Reseña: SomeWhereOut «The Court Of Sunrise» (Autoproducción 2026)

No sabíamos nada de SomeWhereOut, banda alter ego del músico de origen malagueño Raúl Lupiáñez, desde finales de 2024. Por ahí que hayamos recibido de buena gana y mejor talante este nuevo paso en la trayectoria de la formación progresiva. Lleva por nombre “The Court Of Sunrise”, consta de cinco cortes y tiene prevista su salida para el próximo 8 de octubre. Lupiáñez, encargado de componer música y letras, carga además con toda clase de guitarras, el bajo, la voz narrada y hasta los sintetizadores. Aún con eso, no está solo en este empeño. Aquí vuelven colaboradores habituales como John Serrano y Alba Bermejo, a quienes se suman Matt Smith e Iván Emo-Martínez. Los cinco cortes fueron producidos, grabados, mezclados y masterizados por el propio Lupiáñez en los estudios The Forest, con Bermejo encargándose de registrar todas las voces y Serrano del arte de portada y libreto.

The Silver Key”, que viene a narrar “el regreso a un lugar que solo existe más allá de los límites de la realidad”, cuenta con una inspirada Alba Bermejo a las voces. Es un primer corte tendido sobre eficaces líneas de teclado, tan clásicas, así como apoyado por riffs a veces pétreos, al otro melódicos, donde la mezcla da cabida a una contundente base rítmica. Una primera entrega bien dispuesta desde el papel, hábil a la hora de jugar con las tonalidades y los arreglos. El puente desata la faceta puramente solista, con una buena labor de Lupiáñez a los sintes. Prog rock de la vieja escuela, contenido en sus formas y que sabe llegar a término derrochando buen gusto, el inequívoco aroma de las cosas bien hechas.

The Grey Path”, que viene a representar “el tránsito entre el mundo de la vigilia y el de los sueños, plantea todo un oasis de calma en primer término. Sobre él, ajustado a la cadenciosa voz de Bermejo y una cuidada línea de bajo, traza un prólogo que romperá en pedazos más adelante. La banda, o el proyecto, adquiere un mayor colmillo aquí. Al final, encuentro algo más contemporáneo su sonido. Ese trazo tan alterno, confrontando esa calma del inicio con el mayor nervio de los estribillos. Hay también una mayor ambición en cuanto a derroche técnico, un acercamiento a posiciones más cercanas al metal progresivo que, en esa colisión entre modernidad y clasicismo dibuja un cierto aire a los británicos Haken. Por ahí una segunda entrega hábil a la hora de conjugar elegancia y pegada.

La tercera entrega es esta “Still Mine”, y que “se adentra en el encuentro del protagonista con Kuranes, rey de Celephaïs, una figura marcada por la nostalgia de un pasado que se desvanece”. A esta balada / medio tiempo, de nuevo con una estupenda Alba Bermejo, viene a poner la flauta Iván Emo-Martínez, Remanso de paz, desde luego no tan ambiciosa en lo técnico pero igualmente elegante. Trazada y ejecutada con mucho mimo, viene a entregar un poso más atmosférico y muy cuidado, al que remata un estupendo epílogo.

Arrival”, instrumental que “representa el tramo más oscuro y peligroso de la búsqueda, cuando el protagonista atraviesa la Meseta de Leng y se adentra en un territorio dominado por el miedo, la incertidumbre y lo sobrenatural”. Aquí la banda echa por tierra cualquier asomo de tranquilidad y, en brazos de John Serrano y de nuevo Iván Emo-Martínez se entrega a sendos derroches técnicos para regocijo de los más clasicómanos. Hay asimismo, y como en todo el Ep, una buena labor de Matt Smith tras baterías. Siento que me repito pero en los tiempos que corren y al menos para quien escribe, resulta siempre un gozo encontrarse con despliegues técnicos de esta clase, por mucho que parezcan ir contracorriente. O precisamente por ello. Me agrada, además, el modo en que va del nervio y la pegada del comienzo, a la calma del puente y finalmente a esa explosión del cierre. Un disfrute.

Pero todo tiene su fin, que decía aquél. “Sunrise”, narra el regreso del protagonista “desde el mundo de los sueños a la vigilia, mientras reflexiona sobre todo aquello que ha vivido y sobre el verdadero sentido de su búsqueda”. Es el corte más extenso de los cinco. Arranca de nuevo sobre un rock calmado, apaciguado y tendido. Ahí surge la voz de Bermejo como un arrullo, sobre colchones acústicos y una producción de lo más cuidada. El riff sobre el que todo transita hacia un rock más pesado (entiéndase), puede ser fácilmente mi favorito de todos cuantos pueblan este nuevo Ep. Sobre él irrumpe un buen solo de guitarra (¿alguien dijo Guthrie Govan?), para que después regresen Bermejo y de nuevo esa calma del comienzo. Puro derroche de elegancia y clasicismo para un gran cierre.

El proyecto parece seguir por el camino correcto. Obviamente, y como Ep que es, puede no alcanzar las cotas de ambición que Lupiáñez mostró en aquél “Providence” de 2024, lo que no quita para que, al menos servidor, encuentre asideros de sobra a los que agarrarse. Empezando por la cuidada composición de los temas. Algo que se le presupone al malagueño. Junto a él destacan la gran labor de Bermejo al micro, también la de Matt Smith a los parches. Dan lustre, poniendo su buen hacer en favor de las composiciones. Y no al revés. Quienes busquen sonidos clásicos, los encontrarán. Para quien ambicione el puro derroche técnico, “Arrival” es todo un caramelo. Y aquellos que, simplemente, busquen un trabajo bien hecho, tienen con este pequeño “The Court Of Sunrise” tarea pendiente.

Texto: David Naves

Deja un comentario