Cita en jueves para la parada asturiana del tour de los estadounidenses Bewitcher por la península. Acompañados por la buena gente de Absalem, la cita se nos antojaba uno de los mejores planes para esta semana santa. Coincidía con la venida de los también norteamericanos Ignite a Oviedo, quienes de hecho colgaron el cartel de no hay billetes en el Gong Galaxy Club, por lo que no las tenía uno todas consigo al acercarse a la puerta del Tizón y ver que, a apenas diez minutos de la apertura de puertas, no había allí ni un alma.

Algo que, finalmente, quedaría solo en un susto. Y es que para cuando la banda con base en Salamanca Absalem hacen suyas las tablas del recinto gijonés, mucha es la gente que se agolpa frente a ellos. Con mucho el show más multitudinario que este medio ha tenido la suerte de cubrir allí. Un show que arranca cuando faltan doce para las nueve y trae a un cuarteto, el formado por Vic en baterías, Mike Gómez en guitarras, Gin en voces y Carolina García en bajo y coros.
Con un telón de fondo con el logo de la banda bajo la coletilla “Melodic Alt. Metal” y toda vez suena la introducción “Anima” que da nombre a su más reciente Ep, “Obscura” reproduce una vez más la cara más técnica y también poderosa del cuarteto, con una Carolina García que nos dio la impresión de haber crecido una barbaridad desde nuestro primer encuentro con la banda (Rock Nalón 2022).

Parapetados en las técnicas líneas de batería del siempre risueño Vic, iniciaron entonces un recorrido por su primer álbum, aquél “Chaosvolution” de 2017, extrayendo de él “Burned To Ashes”, no sin que antes Gin hablase brevemente de los orígenes de la banda. Y si bien en los primeros compases del set, la guitarra de Mike ofrecía un sonido casi indescifrable, lo cierto es que tras pequeños ajustes todo vino a sonar en la medida que el público demandaba. Gin no paró de moverse mientras recorría sus siempre exigentes líneas de voz, haciendo buen uso del ineludible podio y mejorando con respecto a la versión que vimos de ella en aquél Fuck Mateo ’23 junto a Soldier y Beast Inside.
Pero sería la propia “Chaosvolution” la que sin duda extraería a la mejor Gin. Impecable en voces y un verdadero torbellino sobre las tablas y el podio. La respuesta a su petición, “quiero ver un poco de movimiento”, fue obedecida por la audiencia en la medida en que una sala coqueta como la Tizón gijonesa lo permite. Tras “Fear My Wrath” llegaría el turno del corte que lo empezó todo, la primera canción que compusieron como banda, no otra que “The Forest”, que encauzaría ya la parte final del set con un Vic incansable desde el doble bombo, en especial cuando transcurre sobre ese final arrebatado y fulgurante.

Cumplido el debido repaso al debut, tocó volver a “Anima”, con la banda realmente enganchando a los presentes, deslizando la más oscura “Lord Of The Flies” tras la que llegarían las obligadas presentaciones por parte de Gin. La final “Haunted” nos mostró el buen estado de forma de Absalem aun cuando venían de encadenar tres fechas seguidas con sus correspondientes trasnoches, kilómetros y demás. Andan tramando ya nuevo Ep y desde aquí somos todo orejas.
En cuanto al obligado desgaste de la carretera, otro tanto se podría decir del trío radicado en Portland Bewitcher, quienes harían todo por poner a prueba los cimientos del subterráneo recinto gijonés con su infatigable mezcla de black, speed y heavy metal de la vieja escuela. Tres sólidos trabajos en la buchaca (el debut homónimo en 2016, “Under The Witching Cross” en 2019 y “Cursed Be Thy Kingdom” en 2021) y un cierto estatus de culto adquirido desde entonces.

Estatus que a a tenor de lo visto el pasado jueves tienen de hecho bien ganado. Porque termina de sonar la intro, cuando pasan apenas tres minutos de las diez, y “Death Returns…” mediante, el trío sale a comerse el Tizón como si éste fuera su último propósito en vida. Hasta el último aliento. Brama la preciosa Flying V blanquinegra de Unholy Weaver of Shadows & Incantations (en realidad Matt Litton, yo esto de los apodos…) mientras descerraja riffs y solos sin piedad. Si bien puede que la etiqueta black metal puede quedarles algo grande, la suya es una propuesta de hecho más enraizada en el speed más crudo y sucio, lo cierto es que el directo amplifica con creces la pegada del trío.
Hablaba antes de la importancia de los coros de Carolina García y otro tanto se podría decir de su homólogo estadounidense Infernal Magus Of Nocturnal Alchemy (Andrew Mercil para los amigos) quien se manejó a través del setlist sin negociar un solo esfuerzo. Encadenaron una canción detrás de otra (“Our Lady Of Speed”, “Too Fast For The Flames”…) mientras Aris Wales percutía su kit de batería con una vitalidad, una mala leche y una energía inquebrantables.

La banda se avino a sonar muy Motörhead en “Electric Phantoms” pero es “Valley Of The Ravens” la que termina por convertirse en uno de los puntos álgidos del set. Corte más a medio gas en el que el trío toma aire y que, aún con ello, logra una sólida conexión con el nutrido público del Tizón. Pero el apaciguamiento dura poco. La calma, si es que la hubo, se diluye toda vez atacan “Manifesting Darkness” y se manifiesta, valga la redundancia, la cara más velocípeda del trío con base en el estado de Oregón. Era su “first time in Spain” y ciertamente salieron a ganarse un hueco en esta nueva tierra para ellos. Y ya fuera en el curioso medley de su segundo álbum o muy en especial con la propia “Bewitcher”, se pude decir que cumplieron con su misión, finiquitando con “Sin Is in Her Blood” un set realmente fulgurante.
O no, porque la banda vuelve para el par de bises (“Cursed Be Thy Kingdom” primero, “Satanic Magick Attack” después) y queda claro que esta es una formación a seguir bien de cerca. Habrá quien pueda echar en cara que el show no alcanzase a durar siquiera sesenta minutos, pero nadie pude dudar del esfuerzo y la entrega que mostró el trío a su paso por tierras asturianas. Si el resto de citas de su actual turné ibérica salieron tan bien como la gijonesa, que a nadie le extrañe verles en recintos mayores en un futuro no muy lejano. Se lo tendrían bien merecido.

A día de redactarse esta crónica no tenemos noticia de cómo anduvo de público el bolo de God’s Funeral y Niebla Funeraria en la Lata de Zinc, dichosas coincidencias, pero no puede ser mala señal que tanto el show de Ignite como el que es objeto de este texto vendieran tantos tickets. Gasolina para seguir adelante contra viento y marea, desde luego.
Por nuestra parte nada más que agradecer a la promotora todas las facilidades dispuestas de cara a la realización de esta crónica, mandar un saludo a Absalem, Diañu, Azu, Andrés, Manuel Hernando y Angie, José Mora y todos aquellos que mi atribulada cabeza ahora no recuerda. Nos vemos en el siguiente.
Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz