Estamos ante el quinto trabajo de los power / speed metaleros griegos Crystal Tears, que cumplan sus veinte años como banda. Ellos son el batería y miembro original Chrisafis Tantanozis, el bajista Alex Hamalidis, el guitarra Kostas Sotos y el vocalista Antony Hämäläinen. “Athanato” cuenta con colaboraciones de Mike Wead (King Diamond, Mercyful Fate, ex Candlemass), Helena Josefsson y Jay Walsh (Xentrix). Producido por el propio Tantanozis, las pistas resultantes de la grabación serían debidamente mezcladas y masterizadas por Matt Hyde (Hamlet, Kreator, Machine Head, Trivium…) y el álbum puesto en circulación a través de Sliptrick Records.

El prólogo de “Athanato” no podría ser más tranquilo, ni tampoco más orgánico. Crystal Tears huyen de todo aditamento artificial y proponen un metal sincero y directo ya desde el mismo comienzo. Lo que sigue es un heavy metal pesado, marcado a fuego por el característico registro de Antony Hämäläinen. El ex Ancient Settlers otorga una dimensión a la propuesta que les aleja de gran parte de sus coetáneos. Sotos está fino a la hora de hilvanar los distintos riffs y melodías. El corte resulta diverso en lo rítmico, muy melódico en lo musical y finalmente atractivo por esa amalgama de capas e intensidades.
Así las cosas, “Bloodstorm” toma un camino mucho más melódico. Menos sorprendente. Es un heavy / power elegante, de pequeños acentos épicos, con Hämäläinen alternando entre lo tranquilo de sus estrofas y lo más rocoso de los estribillos. Un corte funcional en su propia alternancia y donde Mike Wead viene a aportar un solo más que correcto. Más que correcta. No siento que me desagrade, pero sí deja cierto poso a que, con una duración un tanto mayor, habría podido ser un corte realmente redondo.
“Naked”, a la que suma su registro la vocalista Helena Josefsson, propone un metal tranquilo y apaciguado, que lejos de buscar rimas fáciles con bandas como Epica o Nightwish, parece más cerca del característico metal de los italianos Lacuna Coil. Sotos vuelve a estar más que hábil en la creación de riffs, si bien algo más discreto ahora en lo que a melodías se refiere. Hay un buen cambio de ritmo en el corazón mismo de la composición. Y es ahí donde emerge Tantanozis en apoyo del mayor músculo que muestra la banda. Habrá quien eche en falta un doble juego vocal. Crystal Tears, desde luego, no se conducen aquí conforme a las expectativas. Para bien o para mal, eso ya dependerá de cada uno.
“All Sins Remembered” recupera no obstante el vértigo perdido. Corte de power metal potente pero también rocoso, con Hämäläinen tomando de nuevo el micro y vociferando en su clásico estilo a lo Tomas Lindberg, la recientemente desaparecida leyenda del melodeath sueco. Sotos vuelve a dar lo mejor de sí en apoyo de unos buenos estribillos. Estos podría contarlos entre los más atractivos de todos cuantos propone este nuevo álbum. El solo, que en ningún caso desentona, termina por configurar una entrega breve pero concisa. Eficaz y pegadiza. Unos Crystal Tears en perfecto equilibrio entre su pasado y su futuro.
“Crawl Into Your Grave” no se desliga en demasía de esa línea, con Sotos de nuevo explotando su faceta más melódica. El también integrante de los góticos Til The End deja aquí varias de las líneas con más gancho de todo el álbum. Después, y en comandita con las rotundas voces de Hämäläinen, atina a construir otro corte ágil, diverso y lleno de contrastes. Caben estribillos directos, pero también alguna que otra estrofa llamativa por su propia desnudez. Me agrada, además, toda la construcción que conduce hacia el solo de Sotos, amén del propio solo en sí. Otro corte de mi vagón de favoritos.
Hay un gran trabajo de Tantanozis en esta “Ghostdance”, quizá aquella que más me recuerda a la anterior banda de Hämäläinen, Ancient Settlers. Sotos la saca adelante con otra gran labor desde el punto de vista melódico. En estribillos pero también en estrofas. El vocalista finés parece muy cómodo aquí, avanzando sobre cada verso con total seguridad. Incluso cierta clase. Desde luego la banda sale airosa del juego entre contrastes, si bien habrá quien eche en falta un mayor clasicismo. Una mayor adhesión a los preceptos del género. Nunca llueve a gusto de todos, supongo. Estupendo solo final en cualquier caso.
“Ov Flesh And Pain”, cuánto daño han hecho Behemoth, alterna a los Crystal Tears más rocosos con los más melódicos. Es algo que salta al oído con la desnudez de las primeras estrofas, precedidas estas por un prólogo de lo más rotundo. Los riffs de Sotos en esas partes más nervudas resultan mecánicos, casi marciales. Contrastan con el fuerte influjo melódico que otorga luego a las estrofas. Y de ese doble juego vuelve a surgir otro corte llamativo por alterno. Pero si algo sobresale aquí es el extenso y bien planteado solo de Sotos, amén de su buena labor durante el epílogo. Sin florituras forzadas y operando siempre en favor del conjunto. Fenomenal.
“Nosi Balasi” añade algo más de picante a la mezcla. Y si bien me parece un corte bienintencionado, bien construido incluso, lo cierto es que lo siento algo falto de gancho con respecto a otros tantos dentro del tracklist. Hämäläinen está todo lo rotundo y grave que de él cabe esperar. Tantanozis no escatima en el uso del doble bombo y Sotos deja un solo más que suficiente a lo largo del puente central. Con eso y con todo no negaré que hay cortes aquí dentro con los que he conectado en mayor medida.
“Eros And Psyche”, corte más rácano del álbum en lo que a duración se refiere, es una instrumental a mayor gloria de las habilidades de Sotos con su guitarra. Clásico y calmado al comienzo, efervescente y casi frenético después, me agrada en su tercio final pero logra que vaya desconectando camino del final.
Y no pasa nada porque “Chaos Thy Name” de nuevo capta mi atención, a fuerza de insuflar una mayor mala baba al conjunto. Metal poderoso y vibrante, con Tantanozis volando desde el kit de batería en sustento del Hämäläinen más agrio y vociferante. Dado ese mayor nervio pueden disculparse (tal vez) unos riffs de Sotos más efectivos que vistosos. El corte sufre, si acaso, por una duración un tanto pírrica, que revierte en un puente un tanto fugaz y, a consecuencia de ello, un solo algo constreñido. Sea como fuere un corte que no me desagrada en ningún caso.
Para el cierre queda la revisión del clásico de Guns N’ Roses “You Could Be Mine”, con la banda siendo lo suficientemente hábil para situarse entre el homenaje y la lógica desviación hacia su propio sonido. Por ahí Jay Walsh deja voces más graves que agudas y la banda solventa la papeleta con crudeza, sin adornos excesivos, con un bajo de Hamalidis que crepita junto a las guitarras y un solo a la altura. Un cierre ideal para todo arqueólogo de versiones que se precie.
Quienes lleguen a este “Athanato” buscando un disco más de power / speed metal, a buen seguro se llevarán un chasco de los grandes. Lo que no quita para que el disco salga más que airoso de su llamativa colisión entre estilos. Especialmente a lo largo de su primera mitad. Esa que alberga la curiosa “Naked”, la llamada de atención que supone el tema título o el cuidado equilibrio de “All Sins Remembered”. Un disco que, salvando las gigantescas distancias, podría decirse que representa para Crystal Tears lo que “Jugulator” vino a significar para Judas Priest, si bien “Decadence Deluxe” (2018) ya había dado algún que otro paso en esta dirección. Avisados quedáis.
Texto: David Naves