Crónica: Festival Rock Imperium (Domingo 25/6/2023)

La tercera y última etapa del festival arrancaba con el anuncio de la caída del cartel de Nestor, que serían sustituidos por los murcianos 91 Suite, estandarte del rock melódico nacional. Cartagena se encontraba engalanada para recibir a la banda más grande del rock y en el ambiente se palpaba que la ciudad viviría una noche para el recuerdo. Tras dos jornadas de completo éxito rondando los 20.000 asistentes por día, el domingo se presentaba con expectativas de superación arrancando con la formación italiana Siska, prácticamente desconocida por estos lares a tenor del poder de convocatoria que demostraron, como encargada de dar inicio a la velada con una apuesta por el hard & heavy de género que no levantó pasiones pero cumplió sobradamente con la función encomendada. Turno a continuación para sus compatriotas Frozen Crown, habituales en los últimos tiempos en nuestros escenarios, despacharon un enérgico power metal ante una audiencia más numerosa. Con la vocalista Jade Etro como punto focal, los cambios en la formación no han mermado su intensidad en escena siendo recompensados con la aprobación y aplauso de los cada vez más asistentes al Parque El Batel.

91 Suite tuvieron que lidiar con un sol abrasador y la difícil papeleta de suplir a Nestor. Los suecos eran uno de los principales alicientes para los amantes de los sonidos ochenteros y la inoportuna sinusitis de su vocalista había colocado a los murcianos en el punto de mira. Sobrados de clase y tablas, al igual que el pasado año ejecutaron un show sobrio, deslucido en algunos momentos por caídas de sonido en el micrófono de Jesús Espín sin llegar a la tragedia. Sorprendieron con una fiel revisión de “Animal” de Def Leppard que sorprendió y agradó a partes iguales. Cuatro años después de su última visita regresaba el prolífico Ronnie Romero a España con su última muesca en el revolver, Elegant Weapons junto a Richie Faulkner. Se notó al chileno encantado del regreso, comunicativo y en un estado vocal superlativo, no así el resto de la banda, más estáticos, parcos en gestos y centrados en realizar una ejecución mecánica y exacta. Desgranaron su ópera prima incluida el “Lights Out” de UFO que contiene para despedirse con “War Pigs” de Black Sabbath metiéndose al público en el bolsillo y con ganas de más.

Los eurovisivos Lordi tomaron posesión de un escenario a su imagen y semejanza. Customizado con su liturgia y parafernalia ofrecieron una buena puesta en escena mermada en varias fases del show por la excesiva cantidad de humo disparada, que llegó a ocultar a parte de la banda. Si Elegant Weapons se nos fue en un suspiro, los fineses dieron la sensación de ofrecer un concierto repetitivo y demasiado extenso que tendría como punto álgido “Hard Rock Hallelujah” coreada por la mayoría de los presentes. De la teatralidad se pasó en apenas unos minutos al virtuosismo más distinguido, el trio Winery Dogs destila tanta técnica y elegancia como estoicismo Richie Kotzen. Sin apenas comunicación con los presentes, para eso ya está Portnoy, avanzaba su tiempo hasta un parón forzoso por problemas técnicos en “Hot Streak” que retomarían justo donde la habían pausado, hasta en eso tienen clase. Se despidieron tras una brillante masterclass de un público que esperaba ansioso a los reyes del festival.

Cuarenta minutos de impaciencia hasta que la megafonía presentó a la banda de rock más grande del planeta dispuesta a ejecutar su último concierto en España, aunque quien sabe si hasta que presenten su próximo tour, que todos sabemos como se las gasta Gene Simmons. La entrada en escena espectacular, con la banda al completo bajando en plataformas aéreas desde la parte superior a la base del escenario mientras pirotecnia y fuego artificiales iluminan la noche cartagenera. Un espectáculo único, ejecutado con la precisión del mejor reloj suizo. Plataformas que elevan a los componentes, guitarras que disparan a dianas colocadas en las alturas, el viaje de ida y vuelta en tirolina de Paul Stanley a la torre de sonido mientras cae un himno tras otro no tiene rival, como confirman las reacciones de una alucinada audiencia que no da crédito a lo que su ojos presencian. “Rock N’ Roll All Night” pone punto final a su concierto y a la guitarra de Paul Stanley, hecha añicos antes del regreso de la banda al olimpo de los dioses bajo una nueva descarga de fuegos de artificio. Llegaron, vieron y vencieron.

Los encargados de cerrar la segunda entrega del Rock Imperium serían los renovados Skid Row ahora con Erik Gronwall a la voz. El ex H.E.A.T. ha tomado la tarea de acabar con las inevitables comparaciones con Sebastian Bach por los cuernos y demostró que es un debate cerrado. Nadie diría que ha superado una forma aguda de leucemia tras la demostración vocal y entrega física que realizó como colofón al festival. Basaron su repertorio en lo que deseaba la nutrida representación de metalheads que mantuvieron tras la huida tras Kiss, sus dos primeros álbumes. Con “Slave To The Gind” ,“Monkey Business” o “18 & Life” como banda sonora, no hubo mejor manera de arrancar el lunes y poner el broche de oro a un Rock Imperium que superó las cifras del pasado año, mejoró muchas de sus carencias y nos emplaza a regresar a Cartago Nova para otra edición que sin duda colmará las expectativas de los amantes del hard rock y heavy metal clásico.

Texto: José Ángel Muñiz
Fotos: José Ángel Muñíz / Rock imperium

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