Reseña: Maverick «Nuestra Herencia» (Tunguska Media Factory 2026)

Nuestra Herencia” es el nuevo largo de los asturianos Maverick, el combo de punk, rock, metal y lo que se tercie que forman Misa (voz), Carlos (batería), Guille y Torri (guitarras) y Oriol (bajo). La banda debuta en 2022 con el largo “Existir – Persistir”, al que sigue ahora esta nueva obra compuesta de trece cortes producidos, grabados, mezclados y masterizados por Diego Teksuo. Ya en la calle vía Tunguska Media Factory.

El Miedo En Vuestros Ojos” concita todo el nervio pero también toda la melodía que uno espera de una banda como esta. Con un vértigo que flirtea con el metal, unas cuidadas líneas de voz de Misa y la contundente producción de Diego Teksuo, se revela como el perfecto tema apertura para un disco como este.

Uno De Tantos” añade una mayor sensibilidad ahora. Es preciso resaltar la buena labor de Diego Teksuo con estas líneas de voz. Lo mismo en estrofas que en coros, todo resulta cuidado hasta el más mínimo detalle. Composición apoyada en buenos riffs, me gusta esa cierta desnudez que entrega en sus primeras estrofas. Cuando todo adquiere un mayor nervio, Misa está fantástico al micro, arrastrando siempre una melancolía que nunca resulta empalagosa o ñoña. Hay un mayor punch en su parte final y un buen solo como buen broche a ese tramo último. De lo más redondo de este nuevo trabajo.

Luego “Espejismo”, otra de las cartas de presentación de este nuevo largo, aporta una mayor mordiente. Es un corte a apreciar por ese trazo tan variado, hábil a la hora de fluctuar con ese punk de nuevo cuño, habitual del combo asturiano, solidario a algún breakdown que no desentonaría en un álbum del propio Diego Teksuo. Todo sobre buenos riffs, voces entre melódicas y agrias y la sensación de que, aún con esa construcción tan diversa, podría funcionar como un tiro en directo.

Por No Hablar” parece resultar algo más ambiciosa. Propone un arranque sencillo, bien acomodado en su habitual punk contemporáneo, dejando voces filtradas, buenas melodías y una segunda estrofa donde la composición gana en peso y mordiente, extrayendo a los Maverick más vibrantes. Me agrada la construcción de ese pequeño puente hacia el (buen) solo y ese otro, ya en calma, que sucede después. Sin ser un corte que que arriesgue en cuanto a estructuras, o precisamente por ello, una de esas canciones que funcionan como un reloj.

Mil Golpes” arranca por esa misma senda. Lo que me agrada es el modo en que luego echa mano de una escritura más diversa y en la que parecen cada vez más cómodos. Punk moderno, con estrofas bien construidas y otro estribillo marca de la casa. Todo sobre una cuidada labor de Carlos y Oriol en la base rítmica pero cerrando con un fade out en el que echo en falta un solo de guitarra algo más ambicioso. La cabra ya sabéis hacia donde tira… Con eso y con todo, otro corte que les funciona.

Luces De Ciudad”, primer corte que conocí de “Nuestra Herencia”, alterna entre el pop y el post-rock, supone un gran soplo de aire fresco dentro del tracklist. El de Free City es un nombre que no deja de acudir a mi subconsciente con cada nueva escucha. Misa vuelve a ejercer una gran labor tras el micro. Desde los tonos más leves del prólogo a los más agudos y casi desgarrados del final, acertando de nuevo a entonar esa faceta más melancólica en la que parece tan a gusto. Estupenda.

Fantasmas” vuelve a apoyarse en otra de esas construcciones híbridas, alternas, donde el punk más melódico se arrima a las fronteras del metal entre voces graves y guitarras más contundentes. Aún ahí la banda no pierde el foco ni las formas. Equilibrados y vibrantes en un corte que sufre, si acaso, por una duración algo contenida.

El prólogo de “Mala Sombra” pueden ser los Maverick más metálicos que recuerdo. Y no solo por esas voces tan graves, que también, sino por esas guitarras tan crujientes que el combo coloca aquí. Groove pesado, contundente, contrapuesto a su habitual punk atiborrado de melodía. Un ejercicio de contrastes que agradará a quienes busquen un mayor mordiente en la oferta de la banda.

Los Días Más Oscuros” me agrada por el modo en que arranca muy por su libro de estilo para después perderse en una serie de contrastes, esa vibración más metálica, y por ahí construir otro corte poco predecible en una primera escucha y de lo más disfrutable en las sucesivas. Arrastra, claro, otro buen ejercicio melódico, amén de apoyarse en otra potente labor de Carlos tras los parches.

El prólogo de “Muros De Cristal” se atreve ahora con unas guitarras dignas del rock alternativo de los 90. Sobre él emergen sus habituales melodías, si acaso ahora en términos algo más leves, para construir un corte más amable, menos rugoso, apuntalado por una (breve) sección solista de aires post-rock. Es un corte amable y a la vez sorprendente en ese variado juego tonal que propone.

La Mirada Atrás” vivirá de alternar a esos Maverick más amables con los más académicos. Un cuidado juego tonal que atraviesa buenos riffs, voces en tonos altos y otra buena labor melódica. Los buenos detalles de Diego Teksuo en la mezcla, la diversidad que emana del puente, ora tranquilo, ora encabronada, para después cerrar con todo el nervio posible. Al fin y al cabo, como reza la letra:

“El camino está muy firme. Ellos han de decidir. Y escribir sus propias normas. Dibujar sus propios sueños…”.

Su Legado”, que de nuevo vuelve a aquella sensibilidad más cercana al post-rock de “Muros De Cristal”, resulta todo un juego entre la fortísima carga melódica de esa primera parte con el mayor desgarro del tramo final. Entre medias la banda se mantiene fiel a sí misma a través de otro buen ejercicio, tanto rítmico como melódico, de Guille y Torri. Estupenda letra, por cierto.

El cierre es para el corte más extenso de los trece. Un “Nos Vemos A Las Diez” de tenue arranque sobre guitarra acústica y propósito de balada. Misa la interpreta con mimo, con sumo cuidado, al tiempo que unas teclas se suman luego como en un arrullo, en un ejercicio de delicadeza, también de contención (epílogo al margen) realmente bellísimo.

Sin hacer el tipo de rock que más acostumbro a escuchar, lo cierto es que los asturianos han dado con la tecla a la hora de crear un disco que bebe de las más diversas fuentes para, al final, acabar sonando profundamente Maverick. Punk contemporáneo, muy melódico, que abre sus tentáculos hasta arañar el metal, el post-rock o incluso el pop, entregando letras que saben ser críticas sin caer en lo panfletario. O sensibles sin rozar lo empalagoso, lo ñoño, lo engolado. La buena labor de Diego Teksuo tras los controles pule un disco redondo, pienso más maduro que aquél debut de 2022 y que deberá servir a los chicos para subir un par o tres de escalones y seguir creciendo.

Texto: David Naves

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