirán en el correo electrónico utilizado en su compra una contraseña con la que podrán acceder a la venta anticipada del abono al precio especial de 120 € + gastos de gestión.

Además de las tres jornadas principales de conciertos, la programación volverá a extenderse más allá del recinto con iniciativas como los Showcases Z! Pro, previstos para el 16 de junio, y una nueva edición de Metal Town, que del 17 al 20 de junio llenará Zamora y Salamanca de conciertos y actividades paralelas.

Para esta próxima edición se impulsarán los packs de alojamiento + abono, una propuesta pensada para facilitar la planificación del viaje a quienes llegan desde fuera de Zamora.

Papa Roach: Concierto Exclusivo En Madrid

Papa Roach actuará en el Palacio Vistalegre de Madrid el viernes 4 de diciembre, fecha única en España de la mano de Route Resurrection.

Enmarcada dentro de su gira mundial «Rise Of The Roach«, la formación californiana llegará acompañada por los franceses Landmvrks y sus compatriotas Sleep Theory. Celebrando los 25 años transcurridos desde la su legendario álbum «Infest«, interpretarán himnos de ese disco, sus éxitos de siempre y prometen alguna sorpresa.

Entrada online disponible a través del siguiente enlace:
https://www.resurrectionfest.es/route/papa-roach-tour-2026/

Agenda: Fito & Fitipaldis en Gijón

Tras su paso en el mes de diciembre del pasado año (crónica) Fito & Fitipaldis regresará a Gijón un año después inmerso en la segunda parte del «Aullidos Tour«, orientada en esta ocasión a teatros y auditorios. De nuevo una doble parada en nuestros escenarios, con epicentro en el Teatro De La Laboral los días 22 y 23 de enero del 2027.

A través de un formato intimo recorrerá 21 ciudades con 42 actuaciones confirmadas. Entradas a la venta el próximo martes 30 de junio a partir de las 12 horas a través de los siguientes enlaces:
https://www.fitoyfitipaldis.com/
https://www.livenation.es/
https://www.ticketmaster.es/

Reseña: Exsilyum «Aut Omnia, Aut Nihil» (Autoproducción 2026)

Exsilyum nace de la reunión entre Solarys Rey y Akyles Guerrero. Juntos nos traen un álbum debut de “metal existencial” compuesto por doce temas grabados, editados y masterizados por Leo Peña en el Jotun Studio.

La entrada al álbum no puede resultar más curiosa: tiene corpus de intro, claro, pero torna después en una composición de auténtico peso. Tras la narración del prólogo, “Aut Omnia, Aut Nihil” se atiene a un metal de corte moderno, con Solarys hábil a la hora de bailar entre tonos, pero con su voz (a ratos) llevándose por delante el resto de elementos presentes en la mezcla. La construcción de estas estrofas me recuerda, más de una vez, a los aún reivindicables Stravaganzza. Estribillos elegantes y un armazón que va del metal sinfónico más recargado a casi la desnudez total. Echando como echo en falta un solo más prominente en ese tramo final, resulta un arranque de lo más prometedor.

Herencia De Silencio” es más picante, vibra con una mayor fuerza. Y siento que la producción, en líneas generales, gana varios enteros aquí. La línea de voz de Solarys, y que me recuerda en más de un momento a Mónica Naranjo, tiene algo de juguetona. Ella está, claro, muy hábil al micro. Y lo mismo su registro se asemeja al de la cantante de Figueres que acoge, salvando las distancias, tonos casi flamencos. Es un metal enjuto, de guitarras crujientes, bien construido, de los que parecen tener el directo como principio y fin, cuya carga sinfónica nunca opaca al resto de líneas. Directa y aún así menos sencilla de lo que aparenta.

Conflicto” pasa por ser uno de los cortes más extensos del debut. Trae aparejado, además, la colaboración del actual vocalista de Avalanch José Pardial, quien a veces a la par, otras en solitario, doblará voces con Solarys para un metal que fluctúa finalmente entre el melódico y el sinfónico. Hay riffs más serviciales que picantes, una producción bien equilibrada y otra de esas construcciones llenas de buenos detalles. Aún con esa duración nada contenida, siento que buenas ideas, como ese puente tan desnudo que irrumpe en su tramo central, bien merecían algo más de desarrollo. Con eso y con todo, una tercera entrega que se eleva en su tramo final gracias, ahora sí, al buen solo que lo ocupa. Grandes voces y un metal de lo más elegante.

La Espera” parece ahondar en una mayor oscuridad durante su prólogo. Es un arranque un tanto cinemático, con la voz filtrada de Solarys sobre una reverberante línea de piano. Después hay riffs rocosos, una voz casi omnipresente, y una letra que busca una cierta universalidad en su modo de entender los sentimientos inherentes a todo ser humano. No es el corte que más me llama la atención en lo que a trazo se refiere. Pero la buena labor de producción, esos riffs tan frontales, el solo tan vistoso y hábil que sucede al puente, así como ese cierre llamativo por grandilocuente terminan por construir una de los ofertas más llamativas de este debut.

Mentira” amenaza, ya desde el prólogo, con conducirse hacia un metal más mecánico, que sin llegar al vértigo electrónico de unos Electric Callboy, sí que merodea sin miedo por el metal industrial más formal, con ese inconfundible patrón bombo – caja, y Solarys elevando su voz al cielo en estribillos. Es extraña elección como carta de presentación, de tanto en cuanto no parece representar del todo al disco que la acoge, pero es otra de esas que, no dudo, les funcionaría en sus directos.

Y Ahora Qué” gira bruscamente el timón. Con colaboración del músico, compositor y multiinstrumentista afincado en Sevilla Anthony Castle, supone una balada en su estado más puro. Apenas una línea de piano acompañado de la Solarys más distinguida y teatral. Me agrada la forma en que va dese la delicadeza hasta la ruptura. De los tonos más leves a los más afectados con total naturalidad. Un oasis en pleno corazón del disco.

Con “Fuego Bajo La Piel” estamos ante el corte más rácano de todo “Aut Omnia, Aut Nihil”. Una duración más reducida que se traduce en un viraje, creo que no falto de habilidad, hacia terrenos más melódicos. Medio tiempo acompasado, bien construido en lo puramente musical, pero donde detecto unos estribillos algo atropellados. Acompañada de una buena sección solista previa al epílogo, es cierto que me ha pasado algo desapercibida tras las distintas escuchas del disco.

El piano vuelve a comandar un prólogo. En este caso, el de esta “El Amor También Se Rompe”, donde a mi subconsciente retornan aquellos Stravaganzza de Leo Jiménez y Pepe Herrero. Un tanto más ambiciosa desde el plano puramente técnico, puede ser el de estas estrofas mi riff favorito de todo el largo, opta en cambio por unos estribillos más acomodados en lo musical pero donde Solarys está realmente fantástica. Un corte que irá ganando colmillo en su parte central, entregándose a un metal más vivaracho y contundente, roto después por otro buen solo de guitarra primero, por la calma de ese pequeño puente después. Francamente estupenda. Fue uno del par de adelantos y puedo entender muchos de los motivos.

Con “Clarividencia” regresamos al terreno de las baladas, pero nada o muy poco tiene esta que ver con la anterior “Y Ahora Qué”. Da la bienvenida la Solarys más tenue, dibujando con poco más que su voz y unos leves arreglos un largo prólogo. Bonito, no exento de una cierta tensión, y que se irá elevando de un modo muy natural, sin prisas, sin aspavientos, hasta que la batería busque otros rumbos a la composición. De construcción eminentemente clásica, ni esconde sus influencias ni busca ser aquello que no es. Fiel y leal a un modo de entender este tipo de composiciones y, por ahí, a buen seguro recolecta de tantas fobias como filias.

Absentia”, aún cuando arranca desde la más pura calma, enseña después alguna de las guitarras más gordas de todo el largo. Una afinación no lejos de bandas que merodean el djent como puedan ser Vola, Periphery, Monuments… para un corte que apenas deja de jugar con la expectativa del oyente, a un tiempo el más avanzado por trazo y uno de los más recargados en estribillos. Puede que Solarys no esté tan efusiva como en cortes precedentes. Más comedida, sí, pero al mismo tiempo bien integrada en el espíritu de esta décima entrega. Interesante por el modo en que amplía el rango tonal del álbum.

Por tono y construcción, no cuesta encontrar paralelismos entre el prólogo de esta “Ríndeme” y la anterior “Clarividencia”. Balada de voz sobre piano en primer término, producción mediante, acoge después un tono más épico y sinfónico. Hay momentos que me podrían recordar a los primerísimos Within Temptation, una Solarys que vuelve a dar lo mejor de sí (de nuevo merodea el espíritu de Mónica Naranjo por estas estrofas) y tramo final aliñado por otro buen solo de guitarra. Fácilmente mi balada favorita de las presentes en este debut.

El cierre “Caer” magnifica esa cierta épica que se colaba por el corte anterior. Es un medio tiempo de aires casi paganos, casi desnudo de guitarras en estrofas. Cuando estas acompañan a Solarys en estribillos, de nuevo junto a esa carga sinfónica tan bien equilibrada, lo harán con cierta timidez primero, con más fuerza después, construyendo por ahí un corte hábil, el más extenso de los doce, con la depresión como trasfondo. Solarys acomete unas voces cada vez más teatrales en este final, bailando arriba y abajo con su registro para trazar una de sus mejores líneas de voz. Potente, epílogo, remate y broche por todo lo alto al debut del dúo.

Un primero disco que tiene de todo para satisfacer a los fans del sinfónico, también del melódico, y que en su (casi) una hora de duración picotea aquí y allá buscando construir canciones con personalidad, ricas en influencias y producidas (salvo algún detalle puntual) con todo mimo.

Solarys ha trazado grandes líneas de voz. Y aunque sea un disco más de canciones que de riffs, cierto que hay unos cuantos que han logrado captar mi atención. A ratos echo en falta una mayor presencia solista, pero la dupla Ángel Gómez & Álvaro Ruiz suma con los distintos solos que han dibujado a lo largo del disco. Tonos que van del sinfónico más en boga a tontear con el industrial más leve o el djent más casual. Todo sin perder el foco ni la personalidad en unas canciones, las más de las veces, bien construidas y mejor arregladas. No las tenía todas conmigo en una primera escucha (algo distraída) pero este es un trabajo de esos que ganan peso siempre que regresas a ellos. Trufado de detalles y buenas ideas y que habrá que ver si se queda en este mero ejercicio de estilo o, por el contrario, tiene continuidad en un futuro. Aquí somos todo oídos.

Texto: David Naves

Crónica: Black Bomber (Gijón 20/6/2026)

Las actuaciones en sala escasean en estas fechas dominadas por festivales al aire libre, pero quienes disfrutamos del formato íntimo —ese en el que la cercanía con los músicos multiplica la experiencia— tuvimos la suerte de vivir, el pasado 20 de junio, una noche memorable en la gijonesa sala Bola 8. Allí recibimos la segunda visita a Asturias de los leoneses Black Bomber, que presentaban su tercer álbum de estudio, «Heading To Hell» (reseña), del que ya dimos buena cuenta en esta página. Una velada cargada de sorpresas que comenzaron ya en los aledaños de la sala al ver la cantidad de gente congregada, venida de distintas partes de Asturias (Pravia, Puerto de Vega, Oviedo…) e incluso de León. Un preludio perfecto para una noche de reencuentros y camaradería.

La segunda sorpresa, esta vez menos amable, llegó cuando Pedro, guitarrista de la banda, me confesó que su bajista había abandonado el grupo esa misma mañana, justo antes de cargar la furgoneta. Un golpe duro para una formación que bebe directamente de la escuela de Motörhead, y que me hizo temer que el concierto pudiera resentirse. Con esa inquietud crucé las puertas de la sala.

A las 21:45 horas, Pedro Megatherion (guitarra y voces), Isi Gallego (batería), Javi LesPaul (guitarra) y Migui Albatross (voz) tomaron el pequeño escenario. Lo primero que hicieron fue explicar la ausencia del bajista y prometer que la suplirían con una dosis extra de actitud. Y vaya si cumplieron.

Abrieron con “Without Control”, tema que inauguró su discografía en el EP Baptized In Beer (2015), enlazándolo con “Unlucky Man” y “Raise Your Finger Up”, ambos de su primer LP Vol. 1. Desde el primer minuto quedó claro que el sonido era sorprendentemente sólido pese a la falta de bajo, un desafío que resolvieron con solvencia.

Migui anunció que era momento de visitar su último trabajo, comenzando por la homónima “Heading to Hell”, durante la cual Javi se lanzó por primera vez al foso para ejecutar un solo entre el público, que lo recibió con fervor. La sala, a estas alturas, era un auténtico horno, y solo estábamos empezando.

Sin descanso, atacaron “Rot In Jail”, un tema donde la sombra de Lemmy es especialmente evidente, para después regresar a su anterior álbum con “Blacklisted”. La voz rasgada de Migui encajaba a la perfección con el sonido crudo de las guitarras y la batería demoledora de Isi. Con “Rock ’N’ Today, Hangover Tomorrow” volvieron a su último disco, provocando los coros más multitudinarios de la noche. Un tema diseñado para el directo, con un estribillo pegajoso que invita a cantar.

Siguen recorriendo su discografía con “The Arsonist” y “My Fuckin’ Motorbike”, dos piezas de su primer LP que permitieron a quienes no conocíamos en profundidad su trayectoria apreciar su evolución musical: del rock más directo de sus inicios a un sonido más pulido y contundente. “You’re Wrong” dejó uno de los solos más potentes de la noche, con Javi nuevamente entre el público y Pedro y Migui recorriendo el escenario sin descanso. La complicidad entre ellos era evidente, y su disfrute contagioso.

El fantasma de la falta de bajista volvió a aparecer varias veces a lo largo de la actuación, más como desahogo emocional —sin duda les supuso un palo doloroso— que como queja técnica pues el sonido era demoledor. En un momento dado, incluso hicieron un “casting improvisado” preguntando si había algún bajista entre el público. Juanjo (Edén) subió al escenario para brindar con ellos, aunque sin llegar a tocar.

Tras este pequeño respiro tocaba incendiar de nuevo la sala con la muy apropiada “Burn Your Church”, que enlazaron sin respiro con “Outlaw”. El público intuía que el final se acercaba y comenzaron los tímidos gritos de “¡Otres tres!”, a lo que Migui respondió afirmando que todavía les quedaban algunas balas más en el cargador.

Sonaron “Beware Of Me” y “Whisky Priest”, uno de los temas más adictivos de su último trabajo gracias a su riff pegajoso, quizá el único momento donde la ausencia del bajo fue más notable. Siguen con la rápida “Lords Of War”, con la dupla de guitarras echando el resto y supliendo con nota la carencia mencionada.

La traca final comenzó con “Rock’n’Roll Overdose”, coreada y bailada pese al calor sofocante, y culminó con su himno “Black Bomber”, con Migui entre el público compartiendo el micrófono con los asistentes.

Pero no podía ser el final. Todos, músicos y público, estábamos con ganas de más y, tras la insistencia del famoso cántico ¡Otres tres! y pese a afirmar que no sabían ningún tema más, se arrancaron con una improvisada versión de “Ace Of Spades” un homenaje inevitable a su mayor influencia que puso el broche de oro a una magnífica actuación.

En definitiva, una gran noche de rock’n’roll sin concesiones de esas que cualquier amante del género —y especialmente de Motörhead— sabría apreciar. En mi caso, superó con creces mis expectativas. Si tienes ocasión de ver a Black Bomber, no lo dudes: su directo es pura energía.

Agradecer a la sala Bola 8 las facilidades brindadas, a la banda su cercanía tanto antes como después del concierto, y enviar un saludo especial a los muchos amigos y conocidos que allí nos congregamos. Que nunca nos falten noches como esta. Nos vemos en la siguiente; hasta entonces, salud y rock and roll.

Texto y Fotos: Miguel Rubio