Crónica: Caballo Moldavo + Sun Of The Dying + The Magus (Oviedo 16/5/2025)

Curiosa triada la que se planteó el pasado viernes en la ovetense Lata De Zinc con los locales Caballo Moldavo y The Magus acompañando a los madrileños de Sun Of The Dying. Hard rock y metal dándose la mano para alegrar (o no) nuestros sufridos corazones. No era el único evento de la jornada. Otra fecha rebosando oferta. Pero el debut en nuestra tierra del combo doom terminó por desequilibrar la balanza.

Así pues rumbo de nuevo a la capital para encontrarnos con la llamada del establo. El de Caballo Moldavo iba a ser un show algo especial, como demostró ya el hecho de que mutaran momentáneamente en quinteto para la intro. Kalari Geest aportó teclados primero y dio pie después a “Réprobos”, un corte que se ha convertido ya en pura idiosincrasia moldava. Arrancando siempre “de frente” y con las pilas bien cargadas. En el “Blues Del Innombrable” hay un buen solo por parte de Lionel Hooves. Reverendo G. Throat incluso se paseó por entre la gente. Muchos y buenos amigos abajo del escenario, la ocasión lo merecía.

El Pantano” enfanga consecuentemente a la Lata. El equino desciende su pegada y magnifica el arrastre. Al final los sets de Caballo Moldavo resultan interesantes por diversos. Comandados siempre por el inquieto Reverendo, apoyados por la fiable base rítmica de Jhonny Liver (batería) y el Hermano Lynnot (bajo). Que no mordían, aseguró el propio Reverendo. No al menos con mala intención, pensó alguien entre el público. “El Cuervo” emprendió entonces el vuelo para que el Caballo se arrastrase por el fango. Buenos coros de Hooves aquí y una banda que apareció por la capital en buena forma.

Aún tuvieron tiempo de introducir una novedad, “El Valle”, de nuevo con Geest arriba del escenario. La voz moldava había aprovechado para agradecerle que les salvara en su visita a tierras gallegas, haciéndose cargo del bajo con apenas dos ensayos. El tema nuevo, por cierto, parece seguir donde lo dejara aquél Ep “Réprobos” de 2021, si bien sorprendió con un puente que se cuenta ya entre lo más elegante que les hayamos escuchado. Volviendo al mencionado Ep, “Misa Negra” pudo ser fácilmente una de mis favoritas por su parte. Muy redondos aquí. Para el cierre quedaron los debidos agradecimientos y esa “Green Machine” de Kyuss sobre la que han trotado en tantas ocasiones. Expectantes ante el nuevo material.

La oscuridad se iba a cernir entonces sobre la Lata De Zinc. El elegante doom / death de los madrileños Sun Of The Dying pisaba la capital asturiana con la pretensión de escudriñar nuestras almas y purgar nuestros pecados. Formación al completo, seis músicos arriba de las tablas, pero la seguridad que otorga el contar con Ovana a los mandos de la nave. Termina la intro y “The Tide” ya da muestras de esa pesada elegancia en la que se manejan. Eduardo Guilló se agarró al micro para dar una verdadera lección de cómo afrontar estas líricas sin perder un ápice de emotividad ni tampoco de fuerza. Tan furioso en los tonos más rotos y descosidos como seguro en los más limpios. A destacar igualmente los buenos coros que dejó ya aquí el guitarra Daniel Fernández. Entiende uno que su propuesta puede no ser del gusto de una mayoría. Pero nadie puede negar hoy que la afrontaron cohesionados y con total convicción.

El inicio bronco de “The House Of Asterion” pone a prueba los cimientos de la Lata. Diego Weser percute tras baterías y proyecta la banda hacia su versión más compacta. Sorprende, eso sí, cuán inmersivos se tornan más adelante, transitando su conocido doom metal hasta las fronteras del gothic. Sin imposturas ni ataduras. De forma natural y con la confianza por las nubes. “A Cold Unnamed Fear” puede ser una de mis favoritas de su (aún escasa) discografía. Guilló brilla de nuevo aquí, al tiempo que Daniel Fernández y Roberto Rayo dejaban riffs hábiles a lo largo de una de sus composiciones más interesantes. Parcos en palabras, la música fue la verdadera protagonista. Así pues en “Monolith” acertaron a conjugar el doom más pesado con una carga ahora más atmosférica. Surgen entonces los Sun Of The Dying más emocionales. Valga la redundancia. Su directo magnifica las sensaciones que su música produce. Cualquiera que estuviera en la Lata el pasado viernes podrá dar fe.

Guilló se deshizo entonces del pie de micro. Y una vez con el llamativo micrófono en sus manos, encaró la que sería la recta final del set. Las de “Black Birds Beneath Your Sky” pueden ser las estrofas más desgarradas (desgarradoras) de todo el set. Partiendo desde la elegantísima introducción al piano, “White Skies And Grey Lands” puede pasar por uno de sus cortes más distinguidos. También más melancólicos. Y ya es decir. El propio Guilló da de rodillas en el suelo mediado el corte, sumando un pequeño plus de teatralidad a la descarga. Para el final quedaría “From The Dead Stars”, de su debut de 2017 “The Roar Of the Furious Sea”, y en el que la banda lograría un equilibrio entre teclas y guitarras casi perfecto. “Vaya gordura” exclamó alguien tras de mí en un momento dado. No seré yo quien le contradiga. Mucha ruidera en ese epílogo, abandono del escenario inclusive, y una banda que convenció en su primera venida a Asturias. Ojalá no sea también la última.

De la fuerza melancólica de Sun Of The Dying a la diversión de The Magus, la noche iba a dar un giro de ciento ochenta grados. Ouleia, punta en blanco esta vez, (“fumata blanca, chavales”, exclamaría) comandó una noche más a los hard rockeros asturianos. Y así, “Rock’s For Pussies” ya demostró que el sonido iba a estar a la altura del par de bolos precedentes. Redondeada por el buen solo del también Malverde Tamo, la sensación ya de inicio fue la de estar ante una buena versión del quinteto. Ellos enlazaron un tema tras de otro. El reloj imponía su habitual tiranía y no había segundos que perder. Aún así no se olvida Ouleia de las maracas para “Type 2”. Tampoco de buscar la implicación con quien tiene delante.

El guitarra rítmico Ernesto, que en su día fuera miembro de The Punishers, parece uno de esos tipos que realmente disfruta con lo que hace. En “Fester”, tanto él como quienes le acompañan arriba de las tablas están entregando la versión más potente, cruda incluso, de su habitual rock and roll. Un rock orgullosamente orgánico y old school. Ya digo que hubo pocas pausas. En una de ellas aprovechó Ouleia para dejar los habituales agradecimientos. En “Like A Hammer” suenan muy rotundos. Aquí destacó el solo, pie al wah, que dejó Tamo. La base rítmica de un Laria (que dejaba coros de tanto en cuanto) y el batería Bronco resultó tan fiable como siempre. La propia Ouleia brilla en “Pills”, que deja de paso otro de sus estribillos más reconocibles y gancheros.

Así las cosas, a buen seguro agradecieron el cierto descanso que supone “Dead Eyes”. “Woman” fue una noche más pura auto reivindicación. La Lata se arrancó por palmas y llevó en volandas al quinteto. Si un show se mide por el grado de implicación de la gente, desde luego que el combo hard rock aprobó a su nuevo paso por la capital. La voz de The Magus bromeó entonces con que “Weirdo” había dejado de ser su tema favorito de la banda. Según sus propias palabras, ha cedido el puesto a “Hair”, su obra más reciente, que rebusca en las esencias del rock más clásico, sólo faltaba, para que el futuro se les abra de par en par sin olvidar el pasado. A término, Ernesto echó mano del micro de Laria. “Sabéis que no hablo nunca”, exclamó, aprovechando a continuación para acordarse de su ex compañero en The Punishers Charlie Günner. Porque todo recuerdo a su figura es poco.

Quedaban pocos minutos para la medianoche y un par de cortes en el set. “Punished By God”, con Tamo dejando un solo a puro tapping y Ouleia de rodillas al final. “No por nada pero esto ye heavy metal” dejaría dicho Laria. Encararon entonces “Shinin’”, con la frontwoman del quinteto buscando una vez más el engarce con la gente y cerrando la que fue otra buena jornada para ellos. Siempre tan fiables como divertidos. Mientras queden The Magus habrá motivos para abandonar el nido y abrazar el rock and roll.

A nadie se le escapa que fue una noche de contrastes. La Lata, semana a semana, sigue reivindicando su lugar dentro del panorama de salas asturianas. Una noche más buen sonido y mejor trato. Es un gusto para nosotros aparecer por allí siempre que los idus lo permiten. Por nuestra parte nada más que mandar un saludo a las tres bandas, también a los buenos amigos con quienes departimos antes, durante y después y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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