Reseña: Bis·nte «Broken» (Xtreem Music 2023)

Pues ya tenemos con nosotros el segundo álbum del dúo mallorquín Bis•nte, Vicente Payá en guitarra y bajo junto a María J. Lladó en voces. La banda, que ya pasara por este medio con su debut de 2020 “Ancestral Punishment” (reseña aquí), vuelve ahora con un “Broken” donde cuentan con la inestimable ayuda de Daniela Dahlien en la voz gutural y Javier Fernández en batería, teclados y producción. Este nuevo trabajo del dúo fue grabado en Black Night Studios y salió a la luz el pasado enero en formatos CD y digital vía Xtreem Music.

Si bien el disco alberga en su interior alguna sorpresa que otra, lo cierto es que “Army Of Faith” se acomoda de forma casi inmediata a la idea preconcebida que uno tiene del proyecto. El doom alucinado que ya rondara su primer álbum se magnifica ahora con la presencia de unas teclas, cierto es, algo escondidas en la mezcla de este arranque. La lealtad al género que muestran los riffs de Payá contribuye a formar el buen esqueleto que muestra este primer corte. En cuanto a producción echo en falta una caja con algo más de prestancia, o una voz más equilibrada en cuanto a volumen en ciertas estrofas. El puente central, y la forma en que lo revisten esas teclas tan juguetonas, me funciona. En definitiva, pienso que un más que notable primer corte.

Algo más apesadumbrada, “Can You Save Me” entrega un buen primer riff, situado a la cabeza de mis favoritos de este nuevo álbum, a la par que después da paso a un corte que, aún asemejándose a su predecesor, no deja de poseer un alma y carácter propios. Lladó percute de nuevo con su particular y aletargado registro. Más correcto por producción, va desplazándose por su doom apaciguado de manera firme, sin estridencias ni dobleces, imbuyéndose más adelante de teclas, casi omnipresentes, como principio y fin. A su manera más épico y grandilocuente, el tronco central viene a poner de manifiesto la cara más ampulosa del dúo mallorquín. Por ahí que encaje tan bien ese tono algo más onírico, si cabe, que emerge más adelante. Llamativa y poderosa.

In The Other Side”, particularmente en lo que a producción y arreglos se refiere, parece querer tomar la senda de unos Candlemass del siempre reivindicable “Nightfall”. Bis•nte no obstante el dúo marca distancias aquí con la adición del grave registro de Daniela Dahlien y la mayor pesadez que su presencia le confiere a la composición. De resultas de todo ello emerge un corte un tanto descompensado, que no fallido, con el que conecto sólo a ratos.

Mother Nature”, primero del par de adelantos y al mismo tiempo corte más rácano del álbum en cuanto a duración, reconduce hacia territorios más cercanos a su primer álbum. La voz filtrada de Lladó funciona en unas primeras estrofas donde percibo, eso sí, algún arreglo un tanto naif. Y da igual porque el dúo logra aquí el equilibrio perfecto entre su obra anterior y la presente. El toque más stoner de aquella con las cadencias más oscuras (¿góticas?) de éste. Que lejos de sufrir por su notable dualidad, se sirve de ella para alimentar el que posiblemente sea el corte más colorista, por diverso, de todo este segundo álbum. Curioso tratándose, como digo, de la oferta más reducida del mismo.

Of Love Undone” no descabalga de esa concepción algo alucinada del doom metal que la banda dispone, con cuentagotas, en este segundo álbum. Percibo, eso sí, una construcción más retorcida y diversa. Desde el modo en que engarzan las estrofas hasta llegar a un estribillo con Lladó en tonos tan altos como inhabituales. Hay aquí una cierta sensación de desolación tan poco original (a estas alturas del cuento) como bien resuelta. Y mientras la gravedad de los riffs de Payá mantiene el tipo sin mayores esfuerzos, me resulta llamativo su calmo puente central y el solo agudo y reverberante que lo corona más adelante. Y al que desde luego habría dado más espacio. Otra de mis favoritas de este flamante “Broken”.

The Evil Inside” introducirá a los Bis•nte más graves y menos complacientes. La rotunda voz de Dahlien campa a sus anchas en un prólogo ciertamente ominoso y oscuro para una banda como esta. El contraste de su voz con la Lladó más leve funciona y constituye el arma principal de un corte, por otro lado tan aseado en riffs como diverso en cuanto a escritura. Lleno de cambios de ritmo lo suficientemente interesantes como para justificar los casi siete minutos que alcanza esta composición poliédrica y diversa. Que podría tener un trazo más cohesivo pero entonces diríamos que no ofrece nada nuevo y se conforma con “lo de siempre”. La eterna disyuntiva entre seguir el libro de estilo o forzarlo en pos de un ideario propio. Nunca llueve a gusto de todos y demás ristra de frases hechas al respecto.

Sea como fuere, de la final “Venom In The Blood” emerge un prólogo que funcionará en su acercamiento a posiciones más melódicas. Particularmente en lo que al desempeño de Payá se refiere y los buenos dibujos que deja con su guitarra aquí y allá. Más adelante me llamará la atención cómo colisionan la Lladó más cadenciosa y alguno de los riffs más rocosos y frontales de todo el álbum. Estupendo contrapunto que vendrá a dar pie a un tronco central que, coros mediante, resuena de nuevo grandilocuente y poderoso. Mejores formas de cerrar que con ese fade-out final seguro que había. Aún así, un corte final que no me desagrada en absoluto.

Lladó y Payá han planteado un álbum que coge el testigo de su debut y, al mismo tiempo, posee una vida y un pulso más propios. Sin romperle las costuras al género, han sido lo suficientemente listos como para buscarle las cosquillas de cara a que todo resulte menos elemental y disciplinado. Más personal. Por ahí traslucen buenas ideas. Sobremanera en el par de cortes que inauguran este “Broken”. También algunos errores, producción mediante, o trazos más evidentes y predeterminados. La conocida tiranía del corte de adelanto. Un trabajo más personal y que, pienso, mejora en varios enteros a aquél debut de 2020. A seguir la progresión ascendente.

Texto: David Naves

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