Crónica: Fuck Mateo ’23 (Oviedo 16/9/2023)

Comenzaron las fiestas de San Mateo en la capital asturiana con una cita que no nos podíamos perder. Y no, no nos referimos a la de cierta defraudadora fiscal que congregó a miles de personas en el centro, colapsando calles y dejando constancia una vez más de que la caspa siempre tiene un principio pero nunca un final. Nacía el Fuck Mateo con ánimo de contrarrestar a tanto muermo, congregando en la presente edición en el Chigre Cultural Lata de Zinc a las bandas Beast Inside, Absalem y Soldier. Allí que nos fuimos con las baterías bien cargadas. Literal y metafóricamente hablando.

Los de Pravia siguen dándole vueltas a su debut de 2022 “Under Control”. Su formación, a estas alturas, es bien conocida por todos: Jandro en voces, Pedro Pravia y Chema Bretón en guitarras, Dani Casado al bajo y Poyo en baterías como más reciente fichaje.

Faces Of Death” abriría así la noche, ante poco público, cierto es, pero sonando tan bien como nos tienen acostumbrados. La Lata, de hecho, parece ir paso a paso mejorando en aspectos relativos al sonido, si bien quedan otros un tanto en el alero, particularmente en lo que a luces se refiere, que viene a entorpecer el poder extraer mejores fotos del evento. Pero volviendo a lo que nos ocupa, ya decimos que el quinteto volvió a mostrarse tan sólido como acostumbra.

El repaso extensivo a su debut, los años que llevan dándole vueltas a estas canciones, redunda en una falta de sorpresas que Jandro, que se desvivió por calentar al personal, supo contrarrestar. Y es que la bien conocida frialdad del público astur se dejó notar una noche más. “¿Cuatro días de Melendi?”. Sí, nosotros también nos preguntamos cómo puede ser posible. Al infumable cantautor ovetense le dedicarían una “Fuck em All” que nos supo a gloria.

Pero no detendrían ahí las hostilidades. Con Bretón erigido en particular guitar hero de la agrupación thrash, doblando con Pravia en “Unpunished”, uno de sus temas con mejor enganche con la audiencia. Aunque ya decimos que ésta se mostró un tanto fría con los thrashers del centro-occidente. Al punto de que el propio Jandro nos preguntaría, no con poca razón, si estábamos en “modo ahorro”.

En cualquier caso y como era de prever, nada amilanó a la Bestia. Porque sea cual sea la reacción que provoquen, siempre cumplen y es de agradecer. “Ni un solo niño soldado más” clamaba Jandro tras el micro mientras Poyo continuaba percutiendo con la seguridad que en él viene siendo norma. “War”, tímido wall of death mediante, es de nuevo el final para ellos. Como digo siguen dándole vueltas a los temas de su debut pero queda en el aire la sensación de que su set-list empieza a necesitar de una renovación si bien no urgente, desde luego sí paulatina.

Los salmantinos eran la oferta más diferente del Fuck Mateo ’23. Cuarteto de metal contemporáneo con trazas progresivas y alternativas que acudía a la capital del Principado con motivo de seguir promocionando su más reciente trabajo, un Ep “Anima” del que dimos buena cuenta allá el pasado mes de agosto. La banda, recordemos, la forman Gin Barbería en voces, Miguel Ángel Gómez en guitarras, Carolina García al bajo y Víctor Villar en baterías.

Suena la intro que da nombre a su última oferta discográfica y el cuarteto prorrumpe con su habitual batidora de géneros, sonando realmente sólidos, si bien el registro más roto de Gin tardaría en encontrar su punto óptimo. Sea como fuere, Villar condujo a los suyos sin escatimar un esfuerzo ni tampoco abandonar por un momento su rictus risueño. Porque Absalem dejan en todo momento la sensación de no solo creer en lo que hacen sino de disfrutar haciéndolo.

La banda nacida en Salamanca, debutó en esto del metal con un “Chaosvolution” del que se cumplen ahora seis años, que se dice pronto. Por ahí sonó el corte que le daba nombre, con mucho una de las favoritas de quien escribe y donde Gin comenzó a sentirse más cómoda, más en su elemento, aupando finalmente a los suyos a cotas a la altura de lo esperado.

No nos cansamos de decir que las pistas pregrabadas siempre generan (y generarán) debate. A lo largo de la descarga de Absalem, si bien sí que se dejaron sentir, en ningún caso opacaron a los elementos puramente orgánicos de los castellanoleoneses. Algo que, sin querer posicionarnos aún de un lado u otro del espectro, pensamos contribuyó a aumentar en cierto modo la credibilidad de aquello que entraba por nuestras orejas.

No faltaría “Fear My Wrath” pero sería una versión, que en voz de Gin llevaban “muchos años sin tocar” y que no fue otra que “My Curse” de los pioneros Killswitch Engage, que en cierto modo vino a sustituir al “Silvera” de Gojira que nos regalaron en el Rock Nalón de 2022. Durante todo el set se nos revela fundamental la tarea de Carolina García. Puede no ser la presencia más activa del cuarteto. Pero su firmeza al bajo y los buenos coros que desarrolla a lo largo del set suman y de qué manera.

Para el cierre quedaron su primera composición como banda, “The Forest”, así como esa “Haunted” que cierra su más reciente Ep. Principio y fin unidos en un final de set que nos dejó con ganas de más. Resulta tópico decirlo pero parece ésta una banda en pleno crecimiento, y su paso por esta nueva edición del Fuck Mateo da buena fe de ello. Muy atentos a sus futuras evoluciones.

Puede que el hecho de tener reciente aún la última descarga del combo ovetense de thrash metal Soldier, aquella del pasado mes de mayo acompañando a Burnt To Death y Legacy Of Brutality restase cierto aliciente a esta nueva cita en su casa. Pero la promesa de un set list diferente al de aquella noche en la gijonesa Sala Acapulco nos parecía sobrado aliciente como para dar cumplida cuenta de un nuevo show de Phil González (voz), Dmitry Stalingrado y Dani Villamil (guitarras), Pei García (bajo) y Lucas Díaz (batería).

Pasaban pocos minutos de las once cuando el ahora quinteto irrumpía en el coqueto escenario de la Lata. Un show en el que se decantarían por su faceta más trotona y vibrante para alegría de sus parroquianos. Que eran pocos, que puede tardaran en entrar en calor, pero que difícilmente creemos salieran decepcionados de esta nueva edición del Fuck Mateo.

Si acaso, la queja podría venir por lo reducido del set. Conciertos en sala obligan a veces a estas cosas, aún cuando los habituales cambios entre bandas fueron ágiles y a lo largo de la jornada no llegó a haber percances de mayor consideración. Sea como fuere, a bordo de un sonido quizá no del todo redondo pero desde luego sí potente, con todos los cilindros en funcionamiento, Soldier salieron a confirmarse una vez más como la institución del thrash asturiano que llevan camino de ser.

Quizá haga falta nuevo material para otorgarles tan distinguida etiqueta. Entre tanto cortes ágiles y rotundos como “Between Two Masters” o “Corrupted (Sex in Prison)» bien merecen por sí solos el pago de los nueve cochinos euros que costaban las anticipadas. El inicio es fulgurante, realmente a degüello que diría un clásico, pero es en “The Great Western Oligarchy” donde la banda termina por poner toda la carne en el asador. Y es que por más veces que uno presencie un show de los ovetenses, no deja de sorprender la finura con la que hibridan thrash de alto octanaje con precisos ramalazos del más puro y rocoso metal sureño.

Y la noche seguía, en boca de Phil, mientras repasaban su “lista de grandes fracasos”. Sentimos discrepar, Phil. De hecho, la propia “Axis Of Evil”, con el inquieto frontman dejándose la piel y la garganta, se encarga de ello. Gran nivel técnico a la par que gran conjunción la que demostró la pareja Stalingrado / Villamil. Pareja de altos vuelos. Diferentes a la hora de atacar las cuerdas y sin embargo complementarios. Solidarios incluso. Sensacional dúo y no, no vamos a cejar en el empeño de reivindicar el gran nivel musical que tenemos en Asturias. Le pese a quien le pese.

Por ahí “Polybius”, del que hasta la fecha es su último álbum, aquél “The Sleeping Of Reason” de 2018, sí que pareció por fin sacar a la gente del letargo mateín. Tal es así que, a término, alguien de entre el público pedía, no sin cierta sorna, “una rápida”, antes de que el soldado arremetiese con “Theory Of Nothing”. Finalmente, lo escaso del tiempo dispuesto para el evento, Phil propondría por votación popular el último corte a desempeñar por la banda, que no sería otro que “Revolt”, para sorpresa de nadie entre los presentes. El circle pit que provocó el gran clásico de la banda se nos antoja el mejor de los cierres para una nueva edición del Fuck Mateo.

Poco público, sí, pero no puede dar uno siempre con la tecla. Porque veníamos de buenas entradas en la primera tourné por salas previa a la llegada del verano y la otoñal no parece haber empezado con igual buen pie. Y da igual porque fuimos testigos de tres buenas descargas por parte de tres buenas bandas, que a fin de cuentas es lo que importa. Ojalá de aquí doce meses os estemos contando lo bien se dio el Fuck Mateo ’24.

Como siempre no queríamos cerrar esta crónica sin agradecer a Factory Rock todas las facilidades, así como mandar saludos a compañeros fotógrafos como Jorge Novales y Fernando Casas, a la familia Moldava y a los integrantes de las tres bandas presentes. Nos vemos en el siguiente.

Texto: David Naves
Fotos: José Ángel Muñiz

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