Reseña: Leather Boys «Born In The Seventies» (The Fish Factory 2020)

Dicen que a la tercera va la vencida y qué duda cabe que los avilesinos de Leather Boys, junto con el sello The Fish Factory, han tirado la casa por la ventana para regalarnos el que es a día de hoy el disco más ambicioso de su carrera. La banda se compone de Leather Latin Lover (bajo), Leather Buddy (batería), Leather Dirty Duke y Leather Sex (guitarras) y finalmente Leather Rose (voz).

Los asturianos debutaron en 2008 con el single “We’re Livin’ in a Bar” al que siguió su primer largo “Real Leather” tres años más tarde. A aquél disco le seguiría el largo “Back in the Streets” en 2014 y el Ep “Decade of Decadence” en 2017 con el que celebraban diez años en la carretera. Trabajos todos ellos autoeditados.

De apropiado título, “Rebirth” inaugura el tercer disco de los astures de manera enérgica y directa. Sin sorpresas pero sin fisuras desde ese inicio tranquilo hasta el build-up que nos traslada a la era dorada del hard rock y el sleazy taitantos años atrás. Entrega un buen riff en las estrofas así como un buen estribillo. Al sonido quizá le falten unas décimas en cuanto a corpulencia, no sin que por ello parezca cuidado con mimo, entregando buena dosis de protagonismo a todos los elementos involucrados en la mezcla. El tema título “Born in the 70’s”, uno de los dos adelantos del trabajo, atempera el tono inicial para ofrecer un single que crece considerablemente en estribillos y que trae una de las mejores líneas de bajo de todo el disco. “We were ready, we were restless” declama Leather Rose y por sonido pero también por mensaje cuesta poco entender por qué es uno de los anticipos del álbum. 

Otro de los adelantos, “Underground”, recupera el vigor de la inicial “Rebirth” y lo inunda de coros durante las estrofas y buenos guitarrazos en los estribillos y después. Sobrevuela un aire a los neoyorquinos Kiss durante estos cuatro minutos largos de hard rock alegre y festivo para confeccionar uno de los cortes más certeros de todo el trabajo. Policromática y entretenidísima.

Don’t Cheat On Me” encandilará a los fans más irredentos de los hermanos Young con un aroma que casi huele a homenaje durante las estrofas y que resulta en un corte menos complicado en cuanto a escritura pero de buena factura y mejor digestión. En contraste, “Aphrodisiac Grape” emerge más sucia y bluesera en un riff más pesado que sus compañeros y la voz filtrada que surge en las estrofas. Más elemental y menos sorprendente en estribillos, sí, pero un corte a destacar en cualquier caso, si bien el solo de guitarra bien merecía un poco más de espacio tras el buen build-up que lo precede. Otro de los adelantos de “Born in the 70’s” es el medio tiempo “Fly Free (Blacksmith)”, corte más largo del álbum, donde la banda incorpora un tímido Hammond (principio y final) y concatena una buena ración de riffs. Tanto el puente como el epílogo están coronados por dos de los mejores solos de todo el track-list y por buenas líneas vocales de Leather Rose. En general sobrevuela la idea de estar ante uno de las canciones capitales de todo el disco.

El último de los adelantos del disco, “Flower Power”, da un salto de 180 grados con respecto al tema precedente entregando un hard rock simple y directo que apenas supera los dos minutos y medio. No desdeño el gancho que tiene su estribillo ni el solo de guitarra de su tercio final, pero me deja un poco con ganas de más.

Sin irse tampoco por las ramas, es cierto que “Stranded” se atreve a jugar con el tema del disco. Incorpora leves toques de psicodelia en su prólogo y durante buena parte de su desarrollo resuena , de forma considerable, más arrastrada que sus compañeras de disco. Me recuerda por momentos a sus paisanos de Amon Ra pero también a los primeros trabajos de Danzig en solitario, y, en general, le da otro aire al álbum. El medio tiempo “Scabs” nos reconduce hacia el tono general del disco pecando tal vez de predecible en su primer tercio. No así en el puente central y su epílogo, donde aparecen algunos de los riffs más retorcidos del disco así como una de las mejores líneas de batería de todo el álbum.

El piano de “Sixies & Sevens” otorga al décimo corte del disco aires de vieja tasca del oeste norteamericano. Ese arranque huele a whisky barato, a Derringers escondidos en la manga, a cazarrecompensas de medio pelo y a toda la imaginería derivada de años y años de consumir westerns de dudosa calidad. Llamativa más por tono que por escritura, no deja de ser agradable de todas formas. Al igual que lo hacía “Don’t Cheat On Me”, “St. Mary’s Dance” trae de vuelta un riff que bien podría haber firmado AC/DC y lo sazona con buenos estribillos, solos de guitarra y teclado, buenas melodías y un estupendo crescendo final para acabar por conformar uno de los cortes más redondos de todo el disco. “Best I Ever Had” carga con el peso de ser la balada por antonomasia del álbum. Ofrece estrofas sencillas y crece en unos estribillos con un Hammond que, bueno, a quién no le gusta un buen Hammond a tiempo, y culmina con un crescendo infalible. Es un tiro seguro. No cogerá a nadie por sorpresa, todo da la sensación de estar donde debe y por ahí no queda sino rendirse.

To The Curb” evoca a los cortes más directos del disco en su desarrollo y un poco a Motörhead en ese riff directo al cuello. Si bien no me sorprende en líneas generales, es verdad que incorpora un buen solo de guitarra en su puente central y que Leather Rose suena más visceral que nunca. La final “Reverb” incorpora una armónica, que nunca está de más, para despedir el disco con un toque diferencial.

Vi a estos chicos por primera vez en la capital del principado hace un montón de años y se aprecia mucho el crecimiento experimentado como banda. Lo cuento porque si, por aquél entonces, alguien me hubiera dicho que años más tarde podrían parir un trabajo como este, no habría sabido qué pensar al respecto.

Para servidor, que venía de escribir sobre un disco de rock sinfónico dominado en gran medida por la calma y el sosiego, y anteriormente otro que se movía en terrenos sobre todo oscuros y melancólicos, enfrentarse a este “Born in the 70’s” ha supuesto por un lado una bocanada de aire fresco y por otro también un reto, de tanto en cuanto no es el de Leather Boys un género que deguste habitualmente. Aún con eso, y siendo consecuente con lo que se escucha, se puede apreciar un crecimiento innegable con respecto a trabajos anteriores y un gusto por el detalle que le viene muy bien a estas canciones. En especial a cortes como “Fly Free (Blacksmith)”, sin desdeñar la cara más directa y macarra de “Underground” o la inicial “Rebirth”. Entre una faceta y otra hay arreglos de todo tipo. Pianos, órganos Hammond, una armónica y toda la parafernalia necesaria para construir un conjunto de canciones que debería encandilar a los fanáticos del género.

Texto: David Naves

Dagorlath: Primeros detalles de su disco «X Aniversario»

La formación ilicitana de power metal Dagorlath presenta los primeros detalles de su próximo lanzamiento. Con motivo de su 10º aniversario editarán un disco conmemorativo en el que regrabarán 8 de sus temas emblemáticos para ver la luz el 19 de octubre a través del sello A New Label. Esta es la portada y el tracklist:

01. Inmortal
02 Hoy Debes Luchar
03 Despertar
04 La Caída De Numenor
05 El Eco De Tu Adiós
06 Mithrandir
07 Entre Sombras
08 Llanto De fuego

Como anticipo al nuevo trabajo la actual formación compuesta por Dani Hernández (Voz), José Antonio Hernández (Batería), Laura Illán (Teclados), Marcelino Romero (Guitarra) y Raúl Ramos (Bajo) estrena videoclip para la regrabación de «Inmortal«, tema que originalmente aparecía en el disco del mismo nombre publicado allá por el 2012.

Para el próximo 5 de octubre anuncian también el lanzamiento del segundo videoclip promocional, “Mithrandir”, de nuevo con la canción regrabada incluida en el disco décimo aniversario. 

Ñu regresa a Asturias en el 2021

Tras modificar sus fechas para este fatídico 2020, Ñu adelanta sus primeros conciertos para el 2021, incluida nueva parada en Asturias.

Una extensa gira aún sin cerrar para recordar sus clásicos de siempre y alguna que otra sorpresa que la formación capitaneada por Jose Carlos Molina anunciará muy pronto. Las entradas adquiridas para las fechas de cada ciudad siguen siendo válidas para las nuevas fechas. Si alguien desea devolver la entrada, el plazo es hasta el 15 de octubre de 2020, solicitándolo al email: info@kivents.com.

Reseña: Lépoka «El Baile De Los Caídos» (On Fire Records 2020)

Cuarto disco en apenas diez años para estos folk metaleros castellonenses de Lèpoka. Ellos son Dani Nogués (voz y coros), Zarach (whistles y gaita), Dio y Popez (guitarras eléctrica y acústica), Carlos Zaph (bajo) y Jaume (batería). “El baile de los caídos” fue grabado, mezclado y masterizado por Enrique Mompó y Fernando Asensi en los estudios Firework’s entre julio de 2019 y junio de 2020. Cuenta con arte de Martín de Diego y las colaboraciones de Javi Díez (Mägo de Oz), Jon Koldo Tera (Incursed), Luis Alguacil (El Chamuyo), María Iturralde, Miguel Ángel Franco (Saurom), Vicent Blasco y el bueno de Luis Posada como narrador en “Contra Viento y Marea”.

Acto I

Arranca despreocupado este primer acto con la feliz, irreverente y muy simple “Seguimos en pie”. Ni tres minutos de metal alegre, bailable y, claro, folklórico, con una letra tróspida como pocas y en general bastante olvidable. El sonido en general cumple, los coros tienen peso, la amalgama de instrumentos envueltos en la mezcla gozan del debido protagonismo y la voz Nogués no acapara más parcelas de las debidas. Pero no consigo empatizar con este arranque. Que me folken a mí también, supongo.

El actor Luis Posada, una de las principales voces del a menudo infravalorado doblaje patrio introduce “Contra Viento y Marea” que adquiere mayor contundencia que el tema inicial en unas estrofas más tendentes al metal, pero siempre dentro del canon habitual de los castellonenses. Hay buenas guitarras dobladas en el puente central y, en general, la sensación de estar ante un tema más redondo que el precedente. “El baile de los caídos” que da nombre al disco navega entre guiños a los fineses Finntroll y los más ligeros italianos de Elvenking bajo una etílica letra que haría las delicias de Gerre. Más alegre primero y más pesada en su parte final, deja por el camino una de las líneas vocales más resultonas del disco. “Eternia” resuena como una versión ibérica y folkie de los fineses Nightwish, con esas líneas de piano tan características, y en general resulta en un corte bien construido, más sinfónico y de un tono general más melancólico que sus predecesoras, tiene además uno de los mejores estribillos del álbum y un buen crescendo final.

Pandemonium” reconduce el disco virando hacia un sonido, a ratos tristón, que me recuerda a los Mägo de Oz del segundo “Gaia”. Poco sorprendente en cuanto a su escritura, si bien aprecio una de las letras más centradas del disco. No empatizo con los arreglos de viento que emergen en el puente central, pero sí con el bueno solo que surge a continuación. “En este sueño”, corte más extenso y a la vez último del primer acto del álbum resulta en una balada con buenos crescendos y toda la pompa y boato que cabría esperar. Nogués despliega una de las mejores interpretaciones de todo el trabajo y todo carbura a buen nivel para cerrar el primero de los dos discos que componen este “El baile de los caídos”.

Acto II

Beber para creer” irrumpe mas cercana al power metal, con un riff de matices vikingos y un estribillo al gusto del consumidor de este tipo de propuestas. Un corte tan efectivo como poco sorprendente. Ideal para abrir el segundo acto del trabajo, pero que no dejará el poso que otros del tracklist. Asoman arreglos orientales para el arranque de “La huella del dragón”, que se pierden más tarde al virar hacia territorios más convencionales para rimar con el tono general del disco. Sabe a oportunidad perdida. “Heavyátrico” vuelve a darle otro giro de timón al álbum, esta vez hacia el hard rock más fiestero, en otro corte alegre y despreocupado con el que aliviar penas. Hechuras de single o, también, de fijo en los directos de la banda castellonense.

Sombra de libertad”, entrega más extensa de todo el disco, también una de las más contundentes y sinfónicas, con el Saurom Migue aportando su característico registro en uno de los cortes más logrados y apetecibles de “El baile de los caídos”. Buenos duelos instrumentales, interesantes cambios de ritmo, guiños diversos en cuanto a arreglos y, en general la sensación de que han querido cerrar el disco por todo lo alto. Lo cual sería así de no ser por que en realidad no es el último corte del álbum. Dicho honor le corresponde a «El picorsito«. Y es que si «Seguimos en pie» me parecía (y me parece) la peor manera de abrir el álbum, esta me parece la peor manera de cerrarlo.

Me queda la sensación de que Lèpoka es una banda que maneja buenas ideas pero que en ciertos momentos no se toman demasiado en serio a sí mismos. Que son una banda de una capacidad mayo de lo que traslucen estas canciones. Haciendo una símil cinematográfico, si el lector me lo permite, me recuerdan en cierto modo a la carrera del director neerlandés Paul Verhoeven, realizador de talento innegable que más de una vez escondió motu propio en producciones cuando menos estúpidas y cuando más fallidas buena parte de su sabiduría. No se me alarme la tropa. “El baile de los caídos” pondrá una sonrisa de principio a fin en las caras de sus acólitos y dejará tres o cuatro temas en el set list del grupo durante años, pero no puedo evitar quedarme con la sensación de que podríamos estar ante una banda de un calado mucho mayor si se creyeran un poquito más lo que están haciendo. O tal vez es que uno ha perdido su espíritu fiestero durante el confinamiento y la pandemia. Quilosá.

Texto: David Naves

La escena no se detiene, Time Symmetry, Evil Impulse y Alyanza estrenan videoclip

A pesar de todas las trabas que está sufriendo la escena musical y en concreto la relacionada con el rock y el metal, nuestros artistas siguen ofreciendo su trabajo en forma de nuevas composiciones o en este caso en material audiovisual.

La banda progresiva madrileña Time Symmetry estrena videoclip para «Blue Lights«, tema extraído de su último trabajo de estudio «Ghost» publicado el pasado 2019. La canción nos sumerge en una atmósfera alienante, que aísla al individuo de su entorno para encadenarlo a los resquicios de contacto y conexión que puede obtener a través de la tecnología. A priori, esta historia parece inspirarse en las grandes distopías de Huxley o Bradbury, pero en el fondo surge de una reflexión sobre la reconstrucción de uno mismo tras la depresión.

Los manchegos Evil impulse presentan «Chained Shadow» como nuevo sencillo promocional de su nuevo disco «The Brotherhood» publicado el pasado mes de agosto. Nacidos en el 2012 de las cenizas de Kondena, la banda vuelve a dejar patente su pasión por el thrash metal y el groove con un sonido demoledor.

Desde Barcelona Alyanza estrena el segundo adelanto de «Life, Human…» su nuevo disco recién publicado a través del sello The Fish Factory. Thash metal en el que es su cuarto disco con el que además presentan su nueva formación con la llegada de Marta a los teclados y coros.

Los Suaves: Yosi condenado por violencia machista

Yosi, el carismático líder de Los Suaves, continúa con su descenso a los infiernos a los 72 años. Tras la fatídica caída del escenario en Santander allá por el 2016, una larga recuperación, tratamiento psicológico desde entonces y práctica desaparición de la vida pública, acaba de tocar fondo con una condena por coacciones a su ex pareja.

En un juicio rápido celebrado en el Juzgado de Instrucción número 3 de Ourense en el mes de agosto, José Manuel Domínguez Álvarez reconocía haber coaccionado a su ex pareja mediante reiteradas llamadas telefónicas de madrugada, hechos ocurridos el pasado año, siendo denunciados por la que fuera su compañera sentimental. Como resultado ha sido condenado este pasado martes a realizar trabajos en beneficio de la comunidad y no podrá acercarse a la víctima durante ocho meses.

Este nuevo panorama personal y el enigmático mensaje publicado por Yosi en el mes de enero nos acercan más al posible final de la banda.

Acid Mess: Primer adelanto de «Sangre De Otros Mundos»

Los cuarteto ovetense de hard rock progresivo y psicodélico Acid Mess que publicará su nuevo álbum «Sangre De Otros Mundos» el próximo 6 de noviembre, estrena «Fuego Al Templo» como primer adelanto del mismo.

Coincidiendo con el estreno se inicia la preventa en los distintos formatos, vinilo, CD, cassette y digital a través del sello Spinda Records.

100 unidades Black Vinyl (numeradas a mano + digital)
150 unidades Clear Blue Vinyl (numeradas a mano + digital)
250 unidades Ultra Clear Vinyl (numeradas a mano + digital)
150 unidades CD Jewel Case (+ digital)
50 unidades Cassette (+ digital)

El videoclip ha sido obra de Titi Muñoz y grabado en la Lata de Zinc de Oviedo por Juan A. García y el propio Titi Muñoz. El álbum ha sido grabado y mezclado en Ovni Estudio por Pablo Martínez con la producción de la banda. La masterización a corrido a cargo de Quique Sanchís en Green Desert Mastering.

Arenia: Estreno online de su próximo videoclip

La banda asturiana Arenia realizará el próximo sábado 26 de septiembre a las 19:00 horas (Horario De Verano De Europa Central), el pre-estreno mundial exclusivo de un nuevo videoclip a través de su canal oficial de YouTube.

Los paladines del «metal mítico» además de presentar el segundo videoclip de su aclamado nuevo disco «La Voluntad De Las Estellas«, publicado a finales de verano del pasado año, ofrecerán una charla online con todos sus seguidores, novedades, sorpresas y material audiovisual inédito.

Reseña: Megascavenger «Songs In The Key Of Madness» (Xtreem Music 2020)

Nuevo trabajo en la extensa trayectoria del infatigable y prolífico mastermind del death sueco Rogga Johansson, que nos trae, esta vez con Megascavenger, el enésimo trabajo de una carrera prácticamente inabordable. Grisly, Humanity Delete, Johansson & Speckmann, Lobotomy Dept, Monstrous, Necrogod y muchas otras, pero sobre todo Paganizer y Putrevore con Dave Rotten a las voces, quien edita vía Xtreem Music este “Songs In the Key Of Madness” de la vertiente Lovecraftiana del cantante y guitarrista radicado en Gamleby. El disco cuenta con las colaboraciones de Aaron Whitsell (Cropsy Maniac, Akatharta, Kam Lee), Silvester Koorevaar (Fondlecorpse), Rober Bustabad (Banished from Inferno, Ovakner, Ruinas), Håkan Stuvemark (Bloodgut, Pale King, Reek, Wombbath…), Dennis Blomberg (Down Among the Dead Men, Grisly, Those Who Bring the Torture), Jonny Pettersson (Acid Domain, Ashcloud, Just Before Dawn…) y el batería Jon Skäre (Defiatory, Mindsplit, PermaDeath…). Vio la luz el pasado seis de agosto.

La economía de riffs que desprende la inicial “They Went Mad” junto con ese galopar a lo primeros Bolt Thrower, Grave y compañía nos pone en guardia sin introducciones ni prolegómenos de ningún tipo. Death directo y lineal, más cercano al d-beat primero y más rebuscado en su epílogo, donde va de blast beats a ritmos pesados y lacerantes. Un buen inicio que corona el solo de guitarra de Aaron Whitsell. “The Beckoning Of The Rats” arranca pesada y quejumbrosa. Apenas un espejismo pues pronto transita hacia el death marca de la casa del sueco, que remarca estructuras mostradas ya en el tema previo sin resultarme tan inspirada como aquella. “Laboratory Serenades”, que carga con el honor de ser el corte más extenso del álbum, parte una vez más desde un inicio lento y pesado para después volver a la tónica general del disco. Posee alguno de mis riffs favoritos del disco y su estructura, sin sorprenderme, me resulta más atractiva que la de sus compañeras, consiguiendo que este sea uno de los temas con los que más empatizo de todo el álbum. “First We Slay (Then We Gorge)” se aplana y muestra un death más monolítico y lineal, bien adornado en su parte final, sí, pero nada sorprendente en líneas generales.

Five Severed Fingers”, y a veces me pregunto si el bajo en este disco tiene la misma presencia que en “…and Justice For All”, percute inmisericorde en un acercamiento, un tanto desenfocado, al sonido de Nihilist, Carnage, primeros Entombed y compañía. “Nothing But The Feet Remains” eleva la tónica general mostrando un primer tercio de un buen death pesado y agobiante, inédito en el resto de cortes de este quinto de Megascavenger. Otro de mis temas favoritos, por lo que tiene de diferencial y el contraste que ejerce frente al resto del track list. “Human Sinkhole”, que fue adelanto del disco allá por el mes de junio, redunda en uno de los cortes más directos del disco, en total disonancia con el tema precedente, con una buena dosis de tremolo picking en estrofas y buenos riffs en general. Corto pero intenso y disfrutable. “A Terrible Tale Of Reeking Remains” cierra con el habitual death sueco de aires d-beat en un corte con uno de los finales más entretenidos de todo el disco. Ni sorprende ni aburre. Un final decente.

Hay que dejar clara una cosa: no siempre le encuentro sentido a tantísimo material como edita este hombre, y más a hacerlo con una ristra casi eterna de bandas… para acabar muchas veces sonando prácticamente igual. Con matices, claro, pero apuntando siempre a la misma diana y fallando el tiro muy pocas veces. Hacen falta una seriedad y una dignidad a prueba de bombas. O tomártelo como un trabajo más, como quien trabaja en una cadena de montaje. Como el cerrajero que abre cerradura tras cerradura. Como Steph Curry enchufando un triple de ocho metros tras otro. “Songs In The Key Of Madness” son veintiocho minutos de death sueco del de siempre, con puro ADN Johansson, quien este fatídico 2020 ha editado discos también con Bloodgut, Furnace, Humanity Delete o Reek además de integrarse dentro de un proyecto más, The Dead Cold, con el que seguir agrandando su vasto currículo. Un producto por y para fans del género.

PD. Mi reino por saber qué desayuna este hombre.

Texto: David Naves