Reseña: Helloween «Giants & Monsters» (Reigning Phoenix Music 2025)

Decimoséptimo largo ya para la calabaza germana, el segundo desde que Helloween debutara esta suerte de formación all star con Michael Kiske (voz) y Kai Hansen (voz y guitarra) retornando a la que fue su casa. Mi compañera Tumay entrevistó a Markus Grosskopf (bajo) hace escasas fechas por lo que era de recibo, ahora, darle un tiento a este flamante “Giants & Monsters”. Michael Weikath y Sascha Gerstner (guitarras), Andi Deris (voz) y Dani Löble (batería) completan la nutrida alineación. Dennis Ward y Charlie Bauerfeind se harían cargo de las distintas tareas de grabación y mezcla, mientras que Sascha Bühren y Emil Pohjalainen harían lo propio con la masterización. Diez cortes para cincuenta minutos de música adornados por el fino arte de Eliran Kantor. En la calle a través del sello Reigning Phoenix Music desde finales de agosto.

Nada de intros cinemáticas ni pompa engolada. “Giants On The Run” ofrece desde el comienzo la mejor cara de esta constelación de músicos. ¿Por qué? Por la construcción de esas estrofas, por cómo después su estribillo reconduce hacia los Helloween más canónicos, con Deris llevando la voz cantante. Sorprende su elección como opener si uno se atiene a lo llamativo de su construcción. Ahí caben desde breakdowns a cierto coqueteo con el metal progresivo, voces graves y una hábil sección solista. El epílogo, tal vez por llevar la voz de Hansen, pero también por el tratamiento de los diferentes coros, no podría recordarme más a Gamma Ray. Por ahí, y sin que la producción me enamore del todo, siento que el álbum no podría empezar con mejor pie.

Savior Of The World” se conduce ahora hacia un power metal mucho más clásico y elemental. Ese donde el siempre cálido timbre de Michael Kiske engarza con total precisión. Es una canción que Helloween han entregado decenas de veces. Quizá por ahí que quepan pocas quejas al respecto, más allá de cierta predecibilidad inherente al género. Además Dani Löble está no solo rápido sino que bastante hábil a la hora de componer su línea de batería y, por ahí, todo deja la impresión de que podría funcionar como un tiro en vivo. La producción juega con los canales durante la primera fase del solo. Justo antes de que éste emprenda el vuelo y deje paso al epílogo. De esas que te las sabes a la primera y no salen de tu cabeza durante días.

Lo mejor que puedo decir de “A Little Is A Little Too Much” es que cumple con creces su papel como single adelanto. Sencilla, valga la redundancia, con una melodía pegadiza y memorable, un buen tratamiento en cuanto a voces se refiere y ese sencillo pero eficaz estribillo, el cual parece construido con el directo como fin último. A día de juntar estas líneas, es el adelanto del álbum con menos reproducciones en Spotify, si bien en lo personal siento que está por encima de “This Is Tokyo”. Más adelante explico por qué.

Me gusta la forma en que “We Can Be Gods” recupera algo más de nervio y mala leche. De clasicismo incluso, con ese inconfundible agudo durante el prólogo. Kiske de nuevo a placer, muy cómodo, en estas estrofas. Y basta escuchar los distintos riffs que la pueblan para darse cuenta de que esta es una composición con el sello personal e intransferible de Kai Hansen. El disco va conformando así el puzzle en el que han de ir encajando las distintas personalidades que integran estos súper poblados Helloween. Quizá el solo me suene algo recurrente a estas alturas de la película. Inequívocamente ágil, especialmente cuando emergen buenos duelos entre ellos, pero que aún con eso me provoca cierto déjà vu.

Into The Sun” echa el freno y pone la calma. Balada / medio tiempo bellamente arreglada, interpretada con todo mimo y que, sin tampoco reinventar la rueda, amplifica el rango sonoro del álbum con cierta finura. Una buena sección solista y un final pomposo pero bien equilibrado en lo que a mezcla se refiere para un corte ni memorable ni fallido.

This Is Tokyo”, lo pensé en las primeras escuchas y me reafirmo ahora, me resulta el más endeble de los tres adelantos. De entrada porque los coros del prólogo, por alguna razón, me suenan torpes. Descuidados incluso. Y si bien pienso que su construcción no es desdeñable, me parece que recoge alguno de los malos vicios que a veces tienen este tipo de cortes pensados para la masa. Pero es que aun con eso, creo que el estribillo adolece de un mayor gancho y trata de buscarlo inundando la mezcla de coros que no van a ningún lado. Si la salvo de la quema es, desde luego, por ese deje tan Accept que acompaña al solo. Y nada más.

Por contra, “Universe (Gravity For Hearts)” y si logro abstraerme del ahogado y extraño sonido de la caja (especialmente en estrofas), me parece uno de los mayores logros de este “Giants & Monsters”. Los Helloween más trotones confrontados a una escritura que me atrapa por diversa y ágil, con un Kiske en su salsa. Sascha Gerstner carga con la composición aquí, pero en muchos de los riffs y melodías uno siente el inequívoco aroma a los Helloween de siempre. Hay cuidados puentes entre estrofas, confrontados a secciones más oscuras, con el bajo de Grosskopf muy en primer plano y, en general, una cualidad de nuevo poco predecible, seguida de buenos desarrollos solistas. Es la banda en su encarnación más coral, produciendo power metal de calidad y con el único pero de la batería que comenté al comienzo1.

Me gusta esa cualidad más atmosférica que emana de “Hand Of God”, no tanto cómo una duración algo rácana opera en contra de las buenas ideas que la integran. De nuevo compuesta por el ex Freedom Call Sascha Gerstner, porta estrofas más que interesantes, amén de un tono algo disociado del resto del disco. Me gustan las melodías que acompañan a estribillos. Tan clásicas, tan funcionales. Por contra, a la sección solista creo que se le podría haber sacado algo más de jugo. Al final es uno de los cortes que me pasa más inadvertido.

Hay que reconocerle a esta calabaza que pocas bandas se manejan tan bien como ellos en cortes de sencillo y directo happy metal. “Under The Moonlight” se adhiere con orgullo a esa larga tradición de hard / heavy maleable y desenfadado, con un Kiske como niño con juguetes nuevos. Muy breve, apenas por encima de los tres minutos, pero de lo más funcional. Habría sido mi elección como single por delante de “This Is Tokyo” sin dudarlo un instante.

De la cabeza de Kai Hansen ha salido el cierre “Majestic”. Composición adherida a la bien conocida tradición de cortes extensos que el Gamma Ray ha entregado durante todos estos años, y donde se dan cita alguno de mis riffs favoritos de todo el álbum. Estupendas esas primeras estrofas, de construcción ágil y diversa, con Michael Kiske enfrentando los distintos versos con una pasión a la altura de su leyenda. Sin llegar a ser una “Heading For Tomorrow”, una “Halloween”, cierra el disco con grandes solos y potentes estribillos, pero también puentes tranquilos y la sensación de que a esta formación le queda aún mucha guerra por dar.

A día de hoy siento que “Helloween” era, en términos absolutos, mejor que este “Giants & Monsters”. Entre buenos momentos de gran power metal, este nuevo largo de la calabza ofrece cortes algo endebles y ejecuciones un pelín predecibles. Pero cuando el disco brilla, véase sin ir más lejos esa final “Majestic”, destierra cualquier duda. Si bien pienso que el disco roza el notable, me queda la sensación de que a semejante constelación de músicos, de leyendas del género, se les debería exigir siempre algo más.

1 y que en un principio achaqué a un mero fallo del formato. Error del que salí toda vez escuché de nuevo la canción en diferentes plataformas de streaming, con el defecto persistiendo en todas ellas. Hay cosas que cuesta comprender y más en una producción como esta.

Texto: David Naves

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