Reseña: Jean Paul’s Dream Vision «Reminiscences» (Demons Records 2025)

Segundo largo vía Demons Records del músico y compositor alicantino Juan Pablo “Jean Paul”, acompañado por una verdadera constelación de músicos para los quince cortes, nada menos, que alcanza este “Reminiscences”. Y es que son más de cincuenta los nombres que se han dado cita en esta nueva obra. Gente como Johnny Gioeli, Isra Ramos, Steve Overland, Paco Ventura, Ángel Belinchón, Danny Vaughn… El trabajo ha sido producido y mezclado por el Hitten Johnny Lorca en los Mole Mother Studios de Murcia. Es el propio Juan Pablo quien carga con las guitarras rítmicas, así como (evidentemente) con toda la composición a excepción hecha de “Vega”, coescrita ésta al alimón con Michael Flexig. Lorca ocupa el bajo y entre Samu Baeza y Willy Medina alternan con las baterías. Hechas las presentaciones, y procurando dejar por el camino el menor número de nombres posible, entremos de una vez en materia.

Las hábiles manos de Henrik Larson (Jaded Heart, Masterplan) sobre el teclado introducen la inicial “Flying Away”. Y lo hacen procurando un inicio bien acomodado, optimista incluso, que conduce hacia un buen riff de guitarra. A él se agarra todo un Steve Overland (FM), trazando no solo una buena línea de voz sino adornándose también con elegantes armonías. Tras estas guitarras se encuentran David Palau y Christian Vidal (Therion). Un primer corte bien producido, trazado muy por la senda del libro de estilo del género. Disciplinado pero también eficaz.

Quien viene a casa en “Come Back Home” es nada menos que Johnny Gioeli (Hardline, Axel Rudi Pell), en comandita con Samu Baeza (Santiago Campillo) en baterías, las teclas de Carlos Álvarez (Dry River), el bajo de Fernando Mainer (Jeff Scott Soto, Jorge Salán) y el solo del Medina Azahara Paco Ventura. Todo se apoya sobre otro hábil riff de Jean Paul. También, claro, en la buena línea de voz de Gioeli, en particular en estribillos, encajando en un registro que le viene ni que pintado. La mezcla equilibra y da color sin olvidarse de la base rítmica. Ahí destaca la labor de Mainer, añadiendo una capa más de distinción y buen gusto. Luego Paco Ventura dispone un solo más que interesante. Extenso, en los tiempos que corren, y en el que da la sensación de habérselo pasado en grande mientras lo grababa. Puede ser uno de los cortes más redondos de este segundo largo.

Vuelve el veterano Steve Overland para una “Walking In The Rain” que, a modo de curiosidad, clava la duración del corte precedente. Y al igual que aquella, dibuja paisajes tranquilos, agradables y, claro, muy melódicos. Johnny Lorca carga ahora con el bajo, también con el solo de guitarra, en un corte amable, que fluctúa entre la balada y el medio tiempo, bellamente revestido por esos teclados de Elena Alonso (Lethargus) y atravesado por una (nada impostada) melancolía. Estupendo epílogo, por cierto.

En “In the Storm” sigue a bordo la voz de FM. Un inicio reposado, muy amable, al que luego acuden guitarras igualmente ligeras, formando contornos calmos, casi prístinos. El actual Ñu Manolo Arias se encarga de la eléctrica, Lorca de los pasajes acústicos, Nilver Pérez (Revlin Project) pone el teclado y Diego Teruel (Amaro, Gürú) el bajo para otra entrega amable, cuidada con sumo detalle y donde Overland, cómo no, brilla con luz propia. Me agradan ambos solos. El acústico de Lorca, el eléctrico de Arias. Dobla este el suyo, que se alzará finalmente como uno de los más efusivos del álbum, contrastando, sin desentonar, con el tono del corte que lo acoge.

Vuelve Gioeli para “This Must Be Heaven”, que viene a recuperar parte del nervio perdido. Ahí, la voz de Hardline se defiende cual gato panza arriba. Es un corte que parece trazado a mayor gloria del vocalista neoyorquino. El estribillo es de esos que entran cual cuchillo en mantequilla. El Tritón Javier Mira pone el primer solo sobre la batería de Samu Baeza y el bajo de Santi Hernández (Lujuria). Y Lorca pone el último de los solos en un epílogo que me agrada tanto por trazo como por ejecución.

Pero el disco vuelve a poner la calma de por medio “Dream Vision”, con teclas de Nilver Pérez y violín de Gianne Mowatt, es una balada tendida y clásica pero tal vez algo previsible. Cuenta no obstante con un Lee Small (Lionheart) que va componiendo una línea vocal llena de feeling y carisma. Él, junto al buen solo de Johnny Lorca, constituyen los mayores asideros del corte que, a fin de cuentas, da nombre al proyecto. Es quizá por ello que tal vez cabía esperar algo más de este sexto corte.

Es Dani Rodríguez quien reviste violines a “My Last Breath”. Aquí está todo un Göran Edman (Brazen Abbot, Talisman, Crossfade…), en un grandísimo estado de forma, trazando una de las mejores líneas de voz de todo el álbum. Lo cual, dada la constelación de cuerdas vocales que se ha dado cita aquí, es todo un logro en sí mismo. Sobre el papel, además, estamos ante uno de los cortes más hábiles de este “Reminiscences”. Arranca en balada para después sufrir un giro dramático y conducir esta visión hacia terrenos mucho más intensos y vibrantes. Hay un solo no poco vistoso de José de Castro “Jopi” como remate. Y si bien todo me funciona aquí, cierto es que habría agradecido una batería con algo más de punch. Con eso y con todo, otra de mis favoritas.

Fire” es hard melódico de muchos quilates. Pero es también un corte con brío, directo y disfrutón. Le pone voz un Danny Vaughn (Tyketto) por el que parece que no pasan los años. Esta casa, y cualquiera que le viera a su paso por el Lion Rock Fest de 2024 (crónica), puede dar fe. El solo es para el sueco Tommy Denander. Lastrada, si acaso, por tratarse de una de las entregas más rácanas en cuanto a duración de todo el disco, bien está ese extra de picante que le otorga al tracklist.

El vocalista de origen sudafricano Mick Devine (Seven) pone su registro al servicio de esta “Because Of You”. El disco regresa al terreno de las baladas y lo hace en su encarnación más clásica. Un corte finamente arreglado, rematado por el buen solo del Acid Rain o Torquemada Guillermo Guerrero, al que hay que sumar el coro de voces blancas del CEIP Río Segura, el violín de Gizane Meowtal, el bajo de José Luis Gallego y los teclados de Pablo Sancha (After Lapse, Against Myself). Estupenda en su crescendo final, otra de las entregas más firmes y redondas de todo el trabajo.

El veterano vocalista de origen alemán Michael Flexig presta sus habilidades tanto vocales como compositivas en esta “Vega”, donde Jean Paul cuenta con Fran Rodríguez (Nexx) en teclas, Willy Medina (Hitten) en baterías, Antonio Muñoz (91 Suite, Sunsët) al bajo y el solo de Fran Alonso (Hackers). Un hard rock sencillo, sin grandes complicaciones, que sabe llegar a término dejando por el camino buenos riffs y una producción de lo más cuidada. Sin tampoco tratarse de una entrega corta como la anterior “Fire”, sí pienso que merecía otro cierre que no ese desangelado fade out final.

Hay algo en la línea de piano que traza Elena Alonso en “Lonely Warrior” que siempre me lleva a penar en el ya desaparecido Meat Loaf. Regresa Johnny Gioeli tras el micro en otra balada de esas que rebosan buen gusto por cada poro. Contribuye a ello, y en gran medida, el violín de Sara Ember (Last Days Of Eden, Ñu). Samu Baeza (batería) y Peri (bajo) forman la base rítmica de un corte que trazará un cuidado crescendo camino del epílogo. Siento que, de todos los cortes lentos del álbum, puede ser éste el que tiene mejor factura de todos.

Y ya que estamos con parecidos, que me aspen si los teclados de “Lejos” no me recuerdan al “Maniac” de Michael Sembello. El disco vira hacia nuestro idioma para que Isra Ramos (Avalanch, Amadeüs) le ponga voz. Chema García en teclas, David Mascaró en bajo y, sobre todo, Tommy Denander en solo, contribuyen a revestir otro de los cortes más vibrantes del disco.

Me agrada el tono más oscuro que acompaña a “Bajo Un Disfraz”. Ángel Belinchón, de los muy reivindicables Dry River, lleva la voz cantante en un corte que viene a amplificar el rango sonoro del álbum. Fran Alonso pone las rítmicas y Pablo García (WarCry) el solo en la entrega más extensa de las quince que Jean Paul ha ideado para este “Reminiscences”. Acompañan las teclas de Chris McCop (Tokyo Motor Fist) y el bajo de Maca (Zelion, Tálesien, Eco…) para uno de esos cortes que, como reza el tópico, van ganando peso con el paso de las escuchas. El solo de Pablo García no sorprenderá a quienes sigan la trayectoria del asturiano. Quizá sí esas voces que vuelve a poner el coro del CEIP Río Segura. Eficaz por sí misma y, al mismo tiempo, interesante por el contraste que produce con el resto de cortes.

Sueño o Realidad” ya parte desde un prólogo bien elegante. Desde ahí transita hacia un hard más cercano a los grandes dogmas del hard melódico. En ese registro tan clásico, sobresale la labor de Chema Sales (Lost Wingman) al micro. En estrofas y también en estribillos. El bajo corre a cargo de Santi Hernández (Lujuria). Hay guitarras de Christian Vidal (Therion) y teclas de Fran Rodríguez (Nexx). Y el que brilla con el solo es, de nuevo, un inspirado Tommy Denander. Fácil, te la sabes a la primera, pero funciona.

“Tras El Cristal” es un broche final no poco llamativo. Y lo es por el contraste que se produce entre las distintas voces participantes: Fernando Pleite (Siddharta), Narciso Tenorio (Júpiter), Carlos Pina (Panzer) y Elizabeth Amoedo (Against Myself). Buena labor de Elena Alonso con las teclas, también de Maca al bajo y por supuesto de Johnny Lorca con el solo. Mucha clase para cerrar el álbum con clase. Con cierto optimismo incluso. Al final, tal y como reza la letra: “tras la niebla siempre hay claridad”.

Habiendo reunido semejante pléyade de colaboradores, conseguir que el álbum suene cohesivo a lo largo de más de una hora de música resulta todo un logro- Puede que el paso de las escuchas destapen ciertos desequilibrios en lo que a sonido se refiere, si bien estos son del todo puntuales. El álbum transita siempre dentro de los grandes cánones del género melódico. Dispone buenas ideas y mejores canciones a los Edman, Gioeli, Overland y compañía, se acompaña de grandes ejecutores como Pablo García, Tommy Denander, Christian Vidal o el propio Lorca… y se las arregla para buscarle las cosquillas al género, ahí están “Bajo Un Disfraz” o “Because Of You”, sin que ello signifique traicionar sus mismas esencias. Un trabajo de orfebrería técnica que no esconde la gran labor realizada desde el plano puramente compositivo. Un disco que, desde antes de ayer, debería ocupar lugar de privilegio en la vitrina de cualquier fan del género.

Texto: David Naves

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