Crónica: El Drogas (Gijón 13/3/2026)

Nueva cita en la villa de Jovellanos de El Drogas y su banda, en una sala Acapulco a reventar, que otra vez más con mucha antelación se había marcado un «PETAU» en toda regla. En esta nueva gira, Don Enrique Villarreal da varios giros de tuerca a su extenso repertorio, volviendo a dar protagonismo a su etapa en solitario sin dejar de lado su magnánima obra con Barricada.

Comienzo frenético, con parte de la audiencia un pelín despistada adquiriendo sus víveres y un sonido inicial que tampoco acompañó, algo ya habitual en la sala. Por suerte duró poco, hasta que sonó «Lentejuelas«, y tanto el sonido como esa parte de presentes se pusieron todos en su sitio para disfrutar de otra más que sobresaliente actuación de los navarros.

Pudimos disfrutar de una primera parte de concierto sin tregua entre tema y tema, destacando «Peineta y Mantilla» o la coreada «Victima«, hasta recibir los respectivos saludos con su ya clásica coletilla “A Gusto”, y es que muy a gusto se les ve encima del escenario para nuestro disfrute. Momento que Don Enrique, guitarra acústica entre manos, nos presenta en forma de canciones una de las mayores desgracias que se podemos sufrir en la vida, el Alzheimer. «Collar Abandonado» y «Cordones de Mimbre» nos trasladan a tan triste realidad y nos deja una frase final lapidaria, “nunca se olvidan de cantar”. Momento tranquilo a la par de emotivo, que quisiera dedicar desde estas líneas a mi compañero José Ángel, va por ti amigo.

El show continua con partes ya clásicas como los bastones agitándose, casi acariciando el techo como nos comentaba el bueno de El Drogas en «Tentando A La Suerte«, para después colgarse otra vez una guitarra, esta vez eléctrica, para deleite de los que amamos «La Tierra Está Sorda«, su último disco con Barricada . Dedicatoria a todos los maestros/as y bibliotecarios/as, representados en dos temazos, «Los Maestros» y «La Estancia«. Poco se habla de la grandeza de un disco, que viendo el panorama actual, debería ser de escucha y lectura obligatoria en nuestras escuelas.

Y de aquí hasta el final, éxtasis, «Sean Bienvenidos«, «Animal Caliente«, su particular y genial recuerdo de Alarma con ese «Frio«, cantado por todos, «Esto Es Una Noche De Rock N’ Roll» tan mítica como imprescindible, «Azulejo Frio» que también ya es otro clásico, al igual que «Todos Mirando» ya en modo karaoke y otra mítica y tan de actualidad, una de las mayores preocupaciones de las presentadoras más casposas de los matinales televisivos «Okupación«, la cual puso a prueba los cimientos de la sala.

Como clásica ya es también la presentación de la banda, Flako al bajo, incansable y poderoso en todo momento. Txus Maraví a la guitarra, siempre espectacular, a los que El Drogas está a cada momento dándoles protagonismo, llevándolos a las primeras filas y actuando de manera cómplice con ellos. Y como no, el último en llegar, no es menos por ser el último, Nahía Ojeta, del mismo pueblo que Brigi Duque comentó el grande de Enrique, empujando de manera magistral desde la batería.

Pequeño receso y las imprescindibles «Oveja Negra«, imposible no dejar de corear. La que tanto les molesta a algunos en el estadio del Osasuna pero que sigue sonando como el himno que es «No Hay Tregua«. Y como colofón final «En Blanco y Negro» para poner la guinda al pastel a otra soberbia actuación de un personaje imprescindible en la historia de nuestra música estatal, custodiado por unos tipos que marcan cátedra en cada concierto, de como se ejecuta a la perfección un concierto de rock n’ roll. Esperando a la siguiente.

Agradecer a la Sala Acapulco por las facilidades, a Miguel y Yolanda, a Carlos, Rubén (Quini) y su amigo (os avisé que se me olvidan los nombres, mil disculpas). A Iván Desván (ánimo Yoda) y Dani de Los Agustinos (un placer conocerte). Nos vemos en los conciertos.

Texto: José Miguel «Lago«
Fotos: Miguel Rubio

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