Reseña: November «The Long Way Home» (Skyfall Records 2025)

Es cierto que el término “superbanda” se usa a la ligera no pocas veces. Lo cierto es que tiempo hacía que el ecosistema rockero asturiano no entregaba un debut respaldado por tanto nombre ilustre. A saber:  Dani G. ( Nörthwind, Eden, Darksun, Last Days Of Eden) en voces,  Fer Espina (The Riders, Fran Juesas, Blister) al bajo, Alex Tilles (Soundwave, El Hombre Más Tonto Del Mundo) y Diego Riesgo (Drunken Buddha, Nymerians)  en guitarras y  Adrian López  (Versión Original, Belo y Los Susodichos)  tras baterías. Entre todos han dado a luz a una docena de temas, producidos por el propio Dani G. y adornados por el arte de Ride The Dragon Films (al mando también de los videoclips), configurando un álbum de puro hard rock al que han dado en llamar “The Long Way Home” y que tendrá su flamante presentación en una nueva edición del Rockvera.

Este es un álbum que te lo pone fácil desde el primer acorde. Ese prólogo tan elegante de “Tear Down The Kings”. La producción tan equilibrada de la que gozan estas canciones, lleva a November en volandas. Aquí encontramos unas voces de Dani G. bien acomodadas sobre el vistoso colchón de riffs. Coros grandilocuentes, que serán una constante de aquí al final del álbum, y un solo que de esos que disfruto como niño con juguetes nuevos. Un arranque que puede recordar desde bandas de los ochenta como Bon Jovi a continuadores de la vieja tradición hard como puedan ser H.E.A.T, Eclipse, Nestor

Never Lose Your Hopes”, con todo un Bumblefoot (ex Sons Of Apollo, ex Guns N’ Roses, Whom Gods Destroy) a bordo, apacigua el vigor inicial para construir un hard rock en el que Dani G. se despacha con alguna de mis líneas de voz favoritas de todo el álbum. Se pega este estribillo como pocos dentro de “The Long Way Home”, siempre con ese tono alegre y optimista, santo y seña del género, y unas composición y ejecución en su punto justo de porte y elegancia. Hay tonos muy altos de la que fuera voz de Darksun. Y un solo, antecediendo al puente, para el que no se me ocurren peros. El epílogo, que funde esa faceta solista con el estribillo (y que bien me podría recordar a Gotthard) es estupendo.

Así las cosas, “Skyfall” pone la calma tras el ímpetu de las dos entregas iniciales. Curiosamente, el corte más extenso de este debut, y que la banda apoya con unos pequeños arreglos de piano sobre una clásica estructura en crescendo hacia estribillos. Dani G., pura elegancia ahora, estira su registro como nos tiene acostumbrados. Me gustan esos engarces entre estrofas. Los buenos guitarrazos que se dejan sentir. Balada de las de siempre. Te la sabes casi sin escucharla, pero aún ahí, la banda parece dar muestras de lo mucho que ha cuidado cada detalle. Desde los mencionados arreglos pasando por los coros y acabando en ese solo previo al epílogo. Estupenda.

One Of A Kind” subvierte esa calma y se entrega al hard más alegre y disfrutón. Tiene uno de esos estribillos fáciles y directos que entran a la primera y luego tarareas durante horas. Y es que ya sabéis lo que dicen: “es solo rock and roll, pero me gusta”. El riff tampoco va sobrado de gancho. De igual forma, me agrada el juego que se produce entre ambas guitarras durante las estrofas. November mostrando su lado más hedonista, más (valga la redundancia) rockero, dejando un poco de lado el hard más elegante del comienzo del álbum en pos de un sonido más cercano a Guns N’ Roses o Mötley Crue pero en el que parecen igualmente cómodos.

When The Door Is Closed” opta ahora por un hard sensiblemente más musculoso. Parte de un prólogo que, inevitablemente, me lleva a pensar en Zakk Wylde, y en donde luego se dan cita alguna de las estrofas más llamativas de todo el álbum. Todo tamizado de manera que el corte se integre de manera natural en el tracklist, es en cualquier caso uno de esos temas que ganan una barbaridad con las escuchas. Por todos los detalles que se esconden bajo los estribillos, por el buen solo de este tramo final, por los destellos desde el bajo de Espina. Atrevida elección para su traslación al formato videoclip:

Don’t Pray For Me” parte desde un riff del todo juguetón y construye, cencerro mediante, otro rock and roll pegadizo, sobrado de gancho y clase. La buena construcción de sus estrofas, la cuidada línea vocal de Dani G. aquí, así como el buen trabajo en cuanto a coros y ese estribillo (que parece) pensado y repensado de cara al directo. De nuevo los buenos detalles melódicos en los engarces entre las distintas estrofas y esa firme base rítmica aupando este ritmo más vivo y directo. Desde luego, “living ain’t easy”, pero con estribillos así, resulta algo más llevadero. No voy a mentir. El solo es lo suficientemente bueno como para encontrarme a mí mismo dándole hacia atrás al reproductor (una, y dos y hasta tres veces) para poder apreciarlo como se merece. De mis favoritas.

El bajo de Fer Espina abre la homónima y rotunda “The Long Way Home”, donde resuenan alguno de los riffs más graves de todo el trabajo. Me gusta el tono hacia el que deriva su registro Dani G. aquí, así como, ya digo, esos riffs más contundentes y pesados. De nuevo, y al igual que sucediera en “When The Door Is Closed”, siempre dentro de las marcadas lindes del género (esos coros…) pero ampliando una vez más el rango de acción del quinteto. Asimismo, me llama la atención esa desnudez que acoge inicialmente al solo de guitarra. Y cómo torna después en puro fuego, solidario a esos November más potentes y descarnados.

Egomaniac” parece más enraizada en el espíritu puramente hard rock del álbum. Lo que no quita para que se trate de otro corte llamativo por construcción y arreglos. Por el cuidado trabajo de guitarras bajo cada estrofa, verdadero santo y seña de este debut, el equilibrio que muestra la mezcla, aún cuando los coros hacen acto de presencia, arrastrando consigo no poca cuota de protagonismo. Elegancia y contundencia se darán cita en su tronco central. Una la pone el solo de guitarra, la otra, la cierta pesadez que emana de los riffs. El corte resulta, finalmente, una intersección entre los November más elegantes de “Never Lose Your Hopes” y los más pesados de “When The Door Is Closed”. De ahí, tal vez, que me agrade en la manera en que lo hace.

Y no es que me disguste “All I Need Is You”, pero sí siento que está algo por debajo de las otras baladas del debut. Y lo digo aún cuando aprecio las buenas voces que el Last Days Of Eden ha vertido aquí, o lo cuidado del trazo y los arreglos. El de Bryan Adams es un nombre que me suele venir a la mente con el paso de las escuchas. Sin que tampoco me resulte fallida, sí siento que merecía un desarrollo algo mayor.

Regresa el cowbell para una “Vegas Queen” que recupera a los November más chulescos y disfrutones. Aquí me agradan esos omnipresentes detalles con el slide sobre el mástil de la guitarra. También el sencillo pero pegadizo estribillo y la forma en que regresan los riffs más graves, otorgando un mayor fuste al solo. Por lo demás un rock directo y sencillo, de los que invitan a bailar, pero que no sacrifica una buena producción. Más bien al contrario.

Última balada del álbum, “Never Said Farewell”, da inicio con Dani G. apenas acompañado de unos arreglos de piano. Clásico crescendo de camino a estribillos y otro de los cortes que más y mejor uso hace de una buena producción. Se siente en cada nota, en cada golpe de Adrián López al kit de batería, en el cuidado bajo de Espina. Clásica y de lo más funcional. Asida con orgullo al libro de estilo del género.

Shot From Your Heart” con Gus G (Firewind, ex Mystic Prophecy, ex Ozzy Osbourne) parece hecha para cerrar el disco allí donde comenzó: en un hard rock enérgico aunque pegadizo, donde quizá no se den cita los riffs más lúcidos del álbum pero que confluye hacia un estribillo triunfal. De nuevo el de los infalibles hard rockeros suecos H.E.A.T es un nombre que sobrevuela mi subconsciente aquí. Eficacísimo cierre.

No voy a mentir si digo que he necesitado de cierta re programación mental para enfrentarme al debut de los asturianos. Tiene uno tan asimilada la voz de Dani G. a Darksun (a Last Days Of Eden incluso, aunque su labor vocal ahí sea más restringida) que al comienzo me costó hacerme a estas canciones. Pero en cuanto el disco hizo ‘clic’ en mi cabeza, ya no hubo vuelta atrás. Son muchas las cosas que me agradan y, aquellas que no, lo hacen más por manías personales que por algún déficit del proyecto. La producción es de auténtico lujo, siento que hay grandes temas y todo el trabajo en cuanto a guitarras apunta a que estas composiciones se han cocinado a fuego muy lento. De resultas de ello, y pese a tratarse ya digo de un debut, no negaré que “The Long Way Home” pueda mirar a cualquier álbum (de aquí o de fuera) sin absolutamente ninguna mueca de inferioridad. Más bien al contrario.

Texto: David Naves

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