Crónica: Rockvera Fest (5/9/2026)

Septiembre, adiós a las vacaciones y vuelta a la rutina. Todo lo bueno se acaba pero a la temporada de festivales aún le queda alguna bala en la recámara. Volvía el festival más longevo de la región, nuestro querido Rockvera, y con él la promesa de una jornada larga e intensa. ¿Protagonistas? Un año más Tribute Against The Machine para la habitual sesión vermú a las puertas del Llar y, ya dentro del recinto, la tarde noche que vendrían a conformar los astures Beast Inside y Teksuo junto a los leoneses Lions Way, los bilbaínos Valkyria y los ciudadrealeños Maldito Matas. Una conjunción de lo más diversa, en la más pura tradición de la asociación Monorock.

Y allí que nos fuimos ya desde bien temprano a dar buena cuenta de, un año más, la descarga de Tribute Against The Machine, banda claro, en homenaje a la formación de Tom Morello, Zach de la Rocha, Tim Commerford y Brad Wilk. “War Within A Breath” supuso el pistoletazo de salida y, aunque la gente se hizo la remolona, la del sábado puede ser la más potente de todas las veces que les hemos visto. Ni el calor ni las horas arredraron a los chicos.

Y pensaba mientras descargaban un tema tras otro en que no hay plaza en esta banda que no suponga un absoluto reto: desde esas bases rítmicas tan potentes y a la vez tan funkies de los Azure Rojo (bajo) y Nacho (batería), el ataque tan visceral de J.M. Navarro “Nava” en voces y los mil y un sonidos que el Onza Markos extrae de su dupla de guitarras. “Take The Power Back” sería una de las más celebradas del arranque del set. Yo me quedo con esa “Wind Bellow” que, en palabras del propio “Nava”, resulta ser una de sus favoritas, aún cuando la propia banda homenajeada apenas la haya tenido en cuenta para sus propios directos. Otra que entró cual cuchillo en mantequilla sería “Bombtrack”, donde ya vimos algo de movimiento entre la gente.

“Ahora ya cogemos carrerilla”, bromeaba “Nava”. Con “Guerrilla Radio” dieron ganas de bailar. En el set hubo espacio hasta para celebrar el reciente cumpleaños del propio frontman. Cincuenta años, que no son nada a juzgar por la forma en que lideró a los suyos el sábado, dejándose absolutamente todo a las puertas del Llar. “Know Your Enemy” primero y sobre todo “Bullet In The Head”, con el público rodeando a Markos durante el solo, pusieron Corvera patas arriba. La traca final es de auténtico órdago: desde “Testify” a “Killing In The Name” y cerrando con “Freedom”, banda y audiencia fueron uno. Tal fue así que, pese al cansancio (“estamos fundidísimos” llegó a aseverar J.M. Navarro) aún tuvieron a bien entregar tres bolas extra: “Bulls On Parade”, “Wake Up” y el cierre con (una de mis favoritas) “Sleep Now In The Fire”, que tanto eché en falta en la pasada edición. Tremendos.

Quince faltaban para las siete cuando los thrashers Beast Inside tomaban el escenario del Llar con su habitual thrash metal. Venían presentando su segundo largo, “Throne Of Blood”, y funcionaron como un reloj. Junto a la nueva base rítmica de Alex Kai al bajo y Adrián Granda en baterías, Alejandro Vizcaíno sigue comandando a los suyos tras el micro. “Yoke And Arrows” pone la primera piedra de un set en el que revolverían tan orgánicos como acostumbran, y donde Chema Bretón vendría a cargar con ese solo que dibujó Borja Suárez (Aneuma, Legacy of Brutality…) para la versión de estudio.

“Venimos desde Navelgas, ¿habéis ido a misa hoy?” preguntaba Alejandro. Era el turno, claro, de “Saint Pederast”, el dardo que la banda dirige a esa no tan santa madre iglesia. Pedro Pravia sumó en coros aquí y, a grandes rasgos, me pareció que la banda llegaba en buen estado de forma a Corvera. Posaron la vista en su primer largo con la concienzuda “No Escape” y recibieron a Lorena Sküld para su corte menos idiosincrático: la muy cuidada “Hydrangea II”. Todo para después y “Deadpool Into The Pit” mediante, entregarse a su versión más disfrutona y despreocupada pero no falta de filo. A término, Alejandro dedicaría “God Of Flesh” a su mujer e hijos y se arrimaría a la tarima en búsqueda del calor de la gente.

Brainwash” pone de relieve lo bien conjuntada que está la nueva base rítmica de los asturianos. Aquí Alejandro pediría un aplauso para Chema antes del solo. Merecido, si me preguntan. “Watching Bleed” pudo ser fácilmente el corte más potente de toda la jornada y “War”, tras el wall of death que propuso Alejandro, no sin antes mandar un (merecido) improperio a Benjamín Netanyahu, el mejor broche para ellos. Otro buen bolo del quinteto y ya con ganas de ver hasta dónde les lleva ese segundo largo.

Después de perderme su paso por Kuivi Almacenes junto a As Life Burns y Maverick (crónica) había no pocas ganas de ver a los metalcore Teksuo. La banda, enfrascada en la presentación de su último álbum “The Glow Before I Go”, llegaba a Corvera sin el bajista Constan ni el batería Luis, siendo éste último sustituido por el Sydius Rorro. Pero ausencias y sustituciones al margen, desde que estalla “Thirst For Tears” de ese nuevo trabajo, ya tenemos claro que el eventual cuarteto está tan en forma como acostumbra. Diego está cantando igual que siempre. Esto es, mostrando una interminable gama de registros, siendo capaz de fluir entre el agudo más limpio y el grave más oscuro con total naturalidad.

Me gusta lo contundentes que aciertan a sonar en “Raise The Flag”. Bombas de sonido, breakdowns afiladísimos y un Rorro muy seguro tras baterías. Se aprendió el set completo en dos semanas y apenas cuatro ensayos. Mérito terrible el suyo. Luego ellos optan por la más amable “Sailing To The Unknown” mientras Diego explora esa sensibilidad más pop primero y se sumerge en el fango más adelante. Se les puede achacar el no poco uso de partes pregrabadas que usan pero nunca que no acierten a la hora de ser precisos entre todos los cambios tonales que proponen. En “Rip My Heart OutDiego pregunta cuántos queremos cantar con él. Rafa y David se conjugaron aquí para extraer esa cara más melancólica de Teksuo mientras seguía entrando gente por las puertas del Llar.

Cabe destacar que el sonido estaba siendo más que óptimo. En realidad lo fue durante toda la jornada. Sesión vermú inclusive. Y mientras que en “One Of A Kind” contaron con la inestimable ayuda de Misael (Maverick), para “Sanctify My AcheDavid está trazando uno de los mejores solos del set. Diego volvió a brillar en la balada “De Piedra”, primera vez en vivo, para después volver a unos Teksuo más académicos en la más rotunda “Monochrome”. Rorro repartió no poca cera en “Erased By Mistake” y la banda encaró un tramo final del set descosido pero con mucho gancho. Banda puntera del género, por estado de forma y trayectoria, qué difícil resultar ver un concierto malo de esta gente.

“Ni punk ni rock ni lions ni way” rezaba el telón que adornaría el set de los leoneses Lions Way. Un bolo al que asistimos un tanto a la expectativa, a dejarnos sorprender por su punk de nuevo cuño. Un set que, curiosamente, arranca “Desde Cero”, tema que cerraba su álbum de 2024 “Malo Será”. Con “Mentiras y Alcohol” vuelven a aquél Ep de 2017, mientras que para “Ruido” entregan un deje más rockero. Una banda muy activa sobre las tablas, se le presupone a una formación aún joven, y que a lomos de un buen sonido sorprendió a propios y extraños. Avisaron además de que este mismo sábado estarán acompañando a la buena gente de Maverick en la presentación de su nuevo trabajo. Si os los perdisteis el sábado no sé a qué estáis esperando.

Dedicaron “Perro Viejo” a “nuestros abuelos, a la España despoblada” y se imbuyeron de un deje más melancólico, que contrastó con el ataque más puramente punk de “¡Cállate!”. Por ahí ellos fueron trazando un set que agrada por diverso. En “El Ritual” nos hablaron de los muchos baches que conlleva tener una banda y en “Cuando Las Luces Se Apagan” vinieron a decir que todo es más divertido cuando no hay luz. Y tanto que sí.

Un set que se cierra con el guitarra Ángel Rodríguez bajando a mezclarse entre la gente, benditos inalámbricos, desatando con ello otra de las grandes fiestas de la tarde / noche corverana. El cierre fue para “Siempre Saludaban” y aunque no practiquen el tipo de rock que más me enganche, de justos es decir que se lo hicieron pasar bien al entregado público del Rockvera. Siempre y cuando los idus sean propicios, nos vemos de nuevo este mismo sábado.

Turno después para ver qué tal le ha sentado a Valkyria la entrada del Evil Seeds Josu Llona a la guitarra. Una banda que empieza a tener en Asturias su segunda casa y cuenta con no pocos amigos en esta tierra. Defendiendo aquél “Indómito” de 2026 pondrían la nota heavy / power metal de la jornada. Todo arranca con “La Cuna Del Silencio”, que pasa el tiempo y me parece uno de sus temas más redondos, con Yeray Hernández siempre al frente en guitarra y voz.

Es él quien está soleando desde la tarima en “Ave Inmortal”. Todo se traduce en un metal sencillo pero cuidado, muy eficaz en directo y en el que la banda está extrayendo un sonido depurado, conciso, tal y como esperábamos. “Estandarte”, que les arrimó hacia el hard / heavy, mostró que Yeray acudía con la voz intacta a la cita del sábado. Mientras, en “Rencor”, estamos viendo al mejor Jon Romero tras baterías. Que Josu ha caído de pie en el seno del cuarteto lo ejemplifica los buenos duelos solistas que tramó junto a Yeray. Si no hay química entre ellos desde luego lo disimulan muy bien.

Luego “Contracorriente” sería una de las más coreadas por la gente. A estas alturas, uno de sus cortes bandera. Como esa de Asturias tuneada con el logo de la banda y que adornó batería primero y monitor después. Siempre a un lado del escenario, a veces sobre la tarima, Roberto Estrada derrochó carisma sin cejar en el empeño de buscar la conexión con el público. En este 2026 que se cumple una década desde su primer largo “Principio y Fin”, tocó rescatar “Tus Secretos”, inspirada en las seis cuerdas, aseveró Yeray, y donde más vino a brillar Josu Llona. No faltaron presentaciones, agradecimientos y ese doblete último de “Abatido” primero y “Código De Honor” después, con el pedal de la batería haciendo por arruinarles la traca final. Con eso y con todo otra buena descarga de una banda llamada a hacer grandes cosas por nuestro heavy metal.

Para el cierre y ya con las fuerzas flaqueando en el abajo firmante, quedaba el punk combativo y contestatario de Maldito Matas. Los de Miguelturra despertaron a la bestia para un final de festival a un tiempo comprometido y al otro de lo más festivo. Sí, porque la gente se lo pasó en grande mientras descerrajaban ese punk rock enérgico y terriblemente infeccioso. Son las suyas unas composiciones que parecen trazadas con el directo como fin último y desde luego que el sábado funcionaron como tal.

Julio comanda en guitarra y voces. Y lo hace sin dejarse nada dentro. Todo decisión y energía. Por ahí fueron dejando buenos temas como “La Promesa”, se acordaron del maldito, terrible, infame genocidio del pueblo palestino en “Alarma”, procuraron que no perdiéramos la esperanza, que nunca abandonáramos, y es cierto que, a ratos, puede que sonaran algo tribuneros. Aunque, a la vista de la buena recepción que tuvieron, a quién le importa. En esta su primera visita a Asturias nos pidieron que cuidáramos de nuestros barrios y se atrevieron con el deje más melódico de “El Encuentro”. El guitarra Víctor López, todo clase y energía, ayudó en coros amén de dibujar un estupendo solo en “El Alma Del León”.

Escupiendo Rock ‘N’ Roll” ya apunta a que se quedará en sus setlists para siempre y “La Voz De Los Malditos” supuso un estupendo broche final a otra gran edición del Rockvera. Maldito Matas se dejaron todo sobre el escenario del Llar, lo que les granjeó una gran ovación final en su despedida. A juzgar por la acogida, no será esta la última vez que pisen estas tierras del norte. Una banda llamada a revitalizar el punk rock en nuestro idioma.

Fue otra estupenda jornada de rock and roll. Los conciertos, incluso la sesión vermú a las puertas del Llar, trascurrieron con un buen sonido, infalible Pablo Viña. Se cumplieron horarios, la gente disfrutó de bandas que se entregaron a conciencia y, consultaba luego con la almohada, quién sabe si el sábado no fuimos testigos de bandas llamadas a reconocimientos mucho mayores. Mientras se cumple o no la predicción, no queda sino agradecer a la buena gente de la asociación Monorock el buen trato y las facilidades que pusieron en favor de esta crónica, también el tremendo desgaste, tanto físico como mental, que supone sacar adelante una cita de baldre como esta. Sois enormes.

Por nuestra parte nada más. Saludar a la agradable compañía del antes, el durante y el después y ya saben: nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz / Miguel Rubio

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