Crónica: Derrame Rock XXX Aniversario (Langreo 10/10/2026)

Amaneció un nuevo sábado y, con él, la promesa de una segunda jornada del XXX aniversario del Derrame Rock, la que concentró a un mayor número de fanáticos en el entorno de los Talleres Del Conde y que vino a conformar un cartel con (Los anteriormente llamados) De Rockbots, Taragañu, La Mørgue, Tregua, El Drogas y Dixebra. Jornada algo más apacible que la víspera, con un sol radiante en el cielo y el termómetro dando un pequeño respiro con respecto a la noche del viernes.

De Rockbots, a quienes ya habíamos visto en aquél Monorock de 2025 (crónica), siguen siendo a buen seguro una de nuestras formaciones más jóvenes. Literalmente. Pero unos chicos que, partiendo de bases muy punk, le tienen poco o ningún miedo a las tablas. Congratula ver que la llama del rock más contestatario prende en los más jóvenes, que falta hace, así como llama la atención el pulso más rockero que ofrecen en “Locos De Atar”. Alegatos contra el bullying, innegociable, pues “de eso quisieron hablar estos guajes” según comentó Chini, guitarra, voz e integrante más adulto de la formación asturiana.

En “Si Darwin Levantara La Cabeza” reclamaron la atención del público. Chini comentó luego que el proyecto anda cumpliendo ya sus cinco años de vida. Si el más pequeño (el guitarra Doble T) cuenta 13 años a día de hoy, “you do the math” que diría un guiri. Con un cierto aire a Porretas, se despidieron recordando a nuestros abuelos de la Asturias vaciada. Su actitud es la correcta y el paso del tiempo traerá consigo el consiguiente rodaje. Queda seguir quemando etapas y no cejar en el empeño.

El de Taragañu es un punk que no le anda lejos al de la primera banda del día. Si acaso con un toque algo más La Polla, Piperrak, Cicatriz y demás bandas de aquello que dieron en llamar (no sé si de manera acertada o no) “rock radical vasco”. A la batería está Mike Jiménez, a quien muchos recordarán de su paso por los pendejos Chamako Wey!.

Y su sonido, ya digo, remite a ese punk primigenio y malencarado. Con la voz de Gema Fernández al frente, es cierto que en “Todo Va A Arder” porta un eco más melódico. Revisaron “Presos” de los mondragoneses RIP, mostraron su compromiso anti militar y también su lado más despreocupado en “L’Ultimu Bar”. Siempre con una Gema que fue todo actitud sobre las tablas, allí donde mostraron lo claras que tienen las ideas pese a lo tan reciente del proyecto. Presentaron un tema nuevo y, al final, dejaron claro que “Tocará Vencer”. Queda punk para rato.

Y, si no, bien está el psychobilly, swing, rock (y más cosas) de La Mørgue, quizá una de las bandas asturianas con mayor proyección ahora mismo. Al menos si me atengo a lo particular de su sonido, sus llamativas líricas y a ese torbellino que tienen en voces, una Reichel Machinee (Ochobre) que se empleó a fondo para hacernos partícipes de su descarga.

En todo caso, el arranque del set no puede ser más sosegado, con ese saxo de Pilun en un arrullo. Luego su habitual encrucijada sonora se desata y pone a bailar al Derrame. Reichel dedicaría luego el bolo a (si mis oídos no me traicionan) su ahijado Enol, para después enfrentar su cara más rabiosa en la frenética “Ghostriver”. Luego el bajista Sergio echan una mano en los coros de “Frankenstein” mientras el recinto, en el que no eran pocas la camisetas del quinteto, iba poco a poco entrando en calor y registrando una buena entrada. Por ahí quedó clara la sed de sangre del quinteto a través de “Romance Caníbal”, siempre con esas letras suyas tan apegadas al terror.

“A ver si conocéis esta” preguntó Reichel antes de enfrentar “El Monstruo De Mi Habitación”, uno de sus temas más reconocibles y donde la voz de La Mørgue no dudó en mandarnos al suelo antes de un final a degüello. Puede que, tal y como dijeron, ya no haya salvación, pero qué final más vibrante proporcionaron con “Barco Fantasma”, girando el timón tras haber dejado un set sólido, potente y de lo más divertido. Acertaré o no en mi predicción pero, desde luego, merecen todo lo bueno que les pase.

Faltaban quince para las diez cuando los gallegos Tregua se auparon al escenario. A tres guitarras y prestos a ponerle la nota urbana al aniversario. En lo personal he de decir que iba totalmente a ciegas con los de A Coruña, pero no fue poca la gente que se arrimó a las primeras filas para verles.

“Promesas Olvidadas” es un buen inicio de set. Luego “Todo Vuelve A Empezar” deja un cierto regusto a los primeros Platero y Tú. La gente, desde luego, había hecho los deberes. Cantaron estribillos, alguna que otra estrofa, y brindaron todo su calor a los de la comunidad vecina. En “Como Un Gato En Un Tejado”, que a ratos me hacía pensar en La Fuga, hubo solos con mucho feeling, guitarras dobladas cerca del epílogo y un Mario García “Petru” que se mostró como un líder sólido y carismático.

Sonando bastante bien en líneas generales, fraguando temas llenos de sentimiento y buenas melodías, al menos en mi caso, se iba fraguando una de las sorpresas de esta edición (¿final?) del festival. En especial me agradó “Vivir”, ese tono tranquilo del prólogo y el modo en que vuela hacia su habitual hard / rock urbano habitual. “Y dicen que el rock está muerto”, comentó “Petru”. Anda ya. Se fueron mientras me dejaban la sensación de que más de uno se había quedado con su copla.

Llenazo en los Talleres del Conde para ver a Don Enrique Villarreal Armendáriz. El Drogas se mantuvo fiel a su leyenda en La Felguera, entregando algunos de los grandes momentos de este XXX aniversario.

Uno de esos momentos, soldado ya para siempre en nuestra memoria, fue ese arranque con “Nel Pozu María Luisa”, todos reunidos al frente del escenario, folio en la mano con la letra, acompañados por nuestras voces en grito. Por nuestros puños al cielo. Las resonancias que tiene un comienzo así, situado como estaba el festival en pleno epicentro de la cuenca minera del Nalón, son incontables. “Para la próxima, caña” proclamó a término el veterano vocalista. Y así fue. “Esperando En Un Billar”, de los legendarios Barricada, prendió la mecha del mejor rock and roll. El público se volvió como loco. Tanto o más cuando enlazan con la no menos clásica “Barrio Conflictivo”, con El Drogas dejando cantar a la gente. El final fue a puro degüello. La banda en torno al veterano vocalista parecía en plena forma.

Una banda que enfrenta con una mayor suciedad aquella “Problemas” de Barricada, en donde el gran Txus Maraví está dejando uno de los solos más curiosos de todo el set. “No es un conflicto, es un genocidio” en recuerdo del pueblo palestino, “Mientras Arde Tu País” atacó la inacción de los grandes países y el silencio de la vieja y acomodada Europa. El Drogas, con su gama gestual habitual y esa voz inconfundible, encaró “Peineta y Mantilla” donde ese patrón bombo – caja de Nahia Ojeta nos puso a menear nuestros culos. Luego el bajista Flako está iniciando en solitario esa “Nos Queda Poco Tiempo” de Txarrena. Qué despliegue de energía el suyo.

Después, y con “Esta Es Una Noche De Rock & Roll”, iba a llegar uno de los puntos álgidos del set. Por la recepción de la gente (que se puso como loca), por cómo Enrique compartió tareas vocales con Flako y por los solazos que dibujó Maraví. Momento grande de la noche, del día y del festival. “Frío” (lo mucho que me gusta esta letra) recordó una vez más a Alarma!!! y al desaparecido Manolo Tena. En “Sin Lampara”, El Drogas agarró la acústica y puso una calma que Maraví, a través de un solo con un feeling brutal, quebró al final. El pamplonica cambió entonces la acústica por la eléctrica y la banda encaró “La Estancia” no sin que antes Enrique comentase la historia que alimentó aquella vieja canción de Barricada. Muy potentes y del todo empastados Flako y Ojeta aquí.

En “Empujo Pa’Kí” (Txarrena), El Drogas abandona la guitarra por la pandereta, encara un rock más clásico con Ojeta haciendo coros y la banda en su conjunto sentando cátedra. En “Bahía De Pasaia”, otra de esas que nunca faltan, se produjo un llamativo juego de luces. Mucho jolgorio y gritos en “Sean bienvenidos” y un tramo último de set que no decepcionaría a los suyos. El juego con la gente en “Mañana Será Igual”, el recuerdo a Marinaleda en “Campo Amargo” o el habitual juego del frontman con los bastones en “Tentando A La Suerte”, con la banda en tonos más contemporáneos.

El Drogas nos dejó cantar “Animal Caliente” y nos desgañitamos sin remedio. En este tramo final pocos riffs tan reconocibles como ese que alimenta “Oveja Negra”, el legendario canto anti racista de Barricada. “Todos Mirando” extrajo su cara más desvergonzada. Enrique aseguró al final que “así fue, o así nos lo contaron”. No me cabe duda alguna. “Azulejo Frío” (Txarrena) fue la última entrega antes de los bises, esto es, “No Hay Tregua” primero, “En Blanco y Negro” después, con el vocalista manejando a la masa cual director de orquesta. Qué gran final, qué momento atraviesan él y su banda. Son varias ya las veces que me ha tocado cubrir conciertos suyos para éste medio y siempre andan del notable hacia arriba. Ya quisieran muchos de su misma quinta. Leyenda viva, por muchos años.

Algún percance de última hora vino a retrasar el bolo de los asturianos Dixebra, auténticos referentes del rock n’asturianu y encargados de echar el cierre al aniversario. Eran más de las dos cuando, por fin, pudieron echar a andar “Ente La Niebla”, dispuestos a brindar su habitual amalgama de punk, compromiso y músicas del mundo. La siempre disfrutona “Rompi’l Ritmu”, la más directa “Soi” (con Xune tan activo como siempre) fueron dibujando un buen final a la jornada del sábado.

Es cierto que el sonido no fue el más óptimo en esa parte inicial del set. Pero para cuando alcanzan los ritmos ska de “Aprendiendo A Respirar” o los más livianos de “Dime Cómo Ye”, hay ya jolgorio y bailoteo en las primeras filas. Luego Llorián García, encargado de la gaita en la amplia alineación de la banda, toma el micro para, tonada mediante, introducirnos en “Caballu Al Verde”, donde volvían a ese nervio más punk, más clásico. Hubo llamados a “la fuelga xeneral” antes de “El Burru” y un sonido que, al menos donde yo me encontraba, ya iba siendo más que óptimo.

Llegó entonces el momento de recibir a los Gaiteros del Carbón, que poblaron el escenario para interpretar “La Danza” de aquél “Glaya Un País” del 2000. A término gran ovación y gritos de “asturianu llingua oficial”. Después de despedir a los gaiteros, Xune dedica “Esta Mañana” a los acampados por la vivienda, también a Maricarmen y junto a su banda vuelve a esos Dixebra aguerridos, potentes, casi descosidos. El bajista Javi Rodríguez echó un cable a Xune en voces para “Nesti Mundu Traidor”, logrando gran conexión con la gente a través de esa versión algo más liviana y despreocupada.

Maxi Compán (Fe de Ratas), quien ya había acompañado a Boikot en la víspera, volvió a escena para unir fuerzas con Xune en “Mañána Fría”, otra de las más celebradas de la jornada. De todo el festival me atrevería a decir. No quisiera olvidar el detalle que tuvo Xune aquí mandando un saludo al bueno de Pirri (Escuela De Odio). La balada “Canciu d’Amor” puso la nota nostálgica al set y el público se puso finalmente como loco cuando el vocalista bajó a mezclarse con ellos. Retrasos al margen, pienso que su descarga fue un buen colofón a este XXX aniversario. Una banda cuyo carisma parece seguir intacto, así como también su lucha y su compromiso.

Dos días con nombres clásicos del Derrame Rock junto a músicos que ni siquiera estaban en la imaginación de nadie cuando el festival daba sus primeros pasos. El recinto, los Talleres Del Conde podría dar grandes alegrías si se emplea con cabeza y razón. Nos gustó además la sala aledaña al escenario en la cual, amén de diversos puestos de merchan, se pudo ver una pequeña exposición con fotos muy representativas de la larga historia del certamen. Nostalgia y rock and roll fundidos en un fin de semana que, vayan a tener continuidad o no, guardaremos con gran cariño en nuestros viejos y sufridos corazones.

Como siempre y por nuestra parte nada más que mandar un gran saludo a la diversa compañía de viernes y sábado, un enorme agradecimiento a la organización del Derrame Rock por todas las facilidades dispuestas en favor de esta crónica y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: Miguel Rubio

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