Enric Bergadà en baterías, Letxon al bajo, Javi Guerrero en voces y Paco Delgado en guitarras forman Avern, banda barcelonesa que hoy nos presenta su segundo larga duración, un “Unique And Eternal” que viene a suceder a aquél “Hell On Earth” de 2023. Este nuevo trabajo se grabó, mezcló y masterizó en Sonic Riot Studio por el propio guitarra de la formación catalana.

Estalla “The Idea Of Death” y el de Darkthrone es el nombre que acude raudo a mi subconsciente. Es un black metal que echa mano de una fuerte pulsión punk. Todo me resuena orgánico, real, con pegada, dando cabida a cada elemento presente en la mezcla. Por ahí crepita el bajo de Letxon, solidario siempre a esos ritmos a medio gas que la banda plantea en primer término. Hay voces rasposas, riffs crujientes (extrañamente pegadizos) y una escritura si no caótica, sí que lo suficientemente ágil a la hora de construir un corte directo y muy funcional, imbuido de una mayor técnica, también de una cierta épica en todo su tramo final. Un buen punto de partida.
Luego el tema título “Unique And Eternal” imbuye de un mayor toque melódico a su conocido black punk metal. Es un corte por donde supura un poso más técnico. Paco Delgado está fino tanto en la construcción de riffs como a la hora de adornar, aquí y allá, con pequeños guiños solistas. Todo mantiene esa pulsión grave, manejando un black metal muy primario, muy punk, al que revisten ahora de un mayor cuidado en lo melódico. De cierto groove incluso en ese puente central. Luego todo se apacigua y emerge un black más rocoso y pesado, teñido de una melancolía que acaba por constituir un epílogo francamente redondo.
Así las cosas, “In The Silence It Falls” regresa a un black metal mucho más pragmático. Recogen aquí esa pesadez que supuraba por el tema título, dejan que la base rítmica gane algo de peso en la mezcla y, conforme irrumpe la primera estrofa y el trazo ofrece una vibración mayor, Avern consolidan su cara más feroz y violenta. Lo que me gusta aquí es ese trazo ambivalente, hábil a la hora de alternar entre las distintas intensidades, apoyados siempre por unos riffs de Delgado algo más que serviciales.
Hablando de riffs, puede que el que adorna las primeras estrofas de “The Soul Devourer” no sea mi favorito de todos cuantos ha dispuesto Paco Delgado en esta nueva obra. Los que sí me enganchan, sin embargo, son esos que dibuja más adelante, esos más pesados y arrastrados, y que le otorgan a esta cuarta entrega un poso muy especial dentro del disco. Hay una firme base rítmica, siempre sin alardes innecesarios, y sobre ella buenos detalles solistas. Lo que sorprende aquí es el poso más atmosférico que entregan en el puente, voces limpias mediante, y cómo éste hace por aumentar el rango sonoro del disco, acertando a llevar un paso más allá la conocida propuesta de los catalanes.
“Nyctophobia”, corte más rácano de los seis, no descabalga de ese black punk a medio gas, proporcionando un metal intenso, encabronado, con Javi Guerrero en alguno de los tonos más graves de todo el álbum. Buenos riffs de Delgado y mejores detalles solistas en esos engarces entre estribillos y estrofas. Un corte algo previsible en cuanto a estructuras y que parece tener el directo como fin último.
Pero si de riffs es de lo que se trata, el del largo prólogo de “The Three Mothers’ Curse” me parece de los más redondos de todo “Unique And Eternal”. Muy old school, muy primario, y que entra a la primera. Está dispuesto sobre un metal de nuevo pesado y arrastrado, que después dará paso a unos Avern más melódicos. Funciona ese giro hacia una faceta más ¿amable? gracias a la buena labor de Paco Delgado en guitarras. Es un corte que rozará los ocho minutos, hábil por construcción y memorable por trazo. Siempre con ese black metal orgullosamente orgánico, que me sigue recordando a aquellos Darkthrone en transición desde su etapa más black a la más punk / crust de álbumes como “The Cult Is Alive” o “F.O.A.D.”, tomándose además la libertad de volver a las voces limpias, retornando hacia esa cara más épica y grandilocuente. Un gran cierre si me preguntan.
No, desde luego no es el disco de black metal más violento que haya entrado por mis oídos este 2026. Pero tiene riffs como para helar el más caluroso de los veranos. Paco Delgado emerge con fuerza en este segundo álbum para ayudar a construir un black metal, de fuerte poso punk, donde los ritmos pesados y fangosos se imponen a las andanadas más furibundas. El poso más atmosférico que emerge a cuentagotas, lo bien que empasta esa base rítmica y el cuidado a la hora de construir los temas, pienso especialmente en ese cierre con “The Three Mothers’ Curse”, proporcionan media hora larga de honda satisfacción a quienes busquen un black metal alejado de producciones más artificiosas y que, para bien o para mal, tanto abundan a día de hoy. Una gozosa vuelta a las fuentes originales del género.
Texto: David Naves