Reseña: Ms. Missery «The Suicide Of Butterflies» (Autoproducción 2024)

Cuatro son los miembros de Ms. Missery: Jon Ander Nane López (guitarra y programación), José Antonio “Mogo” Mogollón (batería), Asier Castro (bajo) e Ibon Saez (voz). El bajo, las guitarras y los sintes de este “The Suicide Of Butterflies” que hoy nos traen vinieron al mundo en Dead In Container Entertainment con López al mando, mientras que las líneas de batería así como las voces fueron registradas por Aitor Tano en los Chromacity Estudios. Igualmente, fue allí donde el Vhäldemar Pedro J. Monje se hizo cargo de mezclar y masterizar los seis cortes que integran el trabajo. Finalmente, el arte del propio Ander López adorna el digipack.

Aires virtuales, electrónica mediante, para el prólogo de “Hey Men, Amen”, que destapa a unos Ms. Missery en su faceta más tranquila y amable. Ligeras estrofas estas, que habrán de contrastar con unos estribillos que en voces parecen beber del grunge más casual de unos Pearl Jam recientes y que la producción, guitarras mediante, pronto se encarga de disociar. Surge por ahí un corte de puro contraste, con un bajo siempre preponderante en la mezcla, tejida con cuidado y donde apenas un pequeño escorzo camino del epílogo logra ejercer como tímido contrapunto. Decente carta de presentación:

Get Out Alive” emana un aire más melancólico. Y resulta más arrastrada incluso. Ganan peso las distintas guitarras aquí, en especial a la hora de engarzar las estrofas. La banda apuesta de nuevo por contrarrestar la desnudez de estas con unos estribillos más recargados y poderosos. Un corte que parece destapar la cara más alternativa de su modo de entender la música. Y que acierta a la hora de mirar directamente a los noventa sin por ello olvidarse de arreglos, muy presentes ahora, mucho más contemporáneos. Gancho no le falta, desde luego, aunque a ratos eche en falta una pizca más de atrevimiento.

Vain Pride” apuesta ahora por la cara más recargada de los portugalujos. Y me atrevería a decir que López deja aquí su mejor línea de voz de todo el Ep. La suya es una interpretación que va desde los tonos rodeados de groove de las estrofas hasta las alturas de los estribillos con total naturalidad. Bajo su buen despliegue surge esa faceta más sinfónica, pero también buenos detalles en lo que a construcción de riffs se refiere, rematados sobre la certera base rítmica. Es un corte donde la banda deja destellos de su agilidad a la hora de componer, amalgamando todas sus diversas influencias, yendo del groove a la aridez primero y a la grandilocuencia después sin que nada suene forzado o antinatural. Fácilmente mi favorita del Ep conforme han ido pasando las escuchas.

Things Thet Worth The Pain” carga con los arreglos más abiertamente memorables de todos cuantos se citan en este “The Suicide Of Butterflies”. López vuelve a derivar hacia esos tonos a lo Eddie Vedder y, si algo puedo achacarle a esta cuarta entrega, es la forma en que insiste en esa construcción de estrofas tan dual que ya vimos en el par de cortes iniciales. Hay tonos no obstante que me recuerdan a unos Placebo del “Sleeping With Ghosts”. Por extraño que esto pueda resultar a priori. Al final la banda parece apostar por una escritura no tan retorcida que apuntale el gancho y el alcance de las buenas melodías que aquí se proponen.

Por ahí quizá aprecio en buena medida el mayor riesgo que parecen asumir en esta “Holy Sinners, Wicked Saints”. Esas voces filtradas y el tono casi circense que desprenden a veces. El sumo cuidado con el que han trazado esos pequeños crescendos de las estrofas y cómo éstas desembocan en unos estribillos redondos y con gancho. El nombre de Coheed And Cambria no deja de rondar mi subconsciente en esas partes más tranquilas. Y es que hay algo de Claudio Sánchez en la forma en que López encara esas voces más calmas. La disfruto más con el corazón que con la cabeza.

La final “Alley Oop” propone de entrada a los Ms. Missery más tranquilos y reposados. Un corte que, en la más pura tradición del género, irá ganando en intensidad con el transcurrir de los acordes. Ms. Missery se ponen el mono de trabajo aquí y todo parece cuidado con suma atención al detalle. Su clasicismo gramatical contrasta con todo lo oído hasta ahora dentro del Ep, apostando ahora por la cara más elegante y distinguida del combo. Todo parece funcionar, desde la elección de los distintos arreglos hasta la estupenda línea de batería y acabando por la gran labor de López al micro. “It’s only bass, drums, guitar and singing. But it gives me life” (es sólo bajo, batería, guitarra y voz. pero me da vida). Y tanto que sí. Estupendo cierre.

Solo recuperar los distintos nombres que he deslizado durante la reseña da un poco idea de cómo este es uno de los discos más distintos y a la vez llamativos de todos cuantos han alcanzado estas líneas en las últimas fechas. Por ahí puede uno acusar cierta repetición de patrones a la hora de encarar las distintas composiciones. Lo que no falla es el cuidado a la hora de construir buenas líneas de voz y mejores muros de guitarras. Hay una fuerte presencia arreglística, que incomodará a los más clasicistas. Los demás podrán disfrutar de cortes bien pensados y mejor ejecutados, pienso especialmente en “Vain Pride”, así como de esa pequeña joya que resulta el cierre “Alley Oop”. Pequeña pero grata sorpresa.

Texto: David Naves

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