Reseña: Kinkis Gruñones «#1» (Autoproducción 2023)

Ep kinki el que hoy nos llega de la mano del bajista Gus Suárez, el guitarra Quilo Zapico, el batería Rodrigo «Moy» Jiménez y la voz Pablo Zapico. Cuatro temas grabados en Turiellos, locales de la Asociación de Músicos del Nalón en abril de 2022 y posteriormente masterizados por el propio vocalista de la banda. Diseñado y dibujado por Quilo Zapico, todo queda en casa, el trabajo suena más o menos como sigue.

Es el bajo de Gus quien inaugura en “Frecuencia” este pequeño paso para los Kinkis. Arranque de sonido sucio, que economiza en riffs mientras desarrolla estrofas vivas y ágiles. Puede que no sea el estribillo que más me enganche de los cuatro. Cierto es también que el primer encontronazo con estos temas fue el directo y por ahí que su traslación al estudio llegue a perderse algo en lo que a energía se refiere.

Sea como fuere, “Sacrificios” se agazapa tras su extraño prólogo para derivar hacia unas tensiones más punk, si bien el corte acostumbra a fluctuar entre géneros casi a cada paso. Por ahí me agrada la gama de riffs que ha tramado Quilo, así como los bien disimulados cambios de ritmo. Cierto que la línea de voz avanza un tanto a trompicones. Y sin embargo, no son pocas las veces que me he sorprendido a mí mismo repitiendo ese “y quitarse de los vi-vi-vi-cios” cuando estrenaron el videoclip correspondiente meses atrás. Qué cosas.

Es “Nordeste” sin embargo la que más llama mi atención de las cuatro. Algo que no sorprende pues, en la mayor pesadez que despliega, pasa por ser la más cercana al metal de todo el Ep. La cabra, para no variar, vuelve a tirar al monte. Pablo está convenientemente más agrio y el resultado global, a ratos, me recuerda a sus casi vecinos de Dr. Nekro. Esa mayor aspereza alcanzará incluso al propio aspecto lírico, más oscuro, retorcido incluso, en esta tercera entrega.

Quizá como compensación tras ese pulso más pesado, oscuro incluso, “Puzzles” abraza sin medida un nervio decididamente más punk. Siempre sin perder el nexo de unión con el resto de cortes, pero a su vez descubriendo a unos Kinkis más vivarachos y también directos. Composición a ratos bipolar, que me agrada por la construcción de sus estrofas y cierra el Ep dejando al oyente más gruñón con ganas de más.

Es necesario vibrar en la misma frecuencia que la banda y quizá hacer algún sacrificio que otro para encontrarte en el punto cardinal exacto donde todas las piezas del puzzle terminan por encajar. Entre el punk, el rock y el metal, con una idiosincrasia muy asturiana, que bien puede recordar en fondo, que no en forma, a otro disco que pasara recientemente por estas líneas, “Perdón X El Retraso” de Ofensivos, lo cierto es que los Kinkis parecen proseguir aquella estela de los Destilería, Paco Jones y demás bandas de rock anclado entre la irreverencia y un punto de mala leche que nunca sobra. Ya contaban con nuestra curiosidad. Ahora tienen nuestra atención.

Texto: David Naves

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