Crónica: Aneuma + S.O.C.S. (Ribadeo 15/2/2025)

En Heavy Metal Brigade abogamos siempre por poner tierra de por medio con la rutina. Echarnos a la carretera. Y atestiguar qué dan de sí las bandas que nos gustan. Juntaba la Asociación Catro Caños a State Of Crime & Science con  Aneuma y la del sábado, de pronto, se nos antojó una de esas citas de lo más apetecibles. Así las cosas, carretera y manta que diría un clásico, para ver qué se contaban ambas formaciones en tierras lucenses, dentro del ciclo musical del Vendaval Fest.

Y es que cine teatro, sí, pero la organización se pegó la paliza de remover parte de los asientos, por lo que aquello, por suerte piensa uno, no tuvo nada que ver con aquellos shows post confinamiento con las nalgas soldadas a la butaca. Un enorme telón de fondo dominaba el escenario. State of Crime & Science, o S.O.C.S., lo hacen suyo cuando son alrededor de las 22:38 de la noche. Y lo hacen mediante una de sus composiciones más postreras, aquella que viene a darles nombre, y en la que su elegante forma de entender el rock, en especial el rock alternativo, conjuga con el primer solo de un muy seguro Marc Segond.

Teníamos muy reciente al combo gijonés, si bien aquella noche servidor estaba a otros menesteres. Dichosos solapes. Pero “Lost”, con una línea de bajo por parte de José R. Ibáñez que es puro gancho, entregó esa cara algo más vivaracha del quinteto. Osana K., verdadero punto focal de la formación asturiana, mostró un óptimo estado de forma. Rara vez falla la vocalista y la cita ribadense vino a confirmar las habituales buenas sensaciones.

“Somos State of Crime & Science y venimos de Gijón” anuncia previa a dejarnos con “Last Days”, composición nacida al albur de la pandemia, “cuando creíamos que el mundo se iba a acabar”, y que destapa ahora a unos S.O.C.S. más cercanos si cabe al rock alternativo. Algún coro pregrabado acompaña a Osana K. durante estribillos y, en líneas generales, la banda arremete sólida y compacta. Al igual que sus compañeros de cartel la noche del sábado, esta es una de esas formaciones que prácticamente hemos visto nacer y muy pocas veces fallar. Y no lo hacen porque tienen cortes como “Cursed Gift”, capaces de alimentar la cara más melancólica, también más desgarrada, del combo gijonés. Y es que el tipo de rock que realizan podrá gustar más o menos, pero su versatilidad es indiscutible.

Agradecimientos mediante, “Through The Mirror” vuelve a dejar destellos de esos S.O.C.S. elegantes y terriblemente gancheros. Osana K. brillando al micro aquí e Iván Fernández dando una lección de cómo amoldar sus baterías a los distintos registros de la banda. A menudo en la sombra pero siempre fundamental a la hora de cargar con el peso del quinteto. “Release”, con esa construcción tan ambivalente, resulta idiosincrática de la banda. El quinteto sonando muy bien aquí, de hecho. Con Gus Bocanegra a los mandos desde luego no esperábamos menos. S.O.C.S. tuvieron tiempo de dejarnos una primicia, “Self-Delusion”, que abrazó un cierto groove algo desconocido para ellos al tiempo que Osana K. se mostraba más torrencial que nunca. “Under” dibuja uno de sus mejores estribillos, puro derroche de cadencia y elegancia, y un poco al alimón con la más rotunda “The Hole” pueden suponer sus temas con más gancho a día de hoy.

Vortex” vira ahora al idioma de Cervantes y “Losing My Religion” reinterpreta al modo S.O.C.S. el gran clásico de los próceres alternativos de Athens (Estados Unidos) R.E.M.. Versiones así, sí. La final “Should I” llega no sin que antes Osana K. mandase un pequeño recuerdo al “Venom” de Aneuma, del cual dijo la vocalista que era el “disco del año” del pasado 2024. Fue el primer tema que interpretaron en vivo, nos dijo, y el sábado fue también el último. Buenos solos de Víctor Torres primero y Marc Segond después para cerrar otra buena noche para ellos. Siguen a la suya, amalgamando un ramillete de canciones con un toque personal y distinguible. Muy atentos a sus próximos pasos. Huelga decirlo.

Tirando otro de mis habituales latiguillos, qué duda cabe que Aneuma son un animal muy diferente. Su metal extremo, o en cierto modo su metal clásico junto con la característica voz rota de Laura Alfonso, pronto pondría a prueba los firmes cimientos del cine teatro. Y es que “Your Doom”, con esos coros ineludibles de Abel, pone sobre alerta a cualquiera. Arranque descosido con Jorge Rodríguez comandando las operaciones tras baterías. Sonando muy bien ya desde el comienzo, sí es cierto que vimos a la propia Laura algo más justa que otras veces en este comienzo. Se llevaba constantemente la mano a la petaca y uno pronto intuye que sería algo pasajero.

O que de hecho la frontwoman iría entrando en calor conforme transcurría el set. En lo gestual no cambia, desde luego, mostrándose una noche más tan indómita e impetuosa como acostumbra. Lo mismo que un Borja, leyenda viva del metal astur, que volvió a dar una lección solista del más alto nivel en “Fall Apart”. Para “Castaway Of Chance” es el bajo de Pau el que aporta el debido gordor a este trazo ahora más intrincado. Su compañero en base rítmica, el imparable Jorge Rodríguez, se mostró muy firme con el doble bombo en “Never Again”. Y si bien el público recibió al quinteto con una mayor frialdad que en pasadas ocasiones, me viene a la cabeza aquella arrolladora presentación de “Venom” en la Gong Galaxy Club (crónica), lo cierto es que pocas dudas caben al respecto de la propia banda.

Creatures” siempre sorprende de tanto en cuanto ofrece la cara más elegante de estos Aneuma, que conjuga con la más briosa que ofrece en su segunda mitad, con la banda moviéndose más que hábil en ambos registros. Tablas y galones desde luego les sobran. Vimos algún tímido circle pit aquí, si bien poca cosa para cómo Abel se desgañitaba acompañando a Laura en voces. “Breakout From Hell” es puro groove entendido a la manera clásica, mientras que “Yell To The Sky” inunda de luces estroboscópicas el cine teatro ribadense. Brilló de nuevo Borja bajo el parpadeo cegador. Siempre da la sensación de disfrutar con lo que hace y se nota.

Otro que siempre parece pasárselo en grande es Javier de Coupaud, bajista de Mad Rovers, que tomaría el puesto de Pau para “Guide Them To The Light”, que deja quizá uno de los solos de guitarra con más gancho de todo el set. Un gancho del que no va precisamente falto “Chain Reaction”, uno de esos temas que, pienso, podría ser capaz de propulsar a esta formación al siguiente escalón. Volvió Pau al bajo y quien cedió su puesto esta vez fue Abel para lo que iba poco a poco confirmándose como un show especial para el quinteto. Desde luego no uno más de todos cuantos les hemos visto. De vueltas ya a la formación estándar, “Circles Of Fire” detona otro de los riffs con más gancho del set. Un corte sin el nervio de otros pero lo suficientemente hábil como para llevar en volandas a cualquiera con un mínimo de sangre en las venas.

Stand Tall”, me permiten otro tópico, exhibe ese tono tan habitual en las guitarras de Borja. Ya sea con Legacy Of Brutality o con estos Aneuma, sus riffs y solos siempre resultan reconocibles, verdadera seña de identidad del guitarra asturiano. La banda se tomaría un breve descanso aquí. El justo para que Laura cambiase de atuendo y emergiera, punta en blanco, hasta una pequeña plataforma situada en el epicentro mismo del cine teatro. Desde allí, y bañada en sangre, afrontó “Frozen” para aportar una nueva nota de distinción al set. Con Pau delegando de nuevo el bajo, en esta ocasión a Sandra (Rise Of Fury) la banda acertó a sorprender aquí. Benditos inalámbricos.

El cierre vino a ser el habitual, con sendas versiones de Carcass y Death, incluida colaboración, esta vez a la guitarra con otro gran amigo de la formación como es Carlos C. Gavilán (Exkalibur) así como la certeza absoluta de que están en un momento más que dulce. Si además se rodean de buenos amigos, arriba y abajo del escenario, qué mejor forma de pasar una noche de sábado. A nosotros nos quedaba un largo camino de vuelta, así como la certeza de que el esfuerzo mereció la pena.

Por nuestra parte nada más que mandar un saludo a los habituales de siempre, ni siquiera en Ribadeo nos libramos de vosotros, así como enviar un agradecimiento a la buena gente de la Asociación Catro Caños por todas las facilidades dispuestas de cara a la confección de esta crónica. Ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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