Habían pasado apenas veinticuatro horas de la gala de entrega de los premios AMAS, donde se hicieron no pocos llamados a defender la música en directo, de manera explícita incluso en la figura de Lady Ani (Last Days Of Eden) mientras leía el (certero) texto de agradecimiento, firmado por Dani G., por el premio a November como mejor disco rock de 2025. Buenas intenciones y mejores palabras que fueron a caer en saco roto en la jornada, desoladora como pocas, del pasado sábado. En una sala que había registrado un lleno de reventón apenas veinticuatro horas antes con la enésima venida de El Drogas, “las miticadas siempre triunfan”, y que al día siguiente acogió con la mayor de las frialdades al triunvirato Soundcrush, Doble Esfera y Secta.
Una frialdad del todo hiriente en el caso de los asturianos Soundcrush. Y es que poca, muy poca gente recibe al cuarteto cuando, a eso de las 21:17, irrumpe con su habitual groove metal por la Sala Acapulco. Ellos, ni cortos ni perezosos, juegan ya desde el comienzo a mostrar músculo en lo que a técnica se refiere. Venían presentando “The Hunt”, álbum del que ya os hablamos aquí, amén de su más reciente fichaje: el Reveal Dani Cabal en baterías.

Del todo empastada la pareja de guitarras Víctor Diedena & Ales Sánchez. Muy fino el primero en melodías y contundente el segundo en riffs y solos. Sería el propio Sánchez quien no quisiera olvidarse de mandar los habituales agradecimientos. A uno casi le daban más ganas de mandar para dentro a la gente que aún aguardaba en la puerta, pero la cobertura allí dentro era tirando a inexistente. En cualquier caso y como digo, nada amilanó a la formación astur, que de hecho muestra una cohesión para con el nuevo de la clase que, supongo, habla muy bien de lo en serio que se habían tomado la cita.

Su propuesta, a ratos, resulta una encrucijada entre breakdowns concisos, nunca de cara a la galería, y una técnica que echa mano de todo tipo de recursos. Solos vistosos, melodías a puro tapping y la firmeza una base rítmica ya bien empastada. Se les puede acusar de una cierta quietud sobre las tablas. Tampoco el ambiente animaba a mucho aspaviento. Con eso y con todo me agradaban.

Que quedaba mucho calor que dar, apostillaba la voz de Soundcrush. Y tanto que sí. A ratos más atmosféricos, en otros más contundentes, tuvieron tiempo de volver al primer disco, rescatar un corte con un cierto aroma a Gojira y ver cómo emergía el Ales Sánchez más ambivalente en voces. En líneas generales, y tras el cierre con “Beyond Olympus”, me pareció ver a una versión bastante entera de la remozada formación astur. Se me hizo algo corto, pero qué duda cabe que este es el camino a seguir.

Surgidos de las cenizas de La Brigada en tierras murcianas, Doble Esfera llevan desde 2010 dando guerra con su particular hard & heavy. A la Acapulco llegaban presentando su más reciente Ep, “La Nueva Era Del Rock”, y la intención de agradar a un público, de entrada, un tanto escéptico. De mano me llama la atención el prólogo mismo del show: esa entrada en solitario de Patricio Jiménez (batería) y Cristobal Rodríguez (bajo), la vocación de himno, a medio gas, que posee el arranque del show. En “Futuro”, sobre alguna que otra pista pregrabada, dieron un paso más hacia el heavy más vigoroso, mostrándose firmes, aplicados incluso. Buenos coros además de Cristóbal Rodríguez y el guitarra Antonio Elzaurdia.

“Rock Duro Del Siglo XXI” suena a pura auto reivindicación, Eladio dejándose la piel por agradar tras el micro, y una banda que fue pergeñando un set muy old school. Entre medios tiempos elegantes, ingobernables, supieron ir sumando adeptos a la causa. Elzaurdia se mostraba siempre risueño. Correteaba por encima de las tablas o soleaba concentrado sobre los podios que coronaban el escenario. Parecía estar pasándoselo en grande. Para cuando suena “2030”, de aquél Ep de 2015 “El Baile De Los Necios”, lo cierto es que parecen más que cómodos enfrascados en ese metal de cierto regusto Maiden. Y aunque a mí me agradaron más cuando jugaron a extraer su lado más técnico, lo cierto es que la gente se terminó de enganchar gracias a “La Momia”. Aquí la base rítmica de los murcianos tomaría un cierto protagonismo. Todo para que Eladio y Antonio se fueran a camerinos y regresaran con esas (imposibles) camisas y máscaras del videoclip.

Fue aquí que se produjo una pequeña pausa para anunciar el ganador (en este caso ganadora) del concurso que montaron con la venta anticipada. “La Nueva Era Del Rock”, con la que volvieron a la carga, fue pura idiosincrasia Doble Esfera. Para la más vibrante “Ricky Rock” Eladio vuelve de backstage con las gafas de sol y una llamativa boa de plumas colgándole de los hombros. Todo fuera por agradar divirtiéndose. A término habría sorpresa en forma de Tino Hevia, compañero precisamente de Dani Cabal en Reveal, subiéndose guitarra en mano para proceder con nada menos que “Esta Es Una Noche De Rock And Roll” de unos tales Barricada. Ni que decir tiene que hasta los más retraídos se (nos) vinieron arriba aquí. Me remitiré al primer entrecomillado de esta humilde crónica.

Presentaciones, la fuerza de “Fuera De Control” (y la sempiterna rima “camino, destino”…) y el cierre, con quizá su riff más grueso de toda la noche, con “El Baile De Los Necios”. Divertidos, honestos y agradables. Murcia queda lejos pero que, con suerte, no sea esta su última visita por estas tierras del norte.
Quince faltaban para la medianoche cuando los renovados Secta se aupaban al escenario. Los cuatro de siempre, Ger Gilsanz y Juan Pablo en guitarras, Pablo Pravia en baterías y Pelayo Vázquez al bajo, más la cara nueva: Fernando en voces. Arranque “Caliente” para una noche en que la que el vocalista de origen argentino iba a ser el centro de todas las miradas. Las comparaciones tras recoger el testigo de un tal Michael Arthur Long serían a buen seguro odiosas. En algunos casos hirientes. Servidor, como mero cronista, lo que observa ya desde el arranque es una voz que encaja como un guante en la (indisimulada) propuesta acedecera del quinteto. Con ligeros matices más heavies, quizá. También una cierta timidez en lo gestual. Nada que factores como el tiempo o el obligado rodaje no vayan a curar. Ya sabéis que en esta casa nos gusta siempre ser proactivos.

Casi en la misma medida en que a la banda le gusta dar cera, pulir cera, en píldoras de puro rock and roll, “El Herrero” resulta ser una de esas que siempre parece caer de pie. Aquí ya uno ve cómo Fernando procura llevar los temas a su terreno. Y hace bien. Ger, siempre las gafas de sol y la gorra, soleaba a placer desde su SG roja. “Todo o Nada” y la Secta está sonando realmente redonda. Fernando, de hecho, remató con un poderoso grito final aquí. “Se habrán dado cuenta que no soy de aquí”, apostillaba. Un vocalista entre dos tierras que cantaba aquél. “C’ mon”, con el paso del tiempo desde la edición de aquél segundo álbum en 2024, parece haberse convertido en una de las entregas más sensuales de los chicos. Una banda que, huelga decirlo, sonaba todo lo real y orgánica que cabía esperar.

A su vez, “Dulce Dinamita” trae uno de sus estribillos más redondos. “Esta banda es muy sexual, me lleva al infierno” había apuntado Fernando para después deshacerse de su camisa rojinegra. Aquí la banda al completo se volvería hacia la batería de Pravia mientras, al frente, Ger soleaba que daba gusto. Posteriormente, fuimos invitados a “La Casa Del Blues”, pienso que una de las que más redondas sonaron, justo donde mayor importancia cobraron los coros de Pablo, Pelayo y Juan Pablo. Al final, “No Quiero Llorar” le cambia el paso al set. Fernando la había introducido en solitario, estirando su registro con gesto risueño. Los juegos de Ger con la gente en “Plan B”, las explicaciones de éste sobre todo cuanto aconteció hasta que Fernando, o en este caso simplemente “Fer”, acabase siendo miembro de pleno derecho de la Secta.

Al final, lo importante es que el “Panzer” está listo para disparar, solo le falta una pequeña puesta a punto. Y es que, en resumidas cuentas, ya sabéis que nada les va a parar. Se iban ya. En los setlists que había por el suelo no constaban más canciones… pero ellos, ante la infatigable insistencia de, entre otros, cierto colaborador de esta casa, nos regalarían un corte de nueva creación, “Ave Fénix”, muy apropiado dadas las circunstancias. Fuera porque tenía ya la cabeza puesta en esta crónica o por cualquier otro motivo aleatorio, lo cierto es que, así de primeras, no me sonó tan AC/DC como lo hacen muchos de sus temas. Veremos por donde van los futuros tiros sectarios…

Jornada desoladora en lo que a venta de tickets se refiere, pero tres bandas de backgrounds bien diferentes que repartieron cera como mejor saben. Quienes acudimos a la llamada nos marchamos contentos y, como viene siendo habitual, no podríamos despedir sin agradecer el trato y las facilidades a la buena gente de la Sala Acapulco, a la compañía de antes, durante y después y ya saben: nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz